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Lenguaje y Arte

Por JesRICART - 1 de Diciembre, 2008, 20:33, Categoría: ARTESUMA

El ejercicio artístico como síntoma de escapada del real.

 

El arte no se limita a un ejercicio mas o menos mecánico, y el de escribir no puede tomarse como un oficio artesanal similar a quien trabaja con la madera o con el hierro, a quien es carpintero o herrero según la idea de Salvador Espriu. Los usos y las materias modelan a sus usuarios de maneras peculiares. La forma incide en la esencia. Y un relativismo tendencial a equiparar todo en una actividad humana como grueso  troncal es perder de vista la verdad distintiva de cada cosa y en particular de aquello que no quiere ser cosa.el arte cambia al artista.O la opción del arte es la de un camino que no permite el regreso biográfico atrás.  Quien ha probado el manjar de los dioses ya no vuelve a la taberna humana.  Quien se hace artista va mas allá de colocar pictogramas en espacios desnudos o caligramas en hojas blancas. En el fondo pretende ser otro, transformar su vida y la vida. “Quien se adentra en el arte no puede dejar de  anhelar cambiar la vida”  dice Luis Antonio de Vilena en un panegírico sobre Marlon Brando[1] .    Especialmente,añadiré, cuando el peso de la imagen, el poder del nombre y la expectación que genera la propia actuación hace pensar en una fuerza descomunal aunque su balance último demuestre bastante de su ficción. Cambiar la vida es casi un parámetro obligado en las tesituras artísticas. Una alocución que se transmite de generación en generación que adiestra sensibilidades para montar guardia en una perspectiva paradójica:la de una disidencia a lo establecido que termina por generar un caos personalizado en el disidente. La lucha contra el orden tiene por pago alguna clase de desorden  tal como señala de Vilena. La lucha contra lo objetivo desestabiliza lo subjetivo. andar contra corriente hace difícil mantenerse a flote y con el rumbo trazado.  Lo artístico ansia imposibles y apunta sugestiones altamente edificantes cuando de hecho se constituye como escapada de una primera realidad  que impone el peso de la materia y las obligaciones de cuidarla. El artista es un sujeto que se prepara para abandonar la esfera de los plebeyos y serviles. Puede pasarse todo el vida dando vueltas en torno a esta quimera con dos posibles resultados, quien va de prueba en prueba o de casting en casting sin salir nunca de su anonimato ,lo cual podrá interpretarse como falta de talento o de técnica, y quien se prepara para una obra ingente de la que presumirá o no como única e irreproducible.En ambos casos hay posiblemente una mentalidad aventurera y atrevida que comparten el deseo de una alternativa a la esclavitud que se ha reservado para ellos como hijos producto de una sociedad en la que cada cual tiene su sitio listo desde antes de nacer. El artista es antes que nada alguien que no ha querido ocupar su puesto rutinario. Un abandonista de la sociedad gris y uniformal para adentrarse en la aventura  de lo polimórfico. El arte existe en tanto que síntoma previo en el artista que no se esconde de eclosionar como una flor de color distinto. El acto artístico es la osadía de alguien en no ser un sujeto mecánico preparado para la producción o la reproducción y levantarse como ser original. Por encima de cualquier otro proyecto el humano que quiere saber de que va eso del vivir está emplazado a ser su unicidad, él mismo, su leyenda.Paulo Cohelo[2] .sostiene que “salga bien o mal, vivir la leyenda personal es lo único que justifica la vida”. Ha vendido ya 20 millones de ejemplares de sus obras.En esa tesitura cada cual tiene que ponderar su balance y saber lo que arriesga para hacer creaciones que en un principio van a ser a fondo perdido.Es inconcebible el éxito sin riesgo, el arte sin la pasión desenfrenada, el orden mental sin el desorden previo, la ganancia sin la pérdida. Arturo Graf dice ”La vida es un negocio en el que no se obtiene una ganancia que no vaya acompañada de una pérdida” .

