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Las PAREDES HABLANTES

La utopía engendrará otro futuro.

Por NéstorEstebenz - 28 de Octubre, 2009, 13:04, Categoría: Las PAREDES HABLANTES

 


La utopía engendrará otro futuro.

Utopía es esa palabra ambigua que todavía es ridiculizada por un tipo de visión muy bregada en los negocios de la vida y lo es porque se toma como sinónimo de idealismo simplista. Las versiones realistas se reclaman para sí la única capacidad posible para la verdad, enfrentando las situaciones tal como son y reconociéndolas en su invariabilidad. Cada vez que un hablante declara que las cosas son como son y que no se pueden cambiar porque siempre fueron así, además de mentirnos con respecto a la historia de la naturaleza y sus habitantes no comprendiendo sus procesos y cambios, le está confiriendo un poder de inmutabilidad a la realidad, tomando lo observado por invariable, tomando el flash de la instancia o el kine parado o el fotograma por todo el movimiento de una secuencia.. Esa posición es insostenible porque la vida es continuo cambio y la variabilidad continua es la constante reina: desde la climatología al envejecimiento.

Pretender que las tradiciones o las correlaciones humanas han de continuar siendo las mismas por que son las determinantes atávicas o por poderes superiores es colocarse en una posición subordinada ante el futuro general y ante el propio destino personal. Creer o no en la utopía como posibilidad social para el mundo, a partir de un programa de ideas y de valores por extender, pasa por creer en uno mismo, en la incorporación de tales cosas y principios en el quehacer personal y constante en la propia vida.

El gran ideal está estrechamente vinculado al yo real. Es un conflicto de uno consigo mismo atendiendo que la personalidad es un conglomerado contradictorio. Si el individuo se descarta como fuente de enunciados de renovación no se otorga la oportunidad de crecer en su poder y de decidir como un soberano ante su destino. En cambio, si se toma a sí mismo como un producto o una víctima de las circunstancias se desindividua para ser una consecuencia del afuera y de los demás. O decides por ti o deciden por ti. La utopía pasa por este dilema.

Tras las experiencias de múltiples movimientos reivindicativos se ha podido comprobar que a consecuencia de las reclamaciones y de las justas impugnaciones las cosas han cambiado. Poco o mucho han cambiando, siguen cambiando. La gran duda que nadie puede resolver en este momento es si su ritmo de cambio de superación va a ser lo suficientemente intenso como para neutralizar las degradaciones que también se dan coetáneamente. La situacion no es la de un solo proceso positivo Los resultados sociales son consecuencias de luchas a veces muy duras en la calle y otras dialectales en los foros de palabra a pesar de los laberínticos procesos parlamentarios. El proceso histórico es multilateral y no rectilíneo, no se representa por una linea ascensional sino por una sinoide irregular. Mientras en unos lugares se instauran avances en otros se sigue en la antípodas de los anhelos de superación. La democracia que habitamos es una estructura que llega a legitimar situaciones de caciquismos locales1 que en casos extremos se transpolarán a escala de estado. La paradoja de las democracias con el tipo de sistema electoral vigente es que van a ser mayorias conservadoras las que van a votar el relevo en el poder de nuevos regimenes tiránicos. El totalitarismo será consesuado socialmente. Los dictadores del futuro ni siquiera tendrán necesidad de hacer golpes de estado.

Mientras esta terrible perspectiva no se cumpla se puede seguir pensando en la hipótesis de una sociedad utópica que re-cree valores de paz y concordia universal, nunca del todo restaurados. El slogan a favor de ese otro futuro, mejor y alternativo, engendrado por la utopía tiene, por ahora, mas de poético que de político. La política ha dejado de ser el arte de posibilitar la libertad y los grandes logros humanitarios o, al menos, esa no es su principal característica a juzgar por tantas oleadas de arribistas y oportunistas que se aprovechan de sus cargos para enriquecerse a costa de agravios a sus conciudadanos.

El slogan tiene demasiada tinta optimista. Da por supuesto que existe un poderoso movimiento en marcha que brilla por su militancia idealista. No es así. Aunque constan las luchas radicales por el trabajo o por la vivienda está en duda si esas acciones preparan las conmdicioens potenciales para otro mundo. De otra parte es lógico que cada generación se preocupe de sus urgencias: el cobijo y los ingresos de sustento. En esa lucha del día a día no están exentos los economicismos y los reformismos parciales separados de una estrategia para otro mundo. La verdad es que una generación de relevo de los sueños utópicos de la anterior que no cumplieron tampoco tiene por que creer ser la abanderada de las generaciones futuras por nacer. Es una trampa ideológica por no decir un chantaje emocional. Mas bien cada generación pierde un poquito más los valores de la anterior. De esto ya se quejaba Hipócrates y han pasado bastantes siglos desde entonces. Si es así la capacidad de vanguardia para engendrar un futuro ideal tiende a la reducción en lugar del aumento. No hay proletarios ni estudiantes ni jóvenes ni nacionalistas que tiren como grupos del carro de la historia. Muchos de los enfrentamientos actuales que pasan por las reclamaciones de las nacionalidades están muy lejos de una estrategia de la utopía. Isaiah Berlin2 atribuía al nacionalismo logros magníficos y crímenes terroríficos.

