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Marzo del 2009

Vicisitudes de un doctorando

Por JesRICART - 29 de Marzo, 2009, 15:00, Categoría: ACUSEdeRECIBO

Diatribas y vicisitudes de un doctorando.

La de Meto. 1997 verano.

Es lunes  14,15h.  Antes   de dos horas he de estar en el aula 106 de la facultad de filosofía y Letras de la UAB para continuar con las clases de Metodología  para la Investigación Científica. Pomposo enunciado de unos materiales que se supone otorgan herramientas suficientes para descubrir verdades en laboratorios y calles. Titulo que nos empequeñece a la mayoría de mortales. La profesora  provoca el debate, pero la confluencia de licenciados en Económicas, Sociología, Filosofía y Psicología (únicamente yo) genera un panorama  de controversia no precisamente con resoluciones operativas. En cualquier caso, la profe, es una provocadora con atractivo. Suele hacer su dictum de pie, a la altura de los asientos del aula y no en la tarima, ligeramente curvada hacía atrás apoyándose con un codo sobre la mesa y con una rodilla doblada por apoyar el pie a una cierta altura. Parece ser la pose que más resultados le da para sus desarrollos verbales.

   Estoy en un programa de doctorado, donde no sé muy bien por donde voy a desarrollarlo. Tengo  algunas ideas de investigaciones, pero todavía no las he contrastado a fondo con potenciales directores de tesis. La profa  promociona -¿cómo no?- y pide que sea comprado su libro como material de referencia para el curso.  Lo adquiero, aunque no termino de leerlo nunca, o al menos queda en stand bye para hacerlo en algún calendario remoto mucho después de terminado el curso y el programa. No son muchos créditos, pero sí obligados. Su posición de dicente hace escuela. Apoyada  de pie sobre su codo izquierdo en la mesa que tiene detrás, habla y habla con dominio de la materia: una de esas materias cuyo teoricismo está  condenado a quedar en el baúl de los desrecuerdos tan pronto sea superada como escaño del proceso del curso. La materia no me parece despreciable y la sigo con atención. Sin embargo las clases funcionan como clases: en un aula tradicional y con una fórmula tradicional, a pesar de que ella aparenta ser no-tradicional. Lo justifico, para mí, diciéndome que las paredes y el espíritu de la infraestructura dominan cualquier intencionalidad de sujeto.  Eso sí hay una cierta obligación participativa y finalmente cada doctorando debe hacer una exposición en clase sobre un tema preseleccionado y  someterlo a debate. El que me toca lo expongo medianamente bien, y como suele sucederme con todas las obligaciones que me imponen, lo preparo de prisa y corriendo unas horas antes de presentarlo, aún así doy el pego. Soy el único licenciado en psicología y tal vez el único sospechoso de estar en lugar equivocado. Mi programa es de filosofía, con lo cual entiendo que eso puede ser el lugar de convergencia de una colección de multi-saberes.al final del curso sabré que me he equivocado: a nadie le interesa el multi-saber, dudo que le interese el saber en singular. El riesgo no obstante  es el de caer en un magma de letras que no dé lugar a nada. Yo me mantengo al pairo de  las exposiciones y caigo en el sopor ya clásico de contactar con nuevos autores elegidos por interés y gracia del docente de turno y no por mi propio interés. Definición de profesor: alguien que ha llegado antes que tú a hacer determinadas lecturas que elige como las cruciales por las que tú tienes que pasar.

Los autores no añaden nada nuevo a mi desiderátum profesional ni teleológico y sigo con cara de póker los acontecimientos. Debo estar algo disminuido, porque aunque participo asistencialmente en un debate extra-lectivo sobre la causalidad en la ciencia, en un aula de alcurnia,  no participo en la polémica, que solo discurre entre los profesores a los que quiénes estamos en condición de estudiantes escuchamos como si fueran los dioses de la palabra infalible. Después de ese pequeño acontecimiento con  un profesor de renombre pero que no recuerdo venido de la Universidad de Múnich  expresamente  para hablarnos del lenguaje y sus límites y del autor del Tractatus y una tal  Cartwrigt habiéndonos dado plantón, hay un refrigerio, que a mí me sirve de comida, por aquello de que todo esfuerzo intelectual debe ser compensado estomacalmente. En ese espacio, hay una especie de tú a tú con la titular de la materia, pero la cosa no pasa de algunas frases simpáticas. Los créditos quedan validados tomando la opción de examen o de trabajo. Uno siempre opta por lo segundo porque prefiero el desarrollo argumentativo que el juego a los dados o el sí-no de posible respuesta a preguntas capciosas. Me meto a fondo en mi trabajo, sin haber leído el texto de autora de la profa que mantiene guardia en mis estanterías bibliográficas dedicadas a la filosofía, y sumo páginas y más páginas a mi ordenador. Debo de tener unas 50 en cuerpo 10 y letra de tipo helvético: unas 35mil palabras por lo bajo. Según mi criterio he hecho un seguimiento de ensamblajes temáticos relacionados  con la psicóloga de la Gestalt, que es mi objeto de estudio (para el cual incluso hago una peque–a investigación de campo con entrevistas directas a uno de sus profesionales destacados.). Marcelo, un conocido mío que trabaja como psicoterapeuta gestáltico,  me da las claves, al informarme de la artesanía individual de cada terapeuta. Detecto una falta de método científico y sin embargo una constatación de resultados positivos. Lo traslado al papel y lo tengo todo listo, no con un convencimiento ortodoxo de que presento un producto acabado, sino un producto, que a fin de cuentas es lo que esperan en la facultad, para cubrir el expediente de qué se hacen cosas. Tal vez me lo creo en exceso y no deparo en mi forma presentativa. La cuestión es que está todo listo para ser llevado al despacho de la titular. La elaboración la he convertido en un solo documento y le doy la orden de print a la style-wrighter y me voy a comer -dentro de la misma casa- pero no en el despacho donde está el ordenador. Al cabo de un rato me levanto para ver cómo está la cosa, y resulta que el aparato se ha quedado sin tinta.  Trato de resolver la cuestión e impensadamente y sin darme cuenta pierdo todo el documento. Se evapora, desaparece. Partes del mismo tengo duplicados y consigo hacer una reconstrucción parcial: absolutamente impresentable y desconexa. Eso, después de pasarme una noche entera con la aplicación del disk Norton para tratar de recuperar lo desaparecido. Unos días después de la entrega del texto posible, me llama la titula para decirme que no considera que aquello sea un estudio de la materia dada y que no puede darlo por válido a pesar de que he escrito cosas muy interesantes. Me quedo de pasta de boniato. Trato de averiguar cosas y me entero que los trabajos entregados por otros son de tipo ordinario. No gran cosa: algunos autores citados  de los estudiados y cháchara. Me siento descompensado. Recapitulo y recuerdo que la titular es una causalista y que finalmente eso aplicado al campo de la psicología una biodeterminista: una corriente de pensamiento en la que quedan entrampadas las mentes mecánicas que entienden que todo efecto E es manipulable y resolvible si obedece a una causa C. Posición reduccionista que no comparto, desde antes de entrar en la universidad, pero especialmente desde que la vengo  conociendo por sus interioridades. Recuerdo haber tenido una cita posterior de despacho con ella para avergonzarme de haberle concedido mi tiempo de estudiante a ella como profesora. Cuando reúno estas notas para dejarlas como anécdota ordinaria trato de recordar su nombre que de entrada no consigo. Parece que finalmente su nombre sale de algún lugar oscuro de mí memoria: Anna Estany. Estoy en deuda con ella: gracias a constituirse en obstáculo  práctico para mi doctorado (no fue la única) le debo haber decidido no continuarlo y no haber continuado perdiendo el tiempo en el antro universitario: uno de los lugares menos apropiados para la dedicar la energía reflexiva a la contribución del pensamiento a pesar de que muchos autores destacados deben sus ociosidades y creatividades a ser sus ilustres miembros en una u otra universidad reputada.

Clases de paciencia

Por Noé Candor - 29 de Marzo, 2009, 14:51, Categoría: The OBSERVER

Clases para la paciencia 

 

Todas mis lecturas de zen y paz budista no consiguieron tanto como la temporada en la que fui seguidor de un flamante curso  de formación ocupacional en Kanserra, una estupenda masía reciclada para estos quehaceres. Una ojeada al programa previsto: unas escuetas y crípticas líneas sobre sus módulos no prometían nada bueno. La pregunta a la administrativa tras el mostrador: Glory, una chica bombón de la que me aprendí su nombre y saludé mientras coincidí con ella hasta su volatilización,de la incongruencia en hacer aprender cosas como catalán o pautas psicológicas a quien ya tenía dominios en ambos campos, no obtuvo ninguna respuesta coherente. La gene es la gene y quien se apunta a un curso no va a la carta sino a todo el paquete. Como comensal de un menú a precio fijo me dispuse a  cualquier evento con el que enriquecer el coyunturama de indignidades. Puesto que el curso se hacía en el edificio contiguo al que vivía admití el ingreso presintiendo lo peor.

