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28 de Enero, 2010

La vida basural

Por SussanaMaraselva - 28 de Enero, 2010, 19:42, Categoría: DEBATE SOCIAL

 

Contribución a la teoría sobre la vida basural. Una anécdota en VistaHermosa.

Las dos semanas del 2009 las pasamos en el apartamento de nuestra amiga Nani en un edificio de aparthotel en Vistahermosa, una zona residencial de El Puerto de Sta María. Nada mas llegar a su casa advertimos curiosidades en el vecindario de rellano. Una vecina tenia en la puerta de su casa casi todo el día su bolsa de la basura sacada, a veces eran dos bolsas. La misma vecina miraba algunas veces tras la ventana cuando llegábamos o salíamos. A finales de aquel mismo año volvimos de visita al mismo apartamento para pasar otros 10 días más. Las misma vecina actuaba de la misma manera. Sin pretenderlo hicimos un test y un retest con 11 meses por medio que demostraba como las personas de piñón fijo no cambian. Preguntada nuestra amiga si le había llamado la atención por dejar todo el día la bolsa de basura junto a su puerta, dijo no haberlo hecho porque quería evitarse líos, que sin embargo el administrador había sido avisado por los inquilinos de la puerta frente a la de aquella. Una vez este apartamento se desalojó, de nuevo las bolsas reaparecieron. En tanto que invitados nuestra amiga nos advirtió que no hiciéramos nada, ya que mi propuesta era de llevarnos las bolsas de basura y tirarlas para no tener que soportar la presencia antiestética de los bultos. Ese solo acto ya sería un mensaje inequívoco para la infractora. Pero no, eso no se pudo hacer, sabe mas el loco de como andan los avatares de su casa que el cuerdo en casa ajena nos aclaró en un golpe de sabiduría añeja,. Zanjada la cuestión. Todo claro.

Los siguientes días tendría que asumir la desagradable imagen de la basura en un pasillo de paso con la boca amordazada para no llamarle la atención a la autora de tal actitud. Debería hacer un esfuerzo considerable para no dejarle una nota bajo la puerta o, mejor, pegada a la puerta señalándole lo inadecuado del hecho. Lo mejor seria dejarlo en el tablón de anuncios para conocimiento de la comunidad en general. ¿Qué hacer con personas que priorizan la limpieza en su casa sacando la suciedad de ella para extenderla al espacio comunitario? No, lo del tablón, no. En una ocasión que escribí una nota en relación a un apartamento vecino con una habitante maleducada . Esta sacó su artillería, un spry de pintura negra, para tapar el cristal del tablón y de paso manchar puertas y paredes. Las marcas duraron años. Y es que frente a un solo loco una docena de cuerdos no pueden hacer nada, no lo pueden neutralizar salvo que se pongan de acuerdo en atarlo y echarlo por la borda.

De las personas-basura -en sentido ideológico y emocional- que venimos teniendo noticia toda la vida mientras vivimos son las que generan basura -en el sentido mas material- con la que nos toca trasegar a los demás. La del caso de Vistahermosa la reúne en una bolsa, y la bolsa la deja en la puerta como se solía o suele hacer en determinados inmuebles que a una hora determinada pasa el conserje a recogerlas todas. La protagonista de esta anécdota la puede dejar todo el día o de una día para otro si olvida bajarla al container. Lo interesante de esta historia no es que esa persona sea una mala vecina y mal educada si no la permisividad de sus vecinos contiguos, no fuera que al llamarle la atención se vengara de alguna manera. A un vecino hay que tenerlo contento, si no, puede hacer barbaridades: regando de aceite los escalones para que resbales y te rompas el crisma o echando ácido sulfúrico a tus macetas para cargarse las plantas. Hay tanto loco suelto, mas afuera que adentro como se viene diciendo, que uno nunca está a salvo del panorama de desquicio por mucho que se encierre tras puertas de siete llaves.

Para nuestra amiga eso de las basuras ya lo tenia asumido, a fin de cuentas quedaban en el rellano. La extrañeza que pudieran ocasionar a visitantes y amigos estaba subordinada a tener contenta a esa vecina. El edificio en cuestión estaba en manos de un administrador de fincas bregando con un descubierto considerable. No es extraño, la comunidad cuando debía reunirse a pesar de tener un hall inmenso necesitabas alquilar una salón de hotel para aumentar sus números rojos aunque solo fuera para llegar a cuatro conclusiones reafirmadas de reuniones anteriores. El detalle de las bolsas en la puerta un día y otro también y así todos los días de varios años seguidos no es una nimiedad. Si los vecinos no se pueden enfrentar a la cara por temor por cosas tan elementales ¿cómo esperar que se auto organicen para reclamaciones por sus derechos en procesos de envergadura mayor? Los detalles son señales de alta significación si se saben interpretar a tiempo. Nos adivinamos por los detalles por pequeños que sean. Detalle es también estar como visitante en un lugar y por el hecho de no ser residente tener que callar. Detalle es que te pidan no ser tú, que te pongas en paréntesis o en suspenso, porque solo vas de paso.

Desde que del mundo humano se tiene noticia y los unos hablan de los otros, y aquellos de estos, y ellos de nosotros y nosotros de ellos, y los de un país lo hacen de otro y los de una orilla de los que están al otro lado, siempre hubo humanos que decidieron su poder del territorio por el hecho de estar antes ocupándolo y tratando a los visitantes de forasteros, extranjeros y extraños con los que compartirlo a cuentagotas o haciéndoles pagar por ello. Desde que el mundo es parcelado, desde que se inventaron candados para las puertas y aumentaron las cerraduras de los corazones, es tanto más difícil sentirse cómodo en todas partes, sean domicilios privados o se circule por un país distinto al que el viajero tiene por origen. En todas partes la estupidez insiste siempre tal como dijo Albert Camus y su impacto es tanto más grave cuanta mayor sensibilidad se tiene ante su circunstancialidad, añadamos. Pero lo que crea incompatibilidad no son los orígenes y lenguas diferentes y distantes dentro del planeta sino los posicionamientos rivales por la codicia de las cosas y de los territorios. Es así que el vecino puede constituirse en enemigo de su vecino cuando las mínimas deferencias de la convivencialidad no son respetadas. A un enemigo, en principio se le borra de la lista de las contemplaciones , pero en tanto persiste en su coincidencia en un mismo espacio o edificio su hacer que sigue perjudicando lo reafirma como un factor adverso en activo. A los enemigos, que son el resultado del curso lógico de una degradación en el trato, no se le va a mimar manteniendo una cordialidad sin enfrentarlo en su conducta anticívia, tampoco se le puede temer. Dijo Jacinto Benavente que solo temía a sus enemigos cuando empezaban a tener razón. Esa es la única excepción que puede salvar a un irrespetuoso.

Nos fuimos de aquel apartamento sin encarar aquel vecino y sin siquiera recogerla la basura una sola vez, como fue mi intención, `para que se diera por aludido. Si a neustra anfitriona ya le iba bien ¿qué podíamos hacer nosotros? Por otra parte ella misma no hacia reciclaje de la suya con lo cual formaba parte de la complicidad silenciosa en contra de la ecología planeta incrementando con su grano de arena los desastres ocasionados por el cambio climático. Nos fuimos con el rollo a otra parte. Recuerdo de esta anécdota que al cambiar de apartamento y poder gestionar las basuras en el próximo haciendo su separación racional me sentí muy relajado y liberado. Como que era enero en una zona residencial costera, subhabitada, las Redes, pasamos otros 10 días sin ruido ni molestias vecinales y por supuesto sin que nadie nos plantara sus bolsas de restos delante de nuestra puerta.

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