La reescritura del slogan debe decir: si concurre la utopía suficiente engendraremos otro futuro mejor. Para toda hipótesis debe cumplirse una o varias condiciones. El futuro F será si y solo sí se cumplen las condiciones C. En los platillos de la historia, en esa balanza imparcial que los palacios de justicia todavía ostentan como escultura emblemática, uno pesa las acciones en pro de mejoras y cambios correctos, el otro contrapesa los sabotajes, las destrucciones, los engaños. El slogan toca leerlo, al fin, en clave condicional: la utopía engendraría otro futuro imaginado. Lo engendrá siempre que esa utopía concurra, se haga visible, tenga fuerza. Lo que convierte una idea en un hecho aplicado es que su protagonista la lleve a cabo. Lo que convierte la concepción de un mundo ideal en un hecho irreversible es que sus protagonistas en masa la lleven a termino vigilando que asi sea. Mientras a la mayoría siga aceptando existencias impuestas, dominadas y negadas en sus atribuciones potenciales, la utopía seguirá siendo la utopía.

En un país como España, en un solo año fueron consignados (la noticia mediática decía que investigados) 4 millones y medio de delitos. Para una país de menos de 50millones la ratio es espeluznante. El arco de la delincuencia (y peridelincuencia) va de los pequeños hurtos de los carteristas sin intimidación a los grandes desfalcos por tipos corruptos que van(o iban) de señores de la política y de la patria. Lo que demuestra la realidad plural, esa tan afamada por la democracia elogiada como estado de derecho-etcetéra, da amparo a toda una chusma de manipuladores que son un estorbo para el progreso. La previsión del futuro será de un panorama mas carcelario con mas numero de situaciones y personas sometidas bajo control. Invertir tiempo y reflexión en este debate puede contribuir a la degradación de la esencia humana.

1Todavia los recortes de reportajes del finado excalde de Marbella: Gil y Gil de gili hieren a la sensibilidad del espectador cuando tamaño manipulador, corrupto y tirano pudo escalar un puesto institucional como el suyo. El hecho de que sea un muerto, para fortuna de los demás, no le quita el desprecio reditual que dejara por el máximo reconocimiento que se le pudiera dar.

2Autor de El sentido de la Realidad. Sobre las ideas y su historia.


Guerra Social

Por Nestor Estebenz - 23 de Mayo, 2009, 17:58, Categoría: Las PAREDES HABLANTES

 

Guerra Social.  NEstebenz

Pintada nítida acompañada de una estrella de cinc puntas metida dentro de un círculo. El vocablo guerra va más allá de su definición originaria y el acompañamiento de social, apunta a que hay una  guerra que no es la de las trincheras de los campos de batalla o la de los balazos en los territorios comanches. Guerra social es un grito de angustia. Es tanto como una declaración contra el orden impuesto de las cosas. Es el grito del débil contra la complejidad de un mundo que no es el suyo. Es el reclamo por un movimiento de límites inciertos y de perspectiva histórica desconocida. Posiblemente, una propuesta para un compromiso de por vida para cambiar la sociedad. Es una consigna cualitativamente más densa y compleja de las que citan expresamente la oposición al sistema capitalista o al estado. Esta es una convocatoria a la guerra contra la esencia de la sociedad misma, que no hay que confundir, con que sea contra toda la gente que la integra.

Es una consigna arriesgada de difícil comprensión para la mayoría de la gente. Enarbola un texto para iniciados y el logo que lo acompaña es el sello de una autoría que posiblemente se explicará en otros soportes y con prosas exhaustivas. Por lo que hace al viandante que se la encuentra mientras pasa por su lado o al vecino  de la pared en la que cuelga, el texto da que pensar: ¡Ah! ¿Entonces los malos ya no son los patronos, el gobierno o los imperialistas; es la sociedad? La guerra social es la guerra cotidiana contra las actitudes que regeneran los juegos de poder y las jerarquías que nos sojuzgan privándonos de la libertad. La consigna es lo suficientemente ambigua como para que pueda estar en manos también de pacifistas que estén en contra de otras guerras imperialistas o inter-étnicas, porque esta  consigna habla de una guerra contra una manera social de expresarse la colectividad humana. Las estrellas apuntan a una gremialidad patriótica o nacionalista y el círculo a una cierta acracia.

Prou sang per petroli

Por JesRICART - 23 de Mayo, 2009, 17:54, Categoría: Las PAREDES HABLANTES

Prou sang  per petroli   JesRICART

No més sang x petroli!”          

Junt al llaç negre sobre fons blanc a una de les persianes de les parades de paret al mercat d´Hostafranchs a la carretera/carrer de Sans.

És el crit de Prou sang per petroli. Mentre llevar la sang es perdre la vida, quedar-se el món occidental sense petroli es obligar-nos a canviar de plantejament existencial i continuar amb la cerca d’energies alternatives eficaces.

Per tothom que hi pensi una mica és prou clar que els EEUU se les empesquen per justificar les seves atrocitats per tot arreu. els seus incondicionals encara paren oïda en els seus arguments farcits de mentides i intoxicacions informatives perque ens posem des de la banda del seu punt de vita. La veritat és que és un país que arrossega al món sencer al caos amb els seus ultimàtum de coalicions i la seva destroça sistemàtica dels recursos de les zones que militaritza.

Aquesta és una consigna  que té volada per rato. Diu prou clar la mena de transacció macabra que està amagada sota el conflicte bèl·lic a Irak. És el punt número ú de reflexió i el que permet centrar l’atenció en el tema en lloc d’embardissar-se amb els arguments de distracció i decoratius que acompanyen les justificacions imperialistes contra la pau dels pobles.

