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15 de Mayo, 2009

Para no volver

Por S.Maraselva - 15 de Mayo, 2009, 12:46, Categoría: General

Para no volver. Sussana Maraselva.

En un bar de Rubí. Entro en un bar matutino.Franqueado el umbral ya tengo ganas de escapar corriendo por  la nube fumasca que me engulle,pero el frío de la calle y haber descartado otros bares me hace persistir en el intento. Me quedo.Sólo va a ser poco más de media hora.Pido un cacaolat  caliente que suele ser una de mis bebidas en lugares públicos.Antes de que lo advierta he vertido su mitad en un vaso de tubo mal lavado. Me sumerjo en mi lectura mientras  observo los parroquianos fumando y tomando sus café y copas (son antes de las 10am). Es el proletariado en acción. No hablan entre sí pero cuando van desfilando a la salida dicen un  “hasta luego”  como si pertenecieran a la misma conspiración de desganados. El muchacho de la barra es bronqueado públicamente por quien parece ser su madre.Cuando me ha servido no se ha molestado en limpiar la mesa en la que estaba.No lo odio  por eso pero me prometo no volver al lugar. Es un lugar para no ir y más vale media hora de paseo matutinario que un mal lugar como  ese. Me quedo con la reflexión siguiente: hay miles de baretos de este tipo en suelo hispano que hacen de sustento mediocre de sus dueños y al mismo tiempo reflejan su escasa cultura e iniciativa para adecentarlos mínimamente. Seguramente es gente que sólo aprenderá pautas a golpe de artículo o de código lo cual es doblemente triste al saber que por  sí misma no puede organizar sus lugares de trabajo abiertos al público con más dignidad y estética.

Estación de Sants.Reclamación obstaculizada

Por N.Estebenz - 15 de Mayo, 2009, 12:39, Categoría: CALIDADdeVIDA

Obstáculos a la Reclamación. N.Estebenz

Contexto: andenes de la estación de Sants de la Renfe. A la llegada de un Talgo  voy a recoger  a mi compañera a la que ayudo  con el equipaje. Ella se desplaza con muletas porque sus piernas están afectadas de polio. Subimos a la cabina del ascensor  tras otros pasajeros que lo han intentado y no les ha funcionado. efectivamente no funciona.Llamamos por el interfono.Nadie responde. En el resto del andén no hay ningún otro ascensor. Volvemos a probar botones.Nada.No hay nadie que atienda.Tampoco hay ningún empleado a la vista. Optamos por subir por la escalera mecánica.En el intento casi nos caemos hacía atrás lo cual nos hubiera ocasionado  n grave accidente. Nos dirigimos a la llamada oficina de atención al cliente para protestar.Pedimos a una de las chicas del mostrador que nos proporcione las hojas de reclamación. Nos pregunta para qué asunto. Le contestamos que podrá leer los detalles  en la misma hoja y que es a propósito del ascensor averiado. No nos las  da  y nos hace esperar a un encargado.Este al cabo de un rato n os vuelve a preguntar de qué se trata.se lo decimos. No nos cree y dice que lo acompañemos para verificarlo in situ, como si fuéramos unos paletos y no supiéramos apretar los botones de un ascensor.Nos negamos y le decimos que vaya él.Va y vuelve asegurando que funciona correctamente. Nos enfadamos con él por este segundo motivo de poner en duda nuestra palabra y le pedimos un doble juego de hojas de reclamaciones;uno por el asunto inicial y otro por su resistencia a facilitárnoslas. Una vez concluida y tamponada la gestión nos vamos para casa con una experiencia desagradable más de trato con al realidad. al cabo de unos días recibimos una carta de la dirección de la compañía diciéndonos que hechas las averiguaciones, el ascensor funcionaba. Nos acabamos convenciendo  de que somos tontos y que en el ascensor en cuestión no apretamos los botones debidamente.

 

El coche: prolongación del ego

Por W.Sumionda - 15 de Mayo, 2009, 12:37, Categoría: CALIDADdeVIDA

El coche: prolongación del Ego.  Walkiria Sumionda.