 El plantel de profesores  se reveló como una colección de inútiles bien intencionados, salvo por uno, cuyo tráfago de pluriempleos lo destacaban por encima de los demás. Ese uno, Tomarin, inexplicablemente admitió dar clases de su módulo de multimedia para especializarse en estrés probablemente y como perfecto pasota tenía sus estudiantes preferidos a los que dedicaba más tiempo que a los otros. Llegaba tarde y se iba temprano para llegar a la hora a su siguiente cita docente, donde con toda seguridad también llegaría tarde para irse también temprano, para llegar a la hora a otra tercera parte, donde tampoco llegaría según su agenda. Posiblemente su cuerpo dinámico admitía ese trote  de urbanauta para ganar en biografía curricular y clavar su pica-de-flandes, su nombre, en cuántos más sitios, mejor.  Tanto ajetreo le llevaba a emplear parte de sus horas lectivas en atender otros cursos o responsabilidades. Puesto que la multimedia era algo de orden creativo, cada  estudiante se sumergía en sus iconos de pantallas y  cuadros de instrucciones para hacer sus obras maestras. Peralta con su tarot, Carmen con su álbum familiar de fotos, David con sus iconografía  de Royo.

El otro profesor  Maper era ya otro cantar: Un experto en perder el tiempo. encargado de instalaciones de ordenatas y redes era un especialista en abandonar El  taller para ir a buscar el destornillador, el CD rom, el driver, el tornillo, el cable, o cualquier otro adminículo a otra sala. Entre idas y venidas pasaba el rato y se mantenía en forma. A falta de una  entregada docencia (no podría ser acusado de maestro vocacional) alguna vez colocaba videos y todos los días empleaba una buena parte del tiempo en hablar de cosas que no eran informática. La parte en que sí hablaba lo hacía con la lectura de unas fotocopias de PC world. Su modo de actuar era un insulto directo a la inteligencia reinante pero nadie le objetaba nada o no lo escuché. Salvo una sola vez en que un compañero: Peralta, haciendo honor a su nombre, (piedra alta=pedrada certera) le dijo con su voz pacifoide ¿Porqué nunca estás en clase? A lo cual el teacher  supo dar la respuesta adecuada. Asín (nota al dato de la ene del asín, palabra que llegaría a pronunciar algunos cientos de veces, seguramente asumida por la RAE) os espabiláis más. En otra ocasión yo mismo después de  aguardar 45 minutos de chorradas comentadas sobre la peli Matrix antes de entrar en materia le había increpado ¿cuándo empieza la clase?  A lo cual, él, descolocado y colérico dijo tenerme miedo y que la clase había empezado ya.  Prevenido ante su hipersensibilidad, le aseguré que no se preocupara que no volvería a hacerle ningún comentario crítico sobre la didáctica. Y fue así como me callé para el resto de meses, no sin tomar nota y cuenta de tiempos reales de clases y avances de contenidos. No más de una séptima parte del total de horas com-prometidas.  Enfrentado al dato de mi análisis me sentía  más estúpido aún dedicando mañanas a una dinámica de curso totalmente deficitario en didáctica, docencia, infraestructura, equipos e ingenio. ¿Por qué seguía entonces? Sí, eso mismo me sigo preguntando yo. Me mentí las primeras semanas diciéndome que  el proceso iría tomando ritmo y se cualificaría. Me seguí mintiendo  los meses siguientes diciéndome que  la oferta desde inspección por boca de Adelfina, un nombre de hada para una mujer que me resultó encantadora y sincera, de presentación de quejas sería un instrumento válido para rectificaciones. Finalmente cansado de tantas mentiras reciclé para mis adentros el curso como un seguimiento de clases para la paciencia. En efecto, iba  puntualmente a las clases de Máper y escuchaba sus artilugios empáticos “¿qué dicen mis queridísimos alumnos?” le escuché decir cientos de veces, acomplejándome como parte de un público de tontos ante  el  famoso “¿cómo están vds?”. Yo me puse tras mi cara de póker y le colocaba preguntas concretas sobre ordenadores o sobre informática. Al final llegué a la conclusión que lo único útil era estrujarle y sacarle los cuatro datos que dominaba. Pero ni siquiera eso me libró de tener que  aguantar aquél maratón de paciencia. En efecto, me quedaba quieto y mudo haciendo como si le escuchara, o consultando mi agenda o apuntando mis notas sobre otras cosas, en definitiva, escapando. antes de hacerlo yo, otros ya se habían escapado: un 65% del aula había desertado  regalándonos más espacio o castigándonos con su ausencia. Y el 35% restante, cada uno a su modo encontraba su vía furtiva: Joanovich pintando encima de la mesa o haciendo dibujitos con el Paint, Laura jugando al solitario o dormitando directamente,  Neus-la chica más espabilada- haciendo de profesora agregada a Carmen y a Elizabeth, Carmen tertuliando sus anécdotas y David intimidado y tímido  demostrando saber más que el instructor. La troupe no tenía ningún desperdicio. No pregunté a nadie qué caramba hacía allí,especialmente David que ya trabajaba  profesionalmente del tema y estaba más puesto que los que cobraban por dar clases. Yo me dediqué a la meditación profunda después de reflexionar sobre todo ello. Y puedo asegurar que ante tantas propuestas de técnicas orientales para crecimientos espirituales, el método verdaderamente infalible para ganar en paciencia y comunicación galáctica, es apuntándose a uno de esos cursos que tan flamantemente anuncia la GendeCat. Comparativamente a las empresas de  relajación y a los negocios de nueva era,los cursos de formación ocupacional en especializar a auxiliares en informática permitían largas horas de asueto,donde el cerebro era tratado como un estómago deshilachado al que echar  repeticiones overlocking,multiplicadas por 10 o 12 para conseguir un máximo de saturación. El/la aspirante al trono de los elegidos en coparticipar en el curso sería tratado como un imbécil de manual y los profes contratados, advertidos de antemano,que el lugar era pera entretener y no para formar,pasarían plácidos períodos de sus tiempos laborales sin más dignidad que la de cumplir con la asistencia presencial.en contrapartida una colección de administrativas meticulosas del centro controlarían hasta el último detalle ausencias y presencias, lo mismo que los listeros de la construcción lo hacían con los peones, los cabos del ejército con los soldados de tropa y los curas con sus monaguillos. De entre las administrativas  Glory destacóse desde el primer día por su mirada cándida y su capacidad comprensiva, pero eso sí exigente  pidiendo justificaciones y justificativos, ya que  “els de mes amunt, manen”. Yo sucumbí al hechizo de su mirada y no seguí por la línea de la protesta señalando la incoherencia del programa de cursos que obligaban a reaprender lo sabido,aprobado y demostrado por algunos matriculados. La trasladé al pobre Oscar que consiguió con  innumerables fotocopias no legibles someternos a cincuenta horas de estupideces absolutamente irrentables. Por supuesto no sabía de lo que hablaba y los demás le seguían el rollo, tal vez por que a falta de otros espacios donde poder opinar libremente, en el suyo (el de habilidades sociales.Toma caña!)se explayaban como tortolitos. Incluso la Neusi antedicha como  la más adelantada, no se abstenía de decir opiniones de cromo  y caer en la trampa de las confidencias.Yo me había fijado en ella por ser lectora de Saramago y claro supuse que alguien con esa sensibilidad viviría en  seria contradicción el seguimiento de un curso tan atrozmente montado como aquel.Los siguientes días me bajaron de mi error, al notar como puso  primero uno, y después otro, ordenadores de distancia por medio entre ella y yo;y sus habilidades intelectuales las ponían al servicio de la didáctica que tanta falta les hacía a los  profesores.Ella como parcheante el curso siguió ranquenado sin que apareciera ninguna mejora, y por no aparecer, ni siquiera apareció una respuesta a un escrito firmado por todos pidiendo una continuidad  cualitativa del curso con temas como navegación internáutica, configuración de webs y diseño en 3D. Neus me abandonó a mi suerte mientras empezó a hacer pinitos de cortejo con David, el jovencito somnolente que después de abrir tantas cajas de ordenador nadie se explicaba que estaba haciendo un erudito como él en un lugar como ese. David  era una persona seria en la que confiar aunque  aparqué mi consideración cuando me cobró-y yo le pagué- por un CD de pirateos. Ese era el compañerismo posmoderno contra el que yo no deseé comentar nada. Mientras esa pareja naciente   iba pasando de la física a la metafísica y se la veía como tortolitos frente al ordenata común,ella sentada en las rodillas de él como quien no quiere la cosa y ´él hablando de software,como una nueva modalidad de inspiración  pasional; yo consumía mis horas  en el centro sin dejarme de repetir que venía a hacer prácticas de paciencia y observación científica. Una asignación económica  imprevista por asistencia vino a justificarla a una altura,que los contenidos de clase y  las chácharas colaterales no habían conseguido. Dediqué mi tiempo lectivo a la máxima reducción  participativa. apenas si llamaba a Tomárin para que se apiadara de mis dudas con el Authorware o con el Photoshop, dejando que Carmen y Peralta no pararan de incordiarlo a cada momento con el  “Toni ven,” es decir  “papá ayúdame.” el único sujeto en movimiento que ponía algo de fiesta al epicentro era Laurita: una impresentable para todos los catalejos y todo un subproducto cultural en una época en que la estulticia es la leyenda general, pero que sin embargo tenía  la gracia de hacerse notar:levantadas continuas al lavabo sin cierre de la puerta, tiradas estentóreas de la cadena para común conocimiento, oteos múltiples desde la ventana a sus novios en ristra del patio de abajo, descarada, lenguaraz y mal hablada con capacidad competitiva para un concurso de tacos, y una microsexy encantada con sus tetas nacientes,su pantalón ajustada y sus fragmento de braga sobresaliendo del pantalón para la visual de quien  quisiera contemplarla. Es decir una inútil en todos los sentidos pero que ponía  la nota de color en un cuadro de mansedumbre y de decrépitos a destajo. Una tontina de encargo por unos padres  que estarán saturados de tanta Laurita,pero una rasgadora de formas  y hábitos al estilo de la inadaptada tópica y típica de todo colegio.Y puesto que de un colegio se trataba Kanserra la acogió en su vientre para que ella no parara de incordiar.Eso llegó a los oídos del poder del centro que por su causa amonestaron a los inocentes teachers. Inmerso en ese fango de mentiras, reviví escenas de cuando era colegial,es decir de 40 años atrás.He dicho 40 y no me he equivocado. ¿quien dijo que hubieron cambios? Sí,sí los ha habido.No voy a ser fatalista por eso ni me voy a lancear con nadie. pero desde luego donde no los ha habido es en las pautas educativas de centros como el mencionado.