Canviar el Paradigma

Por N.EstebenzNogal - 23 de Mayo, 2009, 17:47, Categoría: Las PAREDES HABLANTES

Canviar el paradigma. Nestor Estebenz Nogal

Ens trauran de la crisi aquells que ens hi van ficar? Ens pregunten uns cartells vermells del PSC ajuntant unes fotografies d’ unes lletges cares dels suposats instigadors d’ ella. No, és clar que no ens hi trauran, però hem de suposar que els autors de la pregunta sí ho faran? No es pot caure en la fal·lera de tal suposició. Pel que fa als paios i magnataris d’ estats que van pel món enfotent-se de la veritat i de la societat internacional el menys que haurien de rebre és l’ escarment del repudi judicial i social. No és el cas. L’ Asnar continua tenint tots els seus nassos de passejar-se pel món sense que ningú l’ escupi a la cara. Hi ha un procés en la seva contra a partir d’ una demanda del PCE que està per veure fins on poetarà. O és l’únic que s hauria d’ encausar. En Bush, ha deixat de ser noticia actual i s’ ha pre jubilat segur que està sa i estalvi amb una bona paga i amb el deure patriota complert després d’e transgredir els drets humanes. Se l’ hauria de jutjar. La llista es pot engrandir tant que el tribunals encara es col·lapsarien mes per la feina que ja tenen. Els malvats van pel món com salva pàtries quan son, de fet, la reencarnació del mal i els pocavergonyes ens fan tenir vergonya de que hi hagi humans com ells.  El problema de la legislació internacional es que no hi ha jurisprudència o prou jurisprudència en jutjar i condemnar als poderosos que s’ ha burlat de la gent. Saben que tenen el do de la impunitat. Però la crisi no es el resultat d’ un grapat de sociòpates que s’ ha posat d’ acord en fer-nos la guitza a tots el demés, fent de piròmans intencionats de l’ economia. Es el resultat de quelcom més complexe en el que hi està implicada la immensa majoria de la població que forma part del joc econòmic, productiu i consumista.

La crisi ho és, per partida doble, de les gents i del sistema. A l’ anàlisi econòmic s’ oblida que al parlar de crisi estructural les estructures socials no venen donades per decret sobrenatural o per decisions naturals, per forts que siguin els condicionants de la natura i de les geografies i per molt que alguns encara creguin e voluntats de déus, sinó per les eleccions humanes, pels modus d’ organització del treball i d’ explotació dels recursos, per la dialèctica mai resolta de l’ amo i l’ esclau a tots els models socials experimentats i coneguts fins ara.

 El paradigma dominant en tot el que es connex d’ historia capitalista es el de la societat de l’ ambició, potser aquesta ambició la van industrialitzar els primer grans especuladors i get sense ètica ni escrúpols però es va anar generalitzant tant que es difícil trobar un individu social carent d’ ambició, atribut amb el que ampara una pila de conductes que rallen la falta de dignitat. La crisi que s’ expressa en termes econòmics (menys treball i menys diner circulant) no només és la conseqüència d’ una sèrie de codis, estratificacions socials, grups rivals sinó també d’ una filosofia comuna dominant: la de fer un societat recarregada de superfluïtats. La majoria de gent diu: “si no ho faig jo ho farà un altre” i amb aquesta màxima s’ autodisculpa en el que sigui. La societat creix, entenent per creixement s’ auto multiplica pel mimetisme que impera sense fer una depuració de les seves equivocacions cabdals. Per la gent que es dedica a la política, hi juga o s’ hi professionalitza, en particular si es escollida per la via de la votació però també per la del consentiment el primer el que s’ enfronta és a fer una gestió política que sigui popular, això es tant com que es supediti a les inèrcies socials dominants. No fer-ho significarà perdre el favor del vot. El equip governamental d’ una ciutat moderna recarregada de contaminació i de cotxes que reguli l’ accessibilitat del transit rodat a una ampla zona cèntrica s`arrisca a que no torni a ser escollit en el càrrec. La societat és la que és perque la gent és la que és. Els dirigents politics que tenen una temporalitat en el càrrec de dirigir o d’ intentar-ho tenint en compta tots els factors pels que son condicionats al que s’ enfronten per damunt de tot no és tant als partits rivals com a la societat en el seu conjunt en una reclamació que no fa ningú: el canvi de paradigma, una nova mentalitat per viure tot simplificant els recursos enlloc de continuar-los expol.liat a dojo. Quant dintre d’uns segles es parli dels segles XX i XXI no entendran que les generacions d’ aquests ens ho haguem muntat tan malament per viure de la pitjor manera quan haguéssim pogut fer del planeta un paradís, tan per reduir  l'explotació humana, les guerres com per un canvi de fonts energètiques. A la història de la ciència s’ ha sabut que coses descobertes molt abans van passar sense ser recollides fins molt després, també vé passant amb la tecnologia. Encara més amb la filosofia. Hi ha pensades formidables des de l’ antiguitat en quant a viure amb felicitat que es demoren. La felicitat que es el mes barat i menys problemàtic és un camp a complicar pel sistema per la sola raó que la felicitat no genera dividends crematístics. El sistema vol problemes, malalties, patiments, enrenous, tot el que sigui negatiu quan més millor per proposar fórmules miraculoses per resoldreu.

La gent malèvola que supedita la força de treball i ridiculitza l’ intel·ligència humana per fer imperar la seva força bruta i els seus interessos privats per perpetuar un món d’ espant s’ ho poden permetre perque no els hi falta els còmplices que els recolzen. Cap dictador hauria  triunfat mai sense lloctintents, soldats i gent que els hi pagues les seves follies megalomaiaques.

