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La Sociedad defraudada

Por JesúsRICART - 12 de Noviembre, 2008, 15:43, Categoría: DEBATE SOCIAL

LaSOCIEDADDEFRAUDADA.FRAUDEyRESTITUCIÓN

1.La sociedad heredada. Uno/una viene  a un mundo a través  de quiénes le traen y desde el momento de nacer queda inserto en unos contextos:el lingüístico, el cultural y el social que le influenciarán acerca de una ideología y una moral pública. Viene como un proyecto o como un ser deseado por lo que su contorno lo llenará de protección.El nuevo sujeto nacido tendrá cuidados y será conducido con unas pautas reguladas por los protocolos reinantes.Será educado e instruido, será colmado de juguetes y de satisfacciones (si tiene la suerte de nacer bajo la bandera de un estado del bienestar) o será  criado bajo mínimos y sometido a una probabilidad más alta de mortandad (si tiene la disuerte de nacer  bajo el pabellón de un país  de la list de las miserias). El naciente  irá creciendo mientras va incorporando los conceptos  reguladores del existir y que le irán siendo transmitidos por los demás. Desde sus padres a sus maestros, desde sus vecinos a sus  conocidos mayores de edad. Las tradiciones de su país serán grabadas persistentemente en su frágil  y vulnerable mente. Los objetivos de los adultos serán insistidos  en la sensibilidad infantil. Y desde la pequeñez se irá aceptando  que el mundo es todo aquello que dicen  que es quiénes se lo dicen, y que por razones de edad parecen tener razón. El amor prodigado de los padres y tutores se mezclará con las vías de entrenamiento del sujeto infantil.De tal manera que este irá creciendo en tamaño físico en la misma medida que va creciendo en tamaño mental, ampliando la envergadura de su intelecto con todos los conocimientos que se le enseñan. Se le hablará de valores y de técnicas, de necesidades sociales, de credos religiosos, de  parámetros políticos, y poco a poco  el ser instruido  entenderá que el mundo es aquello que cuentan los demás que es, y que la sociedad en la que vive es algo legado como unas organización construida tenazmente a lo largo de la historia, y cuyos déficits o errores  son causados por  las piezas defectuosas del engranaje. Pronto la teoría moral clásica de la bondad y de la maldad con protagonistas humanos distintos y enfrentados bajo cada  actitud le justificará de llano  todos los desmanes que puedan ser advertidos.Y ante cualquier pregunta que el niño pueda hacer  sobre un error dado, la respuesta buscará la causa en  el sujeto delictivo o antisocial que la ha provocado. La propia pretensión del Maligno como entidad justificadora de  las crisis y problemas sociales y humanos,  viene ocupando el pensamiento  religioso durante siglos para poner la responsabilidad  del error en una entelequia difícil de evaluar y exonerar a la conducta humana de tal culpabilidad. La cuestión es que  la sociedad es aquello que heredan  los nacientes en ella empaquetada con  todos los decorativos necesarios para justificarla en  su realidad. Esto es así, porqué los agentes transmisores de la cultura son los que coinciden con  los intereses que organizan y dominan esa sociedad, mientras que otras visiones críticas y disidentes de ellas, son minoritarias  y marginadas para que sus voces sean oídas. Por lo tanto los nacientes en tanto que generación heredera va imbricándose en una sociedad en la creencia de que  es monolítica, compactada, granítica, incambiable. Este fenómeno es tanto más sostenible cuanto  mejor estructurada sea la ideología dominante y disponga de sus estamentos para  dejar su impronta en todas y cada una de las personas que habitan bajo su seno.  La sociedad recibida es el gran regalo que el estado-padre da a sus ciudadanos-hijos, tratando de que  en la estructura de cada familia y cada grupo social se perpetúen las nociones constitutivas de la interpretación dominante de lo social.

Según si el modelo social es más o menos democrático, teocrático  o personalista; las vías de transmisión de la cultura y la tradición; y con ellas, de la ideología de obediencia a unos parámetros de estabilidad y orden: los resultados de impacto  en forma de conformidad social se darán con más o menos garantía. Los estados de país, que son grandes administraciones de organización de los recursos colectivos pero también de manipulación del pensamiento público, saben que el orden social es su gran aliado, y ese es sólo posible con una homogeneidad de las conductas  y una uniformización de las opiniones. El país ideal para un estadista es aquel en el que  todo el mundo consensua  las directivas de estado.

