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CONFLICTOLOGÍA

la humillación urbana

Por Néstor Estebenz Nogal - 12 de Febrero, 2010, 11:45, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

 La humillación urbana. (notas en facebook)

El sistema social basado en el lucro de los individuos se distingue por su habilidad en organizar el caos. La planificación es inteligentemente irracional (a pesar de todo el contrasentido de juntar los dos términos) para que el crecimiento urbanístico se sustente en la destrucción contable y prevista. Es así que en las grandes ciudades que ya de ordinario generan situaciones de permanente humillación coexistencial cuando hay destrucciones de materiales, bloqueo de cañerías, cese del suministro eléctrico o el suelo moviéndose cada ciudadano no puede optar más que a poner la mejor de sus sonrisas irónicas en su papel de víctima. Los desastres por tormentas o por seísmos están desde mucho antes previstos. La culpa no es de la naturaleza sino de los humanos sin escrúpulos que aceptaron construir espacios habitados sin planificación lógica, lo es de quienes les dieron sus licencias, lo es de quienes especulan con la confiabilidad ajena.  Si vivir en el hacinamiento, la densidad, los atascos, la indiferencia masiva, los apretujones es ya hacerlo en medio de escenarios humillantes, mucho más lo es vivir el urbanismo con el temor continuo a que se te caiga el edificio en el que vives, se vengan abajo farolas mal amarradas o se tire alguien de un octavo piso y te caiga encima. Las víctimas de hoy deberíamos construir un futuro mejor mañana, pero si las victimas de ayer no consiguieron hacer del presente de ahora algo mejor, hay serias dudas para poder asegurar la otra perspectiva.

La rebelión es la historia reactiva de un momento, la revolución es la biografía de toda una vida. La una grita la palabra por mucho tiempo contenida, la otra filosofa el desasosiego existencial tratando de vivir el paraíso personal por dura que sea la existencia ética y por mucho que se demore el mundo de la utopía.

El principio de oposición se revela en todo y también en la tesitura existencial de cada individuo frente al medio y a los otros que lo ocupan. ”Vivimos entre antítesis” dice Ortega y Gasset refiriendo a los planteamientos tan distintos que se hacen desde la religión o o desde la ciencia. El miedo a la libertad (la de ser) sigue dominando el mundo. ¿Quien metió en tu garganta una víbora de miedos? pregunta Liber Falco.

Uno se pregunta qué haría ante un diagnóstico de cáncer. Lo que sabemos de la agresividad de los tratamientos de quimio y radioterapia disuaden de meterse en su perspectiva que pasa por el envilecimiento corporal. Existen métodos no cruentos desde la concepción naturista de la salud que le dan una oportunidad al cuerpo para que se restablezca. A fin de cuentas las células tumoradas pertenecen al propio territorio. Es un goce leer las confidencias de personas que lo han superado. Organizar la voluntad curativa es ya un gran factor de cura.

No es por desconsideración a tus expertas manos de estheticienne pero pensándolo mejor aguardaré a la cita del verdugo con hacha afilada. A cabeza rodante no hay que gastar en psicoimágenes.

El humano es el animal que mas desechos ocasiona y que menos idea tiene de lo que hacer con ellos. Hasta ahora las chatarras industriales, los abocaderos y los almacenamientos de neumáticos afeaban los paisajes, actualmente los depósitos de residuos nucleares ni siquiera están garantizados por los daños que puedan ocasionar. Lo más triste es que no faltan quienes venden sus almas al diablo por obtener puestos de trabajo custodiándolos ni quienes desean ingresar pasta en sus arcas municipales a cambio de poner en peligro la salud de sus vecinos.

Los actos de maltratos deben ser denunciados en la medida de lo posible. Eso los neutraliza o al menos fuerza a reducirlos. Todo lo que -como comunidad humana- podemos hacer ante los maltratadores (sean de animales o personas o recursos naturales) es denunciarlos e impedirles legalmente la comisión de nuevas atrocidades. Eso pasa por su desenmascaramiento y por su divulgación como malhechores. El reportaje de denuncia y su video reproducción es más efectivo que el empantanamiento de denuncias en juzgados.

Desde que rompí con la sociedad y vengo habitando el universo de la fantasíada me siento más acompañado que nunca con toda la nómina de personajes imaginarios. Dejé de ser víctima de la hipocresía y de los mercados materiales para vivir del aire del cielo mientras masticaba palabras. Sigo absorbiendo las aventuras de todos los capitanes venciendo a los malos siendo yo mismo aventurero para no sucumbir a un mundo de lacayos.

Instrucciones para la supervivencia sosegada: observarlo cuidadosamente todo eludiendo las confrontaciones superfluas, dejar acta testimonial de exploraciones, sentimientos y saberes; olvidarse de las propuestas que ponen en aprietos a lo demás, no caer en las trampas del consumismo ni de los objetos ni de los eslóganes, admirar una imagen radiante sin tratar de seducirla, dejar constancia de quien eres sin lamentar que no se te entienda.

La felicidad es el nombre del paraíso y el paraíso es el nombre de un lugar perdido que aún sigue fuera de los mapas geográficos. Tras el inventario de múltiples lugares trágicos se llega a la conclusión que el paraíso solo está dentro de uno mismo eso hace creíble la tesis de que la felicidad es autógena o de lo contrario no lo es. Quien no lo es por sí mismo es difícil que lo sea por la contribución de los demás.

Todas las relaciones humanas son complicadas. Más exacto: son conflictivas. El arte de la vida en sociedad es gestionarlas en positivo para que cada quien aprenda de las lecciones ajenas no olvidando las lecciones propias.

De la revuelta a la revolución

Por YASHUAbcn - 11 de Febrero, 2010, 12:40, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

(notas en facebook)

De la Revuelta a la Revolución.

Cuando alguien que hace tiempo no veo me pregunta qué tal me va, respondo: viviendo la vida. No tengo una respuesta mejor para una pregunta tan genérica. Resulta que mientras respiras la vida la vives sea como sea en las circunstancias que sean. Es una de esas respuestas para quitarte de en medio a quien hace la pregunta rutinaria de protocolo y que a veces no le interesa en absoluto conocer tus detalles.

¿Existe el punto omega? No, nada tiene un punto final. De niño me sorprendía que las películas norteamericanas terminaran con The End. Mi sorpresa era más por el artículo que por el sustantivo. El fin me sonaba a apocalíptico. El hecho de que terminara el rollo proyectado no significaba que terminara la historia contada. No, no creo que haya un fin para ningún tema. De todos los temas, desde que los pensamos y debatimos no paramos de movernos por espirales a su alrededor.

Espectacular. Ante el espectáculo de la belleza me quedo expectado, ante ti podría decirte los versos más bonitos de esta noche.

Estoy de acuerdo, no existe una política económica de estado. Las intervenciones públicas presidenciales sobre adopción de medidas son patéticas ya que éstas (salvo las que afectan a restricciones de gasto público en ayuda social y elevación de impuestos en los réditos bancarios) no son claras. El estado espera a la reactivación del mercado, es decir a que las cosas vuelvan como antes: maximización de empleo, circulación de capital aunque sea tras producciones llevadas a escala de superfluidad (tal como se ha demostrado en el sector inmobiliario). Pero la crisis no es tan terrible. Invita a la reflexión en un momento en que tampoco es una crisis total (imagen de crisis total: dinero sin valor de cambio, almacenes sin alimentos, transporte de mercancías paralizado, cierre de bancos, impago de depósitos...). Un nuevo gobierno elegido por la oposición en España no lo hará mejor que el actual, en cambio una forma plural de gobierno concretando una alianza de recursos posiblemente ayudara más siempre que los rivalistas enterrar sus hachas de guerra y en lugar de dedicarse a la crítica destructiva propusieran propuestas realizables.

A los desconsolados de la historia no hay consuelo que nos espere mientras la sociedad no cambie de sistema de organización. Tratamos de ponernos de acuerdo en esa perspectiva pero ¿qué otra radicalidad mayor cabe que la de luchar cada cual en su ámbito y casa por superar sus hábitos en lo que consolida a ese sistema caduco?  

En la vida o proyectas lo que eres y creas en ti o te haces fósil o, peor aún, reproductor de las órdenes de otros. A veces hay genios debajo de lo piel de las figuras aparentemente más anodinas y siempre, siempre, todoas tenemos una historia que contar. Son historias de héroes y villanos donde para vivir en paz a uno no le toca otro remedio que hacerse sabio.

Si bien los reveses son inevitables (vienen de afuera, del otro) la decepción es algo generado por uno mismo. ¡Que las adversidades no te quiten el talante de seguir viviendo con intensidad las experiencias que te queden! No puedes dejar de sentir una vida que por compleja que sea se puede simplificar y disfrutar.

Estoy en ello, atrapo la vida en cada una de sus manifestaciones. Soy agua y lo que en ella se mueve, soy árbol, larvas, insecto, mamífero,... incluso tengo la condición de  hombre. He sufrido  atestiguando laderas enteras en  Rumania o campos enormes  en el Amazonas donde  las motosierras acaban con todo lo plantado. Un árbol en pie es como un soldado pacífico que demuestra la vitalidad de la tierra, el talador que lo mata sin replantar alternativas es un traidor a la naturaleza y a los animales que la habitamos. 

Cada día trae sorpresas. Las hay bonitas: la de tu imagen en mi pantalla hace que aprecie la dulzura de tu mirada y la propuesta sublime de tu belleza.

Los pequeños detalles son pistas de la personalidad de quien los hace. Las pequeñas acciones deferentes integran los grandes gestos que cambian .las actitudes.

