El Blog

 
 

Calendario

<<   Enero 2009  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog
 

La Vida Tangencial

Por JesRICART - 14 de Enero, 2009, 14:12, Categoría: COMUNICACIÓN

Este no es mi mundo, pero el mundo nunca se paró para que me apeara, los deseos no fueron oídos y esa demanda podía ser muy romántica y cantada pero totalmente inaplicable. Vivir en un mundo que no es el tuyo es como estar a la fuerza en casa ajena en la que cuentas no por ti mismo sino como figura ensombrecida. Para embrollar más la cosa la idea de mundo es confusa. ¿Qué es el mundo? ¿El globo terráqueo? ¿La sociedad? ¿El sistema económico-político? ¿La geografía? ¿La gente? Supongo que es una expresión demasiado grande que os viene excesiva a meros individuos que no paramos de usar el vocablo para hacer pompas con nuestras frases. Jesús Quintero tiene un bello texto de amor a la propia tierra (Andalucía en este caso) no por ser la más grande o la más maravillosa, sino por ser la suya, por vivir bajo sus cielos. Es cierto, necesitamos de lo pequeño para saber de lo que hablamos. Para querer hay que tener definiciones, magnitudes, referencias exactas. Cuanto más grandioso es el concepto con el que tratas más se te escapa de la comprensión, más difícil es abrazarlo, entenderlo, poseerlo y amarlo. Lo pequeño es hermoso, esa es una viaje tesis y el título de un famoso libro. Un eslogan al que no se le hizo mucho caso. La mediática y la posibilidad de los vuelos rápidos y baratos (en épocas de frio y con las pistas de aterrizaje blanqueadas por la nieve, no) se nos ha querido poner el mundo al alcance de la mano y…de los pies. Sí, podemos ir a cualquier parte, desayunar en una ciudad  y cenar en otra de otro país, tener relaciones personales repartidas por varios continentes, además de negocios y contactos de todo tipo, pero los quilómetros de las suelas no abren todas las puertas de los corazones y a fuerza de tratar con gente de distintas latitudes y orientaciones se va advirtiendo que en lo fundamental todos los individuos están hechos de la misma pasta, moldeados en los mismos talleres de la bioquímica.

Pertenecer a la raza humana era motivo de orgullo. Un ser humano era el único animal que aspiraba a ser persona por la via de la razón. ¿Qué ha debido suceder entre esa tesis y la convicción de que la mirada de un animal doméstico puede ser más cautivadora que la de un humano? Deben haber cambiado muchas cosas. La sensibilidad ha dejado de ser el patrimonio humano y  casi estoy tentando de escribir en la línea siguiente que la inteligencia también, pero para no ofender a la gente de la que todavía podemos aprender, haré mejor en callarme.

 Tengo una relación tangencial con mis congéneres lo que no impide mi admiración por muchos de ellos, por lo general figuras evocadas de tiempos pasados y que no están en activo como para no desacreditar la imagen que me formé de ellos. La admiración no significa gran cosa, es un producto de la mente del  sujeto que admira a pesar del admirado que es tomado como objeto de colección para los recuerdos. Un objeto admirado sea para decorar el salón o para compartir una historia pasional es la excepción de singularidad que siempre tendemos a buscar para substraernos de las predecibles noticias y ecos reiterados del mundo externo. Este mudo se nos ha hecho pequeño a fuerza de ser mencionados los nombres de los campos de batalla y del dolor, también –por supuesto- de ser referidos sus lugares paradisiacos, donde ir a tomar el sol, beber daiquiris, participar de espectáculos eróticos, o asistir a los majestuosos parajes de la naturaleza: única madre que sigue sufriendo en silencio todas las sobreproducciones de sus criaturas.

 El círculo de lo personal no es tan distinto de lo que se informa de los panoramas generales. Sigo sufriendo por la estrecha conexión que compruebo entre lo particular cotidiano  y lo genérico universal. No puedo esperar que los estados hagan grandes proezas para cambiar la historia o la economía si en la vida privada y directa con la gente más íntima observo cantidad de atropellos a la dignidad o a la ecología.

  Vivir de espaldas a las piras humanas es una variante de la profilaxis personal contra el sufrimiento. Eso explica que la llamada desconcienciación dependa de un factor de voluntad. Lo mismo que tomamos medidas para no beber agua contaminada o para que virus enfermantes no entren en nuestro organismo, también las tomamos para que las tragedias ajenas queden lo más lejos posible de la estabilidad propia, estabilidad que nunca deja de ser un estado precario.

En los grandes acontecimientos políticos la parte sensible de la sociedad tiende a tomar posición por unos contra otros con una manera no tan distante como se hace a favor de un partido futbolístico o un match deportivo. Los gritos unificados de las protestas en aras a una unidad de masas caen en una simplicidad vergonzosa.

El mundo se ha convertido en la aldea digital, en una vecindad virtual. Hay blogs con más descargas de registro de sus propuestas que numero de habitantes en todo el planeta. Nunca antes hubo tanta imbricación entre individuo y su mudo. Pero ese mundo al alcance de la mano, sigue siendo la gran abstracción, tan desconocido como siempre, tan duro de modificar como lo fuera durante milenios. Basta ver el gesto de una sola atrocidad de alguien contra alguien para recordar que no hemos avanzado mucho desde la prehistoria. ¡No seas plasta! ¡Hemos avanzado mucho! Antes los genocidios eran con una industria de incineración, ahora lo son a cámara lenta. ¡Vale!

Volvamos al tema: la relación tangencial con el mundo en general no es sino la expresión de la relación tangencial que se tiene con lo cotidiano y con los círculos que se conocen con nombres y apellidos. En lo uno se visitan museos, se hacen quilómetros, se testifica fotográficamente el paso por los lugares; en lo otro, se mantienen contactos verbales cuidadosos para no dañar, superficialidad protocolarias, asuntos puntuales, pactos interesados. Es posible que el recurso de viajar y de buscar las grandes proezas en las grandes distancias es porque no paramos de fallar en la proeza más interesante de todas: la amistad humana en la proximidad del tú a tú. A falta de relaciones completas e interseccionales solo  pueden quedar las tangenciales y reservadas o ni siquiera estas.

Blog alojado en ZoomBlog.com