El Blog

 
 

Calendario

<<   Abril 2010  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30   

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog
 

Abril del 2010

Expolio y consumo

Por Néstor Estebenz Nogal - 27 de Abril, 2010, 14:59, Categoría: CALIDADdeVIDA

Para la protesta sistemática funcional. Expolio y consumo. El ciudadano moderno accede a la mayoría de edad mental cuando comprende que todo en su existencia lo ha preparado para ser la víctima propiciatoria del expolio continuo. Lo es por partida doble: como empleado asalariado sometido a procesos laborales que lo alienan (en los que es excluido de los planes de empresa) y lo es como consumidor teledirigido para muchos consumos de los que podría prescindir y por los que paga en exceso. A las plusvalías que genera en la primera parte las completa con los pagos excesivos por lo que contrata o compra en la segunda. El sistema está montado de tal forma para la que no tiene, en apariencia, escapatoria. Doblemente burlado y explotado le quedan unos resquicios para creerse que la vida es el mejor de los dones y que la sociedad es la que vive es la menos mala de las conocidas si las compara en siglos pasados en que hubo pestes y cruentas guerras. El lavado de cerebro es tal que se cree que el mundo avanza y que a cada año se resuelven las tragedias del anterior. Su dosis de hipnotización (por no decir idiocia) es tal que va consintiendo con todo lo que le va cayendo encima. Como reo del poder o súbdito de la esclavitud moderna conoce las reglas de la cancha de juego. Puede protestar hasta cierto punto pero a menudo sus hojas de reclamaciones y quejas o protestas callejeras solo van a actuar de catarsis momentánea porque a menudo las propuestas de solución para los problemas le serán bloqueadas. Escribir un texto e insertarlo en la red no deja de ser una forma de catarsis, cuya intelectualización, puede incluso ir en contra del usuario al pretender cambiar el mundo (al menos el comercial) con ello cuando puede inferir a priori que al estado y al sistema de mercado se la sudan protestas genéricas si no van acompañadas de denuncias nominales concretas (las de los malos) que hacen andarlo mal todo. Esos malos ya no son los cacos que esperaban con alevosía y nocturnidad en las esquinas para birlarte la cartera sino personal contratado (asalariados también, mira por dónde, que a su vez son también explotados por las empresas para las que trabajan) que representa la estafa organizativa de la que dan la voz atencional. La tipa que me acaba de atender, perdón desatender, al infofono 902 de Fecsa Endesa para reclamar por un par de asuntos de los que ya deberían tener constancia, uno desde hace 16 meses y otro desde hace 5 simplemente me ha colgado el teléfono. Mi tema la superaba. Cortada la llamada, zanjada la cuestión. Decía ser una una tal Sara, porque esos que atienden tienen la orden de dar el nombre, pero lo hacen limitando a dar el de pila o entre balbuceos inaudibles. (suelo pedir nombre y apellidos del operador que toma el fono para una consulta de servicios de no importa qué compañía se trate, esta vez se me ha pasado y no lo hecho). De tener sus apellidos ahora los estarían mencionando aquí. Es muy distinta la crítica generalizada a una compañía de servicios como la omnipotente de electricicidad a la crítica acompañante a aquellos individuos de su organización por su comportamiento inservicial. ¿Qué pasa con Fecsa Endesa de la que todo el mundo tiene quejas y no solo durante catástrofes y tiende a empeorar sus prestaciones? ¿Es tan complicado cambiar la dirección de envío del correo o tanto venir a revisar el panel de contadores donde el temporizador se quedo estropeado señalando una hora de facturación alta del kilowatio? (problemas ambos uno de nuestro apartamento y otro de nuestra escalera de comunidad). Uno de los derechos legítimos de cada consumidor es protestar por aquello que no cumple lo contratado y esperado. Un simple ticket de compra hace las funciones de contrato en una transacción comercial. Cuando compras algo y solo en tu casa adviertes con su desenvoltorio que no funciona o te han dado gato por liebre entonces toca regresar (una pérdida de tiempo, sí) y cambiarlo o devolverlo pidiendo la devolución del dinero. Ni siquiera esto tan razonable y elemental está siempre regulado. Muchos comerciantes se desentienden del producto una vez sale de sus dependencias o se las ingenian para que la garantía que dicen tener cubra un desperfecto que venía de origen. Puesto que la conciencia social ante el mercado es disminuida la oferta comercial abunda en la estafa tácita. El comercio tiene por una de sus definiciones una forma de robo legalizada. Si bien la diferencia entre una empresa de servicios (que el recurso que vende es a través de líneas o de información o productos de fluido como el agua) y una empresa con la que se tiene un trato puntual para una reparación o comprar un objeto es considerable, ambas tienen el común denominador de un compromiso en aquello que dan para que cumpla con lo que di ce ser. Cuanto más complejo sea un producto más dificultades tienen el usuario en su autonomización para gestionarlo por su cuenta. Después de haber tenido varios ordenadores que fallan, de adquirir otros aparatos eléctricos que se rompen al poco tiempo y compañías abusivas (la de Agua, la de Electricidad, las