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MOVIMIENTO SOCIAL

Un tribunal popular para juzgar los crímenes del Estado

Por Joe Louis ARCO - 21 de Febrero, 2012, 11:55, Categoría: MOVIMIENTO SOCIAL

Por la constitución de un Tribunal Popular para juzgar los crímenes del Estado.Joe Louis Arco

En estos momentos existen figuras internacionals tales como el Tribunal Russell que periodicamente crean un foco de atención internacional para juzgar los crimenes de criminales ausentes y que las instituciones oficiales pasan por alto. La larga trayectoria de las ineficacias de la ONU y el todavia principiante TPI en lo que se refiere a crímenes internacionales lleva a la tesitura de replantear un proceso de constitución de una judicatura mundial con códigos legales reactualizados que se adapte a los nuevos tiempos de un mundo que sigue generando panoramas de desolación y sufrimiento. A escala europea los tribunales de no pocos países son el hazmerreír de la justicia. El tribunal superior en España es además el hazmerreír de Europa tras haber juzgado al unico juez (a pesar de su antinacionalismo catalán y sus contradicciones) que se atrevió a levantar las tapas de los escondites de los crímenes del franquismo.

El llamado poder judicial es una ficción, las leyes nunca son independientes del estado y del sistema que las han creado. No es cierto que todo el mundo tenga los mismos derechos ante la ley (este es o sería justamente uno de los principios troncales de una nueva constitucion que legitime a las personas como iguales ante la sociedad). Las ciudadanas estamos condicionadas por nuestra inserción de clase y nuestro poder económico concreto. Tanto tenemos tanto valemos a ojos de este mundo del dinero.

La experiencia del recurso judicial por la via de la actual administración de los litigios lleva a situaciones de sopor y laberintos sin salida. Lo único que se aprende en las salas de vistas actuales es la ineficacia de los operativos de la judicatura para que impere la justicia. Cada sumario se convierte en un via crucis y en un proceso pastoso que incrementa el malestar. Por si fuera poco, las lentitudes burocrático-administrativas añaden décadas a procesos sinuosos antes de alcanzar veredictos finales más correctos (en el supuesto de que sea así) que impugen los veredictos intermedios incorrectos. Mientras un nuevo mundo con estructuras legitimas de representacion no creen poderes basados en éticas impecables desde los que juzgar los delitos los juicios de carácter simbólico y de alta proyección propagandistica y resonancia cultural van a seguir cumpliendo una función concienciadora importante.

La creación de un Tribunal Popular  (El pueblo contra el Estado) como figura de analisis y de denuncia pùblica de individuos por sus actuaciones enemigas contra la sociedad y contra sus derechos seria un poderoso aglutinante de los movimientos sociales y un factor de orgullo de los movimientos reinvindicativos al ocupar una presencia mediatica mas contundente.  La existencia de un Tribunal Popular (a escala de territorio nacional o a escala de estado) que juzgara a quienes  se creen impunes de lo que hacen sabiendo que envian a paises enteros y a millones de personas a la ruina podria ser un referente muy importante en las luchas pacificas de los pueblos por un futuro más racional.

Tal vez la idea de los tribunales populares se remonta a los tiempos de la justicia sumaria en que eran tan evidentes los crimenes de los malhechores que el clamor multitudinario unitario era el de exigir  su ejecución. La propuesta de un tribunal popular no tiene nada que ver con el linchamiento sino con la aportacion de documentacion seria, verificada y validada de los malhechores contra la sociedad que han usado sus cargos de poder y sus puestos de confianza pública para traicionarla. Se les puede procesar y condenar in absentia aunque evidentemente no haya ni se disponga que haya la fuerza ejecutiva para llevar  estas sentencias a término.

Imaginemos este cuadro escénico: un tribunal reunido en un ámbito reconocido,  compuesto por personalidades reputadas que han demostrado su valor combativo en las luchas por los derechos humanos;  en sesión publica, con la presencia de una amplia representacion del tejido asociativo de las organizaciones reinvindicativas y militantes, denuncia a un conjunto de personajes con nombres y apellidos y sinopsis de sus curriculums, por sus protagonismos contra la humanidad y las libertades sociales.

Eso seria posible con un trabajo de investigación sistemático y riguroso a partir de un equipo de seguimiento personalizado de los individudos del poder y de sus clacas que que ejercen desde el despotismo y el autoritarismo sus funciones de control social.

Un tribunal que se reuniera periódicamente y abordara un pack de casos en cada una de sus ediciones  en esa dirección  seria una figura elocuente de doble poder. Su sola constitución pondria en evidencia la inconsistencia de la judicatura oficial y sus déficits por no hablar de sus chantajes de clase.

Evidentemente la existencia de un órgano referencial de este tipo deberia contar con el apoyo de grupos, organizaciones y fundaciones que desde la sociedad civil estan por la causa de la paz y de la concordia, pero también de la verdad y de la neutralizacion de los factores malévolos que se oponen al progreso de la sociedad.

 

Contra nuestros controladores

Por Joe Louis Arco - 21 de Febrero, 2012, 11:09, Categoría: MOVIMIENTO SOCIAL

Contra-Control.Guía de seguimiento de quienes impiden la libertad.Bad List Madrid21feb2012

La mediática es el lugar de resonancia en el que las frases del poder llenan continuos titulares. Tiene como ventaja pública ofrecer a diario y continuamente un enorme caudal de información de quienes mas acceden a los medios de difusión clásicos. Los periódicos y telenoticieros aunque sesgados e incompletos son canteras de información que no se pueden desaprovechar aunque cada una de sus informaciones tenga que ser cotejada y contrastada. Tratándose de  uno de los mecanismos proverbiales del poder para la confusión general de la sociedad no puede cumplir con su función sino es poniendo caras y nombres a cada postura. Es así, que por ellos van desfilando los personajes siniestros de cada coyuntura y de cada realidad convenientemente maqueados para hacerlos pasar como las voces sensatas de la rectitud. Como espectadores victimizados por la desinformación y el engaño podemos hacer dos cosas: una, buscar otros canales contrainformativos para contrarrestar las mentiras y dos,  tomar buena nota de los actores de tales mentiras para integrarlos en los fondos informativos de la memoria histórica.

Tradicionalmente, es en el aparato del estado y en departamentos oscuros y kafquianos donde descansan los archivos del control de la sociedad, es ahí donde quedan archivados los nombres de quienes nos permitimos opinar de manera diferente al estatuto ideologico de los que dominan. El Estado es quien se declara el único competente para controlar a la ciudadanía. Pues bien, hoy existen medios para hacerlo al revés. La ciudadania a través de las poderosas herramientas digitales que van surgiendo puede controlar a sus controladores. No necesitamos espías para hacerlo, basta ir reuniendo los datos de los agentes del poder y de los agentes represivos para ir configurando una guia de seguimiento de todos ellos. Detrás de cada nombre de la lista (presumiblemente, no pequeña por cierto) de los criminales de las finanzas, de la policia y de las directrices antisociales del estado, hay un expediente mas o menos voluminoso que espera ser confeccionado.

La lucha contra la generalidad de las castas que impiden la evolucion histórica hacia una mejor sociedad puede ser  cualificada con una lista específica de los  nombres de los responsables directos de esto.

Un Equiopo de Trabajo y de investigación para ir creando estos expedientes proporcionaria los materiales necesarios para que en un momento dado un Tribunal Popular juzgara los crímenes no prescritos de tantos personajes antisociales.

Nuestros enemigos tienen nombres y apellidos muy concretos, cargos, roles y ocupan  o se instalan en lugares localizables.

Es perfectamente legal hacer informes de personas de las que sospechamos su peligrosidad social, sea por su intoxicación comunicativa con informaciones falsas negando evidencias, sea por sus cargos de poder desde los que pueden convertir sus órdenes y deseos en ataques lesivos a la población.

Los límites de esta  investigación solo los pondriamos nosotros. Tzmpoco hay es necesario hacer estudios biográficos de cada uno de esos personajes. Nadie accede a saberlo todo de nadie, pero ese no es el alcance de una guia de seguimiento de los criminales del estado y del sistema, sino recoger los datos esenciales que retraten a esos individuos en lo que son dando motivos sobrados para denunciarlos ante la historia.

La existencia de un equipo serio de investigacion que recogiera los datos de esas individuos a partir de sus propios trabajos de escrutinio en hemerotecas y de auditorias de personas testimoniales afectadas o dañadas directamente por aquellos, además de recibir las infos y denuncias de multitud de personas, representaria ya un instrumento de autoorganización considerable cuyos materiales podrian ser de aprovechamiento por las luchas reinvindicativas y por la causa de la justicia.

De su lado, los malos sabiendose investigados y controlados en manos de la oposicion critica, se sabrian vulnerables y repensarian sus actitudes antes de formar parte de los planes de intoxicación general que tiene el sistema en contra de la sociedad.

 

El militantismo como falacia

Por Néstor Estebenz - 18 de Febrero, 2010, 19:27, Categoría: MOVIMIENTO SOCIAL

 

El militantismo como falacia.

(Perpetuación de los gestos personales inmutables. Conexión entre apologia del cambio y estancamiento individual).