Las crisis (económicas y de todo tipo: políticas y personales también) sirven para poner en evidencia los errores de un proceso anterior que llevan a ellas. Sirven (deberían servir) para concienciarlo y tomar medidas alternativas que lo superen. En lugar de eso ante las crisis capitalistas (que son cíclicas) lo que hacen los magnates es aguardar a la reactivación del mercado sin replantearse la necesidad de su lógica y planificación. Eso convierte en la salida de la crisis en una cita demorada para la siguiente. Actualmente hay recursos e iniciativas privadas que son alternativas al sistema (redes de intercambio, mercados de trueque, bancos de horas, circulación de dinero local...) y que facilitan la vida saliendo de la locura del hiperconsumismo. Ni los ayuntamientos ni las oficinas de paro apoyan esas perspectivas, tampoco lo hace el sindicalismo ni el grueso del oenegerismo. Se prioriza el discurso de la fatalidad a las propuestas en positivo y se prefiere seguir apostando por la ley de que el mal de muchos sirve para el lucro de pocos.

 

 

El olvido histórico y el perdón.

Por NéstorEstebenzNogal - 12 de Enero, 2010, 14:15, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

 


El olvido histórico: una premisa para el perdón imposible.

Las correlaciones de fuerzas en sus eclosiones belicosas se pueden calmar y las aguas turbulentas de los periodos de crisis volver a sus cauces tras ríos de sangres y calles pintadas de muertes y odios. Debe haber pocos lugares en el mundo en el que el pasado no pese como una losa que aplastó sueños y gentes. La historia, es decir la historiografía de la historia es un inventario de crímenes. Pero el pasado no es uno solo, contiene muchos pasados. Del que mas se acuerda cada generación es el del pasado reciente, el de los últimos 70 años u 80 años a mucho tirar. Cuando las dos o tres generaciones precedentes se han extinguido por completo la idea de pasado se transformado, o el pasado que las contuvo deja de reclamar sus derechos porque sus voces ya se han silenciado para siempre. Mientras haya protagonistas vivos del pasado reciente o relativamente reciente la reclamación de su justicia se hace oír poco o mucho. En cuanto desaparecen los testigos de una época histórica es como si desapareciera la misma historia. Luego quedan eso sí, las referencias de las referencias, las ratas de archivos y los analistas que se especializan en investigaciones de períodos determinados. Son trabajos documentalistas más que de campo porque ya no quedan testimonios vivos a los que preguntar, como mucho muestras de osarios para la peleontología.

De los peores y más cruentos crímenes sucedidos en la historia de los humanos, el paso de las generaciones los ha convertido en vaporosidad. ¿Quien llora por las atrocidades sucedidas hace cien, mil o 3 mil años? Sin embargo de ese pasado reciente todavía hay quien no ha enterrado sus dolores y no los enterrará hasta que su corazón deje de latir.

En los países en los que ha habido contiendas fratricidas entre gentes de una misma sangre y cultura las dificultades para la reparación histórico-sentimental de los daños son mucho mayores si los conflictos han sido con ejércitos extranjeros invasores.

España es un caso histórico en el que el revanchismo por una guerra iniciada en 1931 sigue siendo retroalimentado en el 2010, momento en el que escribo este texto. A este paso superará el récord mundial en comparación a las rivalidades en otros lugares del planeta en cuanto a reyertas interideológicas y memorándums por la pertenencia a bandos distintos.

Como se sabe, en España se mintió a las generaciones futuras acerca de la generación de la guerra civil. La voz de los vencedores que se vendieron a si mismos como los patriotas fue la que se impuso tras años de crueldad militar contra la República y la población civil. Como en tantas otras partes los vencedores deformaron los hechos históricos a su conveniencia y contaron las brutalidades rojas y anarquistas, exagerándolas y llevando a fusilar a miles de inocentes. Los hijos de estos vencedores y en algunos casos, los hijos de los hijos, todavía alimentan rabia contra la república española a pesar de haberla derrotado militarmente, aunque hubiera sido legalmente constituida por sufragio universal. Por su parte la memoria del planteamiento republicano, que tambien persiste en los hijos de los hijos de los que fueran fusilados o tuvieron que exiliarse, sigue vigente y sigue sin perdonar que los alzados se comportaran como crueles asesinos, ruines envidiosos de vecinos a los que denunciaban para quedarse con sus posesiones.

A España ya le había costado evolucionar y sumarse a los ritmos de crecimiento económico de otros países en los que soplaron anticipadamente otras visiones de liberalidad. De ese retardo histórico todavía se pagan las consecuencias. Tras la victoria franquista en 1939, con la complacencia de la Europa democrática mediocre fallando a favor de la derrota de un estado mas progresista como el republicano, el país se sumió en unas cuantas décadas de no libertad y mucha represión en la que el único discurso publico posible era el de los vencedores. En cuanto la pluralidad social pudo emerger, lo cual no fue posible hasta la muerte del dictador, dato que ya indica por si mismo lo poco organizado y fuerte que estaba el movimiento antifranquista, en lugar de hacer un ajuste de cuentas en toda regla con el pasado, se dejaron pasar los años de la transición a la pseudodemocracia posterior, con el lema de la reconciliación nacional. Muchos pensaron que borrando lo sucedido se podía empezar una cuenta nueva, con un nuevo orden de fraternidad a escala de todo el país como si no hubiera pasado nada. El fallo de esta intencionalidad politica (muy propomocionada por una izquierda bastante docil) es que sí hubo un pasado de crimenes y con sus criminales vivos y sin haberles juzgado. Se consintió su presencia -la de unos golpistas- en la nueva convocatoria democrática como pidiéndoles permiso para que ahora sí aceptaran que la sociedad española viviera en un regimen parlamentario, eso si con la reinstauración de una monarquía. Al carrillismo de aquellos años lo considerábamos traidor por insistir en la reconciliacion de todos los españoles sin pasar factura por los daños ocasionados que -seguimos recordando- fueron de dos tipos: truncar la historia de todo un pueblo por la decisión fraccional de unos militares y demorar el desarrollo político del país por dos generaciones.

Lo que no se hizo entre 1975-1982 (repasar el pasado histórico próximo, el de antes, durante y después de la guerra civil, para juzgar crítica y judicialmente a los autores de lo crímenes) pactando deprisa y mal la entrada en una normalidad democrática, se ha replanteado de distintas maneras en décadas posteriores.

La propuesta de una ley para la memoria histórica vendría a suplir con mas de 30 años de retraso lo que no se hizo en su momento. Las reacciones adversas que tal ley ha producido vienen del lado de los implicados en la ilegalidad de los acontecimientos que quieren ser repasados. Quien está convencido de lo que hizo en su pasado de acuerdo con su conciencia no tiene porque temer a que le revisen su conducta, o la de su familia, o la de su ejército. Lo que resulta más sorprendente, de los que murieron por dios y por españa, que tanto tiempo después siguen cociéndose en sus infiernos particulares de rabia contra los rojos a pesar de masacrarlos, es que le teman a la tal ley si tan claro tenían de liquidarlos a todos y obligarlos a la mediocridad que 4 décadas de franquismo supusieron.

De aquellos tiempos un linaje de obsesivos todavía vivos confunden esa ley como una herramienta favor solo de una de las partes beligerantes. De tarde en tarde tengo la mala fortuna de encontrarme con algún articulo propio de vengativos por los sucesos acaecidos. Es ya un clásico culpar a Santiago Carrillo por su función en Paracuellos del Jarama como responsable de la matanza en noviembre y diciembre de 1936 de unos 2000 a 5mil adictos al alzamiento cuando la caída de Madrid por las tropas nacionales era inminente. Nunca han sido justos los fusilamientos en masa. En las guerras se mata y se muere y la proporción mayoritaria de las víctimas no son las que van directamente a los campos de batalla. Esta es una de las tragedias de la historia. Desde que se tiene noticias documentadas de la historia se tiene de sus guerras. Lo que es más la ecuación civilización igual a conflicto armado es una de las mas irreprochables en sociología. De todas las muertes la que te disparen sin juicio ni sentencia en firme debe ser una de las peores. Que lo hiciera el bando republicano no habla a favor de la República. Esa misma practica de destrucción del contrario se extendería después a las propias filas del movimiento contra las tropas franquistas por las cúpulas de poder en contra del anarcosindicalismo.

Las memoria histórica sí ha de repasar esos acontecimientos como todos los demás miles de acontecimientos sucedidos entre el alzamiento nacional y más allá del fin de la guerra. Y de ese repaso los cargos implicados en las matanzas deberán ser apuntados con toda la demostración en los anales de la historiografía. Por lo que hace a Carrillo, ese histórico del PCE, no es lo mas significativo cuantas ordenes de matar dio. Lo obvio y triste fueron los procesos de depuración de ambos bandos por una refriega que solo había iniciado uno de ellos. Todo el odio que ha generado su figura en esos acontecimientos priva de analizar la situación en toda la contextualidad, desemocionalizándola pues.

Cuando leo textos (como uno reciente que acabo de recibir de un tal Jaime de Echanove Guzmán enviado por una persona intermediaria que me lo envía para que vea que clase de mentalidades siguen vigentes) fanatizados por el dolor nunca resuelto de los descendientes de los que murieron allí entiendo porque la historia sigue siendo un gran relato de las grandes mentiras. Ese hombre resentido porque su padre Antonio de Echanove Guzmán murió por dios y por españa adjunta una carta dirigida al criminal Santiago Carrillo con muchos detalles de Paracuellos y de su persona pero con un olvido extraordinario: no da su propio nombre de autor. (¿aún hace falta decir que la versatilidad de un testimonio la da sus datos personales de identidad y su localización?)

Carrillo representó lo que se llamaba el revisionismo. Cuando supe de su existencia fue en una época en que del PC se habían desgajado muchas fracciones a su izquierda combatiéndolo en su visión reformista de la sociedad. Históricamente el peso que tuvo el PC (tambien el PSOE) en la transición española hizo mucho daño a la evolución del país al hacer prevalecer el perdón de los pecados de lo sucedido en la contienda armada. Ese perdona para ambos lados nunca ha sido totalmente cierto. Las rencillas siguen. Y a este paso las heredaran la generación biológica que ahora está naciendo. Un siglo de enemistades dentro del propio país por no haber aclarado las cosas es demasiado tiempo.