de telefonía y cobertura internáutica) he llegado a una conclusión terrible: no es una proporción minoritaria la de defectos que hay en el mercado sino una pauta mayoritaria. El mercado –en particular el de la sofisticación- es la organización sistemática de la estafa. Ya no sé si hubo un tiempo en que no era sí o la mayoría de mercaderes no eran así. En la actualidad, en volumen de capital, los negocios más poderosos están basados en el enredo. Como que mercado es la más alta expresión de la sociedad resulta prácticamente imposible vivir en ella sin formar parte de aquél. Todo el mundo prefiere el consumo de la electricidad y del agua corrientes y del gas enviado por tuberías que volver a las antorchas y candiles, al pozo con una polea y cuerda, o al fuego de carbón. La civilización tiene por sinonimia una sofisticación que lleva a una separación importante entre el consumidor y sus puntos de suministro. Eso le invalida para resolver in situ y directamente los problemas con los que se encuentra. La complejidad de los suministros o de las maquinas requieren especialistas. Estos están al amparo de empresas que los diluyen. La responsabilidad -cuando al fin se admiten responsabilidades por crasos errores con consecuencias graves para clientes y usuarios- es de la empresa no la del operario o comercial que actúa en su nombre. Mientras no se pongan nombres y apellidos a los responsables de cada comisión de cada error añadiendo las cuentas del largo collar que nos impide una vida de calidad, la hipótesis de las soluciones será eso: una hipótesis. Cabe lamentar la presencia de cuantiosos empleados que trabajan para compañías de las que están al corriente de sus agravios comerciales pero que las necesidad de sus empleos les lleva a no criticarlos cuando no a reproducirlos y extenderlos. Ese es un detalle más de la profunda división en la que vive la clase trabajadora. A fin de cuentas la lucha contra los grandes empresariados pasa por el enfrentamiento con sus subordinados que son los que les toca dar la cara por aquellos. Mientras las listas de malos no paran de aumentar desde distintos puntos de denuncia vivir bajo el yugo del mercado requiere una atención vigilante continua. Hay que revisar cada pago, cada anomalía en cada objeto contratado, cada desperfecto de algo que se paga por nuevo. Las compañías de suministros son repetidamente denunciadas y criticadas por facturar servicios que no funcionan o por modificaciones unilaterales del contrato. Aiún asi hay resquicios legales o posibilidades enormes para la alegalidad que permiten la perpetuación de los errores un año tras otro. Todo el mundo sabe que con poderosas organizaciones de defensa de la calidad del consumo eso no sucedería. Bastaría algo tan sencillo como preparar una batería de huelgas o boicots de de consumos específicos coordinadas sucesivamente a escala estatal (una para la gasolina, otra parta la electricidad, otra para la cobertura internáutica, otra para el transporte público…) para que los precios se rebajaran y el respeto a los clientes mejorara. Esto siendo enormemente complejo desde el punto de vista organizativo seria mucho más eficaz que las cantinelas periódicas de convocatorias a huelgas nacionales políticas que nunca se siguen y que de hacerlo enviarían al caos a lo poco que funciona. La práctica fraudulenta de servicios de consumos necesarios además de ser protestada colectivamente lo debe ser individualmente. Los departamentos de atención al cliente se han convertida en partes importantes de las imágenes de empresa. No consiguen mejorarla por mucho que al final de cada atención los de Telefónica te pidan que te quedes un rato mas para contestarles a su pregunta de encuesta de imagen (¿el rol de comparas encima? No hace falta puntuarles con cero o una cifra próxima a cero por actuaciones de las que ya son conscientes que no son las correctas. ). No se entiende que la atención al cliente siga haciéndose telefónicamente con números de pago específico por el servicio de estas llamadas. O sea se tiene que pagar para protestar por facturas donde se pagan facturaciones indebidas. ¿Puede haber mayor contrasentido? El caso es que la tecnología comunicativa permite hacer las consultas vía email sin coste especifico por hacerla. Cuando he enviado emails a empresas de servicios generalmente no recuerdo ninguno que haya contestado. Esta es otra característica de los tiempos modernos (Chaplin se quedó corto en la crítica que merecían): la perpetuación de distintas sagas de estados de no respuesta: desde los silencios administrativos que no significan consentimiento a lo pedido a los no acuse de recibo. Los consumidores estamos peleándonos en dos campos: por los errores del sistema y por los lacayos que uno a uno los perpetúan. Marcus Jacobson dijo que la ciencia puede descubrir lo que es cierto pero no lo que es justo bueno y humano. Pues bien, la indagación rigurosa lleva a conclusiones escalofriantes en cuanto a la burla de las formas dominantes de consumos con un enunciado tremendo: las propuestas serviciales sirven en primer lugar al amo de lucro y en muy remoto lugar a complacer las necesidades de la sociedad. Incluso funcionando en el umbral legal de su comercialización en el trato directo con las empresas quedan al descubierto al menudo por su falta de humanidad, su predisposición malévola y su nula justicia.