Un vehículo a motor es el producto estrella en el mercado de la sociedad capitalista. Todo el mundo quiere, o acaba por tener el suyo. No importa las docenas de muertos semanales en accidentes de tráfico. Ninguna cifra de mortandad o destrucción disuade a los consumidores para dejar de serlo. Tener coche es indispensable en la cultura del automóvil y  la historia personal de cada conductor se mide por el número de coches que ha tenido a los que puede recordar por nombre de marca, quilómetros realizados y valor,también sentimental, que tuvo en un período de sus vidas. Hay quien se endeuda para pagar coches de precios astronómicos. Todo se puede explicar cuando el coche no se limita a ser una máquina para desplazamientos o viajes;sino para prolongar el yo de su propietario. El vehículo es una extensión del ego. La ostentación pública de un estatus y una personalidad. Antes era el vestir, el lujo de la casa o los niños matriculados en determinadas escuelas de pago. Ahora lo es fardar de un vehículo. Los héroes ya no son los que conducen coches atropellando, o haciendo correr, a gente que cruza pasos cebra sino los que van a pie o manejan bicis. Qué triste comprobar como tanta gente en sus edades de la creatividad malgasten su tiempo, energia y dinero en la pamplina de sus cuatroruedas. Hasta donde sabemos los coches no están hechos para pensar pero muchso de sus usuarios tampoco. Me gustaría soñar en qué un dia las administraciones locales valorarán más la calidad de vida que no la entrada de impuestos y dejarán de conceder arbitrios de circulación a partir de un cierto numero de vehiculos rodantes. Incluso más: me gustaría pensar que un dia algún politicantro (=político en su antro) podrá introducir legislación para limitar la emision de contaminantes de los vehiculos particulares y valorará su derecho al uso en función de las necesidades persona a persona para su adquisición de un carro, dejando de lado su poder adquisitivo para hacerlo. Tocar el tema de la circulación automobiística es impopular por eso la clase política lo valora en general sin hacer nada para transformar realmente las cosas.

La vida urbana como trampa

Por N.Estebenz - 15 de Mayo, 2009, 12:36, Categoría: LA VIDA URBANA

La vida urbana como trampa   N.Estebenz Nogal

Toda la fascinación que ejerció la gran ciudad como lugar de multitud de efemérides se vino abajo cuando el coste de la residencia en ellas empezó a ser superior que las ganancias psicológicas de goce personal. Ciertamente la gran ciudad proporcionaba diversión, gente múltiple, variedades, servicios y excitación continua. Posteriormente, en su gigantismo, ha venido proporcionando cosmopolitismo, actividad intensa y ajetreo. A sus cantos de cisne iniciales ha tocado añadir un montonazo de efectos colaterales indeseables: desde la ansiedad y el estrés cada día más generalizado a los atracos y a los peligros de la circulación. No se trata de algo exclusivo a las ciudades del primer mundo. También viene pasando en las menos desarrolladas. El efecto concentracionista de los grandes orbes ha venido desertizando zonas rurales con el espejismo de una vida mejor, un trabajo seguro y un mayor poder adquisitivo. Ese fenómeno de  captación de capital humano crea una contradicción todavía no resuelta a escala planetaria: las ciudades del lujo y del espectáculo organizan –o caotizan- en numero  absoluto de millones de personas mucha mayor población humana que el resto de áreas geográficas. Es así que la inmensa mayoría de gente se halla ubicada en la menor cantidad  de espacio físico. La vida urbana, que en un principio era llamativa, se convierte en una trampa cuando sus fenómenos indeseables van en crecimiento sin que las alternativas a ellos sean definitivamente seguras. Todo el mundo acude a la gran babilón esperando encontrar todo lo que tuvo privado en su pasado pero allí topa con el  poli-látero de la lucha más encarnizada. La ciudad no es la panacea. Es el lugar de la rivalidad por el espacio, por los lugares en la calle y por los puestos en las empresas. El tele-trabajo permitirá que la gente vaya a vivir a lugares más dignos y gestionar sus ocupaciones a distancia, mientras tanto moverse por el asfalto urbano tiene sus riesgos.