No, els que es van burlar de la societat i van permetre que tota una oligarquia es beneficies sense control no ens treuran de la crisi però la socialdemocràcia tampoc ho fàra. El mateix mercat, sense haver impugnat el principis de la irracionalitat capitalista s’ anirà refent sense que des del poder es discuteixi una forma de vida de mentida, estructurada pel negoci de l’ ambició. Les mides anticrisi no son les de repotenciar empreses a ultrança per generar u creixement de l’ ocupacio assalariada (hi va un periode en que Espanya va ser el país que mes llocs de treball creava d’ Europa també es llogic que l’ acció del p’edul coloqui ara el país com el que mes llocs de trballs inflats, es a dir superflus, estifgui perdent. El que no es diu es que els 4millions d’ aturats actuals cami dels 4 i mig, en uan bona part gent d’  altres latituts geogràfiques, ha sobraven en gran part abans de que es creexxin. Tot el que farà l’ atur el que tanta por té la gent es borrar al país de la llista dels paradissos socials cobdiciats. No ho es, tampoo ho era. Els africans que el venien a buscar creuant el mar, encara que tard s’ han enterat de la crisi i ja porten un mes i pico sense enviar pateres. No deixa de ser una solució provisional d’ un dels problemes del país dels darrers anys, l entrada d’ il.legals amb les consequents despeses per tot l’ estat que això suposava sense ajudar a Africa en la solucio dels seus propis problemes al perdre quantiosa força de treball.

Lamentablement la discussió que es fa contra la crisi es economicista o política, raramente ideològica i encara menys filosófica. Aquesta crisi es resoldràs, sens dubta. La gent l’ oblidarà i tornarà a votar als mes responsables d’ ella. Aquest és el problema, el no apreentatge de l’ expèripencia històrica Si tenim en compta que als USA un 35% de la ciutadania estaba d’ acord amb la pràctica il.legal de la tortura dels detinguts pels seus soldats a l’ estranger després de la publicació de les fotos dels torturats es pot entendre tot. La gent no aprén, l’ evolució es una praula, un artefacte verbal que no demostra el seu significat. No, el PSC no resoldrà aquesta crisi, els partits socialdemòcrates arreu d’ Europa també en son responsables d’ ella.

Quitando, que es gerundio.

Por JesRICART - 21 de Marzo, 2009, 13:01, Categoría: Las PAREDES HABLANTES

Veo un antiguo conocido por el paseo Cordellas. Ambos vamos en la misma dirección en aceras distintas. Ralentizo el paso para permitirme un minuto de observación. La última vez que lo encontré me pareció que estaba algo ido. Tiene un modo de andar descompasado. Viste informalmente, la barba y el cabello blanco le sientan bien pero todo él da un aire desmadejado. Su arritmia en el desplazamiento me llama la atención, su encorvamiento, también. Es un avejentado prematuro. En cierto momento se detiene junto a un árbol del que arranca uno de esos papelotes de alguien que anuncia algo, para dar clases o para ofrecerse de no sé qué. Lo arruga con energía. No creo que lo haya leído. Su decisión estaba tomada. El árbol lo primero. Creo que este hombre sigue trabajando de jardinero y fundó una asociación de amigos con los árboles. Es de los míos. Un ecologista nato. Al limpiar el árbol del papelote y del celo adhesivo, un par de segundos, mira inquieto a su alrededor, tal vez por un remoto sentido de culpa al destruir una acción ajena. Nuestras miradas se cruzan.

¿Te dedicas al kitting? Cruza la calle y le explico lo que es el kitting. Alguien ha britanizado el verbo quitar para definir acciones como esa, la de arrancar de paredes, árboles o postes publicidad no deseada. Me cuenta que en París han arremetido contra vallas publicitarias y que aquí deberíamos ser más radicales. Le digo que estoy de acuerdo pero no hay tiempo para la conversación, el hombre de pronto ha decidido cambiar su itinerario, regresa a la otra acera y da marcha atrás. Pienso en el infeliz que ha hecho las copias del papel arrancado que consigue clientes para lo que ofrezca y ganarse la vida de alguna manera. De acuerdo, ha usado un árbol como soporte para su mensaje. Eso no está bien. Los árboles tienen derecho a que sus cortezas estén libres de toda clase de tintas. Los restos de papeles pegados en ellos y en paredes y donde sea afean la calle. No es precisamente lo que más las afea. Los anuncios eléctricos de las fachadas y los vehículos estacionados perturban infinitamente más el espacio que unos cientos de anuncios de esa clase. Pero eso forma parte de la cultura integrada, de lo legal, de lo acostumbrado. Nadie, salvo manguis y ladrones y grúas municipales -como gremio concomitante- quita los coches de las calles porque ocupan un sitio de todos. Los quitadores deben hacer un bien comunitario, nos sacan de en medio información indeseada, sólo que el ritmo de ésta es muy superior a las manos eliminadoras de aquella. La curiosidad del quitador al que me refiero es el pronto muelle sobre el que andaba que le hizo atacar al papel nada más verlo. Llevaba la decisión puesta. No necesitaba dedicar un segundo de reflexión para decidir perdonar al papel o quitarlo. Si este individuo fuera dejado en los alrededores de la Pl. Castilla de Madrid, junto al parque del agua se pondría las botas arrancando los cientos de papeles con los que asiáticos se dan citas, buscan trabajo, intercambian objetos, dan alternativas de alojamiento y en una palabra...sobreviven. El quitador es el zorro justiciero e implacable que abortaría todo su proceso. ¡Que respeten los árboles, que se anuncien en otra parte, que se lo monten de otra manera,...! Recabemos la opinión de un árbol cualquiera.

