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Diciembre del 2008

El acto testimonial

Por JesRICART - 13 de Diciembre, 2008, 2:28, Categoría: DEBATE SOCIAL

El acto testimonial ¿por qué?¿Para qué?

Llegué a la conclusión de que todo lo que se puede hacer por el mundo, por sus reparaciones, por los demás,  es dejar el acto testimonial de una protesta. Desistí, como tantos otros, de las proclamas de la lucha y las convocatorias colectivas a la protesta. Dejé de concebir el futuro como una cita con unas coordenadas socio-históricas extraordinarias en que una revolución partera alumbrara una nueva realidad. Dejé el proselitismo. Abandoné toda tarea militante de tipo partidista. Dejé de meterme en las confrontaciones verbales que no llevaban a nada. Claudiqué. Me desafilié de toda bandera y no pensé en términos de un proyecto organizativo de vanguardia con el que hacer algo por el país o por  los congéneres. A partir de esos presupuestos vi como se desencadenaron curiosos avatares intelectuales en mi pensamiento. Dejé de pertenecer a mi época y a mi realidad concreta. Tomé distancia de todo. En cierta manera pasé a ser huésped de una torre de marfil sin necesidad de implicarme en las coyunturas del día a día. Me dijeron que estaba por encima de todo pero nadie me dije que pasara de las cosas. Lo que sí hice fue no morder los anzuelos de lso consumos de los dimes-diretes de la llamada actualidad. Teoricé una tesis brutal y fantástica: la actualidad es la manera con que permanentemente se sabotea el conocimiento de la historia. Sin ese conocer que es el que da una visión de proceso la conciencia siempre queda pospuesta, en su ligar se tienen decires prestados que comentar, noticias de última hora de las que hablar, posicionamientos a favor o en contra de tal o cual estímulo o novedad menores.

Desde entonces decidí que la única participación a la que no estaba dispuesto a renunciar era el de comunicar el propio pensamiento, testificar del mundo que había visto, no para que lo cambiaran los vecinos de lado, si no para que futuras generaciones tuvieran alguna pista porque las generaciones actuales no fuimos capaces de dejar algo mejor.

El acto testimonial se iba a concretar en un encadenamiento de intervenciones precisas no dejar pasar nada relevante que fuera denunciable. El testimonialismo no era menos militante que el activismo de una etapa anterior. Al contrario, la decisión de testificar –fundamentalmente en forma de textos a difundir- requeriría más  abnegación y horas personales  que todo lo que había hecho antes. El problema del testigo es que sus testimonios le recortan la realidad.  Con el análisis por montera el mundo y sus cosas no tenía tanto que desentrañar.  Despues de unos cuantos años de dedicarme a eso fui advirtiendo que cada análisis puede ser tergiversado, cada verdad contraatacada con una mentira, cada posición crítica ridiculizada, cada  discusión amenaza con presiones legales si sale de su reducto. La lucha teórica no era, no es ni puede ser, una lucha solo contra el estado o contra contubernios de poder organizados en contra de la sociedad entera. La lucha teórica es una lucha contra la sociedad misma. Eso convierte al analista que no deja de ser objetivo en un bicho extraño para los tiempos que corren, en alguien que puede ser peligroso tan pronto extienda sus análisis a los trapos sucios de lo que sea. Al igual que el debate, que no admite alianzas, la lucha teórica no puede defender una posición u otro a conveniencia de un postor como el viejo sofismo. Cuenta con muchos recursos documentados pero no puede subscribir verdades perennes ni en otros autores ni en los propios trabajos.

El problema del teórico es un problema de comprensión. Se le pide que concrete o que explique a lo que quiere llegar cuando tal vez no lo sepa ni el mismo autor. La diferencia entre la lucha teórica y el periodismo es que este explica –generalmente con titulares desproporcionados- anécdotas de esa actualidad mientras que aquella presenta una elaboración en proceso, que comparte, si puede, pues, sin terminar. A diferencia también de la política que siempre pide conclusiones al final de reuniones la lucha teórica no se compromete a darlas. La cita con la elaboración en el estado en el que esté puede o no proporcionarlas. La lucha teórica testimonia el estado de las cosas, de las relaciones, del saber, de las posiciones de los unos y de los otros, del estado de la nación, de los enfrentamientos. Su objetivo no es llevar a la propuesta magistral o la conclusión irrefutable, sino justamente lo contrario, desenmascarar las proposiciones que se disfrazan de tal magistralidad y desautorizar las conclusiones equivocadas. La lucha teórica es titánica y popperiana y sigue su curso testimoniando los déficits de comprensión, la crisis de intelectualidad, la cultura única, proporcionando elementos para el disenso en lugar de caer en la  trampa del consenso total que seria tanto decir como la mentalidad uniformada.

Esa lucha teórica es una nueva clase de militancia muy superior a la panfletaria y a la de las manis de protesta, y a las reuniones interminables de célula y a los congresos partidistas y a las polémicas en las cámaras parlamentarias ante los oídos sordos de las otras facciones. Esa lucha teórica  implica profundamente la estructura del pensamiento que para ser noble no puede apostar por una ideología como solución a los males sociales sino que le toca estar en permanente revisión de todas. No todo el mundo entra en la abstracción discursiva y tan pronto detecta la falta de anecdotario se retira para ir a las proveedurías de las noticias fáciles para consumo amplio. Al mundo se le hace divertido acosando y acusando a unos y a otros o reportando detalles de los demás. A la horade la detención de no sé quien se informa que se meó en los pantalones. Y de esto se hace un titular. Y los lectores aprenden con esa noticia y la reproducen. Eso sí que es estar al dia de la actualidad. El periodismo que había nacido como instrumento de información y de comunicación no está tan demostrado que cumpla ni la primera ni la segunda función. Vehicula datos, eso sí, con los que cada cual puede hacer lo que complazca. Hay un periodismo selecto heroico y admirable (Sopena como uno de sus representantes carismáticos) pero que no deja de morder los anzuelos de la realidad superada por otra filosofía que se puede ir de viaje (evadiéndose sin el menor sonrojo) de los problemas de los mortales. La filosofía sabe que no hay ningún mal que cien años dure o si bien los dura, la defunción anterior de sus víctimas lo desabsolutizan. No, no es que crea que haya que pasar por alto las injusticias diarias, el cretinismo en alza, las declaraciones infortunadas como la de no sé quien que dice que está por la autoridad y la  cultura del esfuerzo y en contra de la permisividad sesentera. Esas frases lapidarias siempre me llaman la atención. En Lógica se estudia el y  y el o en la unión de predicados, con su simbología de v invertida para la y copulativa y una forma de u para la  disyuntiva. Pues bien el análisis de declaraciones sometidas a lógica simple pone de relieve que las copulativas unen cosas difíciles de juntar y las disyuntivas desjuntan a otras que son coherentes. La declarante olvida que los sesenteros se alzaron contra el autoritarismo que no la autoridad (pero la autoridad no es el de la maestra dando bofetadas sino la del didacta enseñando la autoridad de unos conceptos sobre otros). Por lo que hace a la cultura del esfuerzo, no sabía que el mayo francés la hubiera negado ni en sus escritos o famosas pintadas ni en sus actitudes reivindicativas. Europa es la que es porque los europeos tienen muy interiorizada la dialéctica entre esfuerzo y resultados. África es la que es porque los africanos no tienen nada asumida esa dialéctica.

Los actos testimoniales no significa que lleguen siempre y si llegan que se reciban bien. Es una lucha a fondo perdido con no pocos desalientos y sin resultados a la vista. Tenemos la suerte de haber heredado literatura y saber acumulada a lo largo de los siglos de autorías formidables que dejaron de creer en el género humano pero siguieron publicando o trabajando para mejorar su aspecto en algunas cosas. No creo que este siglo pueda hacer mucho más de lo que se hizo ya en el pasado con respecto a testificar las contradicciones sociales que mantienen al mundo metido entre tantas miserias e injurias  y resolverlas. Las revoluciones habían sido la idea insurreccional para acabar con formas parasitarias de vida, pero ya no se puede pensar así. Todo lo que nos queda es denunciar cada acto éticamente reprobable, también cada concepto teórico que anime al sabotaje ético pero la evolución es una cosa que depende de cada cual. Cuanto más sepa una persona del mundo y quiera actuar en consecuencia no agravándolo mejor será este mundo. Cuanto más lo sufrague en sus crímenes peor será. El futuro es una simple ecuación matemática que depende del registro de esos dos componentes.