Construyendo una realidad alternativa. notas en Fbook

Por Nestor Estebenz Nogal - 8 de Abril, 2010, 20:07, Categoría: DEBATE SOCIAL

Construyendo una realidad alternativa palabra a palabra. CdV8abril2010 Los gobiernos no son las causas del sistema capitalista sino sus síntomas. Representan en los modelos parlamentarios a una mayoría electora que ha cometido el error de apoyar su existencia. En tanto que protuberancias resultantes de una estructura economía mal organizada son también las víctimas de ésta y no sus responsables históricos. Las crisis económicas del sistema son cíclicas y conocidas desde hace siglos, son independientes del gobierno titular de turno que gestione los presupuestos de cada momento. Desafortunadamente para los habitantes de este principios de milenio no hay ningún lugar del mundo con gobiernos tan preclaros dispuestos a tomar medidas para reorganizar la sociedad hacia otro modelo que no esté basado en la codicia ni en la idolatría al dinero. Tip y Coll hicieron famosa la consigna: la culpa la tiene el gobierno. Hacer circuclar mensajes en torno a tal tesis no ayuda demeasidado. El debate politico se compone de partes y el principio de este encadenado era para proponer una concordia en la galeria de los discursos y que de no cumpliarla se pierde la credencial para jugar. La mejor forma de escapar de un tema T es trasladando la conversación a un tema distinto para descentrar el anterior. El perdón sin la reparación no funciona. Esos elogios de perdonarlo todo a ultranza y de no reconocer la existencia de enemigos lo que consiguen es que los actos más reprobables se perpetúen a manos de los actores menos escrupulosos. No hay nadie que no cometa errores y que no desee el consuelo del perdón pero todo perdón requiere una mínima condición: reconocerlo y superarlo, también requiere una condición añadida hacer un esfuerzo por resolver el daño ocasionado en otros. El perdón del nazareno crucificado simbolizó el paso a una cultura de equívocos y engaños. Ni todo es perdonable ni todos debemos perdonarlo todo. De otro modo justificaríamos la historia sangrienta que nos precede y la actualidad destructiva que nos acompaña. En la exacta fisicalidad, todo (y todoas) tiene un futuro, tiene un después, tiene un desenlace. No se trata de que mientras haya vida hay esperanza, lo que hay es proceso. Este no garantiza las prerrogativas previstas ni el escenario del sueño ideal pero sí la interacción, la fluencia de actos y experiencias, los placeres y las disertaciones. Eso no tiene nada que ver con la presunción subjetiva de la nada. La efimereidad del presente no lo hace inexistente sino fugaz. (Tras terminar de exponer esta idea el punto de elaboración para los dos, el que la escribe y el que la lee, ya será otro y ésta será pasado.) y los demás sí cuentan, tanto más cuanto menos paisaje y figuras decorativas sean y más discurso efectivo procreen. Tú yo somos el pueblo soberano, y él, y ella, y aquel otro, y el de más allá, y cada persona de la que tenemos contacto y referencia y de cada otra de la que no sabemos nada porque lo sabemos por la contundencia de las multitudes y por las estadísticas del censo. Acudir al pueblo soberano es el acto de voluntad por el cual cada cual acude a sí mismo a sus ideas, a su sentir. Eso es un proceso sentimental y cultural por encima de político y constitucional. Y creo que sí que divulgando las ideas, los puntos de vista críticos, las propuestas revolucionarias se cambian las cosas. El futuro es la suma combinatoria de todoas, no el resultado exclusivo de las decisiones gubernamentales o de la potencia de de las grandes empresas con sus grandes cifras. Viéndolo bajo tal expectativa nada de lo que sucede nos deja indiferentes, somos protagonistas en activo. Decir una palabra es mover el mundo. Lo otro, suponer que hagamos lo que hagamos las cosas van a seguir igual nos paraliza y nos convierte en inmovilistas. La multiideologicidad (y sus correspondientes replicas en el escenario plurirreligioso) nos lleva a la necesidad de la coexistencia pacífica compartiendo territorios y épocas. Eso