El Blog

 
 

Calendario

<<   Enero 2009  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog
 

Clint Eastwood.La eutanasia como acto de amor

Por JesRICART - 20 de Enero, 2009, 18:53, Categoría: ARTESUMA

Clint Eastwood tiene un poderoso atractivo como actor y una destreza admirable como director. Tardé mucho tiempo en mi condición de espectador para darme cuenta de esto. En su película de Million dollars baby plantea una historia de amor completamente inusual. Es probable que esta definición no sea aceptada por el punto de vista que circunscribe el amor al contacto sexual y a la intimidad de apego. Es la relación entre él mánager (Clint) de un gimnasio de entrenamiento para boxeadores y una chica (Hilary Swank) que se empeña en ser entrenada para competir. Todo eso contado por el auxiliar (Morgan Freeman) del mánager, una antigua gloria del boxeo que no alcanzó sus ultimas metas, en forma de carta dirigida a la hija de aquel, que a la postre no le contesta ninguna de las cartas que por años le va enviando el padre. El mánager se resiste de distintas maneras al interés de la chica en entrenarse, todo lo que le pide es un entrenador como él para que la ponga en condiciones para el combate. La tenacidad de ella, que a la postre es una camarera desde la pubertad y que desea ser algo más saliendo de ese inframundo de asalariada sin perspectiva, le convence para que se ocupe. Toda la resistencia del mánager se desvanece al desear darle una oportunidad preparándola. La edad de ella ya pasa de los 30 por lo que no le quedan tantos años como para entrar en el mundo de las peleas organizadas y los campeonatos.

Cuando al fin esta lista es la vencedora en los primeros encuentros. La relación entre ambos es de compenetración, lejos de todo sensualismo. Finalmente en el ring con una pugilista de historial sucio y reconocida como una peleadora que no se ajusta a las normas de combate es noqueada. Dos de sus vértebras cervicales son rotas y su médula destrozada. Su parálisis es completa salvo el movimiento de la cabeza y la posibilidad del habla. Su respiración es asistida. Antes, en el breve periodo de sus éxitos, ha comprado una casa para su madre y su hermana, las cuales no reciben el gesto con agrado y demuestran el poco afecto que tienen por ella. Cuando está postrada en la cama de un hospital reaparecen en escena tratando de manipularla para que firme con artimañas un documento para donarles  sus bienes. Ella se niega a hacerlo y lso familiares acompañados de un abogado desaparecen de escena con la soberbia propia de los oportunistas puestos al descubierto. La boxeadora le pide al mánager que le quite la vida. Él en principio se resiste. Después de pensarlo prepara una inyección de adrenalina y la desentuba del respirador. Ella fallece sin convulsiones. El desaparece sin regresar al gimnasio.

La película cuenta una historia de perdedores: la de la boxeadora que espera triunfar o destacar en ese campo del boxeo, la del mánager y su auxiliar que están ligados a ese mundo sórdido donde entrenan chicos jóvenes cada cual con sus tontadas. El argumento no entra en investigar los personajes secundarios que van apareciendo: los familiares y las otras boxeadoras, tampoco la que la agredió ilegalmente y que antes de hacerlo había sido advertida por el árbitro que seria descalificada si actuaba fuera de reglamento. Tampoco trata al cura de la iglesia a la que va a diario a misa durante 20 años y al que tiene agotado plateándole consultas teológicas para las que él infeliz párroco no tiene respuesta. Su ultima consulta es la de qué hacer ante la demanda de la boxeadora en su estado parapléjico.

La respuesta es no. La demanda de la muerte o de la buena muerte frente a una perspectiva de futuro de absoluta parálisis sin posibilidad de recuperación no está aun contemplada socialmente. El estatuto jurídico sobre el tema convierte la vida individual como un patrimonio de la colectividad y una obligación de sujeto para con ésta. Dentro de los derechos individuales no está contemplado todavía el derecho a la muerte digna. No haría falta decir que todos los demás son una mentira piramidal sin la concesión de éste. La eutanasia solicitada como la situación planteada por la película es una forma de suicidio que pone la decisión ejecutiva en la mano autora de otro. Hay que querer mucho a una persona para hacer este gesto, mucho más en una época en que el sistema se empeña en mantener, aunque sea vegetativamente, a personas entubadas que no desean continuar viviendo pero que la legislación les impide descansar en paz.

La historia tiene este otro personaje de fondo que solo aparece tras unos visillos, la hija del mánager, que sí se la intuye  leyendo la carta de quien cuenta toda la historia. Es el personaje que no hace nada pero cuya existencia justifica que alguien se constituya en relator de todo lo sucedido.

Toda la trama no se entretiene en otras valoraciones como el de la violencia profesional o concretamente la violencia profesional entre mujeres. Los organismos internacionales se vienen resistiendo a admitir el boxeo femenino en según que ámbitos pero su historia viene de lejos. La campeona mas antigua de la que hay registro fue  la londinense Elizabeth Wilkinson en 1722 pero ates de eso ya hubo peleas físicas entre mujeres. No es cierto que la violencia sea un patrimonio fundamentalmente masculino a pesar del saldo numéricamente alarmante de víctimas femeninas frente a los ataques varoniles.  La película no entra en una reflexión sobre el boxeo femenino pero sí menciona el consumismo de la violencia como espectáculo. Para las finas sensibilidades las prohibiciones de la violencia convertida en espectáculo (desde corridas de toros, a lucha libre y por supuesto el boxeo) deberían ser definitivamente consolidadas. Unas culturas la practican más que otras. Esa resolución a escala de de país o de continente extendida a la prohibición de filmografía que hace apología de ella es posible que redujera la cuota de agresividad ambiental pero dudo que eliminara la pulsión violenta del ser humano. La violencia es intrínseca y estructural a una psique humana que se presenta como via de escape a otros represores de la civilización y reprensores. 

Las historias cinematográficas que se cuentan sobre el boxeo utilizan pocas luces, vestidores ensombrecidos, oportunistas que hace de intermediarios para ganar dineros a costa de los riesgos de otros, malas artes en las peleas. Siempre hay alguien malo, (en el caso que nos ocupa la otra pugilista que  la golpea a traición en la cabeza) que se lleva las culpas sin cuestionar el conjunto de las cosas ni el mismo escenario de ese no-deporte para muchos pero que o deja de tener sus seguidores. Cada mach de enfrentamiento físico violento es distinto. Todos, en principio, están regulados por cantidad de asaltos (rounds) y minutos cada uno (2 o 3, según si son mujeres u hombres) pero eso no impide que se cuele psicópatas en ese juego pasándose por el forro las medidas.

Para los protagonistas, el boxeo es su vida y nadie se plantea que en el mundo no tendría porque haber esta clase de circo. Cada cual se encuentra con los resultados de su elección. Nadie resuelve su vida en esa historia, es solo una historia más que alcanza la categoría de magistral porque alguien la cuenta aunque sea ante otra persona (la hija incomunicativa) que no le interesa. El relato es contado con el máximo de respeto y no menciona ninguna escena erótica, ningún beso y sin embargo es una de las más bellas historias de amor, algo que lleva a cambiar los esquemas: hay situaciones en las que matar puede ser un supremo acto amoroso.

 

 

Blog alojado en ZoomBlog.com