Los de la bandera rojigualda y el arriba-españa como grito mañanero nada mas salir de sus camas ante sus espejos y familiares quieren seguir mintiéndonos con ese refrito de los que murieron por dios y por españa, una doble mentira, primero porque dios no existe y de existir haría de mal dios enviando a sus crédulos a la muerte por defenderlo, ya que un omnipotente se bastaría solo; segundo, porque los que murieron por españa, es decir por su república legítimamente constituida fueron los otros, los del otro bando, los políticamente legítimos. La tierra, el gran conglomerado del polvo planetario ha reunido los restos de los unos y de los otros. La incapacidad fraterna que tuvieron de vivos la deben estar resolviendo ahora como átomos entremezclados.

La discusión contra la ley de la memoria histórica niega una evidencia substancial para el desarrollo del saber y por tanto de las verdades: la necesidad de aprender de los hechos, para eso toca reconocerlos, todos, y en consecuencia identificar sus protagonistas, en particular sus malhechores. Eso significa pasar factura a todos los que ejercieron el papel de traidores y carniceros. En cuanto a Carrillo no he estudiado ni voy a estudiar su participación en los hechos. La investigación de Ian Gibson -entre otros- puede ser suficiente para las exigencias del debate en si sobre rebuscar en esta parte del pasado. La nómina de los demonios rojos es mas extensa que la fijación de esos especializados en Paracuellos que ponen el énfasis de todos los males en ese hombre. Lo que no toleran es su longevidad biográfica y lo que es mas importante su lucidez politica. Sus errores como secretario de un partido cómplice con una transición descafeinada (comparativamente ese error histórico fue superior al de las matanzas de los que apoyaron el alzamiento fascista) no son justificables pero eso no quita reconocerle su capacidad para tener una gran perspectiva histórica. Santiago Carrillo es un animal político al que consultar en tanto que libro abierto de historia pero no mas que cualquier otro que fuera testigo directo de acontecimientos y que siga vivo o deje sus memorias escritas correctamente documentadas.

Contra el otro

Por NéstorEstebenz - 11 de Enero, 2010, 0:56, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

Propongo una moción para que la denominación "fiesta nacional" para definir el espectáculo de la sangre que consiste en torear y matar toros sea prohibida por ley y quienes empleen tal incorrecta expresión reciban el correctivo correspondiente por vía judicial. Ese correctivo podría consistir en reescolarizarlos para aprender valores, respeto a la vida y a la sensibilidad pública.

Una curiosidad: cuando se llega a un espacio habitado por humanos y animales por primera vez, con quienes se intima primero dándoles besos y acariciándolos es con los animales. Los carros  blindados en los que habitan(mos) demoran las citas de intimidad para mucho después, en el supuesto de que se den.

No falta quien, con la excusa de que hay que respetar las tradiciones, sigue justificando la barbaridad de la amputación genital. Quitar la posibilidad del placer erótico de un ser humano es anularlo en la más íntima de sus libertades. Odio la prepotencia de quienes cometen, La lucha literaria pasa por las notas de crítica a los errores sociales  y de elogio a los héroes que los combaten. La lucha literaria no es menos real que la de los actos ya que cada palabra a favor de un mundo libre descoloca la tiranía de su soberbia. Cada compromiso personal con la libertad auténtica la hace mas posible, autorizan y apoyan,  tal crimen. No cabe perdón para gente así.

No hay ni puede haber  reconciliación histórica posible en un país con hermanos enfrentados sangrientamente sin reconocimiento de responsabilidades criminales.

Los lavavajillas son ladrones inadvertidos por el excesivo gasto de agua doméstica. Para economizar agua es mejor lavar la vajilla  a mano -en un juego continuo de dar paso al grifo (con o sin célula fotoeléctrica)- neutralizando esa conducta fóbica y despilfarradora de gastar más de un litro por cada pieza que se enjuague.

La bañera ha dejado de ser empleada masivamente. Es parte de un mobiliario doméstico obsoleto que quita espacio al cuarto de baño. Para unas pocas veces al  año -o en toda la vida- que se necesite el relax de una bañera se puede acudir a establecimientos con jacuzzi, saunas y otras virguerías.

Las guerras modernas por el petróleo serán sustituidas en el futuro por las derivadas del control del agua. La reeducación contra el despilfarro hoy preparará -espero- a las nuevas generaciones para que no participen de otros holocaustos humanos.

 A nuestros hijos y nietos no se les educa llevándolos a disfrutar de espectáculos circenses en los que los animales sufren para satisfacción del narcisismo humano.

En la facultad de Medicina de  Barcelona somos unos 12mil donantes vivos los que hemos donado nuestros cuerpos tras la muerte, para investigación y proporcionar también órganos y tejidos con los que practiquen sus estudiantes.

Reivindico el concepto de debate para los temas de interés comunitario (sociales, culturales, políticos o científicos) que se aborden escapando de las chácharas plató-televisivas que priorizan ostentaciones del no saber. Debate significa analizar todos (absolutamente todos) los elementos conectados a una situación, un enunciado, un área de interés en aras a su verdad. Cuando las conversaciones son cortadas con aspavientos o griteríos lo que triunfa suele ser la razón de la fuerza y no la fuerza de la razón.

Esperemos que el 2010 no sea peor que el 2009. Se diría que a cada año la cuota de disgustos globales aumenta en relación al anterior. La evolución no está garantizada eso depende del esfuerzo personal de cada ser que quiera evolucionar.

Olvidar para perdonar. Sí, eso es posible con la pérdida de la conciencia, la falta de todo pasado, el fin de la memoria. La vida a un nivel cero, al del renacer en la inocencia: no hay responsabilidades por las que pagar ni miedos por los que temer. ¿Todo empieza de nuevo cuando se pueden abrazar a los culpables sin resentimientos?

Toda propuesta de lucha legítima por una causa justa está condenada a ser tergiversada por el factor de la incomprensión unas veces y por el factor de la tergiversación a menudo. El hecho es que las posiciones que exigen dignidad y respeto a la vida (como en el caso de la denuncia a las salvajadas de Kentucky etc al maltrato animal) son atacadas por quienes ven en peligro sus intereses (sus negocios o sus puestos de trabajo). No es la primera vez ni será la última que los trabajadores asalariados se oponen a  los movimientos reivindicativos justos como el naturalismo y el ecologismo. Ante las reacciones de incomprensión no se puede cerrar la ventanita de la protesta por el incordio de los mensajes ofensivos  recibidos de los incomprensivos sino persistir para dar oportunidad a los mensajes positivos de apoyo y solidaridad. Nunca nadie ha prometido que la lucha sea un camino fácil.

El socialismo es una palabra que suena más insistentemente  ligada a siglas y partidismos que no a su concepción original. Se echa a faltar su rehabilitación como el deseo histórico a favor de la justicia, la libertad y la sociedad sin clases, que el llamado socialismo real desvirtuó.

Aparte de lo que nos digamos entre los convencidos/as durante las campañas en contra del maltrato de los animales -y de otros maltratos- cada vez que las circunstancias nos hagan coincidir con escenas de maltrato y con maltratadores debemos combatirlos in situ para que sepan que hay millones de ojos les vigilamos y no les permitimos que sigan con sus comportamientos agresivos impunemente.

Los mal llamados medios de comunicación de masas ya fueron cuestionados desde sus principios por ser plataformas unidireccionales respondiendo a los grupos de poder que los controlaban. La actualidad internáutica, en su popularización, permite por primera vez en la historia de las grafías y los mensajes  lo que pueden ser medios de comunicación masivos por las dinámicas generadas de multilateralidad global convirtiéndonos a todos -si queremos- en críticos, informadores, polemistas e interactivos.

Revisa tus mensajes y descubrirás tu grado de idiocia. Revisa los de los demás y es posible que admitas algo de inteligencia en cabezas y palabras ajenas. El infierno es el otro; ahora, para mí,  tú.

Muchas tradiciones son convocatorias festivas para catarsis populares que por unos días se saltan el respeto cívico elemental. En las fiestas con uso y abuso de pirotécnicas los que más parecen entender lo indebido de sus tracas son los perros y las mascotas  que sufren indecibles ante la locura ciudadana desatada. Permitir e iniciar a las muchachadas en esa clase de tratos con la pólvora forma parte de la hilaridad colectiva. Se podría pensar en explosiódromos donde se reunieran papis que se les cae la baba viendo a sus vástagos como aprenden balística y a éstos criajos que se recrecen con sus petardos. Así dejarían en paz a la parte del vecindario que no participa ni va a participar de tales juegos en sí mismos peligrosos y que se saldan con víctimas.

Hay algo heroico en el sujeto amnésico: trata a todos los demás por un igual. Lo que no consigue con su racionalismo y análisis lo sentimentaliza con su espontaneidad. Su alma (su tejido neuronal) no tiene lugar para el rencor. No obstante, por encima de su experiencia subjetiva, los archivos del pasado, de lo que sucedió, están en alguna parte. Siempre hay alguien que presta el continuismo a la memoria histórica. Siempre queda alguien para levantar acta de los acontecimientos y que desdice las órdenes recibidas del escribía al servicio del gobernante. El compendio de esas actas de nuestro pasado determina y explican porque nuestro presente es el que es, aunque a fin de cuentas el presente es todo lo que tenemos porque lo sucedido ya no volverá y el futuro carece de garantías.

Berlusconi. Un golpe violento

Por Néstor Estebenz Nogal - 15 de Diciembre, 2009, 20:38, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

 

Un golpe violento.

La última agresión al cavalieri Berlusconi, dandy de la política europea, con balance de nariz rota y cara ensangrentada con visible consternación, a manos de un no-admirador de su público que aprovechó su baño de multitudes para romperle la cara,  invita a continuar reflexionando sobre la violencia menor como expresión del descontento.