ha llevado a que todos los modelos sociales sin excepción dicten reglas de juego de comportamiento público. Ahí donde hay dos humanos compartiendo un espacio (desde Robinson y Viernes en su isla a la pareja más liberal) las establecen (expliciten o no). La libertad individual no es aceptada en sus atentados al otro y por eso el sistema la regula (y a menudo mal y de formas represivas) hasta que un prototipo de ser humano más maduro y autorregulado no sea parido por los vientres de las mujeres o de las tecno sofisticaciones parteras del futuro. En la coexistencia plural de distintas personalidades, culturas, objetivos y pasiones todo vale y la eclosión multifloreada de todo ello vale la pena potenciar mientras la creatividad unilateral no pretenda convertirse en la hegemónica y única. En esa coexistencialidad de disfrutes y libertades, la perversidad (la del autoritarismo y manipulación) tendrá que ser neutralizada de alguna manera. (Antes de ser pasto de los malvados tratamos de ponernos a salvo de sus arrebatos de destrucción. ¿Perdonarlos para ganarnos una parcela celeste? No, neutralizarlos para que no nos destruyan la temporada existencial terrestre). La disciplina penalista lleva experimentando distintas formas de encierro de reclusos sin que quede garantizada la reintegración social ni el cambio personal. La represión contiene pero no cura. El concepto de reparación en la terminología penalista no tiene nada que ver con esa palabra como concepto de reparación al daño real cometido. Al contrario, reos sonoros (como Roldán, un gran desfalcador, en su reciente excarcelación) declaran haber pagado su deuda con la sociedad cuando no han pagado nada. El tipo demuestra la función psicológica de la cárcel haciendo creer al reo que paga su culpa cuando en realidad privarlo de libertad una temporada es a costa del dinero público, ubicado en la improductividad y sin que la sociedad obtenga más beneficio que el de impedirle delinquir de nuevo. A la justicia, es decir a sus administraciones tal como nofuncionan, se la ha definido correctamente como un arma vengativa arrojadiza que además no siempre acierta y pune a inocentes (Garzón actualmente como evidencia de una venganza corporativista). Cuando acierta tampoco estos reparan nada desde el encarcelamiento. Tomados los agentes del mal (si se puede decir con esta rocambolesca expresión luciferiana) como parte de la adversidad existencial a los demás toca tratarlos desde la saliencia y la sinergia para recuperar a los actores potenciales para una construcción humanitarista colectiva. La envida profesional de la cantera de enemigos que Garzón se ha ganado durante su carrera está detrás del proceso intersumarial por el que se le encausa. Sea cual sea el dictamen en ascuas en su contra, el solo hecho de encausarlo ya demuestra que el tan cacareado poder judicial independiente no es fiable. Los errores técnicos de este magistrado son priorizados a su función de saneamiento social e histórico. La causa remota de esto se halla en la misma institución impura en que le juzga. Una parte de las secuelas franquistas y sus ratas de cloaca (perdón por estos pequeños mamíferos) sigue ocupando cargos de poder. La depuración de la estructura de estado que no se hizo en los años de transición ni nunca todavía la paga los residentes en España una generación y pico después. La pregunta enigmática que podemos hacernos con Garzón es por qué él (juez de alta resonancia) y prácticamente solo él se ha dedicado a encausar a criminales sonoros frente la pasividad del mundo y de su propio gremio. ¿Es que de oficio todos y cada uno de los magistrados o al menos de las fiscalías, dentro y fuera de la audiencia nacional, no deberían ser los perseguidores de los crímenes cometidos por décadas que hubieran pasado? La figura Luciano Varela, como su antagonista, es indicadora de la falsabilidad democrática en la cancha que permite la ambigüedad tecno jurídica de los códigos. Propongo a Amnistía Internacional que articule una campaña de recogida de firmas en solidaridad y por la rehabilitación de Baltasar Garzón sin cargos.