 Lo que es  arte de lo que no es no  tiene una frontera tan clara. Los comisarios de las exposiciones, las galerías privadas y los museos ademas de las efemérides puntuales de encuentros con lo novedoso zanjan la cuestión del arte en boga, pero en realidad lo artístico vibra en la soledad de cada artista loco o cuerdo que pretende serlo. Vivir de ello es anecdótica frente a vivir con ello. Vivir del arte es comparativamente menos significativo que vivir como un/a artista.De hecho lo que uno interpreta para así como el resultado de sus acciones artísticas para otro puede ser una canallada o un impacto desagradable en el panorama de las imágenes. Todos asistimos como convidados de piedra a monumentos-bodrio que celebran tal o cual cosa con estilos expresivos que no tienen porque gustar a una mayoría ni siquiera a una minoría significativa y que sin embargo el presupuesto municipal ha pagado. De otro lado la interpretación de lo artístico es altamente subjetivo y donde alguien está poniendo la intención de lo nuevo tal vez no pase de poner el dedo en la misma llaga de lo viejo. de hecho las nuevas propuestas artísticas,que sea dicho de paso se copian las unas a las otras por lo que hace a arte escénico-visual con mucha aparatologia musical y cacharros y tecnología y efectos especiales consiguen sostener la atención del espectador ante todo el volcado estimular sin que establezcan un argumento con sentido. Di Lampedusa[3]   sostiene el análisis de como todo cambia para que todo siga igual o siga de acuerdo con “nuevas interpretaciones”  del destino, haciendo que el todo se cambie por uno nuevo sin dejar de ser lo que era. La primera tesitura artística es un modo conceptual de vivir por encima de la técnica o el campo especial de expresión. Lo que convierte a alguien en artista no es el numero de libros poéticos que ha escrito o el numero de cuadros realizados y performances expositivas hechas sino la personalidad psíquica que se prepara para esta perspectiva o para vivir del cuento, del suyo. Por otra parte no se puede confundir el alcance artístico con ocupar un espacio mediático que catapulta basura o mentiras. La televisión que es el gran caja boba pero también el medio principal de difusión de noticias, caras y nombres se ha convertido en una arma tramposa en la que si se participa en determinados programas se está condenado al ostracismo por gente culta y  si se participa en otros mas cultos se padece de otro ostracismo porque no están seguidos por la  mayoría pública. Grouxo Marx ya calificó anticipadamente una opinión critica de  tal medio Encuentro la TV muy instructiva:cada vez que alguien la enciende me voy a mi habitación y leo un libro.” Las plataformas de difusión potencian en particular la imagen y  un bosquejo general de la biografía pero no las ideas o el pensamiento de la cara famosa. En el momento de interpretar el trabajo de los famosos  solemos encontrar como mucho una guardia pretoriana encargada de su seguimiento  paso a paso. También huestes de fans que coleccionan los detalles y los datos de aquellos por los que se pirran como si se tratara de la primera colección de cromos. Para encontrar evaluaciones de lo que son globalmente hay que acudir a biógrafos investigadores y experimentados. Es entre los profesionales de la letra pequeña que encontraríamos atisbos de verdad y propuestas para completar un conocimiento sobre aquellos.Pero eso ya nos coloca en un segundo registro de difusión, el clásico, el escrito.Por lo que hace al de la imagen, el medio que la prodiga sigue haciéndose eco de lo que se dice acerca de ella que vale más que mil palabras, en realidad vale mil veces menos que una palabra  pero sí evita a que la gente escuche o lea atentamente las mil palabras de texto que acompañan una imagen. A los televidentes les basta, sigue pareciendo, rostros bonitos, farándula escandalosa y cuerpos esculturales para tener su saciación circense resuelta.

El ejercicio artístico no queda maniatado por el campo de la farándula. De hecho algunos de sus profesionales más destacados y que se han abierto paso hacía altas cotas gananciales no dejan, como Penélope Cruz[4] , de reconocer el entorno instrumentalista en el que les ha tocado moverse y que su evolución pasa por hacer frente a tal situación. El ejercicio artístico sigue moviéndose en medio de una gran masa de desconocidos cuyas  vanguardias y propuestas minoritarias no son asumidas por un público aún más masivo. La ilusión artística alcanza a mucha gente y muchos millones de personas pasan por la experiencia de destacar o pulir su talento artístico. Los padres de las clases medias aburguesadas pagan el conservatorio de sus hijos o los cursos de ballet desde su tierna infancia tratando de hacer de ellos nombres afamados. Generalmente los sobreestimulan y sobrecargan de actividades extradocentes hasta el punto de que muchos niños y niñas pueden vivir esas prácticas como una obligación más que como un goce artístico. No hace falta decir que cuando esta actividad les supera  puede generarles unas autodefensas  ante la perspectiva artística aunque puedan ejecutar impecablemente las partituras aprendidas. A todo el mundo le toca descubrir su camino existencial y su lugar en el mundo.Es un hallazgo personal e intransferible. Nadie puede decidir por uno cual ha de ser su destino por mucho empeño y amor que ponga en ese deseo. El momento culminante del paso de la infancia y del juego a la realidad adulta y a la seriedad de los objetivos es aquel en que uno le toca reconocerse lo que es y asumir las consecuencias de su verdad. Jean Anouilh,lo decía asínadie escapa al dia, en que le toca reconocerse que es un hombre. y Walt Witmann iba más allá asegurando que ese momento de autoconciencia podía ser el más amargo de los momentos vividos o el de mayor felicidad.

