El Blog

 
 

Calendario

<<   Marzo 2009  >>
LMMiJVSD
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31      

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog
 

Clases de paciencia

Por Noé Candor - 29 de Marzo, 2009, 14:51, Categoría: The OBSERVER

Clases para la paciencia 

 

Todas mis lecturas de zen y paz budista no consiguieron tanto como la temporada en la que fui seguidor de un flamante curso  de formación ocupacional en Kanserra, una estupenda masía reciclada para estos quehaceres. Una ojeada al programa previsto: unas escuetas y crípticas líneas sobre sus módulos no prometían nada bueno. La pregunta a la administrativa tras el mostrador: Glory, una chica bombón de la que me aprendí su nombre y saludé mientras coincidí con ella hasta su volatilización,de la incongruencia en hacer aprender cosas como catalán o pautas psicológicas a quien ya tenía dominios en ambos campos, no obtuvo ninguna respuesta coherente. La gene es la gene y quien se apunta a un curso no va a la carta sino a todo el paquete. Como comensal de un menú a precio fijo me dispuse a  cualquier evento con el que enriquecer el coyunturama de indignidades. Puesto que el curso se hacía en el edificio contiguo al que vivía admití el ingreso presintiendo lo peor.

 El plantel de profesores  se reveló como una colección de inútiles bien intencionados, salvo por uno, cuyo tráfago de pluriempleos lo destacaban por encima de los demás. Ese uno, Tomarin, inexplicablemente admitió dar clases de su módulo de multimedia para especializarse en estrés probablemente y como perfecto pasota tenía sus estudiantes preferidos a los que dedicaba más tiempo que a los otros. Llegaba tarde y se iba temprano para llegar a la hora a su siguiente cita docente, donde con toda seguridad también llegaría tarde para irse también temprano, para llegar a la hora a otra tercera parte, donde tampoco llegaría según su agenda. Posiblemente su cuerpo dinámico admitía ese trote  de urbanauta para ganar en biografía curricular y clavar su pica-de-flandes, su nombre, en cuántos más sitios, mejor.  Tanto ajetreo le llevaba a emplear parte de sus horas lectivas en atender otros cursos o responsabilidades. Puesto que la multimedia era algo de orden creativo, cada  estudiante se sumergía en sus iconos de pantallas y  cuadros de instrucciones para hacer sus obras maestras. Peralta con su tarot, Carmen con su álbum familiar de fotos, David con sus iconografía  de Royo.

