El Blog

 
 

Calendario

<<   Octubre 2009  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog
 

Fuera de Grupo

Por NéstorEstebenz - 13 de Octubre, 2009, 14:54, Categoría: DEBATE SOCIAL

Fuera de Grupo. Del sinpartidismo a la fuerza disoluta.

Para entender el lugar del pensante por libre en una sociedad ya sin retos de superación rotundos por los que empeñarse hay que remontarse a un pasado no tan lejano en el que la teoría social dominante para cambiar el mundo era la de la lucha organizada. Sin movimiento revolucionario organizado no había perspectiva de solución social posible. Ahora, en un impresionante panorama organizativo de un movimiento de solidaridad esencialmente fraccionado por decisión propia, asistimos a un mundo sin mayores perspectivas de futuro que el del siglo anterior. Posiblemente el pasado tuvo pensadores más optimistas que el presente. Al menos no hubo tantos motivos para desesperar del futuro o dejar de creer en las alterativas. Si comparamos el principio del siglo XXI con el del XX con F.Ferrer i Guardia y su teoría y praxis de la escuela moderna la pedagogía actual no está tan adelantada como entonces. Si es cierto y lo es que la mejor inversión en personas preparadas para el mañana es la de la educación el fracaso continuo en la actualidad y el propio reaccionarismo del movimiento estudiantil en aceptar formas más compromisarias con el estudio y el saber.

El desiderátum autodidacta y los recursos prestados por otros (por las variables sociales) es indispensable para la formación del individuo y su  dedicación a la construcción de su ser.  Antiguamente  muchos estimaban que el individuo no era nada y el colectivo social lo era todo. Después de ver tatas experiencias en las que ha sido sacrificada la libertad individual y burlada la dignidad de la persona en aras a las grandes palabras de lo societario el planteamiento del yo soberano ha sido rehabilitado como la primera de las instancias para la implantación de la justicia. La tendencia aún vigente de la melancolía de aquellos tiempos en que la abnegación para el grupo o el partido creaba una camaradería y una adhesión a una especie de familia alternativa ya ha dejado de ser lo predominante. Goran Paskaljevic, el realizador serbio de Optimistas basado en Cándido de Voltaire, sostiene que la vuelta al pasado es algo enfermizo, aunque inevitablemente todo aquél que tiene un pasado en el que vivió sueños y experiencias de grupo mejores que su presente de individualismo aun siendo para su complacencia sensorial lo echará en falta o lo reclamará.

Los itinerarios de militancias que pasaron por varios grupos y proyectos de grupo con resultados nada triunfales y poco espectaculares dejaron el saldo de adultos frustrados perfectos indicativos de una generación castrada. Posiblemente cada generación demuestra los errores de sus juegos al no hacer más que cumplir con las tópicas leyes: crecer y multiplicarse. Lo otro, la creación de modelos de vida originales pasaron al balance de los desastres. De un siglo, el XX, con asociaciones con miles de afiliados interesados en el debate y en la transformación de las cosas, se ha pasado a otro, el XXI, que unas docenas de marionetas de sus ambiciones, cubren la práctica totalidad de la farándula política. La sociedad está mucho menos politizada ahora que hace cien años. Esto es la consecuencia lógica del descrédito de la clase política en su conjunto y de movimientos sociales cuyas conquistas dieron lugar a etapas posteriores de degradación social. El sinpartidismo ha sido consecuentemente un efecto inevitable tras la reproducción de los mismos errores sociales en estructuras jerarquizadas de partido. Actualmente es una vergüenza estar afiliado a uno u otro partido del panorama político (incluidos los partidos de izquierda) desde el momento en que al individuo se le sigue tratando como número por no decir como lacayo o seguidista sin tenerlo en cuenta como pensante y crítico. Tanto es así que en cuanto un miembro de un partido se atreve a opinar de manera distinta a su líder y tal opinión trasciende a los ecos mediáticos se habla de crisis o de escisión. Incluso en asociaciones no partidistas como alguna dentro del campo del ecologismo[1] también opinan que solo puede haber una voz pública y un portavoz.

El sinpartidismo tanto en el sentido de la militancia como desde la opción electoralista demuestra una falta de adhesión e identificación. Hay dos problemas: no hay partidos en los que confiar y a los que apoyar para que puenteen soluciones a escala de nacionalidad o de estado. El segundo problema es que tampoco hay lideres nominales concretos por los que arriesgarse en defender. De hecho, los partidos existentes en lugar de ser canteras para la gestación de estos los frenan como hipótesis. Los partidos son los primeros interesados en limitar la nomina de sus líderes estatales a unos pocos, a uno en realidad, por temor a que la pluralidad de ellos genere discrepancias. Es un bloque metodológico: lo que cada partido defiende en sus programas en cuanto a una sociedad plural sigue sin aceptarlo en sus propias filas, ya que la discrepancias y las multitendencias son propias de la pluralidad sin que por eso se tengan que romper los partidos a no ser que personalismos muy desconsiderados se antepongan a la reunión de esfuerzos por causas comunes.