Notas de Fbook

Por YASHUAbcn - 7 de Abril, 2010, 17:20, Categoría: DEBATE SOCIAL

El consumo ecológico es el que tiene en cuenta no solo los productos que hayan sido conseguidos con procedimientos respetuosos con la naturaleza, tambien elige aquellos que no utilizan envases y envoltorios contaminantes. El pre-ciclaje pasa por rechazar productos envasados con materiales no biodegradables y que encarecen los productos. Un mayor preciclaje reducirá la masa industrial de los reciclajes pendientes. El nuevo paradigma para una sociedad renovada no pasa(rá) por revoluciones de acuerdo a sus formas tradicionales y a su noción clasica, sino por la revolución de sujeto, es por el comportamiento individual basado en el compromiso ético. La imaginaria coincidencia rabiosa de las multitudes en cambiar un poder tiene menos futuro que la conciencia revolucionaria, persona a persona, para constuirse en fortín de sus convicciones. Tu frase contiene equívocos y se presta a varias lecturas. ¿quieres decirme algo? Hay una desconoxexión entre la primera premisa y la conclusión. Falta al menos un "que" relativo. No entiendo a qué curiosidad te estás refiriendo. Las palabras ensanchan el mundo o lo recortan, eso depende del talento de cada hablante. De la verdad y de las verdades se nutren los galimatías para dejar los teoremas en la indeterminación del cosmos de la indefinición. Ni todas las verdades (subjetivas) son la verdad (pretendido templo de la objetividad) ni cada verdad regente puede ser tomada como absoluta y dogmática. Se diga lo que se diga en el campo de los decires y de las teorías la verdad se demuestra luchando por ella en cada situación (y no solo on line cuyos constelacionarios no nos entorpecen la vida cotidiana). Cada situación implica fundamentalmente la de nuestros compañeros diarios, nuestros vecinos, nuestros hijos y esa sí que es una dura batalla porque las trampas del querer suelen consumarse al pasar por el no decir. La hipótesis de una longevidad de vida corporal (que doblara, triplicara o quintuplicara el promedio de la actual que ya va para los 100 años) no tiene por qué estar emparentada con la hipótesis de la extinción de la ansiedad como cuadro paralizante. La hipótesis de la trascendencia del espíritu y de su vida eterna, tampoco (tal como demuestran la mayoría de creyentes cuyos opios religiosos no les evitan la intranquilidad en sus laberintos cotidianos). La mayor o menor ansiedad frente a los retos existenciales (generalmente aplicaciones intrapersonalizadas del dictum del sistema: "¡compite con todos para hacer prevalecer tu ego por nefasto que sea!") es un indicador muy referencial de la cultura concurrente. Cuanto más se sabe de la vida más se sabe vivirla, cuanto más se sabe viviéndola menos se la sufre en sus complejidades siendo que el temor y los factores tramposos que lo promueven pasan a ser anécdotas y materiales de ironía. Cdv28feb2010 Perdemos el tiempo llamando a puertas que no se abren o tras las que somos evaluados a través de sus mirillas. Las iniciativas de aproximación corren el riesgo de no ser entendidas por personalidades alarmadas ante la avalancha de contactos. Con todo, los que tienen que hablar que hablen y los que no comprendan lo que asquellos dicen que sigan callando, sospechando, dudando e interrogando. CdV1mar2010 De los errores hacemos escuela, de repetirlos se hace conformismo y de no reconocerlos se hace tragedia. La tecnología del contacto va creciendo pero la comunicación sincera y sentimental entre humanos sigue teniendo más dificultades que nunca, en realidad va decreciendo. La observación no es una entelequia disociada del sujeto observante. Observar no comporta irremediablemente la alienación con lo observado (el espectáculo existe como regalo de la naturaleza antes que de la sociedad del