Las democracias enmarcadas por instituciones-corsé dejan al grueso de la ciudadanía sin posibilidades de confrontación directa con líderes y sujetos del poder político  entre cita electoral y cita electoral. Estos, algunos,  que fueron suficientemente, se pertrechan en sus posiciones para manejar el país como si se tratara del patio de su casa, en el caso de algunos. Cuando un magnatario acostumbrado a ir por todas partes con don de gentes y dominio de la situación, acostumbrado a que le digan sí a todo y a que le traten de señor indiscutible, recibe un zapatazo (el dirigido a Bush, ¡lástima que lo/s esquivara!) o va de impertinente ahí donde vaya no puede extrañarse que la rabia popular (o de una parte de la sociedad) que genere a su paso se manifieste con alguna violencia. No es la primera vez que al premier italiano le han agredido públicamente. El tipo y sus chanchullos lo convierten en candidato ideal para el odio.

El acto en sí de la violencia hay que valorarlo desde la dialéctica de un agresor y un agredido. El perfil del agredido es el de un cínico rematado que ha sido unido al eje de los que  vienen empantanando europea en suelo islámico. El hecho de que el agresor haya recibido el apoyo admirativo inmediato de decenas de miles de fans de ese gesto ya es un primer dato estadístico que hay un tipo de violencia consentida. A sotto voce cuando alguien de alto nivel, que teje y desteje decisiones que afectan al destino de millones de personas, recibe de tanto en tanto un golpe, en el fondo la mayoría se alegra de tal anécdota. Enviar al hospital o al reposo por unos días a un tipo cuya actividad fundamental consiste en enredar a la sociedad es una forma práctica de asegurar que medite sobre su rol existencial y repase la falta de ética de su oficio. Por otra parte, la apología de la violencia  no hace más que generar violencia desde que el mundo es mundo por mucho que la ecuación civilización=guerras esté más que demostrada. El acto pues de la agresión es en sí mismo punible. El detalle biográfico del agresor como sujeto clínico con diagnostico de trastorno mental es un significante curioso. ¿Sería el más loco el más atrevido de hacer algo que en el fondo desearían millones de personas haberle hecho ya? A veces los más locos durante la Historia han sido los que han capitaneado grandes iniciativas por la demora de los más realistas en no dar jamás los pasos necesarios. El caradura de Berlusconi, cuya cara de cemento se suponía a prueba de todo, ha demostrado que sangra como todo vecino. Se confirma que su sangre es roja y no es azul, que está hecho de la misma pasta orgánica que el resto de italianos, el resto de europeos y el resto de humanos. Es un infeliz existencial que su popularidad y su capital no le evitan el escupitajo de corta distancia o en este caso el golpe contundente. Comparativamente al magnatario una agresión que pueda contarla sirve de mayor lección histórica que el disparo a bocajarro de otroras. Tenemos demasiadas lecciones históricas en nuestros haberes que han pasado por todos los exámenes demostrando que la violencia no lleva a ninguna parte, ¡al contrario! a encadenar más reacciones violentas. A pesar de la impugnabilidad de  todo acto violento porque nos retrotrae a épocas pretéritas faltas de educación y comunicación, la violencia es y seguirá siendo uno de los lenguajes humanos. Su gestión pasa por la auto moderación para llevar el puñetazo sobre la mesa en lugar de a la cara del contrincante o a pegarle a un petate de arena en lugar del vientre flácido de un prepotente. Resulta que no todo el mundo tiene habilidades lingüísticas para la comunicación o la expresión escrita y su forma de hablar, desde su instinto primitivo –si se quiere- pasa por las manos, de la gestualización excesiva a su extremismo en forma de golpe. Honestamente, hay que desautorizarlo, sentimentalmente no deja de ser un acto simpático. Su potencial propagandístico es incuestionable. Todos los magnatarios que van de populistas como vedettes por las calles quedan advertidos con este golpe que tampoco llegó a martillazo: que no se sientan tan seguros siempre habrá alguien de la calle, uno de esos individuos anónimos con los que jamás habrán hablado, que les odiará a muerte por todas las responsabilidades que les atribuirán por sentir que en sus vidas por ellos fueron dañados.

La agresión demuestra otro dato: la extrema vulnerabilidad del tipo al mando. Si alguien fuera de séquito alcanza esta proximidad del cavalieri es que sus anillos de seguridad (al menos dos debe de tener un cargo de su autoridad) son totalmente permeables. Me lo confirma un antiguo recuerdo. Nos encontramos un día al susodicho en una de las calles estrechas de Siena: unos tres coches dificultando el paso de peatones, junto al hotel más importante, multitud-espectadora no perdiéndose al hombre grande, porque siempre hay huestes para agasajar  a la celebrity aunque sea un bastardo de la política y un ser intoxicante. Algunos grandullones haciéndole de guardaespaldas, -puras fachadas nada de garbo- ante los que pasamos sin que nadie nos cortara el paso. Tuve al susodicho a medio metro cruzándomelo. Supuse que esa accesibilidad a su careto indicaba su seguridad personal de estar siempre a salvo. Deberá repasar su presunción o comprarse media docenas de máscaras preparadas para defenderle de los próximos impactos.

El acto de la violencia en si no puede ser juzgado únicamente con el código en mano: nadie puede agredir a un semejante y menos sin preaviso, ya que el agredido es a su vez agresor de su propia sociedad y agresor en el extranjero para más señas por participar en la entente contra –según ella-el mal.  Hay golpes violentos de tal contundencia, de un solo acto, que no permiten la restauración de la victima para contarlo. No es el caso. Tampoco tenemos un agresor que buscara ese objetivo. Expresó su descontento pintando de rojo una cara. Recomiendo otras formas de poder más simbólico sin alterar el colorido del atacado. Se les puede tirar tinta a los malditos con sprys o vasijas, o sangre animal de mataderos  para recodarles sus protagonismos en matanzas. Se les puede bombardear con oxalatos y excrementos. Eso nos devuelve a la teoría del lapo. Por  peor ofensa sigue siendo la de escupirle a alguien en la cara sin que eso físicamente le dañe aunque es posible que ya no olvide jamás esa experiencia. Es difícil sugerir formas de protesta personalizadas contra los señores de los enredos nacionales. Por de pronto el golpe contundente que ha estropeado para una semana esta  cara es un aviso para todos los rostros del cinismo: ya saben que no pueden fiarse de nadie. Detrás de cada quien de sus públicos puede esperarle alguien que les ataque,-esperemos que la próxima vez sea- con la más contundente de las armas: la palabra.

Inquilinos y caseros

Por JesRICART - 1 de Octubre, 2009, 20:10, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

Inquilinos y Caseros: dos formas de relacionarse con la propiedad 

Es una vieja historia: mucha gente compra apartamentos para vivir a cuenta de ellos alquilándolos o para tener un sobresueldo o segundas entradas de dinero. Hay quien es más astuto y lo hace con plazas de parquing que se cuidan a sí mismas siendo muy complicado echarlas a perder por torpes que fueran sus usuarios.  Otros, tras vivir una temporada en su apartamento comprado,  lo dan de alquiler al comprarse segundas propiedades. Hay países más dados al régimen de viviendas en alquiler. En otros (España entre ellos) mucha gente tiene prisa en hacerse propietaria de primeras viviendas a costa de largas hipotecas porque calcula que a la larga gastan menos como propietarios que como arrendatarios de por vida. Esos cálculos suelen estar equivocados y el síndrome propietista que  se deriva  de tener una seguridad material  no es tan claro cuando la soberanía de un espacio también somete a su propietario a una serie de servidumbres y limitaciones sobre todo en lo que se refiere a la libertad de  movimiento.

Hay muchas leyendas urbanas contra los caseros por sus precios abusivos  pero no son menos las que hay contra los inquilinos por sus impagos y sus malos usos de los espacios y materiales confiados. Comprendo que haya caseros que prefieran tener alojamientos vacíos a la espera de venderlos o de donarlos a alquilarlos cuando han tenido problemas graves con usuarios insolventes o premeditadamente impagadores. En la sociedad que ha mercantilizado la mentira en grado sumo no sorprende que todos se engañen a todos con una desfachatez extrema.

Le pregunto a un último inquilino (de habitación con opción a baño y cocina) que todavía conservo de una, suficientemente, larga colección de ellos, por objetos desaparecidos de la cocina y se hace el longuis. No sabe nada, no quiere saber nada. Hay una forma de hablar que he encontrado en no poca gente que consiste en no hablar, en hacer un exceso de gestualidad gratuita, en apartar la mirada, en revelar su sudoración y sus pupilas dilatadas. Miente, no hace falta que lo reconozcan. Un mentiroso se autodelata. Es suficiente para botarlo. Pero entre que se toma la decisión y se ejecuta suele pasar un intervalo en la que estás en peligro. El que no ha cumplido con su parte del trato puesto en evidencia puede rebotarse y vengarse de alguna forma.

El inquilino va de pobrecito. Paga por un espacio sin asumir nunca su responsabilidad, la deja para su propietario. Esto está tan metido en la cultura hispana que es vergonzante. No importa que un inquilino viva y sea el único que viva y use un apartamento durante un año o  un lustro o  una década, cuando se le rompe por su uso espera a que sea el casero el que se desplace expresamente al lugar para  arreglárselo. Olvida las reformas estructurales del edificio cuya responsabilidad es de este con las reparaciones de mantenimiento generadas por un uso equivocado o simplemente continuo.

Un inquilino después de pasarse media vida en una casa sigue teniendo la cara dura de decir no es mi casa que se ocupe el propietario de las reparaciones. Eso ha creado situaciones legales pintorescas en las que los dueños han tenido más gastos por propiedades alquiladas (IBI+mantenimiento) que por lo que han ingresado por ellas como neto por sus arrendamientos.