Jane Jacobs[1], teórica y activista del urbanismo humanista, se opuso al crecimiento descontrolado de las grandes urbes, a la idea de que las calles vacías fueran un signo de seguridad o de que los coches, uno de progreso; a las autovías que tejieran los conglomerados urbanos. The Death and life of Great american cities, su libro, un clásico, influyó en la planificación urbanística. A pesar de eso las ciudades son lugares de vía crucis y de penitencia. Son preferibles las ciudades de tamaño intermedio y de densidad manejable. Esas permiten una relación más estrecha entre ciudadanía y administración. El tamaño no es lo decisivo en la gestión del espacio y de los recursos sino los criterios de gobierno y la disposición. Por ahora los habitantes de las megápolis somos pequeñas motitas de polvo. El protagonismo de lo pequeño apenas es contemplado en esta civilización en la que predominan las grandes cifras.

 



[1] fallecida a los 89 años en el 2006.

Vida de Reyes.Una boda real

Por N.Estebenz - 15 de Mayo, 2009, 12:32, Categoría: ECOSdeSOCIEDAD

Vida de Reyes. Una boda real. Néstor Estebenz Nogal

Aunque te quieras mantener en la refracción de todos aquellos sucesos superfluos e impertinentes de las galerías de famosos y de la realeza es prácticamente imposible en un mundo muy bombardeado de noticias, o de anuncios que usurpan el legítimo lugar de ellas. Vamos el caso del Príncipe de Asturias, Felipe, hijo de Juan Carlos. Cumplidos sus 30 años  su cita matrimonial parecía una cuestión emergente, casi de defensa nacional. Ahora que está en marcha el protocolo para realizarla con Letizia Ortiz, la presentadora de telediarios que dejó el cargo con su nuevo puesto de nuera de reyes; se ha puesto en marcha una gigantesca maquinaria de expectativas: desde los curas que los van a  casar en La Almudena  hasta los que van a decorar el paso de su séquito a los mil y un detalles y sus encargados en la preparación de este magnoevento. Una parte de la población española lo espera. No son 117 y el sereno, pueden ser incluso millones de personas que viven de este asunto en sus conversaciones en la peluquería o incluso, aún más grave, en los salones de sus casas.  Casi a diario, en una parte u otra se habla de ello. Se nos casa el príncipe como si a los demás nos tuviera que importar eso. Si no nos importa lo de dos desconocidos que se casan y se anuncian con sendas y grotescas pancartas en balcones y puentes sobre autopistas, ¿cómo nos va a importar lo que pueda hacer el príncipe y esta nueva princesa, rescatada de las durezas del vivir salarial cada dia para saberse comportar en público y codearse con ilustres? Pero inevitablemente se habla de ello porque a mucha gente sí le importa y con esa importancia parecen reforzar los papeles predestinados del uno y de la otra. ¿Dónde está su libertad, su independencia de criterio? Por supuesto si hay un esclavo de su guión incluso desde antes de nacer este es el de un príncipe y por añadidura el de su consorte. Su amor, cuando concurre, es una materia pública, una cuestión de estado. me pregunto porque gente de 30 o poco más años con vientos nuevos en sus redes neuronales no son capaces de expresar su deseo, marcar su  idea sobre sus vidas en un asunto tan privado como es su matrimonio. Una cosa es que la casa real y la tradición decidan por ellos y otra es que se presten a la demanda social y política de jugar con sus figuras y sus papeles. ¿cómo creer en su discurso de civismo cuando el  montaje de su coreografía matrimonial se cuenta por millones de euros? ¿cómo poderlos aceptar como hijos de una sociedad que  que les paga su desparpajo cuando a muchos nos bastaría que hicieran lo que quisieran pero en privado y sin invadirnos nuestro campo de información? Es posible que algún dia a los que viven la vida de reyes les llegue esta noticia: hay gente y no poca a la que no  nos importa en lo más mínimo lo que hagan o dejen de hacer y la tradición de su linaje, con tal de que esto no suponga una carga económica para la sociedad y no nos bombardeen con el eco de sus aventuras.

