El Blog

 
 

Calendario

<<   Enero 2009  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog
 

La ética personal ante un mundo no-ético

Por JesRICART - 21 de Enero, 2009, 13:00, Categoría: DEBATE SOCIAL

Mundo es una expresión abstracta que admite su concreción en el cómputo  de las conductas que lo componen. Su falta de ética como uno de los ejes universales es notoria. Todos los códigos nacionales e internacionales no la garantizan aunque persigan y castiguen lo antisocial y se presente como una instancia referencial superior. Ante una falta de ética general no queda disculpada la falta de ética personal. El futuro de aquella ética si lo hay pasa por el refuerzo de la ética personal desde la base de cada persona.

La revolución kantiana en ese campo consiste en su noción de la autonomía personal, el enfoque según el cual no se puede aceptar como base última del comportamiento la orden de una autoridad, por elevada que ésta sea. El enfrentamiento  ante cualquier orden de autoridad delega en la responsabilidad individual seguirla o hacer caso omiso, aceptarla o contradecirla, reconocerla o negarla. En definitiva cada orden recibida, cada idea, cada mensaje, cada instrucción tiene que pasar por la criba individual de si es o no moral, si es o no legítima, si es o no aceptable. La responsabilidad de los actos sigue siendo individual aunque los condicionantes que empujen a ellos sean colectivos. Solo encuentra un atenuante, el impedimento físico que impida la rebelión a la orden injusta. De Kant se hace eco Popper que lleva audazmente este criterio al campo de la religión. Advierte de antemano que sus palabras puedan espantar  y afirma que “todo hombre crea su dios”. Siendo cualquiera de las formas en que tal entidad es manifestada y traducida para la explicación creativa de los fenómenos, es cada individuo quien tiene que juzgar si creer en ese producto diseñado y si le está permitido o no adorarlo de acuerdo con su conciencia.

Extiende el conflicto entre el individuo y la autoridad a lo humano y lo divino.[1]. La ética personal lleva a una continua batalla contra los conceptos ajenos que no tienen ninguna ética. No se puede seguir una vida ética sin entrar en colisión con el mundo que se habita. En los debates sobre ella he quedado tocado por el siguiente cuadro: el de sujetos que creen ser éticos solo porque se dedican a hablar de la ética. La ética es una actitud ante la vida y antes los demás, una manera de pensar, ser e interpretar, una forma de relación equilibrada con las diferencias y con lo ajeno y una adaptación al medio no haciendo de ningún enunciado un principio sectario. Hasta ahora las religiones que se habían propuesto como grades morales no han surtido efecto por lo que hace a generar un nuevo tipo de persona humana, o mejor dicho una verdadera persona humana. Comparte países y culturas diluidas en sus ritos y seguimientos y cumpliendo funciones exculpatorias o garantistas por lo que hace a eternidades.

La religión es el vehículo de la fe en algo que siente y no puede demostrar. Eso es común tanto a las religiones animistas primitivas como a las complejas modernas religiones. Mantiene una actitud de adhesión acrítica y convierte una hipótesis en una certeza. Eso no es lo más relevante sino que consigue hacerlo sin exigir modificaciones de comportamientos. El credo o la oración no cambian a la persona en su relación civil con los demás. Conocí a una burócrata de una embajada mauritana que tenia puesta música religiosa pero maltrataba en las formas verbales a los ciudadanos que tenían que acudir a hacer gestiones en su despacho.

La ética personal pasa por tomar distancia de las conductas terribles no dejando contaminarse por ellas reproduciéndolas. Supuestamente la ética deja a salvo al sujeto ético no mezclándose con la gente no-ética, pero eso  no es tan fácil la inevitable mezcla con el mundo significa bregar continuamente con lo impuro, No es tan sencillo mantener una vida coherente en medio de contextos de alta incoherencia. La predominancia de errores empuja a un cierto mimetismo o cuando menos a una cierta autodisculpa cuando son cometidos aunque haya sido involuntariamente. Las personas más religiosas no son en principio las más garantistas de conductas impecables. Durante algunos siglos la historia humana estuvo confundida con respecto al valor de la moral y de las amenazas de perder el goce de la vida eterna si no se cumplían unos determinadas requisitos. Se decía que la moral era lo que impedía la comisión de culpas.  La moral simple genera la moral compuesta (la doble moral) en la que una parte de la vida oculta los errores imperdonables de la otra parte. Dota de una ideología precisa para vivir o soportar una sociedad defectuosa, muy problemática, de la que se es cómplice.

La ética personal nace al margen y en contra de la moral dominante constituida que es tanto como decir de la ideología presente. La eticidad es un proceso de cualificación que no pasa por un decálogo preciso o unas cuantas ideas en formato dogmático sino por un encuentro del sujeto con sus verdades de vida que le permitan ser individuos legítimos desmarcándose de los disgustos ajenos y además le permitan vivir sin hacer daño a nadie en ningún concepto. Lo primero es más sencillo que lo segundo. La lucha por defender el propio marco de libertad lleva en ocasiones a pelearse contra los agresores. Es difícil pelearse con alguien sin hacerse daño mutuamente. Si la moral ha tenido esa imagen engañosa no lo tiene menos un virtuosismo espirituoso de la new age del tipo light (todo el mundo es bueno, om).  Hay otro registro de purificación y sintonía mística mas conectado con la tierra y con las necesidades reales. El sentido de la espiritualidad del cuerpo ocurre cuando se pierde el control: en el orgasmo, en las danzas sufíes o en las prácticas zen. Es el momento de la plenitud. Debe haber otros, o  más precisamente, corrijo, he de decir que he experimentado otros como durante la creación artística, la elevación poética, y el sentimiento holista de pertenencia al todo. Ética y espiritualidad son dos campos distintos que no se correlación con la moral y la religión que nos habían sido entregados o enseñados como tándem. Lowen define el amor como el verdadero sentimiento espiritual.

Sin examinar sus nefastas consecuencias en su impacto cultural y en el subdesarrollo de los países en los que está extendido, el animismo, comparado a las religiones monoteístas, es definido como la doctrina que considera el alma como principio vital para la existencia y su presencia en todas las cosas. En ese punto tiene más valor para el pensamiento y el reconocimiento de la pluralidad que las religiones institucionales.

La falta de ética contemporánea, su correlato con el imperio de la deshonestidad, no significa dejar de tener la propia. La discusión es si es posible una ética universal o tan solo un planeta humano con éticas personales mutuamente compatibles. No diré que la idea de ética universal no sea seducible pero tiene demasiado eco de los códigos unitarios, los mandamientos únicos. Mientras los expertos intentan llegar a una conclusión sobre su posibilidad (mucho más el plan para crear la convención mundial que la subscriba) los no tan expertos en diplomacias, burocracias ni jurídicas pero vigilantes de aquel proceso en el supuesto que se diera algún dia, que de momento no es el caso, podemos seguir dedicando el tiempo a la continua cualificación personal y al progreso ético persona a persona. Eso no es proselitismo. Los elementos del juego están dados para todos, la cancha también, es cosa de cada cual actuar éticamente o no los bailes y mejunjes colectivos. Eso diserta el traslado al yo como uno, la resolución de las cosas y no al ellos como responsables, la resolución de las de todos, desbancando este como parámetro principal. 

 

 

 

 

 

 

Blog alojado en ZoomBlog.com