El perfil del inquilino moderno es el de quien  está de paso (de unos meses a unos años) a diferencia del de otras épocas que podía plantearse pasarse toda la vida de alquiler. Es raro que actualmente se arrienden locales o apartamentos sin detallar la última clausula por lo que hace a la renovación periódica del contrato. La falta de cobertura legal, en ocasiones para unos y en ocasiones para otros, ha preparado las bases conflictivas para encontronazos de ambas partes. Existe problemática desde el momento en que uno no se ocupa de los rotos que ocasiona y los deja para que lo arregle todo. Ese problema es una constante en la vida y en todos los ámbitos: desde el más doméstico y privado al más colectivo y público. Pero no acaba en lo dicho, existe además toda una problemática por revelar entre inquilinos de apartamentos en bloques que no se implican en las reuniones comunitarias. Lógicamente si ya es difícil que se impliquen sus propietarios hacerlo los inquilinos seria tomado como una injerencia en una competencia que aquellos tampoco asumen. Eso gesta una situación curiosa: bloques con 25 apartamentos habitados en su mayor parte y con propietarios conocidos y localizables en todos cuya rotación de la presidencia se los salta. El rol de presidencia de escalera si se asume con responsabilidad supone una dedicación de tiempo (llamadas a la gestoría, supervisión de los profesionales que vienen a hacer reparaciones, atender los vecinos que necesitan alguna información, escribir los avisos en el tablón de anuncios,…). En esta sociedad que nadie da nada si no esa cambio de algo no es extraño que muchas presidencias dejen pasar su temporada anual sin hacer nada. Esa desidia es otro de los muchos indicadores del individualismo ciudadano. Como  los propietarios ausentes con inquilinos, incluidos los que viven en la misma ciudad, no están se les salta en el turno rotatorio dándose la curiosidad de de que en un bloque de 25 o 30 vecinos en lugar de tocar el turno cada cuarto de siglo, toca cada 3 o 4 años porque por unas razones u otros los propietarios no se pueden o no quieren ocuparse de su turno. Pues bien todo se paga, que quienes no pueda asumir este rol lo deleguen en otros (incluso en sus inquilinos) que lo hagan, Es cuestión de cambiar costumbres negligentes por otras más efectivas. De otro modo el encaminamiento hacia un futuro aun más vil es imparable. Si eso no es posible, el casero ausente puede pedir o delegar a un vecino de su turno rotatorio y llegar a un acuerdo, incluso pagándole. Estamos de suerte hay vecinos jubilados que se pueden prestar a esa función en sustitución de otros vecinos que les toque por ley y no les apetezca.

Ni tenemos la personalidad correctísima del inquilino ideal ni tampoco la del casero. Las carencias de éste tampoco pueden excusar las de aquél. En todo caso  lo carero que pueda ser uno no excusa que el otro arremeta contra la materialidad del espacio de maneras vengativas. Las noticias de los inquilinos directos con los que he tratado (incluida una recomendada como amiga) no son  para ponerse a dar palmas. De los que me han hablado, bastantes de sus caseros tienen bastantes motivos de queja. Cuando fui inquilino que me tocaba pagar alquileres no tuve tantos conflictos con mis caseros como los que he tenido como casero con mis inquilinos.

Propuesta: 1. que todos los apartamentos con propiedad cumplan con su obligación anual en el turno rotatorio de la presidencia de comunidad o escalera, o se la deleguen a alguien. 2. Que los inquilinos asuman rotos domésticos que producen por su uso (incluso, uso correcto) sin dejarles un paquete de asuntos pendientes a los propietarios cuando devuelvan los espacios arrendados. Puesto que esto tiene pinta de carta idealista me retiro antes de ser lapidado. Las propuestas son propuestas, lo único que las hace fuerte es asumirlas por su validez pero eso sigue siendo  una disciplina muy arraigada de la ciencia ficción por el momento.

Aunque las de los inquilinos y las de los caseros son dos formas distintas de relacionarse con la propiedad el espacio y sus objetos merecen el trato correcto según el cual ponen en evidencia la educación o su falta por parte de quienes los usan a diario. Perdonar a unos porque no son los dueños y a otros porque se les supone más ricos es una majadería mas del inventario de curiosidades conceptuales.

Travel Scoot.Balance de una compra

Por Adrian Santana - 20 de Agosto, 2009, 11:58, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

Travel Scoott, balance de una compra.

La primera vez que vimos una unidad de un triciclo eléctrico de Travel Scoot fue en el área del restaurant del instituto Gutman de can Ruti. Un chico de cara simpática iba a bordo de él. Fue así que conocimos a Francesc Baselga, a la postre representante en exclusiva en España de esta marca de transporte, ideal nos pareció para personas con movilidad disminuida.  Nos gustó el diseño del aparato por su escaso peso y la posibilidad de doblarlo y empacarlo que le permitía al minus manejarlo sin ayuda externa. Además estilizaba la figura del viajero.

 Vic, mi compañera, con secuelas de polio, siempre a la guay de conseguir el aparato último modelo que le diera algo más de autonomía, hizo que   pronto le encarguemos que nos trajera uno de Estados Unidos, cuyo fabricante o distribuidor estaba ahí, ya que al tomar contacto con éste por internet nos dijo que las ventas las hacia a través de su representante en exclusiva en España. Reconozco que me llamó la atención esa confianza del distribuidor americano con su hombre ibérico.

Aunque todo lo que sea pasar por intermediarios no me gusta, porque encarece los precios, no tuvimos otro remedio que hacerlo así. Ahí empezó nuestro vía crucis con esa chaval cuya simpatía inicial fue perdiendo enteros en los siguientes encuentros que fuimos teniendo. Su primer acto de informalidad (bastante más que una imprecisión informativa) fue publicar  en otoño del 2007 en su blog junto a nuestra foto la aseveración de que íbamos a ir a África con una unidad  TS. Esa noticia la mantuvo siempre colgada a pesar de avisarle varias veces que la retirara y de asegurarnos  que lo había hecho. (Fue, una lección de paso, por cierto, de cómo la utilización incorrecta de internet por parte de gente como el susodicho contribuía a la confusión y a la intoxicación informativa). Efectivamente teníamos la idea de ir con el triciclo eléctrico además de una silla de ruedas manual,  pero al parecer el container que lo transportaba se demoró y nunca lo recibimos a  tiempo Un año después a la vuelta del viaje por África volvimos a tomar contacto con el chico por el mismo asunto Si bien las referencias que teníamos de él no eran como para hacer palmas no teníamos otro remedio que contar con su indispensable colaboración si queríamos conseguir la máquina. Mi propuesta era la de ir directamente nosotros  a Miami a comprar una unidad ya que nos evitábamos volver a confiar en el chaval y de paso volvíamos a visitar los USA. Entretanto surgió la posibilidad de comprar uno usado a un minus que quería desprenderse del suyo, Baselga fue quien informó de eso pero no facilitó el contacto, de tal manera que cuando al fin Vic pudo hablar con el interesado  este ya  había vendido la máquina. Hay que decir que la TScoot a pesar de lo ligera y bonita que es tiene varios defectos de fabricación (1.un motor de escasa potencia y además muy expuesto a golpes 2.carece de marcha atrás 3.diametro pequeño de las ruedas  4.Necesita mucho impulso para superar inclinaciones ínfimas 5.Deberian haber  un par de abrazaderas mas para sujetar el arco del asiento y el manillar y 6. No está previsto la forma de levantar la maquina entera si desmontar por la parte de atrás para subirla al coche) y es lógico que parte de sus usuarios después de probarla por un tiempo  reconsidere que no les es tan práctica.

Bien, si la queríamos solo quedaba encargársela al chaval  que para esta ocasión en lugar de hacer un pedido  postal o un porte por vía naviera iba a ir a persona a Miami a buscar un par o tres de unidades. A mí me pareció que los agentes comerciales no hacen estas cosas pero como presentarle a Vic mis sospechas nos ocasionaba problemas acepté resignado la entrega de 1900e por anticipado al chaval sin ningún recibo ni compromiso por escrito para que fuera de compras.  Para mi alarma, Vic había confiado en él, como suele hacer (el mundo es bueno y todo es perfecto). Paso el tiempo sin noticias de nuestro emisario. Por mi insistencia Vic le preguntó al chaval qué estaba pasado ya que no daba noticias y la máquina no llegaba. Unos 3 meses después el chaval se retiró de su misión alegando que otros dos acompañantes a este viaje se habían rajado. Eso, al parecer, le disculpaba para sí mismo que también él se rajara.  Todo lo que sabíamos con respecto a ese viaje para la compra es que antes de ir quería cobrar por anticipado el producto. Hasta aquí tenía una lógica aunque nuestra solvencia estaba demostrada y la necesidad del triciclo para Vic había sido afirmada varias veces. Aun así le dimos la confianza a priori que él no estaba dispuesto a conceder a los demás. Pasado ese tiempo de inmovilización de un dinero nuestro finalmente dijo que no haría el viaje. Muy bien lo devolvió, los mismos 1900e. Ninguna palabra de disculpa, ningún “lo siento”, nada. Me resultó ser de una jeta que al menos yo no estaba dispuesto a consentirle. Vic dijo que era asunto suyo y que no le apetecía encararlo para decirle lo que pensaba de él. Yo no soy Vic, yo sí lo haría.

Tuvimos un intercambio de 2 o 3 notas de línea y media a su email en el que él decir no ser quien era. Finalmente le escribí una carta criticando su comportamiento que contestó sin haberla entendida. Insistí con otra nota. Finalmente se sintió airado con su orgullo herido por exponerle los hechos y calificarlo de lo que era: un irresponsable rematado. A modo escénico le pedía que pagara los intereses de este dinero congelado por este tiempo, unos 13euros, no desde luego porque fueran una gran cantidad (que por otra parte ya se había comido el par de veces que había estado invitado en casa) o por que los necesitáramos sino para que escenificara para sí mismo una forma simbólica de pagar por su error y para no pringar a otra gente con su modo de hacer (de no hacer) las cosas. Se enfureció y me dijo que pedirle eso era demencial. Vale.

Me gustaría pensar que este chaval, el tal Francesc Baselga, ubicado en Canyamars o zona, con problemas financieros, pluriempleado vendiendo cupones y con prácticas de negociante fracasado, hubiera sido producto de un relato imaginario, pero la cuestión es que existe e hizo lo relatado. Siempre tiene la opción a presentar sus atenuantes contra el relato de esta anécdota  pero lo que no podrá hacer, salvo que mienta lo cual tampoco le descarto, es negarlo.