 

En un mundo imperfecto

Por N.Estebenz - 15 de Mayo, 2009, 12:29, Categoría: LA VIDA URBANA

En un mundo imperfecto. N.Estebenz Nogal.

He de correr para llegar puntual a un macro taller de mecánica del automóvil[1] donde encargo la revisión periódica a los 60 mil kms, el cambio de una pieza defectuosa de fabricación de un modelo de Fiat ducato 11y la reparación de la fibra protectora del motor de los bajos. Quedamos para las 6 de la tarde. Espero media hora. Me dicen que no han podido hacer ni la revisión ni las reparaciones porque el hidráulico no les funciona. No me han llamado para avisarme.

Voy al cajero automático a hacer un ingreso[2]. Al actualizar la libreta se sobreimprimen nuevas cantidades sobre viejas estropeando la página y viéndome obligado a perder más tiempo para pedir una sustitución del documento.

Mi hijo  cuenta que el concierto de Police+Sting  en el Palau st Jordi 75e, el pase fue una estafa. Su lugar de ubicación solo permitía ver puntitos en el escenario y la actuación no pudo ser considerada de divina.

Estamos paseando por la playa con nuestro niñito de menos de 3 años hasta que el cielo descarga una copiosa lluvia. Nos refugiamos en una confortable terraza de lo que resulta ser el bar del club náutico[3]. Ningún camarero viene a servir nuestra mesa. Cuando me aproximo a la barra para pedir unos tés me informan de que el espacio es solo para socios. .Seguimos un rato más en la mesa hasta que escampa.

Veo en video como disparan al periodista  japonés por estar en una de las manifestaciones de Rangún. Su crimen: hacer de reportero de los hechos. 

Meto el sacacorchos de diseño en un botellón de vino de esos de varios litros con tan mala fortuna que se queda encastado en el cuello de vidrio, perfectamente ajustado y me cuesta mucho sacarlo. Cuando al fin lo recupero el segundo sacacorchos acabo por romperlo.

Mi  mejor amiga se descoloca por el hecho de recibir una llamada de teléfono de mi compañera convivencial. Esa reacción  rompe el momento mágico de nuestro encuentro.

El mundo: el macro mundo y el micro mundo, el de las noticias de afuera y el de la proximidad cotidiana. Los ecos continuos de los desastres de uno están muy conectados a las imperfecciones cotidianas del otro. No es que haya una causalidad-efectualidad directas sino que el individuo social sufre el bombardeo de ambas cosas. La realidad es más imperfecta de lo que el pesimismo más consolidado permitía conjeturar. Cuando uno va sumando pequeños reveses al dia a dia se pregunta si realmente habita el primer mundo o el ultimo de todos.

La insoportabilidad del entorno crece y mis defensas decrecen. Me angustian los reveses. Se que la proporción de errores con los que me voy a encontrar es alto. Por mucho que uno trate de vivir sin errores la interacción comunitaria diaria los hace inevitables. Hay dos clases, desde luego, los que cometen los demás y los que comete uno mismo. A fuerza de estar envueltos por errores ajenos se termina por disculpar los propios. Es una cadena.

Me llegan voces injuriosas de la tele de un programa basado en griteríos y violencias verbales, insultos e iniquidades. Me pongo a salvo desconectándola o cambiando de programa pero se que mucha gente en el mismo momento está pegada a esta clase de “entretenimiento”.

El envoltorio de las noticias impide que nos sintamos a salvo totalmente. Uno sabe que en su especie esta demostrada que hay gente capaz de cometer las conductas mas execrables. Continuamente hay oportunistas que se aprovechan de la ingenuidad ajena. En Madrid la  policía desmanteló[4] una red ilegal de clínicas chinas  de pago con supuestos médicos no titulados y con especialidades como pediatría, urología  y ginecología.

Fueron atrapados[5]  3 niños vecinos del barrio, en la plaza Real disparaban perdigones desde una terraza utilizando pistolas de aire comprimido regaladas por una de las madres. Al mismo tiempo el debate sobre violencia como espectáculo televisado sigue sin ser concluso y ésta tiene sus defensores.