A la larga los actos testimoniales se queman. No sirve de nada predicar en los desiertos, salvo a quien predica que al menos muere finalmente de sed pero convencido que hizo lo mejor que pudo lo que temía que hacer. En el por qué testimonialista  hay la propia razón de ser del contributor a la teoría. Pero cuando finalmente se cansa porque cree haberlo dicho todo se puede llevar la sorpresa que toda su denuncia, análisis, o construcción teórica no paso de ser su propio teatro ante la vida, para soportarla hasta el final. Despues de muchas incomprensiones al teórico todo lo que queda es una cierta cantidad de textos que deja como legado pero no la fotografía de un mundo del que pueda sentirse orgulloso.

La doble discusión sobre la libertad.

Por Rotsen Znebetse Lagon - 11 de Diciembre, 2008, 7:32, Categoría: DEBATE SOCIAL

Por un lado la libertad impedida hace a los humanos en sujetos deficitarios no pudiendo aspirar jamás a la plenipotencia de su capacidad. De otro, la libertad dada acelera un despliegue de expresiones que van en contra de la dignidad o pueden afectar a la sensibilidad y, pero aún, contra la libertad de otros.  Ambos factores son las coordenadas del laberinto periodístico y en general de todo acto de la palabra. ¿Hasta dónde llevar el decir sin caer en la chabacanería, la falta de respeto o la escena grotesca del ataque verbal? Eterno y complicado tema sobre los límites de la libertad. Eso nos enfrenta a un complejo panorama que emplaza a mantener un doble discurso: el de la lucha por la libertad como lo crucial para el futuro, la justicia, la circulación de informaciones y el acceso de libre uso al conocimiento, y el de la lucha contra los protagonismos abusivos de esos márgenes de libertad que van en contra de su misma vocación. El antiguo eslogan de libertad para todos nunca fue tan extremista que llegara a decir libertad para todo (sin s final de palabra). Hay acciones humanas, justamente todas aquellas que van contra la libertad que no pueden ser autorizadas a que sean libres. Sabemos distinguirlas rápida y perfectamente. La gran cuestión es cómo hacerlo, quien debe hacerlo y con qué criterios se distingue lo decible de lo no decible. En el peor de los casos los cabezas huecas (me refiero a los neonazis) y  los escenarios-espía de intimidades ajenas vapuleadas públicamente, sin olvidar platós de aspaventosos atropellándose mutuamente en el habla, es mucho  mejor que esta misma gente militando en ejércitos para imponer, via razzia, sus ideas. Los usos de la libertad ponen en evidencia lo que entiende cada cual por ese concepto. Y ciertamente son deplorable las formas lingüísticas que se usan desde la prepotencia, el agravio y en definitiva la continua producción de discurso lesivo con la que se carga y recargan lso dictums de las llamadas culturas. Tengo la experiencia de no haber podido soportar debates televisados por esa falta de educación en los contertulios. No me extraña que se prefiera (yo también lo haría) una entrevista sosegada en profundidad (tercer grado y formatos equivalentes) con presentadores o entrevistadores/as especializados de programas  que no participaciones en jaulas de grillos en las que nadie va escuchar y todos van a imponerse con el mayor tiempo chupando cámara y diciendo lo suyo.

Son pocos los espacios comunitarios de habla donde no haya presiones en formas habladas en contra del otro, ensañándose con la vulnerabilidad ajena. He visto la capciosidad en los sitios más cultos y selectos. Desde la academia a los barriobajeros en el habla coexisten toda clase de formas suministradas por las factorías de palurdos, malintencionados y falsarios. Esas son categorías reconocidos. Todo el mundo habla de ellas. Hay dos problemas en el ejercicio de la libertad, desde el uso compaginado y respetuoso: uno que para no herir a nadie se tiene que mantener el discurso en una generalidad tal que no supera el abc metodológico del tema, dos que al señalar las piedras tiradas pero no las manos que las tiran es una forma auto coercitiva de la propia expresión.

Recuerdo la primera experiencia en un foro de política española, un distrito en Telépolis.com colonizada por opiniones sobre todo derechistas, para abreviar. Se solía hablar –quienes de eso hablaban- de Paracuellos y de Santiago Carrillo como  supuesto asesino. Algunas aportaciones eran monotemáticas pero  pluriobsesivas. Algunos de los nicks repetían docenas o cientos de veces su misma entrada (un exabrupto, un insulto, una grafía inconexa) para ocupar espacio y sabotear artículos echándolos bastante  muy abajo para que la barra desplazadora tarda en llegar hasta ellos. Ese foro no tenía previsto esos usos (¿de la libertad?). Lo mejor que recuerdo de este foro y todo lo que pude aprender de él, despues de insertar bastantes artículos, era el de un tipo paciente de ideología ácrata que paraba siempre los golpes de los neonazis diciéndoles: prefiero la democracia de concederte la palabra aunque me insultes que no la realidad de enfrentarnos a tiros. Bueno era esa la idea, aunque la frase me la acabo de ingeniar para ilustrar la anécdota. Un tiempo después entré en ese foro y no quedaba ni rastro de los miles de entradas que se habían hecho. Todo fue a alguna clase de alcantarilla digital. Me pareció razonable esa supresión. Es como si invitaras al patio de tu casa al vecindario a celebrar su asamblea diaria para tratar reivindicaciones y en lugar de tener una actitud asamblearia y responsable se la pasara gritándose e insultándose hasta altas horas de la noche si llegar a ninguna conclusión e impidiéndote dormir. El anfitrión más ducho terminaría por no renovar su invitación.

Pero el gran dilema es ¿a  quien dar cobijo en su discurso y a quien no dárselo?  Hay dos marejadas de fondo distintas: una no aceptar las palabras ajenas por una actitud despectiva, agresiva y destructiva y otra no aceptarlas porque forman parte de un discurso disidente que no comparte el anfitrión.

La experiencia en ese foro de Telépolis me sirvió para varias cosas. Comprendí que no se puede estar perdiendo preciosos cuartos de hora mordiendo anzuelos y deshacer entuertos con uno y con otro confundiendo espirálicas e interminables conversaciones con el debate. En segundo lugar que el debate no tiene porque ser reactivo ni lineal sino que las diferencias se pueden llevar a un plano conceptual sin necesidad de personalizar siempre con quien las tienes. Y tercero, que no toda gramática encadenada despierta el interés de la lectura. Es asi que se puede participar en foros sin leer todo lo que en ellos se escribe y seleccionando  a quienes de cuyas contribuciones se pueda aprender.

El estado actual de este debate sobre las dos libertades, la buena y la mala, para tontear con simplificaciones, no puede ser resuelto. Estamos condenados a tener que soportar continuos ataques al buen gusto en aras a la libertad permitida y no existe una ética consensuada o unos criterios estables configurados en forma de filtro ético que diga quien lo pasa y quien no. Existen códigos que reglamentan el uso de la palabra, esto sí, pero no existen los que regulan el pensamiento ni van a existir nunca, salvo –según la futurología- en alguna sociedad de androides servoautomatistas, aunque tengo mis dudas con respecto a si será mucho pero que la nuestra.

Sin embargo, la manipulación de la palabra con fines seductivos sí puede hacer suponer que pueden existir esos filtros universalmente consensuados. Craso error, sería una especie de linchamiento en un flash psicológico común de un colectivo contra el individuo que piensa de manera distinta o se aparta de las inercias de los demás. La libertad de expresión nunca va a ser del agrado de todo el mundo como tampoco lo es la lluvia u otras expresiones atmosféricas. Lo que a un público gusta a otro disgusta. Hasta donde llevarla, permitirla y auto permitírnosla acompañará las discusiones y comentarios de las próximas décadas. Mejor esto, que no deja de  ser un indicador de salud pública, que no estar todavía en la primera tesitura de reenvidar la libertad básica para poder decir lo que se piensa. El fenómeno encontrado ahora es que abierto el cerco para que todo el mundo se exprese, lo que había a expresar tampoco se hacer con la fluidez civilizada que habíamos esperado. Ese cerco abierto y el uso intenso de la libertad demuestran la existencia de una vasta sintomatología que exhibe neurosis y paranoias por muchos años enclaustradas. Qué cada cual se exprese y manifieste como sienta, crea o piense y por lso medios de expresion que sea (tal como rezan las constituciones) siempre y cuando no insulte, agreda o haga daño intencional a nadie con sus opiniones o proclamas (tal como sugiere el sentido común). Pero ahí donde alguien propone una opinión disidente otra persona podrá sentirse emocionalmente lastimada.