Un tiempo después conseguimos una unidad del travel scoot que vino vía aérea y que costó a la cifra indicada otros 325e en concepto de aranceles, que fuimos a  reclamar a la agencia tributaria por la posible exención de pagos por la condición de incapacitación, demanda cuya resolución quedó en espera.

Contactos con otras personas que también compraron ese triciclo de segunda mano y tuvieron contacto con el flamante representante de la marca en nuestro territorio, también informaron de lo impresentable que era. Concretamente una persona que le había encargado una batería de gel el chaval la ridiculizó cuando ella le discutió no haber cumplido con lo comprometido. El perfil del chico había quedado expuesto, ahora se trataba de actuar en consecuencia no volviendo a tener tratos con él y por supuesto no recomendándoselo a nadie. Como su nombre aparecería citado entre usuarios de la travel scoot él no podría ignorar que cada vez que saliera estando nosotros presentes citaríamos este episodio de mala suerte de haber tratado con él.

Todo hay que decirlo  una vez el vehículo en uso y con dos baterías de litio tiene la suficiente autonomía como para que demos  largos y románticos paseos por los paseos marítimos y otras zonas sin barreras arquitectónicas. Vic goza de su autonomía sin que yo tenga que propulsarla en la silla de ruedas y su estética de conjunto es mucho más bonita que la de ir en su anterior  triciclo eléctrico de forma chinesca (de los rojos) mucho más pesado, que se desconectaba al menor bache y que falló su motor.

 

Una empleada del hogar o un peligro en casa

Por YASHUAbcn - 3 de Agosto, 2009, 20:53, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

 

Una empleada del hogar. Un peligro dentro de casa.

La asistente doméstica es un cargo generalmente en manos de mujeres. Solo he conocido un caso de un hombre que se ocupara de ese tipo de trabajo y tampoco recuerdo que fuera el trabajo de su vida, más bien una elección provisional para salir del paso y que una amiga aceptó contratarlo. De las domésticas, doncellas o asistentes se ha hablado y habla a menudo en quienes tienen el privilegio de poder pagar el salario de una para sus quehaceres domésticos. No comprendí del todo tal insistencia temática hasta que Marga, guatemalteca con bastantes años de residencia en España, vino a casa a trabajar. Teníamos referencias de ella porque trabajaba para una vecina y os la habíamos encontrado en el vestíbulo del edificio algunas veces. Era una emigrante guatemalteca con decisión, de mirada franca y espabilada. Cuando le propusimos de ocuparse de la limpieza de la casa 14 horas semanales nadie nos dijo que su forma de trabajar podía ser peligrosa tanto para las cosas como para las personas. Debo decir, antes de proseguir esta pequeña anécdota, que a diferencia de mi compañera yo siempre me he resistido a tener una empleada en casa para que se ocupe del cuarto de baño, la vajilla, el polvo, la aspiradora o hacer la cama. La experiencia que he tenido con anteriores empleadas me dejó un saldo de tristes lecciones con objetos  rotos escondidos o por sisas con el tiempo contratado.

Marga vino unas cuantas veces mientras nosotros estábamos en casa ya que es el lugar donde vivimos y además trabajamos. Estuvimos siempre a un par de segundos de distancia para preguntarnos lo que fuera o cualquier duda. Trabajó a fondo quitándonos el polvo, fregando el parquet, reordenando los armarios. Ante su calendario de días yo me autocondicionaba para dejar las cosas lo mejor posible y nada que pudiera correr el peligro de romperse. Notamos inmediatamente su iniciativa en organizar las cosas sin consultarnos: reubicar objetos en lugares diferentes a donde estaban. Como que somos partidarios de la iniciativa individual en tanto que  antídoto de toda desidia nos pareció bien. Dejó de ser tan elogiable cuando centrifugó una alfombra de retales de tal modo que quedó completamente deshilachada y para tirar. El mismo día advertí que había tirado objetos útiles como un lápiz, una pinza y un tape a la basura orgánica. Es sabido que el análisis de basuras es un análisis casi de personalidad a efectos prácticos. Dime cómo las organizas en casa o que cosas tiras y conjeturaré con bastante fiabilidad cómo eres.

Me había apuntado mentalmente este par de detalles y algunas cosillas para decírselo la siguiente vez que viniera cuando averiguamos que las tres macetas que había en la repisa exterior de la ventana de nuestro dormitorio, sede de plantas y a la vez cobijo de una paloma que viene a ocuparse de su tercera camada de polluelos, fueron echadas abajo, a unos 12 metros, en la parte posterior del edificio que da a un parque cayendo sobre una especie de acera. Baje para comprobar los destrozos. Las macetas estaban amarradas con cuerdas por seguridad. No pude dar crédito a que esto lo hubiera hecho Marga sin preguntarnos. Gracias a ella comprendí por primera vez en mi vida la justicia de un despido. Hasta este momento casi nunca había puesto en duda las reivindicaciones obreras  que me parecían legítimas en contra de los despidos improcedentes. Suponía que todos los trabajadores tienen derecho a su empleo y que como ellos el hecho de fichar como trabajador era suficiente garantía para suponer que hacían un trabajo adecuado. En el fondo de mí no me había limpiado de mis secuelas obreristas. Marga me ayudó con un solo acto y de un solo zarpazo a comprender que no todos los trabajadores trabajan bien ni tienen porque ser aguantados cuando la traicionan la confianza que se les deposita. Jamás creí que pudiera expresar este tema con una frase semejante. La siguiente cita con Marga iba a ser para comunicarle su despido pero antes necesitábamos que nos diera la fotocopia de su DNI, documento indispensable para que la compañía de seguros nos devolviera los pagos que le habíamos avanzado ya que nuestra póliza nos cubría esta contratación por 3 meses. Después de que nos diera el papelito le pediríamos que fuera a recoger las macetas rotas y recuperara la tierra y las plantas y comprara otras en su lugar y lo recolocara, todo esto, claro está, fuera de sueldo.

Para ponernos de acuerdo mi compañera y yo sobre esta cuestión nos costó una discusión a media mañana, otra durante la comida y otra por la tarde. Ella pensaba que yo hipervaloraba las cuestiones materiales y que todo lo veía negativo a priori, yo me defendía diciendo que la confianza una vez mas había sido traicionada en algo imperdonable y que tal persona no merecía que volviera a trabajar para nosotros. Además del trabajo qiuen había metido en la instalación de esas macetas y lo que pagué por ellas, nada baratas por cierto, estuvo el hecho fundamental de no consultarnos. Lo admito, no tolero no ser consultado en cuestiones que me conciernen y en mi propia casa, mucho menos por alguien que viene de paso. El problema de Marga era el exceso de iniciativa, tanto, que se comportaba con las cosas y lugares ajenos como si fueran suyos. Nada grave, un perfil psicológico peculiar, patológico claro. El día de visita previo para hablar si estaba de acuerdo en venir a trabajar y ponernos de acuerdo en el precio (10euros la hora, en otras partes se paga todavía a 7 y 8 la hora) hablamos de todo y de lo social. Demostró tener lo que se llama conciencia social (¿conciencia social? Sí, eso he dicho aunque mueva a jejés) con el discurso típico de los luchadores de la miseria y la critica antiimperialista que le llevaba a negar el alunizaje del Apolo norteamericano. Muy bien congeniamos y apenas hablamos de las cosas concretas de cómo queríamos que trabajara. Como suele pasar en las conversaciones, sobre todo en las primeras, se dan por supuestos muchos entendidos que luego no son tales. De todas las hipótesis en las que uno puede pensar de una nueva doméstica la que menos se me hubiera ocurrido nunca fue pensar de que tiraría cosas por la ventana abajo con un agravante, en la posición de lanzarlas no se podía ver quien pasaba por abajo, de tal como que podía haber matado a alguien en el caso de que pasara por ahí. Se me puso la piel de gallina nada más pensar en esa posibilidad.

Subí al piso de la vecina, Isabel,  a la que venía otros días por semana. Le pregunté referencias de su empleada, a la postre amiga suya ya que venia viniendo a su casa desde hacía 10 años. Me confirmó, efectivamente, su exceso de iniciativa y su habitual no consulta tirando cosas, lo que le había creado problemas tanto con ella como en otra casa e la que iba a prestar sus servicios. Comprendí que esa solicitud de referencias tenía que haber sido anterior  y  decidí, aunque tarde, que hay que pedirlas a todo desconocido con el que se tenga una relación contractual. Le declaré a Isabel mi consternación y el peso de la anécdota ya que nunca nadie me había hecho tal cosa, mucho menos siendo una empleada.

Toda la vida oí hablar de conflictos con criadas y empleadas de hogar, ahora comprendía porque. Accedí directamente al cum laude de este tema.

Supuse que la chica necesitaba ese trabajo y unos 150euros a la semana extras para su familia no le vendrían nada mal. Era un contrasentido que lo echara a perder literalmente al hacer un acto imperdonable como ese, por tirarnos cosas de valor y por  hacerlo peligrosamente. Mi compañera, infinitamente cotemporizadora, se puso, como suele hacer, de parte del malo, pensado en excusas y en no sé qué cuentos. Tuve que imponerme: si no la despachábamos a la doméstica seria yo quien me iría de casa. Llegar a esos extremos lingüísticos ya es un indicador de cómo anda una relación conyugal.

