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Las Motos y las Aceras

Por Néstor Estebenz - 27 de Abril, 2009, 13:04, Categoría: CALIDADdeVIDA

Cuado fui motero decía cosas como que la  velocidad se goza más con una moto que no con otros vechiculos con parabrisas. Me parecía que el contacto con los elementos me mantenía más despierto y próximo a las verdades de las naturalezas. Ahora prefiero ver el viento fuera de mi vehículo y gozarlo como una moviola desde el confort estable. De la velocidad no hago gozo sino un dato del desplazamiento y de la fórmula matemática de la que forma parte me interesa más el tiempo y el espacio que ella misma. En principio tengo el tiempo para ir a todos los sitios, la velocidad la supedito a ello. Debió ser por eso que terminé por preferir los coches a las motos después de tener unas cuantas: una osa, una ducati, una vespa,…bueno… Siempre me quedó un bonito recuerdo como motero e incluso una cierta admiración por esos escuderos que venían de Germania a tomar el sol hispano con sus atuendos negros, sus manos puestas incómodamente a la altura de sus cabezas y sus jackets con eslóganes a la espalda o el icono de algún infiernillo.

Reconozco las múltiples ventajas de una moto por moverse por las ciudades. Son los que se cuelan poniéndose en primera línea de semáforo y los primeros en salir, son los que se burlan de los atascos en las carreteras, son los que emulan mas la libertad, el poder llegar más lejos y más rápido con un vehículo mas pequeño y en principio con menos coste de consumo. Esas y otras razones han popularizado la moto. La moto garantiza llegar a tiempo a la cita, más que el coche en una ciudad infestada de tráfico.

Sus elogios terminan cuando el motero con prisas te ralla el coche por colarse como puede entre dos carriles o te abate el retrovisor externo; se acaba  cuando estaciona su máquina en la acera, más exactamente junto al bordillo, de tal manera que al aparcar un coche al lado el conductor o el acompañante encuentran  dificultades para abrir la puerta y para salir. Uno de mis vecinos en su afán de custodia de la suya la puso en la puerta de entrada peatonal de la escalera. Otro vecino y yo que coincidimos en ese momento, nos ayudamos mutuamente para sacarla fuera arrastrándola. Hay gente que no aprende si no es enseñándola exactamente cómo se hacen las cosas, es decir cómo deben hacerse. El dueño de aquel vehículo no repitió la fechoría. Otro la pone (es la E 7481 DGP) junto a un árbol y al bordillo de tal modo que siempre impide el acceso a los coches. Le dejamos una nota en el manillar  diciéndole que ahí molestaba. Caso omiso. La tiene metida ahí siempre todo el día. Es posible que le dejemos una segunda nota por si no leyó la primera. No habría una tercera. Darle una patada y tumbársela seria una lección expeditiva pero no es cuestión que la gente tenga que aprender las cosas de esta manera, o sea que seguiremos convirtiendo su desconsideración en nuestra molestia. Pero si alguien opina de manera distinta y da esa patada y la echa sobre el asfalto no seré yo quien me ponga a levantársela.

Si ya sé que los moteros no lo tienen fácil para aparcar sus vehículos. Si dejan las motos en los lugares de aparcamientos de coches impiden la maniobra para aparcar de estos, aunque es el lugar legal donde ubicarlas si no optan por alquilar plazas de parking, si las dejan en las aceras molestan a los peatones sin dejar de molestar a los conductores ya que; como digo, tienen dificultades en acceder o descender sus coches.  ¿Qué hacer?  Repartirnos el espacio más cómoda y civilizadamente entre todos. ¿Cómo? Buscando sitios para ubicar las motos, pero claro por mucho que haya donde estacionarlas o todas podrán estar  junto a la puerta del edificio en el que se vive. Los encargados de gestionar la locomoción rodada tienen que ubicar aparcamientos reservados, pintados y señalizados para motos pero si no lo hacen los moteros tampoco pueden ir de pavos dejándolas de tal modo que molesten. ¿Es que no podéis caminar unos cuantos metros a pie y dejarlas donde no molesten? A veces, en algunas aceras hay tantas juntas que hacen un parapeto en forma de línea continua. ¡Por favor! Lo que un solo obstáculo puede ser sorteado multiplicado por docenas se convierte en una pesadilla. Por su lado los peatones afectados son más considerados de lo que caben. Acatan la afrenta y callan. Sabe que las motos no deben estar ahí pero se acostumbran. Alguna vez chocan con ellas o tienen que sortearlas cuando se tienen las manos ocupadas con bultos, pero bueno ¿qué se le va hacer? Pincharlas o agujerear los depósitos o tumbarlas no, eso ya se ha dicho. No es lo correcto, además el pobre muchacho la debe estar pagando a plazos y farda con ella pero oiga ¿no puede ser un poco más considerado? ¿No tiene sitio? ¿Es que no hay una explanada un poco más lejos, o una acera más ancha sin que moleste tanto al otro lado del paso cebra? Vega, venga, piensa un poco y encontrarás una solución.

Todas las fricciones determinadas por la cuestión del uso del espacio son un barómetro del individualismo reinante. El egómetro (la medición del ego superlativo de cada cual) pasa por observar la imposición de las propias cosas en el reino soberano de los demás. Pues no, ten tus juguetitos pero no nos toques los colgajos con ellos.

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