Los adultos como los niños piden gratificantes que les unan al grupo o que les ayuden a localizar el suyo. Así como el bebé encuentra en el registro simpático de la risa una fuente para el fortalecimiento de la relación mutua con el adulto, éste sigue esperado en la producción artística y el posicionamiento humorístico la reactualización de esos lazos (el humorista es el único critico al que se le permite su oficio siempre que sus productos puedan ser tolerados por aquellos de quienes se ríe a su costa, las mismas ideas aceptadas en un humor corrosivo no lo serán expresados en un artículo serio y documentado).Charles Darwin. Ya sugirió que la risa ayuda  al fortalecimiento de lazos entre padres e hijos. El bebé que ríe excitado de placer por las cosquillas, gratifica a sus adultos y eso les conecta emocionalmente. Tal unión supone una mayor seguridad  para la supervivencia de la criatura[1]. Selección Natural como centro de su teoría, siendo secundario la idea lamarckiana de los caracteres adquiridos. Teólogo naturalista. Crítico de la clasificación en el método científico. Utilizó la confluencia inductiva y tuvo en cuenta los embriones como registradores de especies. El origen de las especies (1859) marcó el hito que da paso al nacimiento de la biología moderna. No tenemos un libro semejante que marque el hito que de paso a una nueva literatura de la tolerancia  y más que esto de la sinergia. Esa literatura de la sinergia deberá esperar todavía algún tiempo para manifestarse con fuerza y ser reconocida.

 

 

 



[1] (RojasMarcos,L.El país semanal).

Estadísticas de Visitas y Lecturas

Por JesRICART - 10 de Diciembre, 2008, 3:08, Categoría: The OBSERVER

Admito que el número cuenta. Saber que tu blog ha tenido tantos visitantes o tantas páginas visitas o que un determinado artículo ha superado las 3 mil visitas te hincha el ego. ¡3mil visitas!. No digamos los videos en youTube que superan las 300mil visionados. Hay unos blogs mejor posicionados que otros y por tanto reciben más visitas. Tengo algunos y llevo unos cuantos años con ellos. La verdad es que no me he ocupado demasiado por lo que hace a su formato o su embellecimiento con fotos, diagramas, iconos, videos o archivos de sonido.  Los utilizo solamente como plataforma en laque insertar artículos. No me dedico a insertar otros archivos porque he comprobado que el tiempo requerido para hacerlo es demasiado alto. Tal vez las mejoras  las haga en el futuro. De momento, mi relación con los blogs es básica, por no decir, exclusivamente, para la inserción de texto. Por lo que veo no lo hacen muchos bloggers. Casi todas las webs que visito están llenas de colores, de botonería, de fotos y microfotos. Cuando al fin se llega a un artículo sigue estando acompañado de policromías y de todo género de facilidades para superar la lectura. En alguna parte, alguna investigación debe demostrar que la capacidad media de lectura de un/a lector/a no supera las 200 o 500 palabras. Sí, sí, ya sé que el éxito periodístico se debe a decir en la menor cantidad de espacio y de vocablos la mayor cantidad de cosas, pero ¿alguien cree todavía que el periodismo represente las verdades de la realidad? No creo que exista tal demostración científica pero se actúa con esa conclusión como si estuviera avalada. Se escribe contando o pensando a priori en el cansancio del posible lector y se le anima en su rato, que se considera aciago, de lectura con toda esa estimulación en paralelo de iconos, publicidad, fotos y colores. Pienso que entre tanta gente existe la que puede prescindir de todo eso y acepta una página de libro tal como es una página escrita con 300, 500, 800 palabras o las que sean. Regularmente se me llama al orden y se me dice que debería colgar fotos e iconografías para animar al personal. Admito que mi afición a presentar un tiovivo es escasa. Resultado: presenta páginas con grafías escritas y raramente alguna foto. Si me dedicara al reportaje gráfico o necesitara fotos para demostrar de lo que estoy hablando las pondría pero no es el caso. Mis campos de interés principales son la metodología de la ciencia y la filosofía, el psicoanálisis y la sociopatología. Por tanto mis textos resultantes son ensayísticos, analíticos, duros, no exentos de cripticidad y pro si fuera poco regateo los puntos y aparte. Con todos estos detalles, que en principio hablan en mi contra, observo que hay una estadística creciente de visitantes lo cual me hace pensar que hay una proporción indicativa del mundo internáutico que no se deja atrapar por las policromías.

Los instrumentos estadísticos de lso que dispongo o mejor dicho con los que vienen dotados distintos blogs o que he incorporado permiten saber los contactos que tienen, los visitantes que llegan, incluso las páginas o artículos abiertos, pero no proporcionan la información por lo que hace a si las visitas han sido lecturas completas y mucho menos si su contenido ha servido de algo a alguien o ha generado reflexión y debate. Por lo que hace a lo primero un contador estadístico fiable es/sería aquel que no cuenta cada pagina abierta al instante, en forma de zapping, sino aquellas que permanecen abiertas durante suficiente tiempo que permitiera sus lecturas. (tampoco el hecho de tener una pagina abierta por media hora significa que haya sido leído, el usuario puede haber aprovechado ese rato para cenar).Por otro lado hay que distinguir entre visitantes y visitas. Un solo visitante puede abrir varias páginas y si no queda controlado el tiempo, repito, que está en cada una, simplemente lo que está haciendo es un recorrido a vista de pájaro y poco más. O sea que visita no es igual a lectura. Es así que las visitas pueden estar hinchadas técnicamente sin corresponderse con una realidad ponderada de seguimiento. Por otra parte hay que contar con que muchos visitantes pueden llegar a un artículo tuyo o a tu blog por error o porque el navegador de búsqueda le ha proporcionado el enlace con tu artículo porque aparece un dato secundario. En resumen que hay falsos visitantes. Con todo un blog que experimenta de año en año un crecimiento de visitantes y/o páginas visitadas indica un mejor posicionamiento para los buscadores a partir de la mayor actividad que experimenta, supongo, en sus modificaciones. Lo que demuestra el impacto de los textos tampoco son las colas de micro comentarios que generan que no pocas veces se van por los cerros de Úbeda sin enfrentar el núcleo central de la cuestión presentada. Lo ideal es poner un contador por cada página y saber el volumen global de visitas que ha recibido un artículo. Para sofisticarlo más debería diferenciar los nuevos visitantes de los visitantes repetidos de otras páginas en el mismo blog. Supongo que ese es un reto en el que deben estar trabajando  nuestros genios en soft. En todo caso la estadística digital supera sobradamente el detalle numérico de las ediciones periodísticas. Un redactor de u periódico podía/puede saber el número de ejemplares que edita su periódico pero no el numero de lectores que lo leen todo o que leen sus colaboraciones. De hecho esta cifra puede estar muy por debajo del cincuenta por ciento de un tiraje. Deben hacerse sondeos de opinión para llegar a porcentajes estimados, lo mismo que los videómetros representativos en lso hogares de un país para saber qué programas televisivos se ven.

Lo estadístico por mucho que cuente nunca deja de ser una estimación. La cuestión es su umbral d fiabilidad. Lo mejor es instrumentar más de un contador estadístico de empresas independientes y técnicas distintas para controlar el mismo blog.

 

El Debate y sus aliados

Por JesúsRICART - 8 de Diciembre, 2008, 16:47, Categoría: DEBATE SOCIAL

 

Del debate social sobre las sociopatías del sistema capitalista debería haberse derivado la construcción de una teoría clarividente tras las que cerraran las filas las gentes lúcidas de nuestra época para generar otra alternativa existencial o al menos un modelo de sociedad  mejor.  Ese debate (no uno en concreto sino el conjunto de ellos) no solo no gestó una gran directiva o alternativa teórica sino que fue dando lugar a las formas divagativas para la elusión  u oclusión de las verdades. La política, que era definida como el arte de lo posible, también fue mostrando ser el arte de la diletancia, de la demora, de la evitación, de la inconcreción, del enredo, de la falsedad y del enfrentamiento interideológico permanentemente irresoluto. Desde el punto de vista de  su casta ejercitándola consta(ba)n pequeños avances, mociones, leyes, reglamentacines, modificaciones de áreas determinadas. Desde el punto de vista del grueso de la ciudadanía, colocada en la posición receptora y observadora desapasionada de las actividades de aquella, la sentimentalidad dominante pasaría a ser la de la frustración dominane algo que se rastrea en todos los países y latitudes, salvo coyunturas esperanzistas muy puntuales. Cambian muchos pequeños detalles para no cambiar el fondo de la historia. El debate público es agotador tanto por lo que hace a seguirlo como escuchas como por lo que hace a participar como protagonistas. No es porque sí que la discusión política en muchas partes esté mal vista e incluso no sea considerada protocolariamente aceptada en según qué ámbitos.

Metodológicamente el debate es la base formativa de las conciencias. A la conciecia social  no se accede por instantaneidad o como recibo de un don de lucidez,sino tras el esfuerzo de lareflexión y la confrontación con otras reflexiones. Eso es debate. Tenerlo circunscrito únicamente en cosas externas al uno, sin implica la subjetvidad de la acción polemista es otra cosa. Debate es discusión, es análisis y argumentación, por tanto crítica. El debate no deja a nadie en la neutralidad y en su desarrollo no solo evidencia las incoherencias, también descubre los intereses para secundarlas.