Afortunadamente la expresión social y humana no funciona sin fisuras ni disidencias. Las estructuras de estado y las sociedades injustas vienen siendo discutidas permanentemente  por sus pueblos que sufren la peor parte del acontecimiento social. Esa pluralidad del pensamiento es el resorte vitalizador que  acaba determinando la evolución del  Saber. En su proceso de crecimiento el  sujeto infantil, crédulo  y sumido en la inocencia de aceptar la uni-versión de lo que es el mundo y la sociedad concreta  que ha heredado, se va encontrando con  otras opciones y gestos de crítica, con otra visión social, con otro germen de sociedad. Si está atento a las nuevas entradas de información que  las circunstancias le facilitan,descubrirá  que toda la cosmovisión que le fuera dada, no era tan perfecta, impecable y  universal con la que le fue entregada; que aquello que se le dijo de la sociedad y del mundo, que le hacía un lugar en su seno para que fuera un sujeto rentable y armónico, tenía bastante de fabulario  y de instrumentalista. De pronto  ese sujeto infantil deja de ser niño o niña para acceder a  la madurez del hombre o la mujer por la vía intelectual de una reconsideración de lo aprendido. De pronto advierte que ha sido engañado.Que ha sido defraudado:sus  tutores no cumplen con las fraseologías que emitieron; los valores en los que le han educado, son incumplibles;el racionalismo con el que ha sido  disciplinado,choca con otras lineas de conocimiento; las supuestas verdades  existenciales  son discutidas por otras verdades y  las promesas de felicidad  individual  se desgarran en medio de unas estructuras de  desengaño colectivo.

2.El fraude social. Si las inquietud ante esta controversia sigue su curso, aquel sujeto exinfantil, manipulado en un conjunto de creencias de adhesión podrá dar paso a  un nuevo ser encerrado en su interior, el de atreverse a ser el mismo[1] .tal vez le baste preguntar los argumentos de las conclusiones que se le han dicho, para desbaratar una buena parte del entramado conceptual en el que fuera enredado. De seguir en el análisis critico de los modelos sociales y  de los factores que los han determinado:desde la historia de la humanidad  con su munificencia a la historia de los individuos con sus insuficiencias,podrá alcanzar las terribles conclusiones de la falta humana frente a sus destinos perseguidos. sociedad y mundo dejarán de ser parámetros equivalentes para comprobar que las sociedades humanas son aquellas organizaciones de lo colectivo en las que han imperado la fuerza, la irracionalidad y las conveniencias de unas minorías sobre unas mayorías.Podrá comprobar, con pesar, que el mundo habitado no es el mejor de los mundos posibles y que para complacer idolatrías ajenas  las personas son abocadas a callejones sin salida. Podrá certificar que las teorías en las que ha creído o los líderes sociales  que le fueran encumbrados hab sido  los factores interdependientes de un engaño megaideológico. Evidentemente no  todo lo recibido habrá sido una atrocidad y de toda  experiencia frustrante cabe extraer enseñanzas y verdades. No todos los conceptos heredados dentro de aquella cosmovisión imponente que le fuera enseñada  serán  inútiles ni todas las gestas históricas explicadas deberán ser recalcificadas de absurdas. La  revisión de fondo conducirá a un paradigma más severo aún: el reconocimiento de que una articulación inflexible, instrumentalista y clasista  puede convertir datos correctos en sí mismo y conceptos valables por separado en una gran patraña de embrutecimiento mental. Es así como el fraude social se va abriendo camino  en tanto va  aglutinando bajo el predicado del engaño en masa a  millones de personas asustadas ante el futuro y las afilia bajo los presupuestos de la docilidad. La sociedad es y será tanto más manipulable cuánto más dóciles sean sus individuos. La conformidad  y el acriticismo podrán llegara anular la noción del individuo en casos extremos, ya que lo que caracteriza al individuo es la persistencia de su  diferenciabilidad frente a la colectividad difusa.