El abigarrado campo de la militancia política y social no está exento de los estragos de la falta de higiene mental. El universo de los enajenados empaña a todos los demás lugares de expresión humana (el del loco también es un discurso que se funde con otros). En la casuística de lo humano, la división no es tanto la de cuerdos-locos como la de quienes obstruyen la lucidez y quienes la promueven. Para mi sonrojo de ex partidista y ex idealista de viejo cuño, el paso del tiempo me ha acercado cíclicamente al rescate de una tesis a la que me había resistido en el pasado: la conexión de un tipo de locura obsesiva a un tipo de dedicacion militante polarizada. Antes, había dado por válida la idea predominante de que la militancia apasionada desde el altruismo por el amor social respondía a un estado evolucionado de la conciencia y que eso era una prerrogativa de las personas mentalmente mas sanas y emocionalmente más sensibles y despiertas. Me pasé de la ralla. Lo uno no correlacionaba con lo otro de una manera tan inequívoca. Era mas bien resultado del efectismo pretender tal cosa. Lo cierto es que en todos los ámbitos de la comunicación y de los trasiegos y negocios políticos, sociales o culturales, no falta la representación de una extensa gama de desquicios y de conductas sino enfermas al menos bastante raras. A la rareza en sí de los revolucionarios por oponerse al sistema se colaban otras rarezas sui generis consentidas por el grupo a compañeros un tanto complejos para terminar de entenderlos del todo. Puesto que lo que une en un cuadro político es un programa y una organización, de lo personal se habla poco o nada y en las dedicaciones partidistas de suficiente longevidad cada cual está metido en su mundo privado, el familiar y el residencial, sin que la camaradería de partido entre ni salga. La prueba más triste de que las militancias en torno a las grandes ideas organizadas y las grandes revoluciones pendientes solo eran ( siguen siendo) tenidas en cuenta por su rentabilidad politica, tan pronto un militante deja/ba de ser tal tambien desaparece/cía la relación. Para el expartidista coincidir ocasionalmente con compañeros con los que militó que aun siguen, dale que te pego, con los mismos esquemas de organización, relacionabilidad y proyectos que en el pasado, sirve como una especie de retest regalado por aquellos que siguen haciendo lo mismo. Si bien por un lado representan la figura del incombustible, la del que nunca se frustra, la de que sigue pegándote siempre el mismo rollo, le oigas o no, estés interesado o no; tienen un valor indiscutible como muestras vivas de continuismos incondicionales de los que el observador sospecha la honestidad de sus razones.

Por lo que se puede apreciar, constituyen una camarilla de penitentes a perpetuidad animados por la formación política que adquirieron, una cierta notoriedad en reuniones, congresos y cargos de dirección y que se las ingeniaron para saltar de sigla en sigla siempre que eso les proporciona un cierto poder personal entre acólitos y coincidentes. Sus avistamientos de tarde en tarde sirven para confirmar que el género humano no cambia o cambia imperceptiblemente, no solo en su expresión numérica gruesa, el de las masas, sino tampoco en su expresión meliflua, el de esos individuos dedicados biográficamente a cambiar al mundo (es decir a cambiarnos a los demás) pero que se olvidan en la envergadura de su propósito a cambiarse a sí mismos. Con uno de ellos, un exBadera Roja y directivo de Els Verds,con el que he coincidido una media docena de veces desde que dejé de militar para partido y organización alguna (de eso hace 3 décadas -sáquese la media-), aprovecha cada encuentro para recordar la anterior o anteriores, citar geografías o tratar de citarlas y proponer de paso apuntar a quien se preste a la próxima candidatura electoral. Me han bastado un par de minutos de coincidencia la ultima vez para sumergirme en la lectura del menú por ser una actividad mas prioritaria que la de escucharle, tal como sucedió en la ultima coincidencia. Para la siguiente, calculada para dentro de 5 años huiré nada mas verlo. ¿Y esa era la clase de gente que había idealizado como camaradas de aspiraciones por un mundo mejor? Entiendo que lo que mueve a un militante a seguir siempre con la misma clase de rollo agitacionista no es tanto las necesidades objetivas de un mundo lleno de daños por reparar como su propia necesidad de perpetuarse en una clase de cargo u otro. No es la conciencia política (una formula verbal de dos vocablos un tanto en desuso) lo que mueve a la continuidad militante siempre con el mismo rollo como el modo de vida, tambien el medio subsistencial, que ha generado. Al prototipo de militante incombustible hay que añadir el descubrimiento de la persona que no cambia que lleva dentro. Pasen los años que pasen estará con el mismo planteamiento en lo social y en lo político. El mundo se le ha reducido a un baremo estadístico de proporcionalidad para participar en la galería pública. Su ecuación es simple: política=destacar.

Lo interesante de las coincidencias en la calle o en sitios públicos con gente que hace mucho tiempo que no ves es que sirve, por breve que sea la coincidencia, siempre como re-test para medir o confirmar qué siguen siendo o haciendo (a través de lo que te dice que hace y de la observación directa de campo te da pistas de lo que sigue siendo). Ese retest es especialmente significativo en aquellos individuos que alardearon de revolucionarios y fueron apologistas de una sociedad rectificada con la implementación de valores estupendos. No hace falta decir que aquel que hace apología de nuevos valores y muestra su incapacidad en incorporarlos a su vida no solo es un demagógico sino que se autodesacredita totalmente. No dudo que un tipo de comportamiento de la izquierda haya terminado por recalar en eso. Si el izquierdismo ya fue objetado sobradamente en el siglo pasado por anacrónico y por confundir el radicalismo con la intempestividad, los restos de lo que queda de él hacen un flaco favor a la causa por una sociedad rehumanizada. A todos los objetivos de todas las agendas innovacionistas por lo que hace a nuevas leyes restrictivas que terminen con el despilfarro y con el atentado ecologista hay que observar si funcionan las agendas individuales de los cambios personales. Todo cambio social en potencia si no está acompañado de un cambio personal en presente es tanto más quimérico. El militantismo se hace falaz cuando los gestos personales de integridad del irreducto en cuestión escasean o son nulos, desplazados por el discurso del arribismo del que nunca se despega. De los antiguos conocidos en las luchas sociales que se perpetuaron como cromos mas allá de aquellas coyunturas no pocos lo hicieron por no abdicar como trepas. No hay argumento consistente sobre las supuestas necesidades objetivas que justifiquen su continuidad al mando de residuos de tropas cariacontecidas.

La discusión frontal a la figura del partidista desde la lectura que pone en duda su equilibrio psico-sentimental agazapado tras su teoricismo a raudales no es usual. Todo lo contrario goza de una especie de halo de intocabilidad. Hace o continua haciendo lo que otros muchos dejamos de hacer por pasar por traiciones y llegar a conclusiones de retirada de las acciones y las reuniones estériles. Se diría que tienen la patente en exclusiva de la condición revolucionaria cuando no pasan de ser profesionalizados en una sectorialidad del planteamiento de lo social olvidándose de que las revoluciones de verdad pasan por lo cambios del día a día y por una nueva maestría de trato con los demás. La sociología de las formas demuestra que están en el mismo saco que todos los demás de la planta ejecutiva especializada en hacer negocios para perpetuarse en el mercado. El de los productos de consumo material no es tan diferente del de los productos de carácter ideológico-reinvindicativo. El partidismo ya fue duramente cuestionado por la llamada internacional situacionista y por los movimientos de una Europa convulsa en la década de los 60. A otro nivel desde la década de los 30 del siglo XX, desde antes pues que muchos de nosotros naciéramos un tipo de partidos supuestamente revolucionarios tras la toma del poder político ya habian sido desacreditados por el anarquismo y por quienes sufrieron sus represiones. Si nos remontamos al siglo XIX también hubo detractores de las formas supuestamente revolucionarios en figuras como M.de Robespierre que inauguró el régimen del terror en el XVIII. En cada siglo anterior encontraríamos ejemplos que avalan esa curiosa relación con el poder que al cambiar de manos seguía siendo usado para promover la injusticia por sus nuevos detentadores, Recordarlo puede resultar algo exagerado para el tema que nos ocupa pero se concederá que la categoría de antipoder en ningún momento de la historia ha sido condición suficiente,aunque sí lo haya sido necesaria, para garantizar la instauración de los valores tradicionalmente masacrados.

Clínica mente interesa ver hasta qué punto un espacio de liberalidad de las ideas y de formas heterodoxas del trato humano que reúne a correligionarios de carácter subversivo para transgreder el estado de las cosas, no aglutina de paso a personalidades ególatras que se aprovechan de esa acogida para potenciar sus narcisismos. La psicología del líder pone al descubierto ansias de seer centro en el arquetipo del dirigente y por si hay alguna duda la psicología de traidor pone lo fácil que resulta anteponer los intereses personales a los del grupo cuando lo que movió a unirse a él o incluso levantarlo fue motivaciones de curriculum individual disfrazadas de apologías colectivistas.

El estancamiento individual es un pronóstico severo que predice la escasa contribución al cambio colectivo. Además ¿de qué puede servir un cambio en lo social (en lo legal y económico) si ni siquiera quien lo promueva cambia en su filosofía de vida y en su actitud personal ante el otro? Como que los cambios no son ni tan evidentes ni tan rotundos, solo cada cual en su soledad sabe hasta donde llega y hasta dónde no su propia honestidad y sus transformaciones. Lamentablemente la analítica de individualidades enseña que cada cual ante su espejo rinde sus responsos por sus frustraciones y nadie es tan correcto que pueda sufragar su autoestima con el máximo de energía a no ser de que un narcisismo hiperbólico le impida reconocer sus errores y sus inercias en la equivocación permanente.

En la locura plástica he conocido verborrágicos callejeros haciendo mitines sobre marxismo. La locura es siempre individual y se presta a integrar los restos formativos que le queden al loco. Si bien la militancia progresista constante es uno de los factores potenciales de recuperación de la sociedad para reestrenarse en otras formas coexistenciales no hay que presuponer que sea garante de lo que predica, tampoco que sea el potencial fundamental de cambio histórico. Los retests con la muestra de exvanguardistas que se siguen creyendo serlo diluidos en biografías estandarizadas cuestionar su potencial de discurso y de futuro es lo menos que se puede hacer. Una buena parte del antiguo izquierdismo ha pasado a formar parte de los consumos del espectáculo social.


Actuad

Por NéstorEstebenz - 11 de Diciembre, 2009, 19:19, Categoría: MOVIMIENTO SOCIAL

 

Actuad

Antes de que nos hagamos más viejos, seamos más sabios y grandes no por los tamaños de nuestras fuerzas sino por la fuerza de nuestros saberes. No hay mayor poder que el del saber ni mayor saber que el de aprender a ser.

La transición de la dictadura a la democracia nunca terminó. Seguimos en el postfranquismo.

