El Blog

 
 

Calendario

<<   Enero 2009  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog
 

El delirio del tirano

Por JesRICART - 20 de Enero, 2009, 18:42, Categoría: ARTESUMA

Antigona[2] de Sófocles  dirigida cinematográficamente por el tándem  Jean Marie Straub y Daniele Huillet  en 1992  (basada en una  adaptación por B.Brecht  que tomó la traducción de Hölderlin) representada en el Teatro  Antiguo de piedra de Segesta en Sicilia en alemán es un documento de rabiosa actualidad no solo a mediados del siglo XX, momento en que trabajaron el texto  por separado Jean Anouilh, Salvador Espriu  y el citado Brecht,  tras los vapores de una guerra mundial sin cicatrizar sino también a principios del XXI con nuevos y renovados discursos delirantes de nuevos tiranos planetarios.

En Tebas, Antígona, hija que había sido  el lazarillo de su padre ciego Edipo y  de Yocasta contraviene  las órdenes de Creonte, el rey que a la postre es su tío, en enterrar a Polinice, el hermano de ella, muerto por no haberle seguido en su guerra contra Argos  y es condenada a muerte en vida enterrada entre rocas ante lo cual opta por suicidarse. Gesto en la que es seguida por  Hemón, su prometido  e hijo del rey. Antígona es la primera, que en primer lugar y en solitario se enfrenta a la orden real arriesgando su vida. En esa empresa ni siquiera su hermana  Eteocles está dispuesta a seguirla. Cosa que luego, arrepentida, la impulsa a  acompañarla en el morir, lo cual le es desestimado. Cobarde para luchar pero no para morir le dice. La defensa de los derechos es heroica y genial en aquélla, la cual se enfrenta tanto a Creonte como al coro y séquito  de los que le apoyan. Ella, camino de su castigo, tira de su guardián en lugar de ser al revés y desencadena las contradicciones de poder.

Sófocles exacerba la función combativa de Antígona que apela a unas leyes superiores e inquebrantables contra cualquier razón de estado.  Inmediatamente extremadas por el hijo de Creonte que viene de la batalla y que es el compromisario en amor con Antígona. No es hasta que la noticia del triunfo en Argos no se da tal como tenía previsto el atacante junto a la noticia de la muerte de los seres queridos por Creonte  que éste se hunde dejando tras de sí la estela de la muerte y del descrédito para Tebas. Los habitantes de Argos agredidos prefieren incendiar sus casas a rendirlas al enemigo que en su retaguardia encuentran una rebelión insospechada (el parecido con lo que ha pasado y aún pasa en los países invadidos por movimientos belicosos  imperialistas es asombroso).

Creonte es la prepotencia, representa el delirio del tirano.

La sobriedad del estilo representativo con la austeridad propia del teatro griego, con los personajes justos y el símbolo de la fuerza concretada en una única espada sin necesidad de grandes despliegues de actores  dan más fuerza narrativa a la trama.  Trama dada por la intersección de conceptos. A la figura  de la tiranía  le toca escuchar los argumentos de su oposición.

Maravilloso, por trágico, y extraordinario diálogo con el poder. ¿Cuántas figuras como la de Antígona seguirán siendo necesarias y sus asesinatos ejecutados para que el poder en lo terrenal no deje de atormentar a sus contemporáneos?

La obra es un canto al amor fraterno, a la lealtad y también un canto mayor  a  la sedición, a la desobediencia, cuando los dictados de la conciencia y de la ética están muy por encima de los intereses de gobierno y del poder.  Desobediencia inicialmente desencadenada por Antígona pero que tras ser desencadenada   es extendida hacia  los demás en el punto en que la guerra de Tebas contra Argos es reconocida como la guerra de un tirano contra un pueblo débil, o que así lo estima,  para su  beneficio personal y para alimentar su delirio de grandeza pretextándolos como razones de estado o de supervivencia.

El texto no ha perdido la menor vigencia es la vivisección del discurso contra el poder político.

Obra de solo texto en el que el hieratismo, la ausencia de toda sonrisa, la falta de gestualidad con los brazos pegados a los cuerpos y la aridez germánica la hacen aún más brillante. 

Se cree que fue inicialmente representada en el siglo V hacia el -441 pero podrá seguir representándose durante todo este milenio, como mínimo, para recordar a otras generaciones su vigencia o, con suerte, para recordar a las que les sigan que eso formó parte de la historia transicional hacia una humanidad madura libre de traiciones y crímenes.


[2] Vista el 31 de mayo del 2006 en La filmoteca de la Generalitat de Catalunya.

Blog alojado en ZoomBlog.com