Una tumba en Peralada fue profanada[6] para hervir huesos humanos en una olla

Si no fuera porque detrás de cada noticia hay hechos reales con protagonistas reales que hacen cosas reales altamente deplorables seria todo para tomárselo a broma.

Dicen que el mundo sigue un proceso evolutivo. No es cierto. Se vienen cometiendo las mismas estupideces una década tras otra y en realidad la historia del delito inventa nuevas formas pudiendo decirse que sí evoluciona pero en sutilidad criminal. Se puede decir también algo parecido de la historia de la negligencia. Mucho más de la historia de la política que tiene la habilidad de mantener enfrascadas las sociedades con hipótesis de perspectivas mejores cuando no pasa de renovar en cargos directivos la misma clase de perros con distintos collares. Los habitantes de lujo de países mas o menso tranquilos como España que no tenemos que hemos tenido que aguantar por el momento la mortandad balcánica o las explosiones en  lso mercados como en Bagdad no podemos olvidar que somos victimas potenciales de la injusticia o del ataque. Todo el mundo puede ser victima de una manea u otra de la agresión o del desprecio o por lo bajo, de la exclusión y la discriminación. Esa es la tesitura existencial en la que estamos.

Hay una estrecha conexión entre la vida cotidiana con sus déficits y la mundanalidad con la persistencia de los suyos. Detrás del gran error humano no hay más que una suma encadenada de pequeños errores humanos repletos de afrentas.

Vivimos y seguiremos viviendo en un mundo imperfecto. El próximo medio siglo para unos o el siglo entero para otros como esperanza matemática de longevidad no va a ver mejoras tan espectaculares como para poder decir otra cosa. El mundo está por rehacer, reconstruir, recrear. Tal vez a alguna generación futura se le ilumine la olla y se ponga manos a la obra para hacerlo, por ahora la gente esta demasiado ocupada en el pequeño cuadrilátero de sus privacidades como para ir más lejos. Rendida a la gran diosa de la egolatría el otro puede llegar a ser un problema más que una ayuda, La instalación en la desconfianza es una contante permanente. Antes de cada acto toca prever las posibilidades de éxito y si vas a ser la victima propiciatoria del momento. La victimidad política y comercial de los ciudadanos es tal que cuantas mas variables introduzca uno en su vida cotidiana mas riesgos corre de encontrarse con una cuota de reveses mayor.

Además de tener un día malo (unos son mejores que otros) el itienrante existencial no puede justficar todo lo malo que le sucede y ve por cuestiones de azar. Hay una probabilística alta de inducción al error y a la imperfección sistemática.

.

 



[1] Difisa de Sabadell,

[2] Uno de la CaixadelPenedès en Serraparera de CdelV

[3] El de St Pol de Mar.

[4] Mayo 2006

[5]  9 abr06

[6] 23abr06

En el reino de la estereotipia

Por JesRICART - 15 de Mayo, 2009, 12:28, Categoría: LA VIDA URBANA

En el reino de la estereotipia. JesRICART

Llevamos décadas escuchando lo mismo; siglos, con las mismas referencias. Repitiendo  efemérides,

