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El Aparcamiento en el territorio público

Por JesRICART - 15 de Mayo, 2009, 12:24, Categoría: CALIDADdeVIDA

El aparcamieto en el territorio público. JesRICART

Dime los verbos que usas y te diré la clase de individuo que eres. Alguien deja un papelajo en el parabrisas de mi furgo  Ni siquiera es una hoja de un bloc de notas. Está mal cortado, puede ser un pedazo de papel de envoltorio que lo acababa de coger del suelo. Lo veo desde lejos desde mi otro coche al pasar por el lugar del estacionamiento. A los dos días cuando voy a desaparcar la furgo, un día de lluvia, leo esa nota. Dice así:”Estás chafando mi guardabarros. Gracias. Vivo enfrente. Te estaré vigilando” Chafar, chafar…si, presionar sobre un volumen rígido y hundirlo. No,  yo no he chafado nada, no has abollado ningún coche, me dice mi memoria. No te preocupes no has hecho ningún daño me dice mi conciencia. El chaval autor de esa nota, (supongo inmediatamente que ese solo puede ser un vocabulario masculino) tiene una caligrafía que lo propondría  para ser rescatado en una escuela de adultos. (seguro que le harían descuento) pero lo realmente indicativa es un gracias de agradecimiento tatamente fuera de lugar y como la palabra mayor. Lo preocupante es lo de quedarse en posición vigilante desde su ventana para ver como desaparcaba mi vehículo, ¿no era mucho trabajo ese? ¿Por qué no bajar y poner su vehículo 30 cms mas atrás del mío si tanto temía que le pudiera hacer daño? Todo sucedió porque elegí como aparcamiento la distancia justa entre un container de basura y ese coche suyo. Tuve que hacer tres tentativas para ajustar el  ángulo de introducción hasta estacionarlo correctamente. Puesto que el espacio era muy ajustado tuve que maniobrar varias veces hasta colocarlo. Dejando unos 30 cms por delante del morro del lado del container y ninguno por el lado de atrás. Los estudios de campo demuestran que los conductores de coches no toleran que sus maquinas sean tocadas lo más mínimo. Un coche dejó de ser un vehículo de transporte para convertirse en la prolongación del pene cuando la velocidad que proporcionaba y la grandilocuencia de su tamaño (el del cacharro no el del apéndice anatómico) permitían la sublimación de otras frustraciones biográficas entre ellas no ligar o ligar poco y mal. Si no quieres tener problemas con tu vecino no toques su coche, ni siquiera con la mano, puede darle un patatús.

Un coche es tan importante en la psique del propietario que la representación de su imagen le puede implicar la mayor parte de los circuitos. Uno se puede andar con descuidos porque un adepto a su máquina lo menos que te va a decir es “no me andes con chiquitas”. Si lo haces, yo, el ojo de dios, el gran hermano te controla desde mi nido de ametralladoras y no vivirás para contarlo. En un vecindario aunque los residentes tengamos una alta cuota de anonimato podemos distinguirnos los vehículos aunque no los relacionemos con los usuarios. El vehículo llega prácticamente cada día y el vehículo callejero tiene que competir con otros para conseguir un lugar donde ubicarlo. Hasta la actualidad no hay noticias que la gente deje sus autos en medio de la calzada impidiendo paso a los demás, los deja mal estacionados, sí, en rampas, pasos peatonales, en rotondas, en plazas reservadas para minus, junto a puertas dificultando la salida pero todavía no los deja en mitad de la vía, ya que su retirada por una grúa seria una actuación preferente, Lo que sí hace al estacionar en los lugares pensados para eso en los lados de las calles es no tener siempre en cuenta hacerlo dejando sitio suficiente para el siguiente. Hay conductores que todavía aparcan ocupando dos plazas en lugar de una. Tampoco es el caso que me ocupa. Una furgo tiene una envergadura mayor que un vehículo normal. En todo caso cuando tratas de estacionar entre dos vehículo o dos objetos sin apenas tener sitio es casi inevitable dar unos toquecitos a uno y otro para ubicar tu automóvil, esos toquecitos no pretenden acabar con la integridad de los otros vehículos, tan solo son putos de referencias. Los coches salen de fabricación con un guardabarros que ya es para  eso. La delicada psicología de los conductores no lo prevé. Y algunos se levantan varias veces durante la noche para vigilar la posición de su coche no sea que alguien lo haya rozado.

No es nada agradable ir a por el tuyo y encontrártelo dañado. Una vez, un día de lluvia esa misma furgo que fui a retirar tenia uno del os retrovisores laterales completamente roto. En otra ocasión, otro vehículo tenia u bollo en el morro. Otra vez hace mucho tiempo, e un polígono industrial, el de Buen Pastor (¡vaya nombre!) al abrir la puerta de mi 850 me quedé con ella en la mano, probablemente un camión al girar había chocado con ella, el conductor no me dejó ninguna tarje de visita.

Los espacios de aparcamiento público  en principio gratis, aunque todos tienden a ser zonas azules, de pago, o verdes de acceso restringido representan la parte del territorio público compartido. Nadie puede decir que un espacio de aparcamiento sea suyo a no ser que tenga una placa por la que paga con el número de matrícula reservándola. En muchas partes del mundo también hay la curiosidad ante comercios de gente que pone conos, sillas u obstáculos porque no les apetece que les aparquen al lado. La calle representa las ansias, miedos y demonios del colectivo social. Los principios tácitos del civismo pasan por respetar a los demás y a sus propiedades a cambio de recibir el mismo trato. Eso es un acuerdo funcionalista, no tiene nada que ver con la cultura socialista y tampoco comunitaria.  Es de sentido común estacionar correctamente y hacerlo sin tocarle un pelo al otro vehículo. Su dueño con unos prismáticos puede estar al acecho con la ametralladora cargada. Raramente me han dejado notas en el parabrisas. Creo que la anterior, unos 20 años atrás, era la de otro vecino, yo tenía otro auto, que decía algo así como: “cerdo, no aparques encima de la acera”. Tenía razón, dejé el auto varias noches encima de la acera y me lo lleva antes de las 7, hora en que los guripas ponía fin al  horario de tolerancia y empezaban a multar. Siempre me ha interesado mucho las notas anónimas, expresan las autenticas fieras que rezuman del inconsciente de sus autores apasionados. Mientras solo sean notas y nos las emprendan a pedradas o a pinchazos es soportable. No llegan a revés pero sí a  intuir en qué clase de pantano estás viviendo. No pasa nada, te tomas una cianobacteria, la espirulina procarionte, la arthrorpira platensis por ejemplo y con su fuente proteica puedes aguantar cualquier toque de atención.  

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