Las bases electorales siguen pensando en términos de fuerzas de partidos para gestionar mejor la sociedad olvidando que una gran parte de calamidades existenciales no son producidas por las decisiones políticas sino por las tendencias espontáneas económicas en el mercado del que en principio nadie está excluido sino todo lo contrario está excitado para participar activamente en el mismo.

Las sociedades democráticas se caracterizan más por su institucionalidad que por la tolerancia. Las posiciones teórico-conceptuales cuanto más críticas son menos son consentidas. Las derechas y las izquierdas consienten en coincidir en el frente común de las mentiras que disculpan la realidad. Las batallas verbales, que no son auténticos debates, se nutren de prestidigitaciones y desprestigios mutuos. El problema es que la sociedad tampoco supera eso. Necesita referentes-pater que le saquen de los atolladeros. Los abucheadores que silban a presidentes de gobierno por su gestión gubernamental responsabilizando de una crisis económica coproducida por millones de personas implicadas en la codicia individualista solo demuestra la falta de sentido común y de formación política de los que protestan por protestar. Sin tolerancia no hay libertad, es su condición previa, pero a la vez ya no todo es tolerable ni en las licencias del hacer ni en las del decir (ni drogas ni mentiras). Lo malo es que no existe un movimiento de base por la autentificación así como tampoco hay un cuerpo de verdades tan delimitado. Sospechamos que la verdad de hoy es la mentira del mañana y que toda verdad admitida no es más que una mentira por descubrir. Es cierto no hay verdades eternas pero las mentiras que nos preocupan no son las del futuro en cuanto se demuestre la insostenibilidad de tesis que artes había funcionado como verdades sino las de ocultación de datos, los fraudes concretos y actuales, las acusaciones infundamentadas.

Para un punto de vista in crescendo ni queremos ni tendremos líderes. No los necesitamos. Ni tenemos ni tendremos partidos, ya los tuvimos y nos fallaron  o fallamos todos formando parte de sus organizaciones. Para Voltaire la tolerancia ya era un concepto tramposo porque se convertía en una concesión al poderoso, ahora podríamos añadir al retrógrada genérico  incluido en el paquete.

Antes tener partido significa tomar parte ante los acontecimientos y a favor de una línea para intervenir en ellos. El partido significaba grupo organizado y esto implicaba fuerza. Las ideas de libertad y realización que el individuo no podía llevar a término por si mismo podía tratar de llevarla a termino coincidiendo con el partido que las tenía, la aritmética era sencilla. Se vio que un partidismo negaba la voluntad del individuo y callaba su potencial de critica al temerlo en sus opiniones discrepantes siendo el resultado final peor en la afiliación a una sigla que no en la afiliación a ninguna. Las sucesivas crisis partidistas dieron paso a distintas formas de cooperaciones organizativas más laxas. Otros exmilitantes tras colaboraciones de décadas en programas y partidos optamos por estar fuera de todo grupo y seguir la propia conciencia y las prácticas de intervención en la medida de nuestras posibilidades. El resultado inevitable fue y sigue siendo el de la fuerza disoluta. Hay millones de personas que no estamos de acuerdo con la sociedad que nos toca sufrir pero no nos buscamos para organizar proyectos efectistas para implementar soluciones. Hay una crisis misma de confianza y de proyectos que solo necesitarían el concurso comunitario para que tuvieran éxito. Tras la desacreditación de siglas, proyectos, líderes, arribistas y multitud de militantes de temporadas sigue quedando vivir y luchar por cuenta propia, por individual y mínima que sea. La sola vida es ya una lucha por una mejor calidad existencial, mas verdades en los archivos y su mayor reconocimiento. Finalmente, todo lo más que puede ser dado es la razón, la implantación de otro orden social costará bastante más.



[1] Para mi sorpresa ates de llegar a una reunión de coordinadora en Girona, los otros dos compañeros de Acción Ecologista a los que acompañaba,dijeron que su costumbre era hablar uno solo para no entrar en contradicciones frente a los demás. Esa fue una razón sobrada para perder mi interés en seguir colaborando con ese grupo.

Blog alojado en ZoomBlog.com