Cuando alguien se pasa de la ralla en un debate da la imagen de polemista irreductible pero también termina por ser señalado como polémico. Una persona que no calla no es aceptable en todo momento y lugar dada su condición de no sumisión. El debate significa desentrañar errores y lo que se considera como tal desde criterios que desmenuzan las posiciones que sean. No se puede señalar el error sin responsabilizar a su gente. No se puede recoger la piedra del suelo que ha destrozado el cristal de tu ventana o tu cráneo sin preguntarte quien la ha tirado y por qué.

El debate, con todo su elogio metodológico, no tiene una aceptación tan popular. Los lugares de la palabra seria para llevarla hasta su último desenlace ni son tantos ni están tan concurridos. Evidentemente cada enmarcamiento o tipo de encuentro predecide ya los protocolos verbales, los temas recomendados, su profundidad o su relajación.  El debate es discutir  todo lo conexo a un tema dado. Después de 60 minutos de hacer esto por distintos motivos el abandonismo intelectual se va produciendo. Hay quien reconoce no tener más capacidad atencional después de una hora de conversación. Toca reconocer la evidencia de ese límite también. Es completamente razonable que se aguanta más atención en conversaciones menos significativas cargadas de componentes fáciles que no en las significativas con datos difíciles de comprender y argumentos difíciles de asimilar.

La cultura no propicia el debate, ni siquiera los licenciados alcanzan su licenciatura habiendo practicado en clase durante varios años de universidad demasiados ejercicios de polémica por no decir ni uno solo. La invitación al debate queda como una fórmula hueca o puramente formal. Raramente se instrumenta hacerlo. La organización funcional de cualquier tiempo de institución o empresa o centro de estudios se basa en un encadenamiento de funciones no en su permanente cuestionamiento que es lo que arrojaría el debate. El debate dentro del espacio de coloquio tras una conferencia es lo que puede enriquecer lo que ésta ha aportado. En una unidad didáctica, el espacio dedicado a la reflexión de la materia dada, es lo que más permitiría comprenderla, en lugar de limitarla a tomarla como la versión buena o la única versión. En la asamblea reivindicativa, el debate que fuera más allá del punto economicista, motivo del encuentro, es el que permitiría avanzar en conciencia. El debate es la palabra clave para darle la vuelta a las cosas y comprenderlas en toda su magnitud. Eso incluye revisar las propias posiciones y las de las colegas. El aliado del debate es el que admite desbancar a su socio teórico como aliado posible. Participar en algunos desde posiciones de alianza previas de subgrupos que decidan qué presentar al grupo general puede generar connivencias que vayan en contra del mismo análisis o de las verdades que se pretenden.

En definitiva, polemizar es polemizar desde posiciones argumentadas no desde pactos acordados de buena vecindad. (yo no  te discutiré esto si tú no me discutes lo otro). Eso lleva a observar una cierta incompatibilidad entre el debate íntegro y las necesidades políticas de cada momento que reconduce la discusión a coyunturas más apropiadas. Ese criterio hace de la política y del debate riguroso dos términos en fricción cuando no incompatibles. El político que plantea la polémica permanente e el doble sentido de revisar el país y la coyuntura en la que se vive pero también el partido y la institución en la que se está se convierte en un tipo polémico y un tanto indeseable para los demás. ES posible que eso también suceda de igual modo en otros campos más etéreos: el de la poesía, el del arte y la literatura, el de la filosofía incluso. Es prácticamente imposible hacer un debate, del tipo que sea, en términos que no tengan concreciones prácticas y por tato sin personalización, a no ser que se mantenga en su permanente dilución abstracta.

Debate significa contribución a la disertividad. Eso lleva tiempo. La cultura pauta unos tiempos implícitos o explícitos para dedicarlos a la cosa intelectual. Las limitaciones mentales e intelectivas no permiten grandes proezas. Es así que el didacta se da por contento si en una hora consigue explicar un par de conceptos y el estudiante queda satisfecho  si consigue entenderlos.  También hay quien no abandona un libro hasta terminarlo o no se pone dormir hasta muy avanzada la madrugada despues de hacerlo. Hay quien no sale a comer (conozco al menos una persona: yo) hasta no terminar lo asignado como cuota de trabajo creativo de la mañana.

En la macro estructura representacional del saber, la de los grandes eventos de la investigación, los protocolos formales de los debates y sus formas aliadas, tácitas incluso, han llevado a sesgos considerables, incluso por lo que hace a porcentajes muy desiguales de los segmentos que participan en estos. Con Good.Mary L.(Venture Capital Investors) química dedicada a estudiar las tendencias imperantes en la investigación científica en su país, desde posiciones independientes y desde la administración, se puede señalar la discriminación atencional por lo que hace a las aportaciones de saber. Presentación en la AAAS (Asoc.Americana para el Avance de la Ciencia).Solo ha habido una decena de mujeres galardonadas con premios nobel frente a 300 hombres y de las 10 la mitad lo han sido por trabajos en química y biología.

El mundo se está perdiendo considerables contribuciones al debate, y por extensión a la ciencia y a la reculturización de los pueblos, haciendo caso omiso a otros discursos no oficiales, extraoficiales o anti oficiales. El debate es un principio metodológico que está fuera, y por su misma dinámica en contra, de las conveniencias políticas que pautan lo que investigar y lo que poder decir en cada momento. El mejor aliado del debate es el polemista dispuesto a aceptar verdades sin por ello caer en las bajas emociones de los odios y las rivalidades de las cuales ni siquiera  las castas mas preparadas para la lucha teórica están siempre expuestas.

Los antagonismos conceptuales suelen generar disonancias éticas  que pueden derivar a enfrentamientos personales en los que predomina la visceralidad y el dolor sentimental más que el raciocinio y la objetividad. El modo en que los sujetos enfrentados resuelven esto no es el de recolocar unas premisas de trabajo en concordia sino el de la auto o heteroexclusión. Solo que al eliminar el agente que trae una polémica no se elimina la causa que la produjera. Todavía se confunde al polemista con la polémica en sí, a quien vehicula una crítica con el causante que crea lo criticado, quien conciencia algo con la responsabilidad de que exista ese algo.

Estrictamente los aliados que tiene el debate quedan descalificados para ser aliados entre sí. El debate pide una sola incondicionalidad: la devoción al método discursivo, eso desintoniza inmediatamente con quien deja de seguirlo. Entrar en sesiones polémicas permite aprender mucho de los demás. Cuanto más se escucha más se aprende, cuanto más se habla  sabiendo lo que se dice también, al medir las reacciones que producen o no producen las tesis aportadas.  

La falta de debate en multitud de ámbitos es lo que propicia que las acciones de poder se hagan detrás de lo asumido colectivamente. Claro que otras dinámicas de debate puede hacerse interminables sin llegar a ningún consenso. El uso de la palabra también pasa por otros registros de juego y de perversión en los que se pretende deliberadamente que no sirva para concienciar  algo.

 

 

El Correo Público

Por Sussana Maraselva - 7 de Diciembre, 2008, 23:25, Categoría: COMUNICACIÓN

El correo por definición es privado. Es el que una persona envía a otra para el usufructo común de informaciones particulares que les conciernen a ambas.  Hay que distinguir entre correo privado y correo personal, el uno contiene transacciones informativas u opinativas entre dos personas que mantienen esa relación en dárselas mutuamente  pero que pueden ser de interés público, el otro solo menciona cuestiones personales de los corresponsales, sin interés en principio para la mirada externa. La historia de la literatura ha acogido con gozo libros de cartas publicadas entre autores o personalidades destacadas en sus campos de intervención pública, social, artística o científica, cuyas lecturas han permitido profundizar en sus biografías. El género epistolario ha ido pasando, entiendo, de una forma menor de expresión escrita a un género de categoría con todo su derecho de ser atendido. Lo mismo que el diarismo privado ha podido alcanzar la categoría de la publicabilidad.

Tato el diario como la carta es algo que he venido ejercitando toda la vida. He comprobado que con ambos se aprende a escribir y a soltar los dedos y las ideas  con mucha más facilidad que planteándose la construcción de fantásticas historias noveladas.  La gran diferencia entre una obra literaria construida en estos términos y esos otros dos géneros expresivos, es que estos son para consumo de la privacidad y la otra como propuesta para el consumo cultural de consumidores anónimos.

Confieso que me pongo a escribir sobre este  tema sin tener una conclusión en la cabeza en cuanto a que criterio seguir. Por lo general el correo privado ve la luz pública tras la muerte de los interesados o en edades muy avanzadas. Me pongo pues a pensarlo en voz alta (letra édita) para ver hasta donde llego o donde me lleva la reflexión.