No había reparación posible. Podía plantearle a la chica que fuera de compras y comprara exactamente lo que había tirado abajo, que lo restituyera tal como estaba significando eso que tenía que perforar los plásticos de las macetas y asegurarlos con cuerdas, que todo esto lo pagara con su dinero y que todo el tiempo empleado fuera sin cobrarlo. Y luego y solo luego hablaríamos de un nuevo contrato. Como que difícilmente cumpliría con lo primero porque la gente no está por esas labores y seguro que encuentra justificaciones por hacer lo que hace, no daría lugar a lo segundo. Ella se quedaría sin ese dinero extra y nosotros nos pusimos ya a buscar a otra persona a la que contratar en cuya primera visita le diríamos que viniera con una fotocopia de su DNI y hablaríamos de lo que tenía que hacer y no de las revoluciones latinoamericanas o de la carrera espacial. Tener una ideología progre o no tenerla no incide demasiado –a las experiencias me remito-  en actitudes racionales en la vida cotidiana y concreta. He conocido personal super-revolucioanrio y totalmente desorganizado y sucio en lo concreto y al revés personal muy conservador y muy organizado  y meticuloso en su vida doméstica.

A Marga la mandaríamos a tomar viento con o sin una sugerencia moderada que consultara para quien trabajara (o donde interviniera) con objetos que concernían a otras personas. Se trataba de un perfil psicológico determinado que la llevaba actuar así y poco se podía hacer. Yo no estaba dispuesto a confiar ni siquiera en su reconocimiento de error. Mi carpeta de tolerancias  la tenía bastante floja. No quería correr el riesgo de darle una segunda oportunidad para que nos hiciera la pirula de nuevo. En cuanto a la nueva persona que contratáramos mantendríamos una conversación estricta y completa sobre su función profesional. La verdad es que en casa necesitábamos una persona, tampoco todos los días, una vez por semana sería suficiente. Alguien en quien confiar y que nos ayudara e cuestiones de limpieza y mantenimiento. No alguien que como Marga lo manipulara todo. Recuerdo que en esos pocos días también había desfuncionalzado el temporizador del termo, además de usar el agua caliente para limpiar la vajilla y dejaros sin agua para la ducha un par de veces. Cambió bastantes objetos de lugar sin reemplazarlos e su sitio. Ningún detalle queda fuera de interpretación y desde el primero en el que tiró cosas a la basura que le molestaban ya debí haber advertido que esta chica no era para aceptarla.

A cada anécdota en la vida se me demostraba que mi capacidad de sorpresa no  rebosaba nuca del todo, siempre había un motivo extra para ensanchar la cuba de las experiencias.

Intercambio de Casa

Por JesRICART - 8 de Abril, 2009, 0:55, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

Intercambio de casa[1].

Prestar la casa es prestar todo un pack de cosas. Si la experiencia con los préstamos deja no pocas veces mal sabor de boca por el trato que se ha dado a la cosa concreta prestada y su devolución demorada, la de dejar la casa no forma parte de las prácticas más habituales en países en los que predominan las personas descuidadas y poco atentas. Todo el discurso sobre posesión y habilidad utilitaria de los objetos frente al discurso de la propiedad falla en el hecho evidente de que los propietarios cuidan más de sus cosas que los usuarios. Durante décadas hemos visto el desagradable estado de los recursos públicos siendo indicativos de la cultura dominante. Si quieres saber el nivel de cultura de un país no cuentes tanto el número de libros o de periódicos se edita por año, acude a los servicios, a las calles, a las salas, a los parques. Hay muchos más elementos en el espacio comunitario que proporcionan señales de lo que es la sociedad que no los proporcionados por las estadísticas de productos culturales, índices de escolarización o de alfabetización. Esos dos registros distintos llevan a la siguiente paradoja: a mayores niveles universitarios, cultos y sofisticados no les corresponde directamente mayores niveles de respeto de los espacios, los recursos, la atmósfera y la confortabilidad ajena. En las ciudades más bonitas todavía viven chusmas cuyos actos de afirmación pasan por sus destrozos y sus detritus. Nos gustaría vivir en un mundo mejor que incluyera u mayor umbral de confiabilidad en el otro, pero eso parece no estar a la vista. En todo caso ese mundo hay que construirlo en y desde los círculos más inmediatos en que pueda circular esta idea como factor influyente. Mientas un considerable contingente de gente lucha por una mundo mejor, con las antiguas formas usadas (barricadas, cócteles, griteríos,…) por las dos  generaciones anteriores que no consiguieron hacerlo conformándose con el estado del actual, en las relaciones directas apenas si se avanza en formas de compromiso con los recursos y en su socialización. No hay nadie (si lo hay lo reto a una cita para un careo analítico, un duelo verbal para desenmascararlo) a excepción de quien pertenece a la membrecía de una comunidad (religiosa o mística o de algún tipo) en que no pase por la apropiación de sus privacías que guarda con celo (desde colecciones, libros, cámaras, coches u ordenadores hasta  patrimonio inmobiliario). La opción de la propiedad simboliza en la sociedad moderna (la española una de las que más en Europa) una peculiar forma de esclavitud por la vía de las hipotecas de larga duración y el esposamiento de las manos por no poder hacer otras elecciones de vida y de relaciones.  La casa (léase el apartamento, la mayoría de personas no disponemos del lujo ecológico de poder vivir en una según la definición original de lo que es) reúne y resume muchos datos de la vida. Es a la vez el ancla donde se han echado raíces y la rueda de molino atada al cuello que ata a un lugar. Aunque no se nace, se vive con la idea de que lo mejor es tener una casa en propiedad y tener como juguetito preferente de por vida, siempre hay reparaciones qué hacer ya que entre otras cosas los bloques de apartamentos se levantan a menudo con la malicia deliberada de entregarlos con déficits. A diferencia de pretéritos asalariados que era temporeros o que no terminaban de ubicarse por sus migraciones, las sociedades desarrolladas ha hecho de la propiedad donde vivir un objetivo crucial. En casa se tiene todo o prácticamente todo lo que se ha comprado y acumulado a lo largo del tiempo, es el lugar de reposo, el nido de intimidad, el cuartel desde el que hacer los preparativos para la salida diaria hasta el puesto de trabajo o de tarde en tarde para ir de vacaciones; es el sitio para invitar o ser visitado por las personas más próximas. A veces todo eso se hace en 50 metros cuadrados, los más afortunados tienen el doble. Los antiguos pisos podían tener el doble de ese doble. Cuanto más grande un espacio más posibilidades o, también, mas necesidades atencionales para el orden y la limpieza y todo lo relativo a mantenimiento.

La relación que se tiene con el nido proyecta la personalidad que se tiene. Ese espacio representa el mundo propio, el de la familia o el de la pareja (los más afortunados posiblemente ha aprendido a vivir solos y a buscar sus estímulos emocionales en espacios externos). Es un espacio crucial pero que a la vez hay que cuidar. Hay quien no se atreve a dejar por mucho tiempo su apartamento solo por lo que pueda pasar. Tenerlo ubicado en un bloque con un vecindario significa rodearlo de variables externas o de factores de improviso (desde escapes de agua del de arriba a un agujero en la pared hecha por el de al lado). Hay quien no se atreve a ir de vacaciones por los casos que se ha dado de vecinos espías que aprovechan la circunstancia para colarse en el apartamento dejado por unos días para desvalijarlo tranquilamente.

Camino de esas sociedad sino ideal mejor que se pretende, un recurso al alcance de la mano seria oes aprender a prestarse las cosas (no deja de ser una forma de socializarlas) y dentro de ellas, el de intercambio de casas. Yo vengo a la tuya y tú vienes a la mía o yo voy a pasar uno días a una de la lista de compromiso de usuarios y el propietario de ella va a otra ofrecida por otra persona. Eso se puede funcionar con la presunción de respeto a las cosas del otro aunque se le conozca ni se le vaya a conocer a cambio de otro que no se tiene porque conocer respete las propias. El esquema parece elemental. Algo que se aprende en la primera lección de respeto. Existen propuestas organizadas en este sentido. Hay que tener mucha confianza para dejar la casa y todo lo que contiene a alguien por una temporada sin tener que acudir a sacar las cosas más delicadas para que no sean maltratadas, rotas o desaparecidas. No hay mejor experiencia que la de poder gozar de la máxima confianza para poder prestar lo propio a alguien y recuperarlo al menos en las mismas condiciones en qué se prestó. La experiencia contraria, la de prestar algo y recuperarlo en peores condiciones sienta fatal. Se infieren conclusiones terribles como de no volver a confiarse nunca más. No es nada extraño que haya caseros con apartamentos vacios que no quieran alquilarlos por miedo y amigos no tan amigos que no se atrevan a prestar sus cosas si han tenido resultados desagradables de préstamos anteriores.

Tras pasar por distintos registros de experiencias de préstamos confieso que soy muy celoso de mis cosas después de haber perdido un montón de ellas por confiarlas a personas de las que no sospeché a priori su alto nivel de irresponsabilidad. Generalmente cuestionar ese hecho a las cosas perdidas les has seguido la perdida de relación con esas personas. El hecho no es banal porque ese tipo de experiencias forman parte del ámbito cotidiano, del de las relaciones directas, y del poder posible. O tiene nada que ver con poder político o con estructuras económicas o con grandes revoluciones sino con la responsabilidad, un principio tan universal e histórico como poco actualizado y desgastado.

Teóricamente sigue siendo posible la práctica fluida de los intercambios como algo natural. Irían a mas si la gente cuidara mas lo ajeno pro ser ajeno que incluso lo propio y lo devolviera en las mismas condiciones o lo substituyera por otro en caso de pérdida o daño. Y van a menos en tanto tras cada experiencia después de haber dejado la casa o las cosas tienes que hacer un inventario de pérdidas que te toca asumir a ti y de las que se desentiende el responsable de ello. Es entonces cuando te dices que además de la lista concreta de pérdidas te toca hacer el balance de un fracaso del usuario, unido al fracaso de la relación con esa persona por no decir un fracaso de época por lo que hace a la confiabilidad con los demás.

Teóricamente sigue siendo posible el/los intercambios de casa, prácticamente es necesaria `pasar por un cierto número de veces haciéndolo y quedar satisfecho para creer en ello como una alternativa de futuro. En lugar de eso parece dominar el recelo. Lo que pasa en las relaciones comerciales ordinarias con la cesión de cosas (apartamentos o coches de alquiler) que desconfía a priori pidiendo fianzas (no en vano los caseros tienen que perseguir a los inquilinos con respecto a evaluar el estado en que han dejado los espacios arrendados) o números que tarjetas de crédito que quedan como líneas abiertas de pago es lo que termina por imponerse en toda clase de relaciones si no se tiene tanta seguridad con quien se prestan las cosas. O peor que eso ya ni siquiera se prestan o la sola idea de hacerlo parece descabellada.