-¿Tanto te molesta que alguien use tu corteza para colgar un anuncio? –le preguntaríamos-

-En absoluto. Prefiero infinitamente eso a que vengan un par de tórtolos y graben con su navaja un corazón y sus nombres y una fecha celebrando el día en que hicieron el amor bajo mi sombra. –nos contestaría, por ejemplo-

-qué opinas de los que os limpian de papelotes.-seguiríamos con la encuesta-

-bueno, los de mi especie no se dedican a dar opiniones sobre estas conductas. Somos seres estables, quietos, más longevos de lo que se cree, ocupados en asuntos más serios, que vemos pasar generaciones enteras por nuestro lado, que asistimos a las historias de los interiores de las casas contiguas, que registramos los actos que se cometen a nuestro alrededor y desde luego, los que se hacen en contra nuestra .A partir de tener las raíces profundas y un cierto diámetro ya no nos duelen las patadas y nos apiadamos de los tontos que tratan de arrancarnos de cuajo. Sólo nos asustan las máquinas excavadoras y los taladores sin piedad que de tarde en tarde se lleva uno de nosotros por delante sin decirnos por qué También nos corrompe la contaminación atmosférica y la sequedad.  Llevar o no-llevar puesto un papelote o dos o tres es algo en lo que ni siquiera no nos fijamos. No es algo digno de mencionar en cuanto a que pueda afectarnos a la salud. Si nos limpian de ellos no es para hacernos un favor a nosotros sino para hacérselo a la vista de quienes nos miran.

-Lo ideal sería una ciudad limpia con lugares donde se pudiera anunciar la gente sin tener que acudir a colgar los anuncios por postes y paredes. ¿Qué opinas?

-¡Por supuesto! Ese es un ideal que los humanos tenéis que construir. Nosotros seguiremos entendiendo que mientras esta ciudad no exista podemos hacer un favor pasivo a quienes nos necesiten para comunicar sus  mensajes. Nos basta que se nos cuide y  respete.-dijo el árbol-

Tenemos una teoría de la supervivencia social de las relaciones por un lado, una garantía de continuidad existencial de los árboles no afectada por ser soportes de esta clase de publicidad y la figura de un quitador que más parece alguien afectado por una compulsión limpiadora de un TOC que no por tener una exquisita sensibilidad ecologista, la cual de ser cierta puede ser puesta en duda por la falta de exquisitez solidaria si el autor del cartelismo  se anuncia por una lógica de necesidad.

No puedo por menos que guardar cierta simpatía con los que acuden a esos modos de anunciarse para trabajos baratos cuando los anuncios de pago les resultan rechazables. En alguna ocasión yo mismo había acudido a esa estrategia para dar clases o contactar con clientes.

El alcalde vocacional

Por YASHUAbcn - 21 de Marzo, 2009, 12:59, Categoría: Las PAREDES HABLANTES

Morral  traidor , a  Morral le gusta la pasta. Pintadas de pared en la Avda. España, cerca del mercado Serraparera en Cedeuve. Toni Morral es uno de esos candidatos de IC que ya tuvo una temporada ocupando un despacho consistorial donde priorizaba las citas de mas dividendos y llegando tarde a otras, igualmente pre-concertadas,  de menor interés. Pintadas anónimas arremeten contra su figura. No hay porqué culparlas. Quizás se trata de pintadas rencorosas o de alguien que quiere vengarse en lo personal por sus desavenencias políticas. Sea como fuere, el grito sin firmar queda marcado y la incertidumbre puesta en circulación ¿será verdad? Ya los cartelones con su cara durante la campaña electoral fueron apayasados simulando narizotas rojas en sus nasales, dejándolo no muy favorecido por cierto. Fuera bromas el chico tenía por propósito alcanzar el máximo puesto de gobierno de una ciudad pequeña con perspectivas de crecimiento como Cerdanyola. Una vez conseguida su poltrona recibe el acto de confirmación del éxito. Para la mayoría que no entiende de, o no se mete en, política pasará como un fantoche más que no resolverá nada significativo para la historia local. Para la minoría que le siga el historial de servicios a la patria chica, unos le reconocerán inmejorables aciertos y otros lo meterán con calzador en el pie del  pueblo emplazándolo a dar pasos de gigante que difícilmente hará o podrá hacer. Los vocacionales del poder son eso: vocacionales. Nada a ver con representantes legítimos que trasladen las inquietudes sociales y los anhelos del pueblo silencioso y de sus gritos reivindicativos episódicos.

El sentido de la pintada parece tener a ver con alguna clase de gestión fraudulenta o al menos opulenta de los fondos. Pero en eso no vamos a entrar. Las figuras de poder suelen pasar una tras otra por acusaciones prototípicas de venderse al mejor postor.

El amo-dios

Por YASHUAbcn - 9 de Agosto, 2008, 22:12, Categoría: Las PAREDES HABLANTES

El Amo-dios o el dios-amo.