Hay que decir que el correo privado aunque maneje cuestiones de interés limitadas a dos y solo dos personas ya pasa a veces por la experiencia de darla a conocer a una tercera persona implicada en el contenido de alguna de sus cartas. Al menos esa experiencia de  anunciar en una carta el envío de su copia a otra u otras personas citas, me consta que la tengo. Una derivación más extensiva de esto es hacer circulares sobre un tema a un colectivo vinculado a ese tema. Pero vuelvo a la cuestión-eje: convertir en público un correo que inicialmente fuera concebido o solo pensado entre dos personas. Toca valorar la eticidad y la licitación de hacerlo pero antes valorar si su contenido es publicable en el sentido de contributivo a la misma historia de las letras, a la divulgación de un estilo de transparencia y al mismo acto denunciativo que comporta al poner en evidencia conductas revisables.

A priori se puede apostar por el hecho de que una persona que sale mal parada en un espacio público, sea el que sea (plataforma digital o escenario presencial), aunque sea a partir de la evidencia de si misma por sus contradicciones y la emisión de sus tacos o insultos. En este siglo la gente todavía tira la piedra y esconde la mano, lo mismo que hiciera en los siglos anteriores. Lo que más aterra al personal es pasar por lo que realmente es. Mientras su semblante no sea tocado toda marcha bien, tan pronto sea desmontado, el sujeto queda descolocado y reacciona con furia. Si le buscas las pulgas al perro se las encuentras.

Los libros-dosieres de cartas que tengo, despues de muchas décadas de practicar el género epistolario y de escribirme con cientos de personas, supongo que los conservé tras la relación con ellas esperando que un dia reunieran las condiciones de publicables. Pero ¿qué es lo que  hace una cosa publicable tras los años? Más bien el paso del tiempo significa la pérdida de actualidad de sus contenidos. Estimo que su publicabilidad es la desaparición de las partes protagonistas en los textos con lo cual su edición no debería crear malentendidos. O sea que son más razones de tipo tensional que no las determinadas por los contenidos informativos o polémicos. El mundo editorial no está exento de las presiones legales y de los cuadros de conflictividad en los que se mueve el mundo. Desde que los recursos de edición pueden ser autogestionados por cualquiera con los sites digitales la cosa cambia. Dentro de las prerrogativas de cada internauta están las de ser fuente de información, divulgación, opinión, creación y debate desde los distintos campos a los que se dedique. Publicar poesía o un blog diario contando intimidades ya vienen asuntos privados que son compartidos con la vasta y anónima cultura. Publicar un poema inicialmente concebido para una persona y dadas las emociones sentidas con esa, ya era/es dar algo de lo privado a lo público, porque hay algo de lo privado que siempre encuentra una resonancia en los demás no conocidos y que no se conocerán nunca. Los humanos, al fin y al cabo, pertenecemos a unos tipos de sociedades y a una especie que nos llevan a pasar por tesituras equivalentes.

El mundo de las letras no se llena solo de cosas agradables y con todas las ententes dadas. Más bien lo contrario: una buena parte de ellas se componen de conflictos, desavenencias, diferencias de opinión. Todo eso propicia el debate y, con suerte, una literatura de alto nivel. No veo porque hay que privar al consumo y lectura de letras de determinados temas por mucho que su espacio de gestación hubiera sido el privado. Las razones de la privacía tienen que ver con códigos y subcódigos muy sutiles sustentados por psiques reservadas. Hay muchos motivos para callar en una sociedad como ésta (y en las sociedades que la han precedido) en la (las) que por sistema la verdad es castigada.  El ejercicio de la represión no es meramente institucional con funciones delegadas a los encargados de las porras y los palos, es substancialmente psicológica. No hay individuo humano que no se autorreprima en su existencialidad o que en su repertorio comportamental no ejerza la represión, de alguna manera, por sutil que sea, contra su prójimo. La conciencia, la llamada conciencia, no se completa del todo hasta no concienciar esta excrecencia conductual. La máxima libertad no es la concedida por parlamentos o políticas sino la que pueda alcanzar cada individuo ante, en primera instancia, sí mismo reconociéndose lo que es y sus deseos y en segundo lugar no teniendo que coartar la de nadie. Si bien lo primero tiene aún una perspectiva de posibilidad, lo segundo es de una imposibilidad total cuando el mundo está repleto de comportamientos indeseables (falsedades, injurias, guerras, manipulaciones,…) que hay que neutralizar, por tanto excluir, por tanto reprimir, aunque esa represión pueda ser reconducido con un tecnología reeducativa.

La privacidad impuesta a un marco de comunicación dado entre dos o pocas más personas que interactúan entre ellas, es connatural al desarrollo de este marco de relación, es una medida de autoprotección. En primera y ultima instancia se privatiza una información es porque ésta al ser compartida puede dañar la fuente que la emite. Eso multiplicado por millones de secuencias de este tipo da por resultado un mundo que vive de espaldas a si mismo. Casi nadie conoce de verdad a nadie, lo supone, lo intuye, lo adivina pero no lo conoce. Un mundo en el que la transparencia fuera total, premisa utópica de alta categoría, tiene menos posibilidades de conseguirlo por la vía de nuevos principios culturales que la rijan así que por la evolución psico telépata de la mente humana. La información privatizada genera fenómenos colaterales: se trafica con ella, se vende. He llegado a encontrarme quien me pidió dinero por preguntarle como se decían un par de frases en su idioma. La escena de pelis de policías y criminales del prota comprándosela a confidentes callejeros hizo furor. En resumen la información es una materia prima que no tiene porque estar al alcance de todo el mundo. Eso tiene una excepción cuando el correo aunque personalizado y destinado a alguien tiene contenidos que pueden valer a otras lecturas completamente ajenas. Hay debates y formas verbales ilustrativas que se han desarrollado con formatos epistolarios. Cada carta gana o pierde un valor específico en si misma, para esas otras miradas ajenas, según de lo que hable y de si dedica mas espacio a la disertación de temas objetivos de interés general o por el contrario se lo dedica a la detallesca doméstico-personal de escaso interés divulgativo. De todos modos, todo admite una curiosidad incluidas determinadas intimidades y en última instancia hay expectación pública para todo.

Para la publicación de cartas personalizadas, en particular con las de historias o relaciones ya terminadas, con cumplir  la premisa innegociable del respeto, las condiciones exigibles para la edición están dadas, aun con el no permiso de la persona-destino o de las personas citadas en ellas. Estamos en un momento de proyección editora tal en que el nombre de cada cual pasa a formar parte del campo digital sin que haya autorizado a eso. Basta haberse inscrito en un curso o participar de una convocatoria, o  formar parte del campo de observación de alguien que escribe crónicas, para ver tu nombre reflejado en un sitio u otro de la red. Antes, en las páginas de los listines telefónicos pasábamos más desapercibidos. Si uno no es solo objeto de observación sino también sujeto observante y es autor de textos su nombre o los nombres que dé se pueden multiplicar mucho mas en los diversos sites en los que participe. En resumen los recursos tecnológicos en aumento cuestionan la privacía como  parámetro cultural pero también como preservación celoso de lo propio. No es nada difícil demostrar que los temas que se creen propios y exclusivos son o pueden ser de interés público, en particular cuando las discusiones giran en torno a eso, lo público, revisando las formas personales de relacionarse con ellos.

Tengo dos imágenes que me acompañan en esta reflexión. Una, muy antigua, la de alguien que desde una mentalidad adolescentista te facilitaba información personal a la vez que te prohibía hablar de su persona a tus amistades. ¿Es eso posible? Bueno, no lo es, pero sí la persona que me lo pidió (solo fue una vez, pero me llamó la atención que el ser humano pudiera llegar a esa clase de solicitud). Otra, muy reciente, en la que en una desavenencia de alguien[1] por mis opiniones la quiso ventilar con un par de notas brevísimas de su parte, 200 palabras como mucho en total, cargadas de insultos. Le dije que eso requería una reflexión calmada y que tendría noticias mías próximamente. Dijo que podía evitar hacerlo y enviarle esa carta, que trataba de olvidarme. De todos modos le aseguré que la reflexión la haría, la pondría por escrito, se la enviaría y en todo caso la publicaría en alguna parte. Eso me ha llevado a estar escribiendo este texto en este momento. El hecho de que un otro que te genera una reflexión no quiera saber los resultados de ella ni las consecuencias del impacto de sus pedradas u odio, no significa que pierdas el derecho a hacer esa reflexión. Puesto que o deja de ser un motivo de disertación, que puede ser de usufructo colectivo, sí creo que hay el amparo ético a publicarla para otros interesados potenciales ya que el interesado directo al que esté destinada se cierra en banda.