Esa macrooperación  para crear unos grandes significantes deinstrumentalización de las mentes de las gentes será posible con  un aparato de poder y con unos agentes directos de control.Posiblemente serán más peligrosos los controles sutiles (los de los medios de manipulación de la información) que los controles  brutales (los de la  violencia física, el encarcelamiento, las torturas y la represión de las manifestaciones). Examinada la correlación de  fuerzas entre los incondicionales del statu quo y sus críticos, éstos últimos van a ser por definición una minoría intempestiva y dura de mantener dadas las dificultades objetivas para su desarrollo. La crítica social y sus protagonistas militantes habrán advertido  la estructura defraudante per ser de una sociedad cuya naturaleza no es para prodigar paz y bienestar entre sus habitantes sino  exacerbación de las contradicciones y colisiones desastrosas. Quienes más interesados estarán en vanguardizar sus cambios serán quiénes antes hayan comprendido la afrenta recibida, el engaño con el que han sido manipulados y que se ha mezclado a lo largo de sus biografías personales. En su lucha organizada por cambiar las cosas la dimensión del engaño planeará continuamente sobre sus conciencias.Y si bien su revancha contra ésto  tendrá toda la justificación y razón histórica no será tan fácil  delimitar  las artimañas del fraude y sus responsabilidades. Las personas defraudadas por una sociedad que no ha estado a la altura de los grandes anhelos humanos podrán optar por varios caminos:el de la lucha por cambiar todas las estructuras y códigos, o congeniar su  individualidad crítica con una externalidad represiva.En su itinerario de oposición o de reconciliación, de confrontación o de conveniencia, de  ataque o de defensa el concepto clave, el de responsabilidad del fraude se irá complejizando  y  separando de su nitidez inicial. Poco a poco encontrará como el fraude social y la sociedad defraudada serán parámetros equivalentes. Será, es, la sociedad en su conjunto la que vive en el fraude completo. No  es que unos defrauden a otros, u estos se dejen de defraudar por aquellos, sino que la complejidad ideológica lleve a que todas las personas carguen con una parte de responsabilidad individual en el fraude colectivo. Ya que la dimensión fraudulenta  es la consecuencia lógica  dentro de una sociedad de componendas regulada por intereses y competencias en lugar de por cooperaciones y verdades. Por eso, el sujeto defraudado todavía le quedará un escalón m´s en la profundidad de su drama: autodescubrirse como defraudador al no poder cumplir frente a los demás el cometido del rol  sincero que había escogido para si mismo.

3. El fraude como práctica subsistencial. El concepto de fraude  está colonizado principalmente por disciplinas como la economía y  la política. Desde los cálculos financieros,el sujeto defraudador es aquél que deja de pagar un débito contraído.Desde las arenas políticas, el que defrauda es el que traiciona unas expectativas que le han sido depositadas. La economía se queda en lo numérico y la política va más allá:mide la transgresión de un pacto. Pero ambas comparten el común denominador de la no devolución de un débito, se trate  de dinero  o se trate de conducta. El concepto de fraude y defraudación manejado en éste artículo es más complejo pero sin separarse de su idea original:el fraude es  el engaño en su sentido más multidimensionado. El fraude nace desde el momento en que el sujeto humano recibe una interpretación falseable de la realidad. En esta recepción incluso puede llegar a ser secundario que sus agentes defraudadores hayan sido sus padres, amigos,  maestros o alguaciles.Ya que cada uno de estos agentes a  su vez también son o han sido personas defraudadas. De hecho el fraude está emparentado con frustración por comprobar el hecho de una vida ideal negada. Y un sujeto frustrado tiene un mayor número de probabilidades de convertirse en frustrador de los demás a su turno.

El fraude además es inherente a la cultura recibida. En la transmisión de los conceptos culturales ya se está dando por vía fraudulenta. La primera figura orgánica defraudadora ya es el propio estado como aparato de poder que grava a la sociedad en su conjunto con imposiciones no consensuadas. La historia de la captación de impuestos  es posiblemente la historia más autentica de la condición humana. Siempre hubo gente que se organizó para  expoliar a sus vecinos a cambio de una contraprestación o de la excusa de la misma. Lo cierto es que en los estados modernos los ciudadanos productivos son  pagados no con la totalidad de su salario sino  con una cantidad de la que ha sido devengada una parte para  gastos colectivos. El ciudadano productivo es obligado a  pagar al fisco desde el momento en que está social y económicamente controlado. de esa parte devengada no solo existe todo  el aparato de poder sino también  la proyección de sus decisiones del tipo que sean. (Cabe recordar que la objeción fiscal es uno de los instrumentos de lucha más lesivos para un sistema social, y que paradójicamente menos éxito ha tendido dentro de los movimientos de protesta y reivindicativos).