Ese grupo heterogéneo,variopinto,fraguado sin cola alguna,sin criterio de evaluación, sin ortodoxia salvo  la de los dados,seguramente habría sido muy bueno conocido en otras circunstancias,por ejemplo las de un montaje teatral, o en la formación de una compañía escénica. En esas otras condiciones  habría alguna probabilidad de éxito humano, y tal vez hasta podía haber atravesado la muralla de la susodicha Neus pasando de las mirada a la remirada y de esto a lo que ya se puede intuir. en cambio el grupo dejado caer como una caca de paloma estaba condenado al más absoluto estrépito del fracaso instalado en unas  coordenadas que no eran las suyas,.bajo la óptica de una política y una inercia funcionarial  que haría estragos en la memoria del personal. Para casi todo el grupo aquél curso no serviría absolutamente para nada.Habrá justificado-eso sí.-unos gastos y un presupuesto y el engrasamiento de una rueda de justificaciones de pagos y funciones. A mí me ayudaría a ampliar el hardware de mi ordenador sin tener que encargar a un especialista que viniera a hacerlo y tal vez para hacer presentaciones animadas de algún proyecto sobre los temas que ya trabajaba. Pero para eso no hacía falta invertir 700 horas en algo adquirible en medio centenar. Si eso era así, era porque seguía asistiendo a ese baratillo.Ah sí, lo había olvidado,para seguir entrenándome en la paz interior y en la paciencia que era la madre de todas las ciencias  nos habían dicho los antiguos. Máper se lamentaba de sentirse abandonado por sus alumnos.O  sea nosotros.El muy canalla no se había enterado que un alumno no es aquel cuyo nombre aparece en una ficha con tal denominación y cuando así  nos mencionó al Peralta (efigie de piedra no hay que olvidarlo)y a mí en la cafetería de mediamañana donde coincidimos un día,dirigiéndose a la camarera;yo salté´ diciendo,´éste no se ha enterado que ni nosotros somos sus alumnos ni los temas que da son de informática. El chico  y su sensibilidad o  su placa sensiblemente vibrátil se sintieron afectados cierto lunes que sólo aparecimos dos.No dejaba de afirmar con un hilito de voz que era la primera vez en no sé cuantos años que le pasaba eso.Le consolé afirmándole que todos los cursos presentan mortandad asistencial, los únicos que no son los infantiles porque los niños acuden al centro porque sus padres los encierran prácticamente en ellos.  Esto no le evita la herida de narciso,acostumbrado a su público ante sus magistrales lecturas de página y media de  una revista de curso legal. 

E lsemestre fue siguiendo su curso embriagado en bostezos, impuntualidades, desinterés general, apatía crónica, repeticiones  y dossieres de niñadas. Laurita seguía dando forma a su culo en crecimiento y a su proyecto de tetas  que no se decidían al aumento, Neusi  Jí-ji-ji andaba en proyectos de matrimonio, Carmen detentaba la felicidad intemporal de quien es feliz con un caramelo y un atrapamoscas. Y el resto seguíamos  con el seny posat e n un sitio para almacenar fracasados.Yo continuaría con mi cara de póker hasta el final. Y  dando paso a mi autismo creciente.Si alguien preguntaba como Jesélu, que venia con otro pack de horas de reinserció y planificación, se le daba merecida respuesta de satisfacción.Incluso se le respondía a una encuesta anónima sobre virtudes y déficits del curso. Entre los encuestados hubo quien dio  dieces  ostentando un acriticismo total y una miopía visceral sobre el acontecimiento. Yo me vengaba calificando notas bajas, al menos para adecentar un posible diagrama de barras y una media aritmética, para dejar en un mejor puesto la percepción colectiva ante el asunto preguntado.  Cada mañana de asistencia a KanSerra,prácticamente solo era amortizada por la suntuosidad de la vieja casa peiral y sus logros en la reforma.Esa inyección estética contrarrestaba las largas y pacientes horas para aguantar  una dinámica de materias, que nunca había superado los característicos límites de una Informàtical Tavern.A Ratón Pérez se lo comenté desde el principio y seguramente por eso -además de por recordarle que las clases no era aquello que hacía él dando lectura a tres docenas de fotocopias sacadas de un PCworld- me tuvo en la sala de pinchazos de su mesa de vudú contra  sus enemigos. bueno, la verdad es que no me consideraba su enemigo.Más bien su tatarabuelo que le aguantaba las impertinencias tratando de no escuchar, lo que acabó convirtiéndose en la totalidad de sus comentarios: intervenciones verbales de un inútil en pedagogía usurpando un puesto de trabajo de cualquier otro que lo habría hecho infinitamente mejor,con un mínimo esfuerzo por sacarse la tontería de encima. No obstante en favor de tal rata cabía apuntar que era el sujeto apropiado a un grupo social de desadelantados, donde tal vez, Peraltas y Aarón desde sus silencios moderados respectivos, les quedaría un rato para pensar  con el cerebro frontal de la crítica, en lugar con el occipital de la hipnosis.En tanto que club donde ir a hablar de farándulas, del televisivo-programa-bomba del momento,el hermano mayor; de cosas personales y -como mucho y para justificar el sueldo- de un par de frases comodín de chorras irreductible. (tenéis que acabar el proyecto de multimedia para puntuarlo, no usaremos internet hasta que no acabéis,..)en la boca del Maper-Pérez. El motivo destacado del curso había sido un prácticum de 80 horas en el último mes y -supuestamente-un programa de visitas durante los seis meses anteriores a varias empresas y lugares.Solo hubo una visita a un Servidor local y otra, a la zona comercial de Barna donde están concentradas las tiendas que vender hard y soft. Un segundo de atención a esa visita de colegio. Maper preocupado por Laurita y su atropello  potencial por algún vehículo depurador,dada la hiperquinésia de ésta. Y antes que nada,como  autentico mánager, un desayuno por todo lo alto en  la table  des vins, un lugar elegante de calle Pelayo,donde   Juanovich como parte de la troupe nuestra a la fuerza, ponía la nota de chusma con bocadillo propio ,envuelto en plástico y papel de periódico y criterio inamovible de sus ancestros (“mientras tomes algo puedes comer de lo propio y no te pueden decir nada”).  Yoli recogió la parte gráfica del evento con un par de fotos como si fuéramos esquimales que íbamos por primavera vez a la gran ciudad.  Y l el tiempo , práctico de buceo de campo, no pasó de entrar en media docena de establecimientos comerciales para recoger papeles de información que nunca comentaríamos en” clase”.  Tras la primera media hora  de ir detrás de Maper  y ver en aumento mi desencanto me escaqueé junto con otros lo ante que pudo. La efemérides figuraría como día de clase  ambulatoria o de visitas o algo parecido. En realidad no recuerdo un sólo día de clase en todo el llamado curso salvo por su función de practicar la paciencia:algo que buena falta me hacía.después de esa enseñanza  aprendí a tolerar todos los imposibles, todas las incorrecciones, todas las indecencias, todas las antididácticas y por encima de todo afiliarme a la vieja tesis de que nada es lo que parece y ningún real tiene parecido con la promesa que le precede.en KanSerra conseguirían autorizaciones para la misma versión del curso para años siguientes y no sólo eso, sino el mismo fichaje de Maper,el cual se consideraría que lo haría muy bien. El parámetro de gestión de calidad habría brillado por su ausencia y nadie, ni siquiera Varro, una atractiva y aparentemente inteligente  directora pero ajena a las particularidades de cada agujero  en la nave que comandaba, se había preocupado en hacer algo tan básico como control de calidad y evaluación del producto (de enseñanza, es un decir ) entregado. Los de a pie, los que fichábamos cada día convencidos de una preciosa pérdida de tiempo,bajábamos un párpado y levantábamos otro en una metáfora de la derrota de todo parado crónico, que no pierde de vista lo que sucede en el entorno pero no se hace responsable de sus derroteros,puesto que es el menos indicado para opinar.eso sí, de tarde en tarde los requisitos del centro pedía, -y por escrito. evaluaciones sobre la situación. La cuestión era que nadie sabía para que podían servir tales consideraciones,. cuando en las talludas reuniones de alustro,si así lo llamaban, no había representación directa del alumnado para presentar iniciativas o quejas.

