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El delito ecológico y el análisis de basuras

Por JesRICART - 24 de Enero, 2009, 15:55, Categoría: ECOSdeSOCIEDAD

El delito ecológico suena como algo muy gordo: grandes vertidos de tóxicos a afluentes de ríos, sobrecalentamiento del planeta por densificar la capa de co2, usos de productos nocivos para la salud y se tiende a exculpar lo que hace el ciudadano descuidado con los restos que deja a su paso. Cuando en una localidad, como st Sadurní de Noia, su gobierno local, de CiU, opta por sancionar a vecinos concretos con 90e  por no respetar las pautas de reciclaje  de basuras, el grupo opositor que por sigla se supondría que estaba más a la izquierda, los socialistas, afirman que esa medida es incorrecta porque se ha interferido e la privacía por analizar las basuras para averiguar los responsables que se deshicieron de ellos.

Curiosa actitud crítica esta que por proteger la privacidad está dispuesta a silenciar el crimen o el error, o las conductas equivocadas. Desde hace décadas se viene insistiendo en la importancia de la ecología y en la necesidad de reequilibrar el planeta tras muchos agravios recibidos. Es difícil que haya alguien que no sepa que no existen distintos tipos de contenedores para distintos reciclajes de basuras y que cívicamente está invitado a respetar la lógica de las separaciones de las basuras que produce. Si no lo hace no es porque no sepa que haya que hacerlo sino porque prioriza su falta de espacio, su falta de tiempo, su falta de deferencia, su falta de interés a las necesidades colectivas y a las decisiones adoptadas para cubrirlas.

El análisis de basuras y el análisis de restos es lo que arroja verdades no siempre consentidas por quienes las producen. Cuestionarlo como una injerencia en la privacidad de los demás es un criterio demencial. Por esta lógica el detective no podria nunca averiguar la autoría de un acto criminal. Está claro que mezclar papel con cristal, con plásticos y restos orgánicos es una conducta criticable y punible, basta que un ayuntamiento articule esta punición para que se le vengan los desprecios encima. ¿Que hay que esperar otras dos o 3 décadas para que la gente adopte nuevos hábitos? Nuestra civilización es un asco porque la gente “civilizada” no ha aprendido a vivir respetando su  entorno. La libertad  llega hasta este límite. La persona más libre pierde sus derechos y los respetos ajenos cuando por su parte no presenta los suyos. Haz la siguiente sencilla prueba de campo: Llega a cualquier ciudad, sal a la calle y pasea sin itinerario prefijado, déjate llevar por tus pasos, afina tu sistema perceptivo y libérate de toda idea preconcebida, toma nota de los atractivos y los disgustos de cada elemento espacial, acústico, olfativo, táctil o visual con los que te encuentres. Llévatelos e tu memoria y luego, de regreso a la habitación de tu hotel o donde sea, repásalos preguntándote la responsabilidad que está detrás de cada cosa. Hipótesis de la conclusión a la que llegarás: la mayoría de estímulos aversivos (ruidos de claxon, gases de tubos de escape, fachadas antiestéticas, paneles luminoso-estridentes, basuras en la calle, humo de tabaco, peleas, voceríos, escupitajos, banderas, eslóganes, titulares,…)tienen por autoría las manos y las conductas concretas de gente muy concreta, individuos como tú, que o tiene porque ser magnates maliciosos o grandes capitalistas ignorantes de los efectos deplorables producidas por su industria contra el medio ambiente. Estos individuos que vacían los ceniceros en la via publica, que conducen como bestias,  que rompen mobiliario o que no tienen estética en decorar los exteriores de sus casas (sí, ya se que son hechos substancialmente distintos) podrían arreglar mucho mas el mudo de lo que creen si llegan a la misma conclusión operativa que tú, -en el supuesto de que sea la tuya- no tener la responsabilidad personal de impactos contra la realidad compartida.

Cada vez que he vivido en una ciudad o en un distrito distinto o cada vez que visito una y estoy de paso me pregunto qué es lo qué me hace estar bien o estar mal del entorno. Inevitablemente y para mi propia desgracia teórica no puedo echar la culpa de los problemas con los que me encuentro al sistema en abstracto sino a la gente concreta que ocupa el espacio en la manera de ocuparlo.

Por muy privada que sea la vida de un vecino si no ha alcanzado el grado de cultura suficiente ¿a qué cuento viene respetarle preservándolo en el anonimato cuando por su cuenta no cumple con lso requisitos de la convivencia social? Si hay alguien que todavía ataca, por inconsciente que sea, a los intereses de la comunidad despreciando el gasto que se ha hecho en infraestructura para el reciclaje de basuras, no separando las suyas, de alguna manera habrá que advertírselo, educarlo, corregirlo, reconducirlo, reciclarlo a él mismo. Sé de mucha gente amable, estupenda, crítica social, anticapitalista, amorosa, cariñosa, divertida, elegante, lúcida, artística, sensible, preciosa, bonita y amiga que no tiene ni puñetera idea del impacto nefasto de su desidia por lo que hace a su pequeño delito ecológico diario de no hacer la separación metódica de basuras (que sumado, al cabo del año, se convierte en un gran delito ecológico). Uno de los indicadores de evolución de un país es la organización industrial de sus detritus para su reutilización posteriores por elementos diferenciados. Cuando un país no la tiene ni siquiera planificada, su visitante educado en esa otra cultura se siente perplejo. No sabe que hacer con las basuras que genera porque no hay lugares especificas para ellas. Muchos sitios en África son basurales en los que los humanos  y las ratas comparten el mismo espacio físico.

Es una suerte y privilegio de los países mas organizados que el sistema de basuras múltiples esté organizado. Para quien no se haya enterado y no lo use convenientemente no está de más reeducar aunque sea por la via punitiva a quien incumple conductas mínimas de funcionamiento social. El dinero recaudado no será para enriquecer las arcas del municipio sino para pagar los gastos generados por la lasitud de sus vecinos más irresponsables en este punto.

 

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