El Blog

 
 

Calendario

<<   Enero 2009  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog
 

Tiempo de silencio y de omisión

Por JesRICART - 20 de Enero, 2009, 18:22, Categoría: ARTESUMA

 

En tiempo de silencio de Martín Santos, Vicente Aranda encontró la veta argumental para construir una película del mismo título con que revelar la España de fondo de finales de los 40 y principios de los 50, la España de la postguerra y de la austeridad, la del chabolismo en los alrededores de Madrid y la de las miserias humanas en parte determinadas por las miserias culturales reinantes. Trata de la historia de un médico (Imanol Arias)  que está en investigación básica del cáncer siguiendo unas determinadas cepas víricas en cobayas de laboratorio. Puesto que sus ratos mueren y el presupuesto de beca se hace esperar contacta con alguien (Paco Rabal) que los cría por su cuenta y se los proporciona para seguir con la investigación. Pasado un cierto tiempo la hija del criador está desangrándose por un aborto clandestino que le han practicado en su misma chabola y es avisado de urgencia ese médico que en realidad no ejerce de tal. Cuando llega al lugar ya es demasiado tarde y no puede hacer nada por la chica que fallece desangrada. Ésta ha sido embarazada por el padre. El investigador no da parte de lo sucedido y regresa a su alojamiento (una pensión doméstica de las que ha había tantas en este país) donde la hija de la casera (Victoria Abril) está colada por él. El amigo de él, un universitario de la clase alta (Juan Echanove), lo lleva al prostíbulo del que es cliente habitual para tener una coartada y un lugar donde esconderse mientras se resuelve todo el embrollo, pero las pesquisas policiales pronto lo localizan y lo detienen. Su interrogatorio no arroja ninguna claridad sobre el asunto hasta que por casualidad la madre de la fallecida, que ha sido retenida, que no detenida, por su inconsolabilidad y griterío ante el lugar donde le estaban practicando la autopsia tras haber exhumado el cadáver para la investigación criminal; le declara al comisario que quien le produjo el desangramiento fue el padre. Todo eso es posible gracias a que su novia nunca ha puesto en duda su inocencia y ha insistido en la comisaría para que interroguen a la madre de la difunta.  Eso devuelve la libertad al chico y con su chica van a divertirse a una feria. Es ahí donde un resentido que no ha entendido nada de toda la historia, un vecino de la difunta decide vengarla a su manera y ya que el la ha perdido, como si de su pareja se tratara que tampoco era el caso, decide asesinar a la novia del medico pinchándola con su navaja.

El argumento tiene más elementos como el de la madre (Charo López) del universitario, para nada pedante pero sí sabedor de todo y más, que hace a la vez el personaje de señora culta de clase alta y el personaje de puta con el que se reencuentra el hijo como cliente. No porque ambos personajes sean la misma persona sino por el mensaje de buscar en la puta lo que el hijo espera de la madre.

La película es un pretexto para mirar en retrospectiva la España de aquellos tiempos cuyo silencio marcado por la dictadura no impedía objetar demasiadas cosas, entre ellas el modo arbitrario con que funcionaban las comisarías; la inmensa inmundicia reinante de un país tercermundista, más africano que europeo y el señoritismo regente en un tiempo elitista donde el nombre abría puertas y la falta de él las cerraba. El tiempo de silencio que bajo una dictadura termina sigue con el de omisión bajo otras formas de poder dispuestas a reconocer algunas críticas pero no todas. 

 

Blog alojado en ZoomBlog.com