La ley de la gravedad no es opinable aunque Homer Simpson diga "¡Maldita Gravidez!". Los datos de la historia están ahí por mucho que nos duelan. (Las hadas de varas mágicas son cuentos infantiles. Las alas de los ángeles están secándose en los talleres de reparaciones). El espectáculo de la política nos entretiene en las formas llevando a la alienación del olvido para que no se verifique la supervivencia de un mismo poder rabioso, eso sí con otras fisonomías para los titulares gubernamentales.

¿de cuántas palabras necesitamos aprender para saber que las palabras no bastan? ¿de cuántos hechos hemos de vivir para saber que muchos hechos nos desviven?

Las protestas testimoniales en contra de las injusticias, por supuesto, son necesarias. Protestar contra la crisis actual tambien; aunque es tanto como protestar contra todos nosotros por nuestro hiperconsumismo, nuestras hipotecas y nuestra mentalidad burguesa-especulativa y no solo contra los grandes empresarios y los estados. Esta bien la cita periódica para recordarnos que lo seguimos haciendo mal (eso de vivir) muy mal.

Los poemas, escritos en cualquier parte: en billetes de tren, entradas de cine, tickets de compra,... pasarían a ser un memorándum de fechas y aconteceres para el poeta que aprendió de si mismo y de sus notas, que cobran más significación los reversos que los anverso, los dorsos que las caras, lo oculto que lo aparente, quien está detrás que quien está delante.

A veces he pensado que morir es como dormir y no despertar o que morir es como dormir y no enterarse, pero luego al despertar creo en la vida con tal fuerza de que tengo la sensación de que no voy a morir nunca para sufrimiento de mis semejantes que deberán soportarme por los siglos de los siglos.

La paloma trajo el símbolo del olivo y fue tomado por el vuelo de la paz, ahora las aves que nos hemos quedado sin frutos que honrar ni arcas en las que viajar, que ya no somos las seleccionadas para rehacer el mundo desde abajo sino que vivimos atrapadas en atalayas lejos de los suelos, queremos, como siempre, volar. Volar sigue siendo el verbo del hacer, imaginar el de construir, desear el de conseguir, proponer el de posibilitar, aliarnos el de fortalecernos, conocernos el de amarnos, comprendernos el de fusionarnos.

Si cada uno/a de nosotros/as nos constituimos en fuente de información veraz, independiente y crítica no habrá poder que nos reduzca ni nos siga manipulando.

Por increíble que parezca, la bestia humana se fue humanizando por la vía de desarrollar sentimientos de solidaridad con los animales que, en algunos casos, superaron el respeto, insostenible para con sus semejantes anatómicos. Fueron mas allá de la filantropía para poner en pie de igualdad los derechos a la vida de estos con los derechos humanos de aquélla.

El rojo ha sido el color de los perdedores, el de los heridos y los muertos, elevado a la categoría de bandera y proclama, el color esperanzado en la victoria. Mientras siga habiendo por lo que luchar seguiremos enrojeciendo nuestros cuerpos que dejarán señales de nuestro paso por las calles.

La brutalidad contra los animales deja a los humanos maltratadores en el eslabón más irracional de la escala biológica. Visitad el foro de AnimaNaturalis para denunciarlos por sus hechos criminales.

Seguir el criterio de no prometer lo que no se va a cumplir, seguir tambien el criterio de hablar de un mañana mejor si pasa por el compromiso de los actores del presente. Prometer es siempre un compromiso ante el otro y ante uno mismo, una forma de activar la energía y cambiar las cosas.

No es cuestión de desear la muerte de nadie y menos la de un presidente de gobierno que se presta a ser el muñeco de trapo que aguanta todas las pedradas en las casetas de tiro libre de las ferias de barrio. Si ya me aterra,cuando me toca, ser presidente de escalera por la cantidad de vecinos molestos que solo piden y no resuelven, ¿qué decir de serlo de un gobierno con la mitad de la población personalizando responsabilidades por problemas de la estructura del sistema?. Por aguantar enfados e incomprensiones de multitudes personalmente no aceptaría la titularidad del susodicho en el gobierno aunque me dieran a cobrar 10 veces más de lo que gana el presidente actual.

Cuántas más luchadoras y luchadores seamos en denunciar las equivocaciones de la sociedad antes engendraremos una nueva con residentes maduros y conscientes que no se dejen manipular. ¡Saludos y honores a quienes no renunciáis a la militancia!

Los estados son estructuras de poder de los que sus presidentes son figuras más o menos decorativas. Los estados se nutren de los impuestos (imposiciones, pues)y otros negocios y viven al amparo del conformismo social. Los gobiernos son sus gestores coyunturalistas. Cambiar unas figuras por otras sin cambiar el sistema no resuelve la Historia.


Sin duda, el gran logro del franquismo ha sido haber asegurado su continuidad de dos maneras: en formas institucionales que imponen la dictadura de la mayoría y en la memoria de neofranquistas nacidos después de 1975.

Lo que ha propiciado las dictaduras, las de tantos países en tan distintas épocas históricas, las de castas muy especializadas en el dominio del poder sobre la mayoría social, ha sido formas mentales en si mismas restrictivas de la sociedad. Sin una revolución de las mentes no habrá una revolución política que se sostenga y triunfe La flexibilidad mental tiene mucho que ver con la acogida dialéctica de puntos de vista distintos .Mientras esto no concurra hermanos de suelo y de idioma seguiremos tan irreconciliables como siempre. En cuanto al pasado, el exdictador de la historia chistosa que después de 30 años de estar en coma vuelve en sí y pregunta como están las cosas, advierte con alborozo que no han cambiado tanto, que se han nombrado antiguas instituciones de su régimen con nuevos nombres dichos con pomposidad filodemocrática. La apología neofranquista no tiene ninguna necesidad de nostalgia del pasado, puesto que sus prosas están tan presentes como siempre aunque algunos signos y estatus ecuestres hayan desaparecido de nuestras plazas.

En las notas combativas por una realidad más aceptable que la que nos ha tocado vivir por condicionamientos y ubicaciones, la recuperación de la memoria histórica es indispensable pero eso extralimita las latitudes patrias de cada idioma. La memoria histórica es la de todos los pasados y de todos los pasados hay otras versiones que contar distintas a las que dejaron sus vencedores. Mientras los actores de tantos crímenes no sean enlistados en las listas de los imperdonables y asi reconocidos públicamente y por sus sucesores en apellidos e idea la sociedad seguirá arrastrando el más pesado de sus lastres: el de la mentira histórica.

Actuad, esa es la forma verbal imperativa por la que no pido permiso decir. Actuad, para que las adhesiones incondicionales a tesis caudillistas no triunfen como el imperio de una única ley. Actuad, para sumar más activistas a las causas clásicas por la justicia y por la inteligencia que es lo que permite adaptarse a la adversidad incluyendo la victoria coyuntural de la fe sobre la razón.


El principio de un nuevo comienzo

Por Néstor Estebenz - 24 de Marzo, 2009, 16:45, Categoría: MOVIMIENTO SOCIAL

 

-crisis de la IR

-de la lucha política a la regeneración existencial

 

 

El argumento de depósito  de situar en  los hijos del mañana los auténticos apreciadores del Hoy y en ellos  quienes tengan posibilidad de disfrutarlo en sus consecuencias de ventajas, es un argumento con varias fallas de peso. De una parte, la convocatoria del Futuro como una entidad con capacidad de crítica es una presunción temeraria. De otra, apelar a la Historia como sucedáneo  subterfugial de ese supuesto futuro supuestamente unido a todo lo que le antecede es apelar a una entidad todavía más compleja, por caer en la ilusión de que hay una sola historia o un solo futuro o un solo modo de interpretar el pasado desde una atalaya única de los interpretadores del después. Además sobreactuar cada presente en la apelación de un mundo mejor para el futuro de los hijos, emplazados a vivirlo  y no tener que pasar por las penalidades de sus antecesores, es un argumento clásico en la lucha social de toda clase de áreas de pobreza, y tan aplastante que nadie se atreve a discutirlo. Sin embargo en éste recurso a un “mundo mejor para nuestros hijos” hay la cobertura implícita de un doble fenómeno: el de la pospuesta del goce y de la delegación en otros protagonistas para gozarlo. Las generaciones futuras existen por una aplastante evidencia: por las precedentes que las hacen nacer.

 

A diferencia de la conducta animal, los protocolos de la procreación oscilan en función de cálculos y voluntades, y según los estilos marcados por cada geopolítica y estado existencial. La tenencia de hijos obedece a un deseo personal e íntimo y psíquico de sus procreadores, antes que a razones de extinción de la especie(no es por disminución poblacional que pueda quedar extinguida)o a razones de necesidad material(algo absolutamente incuestionable en occidente, donde los hijos dejan de ser los garantes de la ancianidad). El argumento pues del “por nuestros hijos” cae en una doble trampa: si lo que justifica una lucha por un gozo social óptimo, son ellos y hay obstáculos para la felicidad colectiva, quizás lo más apropiado sea no tenerlos para no someterlos a un mundo de servidumbres y aun futuro incierto. Si tenerlos es la razón de lanzamiento a la lucha, pone en entredicho la conciencia de partida de los progenitores. Por un lado y por otro, éstos en lugar de aparecer como unas conductas santas y entregadas, aparecen en un segundo análisis como unos oportunistas situaciones. Los padres se amparan en los hijos en distintos extremos comportamentales: tanto en los de encontrar una razón para el combate, como en los de encontrar una desactivación total de la militancia y una justificación de las versiones conocidas de cobardía. El cabeza de familia situado como el responsable  de un núcleo familiar, como jefe soberano a escala de su pequeña tribu, se ve atado de pies y manos para hacer conductas de riesgo que le puedan desmontar de su rol y de su función protectora. Pero hay algo más, la posposición del goce social e individual, como una praxis habitual de vida donde rija la felicidad y donde las luchas contradictorias no se salden con explotación, represión y encarcelamiento; a una etapa sine die del futuro, es un modo de enmascarar los problemas individuales que cada sujeto vivo tiene ya de por sí en su relación con el deseo y con el goce existencial. La vida es para vivirla, no para sufrirla en las peores circunstanciases una vida de la que sacar sus jugos, desde lo sensorial a lo intelectivo. Desde luego, cada contexto admite más o menos dilatación de tal concepto. Y el proceso vital cita momentos traumáticos y de sufrimiento, de un modo inevitable. No son tan graves, tanto como su estaticidad.