Cada glomérulo humano presenta su perfil de crucero y ese no fue una excepción.Unos se mantuvieron en su idiocia, otros en su autoexclusión, otros en su  pose lela y en general todo el mundo aparentaba que ah´i hacía algo.Si alguien avanzaba, como el motero escapado de una página de cómic, o la ji-jí, era porque trabajaban recursos en otros sitios, en casa o en algún centro de trabajo. El uno por tímido extremo y la otra por estentórea de mentira, fueron la parejita de nota de toda la temporada, jugando a un juego de amigos tocones, sin ir  a más farándula que los garfios de pajaritos. Soporté estoicamente toda la escenografía sin hablar  más de una sílaba de las necesarias tanto con compañeros de curso como con administrativos del centro, los cuales cumplían diligentemente sus atenciones y sus ganas de complacernos.(especialmente JotaEle, cuya suavidad en el trato lo dignificaba .Pero, siempre hay un pero (decía de llamarte un día para darte una información y no lo hacía) aunque nunca sabían responder a las preguntas claves. Eso no fue tan grave, hasta que en algún momento y con alguien, se pasaron de la raya exigiendo que se pusiera a trabajar y que no se pudiera esperar a encontrar el trabajo ideal. Sí, toda una filosofía pragmática de la General mecánica de la Gene, estaba detrás de esos puschmen, que todavía no se habían enterado que la sociedad se dividía entre los que creían en ella y quiénes habíamos dejado de creer en sus posibilismos. Reconocerles la ignorancia en ese punto me hizo recordar el detalle del primer día de solicitud del curso, que dado que estaba completado, la administrativa de turno me repuso:-tenemos uno de oficial de carnicería. Mi cara tomó el semblante de pasta de boniato ante tal declaración, pero conseguí articular una frase inocua de solicitante de base: “¿y qué tiene que ver el curso de informática con la carne?”El balance final del curso no podía ser más desastroso, únicamente un dato interesante: la oportunidad de auto aprendizaje, aunque limitado, ya que Maper que no daba golpe en lo suyo sí siguió desarrollando sus facultades policíacas y daba sus habituales toques de control que incluían impedir hacer  proyectos o trabajos que fueran ajenos al centro.¿ajenos? -pensó mi neurona  821324.Si no había absolutamente nada de lo visible que no fuera ajeno al enunciado del curso. Este gendarme en funciones llegó a perseguirme en una ocasión al despacho contiguo porque estaba haciendo una llamada autorizada para conseguir infos de un curso de informática mejor al presente. Maper, todo un prototipo estandarizado de la idiocia, estaba a salvo en un centro que se nutria de sujetos ineptos como él. Su único posible reciclaje profesional habría sido el de colocarlo como muñeco de peluche en una caseta de tiro para darle hostias con pelotas de arena.  Pero ni ese tipejo ni nadie de la casa estaba interesado en hacer un balance real de la situación. Les bastaría figurar como uno de los centros de la comunidad autónoma impartidores de cursos de informática. difícilmente alguien  se profesionalizaría en lo aprendido porque no se habría dado aprendizaje suficiente. Y en todo caso algunos trabajos conseguidos, como el de Peralta en el centro local de deixallería, no tenía nada que ver con multimedia ni con  instalación de sistemas. Vi a Peralta antes de irme de vacaciones bajo su sombrero de paja y éste bajo un sol tórrido en la planta de basuras. Me dio pena. El hombre más lúcido del curso y posiblemente mejor persona y más experimentado, haciendo un trabajo por debajo de sus capacidades. Eso sí podría tener un futuro profesional de por vida como contratado permanente. De la lista de propuestas para cualificar el curso nunca hubo ni una negativa ni una afirmación. No hubo nada y no se hizo nada. Con seis meses había sido extensa: conectar un portátil a un ordenador de consola en red, desmontar un monitor por dentro, colocar dos discos duros en un mismo ordenata, navegar por internet, configurar páginas web, enviar cv vía digital y consultar el email de un modo habitual y otras muchas cosas. Las niñas más tontas del curso hacían sus cartas de amor a sus niños empichados, Juanovich hacía dibujos con el Paint, Peralta se la pasó jugando con las herramientas del Photoshop, el motero trayendo las imágenes descomunales de Royo, el profe de la UOC hacía sus correcciones y débitos universitarios en tiempo  pagado por el centro, la ji-jí se autor realizaba dando clases a las más atrasadas del curso y completando la insuficiencia docente de los titulares, la Carmen pasó el álbum profesional al CD. Todo un patio andaluz. Pasar portal experiencia me hizo sentir sucio mentalmente. Hubiera preferido no apuntarme a semejante atropello al tiempo libre. El último período sin embargo, el del prácticum en una empresa local: entorno digital que hacía de servidor y compaginador de web, trabajé con nuevos programas durante tres semanas intensas. Hubo días de 6 horas sin levantarme de delante de la pantalla. Después hubieron alunas semanas de vacaciones: cambio de paisajes y de gentes que vendrían a poner el interruptor al período inmediatamente anterior. Me olvidaría pronto de la experiencia pasada y tomaría por ´lección la siguiente: la de advertir a priori lo que pueden dar de sí los lugares, las gentes y las propuestas y no pretender nunca admitirla hipótesis de aceptar medianía presumiendo que podrán ser cualificadas sobre la marcha. La sociedad, ésta sociedad, es negligente por definición y como ya señalara Erasmo de R., los más ignorantes acaban copando los puestos de poder y no podía ser de otra manera, ya que mientras las personas más interesadas en fundamentalidades hacen sus viajes teóricos y dedican sus tiempos a ocupaciones sociales, las personas menos lúcidas se ocupan de sacarle la mejor tajada a las oportunidades y de hincar el diente con la boca más abierta al pastel. Mientras unos piensan otros jalan y se posicionan. Así es la vida. Ninguna objeción a hacer especialmente cuando estar en el terreno dominado por la estupidez acaba teniendo un beneficio impactante: aprender a vivir con ella sin contra prestar una úlcera.

Y aquí acaba un episodio de seis meses, del que se podrían decir más cosas, pero puesto que a nadie le interesa una visión novelada y cínica (bien, el cinismo no es una cosa tan mala, es uno de los nombres de la verdad, y un recurso de poderla decir, y en eso hasta Joan Fuster, si toca citar un nombre público, lo subscribe)me detengo, para dejarlas yemas de los dedos libres para otros relatos más suntuosos y menos cargados de tirria a personajes cuya coincidencia en el mundo  de las cosas importantes es difícil que se dé y si se da será solo eso una coincidencia movida por el azar que no significará para nada una identificación en maneras de hacer y de  enfrentar conocimientos y recursos vecinales. Luego las estadísticas hablarían de los grandes capitales dedicados a formación profesional y centros ocupacionales. Datos que serían tomados con el mejor sentido del humor posible.

 

La mano de los anónimos

Por Néstor Estebenz - 29 de Marzo, 2009, 14:27, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

La mano de los anónimos. 

 

Nuestra pareja vive en un bloque de relativa reciente factura construido por una empresa[1]  con la que se pillaron los dedos, ellos y todo el vecindario, al suponerle  una honestidad que no tenía. Es un bloque que tiene una cierta elegancia por su curvatura y su fachada a blanco negro: el blanco del hormigón y el opaco de las cristaleras de las balconadas. Es una fachada cebra y se diría que ha sido puesta así por si alguna vez la gente se desplaza hacia arriba (hacía el cielo) en lugar de por las calzadas. Esa fachada cebra detendría el paso de los ovnis dando prioridad a los excursionistas  atmosféricos. En todo caso, el blanquinegro siempre es llamativo y la cosa no queda nada mal.

Como todo bloque nuevo fue maqueado para la compra y dejado para el después un montón de errores e imperfecciones de acabados[2]  y de estructura[3] y de escrituras[4]    que fueron poniendo en entredicho la capacidad constructora de la empresa y la habilidad sensorial de sus operarios y técnicos, además de la de sus representantes legales.

Nuestros protagonistas son unos vecinos más de ese bloque de cuatro escaleras y dos niveles de parking con  unos cien apartamentos y   bastantes más personas sufriendo las consecuencias  de la negligencia empresarial y del hábitat poco correcto. Ellos como los demás sucumbieron a la primera impresión y los desastres del edificio irían emergiendo luego. Pero si ese iba a ser el hogar para siempre o por unos cuantos años, pensaron en que lo mejor sería adecuar las cosas lo más cercanas a l bienestar. Plantaron plantas en los tres metros cuadrados de tierra del patio y en una ocasión sacaron las lamas de atrás, que uniformiza la contra fachada e impide ver los trapos de las galerías de los apartamentos que las tienen, con el objeto de limpiarlas. Pero ese gesto radió de luz la cocina y decidieron demorar la reinstalación a  hablarlo en una reunión de escalera que  se propuso pero no quedó nunca convocada. Sacar las lamas (pensadas para ser colocadas una vez, pero no para ser quitadas, limpiadas y recolocadas nuevamente) fue un trabajo duro. Quedaron guardadas en la plaza de parking a la espera de su lavado y reinstalación si no se encontraba una fórmula alternativa mejor. Eso sucedió un agosto y  para el siguiente otoño nuestros pupilos recibieron un primer anónimo[5]  (letra de bloque, mayúscula, sin acentos ni puntuación, firmada por un “tus vecinos” y con la afirmación de que su actitud dividía al vecindario). !Vaya por dios¡ alguien que se hacía representante de toda la comunidad opinaba por todos, pero eso sí sin dar la cara. La caligrafía prometía lo suyo y daba unas cuantas pistas de personalidad de la persona propietaria de la  mano escritora: líneas que empezaban en paralelo con la hoja pero conforme iban avanzando tenían una tendencia tobogánica hacía abajo (¿signo de autodesestima? ¿Problemas de afirmación? ¿Problemas de desodorante?)A pesar de tratarse de un anónimo daba pistas al decir que con tal actitud, los buscadores de luz estaban enfrentando a los vecinos. Sí, es cierto que hicieron un escrito firmado y con el número de teléfono y la dirección puesta, que dieron a los presidentes de escalera para que lo colgaran en los tablones de anuncios. De hecho no hicieron la pesquisa de averiguar si fue leído por todo el mundo pero al parecer, de las cuatro escaleras, dos se reunieron y decidieron estar en contra de quitar las lamas. Pero ni a esas reuniones fueron invitados  los intrépidos ni ningún presidente de escalera les notificó la conclusión. Fue uno de la gestoría  local[6]  que levaba los asuntos administrativos de la finca. Una asesoría de esas que cobra demasiado por hacer muy poco y quizás se sintió necesitada de prestigiarse ante un grupo de vecinos dada su incompetencia con las facturas, la administración en general y su descrédito ante otro grupo de vecinos. Lo que sí hizo la gestoría fue enviar una carta emplazando a la reinstalación de las lamas. Como gestores que son, también hacían la gestión de la presión y la división,. Es decir la de reforzar la tendencia mezquina de unos vecinos contra la libertad de otros.