Traspolando ese  esquema reactivo-elaborativo a la historia del arte en general, creo que en muy poca cosa se hubiera quedado si  se hubiera obedecido a los sujetos desencadenantes de propuestas creativas negándolas. La actualidad todavía puede gozar de muchas creaciones sublimes de las que desconoce los marcos personales concretos que las motivaron. Si todos los creadores hubieran callado admitiendo las castraciones que recibieron en la actualidad no habría patrimonio artístico.

En definitiva el otro, sea amigo o enemigo, compañero de debate o bombardero, amante de verdades  o fílico de mentiras, cualquiera que sea su estatuto ideológico, genera pretextos para la elaboración. Si esta se mantiene en el marco de la privacía con él o salta a una plataforma pública no es lo más relevante. Eso es decisivo para apostar por un espacio digital en el que colgar correo que pueda ser de interés público sin confidenciar datos secretos, por supuesto, ni emitir falsedad alguna sobre alguien. Eso no protege a la autoría. La declaración de la verdad siempre produce enemigos, los que residen en la mentira. Produce algo más enemigos en activo de la literatura.

Asi como los foros de la palabra y de la reflexión literaria se van haciendo eco del género diarístico por su peso divulgativo (encuentro Trapiello-Alex Sussana) no tengo duda que en el futuro se podrá hacer algo parecido con la comunicación epistolaria.

 



[1] Rafael Jariod Franco, fundador, mánager de ua ong catalana  llamada CCONG (la cc es de relleno no significando nada)

Invitación a la Desprivatización

Por JesRICART - 7 de Diciembre, 2008, 23:23, Categoría: COMUNICACIÓN

De todo lo que tenemos lo más celoso es la privacía personal. La sentimentalidad y las verdades íntimas pertenecen al universo escondido de cada cual. Es lo más intocable. De eso hacemos fiesta con quien nos apetece y cruzada contra quien sea que nos quiera irritar  los cataplines en los asuntos más queridos. Es así que la privacía es un marchamo que no se negocía. Cada cual tiene muy claro los límites de su transparencia y la el arco de proyección de sus verdades. Esto, que forma parte de la personalidad y de la estructura de pensamiento de cada cual. tiene su correlato con algo que ya existe en la estructura económica de los países: la propiedad privada.

Esta ha venido siendo objetada históricamente pero no tanto como aquella otra clase de privacía. No tenerla significa(ría) no tener derecho a los secretos lo cual es una imposibilidad biográfica porque nadie vive su vida sin tenerlos. La discusión no es tanto ésta como hasta que punto se puede minimizar la cantidad de ellos.

Cuando se habla, teoriza, defiende y lucha por un mundo ideal no puedo por menos que preguntarme si la persona que te diluvia ese discurso estaría dispuesta al valor de la transparencia o al menos a maximizarlo como conducta ordinaria en su propia vida. Lo peor del capitalismo no es que la sociedad esté escindida entre la miseria y la riqueza, o que la gente se mate por territorios o por fuentes de recursos, lo peor es que sus habitantes, sino en su totalidad, en su inmensa mayoría, terminan contaminados por la cultura del odio, por la psicología del miedo, y la ideología de la privatización que incluye el escondite del uno mismo, Nunca sabes totalmente si el otro es quien es o dice ser,  ya que nadie suelta demasiado de sus verdades. Comparativamente es peor la  privacía sentimental, según la cual todo el mundo calla sus sentimientos, que la propiedad  patrimonial privada. Ambas están conectadas claro está, pero así como se le concede gran importancia al hecho de las grandes fortunas acumuladas en unas pocas manos, o a los propietarios más ricos del planeta (algo que es una consecuencia lógica y perfectamente legal dentro del sistema de lucro) se le quita importancia o apenas es considerado el secretismo privacionista en el que vivimos. Está tan naturalizado que se respetan los secretos, aunque su divulgación pasaran a alumbrar más la conciencia ciudadana.

El esfuerzo analítico por comprender las cosas, las coyunturas, las complejidades económicas, el gran mundo de los otros, pasa irrevocablemente por desprivatizar información. Los análisis de verdad no se limitan a tener en cuenta las informaciones publicadas si no también las no publicadas. De no hacerlo, los análisis terminarían por ser tan superficiales como las informaciones restringidas que se publican. Bueno, de hecho la diferencia entre un reportaje superficial de un análisis es la investigación mayor que éste ha hecho.

Algo que se aplica en cuestiones de interés social común se puede reflexionar a hacerlo en las de ámbito privado. No hace falta escribir una carta a un presidente o un cargo público de un país o una comunidad para poderla dar al mismo tiempo como articulo divulgativo de una reflexión o una demanda. También caben otras modalidades de proyección sin que tengan tanta aparatosidad. No hace falta que la parte escritora de una carta tenga por nombre un nombre conocido ni quela parte destinataria sea la de un gran político o una figura insigne de la coyuntura o de la etapa de un país para que el contenido de un texto sea importante y pueda darse a conocer a terceras miradas. Es conocida la estrategia divulgativa  de escribir textos públicos (cartas o artículos) dirigidas a personalidades famosas. ¿Dónde está el problema si se traslada ese criterio al campo personal proponiendo su desprivatización? Significa chocar contra el peso de la cultura en la que están muy trabados los límites del decir y a quienes decírselo. Todo ejercicio de desprivatización ha de contar con reacciones sulfúricas cuando no con amenazas. Existe una verdadera pandemia del escondrijo. La gente oculta sus pasados biográficos o pide encarecidamente que no sean revelados. Todo lo que A confidencia a B no puede saberlo C aunque le competa. La demanda de confidencialidad por una parte va en contra de la necesidad informativa objetiva de otra. Lo que a la privatividad compete es lo que la misma elaboración teórica se plantea: ¿hasta dónde llevar el discurso analítico y la extensión informativa de las cosas? en qué plataformas divulgarlo? Todavía no he encontrado la persona que comparta conmigo una corresponsalía recíproca de decires y debates y que acepte su comunicación publica paralelamente al sostenimiento de la construcción de la relación privada. La propuesta es abierta. En realidad no es una idea tan nueva. De alguna manera ya se ha venido experimentando (y haciendo espectáculo de consumo con ello) con gente dispuesta a hacer convivencias que sean filmadas se produzca lo que se produzca, De otra parte el exhibicionismo de la intimidad con las producciones pornográficas hace tiempo que funciona sin que se le caiga los anillos a nadie. También hay quien tiene su vida privada colgada en su web no sol como relato o como fotos sino con una web permanentemente emitiendo toda su vida de interior. Mientras las partes implicadas estén de acuerdo no hay nada que oponer.

Toda la ansiedad que pueda mover la propuesta de la desprivatización de la información (en todo momento hay que suponer que se habla de sentimentalidad, opiniones, análisis e informaciones de carácter personal pero de interés comunitario no por razones de curiosidad sino de saber teórico) no incluye dar pins o números de cuenta bancaria (¡bastantes riesgos se corren al dárselos a las empresas de servicios para que facturen los gastos!) o bajo que ladrillo de tu casa guardas la pasta. Todos esos datos, salvo a los cacos, no interesan a nadie. La desprivatización de las informaciones celosamente guardadas por las personas está muy discutida por la cultura del ultraindividualismo. Los primeros en oponerse a toda divulgación son los más inmediatamente implicados: familiares, amigos, compañeros, socios, y cada ex dentro de estas categorías. Lo mas importante del habla y del heterogéneo campo del lenguaje escrito es sus registros simbólicos, por tanto sus significantes, más que quien dijo qué o estuvo donde o si dijo aquello pretendió decir lo otro. Por tanto toda confidencialidad extensiva a lo público de esa tan temida desprivatización informativa no es tan grave si los implicados se toman la vida como juego, como reconstrucción creativa y como fuente de inspiraciones mutuas. De Jürgen Habermas, a pesar de conocerlo desde el principio de mis lecturas políticas y filosóficas, no ha sido hasta finales de los 90 que volví a retomarlo y hasta le propuse  a un director  académico, hacer con sus materiales, una tesis doctoral sobre el tema del plus simbólico en los actos comunicativos. En aquel momento todavía no había captado la totalidad de los problemas que son derivados de la comunicación cuando las valoraciones y las informaciones generan reactancias de odio y de malestar, ambos estados emocionales generalmente estériles en quienes los padecen, cerrando todo tipo de conexión relacional. El ser humano sigue fracasando a escala internacional en esta operación de cese de todo contacto cuando el otro deja de tomárselo como compañero sinérgico para verlo únicamente como antagonista y como nulidad. Generalmente quien maneja estos absolutos para la descalificación de lo ajeno suele tener una mentalidad absolutista bajo una ideología de cobertura.