nombres, calles, casas, muebles, gentes, conversaciones. Los mismos escenarios una y otra vez. Eso no es lo peor, lo peor es que nos pasamos la vida comentando las mismas jugadas. Estamos hartos de estar hartos. Eso ya lo dice una de las canciones preclaras de un arte que solo lo es expresándose como revolucionario. La estandarización es lo que más cansa. El comportamiento  humano la  prefiere a la originalidad. Esto no se expresa con total rotundidad sino que se deduce de la interpretación de los implícitos en la mayoría de las elecciones que se hacen. La contradicción es la siguiente: de una parte, la sociedad de consumo  necesita reactualizarse con nuevas estimulaciones para ampliar el repertorio de productos que puedan venderse; de otra, la necesidad intrínseca de cada producto en consolidarse y en ganar su cuota de mercado fragmenta la situación con distintas líneas de clientelismos.  El consumidor fiel de marca es el que no anda buscando productos nuevos o alternándolos todos sin decidirse por ninguno, es el que va tras uno concreto que le satisface suficientemente. En el colmo de su fidelidad    no querrá probar ningún otro por novedoso que sea. Es así que nos encontramos con un perfil dominante de dos fenómenos distintos: el de la consolidación de los referentes que se tienen  y el de la innovación para incrementar el parque estimulario y la oferta de nuevos posibles productos. A los nuevos planteamientos hay que buscarles expectación, publico, sector de interés, nuevas tandas de consumidores. Las clases pudientes se pueden permitir pagar lujos y novedades, las otras tendrán que esperar para hacerlo. Todo termina por ser consumido por todos, más o menos tarde según el recibo de noticias y las posibilidades de su pago. El secreto del sistema es precisamente este, extender las posibilidades de compra a todo el mundo. Se gana mas con un producto relativamente asequible para todos que no con uno supercaro asequible solo a los mas económicamente privilegiados. A la diversidad de ofertas del mercado se le puede agradecer un cierto poli cromatismo urbano. Es cierto que desde que hay mercado hay una relativa variedad. En realidad la razón histórica por la que nace el mercado es esa: complementar lo que falta en unas zonas con lo que puede ser exportado desde otras, sea por que son excedentarias o porque trafican con ello como fuente de beneficio.

La estereotipia pasa por la predicción de unas mismas conductas y maneras. Eso es la cita renovada con las faltas de originalidad. Si bien el rito de la vida pasa por un cierto ritual de repeticiones si la vida no ofrece variables distintas se hace sumamente agotadora. Uno de los lujos existenciales consiste en poder disfrutar de las novedades; lo contrario es someterse al cliché, al rol rigurosamente fijo, a exactamente  lo mismo con un estilo inamovible un año tras otro, una década tras otra.

Hay una doble sentimentalidad del sujeto ante el espacio: de un lado, necesita los referentes estables que le garanticen su ubicabilidad en las coordenadas; de otro, necesita las variables con las que significar su biografía. Sin variables no hay significación de personalidad posible. Todo lo que puede distinguir a una persona de otra es sus variables de sujeto: además de las características físicas sobre todo las comportamentales que incluyen los elementos auto decorativos. La sociedad de consumo se empeña en disfrazar formas que pueda enlatar de alguna manera para ponerles un precio de venta al público. El sistema de mercado es una gran performance a escala mundial pensada más para excitar la curiosidad que para cubrir las necesidades. Digámoslo menos paramétricamente: un buen número de ofertas son variaciones de lo mismo. Se aceptan los cambios de aspecto de las cosas en contextos en los que hay mas resistencia a aceptar nuevas cosas. La tendencia mundial de los consumos admite la alternancia de unos objetos con otros pero no favorece la alternativa a todos ellos. El reino de la estereotipia seria derrocado con otras formas existenciales, imaginadas y deseadas, difícilmente practicables. Los productos de mercado concuerdan con la disposición psicológica natural a admitir unos referentes fijos que seguricen los procesos más que con grandes innovaciones. Cualquier innovación importante crea una ruptura con el costumbrismo anterior. Existe la estandarización porque las mentes se alían instintivamente para formar parte de una amalgama masiva e informe.  No todo el mundo está dispuesto al descubrimiento a pesar de que los sondeos de exploración forman parte del proceso infantil de crecimiento y acompañan al adulto hasta la madurez que siga conservando esa pulsión infantil por conocerlo todo.