Vivir en comunidad  lleva a esos roces. Y eso genera posiciones para todos los gustos. Los anónimos que se irían sumando (dejados en el parabrisas del coche y en el buzón): la misma letra, la misma mano, el mismo tono, seguía confirmando que detrás de un anónimo vive una mente  mentecata, meliflua y con problemas de identidad, incapaz de asumir su propio nombre y capaz de otras canalladas tal vez peores. Fue por eso último y no por ninguna consideración legal, que los inquilinos acabaron recolocando las lamas o parte de ellas, puesto que le fueron robadas un par en su permanencia en el garaje. !Es que hay vecinos para todo¡ Vueltas las piezas a su lugar, aquella mente incapaz de coexistir con el agujero en la contra fachada, cesó  de enviarles  papelajos y  la pareja  continuó haciendo su vida a pesar de compartir un techo con algunos indeseables colados en la nómina de los vecinos. Un bloque de pisos-ya se sabe-es un pequeño/gran universo. No pasa nada y la indiferencia es casi total y absoluta  mientras todo el mundo permanece en su puesto obedeciendo el rol  estándar de no destacarse por nada. Tan pronto uno lo hace, aunque sea para proponer mejoras, genera envidias, murmuraciones y tiradas de piedra desde manos escondidas.  Nuestro escritor fracasado de firma oculta, hacía o quería hacer de voz pública contra  personas que solo pedían más luz y que vivían a menos de un minuto de su puerta.  ¿Qué clase de mezquindad puede ocultar alguien incapaz de tomar la palabra y de tratar las cosas a la cara? en particular cuando en alguna reunión parcial donde no estaban presentes los infractores se permitía despotricar en su contra. En todo caso no sería el único ni el último en recorrer a tales procedimientos. Los artífices de los anónimos prodigaban en otras comunidades de vecinos  y quien no lo tiene claro ni tiene entereza para mirarse a su propia cara podía recurrir a artimañas de esa naturaleza o peores. Por si acaso, ante alguien que no se sabe lo que es y de que taras presume, es mejor no ponerse al tiro de sus pedradas.

Pero  redactar anónimos sin duda da ventajas a quien se ampara en ellos: la de comunicar un deseo y una opinión sin comprometerse por hacerlo. Hay quien llega a recurrir a pintadas de pared para acusar a alguien con nombre y apellidos por tal o cual hecho. !sea por la cultura popular a falta de mejores recursos y mayores  astucias¡ Hay quien se venga  solapadamente  de  los vecinos que no le caen bien, porque son más guapos, ganan más dinero  son más felices y son incapaces de perdonárselo. Por último hay quien desdemoniza las situaciones entre-vecinos llevando sus múltiples temas a guiones de cine o de pantalla[7] .Hay quien cuenta su pequeña anécdota por escrito para descargarse  de la mala leche ajena. Hay quien simplemente sucumbe a la situación y se da por rendido para cambiarla y sabe que vivir bajo una misma techada con cientos de personas da conductas de todas las especies. Sin llegar a extremos de otras ciudades[8]  - donde vivir en vecindad puede ser igual a ir a un campo de batalla- qué duda cabe que la vecindad puede significar  quedar enganchado a un fenómeno impuesto, donde los más demagogos de lo comunitario, sin dar la cara, hacen apología  de democracia o de intereses mayoritarios.  Como sea que todo el mundo tiene derecho a expresarse el escritor de anónimos también lo tiene, y aunque lo que diga no justifique el gasto de papel sobre el que lo haya escrito, un remoto acto de conmiseración hace tener en cuenta el hecho de que entre vecinos pueden confluir verdaderos  matagatos y almas en pena esforzadas en ser desgraciadas a perpetuidad.

 

 



[1] su nombre de avanzada del espacio, Espais , no camuflaba su verdad de  ser un tinglado para las ofertas de baja calidad.

[2]  pulsadores de timbres al revés, puertas que no cierran bien, tabiques frágiles que presentan  grietas.

[3]  desagües en el parking en el nivel más alto del suelo impidiendo el vaciado de encharcamientos de agua por accidentes.

[4]  las medidas de las plazas de parking no corresponden con las reales pero la empresa se sacó un as de la manga diciendo que a través de la notaría fue notificado vecino a vecino verbalmente por la cuestión.

[5] Este relato tiene por anexos los documentos relativos a la historieta de tbo, pero tampoco son indispensables para hacerse una composición de lugar de las movidas del juego.

[6] Mangants de Sistelles SL

[7] La serie Neighbours podría hasta ser material de aprendizaje  para la rectificación de conductas.

[8] En algunos barrios marginales de ciudades norteamericanas hay bloques que han llegado a ser bastiones armados donde la policía no se atreve a entrar y desde donde disparan contra otros.

Fumar: un indicador de no-solidaridad

Por JesRICART - 29 de Marzo, 2009, 14:22, Categoría: The OBSERVER

En un seminario sobre solidaridad con Chiapas en la casa de la Solidaridad de Barcelona, los compañeros de vanguardia, o que así se creían, adictos al humo pulmonar no conseguían reprimir sus deseos por respeto al resto de no fumadores (que éramos mayoría). Hacían el ademán de levantarse y acercarse al umbral de  la puerta a fumar, pero bastaba que uno encendiera su pitillo para que otros lo siguieran por mimetismo encadenado y puesto que se agolpaban en esta misma puerta el humo en lugar de salir se mantenía dentro de la sala. Eso sucedió en reuniones pero especialmente relato  el hecho en un seminario intensivo de bastantes horas era necesario decir algo para que las simples molestias iníciales no terminaran con crisis de laringe u ojos enrojecidos. Al hacer la observación al respecto, la gente aceptó que no se debía fumar dentro, algo que ya había o habrían decidido bastantes veces en el pasado y que sin embargo seguían sin cumplir, pero en cambio no aceptaron la discusión al hecho implícito del fumar en un local cerrado y a la falta de solidaridad al hacerlo, lo cual dejaba en entredicho el contenido de solidaridad del mismo seminario para irse a la otra parte del planeta, a Chiapas, a verterla como los santo predilectos del reino. La solidaridad, ya lo sabemos, se ha convertido, afortunadamente no siempre,  en un pretexto para hacer proyecciones personales, justificar viajes turísticos por razones políticas o tener una coartada para seguir siendo torpes en la vida concreta.

La solidaridad con el afuera debería estar conectada con la  solidaridad con el adentro de lo contrario qué credibilidad puede tener una cuando no se da la otra. Esa clase de disintonía se da en otros espacios de voluntariados y neo militancias en las que el objeto de lucha y de solidaridad parece disculparlo todo, incluido el respeto más básico a la gente más cercana en aras a la hipervaloración de la importancia a la gente más lejana.



La retirada de las armas

Por Noé Candor - 24 de Marzo, 2009, 16:50, Categoría: The OBSERVER

Cedeuve  17 diciembre 1998

Posiblemente durante los últimos 30 años el tema ETA ha estado tan presencial en los medios de comunicación, que desde que ha declarado su resolución por una tregua indefinida, esto ha ocasionado un vacío informativo y también un  vacío de discurso en los propios agentes del poder, lo que les lleva, sobre todo a los últimos a seguir hablando de esta “banda terrorista” con el mismo énfasis de siempre. El precedente IRA y su  iniciativa de no continuar con la acción bélica, guarda una estrecha conexión con el tema en Euskadi y en general con los temas nacionalistas de la Europa Occidental donde las acciones a fuego han demostrado mantener una actividad en el candelero pero no una resolución de las grandes cuestiones en juego.

Cualquiera que fuese la mejor de las organizaciones armadas nacionalistas tiene enormes dificultades para competir con el peor de los estados que defienden militarmente su tradición a toda costa. Este factor en Irlanda ha querido ser instalado como determinante en la tregua la organización vasca. Otros como los despliegues multitudinarios (estimados en 6 millones de personas en todo el estado español) por la ejecución  preavisada de Blanco, y el cierre de Egin y el encarcelamiento del consejo central de HB, son  interpretados como datos que han recabado el aislamiento del grupo armado.