El otro profesor  Maper era ya otro cantar: Un experto en perder el tiempo. encargado de instalaciones de ordenatas y redes era un especialista en abandonar El  taller para ir a buscar el destornillador, el CD rom, el driver, el tornillo, el cable, o cualquier otro adminículo a otra sala. Entre idas y venidas pasaba el rato y se mantenía en forma. A falta de una  entregada docencia (no podría ser acusado de maestro vocacional) alguna vez colocaba videos y todos los días empleaba una buena parte del tiempo en hablar de cosas que no eran informática. La parte en que sí hablaba lo hacía con la lectura de unas fotocopias de PC world. Su modo de actuar era un insulto directo a la inteligencia reinante pero nadie le objetaba nada o no lo escuché. Salvo una sola vez en que un compañero: Peralta, haciendo honor a su nombre, (piedra alta=pedrada certera) le dijo con su voz pacifoide ¿Porqué nunca estás en clase? A lo cual el teacher  supo dar la respuesta adecuada. Asín (nota al dato de la ene del asín, palabra que llegaría a pronunciar algunos cientos de veces, seguramente asumida por la RAE) os espabiláis más. En otra ocasión yo mismo después de  aguardar 45 minutos de chorradas comentadas sobre la peli Matrix antes de entrar en materia le había increpado ¿cuándo empieza la clase?  A lo cual, él, descolocado y colérico dijo tenerme miedo y que la clase había empezado ya.  Prevenido ante su hipersensibilidad, le aseguré que no se preocupara que no volvería a hacerle ningún comentario crítico sobre la didáctica. Y fue así como me callé para el resto de meses, no sin tomar nota y cuenta de tiempos reales de clases y avances de contenidos. No más de una séptima parte del total de horas com-prometidas.  Enfrentado al dato de mi análisis me sentía  más estúpido aún dedicando mañanas a una dinámica de curso totalmente deficitario en didáctica, docencia, infraestructura, equipos e ingenio. ¿Por qué seguía entonces? Sí, eso mismo me sigo preguntando yo. Me mentí las primeras semanas diciéndome que  el proceso iría tomando ritmo y se cualificaría. Me seguí mintiendo  los meses siguientes diciéndome que  la oferta desde inspección por boca de Adelfina, un nombre de hada para una mujer que me resultó encantadora y sincera, de presentación de quejas sería un instrumento válido para rectificaciones. Finalmente cansado de tantas mentiras reciclé para mis adentros el curso como un seguimiento de clases para la paciencia. En efecto, iba  puntualmente a las clases de Máper y escuchaba sus artilugios empáticos “¿qué dicen mis queridísimos alumnos?” le escuché decir cientos de veces, acomplejándome como parte de un público de tontos ante  el  famoso “¿cómo están vds?”. Yo me puse tras mi cara de póker y le colocaba preguntas concretas sobre ordenadores o sobre informática. Al final llegué a la conclusión que lo único útil era estrujarle y sacarle los cuatro datos que dominaba. Pero ni siquiera eso me libró de tener que  aguantar aquél maratón de paciencia. En efecto, me quedaba quieto y mudo haciendo como si le escuchara, o consultando mi agenda o apuntando mis notas sobre otras cosas, en definitiva, escapando. antes de hacerlo yo, otros ya se habían escapado: un 65% del aula había desertado  regalándonos más espacio o castigándonos con su ausencia. Y el 35% restante, cada uno a su modo encontraba su vía furtiva: Joanovich pintando encima de la mesa o haciendo dibujitos con el Paint, Laura jugando al solitario o dormitando directamente,  Neus-la chica más espabilada- haciendo de profesora agregada a Carmen y a Elizabeth, Carmen tertuliando sus anécdotas y David intimidado y tímido  demostrando saber más que el instructor. La troupe no tenía ningún desperdicio. No pregunté a nadie qué caramba hacía allí,especialmente David que ya trabajaba  profesionalmente del tema y estaba más puesto que los que cobraban por dar clases. Yo me dediqué a la meditación profunda después de reflexionar sobre todo ello. Y puedo asegurar que ante tantas propuestas de técnicas orientales para crecimientos espirituales, el método verdaderamente infalible para ganar en paciencia y comunicación galáctica, es apuntándose a uno de esos cursos que tan flamantemente anuncia la GendeCat. Comparativamente a las empresas de  relajación y a los negocios de nueva era,los cursos de formación ocupacional en especializar a auxiliares en informática permitían largas horas de asueto,donde el cerebro era tratado como un estómago deshilachado al que echar  repeticiones overlocking,multiplicadas por 10 o 12 para conseguir un máximo de saturación. El/la aspirante al trono de los elegidos en coparticipar en el curso sería tratado como un imbécil de manual y los profes contratados, advertidos de antemano,que el lugar era pera entretener y no para formar,pasarían plácidos períodos de sus tiempos laborales sin más dignidad que la de cumplir con