“Quien adora dioses acepta amos”. Pintada ácrata clásica[1]. Escueta y elegante. Directa a los ojos y al corazón. Propia de una voz valiente y de una mente clara. Un dios, sea el que sea, es una figura a la que se le atribuyen valores de dominio y ante el que se postra una devoción quien necesita justificarlo para su rito  o para su creencia, mediaciones  instrumentales para conseguir sus propósitos personales. Un dios es la figura ante la que su adorador cierra filas. Quien es capaz de supeditarse ante su mención también lo será ante cualquier semejante que se invista de poderes especiales. Un dios, mucho mas el de las confesiones monoteístas, está lleno de poderes. Los tiene todos o, siempre, demasiados. Es el presente, es el futuro, es la profecía, es el más  aquí, es el más allá, es el dueño de los sentimientos y de todos los actos. Es tantas cosas que deja al infeliz seguidor sumido en la nada absoluta de sí mismo: en un espantapájaros que apenas sirve para sostener la vestimenta que lleva puesta. Alguien que acepta presentar sacrificios a esa instancia divina está auto negándose a sí mismo como un poder concreto en lo material, como una mente pensante, como un cuerpo actuante. Muchos poderosos de la tierra se han mostrado como los más superiores por los atributos concedidos por la divinidad. Con esa artimaña han consolidado sus poderes y han conseguido la subordinación de sus súbditos. Un dios pide altares junto a toda la parafernalia del sacrificio. Historicamente fueron sacrificios de sangre ahora siguen siéndolo al postrarles la  libertad de pensamiento. El solo hecho de dedicar tiempo a un ritual de altar es estar ya ofreciendo un sacrificio, el de la atención, el de la dedicación de un tiempo personal que podía ser empleado para mejores cosas. ¿Recuerdas el tostón y palizas  de las misas obligatorias de los domingos por la mañana, cuando fuera esperaba la lujuria del sol, la fiesta de la calle, el ajetreo de las voces? Hemos hecho muchas tonterías en la vida, una buena parte de ellas condicionadas por la falta de madurez y por el imperio de las autoridades a las que estábamos sometidos, se tratara de padres o de maestros de escuela. Se nos imponían las creencias a golpe de pito sin más argumentación que la tradición y el país en el que estábamos lo marcaban así. Las iglesias eran lugares misteriosos donde el silencio, la semioscuridad, el latín, el boato, el confesionario y el acto de comulgar nos hacían formar parte de una comedia teatral, en la que inexplicablemente nadie se reía. Sin aceptarlo se nos convertía en avituallamiento escénico de toda la representación. Poníamos cara de niños buenos y nos arrodillábamos en el suelo o en los reclinatorios de los bancos de madera. Dios, nuestro supuesto padre redentor, nos salvaría de todas las fatalidades. En los libros de bachillerato elemental escribíamos estúpidos versos encomendándonos a la virgen María para aprobar aquella asignatura. Sin darnos cuenta dejábamos penetrarnos por una monserga devocional a lo todopoderoso quedándonos  los chavales en particular y los pobres humanos en general a la altura del betún. Poner en duda la existencia de tal descomunal mentira exigía determinación. Quienes nos declaramos ateos en la primera adolescencia crítica pudimos librar nuestras mentes de temores y emprender el vuelo de la evolución personal sin tener que pedir ningun permiso a ninguna clase de entidad espiritual que nos controlara.

La pintada comentada es un texto firme. Proponemos que figure como leyenda marcada a piedra en todos los templos del mundo sean cuales sean sus credos particulares. De esa manera sus devotos podrán meter entre oración y oración ratos reflexivos para recordar que la subordinación a un ser superior suele traducirse por su obediencia a jefaturas que van de superiores en la inmediatez social.

La consigna es una consigna y se limita a señalar una correlación difícil de objetar. Es una idea atemporal válida para las distintas temporadas políticas por siglos que haya entremedio. No cuestiona, ni es su propósito hacerlo, la espiritualidad o una fenomenología mística, sino un mito al que por milenios se rinden las masas y que les obstaculiza su propio pensamiento.



[1] Tomada de la paredjunto alapuerta posterior de la Iglesia st Martí de Cerdanyola del Vallès.

Tauromaquia y cornadas.

Por YASHUAbcn - 9 de Agosto, 2008, 22:10, Categoría: Las PAREDES HABLANTES

A cada cual lo que se merece.

Cada torero amb la seva cornada. Cada torero con su cornada. Pintada vista en Amposta cerca de la biblioteca municipal en una pared condenada al derribo. Voz representativa de la anti tauromaquia. Es lo mismo que decir que no haya torero que se quede sin su escarmiento. Dado que los toros aguantan  su tortura sin constituirse en protesta  alguien ha tomado la representación de la voz que no tienen para decir lo que pensarían si pensar pudieran. La cultura taurina supone que el toro bravo disfruta atacando y prefiere morir en una plaza de toros que en una cadena de electrocución en serie o un degüelle colgando de un gancho. La psicología del torero es para el estudio analítico. Los profanos en el tema sabemos poco de sus vicisitudes y del significado de vestir un traje de colores ante un animal que le deduplica en tamaño y en medio de un público ávido de un espectáculo de sangre. A falta de circo romano ha quedado como legado la plaza de toros, a falta de gladiadores que se maten o leones que destripen a cristianos fue quedando para la posteridad la figura del toro y el torero, del animal y el matador, del inocente y el salvaje. Curioso ese espectáculo en el que el hombre se hace bestia y el animal tiene por rol el único posible, el de víctima. De vez en cuando a alguno le perdonan la vida, pero la mayoría esta preparada para el sacrificio. La cultura no entiende de sensiblerías. El olé resuena en las plazas del antiguo imperio donde todavía se conservan los edificios levantados para las matanzas. Los ojos del público no pierden detalle del rojo de la sangre y del bufido del animal acosado. Esos olés se han mezclado a veces con exclamaciones de pánico cuando la cornamenta a embestido certera el abdomen de su acosador y lo ha destripado. Algunos toreros han muerto en la plaza o en el dispensario adjunto bajo las gradas del publico que demandaba la sangre, supuestamente la de la res, pero la del torero es tan roja como la otra. La arena no distingue entre la una y la otra y de lejos tampoco se sabe si el traje echado a perder con el rojo es la del costado abanderillado del animal o la de su matador. Cuando el torero es embestido y tirado por los aires no es torero ni nada, es un muñeco de trapo sin la menor autonomía, cuando el bicho ataca de nuevo, dos, tres, cuatro, cinco embestidas, se sospecha que del infrascrito no debe quedar hueso con hueso. Algunos toreros tras ese encuentro con la muerte se quedan descojonados, no de risa, sino literalmente sin genitales que les avalen la masculinidad. Ese bultito o bulto erótico de los pantalones ajustados, siempre a un lado u otro de la pierna, nunca en el centro, hacen del torero el sex symbol de la patria del analfabetismo. Algunos de ellos, analfabetos, desde luego, de origen, fueron muletillas esperando su alternativa y tratando de escapar de las miserias de su Andalucía natal, otros quisieron ser millonarios antes de cumplir los 30. La ambición tiene un precio y la muerte cuando la salda deja en el lugar del ambicioso un despojo.