 

 Durante décadas lo que ha ido incorporando oleadas de militancias a generaciones de lucha contra un sistema opresor  y formas perversas de dictadura, ha sido el deseo -entre utópico y semipracticable-de un mundo mejor. Quien ha experimentado en cuerpo, psique y alma propia el dolor y no ha visto derrotada su sensibilidad, no desea para nadie procesos semejantes y por lo tanto, quiere en el fondo de su ser, una concepción de relaciones humanas mejor en el futuro. La traducción en actividad política sistemática de tal noción, ha comportado paradójicamente la reproducción de mecanismos lesivos en las relaciones interpersonales, inspirados en los mecanismos sociales que se decían combatir. El sujeto reivindicativo no ha dejado de ser-a pesar de su función objetiva de luchador-un sujeto contradictorio manejado por las influencias ambientales. Donde la principal víctima del proceso ha sido él mismo, cuando ha consumado caídas neurótico-obsesivas, donde ha declinado su primacía y su deseo existencial de bondad, en aras a una lideridad, y al erótico  fantasma  de  poder de influencia sobre los demás. El reconocimiento de tal mecánica y la retoma de la vida personal después de largos períodos de vida política, ha coincidido con la fase del desencanto y la desactivación de la política. En esa interfase para el reencuentro con uno mismo, el  ex militante crítico, asimila doblemente su recuperación como individuo curricular con metas personales pendientes, con  la objetividad (supuesta)de transformación completamente en crisis. En la crisis de una izquierda, como un estallido multicromático nacen infinitas competencias innovacionistas. La lucha sigue.

Propuestas locales del Hacer

Por JesRICART - 12 de Noviembre, 2008, 15:20, Categoría: MOVIMIENTO SOCIAL

Todas las propuestas de tipo general para modificar la realidad social, y todos los criterios comprobados de técnicas de modificación de conducta personal, concurren en ámbitos específicos,  los de residencia  y los del trabajo donde quedan puestos a prueba. La teorías de lo uno y de lo otro se hacen añicos cuando el mundo concreto de cada día resulta tan fastidioso como antes de elaborarlas o abrazarlas. Resulta embarazoso para el intelectual crítico responder a la pregunta concreta de qué hace con todo su saber y consciencia para mejorar su vida personal y la de sus conciudadanos de corta distancia. Es una pregunta que perturba. Por eso el “¿qué hacer?” o “¿qué debo/debemos hacer?”, no esta demasiado de moda.  La pregunta en términos políticos fue  muy conocida y se decía y recibía de una manera directa: “¿qué haces o qué se hace para cambiar las condiciones de vida de la situación concreta en la que se habita”? Que al tratar de responderla desencadenaba  tomas de actitud con acompañamiento a veces de crisis de conciencia de una cierta intensidad.

. A esas preguntas en los últimos años  se suele responder desde el escepticismo,  la gente prioriza su yo a su pertenencia a la condición de nosotros. El colectivismo ha dejado de estar bien visto y el individualismo acaba imperando. Ya era lo dominante por la cultura materialista de la burguesía  y después ha tenido el refuerzo del personalismo en la era del hedonismo. La revolución social ya no está de moda. Murió mucha gente tras ella y otra más, se piensa,  perdieron sus carreras y destrozaron sus biografías. El problema es que la escapada de la militancia ya no avergüenza a nadie. Ante el interrogatorio de ella el sujeto crítico lo critica todo incluído la pregunta de objeción  a su no-hacer que pueda recibir, es decir responde preguntando o meditando “¿qué se puede hacer?” cuestionará.  Posiblemente no mucho, la cuestión es si existen intentos de hacer algo  y  de su repetición periódica. La militancia se reinventa porque el futuro no existe y todavía hay que reinventarlo. No hay modelo que seguir, no hay un destino geográfico al que llegar, no hay un lugar en el que espejarse. 

Valdría llamar a toda la gente inteligente y que alguna vez se pretendió militante de vanguardia a que hiciera propuestas concretas en sus lugares concretos y tratara de hacer campaña por ellas pero seguramente las propuestas ya fueron hechas en distintas coyunturas y su fracaso desalentó a los que las propusieron. Una propuesta es la condensación positiva de una protesta, si ésta es el grito de la injusticia y la demanda de mejora aquella es un intento para garantizar la justicia y una vida colectiva mejor y posible. Antes de hablar del drama que supone proponer cosas nuevas pensemos en una colección de propuestas locales aplicables a las circunstancias de nuestra realidad y luchemos por ellas. Se puede hacer una colección de la que tomar nota  pero cada cual tiene que pensar en la suya para su lugar  en concreto. En el campo del arte, del teatro, de la escenografía, de la literatura, se van haciendo multitud de cosas. Propuestas escénicas que denuncian situaciones presentes o históricas. Sigue faltando su complementación en el arte de la verdad real, del cada día, introduciendo nuevas situaciones que por ahora se siguen manteniendo en el deseo, cambiando los valores concretos de la convivencia, consiguiendo bien estar, respeto, libertad de movimiento, calidad de vida, lugares de pensar, salud digna, residencias abiertas, formación y un montón de cosas más que dignifiquen la condición humana y nos enorgullezcan en el vivir todo eso.



La objeción Laboral

Por YASHUAbcn - 12 de Noviembre, 2008, 3:26, Categoría: MOVIMIENTO SOCIAL

Los movimientos de objeción de conciencia que se estrenaron para poner fin a los servicios militares obligatorios y a la asistencia a conflictos armados ajenos  para tomar partido beligerante por una de las partes en guerra; se extendieron a otros tipos de objeción más ideologistas: la objeción fiscal, para no pagar aquellos impuestos con los que comprar aquél armamento y la objeción laboral para no ejecutar aquellos trabajos bajos condiciones consideradas de explotación o indignas.

La objeción laboral existe desde el momento en que un trabajador discute a un patrono unas condiciones de producción impuestas y que no son salubres o que son peligrosas.Y existe como movimiento social en el tradeunionismo cuando vindica a escala general cambios y mejoras en las formas industriales del empleo.Pero solo como movimiento marginalista del No rotundo a los trabajos vigentes se puede hablar con legitimidad de una objeción al trabajo  tal como es presentado.

Desde la generalización de las políticas prestamistas y la estela de ETTs la siniestralidad se ha incrementado en un 41%[1]  en tan solo dos años en el ramo de la construcción, un ramo tradicionalmente  batiente de récords de accidentes. las causas tradicionales de lesiones graves y también muertes, van asociadas a las prisas y a la precariedad laboral nutrida por el prestamismo y las subcontratas.En Catalunya cada semana muere un trabajador de la construcción como promedio. se trata del dato marginado del que apenas se habla frente a otras crudezas existenciales y que sin embargo no por estar próximo es menos grave. Propuestas como la recogida de medio millón de firmas para una ILP con la que llevar al congreso de los diputados una propuesta de ley contra el prestamismo laboral, es una manera de objetar contra el trabajo bajo condiciones de inseguridad.  Para el  sindicalismo el objetivo ideal  es un mundo del trabajo donde toda la fuerza humana energética tenga empleo en una distribución equitativa. Para el ecologismo el objetivo ideal es que los detritus y consecuencias ambientales de los programas industriales no alteren a peor los ecosistemas. Para los objetores de consciencia el criterio que debe ser permanentemente respetado es la ética de cada actividad. Para éste artículo la pregunta es: ¿hasta donde pesan las ventajas  laborales que suponen entre 1000 y 2000 horas de ocupación anuales, durante 45 años seguidos si el sistema ya no puede garantizar  ni siquiera sus promesas paradisiacas del bienestar social? Ciertamente muchas empresas cuyos números actuales desfavorecen a otros cálculos previos, proponen jubilaciones anticipadas (a los 50 años, a los 55, a los 60) con indemnizaciones substanciosas y con pensiones restringidas. No todos los empleados se acogen a ellas, pero los que lo hacen se enfrentan a la tesitura y  reencontrarse con su destino, sea porque montan negocios propios con los finiquitos  o porqué prefieren vivir la ociosidad desde una comodidad suficiente. El trabajo se ha  magnamizado hasta la categoría de ser la diosa consorte del primer dios:la deidad del dinero.Sin embargo,  la paradoja de los trabajadores superactivos ha sido y es, que la energía que vuelcan desde los 20 a los 45 años de edad para hacer frente al recorrido de la zanahoria conejera que han perseguido (adquisición de patrimonio, estudios universitarios para los hijos, sucesión de vehículos, vacaciones de hotel o de segunda vivienda,...) ya no la tienen para seguir desarrollando de los 46 a los 65 y poder mantener aquel estatus acumulado. El asalariado está abocado a una vida de engaño para satisfacer las necesidades de un sistema económico para lo cual lo convierte en su aliado, y luego en un despojo,cuando ya no es óptimo para el proceso productivo. Necesariamente un dia u otra se dará cuenta de la jugada y en su mirada atrás a su pasado advertirá  el callejón sin salida en el que metió su vida.Pero ya será tarde. Para entonces sólo le quedará otro autoengaño:el de creerse que no pudo hacer nada mejor o alternativo. Hay otra vía, la de pensar a priori los pasos que la sociedad esperan de uno y medirlos a cuenta gotas sólo entregando aquellas aciones objetivamente útiles para la humanidad aunque coyunturalmente sean perjudiciales para si mismo. La oposición a hacer determinados tipos de trabajos  altamente destructivos para el entorno o para los valores humanos y subjetivamente dañinos para quien los ejecuta es más que una elección racional,es un derecho humano.A nadie se le puede obligar en convertirse en el policía de su vecino o en el expendedor de artículos  defectuosos, y sin embargo una buena proporción de población laboral ejerce tareas de control )no es necesario llevar uniformes para eso)y una considerable parte del resto hace el trabajo no por que le satisface sino como imperativo para sobrevivir. claro que el empleado acaba reconciliándose con su desgracia y saca de su chistera la ilusión de que es lo mejor que puede hacer o que eso le proporcionará curriculum o pedigree para su futuro profesional.