la asistencia presencial.en contrapartida una colección de administrativas meticulosas del centro controlarían hasta el último detalle ausencias y presencias, lo mismo que los listeros de la construcción lo hacían con los peones, los cabos del ejército con los soldados de tropa y los curas con sus monaguillos. De entre las administrativas  Glory destacóse desde el primer día por su mirada cándida y su capacidad comprensiva, pero eso sí exigente  pidiendo justificaciones y justificativos, ya que  “els de mes amunt, manen”. Yo sucumbí al hechizo de su mirada y no seguí por la línea de la protesta señalando la incoherencia del programa de cursos que obligaban a reaprender lo sabido,aprobado y demostrado por algunos matriculados. La trasladé al pobre Oscar que consiguió con  innumerables fotocopias no legibles someternos a cincuenta horas de estupideces absolutamente irrentables. Por supuesto no sabía de lo que hablaba y los demás le seguían el rollo, tal vez por que a falta de otros espacios donde poder opinar libremente, en el suyo (el de habilidades sociales.Toma caña!)se explayaban como tortolitos. Incluso la Neusi antedicha como  la más adelantada, no se abstenía de decir opiniones de cromo  y caer en la trampa de las confidencias.Yo me había fijado en ella por ser lectora de Saramago y claro supuse que alguien con esa sensibilidad viviría en  seria contradicción el seguimiento de un curso tan atrozmente montado como aquel.Los siguientes días me bajaron de mi error, al notar como puso  primero uno, y después otro, ordenadores de distancia por medio entre ella y yo;y sus habilidades intelectuales las ponían al servicio de la didáctica que tanta falta les hacía a los  profesores.Ella como parcheante el curso siguió ranquenado sin que apareciera ninguna mejora, y por no aparecer, ni siquiera apareció una respuesta a un escrito firmado por todos pidiendo una continuidad  cualitativa del curso con temas como navegación internáutica, configuración de webs y diseño en 3D. Neus me abandonó a mi suerte mientras empezó a hacer pinitos de cortejo con David, el jovencito somnolente que después de abrir tantas cajas de ordenador nadie se explicaba que estaba haciendo un erudito como él en un lugar como ese. David  era una persona seria en la que confiar aunque  aparqué mi consideración cuando me cobró-y yo le pagué- por un CD de pirateos. Ese era el compañerismo posmoderno contra el que yo no deseé comentar nada. Mientras esa pareja naciente   iba pasando de la física a la metafísica y se la veía como tortolitos frente al ordenata común,ella sentada en las rodillas de él como quien no quiere la cosa y ´él hablando de software,como una nueva modalidad de inspiración  pasional; yo consumía mis horas  en el centro sin dejarme de repetir que venía a hacer prácticas de paciencia y observación científica. Una asignación económica  imprevista por asistencia vino a justificarla a una altura,que los contenidos de clase y  las chácharas colaterales no habían conseguido. Dediqué mi tiempo lectivo a la máxima reducción  participativa. apenas si llamaba a Tomárin para que se apiadara de mis dudas con el Authorware o con el Photoshop, dejando que Carmen y Peralta no pararan de incordiarlo a cada momento con el  “Toni ven,” es decir  “papá ayúdame.” el único sujeto en movimiento que ponía algo de fiesta al epicentro era Laurita: una impresentable para todos los catalejos y todo un subproducto cultural en una época en que la estulticia es la leyenda general, pero que sin embargo tenía  la gracia de hacerse notar:levantadas continuas al lavabo sin cierre de la puerta, tiradas estentóreas de la cadena para común conocimiento, oteos múltiples desde la ventana a sus novios en ristra del patio de abajo, descarada, lenguaraz y mal hablada con capacidad competitiva para un concurso de tacos, y una microsexy encantada con sus tetas nacientes,su pantalón ajustada y sus fragmento de braga sobresaliendo del pantalón para la visual de quien  quisiera contemplarla. Es decir una inútil en todos los sentidos pero que ponía  la nota de color en un cuadro de mansedumbre y de decrépitos a destajo. Una tontina de encargo por unos padres  que estarán saturados de tanta Laurita,pero una rasgadora de formas  y hábitos al estilo de la inadaptada tópica y típica de todo colegio.Y puesto que de un colegio se trataba Kanserra la acogió en su vientre para que ella no parara de incordiar.Eso llegó a los oídos del poder del centro que por su causa amonestaron a los inocentes teachers. Inmerso en ese fango de mentiras, reviví escenas de cuando era colegial,es decir de 40 años atrás.He dicho 40 y no me he equivocado. ¿quien dijo que hubieron cambios? Sí,sí los ha habido.No voy a ser fatalista por eso ni me voy a lancear con nadie. pero desde luego donde no los ha habido es en las pautas educativas de centros como el mencionado.