De hecho, más allá de estas circunstancias y mucho antes en el tiempo, ETA  había caído en un círculo del que no se preveían soluciones. Cada uno de los argumentos por todos y cada uno de los atentados adolecían de impecabilidad y precisión. La explosión a diferencia del disparo del francotirador puede tener -como suele ser  demostrado- nefastas e injustas consecuencias para terceros. Además los atentados contra  los peones del estado acaban retroalimentando una  auto inversión de ese mismo estado en su defensa, y la sustitución correspondiente de sus servidores caídos.

ETA ha tenido el discurso de las armas y escasamente el de la palabra. Sus textos como fuentes primarias no han sido divulgativos a excepción de  pocos comunicados, donde sus valoraciones no han sido ni exhaustivas ni convincentes. En lo que sí han sido persuasivos es en todas y cada una de sus amenazas de atentado. Nunca, nadie ha puesto en duda los avisos violentos de ETA. Y todas las conclusiones policiales y de los sucesivos ministerios del interior acerca de su definitivo desmantelamiento, han resultado ridiculizadas ante una extraordinaria capacidad de combate por tal organización[1] .Su tesis a favor de la lucha armada como de una postura de guerra por representar un segmento de opinión de Euskalherria de pueblo invadido, no ha disculpado nunca sus errores militares, cuya suma ha ido produciendo una importante fisura tanto en las fuerzas políticas´ vascas, como en el resto del estado español. Los Gora ETA que se han visto en varias latitudes geográficas, es antes un viva a una resolución de lucha a las acciones directas, que un respaldo a todo el historial combativo de la organización, cuyo  número de errores sí ha sido decisivo para la tregua. Obviamente jugar con fuego tiene riesgos que no son justificables bajo la idea de que en toda guerra mueren inocentes. Si eso no hubiera sucedido, con toda seguridad el saldo político de ETA sería elevadísimo y su inserción en la lucha política pública y pacífica tendría una mejor entrada. Ahora en  cambio, las negociaciones con ETA y su entorno, algo que siempre ha sido cuestionado por el gobierno, llega tarde y fuera de lugar. En todo caso se trata de una retirada de la violencia  definida en todo momento como tregua, es decir, como paréntesis. A pesar de que los escafandrados portavoces de la llamada “banda” al anunciarlo a la BBC, dejarán la opción de la violencia para otras generaciones venideras. Las exposiciones de ETA indicaban más conclusiones que una valoración exhaustiva y un análisis profundo de la realidad vasca  y de la propia organización. En todo caso la tregua fue entrecomillada desde el primer momento y lo sigue estando a pesar de los meses que han pasado.  ETA sin acciones armadas sigue ocupando o polarizando la atención pública y constituye un dato de primer orden en todo análisis de coyuntura. Posiblemente su autopuesta en el paréntesis permite paradójicamente ocupar una función política principal. Al no intervenir por la fuerza coactiva y por la precisión de objetivos -con suerte- militares, el no-hacer de ETA está haciendo políticamente bastante más que su hacer bélico. Permitir la oportunidad de la pacificación de Euskadi es  quitar excusas a los estatales para sus  movidas de control, es por lo tanto permitir un aumento de protagonismo de las formaciones políticas nacionalistas. ETA no deja un vacío de actividad. Los actos de increpación de los jóvenes radicales y algunas tentativas de violencia artesanal no van a involucionar un proceso ni a pretextarlo, como tampoco van a colocar las bases militantes para una  nueva organización armada.ETA al retirarse de las armas de fuego y de los explosivos con saldos militares no pocas veces nefastos para los propios intereses de la organización, coloca en primer plano y de una manera grotesca los intereses del sistema en seguir sojuzgando bajo un mismo estado nacionalidades culturales forzadas a la unidad. No es porque sí que el discurso peneuvista se esté limando de frases decorativas para explicar  sus posiciones de formas más claras[2] . Toda retirada de la violencia si se puede consolidar es porque las vías de diálogo pueden volver a ser útiles para la convivencia humana. En ese sentido es un gesto a elogiar. En cualquier caso el sonido de los disparos y de las bombas es básicamente siempre el mismo, mientras que el sonido de las palabras es infinitamente más versátil y con un poder de expansión mayor cuando son permitidas todas las voces y todas las reivindicaciones.

La reflexión acerca de la violencia forma parte del desarrollo cultural de cada historia nacional. No existe país ajeno a la violencia, ni estado que no se haya constituido con componendas de fuerza. Por lo tanto todo debate concreto acerca de la violencia de unos por sus intereses, hay que enmarcarla en el proceso histórico general del que arranca, y no limitarlo al hecho de si la violencia es buena o es mala. De nada sirve afirmar lo segundo si no es comprendida la base raíz que la gesta. Ni siquiera las treguas, los armisticios, las rendiciones o las clausuras bélicas, ponen fin al substrato de disponibilidad del género humano hacía la violencia. Esta rebrota cíclicamente cuando no han quedado resueltos los antagonismos por los que surgiera antes. Por ello la consideración de toda suspensión de la violencia no puede quedar limitada a razonamientos políticos y coyunturales. Además de estos hay que considerar la naturaleza humana y la pervivencia de comportamientos primitivos.

 

Por lo tanto aunque toda retirada de las armas sea un motivo de ilusión y de elogio, no resuelve la situación sino es comprendido el origen de la violencia como respuestas a situaciones que son vividas como negadoras, impuestas por una fuerza externa. Tratar de demorar negociaciones y procesos de diálogo reclamando la devolución de las armas como si se tratara de una guerra de trincheras es no haber entendido nada del proceso vasco. Y las armas, sin duda, volverán a sonar, empuñadas por unas manos u otras  para reclamar lo que no se consigue por las vías del diálogo[3] . La celebración de un silencio de las metralletas y pistolas, da la oportunidad equilibrada para que los comandos ejecutores, reflexionen acerca de su papel pasado y para que las potenciales víctimas que pudieran ser sus dianas, reflexionen también acerca de su oportunidad desde sus puestos de mando para  mejorar las circunstancias de convivencia social.



[1] Es absolutamente secundario el factor cuantitativo de si sus miembros en activo se han contado por decenas o centenas,o ,improbablemente,por millares.lo cierto es que se ha regenerado una y otra vez cumpliendo un rol polar en la escenografía de la lucha social y política  de la geografía hispana.

[2]  La portavoz del gobierno vasco ante el tema de la protección policial de los ediles del PP por la Policía Nacional y guardia civil al decidir  retirar  su protección por  la Ertzantxa ante la evidencia del cumplimiento de la tregua, se ha expresado en términos inequívocos de  confrontación de gobierno a gobierno. Una verdadera antesala verbal a un ultimátum en toda regla.

[3] conscientemente exponerlo así es tratarlo como una simplificación y sin duda la valoración de una casuística violencia  sistemática de un grupo armado contra otro hay que enmarcarlo dentro de las teorías de guerra sintetizadas por el acontecer histórico. esto emplaza a otro  texto más riguroso.

El principio de un nuevo comienzo

Por Néstor Estebenz - 24 de Marzo, 2009, 16:45, Categoría: MOVIMIENTO SOCIAL

 

-crisis de la IR

-de la lucha política a la regeneración existencial

 

 

El argumento de depósito  de situar en  los hijos del mañana los auténticos apreciadores del Hoy y en ellos  quienes tengan posibilidad de disfrutarlo en sus consecuencias de ventajas, es un argumento con varias fallas de peso. De una parte, la convocatoria del Futuro como una entidad con capacidad de crítica es una presunción temeraria. De otra, apelar a la Historia como sucedáneo  subterfugial de ese supuesto futuro supuestamente unido a todo lo que le antecede es apelar a una entidad todavía más compleja, por caer en la ilusión de que hay una sola historia o un solo futuro o un solo modo de interpretar el pasado desde una atalaya única de los interpretadores del después. Además sobreactuar cada presente en la apelación de un mundo mejor para el futuro de los hijos, emplazados a vivirlo  y no tener que pasar por las penalidades de sus antecesores, es un argumento clásico en la lucha social de toda clase de áreas de pobreza, y tan aplastante que nadie se atreve a discutirlo. Sin embargo en éste recurso a un “mundo mejor para nuestros hijos” hay la cobertura implícita de un doble fenómeno: el de la pospuesta del goce y de la delegación en otros protagonistas para gozarlo. Las generaciones futuras existen por una aplastante evidencia: por las precedentes que las hacen nacer.

 

A diferencia de la conducta animal, los protocolos de la procreación oscilan en función de cálculos y voluntades, y según los estilos marcados por cada geopolítica y estado existencial. La tenencia de hijos obedece a un deseo personal e íntimo y psíquico de sus procreadores, antes que a razones de extinción de la especie(no es por disminución poblacional que pueda quedar extinguida)o a razones de necesidad material(algo absolutamente incuestionable en occidente, donde los hijos dejan de ser los garantes de la ancianidad). El argumento pues del “por nuestros hijos” cae en una doble trampa: si lo que justifica una lucha por un gozo social óptimo, son ellos y hay obstáculos para la felicidad colectiva, quizás lo más apropiado sea no tenerlos para no someterlos a un mundo de servidumbres y aun futuro incierto. Si tenerlos es la razón de lanzamiento a la lucha, pone en entredicho la conciencia de partida de los progenitores. Por un lado y por otro, éstos en lugar de aparecer como unas conductas santas y entregadas, aparecen en un segundo análisis como unos oportunistas situaciones. Los padres se amparan en los hijos en distintos extremos comportamentales: tanto en los de encontrar una razón para el combate, como en los de encontrar una desactivación total de la militancia y una justificación de las versiones conocidas de cobardía. El cabeza de familia situado como el responsable  de un núcleo familiar, como jefe soberano a escala de su pequeña tribu, se ve atado de pies y manos para hacer conductas de riesgo que le puedan desmontar de su rol y de su función protectora. Pero hay algo más, la posposición del goce social e individual, como una praxis habitual de vida donde rija la felicidad y donde las luchas contradictorias no se salden con explotación, represión y encarcelamiento; a una etapa sine die del futuro, es un modo de enmascarar los problemas individuales que cada sujeto vivo tiene ya de por sí en su relación con el deseo y con el goce existencial. La vida es para vivirla, no para sufrirla en las peores circunstanciases una vida de la que sacar sus jugos, desde lo sensorial a lo intelectivo. Desde luego, cada contexto admite más o menos dilatación de tal concepto. Y el proceso vital cita momentos traumáticos y de sufrimiento, de un modo inevitable. No son tan graves, tanto como su estaticidad.