Esas consideraciones llevan a que alguna gente trueque su indisposición al sistema social por una objeción laboral más o menos militante que lo ha puesto al  borde de la miseria. Tal vez durante una época de su historia profesional, los objetores laborales pueden cambiar de campo de trabajo, de firma y de empresa porque el pleno empleo del mercado se lo ha permitido y su propia juventud  se  lo ha tolerado.pero llega un momento en que ni el mercado objetivo es absorbente de toda la mano de obra circulante ni  la  fuerza de trabajo personal está tan fuerte como antes. Ante tal declinación a antiguos objetores o simplemente críticos del montaje social, les queda vivir del sistema con el que tanto se enfrentaron pero jamás cambiaron.Y al hacerlo configurar un fenómeno de masas mudas pero no menos  relevante que indica como unas parte de la sociedad jamás será reducida por el resto que la domina. Las ciudades europeas de la sociedad del bienestar están repletas de  personalidades marginales que sobreviven como pueden y que no creen ni creerán en un futuro social benigno.Y aunque sigan los protocolos de  sus agentes de control o de las instituciones que les pagan, se saben vencidos en sus historias personales,quedándose para seguir en sus juegos de percepciones y de citas inútiles con sus reciclajes profesionales. Mientras las instituciones de gobierno no comprendan que el problema no está en la base social desajustada sino en el propio sistema económico y político que no ordena sus recursos, sus actividades de reparto de subsidios y de demanda de su rentabilidad no pasarán de ser velas encendidas a santos  impropios para los que los parados no sienten ninguna devoción.

Por lo tanto el pronóstico de la objeción laboral irá in crescendo a partir de edades en las que las interacciones experimentales con  le mercado de os trabajos ya no  resultan excitantes. Po otra parte las generaciones que  heredan la necesidad de la promiscuidad laboral, cambiando continuamente de empleos baratos con trabajos de poca monta, adquirirán experiencia vital pero no necesariamente profesional.De hecho el curriculum ha pasado a ser un multidocumento que se reversiona en función de lo que se busca.Y fácilmente las personas alcanzan los 30 y los 36 sin haber permanecido establemente en trabajos de especialización por los que hacerse valer en sus salarios y  cachés. No es extraño que la sociedad no  transmita horizontes en los que creer o ideales por los que luchar cuando lo más básico para una existencia: la fuente de ingresos y el cobijo no quedan asegurados.A pesar de todo la economía  tiene sus  espacios y quien  sabe organizar sus recursos sobrevive y reúne tiempo para pensar a qué ha venido a esta vida. Su exclusión del mercado laboral  puede determinar una depresión lesiva o por el contrario una objeción laboral plenamente asumida. De otra parte las constituciones revelan sus trampas y sus puntos débiles al prometer puestos de trabajo y seguridad material que no pueden garantizar. Las políticas teóricas están en manos de las políticas económicas.ante ese panorama el segmento de los sin trabajo no sólo crecerá sino que se consolidará. en lugar de crimininalizarlo como un evento en manos de  vagos y despreocupados cabe verlo como la cuna de cultivos creativos y de otras modalidades de vida. Al fin y al cabo sólo quienes están libres de  sus horarios hipotecados por los trabajos pueden arremeter las tareas del pensar, de la filosofía y de la exquisitez.Y eso tradicionalmente sólo lo han podido hacer dos clases de personas:las que perteneciendo a las clases altas tenían a otros  sirvientes que les hacían los trabajos duros, o los que perteneciendo al lumpen proletariat y a las clases bajas, reconocían que era más práctico emplear el tiempo  en  sus juegos con las musas que no en perderlo en empleos que no daban ni los mínimos para salir de pobrezas indignantes.



[1] Según datos de la Federació d´indústries de la construcció i la Fusta de CCOO  los  accidentes en obras de la construcción fueron: en 1996 se dieron 10.026 bajas , en 1997 21.183 y en 1198 26.907.

Proletarización pequeñoburguesa.

Por Néstor Estebenz Nogal - 3 de Septiembre, 2008, 23:10, Categoría: MOVIMIENTO SOCIAL

Sinopsis de la Proletarización pequeñoburguesa

A LOS PEQUEÑOBURGUESES QUE UNA VEZ NOS PROLETARIZAMOS

 

 

Os acordaréis todavía.Dejadme paso ante este paseo por el túnel del tiempo.Eran tiempos radicales del blanco o negro,más que del negro reflexivo sobre el blanco.Eran tiempos embarazados y embarazosos con nociones conspicuas venidas de lejos y tomadas por propias, tales como “conciencia de clase” “dictadura del proletariado” o “poder obrero”. Unos cuantos: muchachadas estudiantiles por lo general, abanderados por siglas  que ya fueron epitafiadas llegadas a sus horas finales, se nos ocurrió ir a fábricas y talleres, vestirnos de obreros y tratar de pensar como ellos, porqué las últimas reuniones de célula nos habían puesto frente a tal  sacrificada decisión. Nuestras manos finas y cuidadas, cuyas materias primas tocadas no habían pasado  de ser el pegamento para los cromos, o las tijeras para ayudar a mamá a podar las flores del jardín, nos lanzamos resueltos como candidatos a las explotaciones industriales, despiadadas y vergonzantes. Unos aguantaron poco y volvieron a los atractivos de su mundo dejado, otros persistimos bastantes años a costa de renunciar a  prometedoras carreras  universitarias e iniciamos un curioso fenómeno que alguien quiso titular de desclasamiento.A fuerza de ese desclasarnos e ir de agitadores de fábrica en fábrica nos encontramos con billetes de ida,pero sin ser recibidos nunca como hijos propios por la clase de los parias, muy distinta al ser cantada[1]  de lo que era en la realidad: millones de personas convencidas de que su suerte pasaba por el trabajo asalariado, cuanto más mejor, y que los movimientos reivindicativos a lo más eran para ganar más dinero y patrimonio y no para hacer ninguna revolución. La caída de los velos fue prematura, sin embargo la persistencia en convencer a públicos y pueblo en general de su cometido histórico, por que así lo decía la teoría de las que nos habíamos dotado, nos configuró como  vanguardistas de unos credos, no exentos de dogmatismo, cayendo -sin darnos cuenta- en la trampa de un nuevo ideario religiosos. Primero habíamos sido correligionarios en las ideas ,para finalmente ser también religiosos en nuestros ritos.Sí,sí, los investíamos de asamblerismo, de algo llamado  democracia directa, de votaciones sumarias, de críticas sinceras;pero también de comités centrales, de buróes de profesionales alimentados por todos, de  densas proclamas preñadas de consignas mecánicas y de líderes que se  prologaban a sí mismos como los nuevos amos.  Los proletarizados no sé si más entendidos  en sociología pero sí más realistas en sus biografías, desertaron prematuramente de las cadenas de montajes y de sus funciones de comisionados para agitar a los infelices proletarios que no sabían-al parecer-apañárselas por sí mismos. Los otros proletarizados, los más estoicos o incombustibles, los más fijados en su resolución de por vida: la del sacrificio del propio origen pequeño burgués y acomodaticio a cambio de expander el mensaje revolucionario entre los más expoliados e incultos  del género humano; abandonaron uno tras otro y todos sin excepción[2] , ese salto entre clases,al cabo de unos años. Restituidos los sujetos a sus orígenes de clase,con más o menos  potencial económico,aquellos períodos  de fusión popular y pasión proletaria, pasarían a ser como  viajes de entremalossueños. Ni siquiera la participación agitativa en cientos de asambleas o paros industriales o huelgas generalizadas, proporcionarían a los protagonistas de la lucha  de clases,casuísticas y anecdóticas suficientes como para contarlas a los herederos del conocimiento de la historia. En realidad había poco que contar aunque hubieran sido muchos los años en los que se desarrollara. Todas las fábricas guardaban la misma equidistancia con la gama de grises, todas las asambleas o las ocupaciones tenían el mismo parecido,  todos los discursos reivindicativos no salían del fantasma de creer que la movilización por lo concreto (el aumento de paga y condiciones mejores de contratación laboral,por lo general)proporcionaba  las premisas para una conciencia revolución en una dimensión histórica.  Fueron necesarias cientos de actividades y experiencias economicistas para darnos cuenta  que los proletarios  no llevaban su etiquetaje en valde:patriarcas de proles, tanto de descendientes  propios como de propiedades propias. En el fondo cada proletario  aspiraba a ser el pequeño burgués que las circunstancias le habían impedido ser por nacimiento y por una pirueta paradójica del destino, los ex-pequeñoburgueses conversos les ayudábamos a que alcanzaran los orígenes a los que nosotros habíamos renunciado. Tal galimatías  no podía acabar bien y después de unos buceos  por la miseria y por las rudezas del trabajo asalariado fabril, cada cual recuperó su grado de  nihilismo y reabrió sus retornos al pasado si las colisiones con el clan familiar no habían sido tan severas como para no  practicar la reconciliación[3] .Mucho tiempo después de aquellas manadas obreristas han quedado vestigios de alguna sensibilidad escapada, de algún ejercicio todavía activo de inteligencia y de una no-mirada a lo sucedido. Por eso, tal período no ha sido recogido por suficiente historiografía.Episodios como ese no tienen la talla para figurar en la colección de los grandes eventos de la historia recogidos en los manuales.A fin de cuentas lo que hizo cambiar la España de los 70 no fue tanto las agrestes pedradas de los que acabábamos de cruzar los veinte años de edad, como una futuro pre-visto y pre-escrito:el salto de la dictadura  férrea a la democracia folklórica. Y en toda fiesta de revuelos y mixturas, los más agraciados con palique se llevan  los mejores tesoros a la cama.No fue una excepción la España transitoria,donde no luchadores o ex luchadores o gentes de exilios o gentes patidifusas de  buróes centrales se hicieron cargo de la nueva situación.Tenían la lucidez interpretativa del arribismo coyuntural, algo que por lo general faltaba bastante  en las huestes radicales.Los proletarizados se quedaron con dos palmos de narices defendiendo una clase que votaría mayoritariamente el posibilismo y los sueños de revolución fueron dejándose de soñar con la misma  parsimonia  que a las niñadas les cuesta aceptar  la renuncia a los juguetes de temporada.Luego...luego quedaron los objetivos sin cumplir y  el ejército de idealistas descompuesto. Los trabajadores de fábrica irían perdiéndonos por compañeros para animarles en la tesitura de una liberación que nunca se produciría y los pb[4]  devueltos a nuestras bohemias, universidades, casas o patrimonios,recordaríamos las temporadas de socialistas maltratados por la vida,como un material de caucho donde morder para descargar rabia pero  de donde no sacar ningún nutriente. Un par de generaciones después las cosas siguen  compartiendo el común denominador de la alienación laboral y de un grueso poblacional sometido al discurso del todopoderoso amo financiero. Los escapados de aquello nos hemos quedado para escribas  de los sucesos, aunque sin ganas de escribir una historia entera,de indagación y datos. alguien tiene que quedar para contar el cuento para no dormir a los que siguen, no sé si  para que alucinen con  nuestra fanfarria de ilusiones o para que nos desprecian por  un exceso de estupidez idealista. Al mismo tiempo una rebeldía irreductible sigue entramando nuestro pensamiento y nos permitimos llamadas a la acción, a no rendirnos ante el abuso interpretativo de una realidad que no es la que se nos dice que es, a no admitir  el mundo poli-cromo  con el que se nos seduce, a no creer en esclavistas sean de la calse que sean. Y en esa llamada predicada ante el desierto, nos sabemos ayunantes crísticos para hablar con los diablos de nuestra mente tratando de no sucumbir a las tentaciones  de la panorámica capitalista. En ese desiderátum de autentificarnos como  dia-sóphicos[5]  nos queda el rescate de la ilusión  de  que una sociedad renovadamente rehumanizada  recordará nuestros conceptos legados.