Ese grupo heterogéneo,variopinto,fraguado sin cola alguna,sin criterio de evaluación, sin ortodoxia salvo  la de los dados,seguramente habría sido muy bueno conocido en otras circunstancias,por ejemplo las de un montaje teatral, o en la formación de una compañía escénica. En esas otras condiciones  habría alguna probabilidad de éxito humano, y tal vez hasta podía haber atravesado la muralla de la susodicha Neus pasando de las mirada a la remirada y de esto a lo que ya se puede intuir. en cambio el grupo dejado caer como una caca de paloma estaba condenado al más absoluto estrépito del fracaso instalado en unas  coordenadas que no eran las suyas,.bajo la óptica de una política y una inercia funcionarial  que haría estragos en la memoria del personal. Para casi todo el grupo aquél curso no serviría absolutamente para nada.Habrá justificado-eso sí.-unos gastos y un presupuesto y el engrasamiento de una rueda de justificaciones de pagos y funciones. A mí me ayudaría a ampliar el hardware de mi ordenador sin tener que encargar a un especialista que viniera a hacerlo y tal vez para hacer presentaciones animadas de algún proyecto sobre los temas que ya trabajaba. Pero para eso no hacía falta invertir 700 horas en algo adquirible en medio centenar. Si eso era así, era porque seguía asistiendo a ese baratillo.Ah sí, lo había olvidado,para seguir entrenándome en la paz interior y en la paciencia que era la madre de todas las ciencias  nos habían dicho los antiguos. Máper se lamentaba de sentirse abandonado por sus alumnos.O  sea nosotros.El muy canalla no se había enterado que un alumno no es aquel cuyo nombre aparece en una ficha con tal denominación y cuando así  nos mencionó al Peralta (efigie de piedra no hay que olvidarlo)y a mí en la cafetería de mediamañana donde coincidimos un día,dirigiéndose a la camarera;yo salté´ diciendo,´éste no se ha enterado que ni nosotros somos sus alumnos ni los temas que da son de informática. El chico  y su sensibilidad o  su placa sensiblemente vibrátil se sintieron afectados cierto lunes que sólo aparecimos dos.No dejaba de afirmar con un hilito de voz que era la primera vez en no sé cuantos años que le pasaba eso.Le consolé afirmándole que todos los cursos presentan mortandad asistencial, los únicos que no son los infantiles porque los niños acuden al centro porque sus padres los encierran prácticamente en ellos.  Esto no le evita la herida de narciso,acostumbrado a su público ante sus magistrales lecturas de página y media de  una revista de curso legal. 