 

 Durante décadas lo que ha ido incorporando oleadas de militancias a generaciones de lucha contra un sistema opresor  y formas perversas de dictadura, ha sido el deseo -entre utópico y semipracticable-de un mundo mejor. Quien ha experimentado en cuerpo, psique y alma propia el dolor y no ha visto derrotada su sensibilidad, no desea para nadie procesos semejantes y por lo tanto, quiere en el fondo de su ser, una concepción de relaciones humanas mejor en el futuro. La traducción en actividad política sistemática de tal noción, ha comportado paradójicamente la reproducción de mecanismos lesivos en las relaciones interpersonales, inspirados en los mecanismos sociales que se decían combatir. El sujeto reivindicativo no ha dejado de ser-a pesar de su función objetiva de luchador-un sujeto contradictorio manejado por las influencias ambientales. Donde la principal víctima del proceso ha sido él mismo, cuando ha consumado caídas neurótico-obsesivas, donde ha declinado su primacía y su deseo existencial de bondad, en aras a una lideridad, y al erótico  fantasma  de  poder de influencia sobre los demás. El reconocimiento de tal mecánica y la retoma de la vida personal después de largos períodos de vida política, ha coincidido con la fase del desencanto y la desactivación de la política. En esa interfase para el reencuentro con uno mismo, el  ex militante crítico, asimila doblemente su recuperación como individuo curricular con metas personales pendientes, con  la objetividad (supuesta)de transformación completamente en crisis. En la crisis de una izquierda, como un estallido multicromático nacen infinitas competencias innovacionistas. La lucha sigue.

Una cita equivocada

Por JesRICART - 22 de Marzo, 2009, 9:50, Categoría: DISCAPACIDAD

Cumplimos con la cita indicada, una cita con el neurólogo e el Guttmann, hospital especializado en limitaciones severas de motricidad y sensonrialidad. La cita estaba programada desde algún tiempo antes. Tras la espera correspondiente  entramos al despacho solo que su responsable os dijera que él  no era el especialista indicado del plantel profesional ya que todos los casos de poliomielitis pasaban por otro especialista por criterio. El neurólogo al revisar sus citas programadas ya advirtió la posible equivocación de ella, pero el error había sido cometido por admisiones. Lo que para quien tomara el teléfono de programación de visitas había sido un simple desliz para nosotros supuso ver rota toda la mañana. Desplazarnos significó cargar con la moto eléctrica, subirla al autor, ir de nuestra ciudad hasta Can Ruti en Badalona lugar de ubicación del centro. Ya que no fue posible dedicar la mañana para el motivo de la visita aprovechamos para dar un paseo por el patio y quedarnos a comer al restaurant (por cierto el menú bastante ordinario y caro teniendo en cuenta quela cerveza sin alcohol se paga arte). Comentamos si dejar constancia del hecho en la hoja de reclamación y como redactarla. Al fin convinimos hacerlo de las dos maneras posibles, de la forma manuscrita con la hoja registrado a su entrega y fotocopiada para guardar su demostración y por vía digital usando el email. Nunca entenderé demasiado las hojas de reclamación. Suelen generar acuses de recibo en el mejor de los casos y nada más. Basta con que el motivo que las genera no vuelva a aparecer para que sea el resorte para otra reclamación equivalente.  La  asignación de  su espacio  centimetrado para la cuestión  en sí misma es tan reducido que la persona reclamante debe recordar sus conocimientos  Ella se ocupó de hacerlo de la primera manera y yo de la segunda. Estaba advertido: escribir un texto largo te arriesgas a o ser leído y lo que importa es el objetivo de la reclamación: que no vuelva a suceder un error de este tipo para que a otro minus no se le haga perder el tiempo miserablemente con todos los problemas de movilidad que tiene. Yo opino que la literatura siempre cuenta con alguien dispuesto a dedicar tiempo para conectar con lo sutil más allá de las frases simples para constatar un hecho.

Comparativamente a años pretéritos en que la asistencia médica trataba a sus enfermos como pacientes pasivos, sumisos y descerebrados la actualidad es de lujo deferencial; tanto que muchos hospitales tienen un aire de residencias de placer, con profesionales amables y de trato impecable. Aquellos antiguos engreídos que se creían los reyes del mambo y no escuchaban la voz de sus clientes ensartándolos con sus diagnósticos nada más verlos han desaparecido o deben estar en franca retirada. La amabilidad  pone un porcentaje de toda cura. No es un simple protocolo es una filosofía actitudinal. A todos os gusta ser tratados como personas sea cual sea nuestra condición existencial y rol concreto.

Esa nueva calidad en el trato o quita que a veces se cometan errores, o ya porque la persona al cargo quiera cometerlos sino porque los mismos automatismos técnicos del trabajo lleva a pequeñas negligencias. A fin de cuentas una negligencia no es más que una ausencia momentánea de consciencia de la efectividad. Hacer una cosa mal implica tenerla que hacer por repetido, o sea que el negligente es también el perjudicado directo por su incorrecto y si no lo es directamente lo va a ser su compañero del otro turno en el mismo puesto o el de al lado en el mismo despacho.

Cuando se valora cada puesto de trabajo en su protocolización se trata de no desperdiciar el tiempo, ni el de los servicios, el de la empresa, por tanto; ni el ajeno, el del cliente, el de la sociedad. Esta sociedad que definimos como la multitud de relaciones de los unos con los otros se va mejorando detalle a detalle, con la re-corrección de cada comportamiento, conducta a conducta, persona a persona.  Puesto que los empleos rutinizan un tipo de gestos y a veces superan la capacidad o el tiempo laboral para enfrentarlos sosegadamente posiblemente las prisas inducen a una caída de la atención y dar una hora con quien no corresponde pasado por alto la circunstancia, como fue el caso, que todo afectado de polio debía ser enviado a un determinado profesional, el dr. Portell, y solo a este. Esto debía saberlo la oficina de admisiones pero también la usuaria puesto que o era la primera vez que acudía al instituto. Ni la una preguntó lo necesario para asignar al profesional debido ni la otra informó exhaustivamente de lo que pretendía porque la otra le indicó amable pero concisamente que o era necesario.

Nada de lo dicho es grave, bien mirado la vida está llena de citas equivocadas y de gestiones superfluas que toca regestionarlas de otra manera, pero decirlo puede ayudar a funcionar mejor todos con todos y hacer que el tiempo dedicado al ocio lo sea por decisión voluntaria y no por un error ajeno que nos lo imponga.

Mi compañera y yo nos hicimos el guiño de complicidad respectivo pensando que habíamos cambiado un poco más el mundo. No era la primera ni sería la última hoja de reclamación que llenáramos. Cuando menos hacerlo servía para documentar hechos y demostrar una estadística, la de la  ratio de atención al público con la efectividad.

 

Quitando, que es gerundio.

Por JesRICART - 21 de Marzo, 2009, 13:01, Categoría: Las PAREDES HABLANTES

Veo un antiguo conocido por el paseo Cordellas. Ambos vamos en la misma dirección en aceras distintas. Ralentizo el paso para permitirme un minuto de observación. La última vez que lo encontré me pareció que estaba algo ido. Tiene un modo de andar descompasado. Viste informalmente, la barba y el cabello blanco le sientan bien pero todo él da un aire desmadejado. Su arritmia en el desplazamiento me llama la atención, su encorvamiento, también. Es un avejentado prematuro. En cierto momento se detiene junto a un árbol del que arranca uno de esos papelotes de alguien que anuncia algo, para dar clases o para ofrecerse de no sé qué. Lo arruga con energía. No creo que lo haya leído. Su decisión estaba tomada. El árbol lo primero. Creo que este hombre sigue trabajando de jardinero y fundó una asociación de amigos con los árboles. Es de los míos. Un ecologista nato. Al limpiar el árbol del papelote y del celo adhesivo, un par de segundos, mira inquieto a su alrededor, tal vez por un remoto sentido de culpa al destruir una acción ajena. Nuestras miradas se cruzan.