espectáculo se haya hecho la caldera de sus alienados habitantes) pero tiene un considerable potencial de impacto para los placeres sensoriales. Sin observación no habría ciencia, sin ella no habría reconocimiento de lo contemplado. Si bien como observantes participantes modificamos el objeto observado (en el rito humano el narcisismo le debe mucho a la exaltación de lo observado) vivir sin la observación es vivir de espaldas al mundo, a los demás y a sus potencialidades. Cuando leí y reconocí la crítica de Guy Debord fue en una edad en la que no tenía suficiente formación para entender que la espectacularización industrial de la sociedad y sus contenidos de consumos no impedía hacer de la vida actuación y expectación al unísono, no alienantes. CdV7abril2010 Aunque a la existencia on line no le faltan detractores y leyes contrarias a la libertad de expresion y de socialización de recursos culturales y artisticos, sigue aumento el volumen de adherentes a la magnífica causa de la comunicación. No es lo mismo el hablante que habla, constituido en lenguaje y sintiéndolo, que el que habla por hablar para copar el espacio sonoro o gráfico sin tratar de decir nada en particular. El objeto (o fenómeno) observado está condicionado por los sesgos culturales (y metodológicos) del observante. La psicología diferencial nació en tomas observacionales distintas por cosmólogos de un observatorio astronómico. 2 o n observantes describen o miden el fenómeno que observan con 2 o n datos matizados de formas ligeramente distintas. La observación intersubjetiva es de tal variedad que viene condicionada por el puesto observador distinto en el espacio. A pesar de eso la metodología observacional que entrecruza los datos observados desde distintos puestos de observación termina por ajustar la conclusión a la realidad. Sí, la aventura del saber pasa por la desconstrucción de las anteconclusiones equivocadas. cdV7abril2010 Tanto la cortedad como la exhaustividad son magnitudes. La cantidad no es una garantía de calidad. Los excesos sumariales (decenas de miles de páginas para un solo caso judicial) hacen inviable la lectura de la totalidad obligando a seleccionar los textos clave. En la literatura de confort -la que te engancha al libro o al texto en tu butaca o bajo una encina- no hay paginas sobrantes si su autoría no prioriza las repeticiones y su quilometricidad la construcción bien trabada de un decir nuevo. Dame tiempo para situarme/te. (No estoy al día de tus propuestas). De momento te declaro que la literatura me dio voz, el análisis me dio ojos, la lectura me universalizó, el poder de la palabra me reconstruyó. Sin todo ello estaría desmolecularizándome vuelto a mezclar en el magma de las materias. Como que sigo de testimonialista de versos y hechos sigo como un conjunto corpóreo organizado indispuesto a extinguirse para tomar la voz antes que nada por mí y de paso por los que no hablan. Cuando no se tiene nada que decir lo mejor es quedarse mutis, al menos queda la elegancia del silencio. Recrodamos que es preferible pasar por inexistente que existir y meter la pata cada vez que articulas dos palabras. Supe de Feuerbach por Marx y tuve que ser marxista un tiempo para darme cuenta que tenia mas de feuerbachiano. Después, a un billón de instantes de aquello, hoy que soy yocrático, jesricartiano para más señas, consigo coexistir en el mundo de las entelequias haciendo de las piedras pan, de la arena agua y de las bocas una invitación a los discursos y a los besos de las letras. La actual Ley de Partidos permitiría ilegalizar a uno como el PP (partido popular) por sus intoxicaciones verbales y por sus canallas corruptos. Hacerlo sanearía a la democracia española enseñando a respetar las reglas del juego participativo mandando al ostracismo a los impresentables. El