E lsemestre fue siguiendo su curso embriagado en bostezos, impuntualidades, desinterés general, apatía crónica, repeticiones  y dossieres de niñadas. Laurita seguía dando forma a su culo en crecimiento y a su proyecto de tetas  que no se decidían al aumento, Neusi  Jí-ji-ji andaba en proyectos de matrimonio, Carmen detentaba la felicidad intemporal de quien es feliz con un caramelo y un atrapamoscas. Y el resto seguíamos  con el seny posat e n un sitio para almacenar fracasados.Yo continuaría con mi cara de póker hasta el final. Y  dando paso a mi autismo creciente.Si alguien preguntaba como Jesélu, que venia con otro pack de horas de reinserció y planificación, se le daba merecida respuesta de satisfacción.Incluso se le respondía a una encuesta anónima sobre virtudes y déficits del curso. Entre los encuestados hubo quien dio  dieces  ostentando un acriticismo total y una miopía visceral sobre el acontecimiento. Yo me vengaba calificando notas bajas, al menos para adecentar un posible diagrama de barras y una media aritmética, para dejar en un mejor puesto la percepción colectiva ante el asunto preguntado.  Cada mañana de asistencia a KanSerra,prácticamente solo era amortizada por la suntuosidad de la vieja casa peiral y sus logros en la reforma.Esa inyección estética contrarrestaba las largas y pacientes horas para aguantar  una dinámica de materias, que nunca había superado los característicos límites de una Informàtical Tavern.A Ratón Pérez se lo comenté desde el principio y seguramente por eso -además de por recordarle que las clases no era aquello que hacía él dando lectura a tres docenas de fotocopias sacadas de un PCworld- me tuvo en la sala de pinchazos de su mesa de vudú contra  sus enemigos. bueno, la verdad es que no me consideraba su enemigo.Más bien su tatarabuelo que le aguantaba las impertinencias tratando de no escuchar, lo que acabó convirtiéndose en la totalidad de sus comentarios: intervenciones verbales de un inútil en pedagogía usurpando un puesto de trabajo de cualquier otro que lo habría hecho infinitamente mejor,con un mínimo esfuerzo por sacarse la tontería de encima. No obstante en favor de tal rata cabía apuntar que era el sujeto apropiado a un grupo social de desadelantados, donde tal vez, Peraltas y Aarón desde sus silencios moderados respectivos, les quedaría un rato para pensar  con el cerebro frontal de la crítica, en lugar con el occipital de la hipnosis.En tanto que club donde ir a hablar de farándulas, del televisivo-programa-bomba del momento,el hermano mayor; de cosas personales y -como mucho y para justificar el sueldo- de un par de frases comodín de chorras irreductible. (tenéis que acabar el proyecto de multimedia para puntuarlo, no usaremos internet hasta que no acabéis,..)en la boca del Maper-Pérez. El motivo destacado del curso había sido un prácticum de 80 horas en el último mes y -supuestamente-un programa de visitas durante los seis meses anteriores a varias empresas y lugares.Solo hubo una visita a un Servidor local y otra, a la zona comercial de Barna donde están concentradas las tiendas que vender hard y soft. Un segundo de atención a esa visita de colegio. Maper preocupado por Laurita y su atropello  potencial por algún vehículo depurador,dada la hiperquinésia de ésta. Y antes que nada,como  autentico mánager, un desayuno por todo lo alto en  la table  des vins, un lugar elegante de calle Pelayo,donde   Juanovich como parte de la troupe nuestra a la fuerza, ponía la nota de chusma con bocadillo propio ,envuelto en plástico y papel de periódico y criterio inamovible de sus ancestros (“mientras tomes algo puedes comer de lo propio y no te pueden decir nada”).  Yoli recogió la parte gráfica del evento con un par de fotos como si fuéramos esquimales que íbamos por primavera vez a la gran ciudad.  Y l el tiempo , práctico de buceo de campo, no pasó de entrar en media docena de establecimientos comerciales para recoger papeles de información que nunca comentaríamos en” clase”.  Tras la primera media hora  de ir detrás de Maper  y ver en aumento mi desencanto me escaqueé junto con otros lo ante que pudo. La efemérides figuraría como día de clase  ambulatoria o de visitas o algo parecido. En realidad no recuerdo un sólo día de clase en todo el llamado curso salvo por su función de practicar la paciencia:algo que buena falta me hacía.después de esa enseñanza  aprendí a tolerar todos los imposibles, todas las incorrecciones, todas las indecencias, todas las antididácticas y por encima de todo afiliarme a la vieja tesis de que nada es lo que parece y ningún real tiene parecido con la promesa que le precede.en KanSerra conseguirían autorizaciones para la misma versión del curso para años siguientes y no sólo eso, sino el mismo fichaje de Maper,el cual se consideraría que lo haría muy bien. El parámetro de gestión de calidad habría brillado por su ausencia y nadie, ni siquiera Varro, una atractiva y aparentemente inteligente  directora pero ajena a las particularidades de cada agujero  en la nave que comandaba, se había preocupado en hacer algo tan básico como control de calidad y evaluación del producto (de enseñanza, es un decir ) entregado. Los de a pie, los que fichábamos cada día convencidos de una preciosa pérdida de tiempo,bajábamos un párpado y levantábamos otro en una metáfora de la derrota de todo parado crónico, que no pierde de vista lo que sucede en el entorno pero no se hace responsable de sus derroteros,puesto que es el menos indicado para opinar.eso sí, de tarde en tarde los requisitos del centro pedía, -y por escrito. evaluaciones sobre la situación. La cuestión era que nadie sabía para que podían servir tales consideraciones,. cuando en las talludas reuniones de alustro,si así lo llamaban, no había representación directa del alumnado para presentar iniciativas o quejas.