La vida, sin embargo, no sigue un proceso unitario. Es distinta en cada individuación, también en cada época cultural y en cada contexto político, étnico o nacional. Unas tipologías son más propensas al cientifismo y el hallazgo de alternativas y otras lo son a la consolidación de las inercias tradicionales anteriores. El mundo estandarizado, el que ofrecen los escaparates, las carreteras o los edificios oficiales no impide que cada sujeto investigue por su cuenta un mundo desestandarizado a la medida de si misma. Puede hacerlo de puertas para adentro en su casa o en el circulo de sus relaciones mas estrechas. Si tiene claro que la realidad como mínimo tiene dos expresiones: la que determina el mundo exctradomiciliario de la que se puede procurar en el intradomicilario todo irá mejor en cuanto a cambiar las cosas en su inmediatez y hacerlas mas divertidas y originales. En cierta manera, depende de su fuerza original en su soberanía privada que podrá resistir la estereotipia impuesta en lso lugares de los que no es soberano y pasa como un simple elemento paisajístico lo mismo que los demás pasan con esta categoría ante aquel.

Parte de la realidad impuesta con un patrón estandarizada pasa por los límites: el limite de resistencia, el límite de energia, el límite de la salud, el límite de la palabra, el límite del hacer, el límite, en suma, de la seidad.  Kasl (1983) estableció una relación entre personalidad y cáncer de pulmón y la  relación entre vida estresante y enfermedad. Incluso el límite de la vida es estandarizado a escala socio-industrial. La gente muere precipitando implícitamente su fin sin llegar a acciones suicidas evidentes, a partir de agotarse con el vivir reiterado y no  resolver el sin sentido de todo. El secreto, si hay alguno, de la continuidad biográfica no es el de encontrarlo sino el de soportar felizmente su falta tomándolo todo, incluido lo propio en sus avatares y éxitos, como un espectáculo literario.

El Aparcamiento en el territorio público

Por JesRICART - 15 de Mayo, 2009, 12:24, Categoría: CALIDADdeVIDA

El aparcamieto en el territorio público. JesRICART

Dime los verbos que usas y te diré la clase de individuo que eres. Alguien deja un papelajo en el parabrisas de mi furgo  Ni siquiera es una hoja de un bloc de notas. Está mal cortado, puede ser un pedazo de papel de envoltorio que lo acababa de coger del suelo. Lo veo desde lejos desde mi otro coche al pasar por el lugar del estacionamiento. A los dos días cuando voy a desaparcar la furgo, un día de lluvia, leo esa nota. Dice así:”Estás chafando mi guardabarros. Gracias. Vivo enfrente. Te estaré vigilando” Chafar, chafar…si, presionar sobre un volumen rígido y hundirlo. No,  yo no he chafado nada, no has abollado ningún coche, me dice mi memoria. No te preocupes no has hecho ningún daño me dice mi conciencia. El chaval autor de esa nota, (supongo inmediatamente que ese solo puede ser un vocabulario masculino) tiene una caligrafía que lo propondría  para ser rescatado en una escuela de adultos. (seguro que le harían descuento) pero lo realmente indicativa es un gracias de agradecimiento tatamente fuera de lugar y como la palabra mayor. Lo preocupante es lo de quedarse en posición vigilante desde su ventana para ver como desaparcaba mi vehículo, ¿no era mucho trabajo ese? ¿Por qué no bajar y poner su vehículo 30 cms mas atrás del mío si tanto temía que le pudiera hacer daño? Todo sucedió porque elegí como aparcamiento la distancia justa entre un container de basura y ese coche suyo. Tuve que hacer tres tentativas para ajustar el  ángulo de introducción hasta estacionarlo correctamente. Puesto que el espacio era muy ajustado tuve que maniobrar varias veces hasta colocarlo. Dejando unos 30 cms por delante del morro del lado del container y ninguno por el lado de atrás. Los estudios de campo demuestran que los conductores de coches no toleran que sus maquinas sean tocadas lo más mínimo. Un coche dejó de ser un vehículo de transporte para convertirse en la prolongación del pene cuando la velocidad que proporcionaba y la grandilocuencia de su tamaño (el del cacharro no el del apéndice anatómico) permitían la sublimación de otras frustraciones biográficas entre ellas no ligar o ligar poco y mal. Si no quieres tener problemas con tu vecino no toques su coche, ni siquiera con la mano, puede darle un patatús.