La existencia, desde la mas anónima a la más  superlativa y promocionada, es necesariamente sintomática. Toca pasar en lo físico por distintos procesos de adaptación climática y de lucha vírica y toca pasar en lo psíquico por la elasticidad mental y la comprensión de las tesituras que toca representar. el arte en cualquiera de sus  variantes y áreas expresivas es vicario del lenguaje que lo explica y del analista de sus signos que lo comprende. Desde una visión pura, el arte empieza por la escena: por su gestualidad y su sonorización con significados. La mediática y la cultura en general se empeña en separar lo artístico de lo cotidiano haciéndonos creer que es arte aquello que está puertas para dentro de un museo por la singularidad de sus obras colgadas de paredes o metidas de vitrinas y que no lo es, el parque ajardinado con especies botánicas traídas de otras partes del mundo, o los grafittis respetados en la paredes de hormigón de los cauces de ríos en sus pasos urbanos.Que es arte el libro  publicado y del que se habla en revistas especializadas y no lo es el que no ha visto la luz pública.Que es arte la pasarela que exhibe modelos con los que vestirse o con los que desnudarse más y que solo es exhibicionismo quien anda por la calle con sus atuendos llamativos y sus modos de andar exhuberantes.  La cultura, o lo que llamamos cultura tiene pendiente revisar muchos de sus conceptos para no seguir encerrando el campo de lo artístico a un ghetto de especialistas en él. Basta poner el cuerpo, la pirueta, la originalidad y el guión implícito con o sin texto para que haya una actuación artística con o sin público. ¿O es que acaso es mas arte aquel cuadro por el que hay que hacer colas larguísimas bajo el sol y acceder en tandas limitadas dentro de un museo, que aquel otro que aguanta la inclemencia en la vía pública y es anónimo? Nos podrá gustar más uno y tendrás mas admiración pero no se puede medir su mayor o menor cantidad de arte. Un simple graffitti  puede recordarnos la función del arte a la vez que la evidencia de su síntoma en cuanto a recurso con el que gritar y luchar en un mundo de austeridad imaginativa y de prohibiciones sociales[5] .Acudir al arte es buscar el amparo en un espacio comunicativo extraordinario frente a la imposibilidad de hacerlo en los encuentros cotidianos. Y aunque el lenguaje sigue siendo la fórmula reina para precisar cada cosa.el mismo lenguaje lleva a otros recursos o los prepara para hacer con sensorialidad y sentimentalidad puras lo que no consiguen las palabras, para después de su evento sensitivo y psíquico, volver a la lingüística desde la que reexaminar  la experiencia.

Sabemos con Jesús Tusón Valls[6]  que el grado de exactitud de las lenguas naturales es incompleto dando lugar a excesos sígnicos(polisemias) o a sus defectos (sinonimias)eso abona un amplio campo para la equivocidad. Debemos tomar la señal como objeto material que informa de otro objeto sea material o conceptual. Todo referente A es una mención de un B referido. La diferencia de un icono a un índice, es que mientras este es universal y guarda una metonimia entre señal y lo señalado, aquel queda pactado para una determinada cultura que lo explicita,por lo que no es natural y es motivado. Las lenguas humanas son sistemas de signos.En la medida en que no están bien ajustados puede generar eventos de incomunicación que impedirán la plena cohesión de su comunidad lingüística. Por eso, entre otras razones, hay que acudir a otros lenguajes comunicativos que cumplen la función de fusión de un modo mas elegante. Uno de los signos reina desde épocas inmemoriales ha sido el estandarte y la bandera. La bandera cumple una función de agrupamiento patriótico bajo sus ondulaciones por el viento. También la música del himno nacional con o sin palabras recordadas. También determinados atuendos y vestidos tradicionales, edificios emblemáticos o leyendas antiguas. Es algo a pensar con detenimiento que proporcionaría un catálogo de eventos  generadores de un sentimiento de colectividad y de pertenencia recíproca al grupo desde la no palabra.Acudir a esta es acudir a la singularidad, a las matizaciones y al campo de diferenciaciones en lo interpersonal.No hay una persona absolutamente idéntica a otra ni un pensamiento único para ambas.Pueden compartir principios fundamentales comunes pero cada manera de interpretarlos y adaptarlos va a ser personal y no clónica de la misma manera que cada forma de hablar tiene sus tics personales.