Desde el momento en que el ciudadano es condenado a pagar sin ser preguntado por eso, y ese pago queda justificado por la planificación económica de una sociedad,ese ciudadano queda marcado  con la señal de la subordinación, que tal vez algún dia  se convierta el argumento para una rebelión. Desde el punto de vista de los organizadores sociales y del estado como  su máxima entidad  los habitantes además de  heredar una cultura y una tradición también heredan una deuda. Los hijos de los ciudadanos se beneficiarán de las instalaciones construidas ,las infraestructuras levantadas, los equipamientos y, en definitiva, todos los precedentes establecidos que hayan supuesto dedicación de trabajo y de dinero. desde el momento en que una persona hace rodar su vehículo sobre un asfalto o una pista creada por la mano humana u obtiene agua  a través de un grifo terminal de una tubería que la conduce, está beneficiándose  de los resultados de un capital previo invertido.Es lógico pues que pague por aquello que usa. El fraude  emerge sin  posibilidad de ocultarlo, cuando  el gravamen es muy superior a un criterio de compensación y  el usuario de infraestructuras no solo paga por el trabajo con que fueran hechas sino también por la especulación de las mismas. El ciudadano  debilitado en su individualidad se sabe defraudado cuando paga a un Estado  tanto por  beneficios obtenidos como por otros conceptos que no le interesan en absoluto (los impuestos para pagar guerras y Defensa nacional,son los más elocuentes de esa defraudación).cuanto más complejo es un estado y mas avanza dentro del neoliberalismo más  incrementa los impuestos de sus ciudadanos activos dentro del panorama económico.

Establecida esa primera relación entre la Administración omnipotente y el individuo  marcado y obligado a pagar, otras relaciones futuras con otras entidades además de las relaciones de transacción con el mercado tendrán el residual  de aquella  desagradable experiencia. El individuo que  es tratado como exiguo  frente al Estado se zafará de su debilidad por otras vías.Desde el momento en que se consideré una persona estafada tratará de estafar a su vez para recuperar lo perdido.

Un recorrido transversal por varios  países pronto da la pantomima de las distintas picarescas para tratar de defraudar a los defraudadores. Ciertamente cuanta más imbricación hay de la sociedad civil con su estado menos  replica de la una se da. Para piases de alta desconfianza con sus representantes políticos y con la Administración el fraude se convierte en una práctica subsistencial. Incluso queda integrada como un modelo de heroicidad o al menos como una sistemática de la transgresión de los reglamentos cívicos. Si el ciudadano se sabe  robado por el establishment tratará de conseguir  su devolución  cuando tenga oportunidad de ello, haciéndoselo pagar al estado de una manera u otra. De esta manera la astucia fraudulenta puede ser reinterpretada como  una actitud vital, lúcida y digna de ejemplo.Lo que es más, pasa a formar parte de otros estilos culturales.Eso da lugar a un teatro de multitud de escenas donde cada individuo en su interacción con otro tratará de no ser defraudado, o según los casos tratará de engañar para sacar la mejor tajada posible. De tal modo que el fraude no es ya una conducta extra-ordinaria sino que puede pasar a ser una conducta vulgar,eso sí, disfrazada de naturalidad y de  moralmente aceptable.

El concepto de ganancia en las transacciones de mercado fronteriza con la dimensión fraudulenta. Los incrementos  de precio de un artículo cualquiera, tanto más elevados cuanto más separado está tal artículo de su punto de origen o de fabricación y más intermediarios haya implicado, pueden convertir a un  comerciante en un mangante  disfrazado. También  las promesas de interés elevado de algunos bancos con productos mix[2]  de renta variable y renta fija pueden acabar  asegurando una devolución del capital depositado totalmente fraudulenta.

El ciudadano en su indefensión acabará por desarrollar una actitud  desadicta a las apologías que pueda hacerle su estado[3] .Posiblemente los latinos han contribuido mas al desarrollo de la picaresca social que los nórdicos. Y dentro de un pagador  parece persistir la conciencia de un mal pagador que escapará de su cometido en la medida en qué pueda.

4.La restitución.. Aquel que se cree defraudado por el tipo de biografía que le ha tocado vivir dentro de una sociedad en la que no cree, pero que sin embargo no ha podido construirle una alternativa mejor por muchas batallas que le haya presentado, se subirá al carro de una dinámica restitutoria.Si la sociedad no le compensa o no se siente compensado por la sociedad buscará vías opcionales para conseguir sus  compensaciones. Antes habrá comprobado repetidamente que ha sido un producto de plusvalía en aquellas actividades productivas en las que ha participado y con  que  ha contribuido a, en lo que estimará,  un exceso de beneficios ajenos. El sujeto defraudado es un enemigo  en potencia de sus defraudadores. Pero si éstos constituyen una entelequia diluida en la burocracia institucional de una Administración de Estado o en una clase empresarial, le resultará difícil practicar su ley del talión  privada,consiguiendo devoluciones  de quien  ha sido el responsable de sus  pérdidas de poder adquisitivo. Si quiere o necesita compensación la buscará en un tercero,al que también verá como co-responsable de sus pérdidas. El mecanismo de la restitución  será activada desde la subjetividad del  defraudado y la estimación empírica del  monto de sus pérdidas.difícilmente lo hará desde la analítica estadística de lo que realmente le ha sido quitado y de quien o qué agente lo han hecho.