La consigna es ideológicamente más valiente que la del espadachín que quiere cortarle la medula al toro. No se avergüenza en tomar partido por este en contra de su matador. Quien con fuego juega se quema, quien con cornamentas se mete lo menos que le puede suceder es que se quede desventrado. La hispánica cultura ha extendido la fiesta de los toros a unos niveles por los que toca tener vergüenza internacional. Cada vez que en el extranjero alguien cita el tema de los toros como una nota característica de las profundas Españas me apresuro en decir que más de medio país está en contra de este espectáculo sanguinario de la tortura además de reconocer sus peligros. Cada año en los famosos sanfermines llegan turistas que se llevan su cicatriz de recuerdo. Si hay estúpidos de todas clases no se puede ignorar los que van a mostrar sus enseñas de la batalla a sus amistades. Las cornadas recibidas que se puedan contar no dejarán de ser heridas de guerra para los más tontos. Es un ejemplo triste para los más niños que ven en sus adultos grandullones echados a perder cuando se especializan en hacer sufrir a otros seres vivos.

Si los toros supieran hacer conclaves y leyes condenarían por ley la vocación torera y reciclarían las antiguas plazas de toros para otros asuntos no cruentos. De lo segundo ya hay algo. Muchas ciudades se han declarado no taurinas pero de tarde en tarde siguen preparando corridas por amor a la tradición mas rancia y obsoleta de un país que en algunas cosas lleva un retraso de medio milenio. En cuanto a los toros también tienen sus derechos legales. Condenar al sufrimiento a un ser vivo  es punible por el sadismo que encierra.

Pero los toros no son tan bravíos ni desde luego victoriosos. Tras hacerles jugar el rol negro de los que van a morir, luego serán desollados y troceados y vendidos como carne especial por sus supuestos prodigios para la virilidad. El torero corneado superviviente tendrá una segunda oportunidad para reflexionar sobre su vocación profesional y si lo que quiere es llenar su cuerpo de cicatrices o pasarse a un oficio más digno. Algunos maniacos del estoque no son retirados por un rasguño de 23 puntos, lo mismo que los cara-quemadas por conducir bólidos siguieron con sus riesgos aunque en el lugar de la cara les quedara un guiñapo.  Detrás del personal con elecciones de riesgo se pueden encontrar interesantes personalidades que hagan las delicias de la psicología moderna especializada en estudiar cosas raras. Ni que decir tiene que sus enfermas obsesiones en destacar les llevan a ponerse ante el peligro para demostrar hombrías y cosas por el estilo. No tanto, en la España de los cuernos, también una mujer demostró que torear lo pueden hacer ellas y que para hacerlo no hace falta tener cojones en el sentido literal de la palabra sino un sentido de la decisión que los hombres nunca han entendido del todo.

De acuerdo, que cada torero se lleve su recuerdo de haberlo sido y que por serlo contribuyó en algo al sadismo popular y al dolor ajeno. El torero no es precisamente la figura del valor sino la de la cobardía, la de la prepotencia, la del inútil que no sabe hacer otra cosa que disfrutar con la muerte ajena, la del mamarracho que no ha aprendido a vivir en paz con sus semejantes. Pido perdón al toro que si me entendiera jamás aceptaría tener por semejante a un tipo con la mentalidad de un torero que hace de matarife con taquilla de por medio.

Si alguien necesita espectáculo de sangre que acuda a espacios inventivos sin que nadie salga herido o muerto. Le recomiendo a Wes Craven gran maestro del terror. Revitalizador del género. Claro que los tipos que se encierran en una sala para consumir imágenes de miedo también se las traen, pero de ellos hablamos en otras partes.

A lo dicho: que cada torero reflexione detenidamente sobre su función en la UVI y por favor que nadie le diga maestro. No hay mas maestro que el que enseña a vivir  y no lo es quien enseña a matar.

En cuanto a la fotogenia del toreo no hay nada más antiartístico que un toro muertoarrastrado por unos caballos o un torero catapultado por los aires.

 

 

 

 

el color contra la mente gris

Por YASHUAbcn - 9 de Agosto, 2008, 22:08, Categoría: Las PAREDES HABLANTES

El arte plástico se abre paso con o sin autorización. Gracias a eso podemos gozar de ciudades más coloreadas desde que las paredes insubstanciales  de vallas en zonas industriales, o de  fachadas de barriadas tristes, o las de cauces de ríos o de vías férreas sirven de soporte para la genialidad de los graffittis. El graffitti es una forma de expresión artística de autores anónimos, y  en todo caso con firmas ilegibles, para la mayoría; que contribuye a hacer las ciudades  en algo más vivibles.