[1] Por el himno de la Internacional,donde aparece como una clase elogiable y elogiosa.

[2] Unos dejarían la época obrera de una vez para siempre para prepararse unas oposiciones o trabajar de sus carreras y otros ,tal vez, se mantendrían dentro de la misma empresa para saltar desde sus cadenas de montajes a puestos en sus despachos de dirección. Dos versiones de  una misma clase de escapada  del estatus adoptivo para una vuelta al legítimo, que por definición de nacimiento parecía  estar pre-escrito.

[3] O alguna de las versiones del perdón de los padres ante sus hijos pródigos.

[4]  El calificativo de pb(pequeñoburgués/a) ha sido intercambiado de manos: tanto de quienes lo han usado como una arma arrojadiza  contra otros por mantener hábitos apegados de la vieja sociedad, como por  esos otros contra unos, con el cambio de tornas.El calificativo de valor(o desvaloración) llegó a tener tanto peso, que para  muchas personas docenas de años después lo que más les ha quedado como recordatorio de todo lo hablado es tal concepto crítico,secundarizando otros, que en aquel momento sin duda tenían más importancia.

[5]   Dia-sophia: a través de sophia, a través de los saberes.Viajeros desnudos a través de los conocimientos múltiples.Es un neologismo que propongo ,extiendo y reivindico, dadas las circunstancias de un desfasaje de las viejas palabras  de la postmodernidad. La figura postrevolucionaria ha substanciado  la antigua condición del revolucionario abnegado.el postrevolucionario ha sido selectivo de militancias para quedarse sin revolución pendiente que hacer. No ha engendrado un neorevolucionario con un programa para una nueva concepción del mundo,sino que  ha exudado una figura dia-sophica, un filosofo transcultural, no alienado a los ciclos de la historia sino distanciado de las quimeras coyunturales para tomar otra cosmovisión libertaria.

Conciencia crítica y transformacion real

Por YASHUAbcn - 3 de Septiembre, 2008, 23:05, Categoría: MOVIMIENTO SOCIAL

CONCIENCIA CRÍTICA Y TRANSFORMACIÓN  DE LO REAL

 

Pero la actuación continua de actividad creando un superávit manifestativo del deseo popular, tampoco asegura la transformación.Cuantiosa actividad es testimonial y lícita en las constituciones democratizantes de muchos países. La actividad constatacionista de una necesidad no siempre garantiza su  cubrimiento, aunque sí una perpetuación del testimonio en el reconocimiento de la carencia. La linea divisoria entre idea y acto,que es tan calara para la política, no lo es tanto para la psicología, donde la autopermisión callada de un deseo prohibido y prohibitivo,está actuando ya como un pre´pasaje al acto. basta permitirse ser distinto para empezar a serlo ya. Aparente y externamente las circunstancias envolventes son las mismas: no ha habido paso, no ha habido modificación corporal, pero una fuerza interior se organiza y al cabo de un tiempo emergerá  mórficamente en la persona  que ha emprendido la decisión. La interpretación gradual de la historia desde el punto de vista etapista, lleva a confusión.Ciertamente la idiosincrasia coetánea es distinta a la de las épocas pretéritas.Cada  época reconfigura de manera diferente a sus protagonistas a pesar del hilo cronológico de determinantes presentes en todos. Cada nuevo individuo en su estadio de responsabilidad y de elecciones puede intervenir en la historia como modificador o como reproductor.Y todo reproductor de patrones conductuales limitado a ello acaba por ser un ser modificado, es decir, opuesto a sí mismo. El acto de rebeldía intuicional es la primera condición constitutiva para el transformacionismo.Cada individuo al nacer hereda un mundo,al que empieza a tomar las dimensiones al poco tiempo y que sigue tomándoselas mas o menos tiempo según su interés por las exploraciones, la comprensión de la época y la necesidad de intervenir en cambiarla.se puede venir a la historia con un afán de comprensión, como la de Sofía Amundsen, la protagonista de Jostein Gaarder en   el mundo de Sofía.

 Los niveles de conciencia  continuamente referidos desde las apologías políticas para cambiar el mundo,responden ciertamente a una convergencia de realidades y pensamientos de realidad diversos confluyentes en espacio y época. se trata de planos como capas, unos adheridos a otros,pero cada constituyendo un tejido y una red de enlace distinta a las otras. También cada plano de conciencia corresponde a un plano de explicación distinto de los sucesos, que instrumenta un lenguaje de definición distinto.

No es suficiente con trabajar por y para la conciencia universal como garantía desde la educación y reeducación para una reinstalación en el mundo. Es preciso actuar consecuente y conscientemente con la  conciencia decidida. en los conflictos de intereses cotidianos, sorprende que las grandes aleluyas y apologías  por y para una con ciencia social y de humana, los gendarmes axiomistas del “amarás.comprenderás-ayudarás,..-no correspondan con los detalles cotidianos prácticos en su interacción con los demás. La credibilidad del más santo de los discursos frente a un auditorio importante, por adhesivo y masivo que sea, pierde todo su peso,cuando el dicente (sea pastor de ovejas descarriadas, gurú orientaloide, político afamado o revolucionario recalcitrado) filtra datos de su privacía que lo igualan  a cualquier otro esclavo que no se ha librado de sus servidumbres alienantes, de sus contradicciones o de sus artimañas y abusos. La conciencia no queda demostrada por una capacidad teórica y libresca, sino por una sensitividad vivencial en hacer los cambios in situ y contemporáneamente, y no como algo derivado para futuros postmortem o hipotéticos.

 Por supuesto el discurso crítico-social es la primera condición para hacer posible un cambio.Sino se entrevé su necesidad difícilmente va a quedar establecida su probabilidad.Ello no quita que puedan inscribirse en un discurso para-transformacionista,como un instrumento demagógico, lo mismo que el más anti-igualitarista social pueda utilizar  a Rousseau como  un divertido libro de cabecera para  una introducción onírica de aventuras. El dictado de las palabras   en principio no garantiza la sinceridad ni la consecuencia del dicente, aunque en el modo de ser planteadas,hayan pistas de su coherencia o de la fragilidad de ella.En definitiva quien no  sabe de lo que habla, da todos los elementos para ser reconocido por lo que es:una víctima verborrágica en lugar de un sujeto consciente.este deviene a partir de la precisión de contacto  entre palabra y hecho. 

 