Cada glomérulo humano presenta su perfil de crucero y ese no fue una excepción.Unos se mantuvieron en su idiocia, otros en su autoexclusión, otros en su  pose lela y en general todo el mundo aparentaba que ah´i hacía algo.Si alguien avanzaba, como el motero escapado de una página de cómic, o la ji-jí, era porque trabajaban recursos en otros sitios, en casa o en algún centro de trabajo. El uno por tímido extremo y la otra por estentórea de mentira, fueron la parejita de nota de toda la temporada, jugando a un juego de amigos tocones, sin ir  a más farándula que los garfios de pajaritos. Soporté estoicamente toda la escenografía sin hablar  más de una sílaba de las necesarias tanto con compañeros de curso como con administrativos del centro, los cuales cumplían diligentemente sus atenciones y sus ganas de complacernos.(especialmente JotaEle, cuya suavidad en el trato lo dignificaba .Pero, siempre hay un pero (decía de llamarte un día para darte una información y no lo hacía) aunque nunca sabían responder a las preguntas claves. Eso no fue tan grave, hasta que en algún momento y con alguien, se pasaron de la raya exigiendo que se pusiera a trabajar y que no se pudiera esperar a encontrar el trabajo ideal. Sí, toda una filosofía pragmática de la General mecánica de la Gene, estaba detrás de esos puschmen, que todavía no se habían enterado que la sociedad se dividía entre los que creían en ella y quiénes habíamos dejado de creer en sus posibilismos. Reconocerles la ignorancia en ese punto me hizo recordar el detalle del primer día de solicitud del curso, que dado que estaba completado, la administrativa de turno me repuso:-tenemos uno de oficial de carnicería. Mi cara tomó el semblante de pasta de boniato ante tal declaración, pero conseguí articular una frase inocua de solicitante de base: “¿y qué tiene que ver el curso de informática con la carne?”El balance final del curso no podía ser más desastroso, únicamente un dato interesante: la oportunidad de auto aprendizaje, aunque limitado, ya que Maper que no daba golpe en lo suyo sí siguió desarrollando sus facultades policíacas y daba sus habituales toques de control que incluían impedir hacer  proyectos o trabajos que fueran ajenos al centro.¿ajenos? -pensó mi neurona  821324.Si no había absolutamente nada de lo visible que no fuera ajeno al enunciado del curso. Este gendarme en funciones llegó a perseguirme en una ocasión al despacho contiguo porque estaba haciendo una llamada autorizada para conseguir infos de un curso de informática mejor al presente. Maper, todo un prototipo estandarizado de la idiocia, estaba a salvo en un centro que se nutria de sujetos ineptos como él. Su único posible reciclaje profesional habría sido el de colocarlo como muñeco de peluche en una caseta de tiro para darle hostias con pelotas de arena.  Pero ni ese tipejo ni nadie de la casa estaba interesado en hacer un balance real de la situación. Les bastaría figurar como uno de los centros de la comunidad autónoma impartidores de cursos de informática. difícilmente alguien  se profesionalizaría en lo aprendido porque no se habría dado aprendizaje suficiente. Y en todo caso algunos trabajos conseguidos, como el de Peralta en el centro local de deixallería, no tenía nada que ver con multimedia ni con  instalación de sistemas. Vi a Peralta antes de irme de vacaciones bajo su sombrero de paja y éste bajo un sol tórrido en la planta de basuras. Me dio pena. El hombre más lúcido del curso y posiblemente mejor persona y más experimentado, haciendo un