Pero el color de la fiesta o del artista  es un atentado contra las mentes grises y es así que dentro de las normativas, en aumento, de control hay instituciones que quieren regular el arte en la calle y el graffiti en las paredes. Marcarán  en qué zonas se puede pintar y  en qué otras no. Y marcarán el tipo de temáticas de las que se puede hacer creación plástica. Nada de política por ejemplo, nada de ironía contra los políticos. A ese paso dentro de cuatro días entrarán policías en los teatros y amonestarán a los actores por decir lo que –según aquellos- no deben, o vigilarán a los amantes en los bancos de los parques para increparlos si pasan de los besos de mejilla a los linguales. Los que proponen resoluciones de control del arte genuino en la calle en Ayuntamientos como el de Barcelona y el de Granollers, para citar los que suenan ahora, deben creer que se hacen eco de los intereses de la limpieza urbana y de las zonas en las que una parte de vecindario se siente molesta por excesos de colorido. Quizás sería más práctico pagarle un viaje a Amsterdam y  a otras ciudades para que leyeran y aprendieran de las paredes en lugar de hacerles de voz  ejecutiva como si de sus amos se tratara y decretar  la negación en contra de la espontaneidad pictórica, creativa, pacífica y libre. ¿No se viene haciendo propaganda de las ciudades como educadoras? ¿Pues bien, por qué negar la educación espontánea de la gente que con sus esprys nos alegran los días?  Propuesta para los ayuntamientos mencionados: pagad los esprys de los urbanitas que aún están dispuestos a embellecer la ciudad y alegrarnos los días a los demás en lugar de castrarles tal como suele ser la costumbre de las autoridades.

La prohibición prohibida

Por YASHUAbcn - 9 de Agosto, 2008, 22:05, Categoría: Las PAREDES HABLANTES

La prohibición prohibida.

Hacia un comportamiento compartido que haga innecesaria la prohibición.

El famoso eslogan del prohibido prohibir tenía una segunda parte que no fue escrita en las paredes, en todo caso la presuponía; y era el supuesto de un pensamiento racional. La prohibición es un ultraje cuando trata al ser pensante como a un ser inmaduro incapaz de autorregularse. La prohibición es la forma verbal de la represión más generalizada y ruín. Prohibir una conducta es negar su extraversión. Prohibirle a alguien su modo de pensar y de actuar es prohibirle su existencia como ser. 

La cuestión es que desde que el ser explora su entorno desde la primera niñez, los agentes que están o protegen este mismo entorno y al sujeto indefenso que se mueve en él, no paran de emitir prohibiciones sobre como debe funcionar  ese nuevo ser que tantea su relación con el espacio y con las cosas que contiene. Pero la exploración pide el trato fluído con las cosas, probar su elasticidad, su función, su espíritu.  Para quien es prohibido en su sensibilidad, en sus intenciones, en su conducta cuando todo esto es legítimo para sí mismo y adecuado a las circunstancias, la experiencia represiva recibida se traduce en malformaciones ideológicas y en traumas psíquicos. La prohibición tiene los vocablos terribles de la negación y el no suena como una voz estridente, limitante, castradora y destructora.

Forma parte de la lógica del sistema social que se estructura en clases y en divisiones profesionales con una multitud inmensa de roles de control, el hecho de que  infinitos discursos funcionen con el no como voz primera. Tratar de vivir en una sociedad sin prohibiciones, expresas o sutiles, es el deseo tan utópico como ucrónico en el que gastar toda una vida intelectual y pasional. Es un reto por una esperanza de color y el de  vivir a favor del diseño de una persona mental y conductual capaz de vivir integralmente desde la fluidez de sus experiencias y discursos sin dañar a nadie, a nada ni tampoco a sí mismo.

La lucha contra los valores regentes es la lucha contra las prohibiciones que impiden la libertad, la paz, el arte y el amor. Contra la infinidad de noes  acerca de lo que no se puede y no se nos deja hacer contraponemos los síes a favor de todo aquello que nos falta y que es tan necesario como el oxígeno con el que respirar. Sin embargo una aproximación más detallada a cada sí evidencia un no encerrado. El sí a la vida, el sí a la libertad, el sí a la verdad comportan sus complementos opuestos del no a la muerte, del no a la esclavitud o del no a la mentira.

Es así que la prohibición de prohibir es también una prohibición que no resuelve el concepto contra el que se levanta; el mismo predicado lo contiene. Mientras la sociedad de los peligros y de la inmadurez evolutiva de sus habitantes persista, la prohibición seguirá como un paradigma regente. Otra cuestión es que haya que recualificarse muchas de las prohibiciones y depurar aquellas objetivamente necesarias de las que son objetivamente negativas. Nos toca apelar a las leyes cuando éstas, en sus coacciones, preservan un bien público y garantizan la paz o nos toca apelar a su derogación cuando persisten en su antigüedad clasista e injusta. La ley como el fuego es ambivalente. Puede calentar pero también quemar, puede proteger y también destruir.

Una multitud de slogans que permanecen más o menos tiempo en las paredes de las ciudades van en contra de prohibiciones injustas pero otra multitud de ellos están por la erradicación de conductas de explotación, de segregación o de contaminación, por lo tanto por su prohibición. El prohibido prohibir del Paris de 1968 contaba con la fuerza de la inteligencia y la capacidad de autorregulación de la gente para hacer de la sociedad un espacio habitable y armónico, hoy en día una ingente cantidad de conductas públicas son temibles y antagónicas con la vida colectiva y con la paz social. Los términos de las luchas pendientes están claros: por la vida comunitaria tranquila basada en la concordia y el respeto y por la supresión de todos aquellos comportamientos lesivos, vengan de donde vengan: de las instancias de poder o de  los barrios, de la gente rica o de la gente pobre, desde planes especulativos o desde la estulticia.

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