La Política

Por Néstor Estebenz - 3 de Septiembre, 2008, 23:02, Categoría: MOVIMIENTO SOCIAL

No apelaré al  tan recurrido concepto aristotélico de que todo ser social es político por antonomasia. Premisa ciertamente incuestionable pero no-menos  ventajista  o demagógica, que en mi biografía me afectó de una manera total e incisiva, asociando mi vida al concepto supuesto de la palabra que añadida a la previa de lucha, me iría configurando como un ser fundamentalmente social antes que individual. Pero 11 años de lucha política valieron por toda una guerra y tras cientos de actos de protesta y miles de horas de discurso utópico, me ví un día inaugurándome en una transición de reflexiones de contrarios y desembarazándome del proceso en el que estaba. Bastaron pocos años para perder el hilo de una gran parte de aquellas historias y mis deseos de autodespolitización hicieron el resto. Nunca cerré del todo una posibilidad de retorno a la actividad política, pero desde 1979 no solo no me he ocupado de ella, sino que ni siquiera me he mantenido como observador participante en las coyunturas. A lo más me he mantenido como observador filosófico y como crítico de base, pero en los trazos esenciales de las cuestiones sin hacer un seguimiento día a día y  noticia a noticia de las declaraciones de los principales protagonistas y antagonistas de las galerías de los posicionados públicos. La cuestión es que me retiré de la militancia revolucionaria y de la acción político organizativa sistemática, convencido de que la  actualidad  del último cuarto de siglo lo más que permitía era la actividad testimonial y no la oportunidad de re-dirigir la historia humana hacía  las cotas del socialismo y de una felicidad comunitaria sostenible. No pasó mucho tiempo –aunque sería tras unos años-para que el propio vocabulario filocomunista  dejara de poblar mi literatura y mis palabras habladas. De hecho sin hacer un acto de renuncia formal a la metodología básica que se suponía me abrió los ojos ante una realidad tan difícil de aceptar como de comprender. Fue el imperativo de la re-sementización dominante con respecto a la división de bloques en Europa y a la propia pérdida de credibilidad de las organizaciones políticas de izquierda y marxistas-leninistas, lo que me iría apartando de los postulados clásicos y en particular de una necesidad de oposición estratégica al estado. De no haberme posicionado en estos términos, con total seguridad habría seguido el proceso de trans-organización de otros, pasando de OIC a PSUC y de aquí a la vida política pública desde donde con un cincuenta por ciento de convicción y el otro cincuenta de arribismo podría haber hecho un currículum de méritos para ser votado en candidaturas y de aquí vivir como un profesional político. Jamás me planteé tal extremo, aunque aquellos años de transición interesados dieron muchas sorpresas y entre otras, que personajes que nunca habían hecho nada en el período duro de la dictadura y de la clandestinidad, luego emergieran, como Toni Soler, cuales setas de temporada y optaran a cargos municipales. Nunca he experimentado ninguna admiración por esa clase de apariciones, como tampoco por los viejos “camaradas” que haciendo de su capa un sayo se fueron a lidiar a instituciones como miembros de nómina o a parlamentos con manuales de oratoria. Pasados los años y  no precisamente como espectador de los rapports de las contiendas verbales en los parlamentos, estar en ellos no es muy distinto de estar ante un público desde un púlpito o un escenario, desde los que se pueden divisar plateas y presumir que sectores van a estar de acuerdo y que otros se van a indisponer antes el mensaje emitido. La ventaja de los parlamentos es que los diversos sectores ya están posicionalmente colocados de tal manera que pueden adivinarse las salvas de aplausos o de pitidos y las razones de sus procedencias. En resumen se trata de representaciones con guiones donde no hay tantos imprevistos o novedades como puedan suponerse. En realidad cualquiera mínimamente entrenado/a en las dotes de la prosa y suficientemente conectado a bases de datos y fuentes informativas podría dar la caña en las instituciones y en los foros en general y mucho más en los parlamentos en particular. Vivir de la política no deja de ser un arte, y casi pasa a segundo término la orientación concreta.  Ante los políticos profesionales se puede opinar  innegablemente que guardan el común denominador de tener sueldos obtenidos de los impuestos públicos. No es ahora el momento de cuestionar la legitimidad de un parlamento pero sí de recordar mi línea antiparlamentarista en la época de una radicalidad extrema. En la actualidad intervenir en la lucha política se hace inconcebible sin la participación en los foros instituidos previamente, es decir en los marcos legales, y por consiguiente en sus organismos estelares:  los lugares de decisiones y elaboraciones legislativas. De hecho supuestamente los parlamentos son los lugares de síntesis de las conversaciones a todos los niveles y de los debates públicos que haciéndose suficiente eco de ellos, vetan o apoyan tales medidas de aplicación a la sociedad y de vinculación amplia a sus miembros. Luego la vida política real está llena de zancadillas y trampas y posiblemente ese baño frío en las verdaderas relaciones humanas ya me asustó lo suficiente en su momento de idealismo y de ilusión por el ser humano, como para desear bucear más en la condición del género humano y sus atrocidades y traiciones. No era necesaria tanta formación para hacerlo: bastaba apostar por estar en los circos que demandaba el presente y llenar espacios en la escena pública, aceptando de antemano todo lo que pudiera venir. Mi proceso siguió otra vía al amparo del criterio de la unidad de acción y la toma de acuerdos en lo concreto. criterio que a pesar de su indiscutibilidad, fue apartándome de los escenarios de debate. Acabaron las sesiones maratonianas corupusculistas y acabaron otras muchas historias de pasiones. Deje entreabierta esa puerta de retorno pero ya nunca más se reunieron circunstancias de invitación y de deseo como para volver a tentar mis osadías en el mundo de la política. Enseguida pasaron los primeros 80 en los que decidí ocuparme de mí en lugar de ocuparme de la sociedad, y los segundos ochenta en los que tenté un modo de vida supuestamente alternativo en las tópicas de Virgilio y unos terceros ochenta en los que me moví un poco por las geografías para verificar los vaticinios de las realidades equivalentes, a pesar de las morfologías dispares, para luego reprender unos primeros 90 con  presupuestos de reinstalación, reubicación y arraigo y unos segundos 90 con tentativas de retorno a la vía social activa y unos últimos 90 de retorno entrecomillado a la arena de las políticas, por el brazo de los temas ecologistas. Sé perfectamente el punto en el que estoy, y lo que ha variado y lo que se ha mantenido igual. A ratos las reuniones de ahora me parecen iguales a las de hace veinte años, con intervenciones de personas como Isabel Salgueiro o Paco Martínez, que podrían tratarse de las mismas de una manera extempórea y a ratos vivo unos modos prácticos y efectivistas impensables para la otra época, en los que el E Mail y los ciberespacios acaban por suplantar el valor de la palabra colegiada en un comité determinado que ha pasado a vivir a expensas de las fuentes nutricias principales de la información y de los canales informantes. Sin duda la revolución, si hay revolución, se hace- si hay alguien que la esté haciendo-, por cables aunque queramos insistir en que la presencia  corporal, físicamente organizada y concentrada en un punto dado, sea necesaria para recordar a quienes desoyen las palabras que hay una disposición más contundente para llevarlas a término o para que cuando menos sean oídas. Todo sigue formando parte de la farándula social, ante la que yo estoy apartado del discurso de capitalizarla. Recojo y reconozco disidencias por doquier, pero advirtiendo a la vez que entre los marcos de disidencia pueden haber tantas diferencias como entre cada uno de estos y el objeto o la política oficial de la que disienten. Ni siquiera actualmente estoy en una posición clara, aunque esté ya integrado en varias estructuras que pueden corresponder a siglas: la coordinadora via verda, la coordinadora de plataformas de oposicion al TGV, Ae, el grupo portavoz de EU en CRD, la XCS  y un vínculo inoperante con el  FCSB. Con  todo solo me veo envuelto de nombres y significantes a los que añado mi propio nombre personal y significante. No me creo más  útil ni más importante por el hecho de haber tomado esta suma de contactos. Solo sigo siendo un explorador de la realidad y evidentemente retomar contacto con trenes de antaño, significa que hay variaciones sustanciales: La primera es la de los viajeros que ya no son los mismos, la segunda es que los comportamientos de funcionamiento  son muy diferentes. Hay gente que se mueve pero no siempre intelectualmente preparada para el tema. Por una parte todo es lo mismo, por otra todo ha variado. Me veo contrastado tanto biográfica como socialmente. Sin duda el baño de gentes y nuevos contactos puede crear un marco ilusorio en el que incluso la vanidad puede ser exacerbada. Pero no pierdo de vista el lugar que ocupa en mi actualidad tales redes de contactos, la de un orden terciario después de lo profesional y de lo privado. El verdadero cambio de las neuronas humanas pasa por cada circunstancia íntima y no queda decidida para siempre en declaraciones de derechos humanos o de constituciones o de líneas de partido. Pero  esta ordenación puede ser confundida cuando en una semana tenga más contactos de tipo político o reivindicacionista, que de tipo  lúdico personal o profesional y debo de reconocer que mi campo profesional no es precisamente una empresa empopada sino que está limitada a una muy despoblada cartera de clientes. A pesar de todo la inversión de un tiempo en unos debates y unos careos con personas interesadas en cambiar poco o mucho el mundo circundante o dejar tras su paso, la huella de su contribución a ello, deja/rá consecuencias de relación con alguna proyección profesional también. Entretanto algunos contactos como con Ramón Caralt (de l´ Esbornac) O Paco Anguera pueden justificar ya unos ciertos esfuerzos. Otros foros, como el reciente de la sede del PCC en BCN para dar cuenta del proyecto de finanzas dentro del proceso constituyente de EU, fue un baño entre más de cientos de personas a los estilos PSUC de antigua usanza y en los que me permití una intervención estableciendo una condición de observadores en lugar de participantes. De hecho se trata de un proceso para-IU, la única izquierda alternativa electoral posible a la socialdemocracia para algunos, pero que dadas mis escuelas radicalistas, me cuesta de admitir, en particular con su portavoz Julio Anguita al frente cuyos portes y ultimátums no me convencen para nada. Teniendolo en cuenta todo, seguiré participando del proceso con una cierta moderación y vigilancia crítica, reconociendome que a estas alturas no tengo decidida una permanencia ni en este proceso concreto ni siquiera en los marcos operativos medioambientales, aunque estos obviamente, al tratarse de reivindicaciones concretas, resultan mas polarizantes y claras que las otras. La política tenía ya bastante mala prensa antes de empezar a cortejarla a finales de los 60.El resumen sincrético de mis codeos con ella, reforzarían opiniones contrarias antes de empezar y que no deseaba admitir. Necesitaba mi oportunidad histórica para equivocarme y me equivoqué. En la actualidad y desde los 90 mi relación con los ámbitos que la profesan es aséptica y distanciada. Hay un algo de guerrerismo en los espacios de compromiso y de lucha, donde cada uno puede hacer sus grititos personalizados, pero no caeré en el espejismo de antaño de creerme una pieza importante del puzzle de las afirmaciones. Lo  que sí me  permitiré es seguir tratando la información que me llegue como un tema de reflexión y un pretexto desde el que escribir textos. Es decir el ejercicio de la posición intelectual que tampoco varía tanto de la ejercida en reuniones orgánicas con contribuciones discursivas de matices que pueden dilatarlas hasta tal punto de desconectar a una parte de asistentes, más interesados en la acción pragmática. Los personajes destacados y reconocidos de otras épocas como Celestino Sánchez , que ahora me encuentro ya no mueven, a ningún interés. Después de estudiar procesos psicoclínicos detrás de las conductas humanas ya no creo que nadie me cuele el gol del altruismo social. Las esferas que integran la sociedad y el mundo son miríadas intrincadas de redes de complementación y rivalidad en precarios equilibrios ,donde razones de reafirmación personal pueden primar por encima de las razones de movimiento o de sociedad. Incluso en última reflexión las razones de organización o de estado, no son sino razones particulares donde el individuo protagonista amplia su espectro protagonista a su inmediato círculo de influencia que lo representa. Enseguida se ve quien está en disposición de admitir el concurso cooperativo, es decir  la disidencia. Hay muchas técnicas implícitas para acallar el debate o para conducirlo hacia posiciones aparentemente democráticas pero prácticamente insolventes. Es mayoría la gente que ha sufrido en su propia trayectoria la indignación de pertenecer a grupos que lo instrumentalizaron y no es extraño que miren con reticencia nuevas propuestas de no tan nuevas izquierdas. Antonio Otero contactado a propósito de este proceso, es un ejemplo reciente. Otra gente independizada y angustiada por su independencia no saben pensar por cuenta propia hasta no dar con un pater teórico que le proporcione el nuevo maná ideológico. Por mi parte cualquier militancia en mi tercera etapa de ella, es una manera contributiva, parcial y reticular a ella. Ni deseo liderar nada ni seguiré bagatelas fantasmáticas de densos, tortuosos y frustrantes procesos de contactos con cientos de horas dedicadas a fondo perdido y sin resultados traducibles. Lo que es más, muchas de las reuniones resulta superflua toda presencia. Bastan los contactos por cables para mantenerse al corriente o para hacer algunas aportaciones. La nueva política es la política canalizada por la información de saber más que  por los desarrollos celulares. Incluso las nuevas reuniones tienen más de oficinescas que de constructoras de alternativas. Las alternativas nacen a partir de las reflexiones y propuestas emergentes desde diversos puntos desde conocedores que se mantienen al día de la corriente de nuevos datos. He ahí mi lugar. El cual no es fácil porque el requisito de adscripción pasa por mantenerse al día todos los días y devenir un sujeto reticular, metido en una red tácita de multitud de contactos y encuentros. Siempre he sido bastante bueno iniciando contactos y conduciendo propuestas y bastante limitado tratando de consolidarlas con un seguimiento a partir de las variables de absentismo de los propios aceptadores. Eso me ha llevado a plantearme fundaciones y realizaciones a partir de la contribución individual sin depender del concurso aleatorio del factor colectivo. Es obvio que hay realizaciones que necesitan de equipos consolidados e inteligentes. No basta con capitanear convocatorias, hace falta establecer fórmulas para que se autoconvoquen a sí mismas. Y esto es bastante complicado. Si algo caracteriza la posmodernidad, es la crítica subjetiva del comportamiento ajeno. Ya nadie goza de la condición de no criticable en un mundo interrelacionado en el que se ha pretendido incidir por convicción revolucionaria o por lógica aplastante en el cambio de las circunstancias. La credibilidad de los individuos pasa por su palabra y todo individuo un día se convierte en el ejecutor de algo que no quiso ser. Tal vez este tabú me ha llevado de nuevo a las arenas políticas con todo el tiento que sigo. Pero no es una verdadera estratagema, puesto que soy tan vulnerable como siempre a ser materia no aceptable. Cualquiera se puede permitir impugnar conductas protosociales. Incluso Mercé Redón el otro día en una velada-cena compartida en el Vitamínica d´Horta pudo permitirse opinar contra mis invitaciones a manis, después de haber estado retirado una barbaridad de tiempo. La cuestión es q. no merece la pena entrar en defensas contra esto. Cualquiera cree haber estado cambiando el mundo por haberse pasado diez años seguidos repitiendo la misma consigna o por haber publicado cuatro textos de alfabetización.  Cuando lo más cuestionable es quien no se ha cuestionado su lugar en la militancia política y la función objetiva de su programa de actividades dentro y en el grupo en que participa. La supuesta y atribuida incombustibilidad como criterio elegante y  compostura de admiración en tanto que propiedad de lideridad de los más apuestos para el poder y la dirección, que antes era un componente de la ortodoxia revolucionaria ha pasado a ser una evidencia de la invariabilidad, es decir, de la incapacidad para la adaptación a nuevos  tiempos y circunstancias. Emplear toda una vida diciendo losmismos empeños y propósitos en lugar de demostrar una coherencia puede dar cuenta de una obsesión.  Los continuados referentes de antes a una revolución perdida o a una organización desorganizada y traidora  con los encuentros esporádicos y coincidentes  de caras conocidas por haberlas encontrado en manis y reuniones, dejaron de tener sentido y llegó un momento en que eludí tales charlas  que se antojaban con un demasiado parecido  a los relatos de batallas tan prestados los ancianos. Si eso, ya sucedía con nuestros padres, o seguía sucediendo con compañeros de mas edad que en los locales filoanarquistas o de lo que quedaba de la CNT o sus continuistas, en lugar de planificar y trabajar hablaban de redadas o de tiempos heroicos, no estaba dispuesto a q. Me sucediera a mí como un ritualista más de la serie de “ex” dando la murga con un criterio tan inútil como devastador.  La política es el escenario común: el campo de batalla primario en el que caben todos los sectores sociales e individuos y no en vano hay un interés originario  por la res pública, por los temas colectivos. Pero basta ojear la verdad de la política, tanto la una (la propia) o la próxima. Como la de los otros para darse uno cuenta de la superficialidad en la que está existencializando una vegetalidad y una justificación de ser q. no se sostiene en lo más mínimo.  Para mío el vacíado de un periódico no  pasa tanto por retener los datos en relación al estado o su oposición, sino por las noticias privilegiadas de la originalidad, surgidos de campos académicos o científicos o artículos de opinión o ensayos Que no por las calamidades de las que dan cuenta la palestra de los hombres más públicos , así como más simples que llenan gerneraciones enteras con las fotos de sus rostros en los periódicos de todos los países.  La política no es solo esta: la de las altas esferas, sino también la cotidiana y particularmente adaptada a cada circunstancia. Un opinantre es por naturaleza un reivindicante y eso le hace político aun desde su marginalidad. Es mi caso, aunque ha dejado de  importarme cualitativamente varios de los acontecimientos denuncia q. Observba. Tanto los denunciantes como lo denunciado pasan a formar parte de un dualidad que ingtregfra el mismo circo.

