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´Difusión Artística al menor coste

Por JesRICART - 1 de Diciembre, 2008, 20:37, Categoría: ARTESUMA

Defensa de la difusión artística al menor coste. 

Víctor Manuel, un cantante con voz y temas que no ha dejado nunca de gustarme, repiensa la cuestión de la copia privada de materiales de autor y los derechos autorales de los creadores artísticos como su fuente salarial en un artículo: una apuesta por la cultura, reproducido por portallatino.com, co-firmado por otros artistas del medio entre los que están Rosario López, José Antonio Larrañaga y Luis Eduardo Aute y en cuya lista consultada anexa a su escrito noto la ausencia de los nombres de Ana Belén  y el de Manuel Ríos que también estaban por la campaña contra la piratería de cds y dvds. La legislación que regula la copia privada de másteres originales sin explotación comercial masiva probablemente es el resultado de la incompetencia de otros marcos legales restrictivos que nos convertian a todos en delincuentes fácticos por el hecho de hacer videofórums de debate cultural o bajarnos música de internet. Ante el fenómeno masivo de la piratería los artistas, o una parte del sector, se han sentido exprimidos y con los beneficios menguados a cambio de que otros se los quiten haciendo sus negocios. Otra lectura menos alarmista de este hecho es que el pirata lo que hace, en la práctica, es repartir dividendos, a la vez que facilita un servicio público implícito al permitir el  acceso a la cultura a  otra gente que no tiene tanta pasta como para pagar los precios de trinca. Yo discutiría al pirata no tanto por serlo como por no proporcionar copias en buen estado pero como esto debe ir en contra de la ley lo debería escribir en letra pequeña. Pero vayamos al hecho concreto del concepto de que las copias privadas para unos pocos amigos o masivas, da lo mismo, eso solo es una cuestión circunstancial de cantidad, van en contra de los intereses del arte y sacuden a la creación misma. Posiblemente  si los profesionales de la música y de la imagen o de la escena presionaran para hacer precios populares y más asequibles la piratería no daría lugar como fenómeno. La gente que se entera de la existencia de algo y desea trata de conseguirlo al mejor precio. Se acude a recursos alternativos cuando los originales son inasequibles. Recordemos los primeros CDaudios que salieron al mercado con precios de 5000 pts de entonces (30 euros de ahora). Se  trataba de plásticos de unos cuantos gramos de peso, no hay que olvidar ese dato material. Sí, ya sabemos que hay que pagar por la originalidad y por el trabajo creativo pero no pagarlo todos a precio de entrada.  Por otra parte tratar de impedir esto es como tratar que la gente no respire el aire que circula por tu casa por el hecho de estar en tu propiedad privada. El aire no entiende de estas paranoias humanas y la música y el arte se abre paso incluso por encima de sus autores. En todas las épocas en que ha habido reprografía uno u otro se ha sentido zaherido por que sus originales han sido divulgados sin su permiso. Eso me recuerda que hay papás y mamás que nunca consienten que sus hijos levanten el vuelo propio y caminen por su cuenta por la sola razón de que los fabricaron  ellos con su adn como marca de la casa. Una obra de arte deja de pertenecer al autor con la misma lógica aplastante que una carretera deja de pertenecer al peón caminero que la hizo. Se pague o no el arancel la gente utiliza ambas cosas por el placer o por la efectividad, o simplemente están ahí hechas para el disfrute público. Ambos son autores y profesionales si se me permite descaradamente la comparación entre algo que solo se considerará trabajo ordinario y lo que es considerado arte extraordinario. Evidentemente el creador puede guardar celosamente su trabajo para que llegue sólo a las manos, miradas y oídos de quien quiere que llegue, siempre que paguen por ello, pero lo que no va a poder evitar es que alguien que disponga de los resultados de su trabajo opine de manera distinta y divulga aquello como patrimonio de todos. Es como el tipo que acumula agua en su desván para enfrentar la próxima sequía o el otro que ha encontrado la pócima mágica para curar una enfermedad que afecta a millones de personas. Ambos pueden optar por guardar su bien como exclusivo y sólo entregarlo a cuenta gotas si los demás pagan por ello. Claro que habrá alguien que frente a la deshidratación el agua es de todos y frente a la enfermedad el derecho a la medicina es colectivo, lo entiendan o no sus patrocinadores.

He elegido estos ejemplos extremos deliberadamente porque a fin de cuentas la obra de arte en un soporte de plástico forma parte del heraldo colectivo desde el momento en que la tecnología y la industria de la difusión, legal o no, lo ha puesto en circulación. Esta idea de tener que pagar por todo pertenece a la lógica del sistema capitalista algo que parece no darse cuenta algunos profesionales del arte cuyos contenidos artísticos están en contra de los antivalores de ese mismo sistema. Seguiré escuchando a Víctor Manuel y a otros cantautores que han llenado de belleza algunos de mis momentos sublimes de privacidad pero me pelearé polémica con ellos y contra la gente que quiera privatizar el saber, la genialidad, la poesía y la sensibilidad a golpe de pito y de copyright con el pretexto de que es suyo. El arte es del mundo y el artista es el canal para vehiculizarlo; si eso no lo entiende es su misma condición de artista la que está en entredicho. No tienen porque preocuparse  ya que los más multicopiados sin pagar los precios de la industria discográfica no van a ver tan mermadas sus economías y si lo están un poco tampoco van a perder, honestamente, su estatus social, y aunque lo perdieran ligeramente ¿qué? un baño de pobreza de vez en cuando le viene bien a la sensibilidad artística. No frivolizo el tema sólo apunto que las ideas, la originalidad, el saber y en definitiva el disfrute de la existencia no son privatizables ni siquiera por sus creadores. Hay un exceso de propiedad privada patrimonial en contra del deceso de solidaridad pública de recursos compartidos.

 

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