universo de las variables extrañas es demasiado extenso como para estar al corriente de todas ellas. La pretensión de su control es un tanto vana. Hay todo un mundo de lo desconocido que no es controlable por su propia magnitud de incognoscibilidad, al menos en una primera instancia. La metodología experimental para avanzar necesita asegurar ese supuesto de control. De hecho cada investigación admite un umbral de error, una cuota de imprecisibilidad. No hay ningún medicamento efectivo a un cien por ciento de toda una muestra, tampoco ningún tratamiento psicoterapéutico. La cura de un síntoma está estrechamente relacionada con la reconsideración del límite subjetivo y también los de la realidad. El investigador (desde el científico de laboratorio al analista verbal) en cuanto a observador no puede evitar sus proyecciones subjetivistas a lo que investiga, aunque para eso están los protocolos de control para que no priorice su percepción a los datos obtenidos. Sin la pasión entusiasta el cálculo y la meditación sosegadas quedarían un tanto deslucidas. Es necesario el dinamismo para contener también la precipitación. En la aventura existencial, el nuestro es un viaje de crucero no un speech de última hora. Tener personas que te reconcilien con la especie. ¡Sí,esa es la clave!. Rodearnos e interaccionar con quienes valga la pena para estar a salvo de los demás que nos empujan a antagonismos odiosos. No soy adepto del PSOE (no soy partidista) pero comparativamente al gobierno anterior le reconozco méritos en innovaciones legislativas y una mayor ética en la gestión del tesoro nacional. El PSOE es criticiable pero no ilegalizable, el PP es criticable e ilegalizable por sus iobvias ilegalidades y su continuo ataque a la coexistencia social. Con eso no estoy por el unipartidismo, todo lo contrario, sino por una pluralidad de propuestas que participen cooperativamente de la cancha de las polémicas. Hay dos clases de fantasías: la del deseo de la utopía y la de los fantasmas que no tienen ningun contenido debajo de las sábanas. ser una fantasía es el mejor elogio que se puede recibir y ser un fantasma la peor adjudicación. Perdonar es un verbo necesario no como el de olvidar que es impugnable. Creo que podemos y debemos perdonarnos para darnos oportunidades extras pero sin olvicar el peligro que se corre con quienes no estuvieron a la altura de sus compromisos y fallaron a la ética. A la figura del Che la he querido siempre y la he tenido en pósteres, e incluso ahora como fondo en una hoja de calendario de este año. Lo leí y lo admiré. Cuando supe más de la revolución castrista y sobre todo de las trifurcas entre lideres tras el derrocamiento de Batista y sobre todo cuando me enteré de sus pasiones salvacionistas en Congo y Bolivia accedí a detalles que lo desacreditaron. De él me queda el rango de un revolucionario internacional que no supo entender las diferencias de cada país tratando de trasplantar mecánicamente el modelo cubano a otros. Eso no le quita el valor de icono intergeneracional. No así el valor como guerrillerista autotransportado. La reclamación de autenticidad no tiene porque ser perdonada. ser uno mismo es lo menos que se le puede aceptar de los demás y lo menos que se puede exigir cada cual de sí. Pero hay conductas que no son aceptables ni por la sociedad ni por el criminal mismo por las que sí le toca(rá) pedir perdón. El lenguaje contiene trampas, incluso el mas consensuado con las frases más ortodoxas puesto a prueba demuestra su invalidez para todas las variables (todas las situaciones, personajes y conductas). Por eso nos toca escribir o explicarnos más allá de las oraciones categoriales y simples. Eso tiene un riesgo: nos convierte a los hablantes en extensivos, complicados, sinuosos y pantanosos.

Blog alojado en ZoomBlog.com