Un coche es tan importante en la psique del propietario que la representación de su imagen le puede implicar la mayor parte de los circuitos. Uno se puede andar con descuidos porque un adepto a su máquina lo menos que te va a decir es “no me andes con chiquitas”. Si lo haces, yo, el ojo de dios, el gran hermano te controla desde mi nido de ametralladoras y no vivirás para contarlo. En un vecindario aunque los residentes tengamos una alta cuota de anonimato podemos distinguirnos los vehículos aunque no los relacionemos con los usuarios. El vehículo llega prácticamente cada día y el vehículo callejero tiene que competir con otros para conseguir un lugar donde ubicarlo. Hasta la actualidad no hay noticias que la gente deje sus autos en medio de la calzada impidiendo paso a los demás, los deja mal estacionados, sí, en rampas, pasos peatonales, en rotondas, en plazas reservadas para minus, junto a puertas dificultando la salida pero todavía no los deja en mitad de la vía, ya que su retirada por una grúa seria una actuación preferente, Lo que sí hace al estacionar en los lugares pensados para eso en los lados de las calles es no tener siempre en cuenta hacerlo dejando sitio suficiente para el siguiente. Hay conductores que todavía aparcan ocupando dos plazas en lugar de una. Tampoco es el caso que me ocupa. Una furgo tiene una envergadura mayor que un vehículo normal. En todo caso cuando tratas de estacionar entre dos vehículo o dos objetos sin apenas tener sitio es casi inevitable dar unos toquecitos a uno y otro para ubicar tu automóvil, esos toquecitos no pretenden acabar con la integridad de los otros vehículos, tan solo son putos de referencias. Los coches salen de fabricación con un guardabarros que ya es para  eso. La delicada psicología de los conductores no lo prevé. Y algunos se levantan varias veces durante la noche para vigilar la posición de su coche no sea que alguien lo haya rozado.

No es nada agradable ir a por el tuyo y encontrártelo dañado. Una vez, un día de lluvia esa misma furgo que fui a retirar tenia uno del os retrovisores laterales completamente roto. En otra ocasión, otro vehículo tenia u bollo en el morro. Otra vez hace mucho tiempo, e un polígono industrial, el de Buen Pastor (¡vaya nombre!) al abrir la puerta de mi 850 me quedé con ella en la mano, probablemente un camión al girar había chocado con ella, el conductor no me dejó ninguna tarje de visita.

Los espacios de aparcamiento público  en principio gratis, aunque todos tienden a ser zonas azules, de pago, o verdes de acceso restringido representan la parte del territorio público compartido. Nadie puede decir que un espacio de aparcamiento sea suyo a no ser que tenga una placa por la que paga con el número de matrícula reservándola. En muchas partes del mundo también hay la curiosidad ante comercios de gente que pone conos, sillas u obstáculos porque no les apetece que les aparquen al lado. La calle representa las ansias, miedos y demonios del colectivo social. Los principios tácitos del civismo pasan por respetar a los demás y a sus propiedades a cambio de recibir el mismo trato. Eso es un acuerdo funcionalista, no tiene nada que ver con la cultura socialista y tampoco comunitaria.  Es de sentido común estacionar correctamente y hacerlo sin tocarle un pelo al otro vehículo. Su dueño con unos prismáticos puede estar al acecho con la ametralladora cargada. Raramente me han dejado notas en el parabrisas. Creo que la anterior, unos 20 años atrás, era la de otro vecino, yo tenía otro auto, que decía algo así como: “cerdo, no aparques encima de la acera”. Tenía razón, dejé el auto varias noches encima de la acera y me lo lleva antes de las 7, hora en que los guripas ponía fin al  horario de tolerancia y empezaban a multar. Siempre me ha interesado mucho las notas anónimas, expresan las autenticas fieras que rezuman del inconsciente de sus autores apasionados. Mientras solo sean notas y nos las emprendan a pedradas o a pinchazos es soportable. No llegan a revés pero sí a  intuir en qué clase de pantano estás viviendo. No pasa nada, te tomas una cianobacteria, la espirulina procarionte, la arthrorpira platensis por ejemplo y con su fuente proteica puedes aguantar cualquier toque de atención.  

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