La reentrada en la política o en política social que me vengo re-plantenado todos estos últimos años, produce mas considerandums en contra que a favor. Me basta unas cuantas reuniones de reivindicativos para saciarme nuevamente de ganas. El reencuentro con los mismos temas una generación después no ayuda mucho. Ahora puedo entender a la gente de mi edad (poca desde luego) que a ,mis veinte años aparecian por las células y asamblea de partido, dando muestras notorias de desfasamiento (su revolución o sus ganas de hacerla ya la habían concluído y solo les quedaba un marco de nostalgia). Hacer algo pasa por la razón de la eficacia y no la razón historicamente impositiva, como se pretendiera desde un reduccionismo infantilizado de otros tiempos. Y esa razón eficaz o es una política científica o no es. No creo en que llenar reuniones de bloqueos en la discusión ayude a mucho, tampoco las propuestas del tipo de limitación de tiempo en el habla o mecanismos de  precipìtación para la toma de decisiones como escuché para mi horror en varias alusiones en las reuniones del llamado grupo promotor local de UE. Lo más importante es q. Cada uno encuentre su sitio en la vida y en su proyección publica.A partir de ser un referente en lo profesional ,lo ideológico y lo social, se es también en lo político y por lo tanto va a ser encontrado o incluso buscado por ello. Por respeto a mí mismo deseo valorar más mi tiempo y dosificar al máximo mi presencia en los lugares. De otra parte estar presente en sitios solo pàra recabar informaciones o hacer intervenciones sugerentes pero sin garantías de producto social, ya no tiene mucho sentido. Me molesta además terriblemente estar de espectador en los lugares sin hacer aportaciones mas constructivas, por no haber hecho las lecturas de documentos necesarias, los contactos imprescindibles o la juntación de información previa. Puedo,todavía como un novel, permítrme hacer juegos como el de una salida para encartelar los espacios de propaganda pública con Judith Jossa y Verónica Bayó (dos chicas, compañeras de la generación del último cuarto de siglo) y fantasear a los viejos tiempos, aparentando creerme que es un estilo movilizador todavía eficaz. Puedo hacerlo una vez por compromisos de coordinadora y para rentabilizar una propaganda que había sido asignada a la zona y pq. me disgusta que inversiones en estos temas sean desaprovechadas, pero la actuación en lugar de ser consecuente resulta un tanto obligada cuando puedo calcular a priori, las inutilidades ya de varios actos de agitación. Como dice Fina”deja de preocuparte por todo esto, y ocúpate de ti”. el discurso sugerente q. De una manera o de otra vengo oyendo toda la vida. Siempre aparece alguien cerca para recordarlo.y el caso es que no desquito un acuerdo consubstancial a ello. Al mismo tiempo parte de mi ser se ha venido estructurando  etapa tras etapa con una multitud de dimensiones. Me temo q. Me he sobredimensionado por encima de mis potencialidades. Pienso ser el que quiero ser por la simple razón de tomar vínculos con varias escenas y personajes de la vida utilitaria y especular. Por supuesto no puedo permitirme confundirme  en mis limitaciones y la distancia entre mis deseos y mis verdades, así como entre mis fantasmas y mis schos con lo real. Resulta fácil notar si estoy sincrónico o no e un día por mi manera de encajar en situaciones o juegos sociales y de grupo. Si me desvinculo del discurso o del impacto en el lugar me empobrezco y me siento reducidoi, si particpo y confronto me reconozco limitado o desagregado. Mi autoengaño pasa por creer en mi lucidez y en el marco explicativo a cualquier interrogante y vacío presentado .Creo q. Me bastaría un lugar especulativo con unos posters, una gente de buen talante y unos tés para ser infinitamente feliz, desvinculandome de todo cuestionamiento de la rentabilidad de cada idea especular.¿pero eso, no eran las actitudes de café y del teoricismo que tanto había criticado en su momento,en el momento de la agitación práctica y del discurso del coraje? Hace falta vivir toda una vida para saber de las distintas partes de la otreidad (el conjunto de los otros)con que uno se configura.

 

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