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El sujeto del lenguaje

Por JesRICART - 16 de Febrero, 2009, 12:20, Categoría: DEBAT CRITIC

El hablante como sujeto del leguaje desde su afuera.  Jesús Ricart

Michel Foucault en El pensamiento del Afuera[1] propone  que "toda proposición debe ser de un tipo  superior a la que le sirve de objeto"  El acto de pensar pide ponerse en un lugar indeterminado en el afuera de todo evento que pueda entrar en el campo de la reflexión.  La situación de partida es que el sujeto pensante al pensar incluye en su pensamiento lo que por él es pensado y percibido. "El sujeto hablante  es el mismo que aquel del que se habla" en el momento del habla queda convocada la opción consumada de la mentira. Lo más honesto que cabe es la formulación que reconoce que el discurso incluye lo contrario de lo que dice: hablo, luego entonces miento, es decir, incurro en la posibilidad de mentir. La mentira se puede conceptuar como una mentira no deliberada para la audición a la vez que una automentira por razones de incomprensión sobre aquello de lo que se habla. Foucault sostiene que la sola afirmación "hablo" “..pone a prueba toda la ficción moderna" . Un discurso no tiene garantizado dejar de ser mentiroso por el hecho de que hable acerca de la mentira. "La proposición-objeto y aquella que la enuncia  se comunican sin ningún obstáculo ni reticencia, no sólo por el lado de la palabra de que se trata, sino también por el lado del sujeto que articula esta palabra" [2]

La infalibidad de la comunicación y de las herramientas comprensivas queda directamente desbancada en el supuesto de que alguna vez hubiera detentado la función unívoca de su poder cuando  "toda posibilidad de lenguaje  se encuentra aquí evaporada por la transitividad que el lenguaje produce"[3] el lenguaje es el vehículo que tomamos para ir de una parte a otra, de unos discursos a otros. Se trata de viajes de ida y vuelta que comportan la coexistencia de dos o más realidades, de dos o más discursos al mismo tiempo o en intervalos breves entre ellos.  El lenguaje tiene sus propias dinámicas y genera una cierta servidumbre en el sujeto hablante. Todo discurso para tratar de ser exhibido lo requiere pero al usarlo puede traicionarse parcialmente. Lenguaje y discurso son dos registros distintos. "El lenguaje escapa al modo de ser del discurso -es decir, a la dinastía de la representación" [4] El ser humano acude al habla sobre la base deficitaria de su existencia material y angustiada. Al hablar toma conciencia de sí y organiza su evolución en torno al lenguaje pero también desaparece en su primera verdad. Por eso "el sujeto de la literatura (aquel que habla en ella y aquel del que ella habla), no sería tanto el lenguaje en su positividad, cuanto el vacío que se encuentra su espacio cuando se anuncia en la desnudez del hablo"[5]  Hablar hace que tarde o temprano coloquemos el discurso en un plano registral que clasifique los distintos registros enunciados. Ese hablar sobre el hablar convierte al hablante sino  en una víctima de su laberinto reflexivo, sí en un huésped que no siempre encuentra la salida."La palabra de la palabra nos conduce por la literatura, pero  quizás también por otros caminos, a ese afuera donde desaparece el sujeto que habla"[6] .

Foucault argumenta que la demora del pensamiento occidental en abordar  el sentido último del lenguaje, a pensar el ser que contiene, es debido tal vez al presentimiento  del peligro que se corría al poner en evidencia la experiencia desnuda de la lingüística.

Para Foucault la mitad del XIX  descubre, con Nietzsche  que la metafísica occidental estaba ligada a su gramática (algo  ya adivinado por Schlegel) y apropiada por quienes poseían el derecho al discurso haciendo uso monopolístico de la palabra. Repasa las  posiciones de Mallarmé , Artaud, Bastaille, Klosowski,  Blanchot, Sartre para establecerse en la idea de que  el afuera no revela jamás su esencia” mostrando o demostrando una cierta imposibilidad para acceder a la comprensión total. El lenguaje es indispensable para la construcción de relaciones de significado y motores significantes en cada biografía personal y/o individual. Su alto poder de atracción y sus recursos potenciales la hacen indispensable.  En esa misma imprescindibilidad  se paga el tributo del déficit comunicacional. “La atracción tiene como correlato necesario la negligencia”.

 Se pregunta acerca de la ubicación de la ley y de su tarea. La frontera entre control y controlado se extingue. La oposición a un estado de cosas acaba encontrando la complacencia en una ley que no cambia, entendida tal ley en el sentido de las inercias sociales que prevalecen por encima del cambio de las formas. Hay una accesibilidad vedada. No todo es decible y aún menos no todo es decible por todos. Hay un “lenguaje que no es hablado por nadie: todo sujeto representa un pliegue gramatical” . el lenguaje al que acudimos y que nos forma interactivamente a la vez del que formamos parte tiene una instancia de movimiento que compite con la voluntad.  “El lenguaje es la forma siempre deshecha del afuera”, en cambio si es  definido como lugar inalterable de la verdad y del tiempo es algo  tremendamente peligroso ,así entendido por Foucault que para terminar este valioso ensayo   acude al  mismo ejemplo con el que  lo ha empezado 80 páginas atrás, el  de Epiménides el cretense con su declaración de todos los cretenses son unos mentirosos, la cual lo desvinculaba de toda verdad posible.



[1] Pretextos Valencia 1993

[2] op.cit. ésta y siguientes notas, p.9

[3] p. 10

[4] p.12

[5] p. 13

[6] p.14

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