trabajo por debajo de sus capacidades. Eso sí podría tener un futuro profesional de por vida como contratado permanente. De la lista de propuestas para cualificar el curso nunca hubo ni una negativa ni una afirmación. No hubo nada y no se hizo nada. Con seis meses había sido extensa: conectar un portátil a un ordenador de consola en red, desmontar un monitor por dentro, colocar dos discos duros en un mismo ordenata, navegar por internet, configurar páginas web, enviar cv vía digital y consultar el email de un modo habitual y otras muchas cosas. Las niñas más tontas del curso hacían sus cartas de amor a sus niños empichados, Juanovich hacía dibujos con el Paint, Peralta se la pasó jugando con las herramientas del Photoshop, el motero trayendo las imágenes descomunales de Royo, el profe de la UOC hacía sus correcciones y débitos universitarios en tiempo  pagado por el centro, la ji-jí se autor realizaba dando clases a las más atrasadas del curso y completando la insuficiencia docente de los titulares, la Carmen pasó el álbum profesional al CD. Todo un patio andaluz. Pasar portal experiencia me hizo sentir sucio mentalmente. Hubiera preferido no apuntarme a semejante atropello al tiempo libre. El último período sin embargo, el del prácticum en una empresa local: entorno digital que hacía de servidor y compaginador de web, trabajé con nuevos programas durante tres semanas intensas. Hubo días de 6 horas sin levantarme de delante de la pantalla. Después hubieron alunas semanas de vacaciones: cambio de paisajes y de gentes que vendrían a poner el interruptor al período inmediatamente anterior. Me olvidaría pronto de la experiencia pasada y tomaría por ´lección la siguiente: la de advertir a priori lo que pueden dar de sí los lugares, las gentes y las propuestas y no pretender nunca admitirla hipótesis de aceptar medianía presumiendo que podrán ser cualificadas sobre la marcha. La sociedad, ésta sociedad, es negligente por definición y como ya señalara Erasmo de R., los más ignorantes acaban copando los puestos de poder y no podía ser de otra manera, ya que mientras las personas más interesadas en fundamentalidades hacen sus viajes teóricos y dedican sus tiempos a ocupaciones sociales, las personas menos lúcidas se ocupan de sacarle la mejor tajada a las oportunidades y de hincar el diente con la boca más abierta al pastel. Mientras unos piensan otros jalan y se posicionan. Así es la vida. Ninguna objeción a hacer especialmente cuando estar en el terreno dominado por la estupidez acaba teniendo un beneficio impactante: aprender a vivir con ella sin contra prestar una úlcera.

Y aquí acaba un episodio de seis meses, del que se podrían decir más cosas, pero puesto que a nadie le interesa una visión novelada y cínica (bien, el cinismo no es una cosa tan mala, es uno de los nombres de la verdad, y un recurso de poderla decir, y en eso hasta Joan Fuster, si toca citar un nombre público, lo subscribe)me detengo, para dejarlas yemas de los dedos libres para otros relatos más suntuosos y menos cargados de tirria a personajes cuya coincidencia en el mundo  de las cosas importantes es difícil que se dé y si se da será solo eso una coincidencia movida por el azar que no significará para nada una identificación en maneras de hacer y de  enfrentar conocimientos y recursos vecinales. Luego las estadísticas hablarían de los grandes capitales dedicados a formación profesional y centros ocupacionales. Datos que serían tomados con el mejor sentido del humor posible.

 

Blog alojado en ZoomBlog.com