El concepto de desprivatización es mucho más anterior al planteamiento de hacer un espacio de correo público o un  site donde depositar historias personales en curso de irse dando. La novelística y la historiografía ya se ha venido ocupando de desprivatizar lo que era competencia de situaciones muy personales y cerradas, solo que reconvirtiendo los materiales con suficientes disfraces. De no haber habido gente dispuesta a hablar de otra gente a pesar de esta y con o sin su permiso jamás habría avanzado la literatura pero tampoco el análisis de la realidad. Gracias a eso prácticamente antes de la adolescencia pude leer de Georg Holmstein autor de la Reina de Saba, una introducción al misterioso oriente. Una de las primeras narraciones que leí en mi pubertad. El libro lo conservé durante muchos años mientras sus páginas se amarilleaban y el carácter de su vieja edición lo hacían impresentable. En cuanto a su contenido excitó de alguna manera mis primeras imágenes sensuales. Lo que viene entregado como unidades de cultura han pasado por un tipo u otro de desprivatización. ¿La investigación no es acaso de revelar las leyes de aquello que hasta que no son descubiertas pertenecían a la privacía de lo oculto?

Así como en las aulas universitarias continua siendo necesario insistir en la invitación al debate, en los espacios de Transculturalidad, la de la invitación a la transparencia y la desprivatización de materiales colegiables que puedan tener interés públicos, podrá permitir desempolvar los pliego de cartas de los armarios o permitir transcribir correos personales en espacios socializados. ¿Que hubiera sido de la historia literaria de las letras amorosas, sin la publicación de confidencias y poesías que inicialmente solo tenían por destinataria a una sola persona?

 



[1] http://sussanamaraselva.unblog.fr/2008/12/08/invitacion-a-la-desprivatizacion/

Ante la falta de rampa de acceso

Por YASHUAbcn - 5 de Diciembre, 2008, 1:18, Categoría: CALIDADdeVIDA

Para poder salvar el escalón de la nueva acera que da al hotel Balneario de Caldas de Besaya tomo dos piezas sueltas del enlosado y con la ayuda de un pequeño listón de madera improviso una rampa. Eso es elogiado por el mánager del establecimiento. Quedamos en hacer fotos del asunto y presionar al ayuntamiento de Los Corrales de Buelna, término municipal donde está inserto  el establecimiento, para que tome medidas al respecto.  Paseando por otro concejo que depende de ese municipio, el de Barros, vemos que el modo de hacer rampas deja un pequeño escalón fatal para sillas de ruedas, especialmente las eléctricas.

A lo dicho  otras veces: los planificadores y decisores de estos temas deberían tener, en sus cursos de aprendizaje, la experiencia personal de ir en sillas de ruedas durante un cupo de horas (un día entero al menos sería lo aconsejable) para que supieran lo que significa tenerse que mover por este medio. Sin duda alguna serían más considerados a la hora de urbanizar las localidades  y no se limitarían a cumplir con el expediente de cumplir con la normativa si no a hacer cosas o modificaciones realmente funcionales.

Felicitaciones de Navidad

Por JesRICART - 5 de Diciembre, 2008, 1:10, Categoría: COSASdelCONSUMO

Hacia el 20 de diciembre se prodigan las  felicitaciones navideñas. Según lo relacionado que estés recibes más o menos. Ahora con un solo envío electrónico se puede felicitar a docenas de personas. Con el mismo disparo se caza la atención de cien pájaros. Las frases son las acostumbradas, nada personalizado, nada del otro mundo. Me recuerda la época pre-internet en la que se hacía lo mismo con pequeños o grandes sobres con dibujos más o menos absurdos y con frases más que estandarizadas. ¿Hemos cambiado en algo? Resulta curioso que gente de la que esperabas acuses de recibo de cartas o de otras asuntos sobre temas solidarios, te dedique un recuerdo en las fiestas navideñas (¿una modalidad para acabar el año si asuntos pendientes?). De adolescente ya me parecía un poco absurdo eso de felicitarse al final del año por dictado tradicionalista con gente con la que no se  había tenido ningún trato a lo largo del mismo. A veces quien te felicita por internet  solo te ha visto una vez y otras ni siquiera sabes de quien se trata. Para abreviar suelo contestar a quien me envía algo parecido  haciendo acuse de recibo y también  le deseo  buen cambio de año. Es la frase que me caracterizada. No sé lo que significa felices navidades. No hay mucho por lo que felicitarse durante los diciembres, el mundo no celebra ninguna paz y ni siquiera se hacen las treguas en el matar que antes se contemplaban. Me parece más apropiada las expresiones de felices fiestas o felices días, también, me repito,  la de buen cambio de año, o que el siguiente no sea peor que el anterior. De crío pensaba que la gente que tiene limitada su capacidad de texto a reproducir frases estándares como las usadas durante estas fechas era sospechosa de carencias comunicativas graves. De adulto, pienso lo mismo pero con mayor conocimiento de causa. Antes, la gente extendía las tarjetas de navidad en el vestíbulo o en una mesilla del salón (aún lo hace) y con tal despliegue hacía ostentación de las muchas relaciones que tenía o de la enorme cantidad de gente que la quería, ahora con el email no hay forma ostentosa de hacerlo, pero el rito es semejante. Prefiero un texto personalizado y sentido y espontáneo que no la monserga ordinaria y en clave de cliché de todos los años. A mí no se me ocurriría utilizar el pretexto de las Navidades para felicitar o saludar a alguien. Es como utilizar la excusa contextual para tener un motivo de recuerdo. ¿Recordarnos para qué? Preferiría ser recordado por mi mismo y no metido en una lista de saludo genérica. Pero admito que no deja de ser un pretexto para el recuerdo de gente de la que no sabes apenas nada. Su estandarización se asemeja demasiado a la de los almacenes de los que eres cliente que para estas fechas también te envían una tarjeta de saludo (incluso estos lo hacen cuando es tu aniversario, algo que las relaciones personales recuerdan menos).

Saludémonos sí pero para hablar no para expresar deseos huecos.

 

 

 



[1] http://disc.server.com/discussion.cgi?disc=201407;article=2789;title=Hoyenelmundo

Las primeras relaciones y la crueldad sutil

Por JesRICART - 4 de Diciembre, 2008, 16:19, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

La formación de carácter es prematura. Eso es vox pópuli. Las marcas de infancia son indelebles. El consciente las olvidará pero no el inconsciente. El adulto es el sumatorio de varias cosas, pero a todas las nuevas que vaya añadiendo nunca podrá dejar de tener presente los factores antiguos que lo definieron caracterialmente en lo que es y lo que formó su personalidad. Hay niños/as que pueden ser diagnosticados en tempranas edades sobre el futuro psicológico que les espera. Las prisas desde el gremio profesional en detectar sus aptitudes para encauzarlos hacia un campo profesional desde sus primerías son totalmente estériles. Las de los padres en querer saberlas o en medir sus coeficientes de inteligencia, también.  El mayor respeto al hijo que nace es el de permitir su evolución. Eso, quintaesencia el respeto total a la condición de otro. El rol de custodia o protección paterna es, sin duda, necesario y esperable, para proteger al neonato de las inclemencias externas, también de si mismo. Hay culturas que no toleran a los niños con problemas fisiológicos de nacimiento. Está documentado que se acababa con ellos para que no se convirtieran en un carga para el grupo. También  hay animales que no se ocupan de toda su prole, o mejor dicho para llevar adelante parte de ella se deshacen de otra parte si fue excesivamente numerosa. Eso lo hacen también granjeros con algunos animales que no tienen buenas condiciones de partida para un crecimiento. Toda la protección del grupo familiar  que también hace de consejero y por ese lado de introductor de una determinada ideología en el hijo/a no evita la exposición a la inclemencia y a otras influencias negativas de otros grupos: el vecinal, el del jardín de infancia, y más adelante los otros sucesivos: el escolar, el círculo de los primeros amigos.

Las primeras relaciones humanas se tienen-se suelen tener-  con los padres, a una cierta distancia con los hermanos, si los hay y el resto de la parentela concurrente. El neonato es la esponja de todos los estímulos que recibe: los que lo acogen y los que lo educan. Detectará –aunque no tenga la capacidad de interpretación para todos los sonidos- los elogios de los rechazos, la disposición receptora de la que no lo es.  Los niños suelen crecer más unidos a las madres que a los padres porque las ausencias más prolongadas de éstos los toman como formas de desinterés o de ignorancia. 