El recurso al lenguaje es inevitable tanto para la reinterpretación de la función artístico como para superarla en su función sintomática qué trae como lastra dejándola en un estado  de autentificación. El lenguaje para cumplir con este cometido deja de ser un atractivo artístico para convertirse en criptología de significantes encadenados.Dummet propone una reinterpretación pragmática del problema de la validez de los predicados al mostrar que solo en los casos de oraciones observacionales simples puede la semántica eritativa abstraer por completo de las circunstancias bajo las que un oyente está en condiciones de conocer cuando están cumplidas las condiciones de verdad  de una oración asertórica. Para la mayor parte del discurso oral o escrito al  escuchante no le es dado dictaminar automatizadamente la verosimilitud de aquello que se le dice teniendo que recurrir a reflexiones más complejas y a una metodología comparativa de enunciados que le llevaran a una toma de postura en un tiempo posterior al de la realización de la acción. Podrá considerarse el hecho de que los diálogos se mantengan a un nivel de superficialidad simple por razones de economía mental porque es tal superficialidad la que permite tomas de postura inmediatas y firmes, mientras que la opacidad del lenguaje profundo deja en la perplejidad al interlocutor que puede quedar un tanto anonadado ante lo verbal sin acertar a entenderlo en su totalidad. Por lo general el lenguaje profundo, también en la interpretación artística, no busca un asentimiento ni trata de provocar una réplica, sino una complicidad en la comprensión de lo que está tematizando;  de tal modo que no hay intenciones argumentales para conseguir un sí o un no, sino el valor ambivalente de los elementos.Con Ramón de Campoamor podemos seguir comentando su célebre frase“y es q. en este mundo traidor, no hay verdad ni mentira: todo es según el cristal con que se mira”. Mucho más se puede aplicar al arte en el que lo menos relevante es si gusta o no gusta, si es seguido o no con expectación., si transmite o no un mensaje.Nos basta que sea  la proyección de alguien que se da a conocer, o a conocer su demonios o ángeles, a través del mismo.

El arte es sintomático por partida doble:porque permite la libertad del desajuste conductual con un sistemas de valores monolíticos;es decir, permite la expresión de la propia locura y porque permite ponerse al margen de una vida pre-escrita tratando de innovarla con otro modus vivendi, que permite la no sujección, el viaje hacia lo improviado, la bohemia, la aclamación, la confirmación egoica, la originalidad y el goce por el goce.

 

 



[1] Luis antonio de Vilena.El dios salvaje.  El periodico 4 de julio del 2004. p.66

[2] P.Coelho. Rio de Janeiro 1947- estudió para abogado pero se ocupó en escribir letras para el roch que le llevó a varias estancias carcelarias.Trabajó en la industria discográfica y a dirigir la CBS brasileña. Publicó su primer libro con 40a pero con un éxito internacional rápido. Pertenece a una orden llamada RAM (rigor, armonía y misericordia)que tiene 500 a de antigüedad. Le ha quedado la tendencia de viejo hippy de probarlo todo y viajar.

[3] autor de Il  Gatopardo

[4] Sex symbol desde sus 17 años por sus pechos gastronómicos afirmaba ya con 30 que hay quye luchar para que no te metan en un saco, te usen durante tres años y luego te tiren. También aprendió que no hay que pedir perdón porque tuviera  cartel y éxito.  El pais semanal 12 sept 2004 pp. 37-43

[5] Como el de los tres sprys pintados - firmado con rasgos ilegibles para mi - en el cauce del rio que cruza Tàrrega en Lerida celebrando la Fira de teatre del 2003 donde un espray contiene un ojo, otro el oído y un tercero la boca del habla  que se hace grito.

[6] Tusón Valls, J., Lingüística, Barcanova, Barcelona 1984.

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