¿Te dedicas al kitting? Cruza la calle y le explico lo que es el kitting. Alguien ha britanizado el verbo quitar para definir acciones como esa, la de arrancar de paredes, árboles o postes publicidad no deseada. Me cuenta que en París han arremetido contra vallas publicitarias y que aquí deberíamos ser más radicales. Le digo que estoy de acuerdo pero no hay tiempo para la conversación, el hombre de pronto ha decidido cambiar su itinerario, regresa a la otra acera y da marcha atrás. Pienso en el infeliz que ha hecho las copias del papel arrancado que consigue clientes para lo que ofrezca y ganarse la vida de alguna manera. De acuerdo, ha usado un árbol como soporte para su mensaje. Eso no está bien. Los árboles tienen derecho a que sus cortezas estén libres de toda clase de tintas. Los restos de papeles pegados en ellos y en paredes y donde sea afean la calle. No es precisamente lo que más las afea. Los anuncios eléctricos de las fachadas y los vehículos estacionados perturban infinitamente más el espacio que unos cientos de anuncios de esa clase. Pero eso forma parte de la cultura integrada, de lo legal, de lo acostumbrado. Nadie, salvo manguis y ladrones y grúas municipales -como gremio concomitante- quita los coches de las calles porque ocupan un sitio de todos. Los quitadores deben hacer un bien comunitario, nos sacan de en medio información indeseada, sólo que el ritmo de ésta es muy superior a las manos eliminadoras de aquella. La curiosidad del quitador al que me refiero es el pronto muelle sobre el que andaba que le hizo atacar al papel nada más verlo. Llevaba la decisión puesta. No necesitaba dedicar un segundo de reflexión para decidir perdonar al papel o quitarlo. Si este individuo fuera dejado en los alrededores de la Pl. Castilla de Madrid, junto al parque del agua se pondría las botas arrancando los cientos de papeles con los que asiáticos se dan citas, buscan trabajo, intercambian objetos, dan alternativas de alojamiento y en una palabra...sobreviven. El quitador es el zorro justiciero e implacable que abortaría todo su proceso. ¡Que respeten los árboles, que se anuncien en otra parte, que se lo monten de otra manera,...! Recabemos la opinión de un árbol cualquiera.

-¿Tanto te molesta que alguien use tu corteza para colgar un anuncio? –le preguntaríamos-

-En absoluto. Prefiero infinitamente eso a que vengan un par de tórtolos y graben con su navaja un corazón y sus nombres y una fecha celebrando el día en que hicieron el amor bajo mi sombra. –nos contestaría, por ejemplo-

-qué opinas de los que os limpian de papelotes.-seguiríamos con la encuesta-

-bueno, los de mi especie no se dedican a dar opiniones sobre estas conductas. Somos seres estables, quietos, más longevos de lo que se cree, ocupados en asuntos más serios, que vemos pasar generaciones enteras por nuestro lado, que asistimos a las historias de los interiores de las casas contiguas, que registramos los actos que se cometen a nuestro alrededor y desde luego, los que se hacen en contra nuestra .A partir de tener las raíces profundas y un cierto diámetro ya no nos duelen las patadas y nos apiadamos de los tontos que tratan de arrancarnos de cuajo. Sólo nos asustan las máquinas excavadoras y los taladores sin piedad que de tarde en tarde se lleva uno de nosotros por delante sin decirnos por qué También nos corrompe la contaminación atmosférica y la sequedad.  Llevar o no-llevar puesto un papelote o dos o tres es algo en lo que ni siquiera no nos fijamos. No es algo digno de mencionar en cuanto a que pueda afectarnos a la salud. Si nos limpian de ellos no es para hacernos un favor a nosotros sino para hacérselo a la vista de quienes nos miran.

-Lo ideal sería una ciudad limpia con lugares donde se pudiera anunciar la gente sin tener que acudir a colgar los anuncios por postes y paredes. ¿Qué opinas?

-¡Por supuesto! Ese es un ideal que los humanos tenéis que construir. Nosotros seguiremos entendiendo que mientras esta ciudad no exista podemos hacer un favor pasivo a quienes nos necesiten para comunicar sus  mensajes. Nos basta que se nos cuide y  respete.-dijo el árbol-

Tenemos una teoría de la supervivencia social de las relaciones por un lado, una garantía de continuidad existencial de los árboles no afectada por ser soportes de esta clase de publicidad y la figura de un quitador que más parece alguien afectado por una compulsión limpiadora de un TOC que no por tener una exquisita sensibilidad ecologista, la cual de ser cierta puede ser puesta en duda por la falta de exquisitez solidaria si el autor del cartelismo  se anuncia por una lógica de necesidad.

No puedo por menos que guardar cierta simpatía con los que acuden a esos modos de anunciarse para trabajos baratos cuando los anuncios de pago les resultan rechazables. En alguna ocasión yo mismo había acudido a esa estrategia para dar clases o contactar con clientes.

El alcalde vocacional

Por YASHUAbcn - 21 de Marzo, 2009, 12:59, Categoría: Las PAREDES HABLANTES

Morral  traidor , a  Morral le gusta la pasta. Pintadas de pared en la Avda. España, cerca del mercado Serraparera en Cedeuve. Toni Morral es uno de esos candidatos de IC que ya tuvo una temporada ocupando un despacho consistorial donde priorizaba las citas de mas dividendos y llegando tarde a otras, igualmente pre-concertadas,  de menor interés. Pintadas anónimas arremeten contra su figura. No hay porqué culparlas. Quizás se trata de pintadas rencorosas o de alguien que quiere vengarse en lo personal por sus desavenencias políticas. Sea como fuere, el grito sin firmar queda marcado y la incertidumbre puesta en circulación ¿será verdad? Ya los cartelones con su cara durante la campaña electoral fueron apayasados simulando narizotas rojas en sus nasales, dejándolo no muy favorecido por cierto. Fuera bromas el chico tenía por propósito alcanzar el máximo puesto de gobierno de una ciudad pequeña con perspectivas de crecimiento como Cerdanyola. Una vez conseguida su poltrona recibe el acto de confirmación del éxito. Para la mayoría que no entiende de, o no se mete en, política pasará como un fantoche más que no resolverá nada significativo para la historia local. Para la minoría que le siga el historial de servicios a la patria chica, unos le reconocerán inmejorables aciertos y otros lo meterán con calzador en el pie del  pueblo emplazándolo a dar pasos de gigante que difícilmente hará o podrá hacer. Los vocacionales del poder son eso: vocacionales. Nada a ver con representantes legítimos que trasladen las inquietudes sociales y los anhelos del pueblo silencioso y de sus gritos reivindicativos episódicos.

El sentido de la pintada parece tener a ver con alguna clase de gestión fraudulenta o al menos opulenta de los fondos. Pero en eso no vamos a entrar. Las figuras de poder suelen pasar una tras otra por acusaciones prototípicas de venderse al mejor postor.

Cuando la ciudad vuelve a despertar

Por YASHUAbcn - 21 de Marzo, 2009, 12:56, Categoría: CALIDADdeVIDA

Siguiendo una idea clásica, la de que quien no lucha no conquista, (versión por cierto adaptada de la idea primigenia: quien no llora no mama) y tomando de buen grado las propuestas compañeras Menea tu pueblo /Cerdanyola,moute, parece que este año nuestra ciudad está registrando efemérides que prometen arraigo y futuro.  La constante de la manifestación de los jueves contra el incremento de los impuestos, las conferencias masivas de la campaña contra la deuda externa , otro programa de conferencias como el que sigue el CCU centro cristiano universitario  en la parroquia de Avda.Espanya, el bullicio semanal en el Ateneu  con múltiples actividades, dan cuenta de cientos de personas no adormecidas con ganas de avanzar en calidad de vida y en conciencia social.

Una ciudad son  sus organizaciones, sus coexistencias y culturas, sus luchas paralelas, su nivel de vida, su  solidaridad interior, su capacidad de solidaridad con los de afuera, su  capacidad de movimiento y protesta, su bienestar social,su renta per cápita, sus ritmos culturales, su salud pública y su proyecto de  felicidad colectiva. Una ciudad es la suma y resta de aspiraciones y desidias de sus ciudadanos. Si predominan las dimensiones reivindicativas y los deseos de transformar las cosas por encima del bloqueo a las novedades, entonces la realidad cotidiana se va transformando a la medida de los intereses y gustos de quienes la compartimos. Si predomina las tesis y actitudes  del “no se puede hacer nada” “, toda la vida esperando soluciones y seguimos como siempre” “, los mismos perros con distintos collares”, “pagar y achantar”  y  un largo etcétera de este tipo, entonces la ciudad  de uno  es una ciudad muerta desprovista de energía y pasión por ser mejor. Ser cañeros para poner puntos en las íes y mencionar verdades que puedan  molestar es una  tarea tan necesaria como ingrata... Ahora que la más izquierda  está murria  después de su debacle electoral y en una fase de replanteamiento de todo su ser; ahora que es más demostrativo que nunca que el electoralismo no lo soluciona todo; ahora que contingentes numerosos de gentes sin partido toman/mos la realidad colectiva como algo propio en lo que se debe de incidir; es ahora que hace falta  la belleza o la fealdad de todas las prosas de la calle para avanzar en autoorganización y en un sentimiento de fuerza popular. Al fin y al cabo  quienes pagamos todo el engranaje somos el pueblo llano. ¿Qué sería de los profesionales del poder-o sea de sus asalariados- si no recibieran sus prodigadas pagas, tomadas de nuestros impuestos? ¿Seguirían interesados en la cosa pública, en el bien estar comunitario, en los demás, en el progresismo social? ¿Seguirían interesados en nosotros, en los paganos? No hace falta consultar a una bola de cristal para saber que la nómina de verdaderos interesados en el progresismo decrecería ostensiblemente.

Otros mensajes en Marzo del 2009

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