Desde el momento de nacer una criatura tiene una seria de verdades propias que lo evidencian: su nombre y linaje de pertenencia, su ubicación social, su cuerpo físico. Por lo general al neo nato se le dice bonito  nada más verlo. Quien lo dice tiene una necesidad urgente de declararlo en esa categoría. Además de comprobar que todo ha ido bien, que está entero y en perfectas condiciones de salud. Es particularmente interesante esta categoría de la belleza al que se incorpora. Las vecinas expertas enseguida apostarán por su futuro o sus cualidades que le permitirán pisar fuerte en el mundo.

Desde el primer momento su particularidad quedará de manifiesto. Las madres  multíparas pueden hablar ya de las diferencias de sus hijos en el comportamiento intraclaustral que tuvieron. Unos manifestaron mayor inquietud que otros, también, probablemente, por recibir de alguna manera las inquietudes de la madre en etapas diferentes de su biografía.

Las primeras relaciones como tales son las que está presente la inducción en la selección. Por lo general lo proporciona el colegio quien tiene la escolarización prematura. Las características físicas (la voz y el acento entre ellas) tienen una importancia elevada en el acercamiento o no a los demás. En la pubertad es cuando más se marcan las diferencias a partir de estrenar nuevo cuerpo algo que sigue en la adolescencia despuntando el cuerpo que será ya de adulto y con la sensualidad rebosante. Es el momento de marcar culo, caderas, tórax (o senos) y nuevas ideas. El cuerpo es lo espectacular. Es la inmediatez escénica. Los demás, que hacen de público tácito, se acercan mas o menos según las preferencias de cada cual. En un sociograma de popularidad de individuos dentro del grupo, el que sea, (clase, equipo de fútbol, taller) los elementos físicos por los cuales se eligen y clasifican a lso demás son cruciales. Todavía no es el tiempo de las ideas desarrolladas y se valoran otras cosas: la simpatía, el aspecto, la presencia, la elegancia. Quien tiene todo de su parte: físico agradable, dinero familiar de apoyo, buena estampa, y un mínimo de rapidez intelectual  le espera  en principio una vida sin problemas, o mejor dicho, una vida cuyo mayor problema sea no haber pasado por la experiencia de tenerlos. Por el contrario quien no es agraciado, tienes gestos patosos, o es la diana señalado por dedos de lso que no le gustan tal vez desarrolle un aislamiento prematuro.

No es cierto que los niños  sean compendios de inocencia. No están exentos de maliciosidad y pueden distinguir si son correctas o no sus acciones con respecto a los demás. Se aprende prematuramente a detectar las que son de rechazo o actuadas intencionalmente para herir.  Quien queda fuera del grupo por una dinámica de los demás con la que no se identifica o porque esta dinámica lo rechaza expresamente suele desarrollar una mayor capacidad observacional en todo. Al quedar fuera de protagonismo se constituye en un espectador más adelantado. Esto queda en la base de su desarrollo intelectivo ulterior. Ese primer sufrimiento biográfico  por no tener el pleno derecho a la inclusión del colectivo permite tomar distancia de él y de sus iniquidades aprendiendo desde la distancia y el silencio, pero también desde la reflexión que acompaña a eso. Una venezolana de 18 años que me escribió a propósito de mis análisis sobre lo bello y lo feo, demostraba tener una lucidez superior al de mucha gente de su edad haciendo un duro análisis sobre la soportabilidad de la vida en condiciones desafavorecidas. Claro que esas condiciones no dejan de ser los etiquetajes sociales. Todo el atractivo efectivo que pueda tener quien sea el guapo o la guapa con el/la que tratemos puede tenerlo de espanto al escuchar sus primeras vacuas palabras.  El sujeto rechazado en su infancia o adolescencia por ser el patito feo de la camada probablemente es el que acabará dando lecciones a esa camada con el paso de los años porque aprenderá más de la vida. Por lo que hace a quienes les rechazaron ni siquiera se acordarán de haberlo hecho ni tan solo de que hubiera estado ahí. Su desapercibimiento sería total por esa discriminación que ya existe en la percepción humana sobre aquello y aquellos que no gustan de entrada.

Tal vez de las primeras relaciones en esta clase de cuadros de exclusión no queden más que la enseñanza que eso significó pero no el contacto posterior con ellas. En la edad adulta esas mirada al pasado y a sus cromos crueles que tanto daño hicieran pueden ser incluso disculpados (éramos niños y no sabíamos más) a no ser de que una generación tras otra los sigue reproduciendo. La misma dinámica de cada grupo con toda su extensión lleva a la formación del subgrupo para protegerse del anterior. Los individuos se relacionan entre sí, inicialmente, por afinidades y para compartir convivencias o planes, pero también por la insoportabilidad de la soledad. Mas adelante se aprende que la soledad es necesaria como condición para el autoencuentro o el autoconocimiento y también para la creatividad personal y que un estado de opinión mayoritario de rechazo (los casos de moobing escolar los siguen renovando) no es igual a la totalidad de rechazado fuera de esa coyuntura concreta. Siempre hay que mantener un talante de individualidad para sobrellevar y superar todo esto. Repasando las lecciones del rechazo, el rechazado, o ex rechazado (mucho mas si lo ha sido solo por sus razones físicas, color de piel, tamaño o perfil) comprueba a lo largo del tiempo que lo mejor que le pudo pasar es sufrir determinaos rechazos de gente que se apresuró en demostrar lo mala gente que era prematuramente y que de entrar en su club hubiera impedido una formación humanista y una personalidad más integra dentro de su filosofía autónoma de vida. Tuve en Pere Calders, un  autor favorito por su modo  de escribir manteniendo siempre una última filosofía autónoma, la suya, para todo lo descrito y desentrañado.

 

El Poema Aplaudido

Por JesRICART - 1 de Diciembre, 2008, 21:08, Categoría: ARTESUMA

Sugiero  una fórmula de medición. Un poema cuanto más complejo es  con menos auditorio se queda. El abandono del auditorio no tiene porque pasar por la absentia física, se da desde el momento en que declina la audición. Un poema gana verso a verso la atención o la descoloca y la pierde.Eso depende de si introduce palabras incomprensibles o que ocasionan un conflicto de interés,dado por la duda, la falta de música, o la comprensión de su sentido general. Si quieres construir un poema para aplauso hace falta seguir un proceso estricto y preservar unas normas de estilo y de contenido.Es una práctica reglada, muy conocida y usada por rapsodas populares y por divulgadores épicos.

Pero el poema sea el que sea, tiene una  reverencia especial por encima de otros textos. La intervención poética  puede ser el colofón de textos arduos de  existencialismo o el prólogo inaugurativo de un festejo de las teorías. En ambas situaciones, casi con toda seguridad el respetable verá sus palmas batientes en señal de reconocimiento, algo que  se librará de hacer para comunicaciones, exposición de propuestas o textos. Dependerá,claro está, de los ritos aceptados y acostumbrados en cada foro de palabras, pero aunque no esté  prevista, la intervención poética  mueve una cierta pasión, y desde el lado de  quiénes lo auditan se contrae un débito, que se expresa con las palmas.Sí, la poesía a diferencia de la no poesía, tiene que pensar más en la forma y el estilo, la música y su construcción armónica. Cuanto más pegadizo se,a más conseguirá su cometido.aunque hay un límite de no pasada,donde la calidad decrece y el conjunto se hace chabacano. Hay poetas que escriben para el auditorio y para arrancar el aplauso, que supera con creces la simple dádiva para ser una confirmación de éxito. Con la recogida de las palmas consigue la confirmación de su certeza, que retroalimentará un mismo tipo de estilo y voz. La declamación es una puesta en escena, y a veces un mal texto puede conseguir un interés público y al revés un buen texto puede pasar inadvertido, dependiendo del tipo de voceamiento que se ponga. De entrada lo aplaudido por rutina y rito me parece un efecto más propio de las cortesías hipócritas que no de la atención sincera.Parece que quien escucha está obligado a un acto de deferencia ante quien declama, lo haga bien o no tan bien, a diferencia de otros hablantes, que opinan o improvisan. El resultado es un cuadro deplorable, donde el versario,de lo suyo, lo ajeno (prestado o plagiado)recibe una consideración especial frente al hablante, tal vez con más ingenio y versatilidad pero que se mantiene en la prosa precavida y humilde. ¿No será que el público amorfo e ignorante se hace cómplice del narcisismo del poeta que necesita ser aplaudido y austero de las voces que aportan otras  cotas de intelectualidad? Sea como fuere los poemas tienen el certificado del aplauso,mientras que los turnos de palabra son a menudo desconsiderados. Paradójicamente lo poetas dejan a los intelectuales la crítica de sus contenidos y la justificación de sus letras, quedándose en la calle tras la declamación con una voz aterciopelada de divos o ángeles, fuera del mundo de los números y de las lógicas.

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