El posicionamiento ante el tema es completamente distinto cuando se tiene un piso recién alquilado con mobiliario reciclado de los basureros o de segunda mano y regalado con apenas objetos de valor y en un domicilio de tránsito, a treinta años después con uno de propiedad, decorado con objetos caros y delicados. Así que por un lado quiero defender la teoría de ese intercambio y por otro me duelen las experiencias de haber prestado cosas y casas con resultados nefastos.



[1] Debo advertir que este texto ha sido escrito tras recuperar nuestro domicilio  que ha estado en manos de una inquilina supuestamente de confianza que nos los devolvió 14 meses después con unos 30 detalles de imperfecciones en las que no ha faltado las desapariciones y las perdidas definitivas de cosas que no recuperaremos.

 

La mano de los anónimos

Por Néstor Estebenz - 29 de Marzo, 2009, 14:27, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

La mano de los anónimos. 

 

Nuestra pareja vive en un bloque de relativa reciente factura construido por una empresa[1]  con la que se pillaron los dedos, ellos y todo el vecindario, al suponerle  una honestidad que no tenía. Es un bloque que tiene una cierta elegancia por su curvatura y su fachada a blanco negro: el blanco del hormigón y el opaco de las cristaleras de las balconadas. Es una fachada cebra y se diría que ha sido puesta así por si alguna vez la gente se desplaza hacia arriba (hacía el cielo) en lugar de por las calzadas. Esa fachada cebra detendría el paso de los ovnis dando prioridad a los excursionistas  atmosféricos. En todo caso, el blanquinegro siempre es llamativo y la cosa no queda nada mal.

Como todo bloque nuevo fue maqueado para la compra y dejado para el después un montón de errores e imperfecciones de acabados[2]  y de estructura[3] y de escrituras[4]    que fueron poniendo en entredicho la capacidad constructora de la empresa y la habilidad sensorial de sus operarios y técnicos, además de la de sus representantes legales.

Nuestros protagonistas son unos vecinos más de ese bloque de cuatro escaleras y dos niveles de parking con  unos cien apartamentos y   bastantes más personas sufriendo las consecuencias  de la negligencia empresarial y del hábitat poco correcto. Ellos como los demás sucumbieron a la primera impresión y los desastres del edificio irían emergiendo luego. Pero si ese iba a ser el hogar para siempre o por unos cuantos años, pensaron en que lo mejor sería adecuar las cosas lo más cercanas a l bienestar. Plantaron plantas en los tres metros cuadrados de tierra del patio y en una ocasión sacaron las lamas de atrás, que uniformiza la contra fachada e impide ver los trapos de las galerías de los apartamentos que las tienen, con el objeto de limpiarlas. Pero ese gesto radió de luz la cocina y decidieron demorar la reinstalación a  hablarlo en una reunión de escalera que  se propuso pero no quedó nunca convocada. Sacar las lamas (pensadas para ser colocadas una vez, pero no para ser quitadas, limpiadas y recolocadas nuevamente) fue un trabajo duro. Quedaron guardadas en la plaza de parking a la espera de su lavado y reinstalación si no se encontraba una fórmula alternativa mejor. Eso sucedió un agosto y  para el siguiente otoño nuestros pupilos recibieron un primer anónimo[5]  (letra de bloque, mayúscula, sin acentos ni puntuación, firmada por un “tus vecinos” y con la afirmación de que su actitud dividía al vecindario). !Vaya por dios¡ alguien que se hacía representante de toda la comunidad opinaba por todos, pero eso sí sin dar la cara. La caligrafía prometía lo suyo y daba unas cuantas pistas de personalidad de la persona propietaria de la  mano escritora: líneas que empezaban en paralelo con la hoja pero conforme iban avanzando tenían una tendencia tobogánica hacía abajo (¿signo de autodesestima? ¿Problemas de afirmación? ¿Problemas de desodorante?)A pesar de tratarse de un anónimo daba pistas al decir que con tal actitud, los buscadores de luz estaban enfrentando a los vecinos. Sí, es cierto que hicieron un escrito firmado y con el número de teléfono y la dirección puesta, que dieron a los presidentes de escalera para que lo colgaran en los tablones de anuncios. De hecho no hicieron la pesquisa de averiguar si fue leído por todo el mundo pero al parecer, de las cuatro escaleras, dos se reunieron y decidieron estar en contra de quitar las lamas. Pero ni a esas reuniones fueron invitados  los intrépidos ni ningún presidente de escalera les notificó la conclusión. Fue uno de la gestoría  local[6]  que levaba los asuntos administrativos de la finca. Una asesoría de esas que cobra demasiado por hacer muy poco y quizás se sintió necesitada de prestigiarse ante un grupo de vecinos dada su incompetencia con las facturas, la administración en general y su descrédito ante otro grupo de vecinos. Lo que sí hizo la gestoría fue enviar una carta emplazando a la reinstalación de las lamas. Como gestores que son, también hacían la gestión de la presión y la división,. Es decir la de reforzar la tendencia mezquina de unos vecinos contra la libertad de otros.

Vivir en comunidad  lleva a esos roces. Y eso genera posiciones para todos los gustos. Los anónimos que se irían sumando (dejados en el parabrisas del coche y en el buzón): la misma letra, la misma mano, el mismo tono, seguía confirmando que detrás de un anónimo vive una mente  mentecata, meliflua y con problemas de identidad, incapaz de asumir su propio nombre y capaz de otras canalladas tal vez peores. Fue por eso último y no por ninguna consideración legal, que los inquilinos acabaron recolocando las lamas o parte de ellas, puesto que le fueron robadas un par en su permanencia en el garaje. !Es que hay vecinos para todo¡ Vueltas las piezas a su lugar, aquella mente incapaz de coexistir con el agujero en la contra fachada, cesó  de enviarles  papelajos y  la pareja  continuó haciendo su vida a pesar de compartir un techo con algunos indeseables colados en la nómina de los vecinos. Un bloque de pisos-ya se sabe-es un pequeño/gran universo. No pasa nada y la indiferencia es casi total y absoluta  mientras todo el mundo permanece en su puesto obedeciendo el rol  estándar de no destacarse por nada. Tan pronto uno lo hace, aunque sea para proponer mejoras, genera envidias, murmuraciones y tiradas de piedra desde manos escondidas.  Nuestro escritor fracasado de firma oculta, hacía o quería hacer de voz pública contra  personas que solo pedían más luz y que vivían a menos de un minuto de su puerta.  ¿Qué clase de mezquindad puede ocultar alguien incapaz de tomar la palabra y de tratar las cosas a la cara? en particular cuando en alguna reunión parcial donde no estaban presentes los infractores se permitía despotricar en su contra. En todo caso no sería el único ni el último en recorrer a tales procedimientos. Los artífices de los anónimos prodigaban en otras comunidades de vecinos  y quien no lo tiene claro ni tiene entereza para mirarse a su propia cara podía recurrir a artimañas de esa naturaleza o peores. Por si acaso, ante alguien que no se sabe lo que es y de que taras presume, es mejor no ponerse al tiro de sus pedradas.

Pero  redactar anónimos sin duda da ventajas a quien se ampara en ellos: la de comunicar un deseo y una opinión sin comprometerse por hacerlo. Hay quien llega a recurrir a pintadas de pared para acusar a alguien con nombre y apellidos por tal o cual hecho. !sea por la cultura popular a falta de mejores recursos y mayores  astucias¡ Hay quien se venga  solapadamente  de  los vecinos que no le caen bien, porque son más guapos, ganan más dinero  son más felices y son incapaces de perdonárselo. Por último hay quien desdemoniza las situaciones entre-vecinos llevando sus múltiples temas a guiones de cine o de pantalla[7] .Hay quien cuenta su pequeña anécdota por escrito para descargarse  de la mala leche ajena. Hay quien simplemente sucumbe a la situación y se da por rendido para cambiarla y sabe que vivir bajo una misma techada con cientos de personas da conductas de todas las especies. Sin llegar a extremos de otras ciudades[8]  - donde vivir en vecindad puede ser igual a ir a un campo de batalla- qué duda cabe que la vecindad puede significar  quedar enganchado a un fenómeno impuesto, donde los más demagogos de lo comunitario, sin dar la cara, hacen apología  de democracia o de intereses mayoritarios.  Como sea que todo el mundo tiene derecho a expresarse el escritor de anónimos también lo tiene, y aunque lo que diga no justifique el gasto de papel sobre el que lo haya escrito, un remoto acto de conmiseración hace tener en cuenta el hecho de que entre vecinos pueden confluir verdaderos  matagatos y almas en pena esforzadas en ser desgraciadas a perpetuidad.

 

 



[1] su nombre de avanzada del espacio, Espais , no camuflaba su verdad de  ser un tinglado para las ofertas de baja calidad.

[2]  pulsadores de timbres al revés, puertas que no cierran bien, tabiques frágiles que presentan  grietas.

[3]  desagües en el parking en el nivel más alto del suelo impidiendo el vaciado de encharcamientos de agua por accidentes.

[4]  las medidas de las plazas de parking no corresponden con las reales pero la empresa se sacó un as de la manga diciendo que a través de la notaría fue notificado vecino a vecino verbalmente por la cuestión.

[5] Este relato tiene por anexos los documentos relativos a la historieta de tbo, pero tampoco son indispensables para hacerse una composición de lugar de las movidas del juego.

[6] Mangants de Sistelles SL

[7] La serie Neighbours podría hasta ser material de aprendizaje  para la rectificación de conductas.

[8] En algunos barrios marginales de ciudades norteamericanas hay bloques que han llegado a ser bastiones armados donde la policía no se atreve a entrar y desde donde disparan contra otros.

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