Lo importante a retener es el hecho del sujeto  que se siente defraudado por  el sistema en su conjunto y por los entornos concretos en sus transacciones  concretas (en la tienda cuando va a comprar, en  el cóllege  donde va estudiar, en la ciudad donde habita y paga impuestos municipales o en sus  horas de trabajo para otro que  le paga precios de explotación).con tal sentimiento la probabilidad de sus reacciones compensatorias es cuestión de tiempo que se vaya dando. En el caso más extremo considerará que la sociedad siempre está en deuda con él/ella y hará de las prácticas restitutorias una sistemática[4]  y en el caso más moderado tratará puntualmente no pagar o dejar de pagar cosas que le resultarán auténticos insultos a su inteligencia y ataques a su economía doméstica. Entre ambas posiciones hay una gama completísima de actitudes y posicionamientos dando una casuística  inmensa del costumbrismo popular[5] .Históricamente muchas revueltas populares fueron empujadas por subidas de precios de artículos o servicios básicos(como el pan o el  billete de tranvías).Aún ahora,cada incremento de precio de los más usados es muy estudiado para no levantar la animosidad popular. Y en todo caso cuando algunos precios resultan consolidados pero no aceptados por todo el mundo, la práctica de transgredirlos o  de no pagarlos se sigue dando[6] .forma parte de una cultura distinta o de una contracultura. Dadas las leyes del mercado, las bolsas de pobreza, el ejercito de subempleados, el coste de la vida se hace casi imposible para un importante grupo  social cuyas necesidades superan el nivel de su poder adquisitivo. O bien cuyas ambiciones lo superan aún más. Por lo tanto parece lógico  que se convierta en el no-pago en un mecanismo de restitución de los  pagos excesivos, traduciendo además ese no-pago en una reconversión del poder adquisitivo. Lo que gasta un sujeto social en sus interacciones de vida, no es solo aquello que paga con dinero sino todo aquello que consume. siempre hay un porcentaje de gastos implícitos en su actividad que no costea directamente, y que o bien es o fue costeado por parte de sus impuestos o bien es costeado por otros que los pagan. Parte de esos implícitos de consumo son perfectamente éticos y lícitos[7]  mientras que otra parte representa un fraude tácito aunque siga siendo lícito[8] . La multitud de prácticas restitutorias es de tal magnitud que su  ejercicio está integrado  en la naturaleza de la condición social. Cuando alguien  se siente robado o estafado por su adquisición de un determinado artículo o servicio  en un determinado lugar puede optar por  recuperar su dinero perdido en ese mimo lugar o recuperarlo en otro de una categoría parecida. Es un  comportamiento que nos está diciendo que el sujeto engañado hace responsable de su engaño a un conjunto de agentes y no solo a aquel que en concreto lo engañó.Eso pasa por que la práctica del fraude está tan imbricada en las actividades sociales  que el factor a tener en cuenta en el  preámbulo de una transacción del tipo que sea, es la de  evitar  toda pérdida indeseable. Se trata de un fenómeno conductual y no de un evento particular de un individuo  que se posiciona en la estafa deliberada. De hecho, de todas las transacciones que se tienen, una parte importante de los contratos van a ser incumplidas y una parte importante de las adquisiciones no van a cubrir las expectativas depositadas o las características prometidas. Ese fenómeno es tan endémico que en la estimación de  gastos de un proyecto ya hay una parte pensada para pérdidas involuntarias. Estas  serán un capitulo constante  y el hecho de que sean determinadas por negligencias ajenas o por incumplimiento de la previsión  no las reduce como pérdidas reales y significativas. Es así que el sujeto que se siente defraudado se libera de toda moral prohibitiva para defraudar a su vez a su defraudador.pero como esa  actividad genera una dinámica viciosa, la defraudación de uno incrementa y justifica la defraudación del otro, no llegando a quedar clara la responsabilidad ultima de esta endemia. aparentemente quien aporta la infraestructura desde un gigantismo colosal de recursos es el defraudador pq sus números se multiplican mientras que el ciudadano individual y minimizado se limita a supervivir.Pero tanto el uno como el otro se complementan en la perversión del fenómeno.

Quien se acostumbra a vivir  como oportunista de situaciones y productos que no paga y que se siente dañado o explotado históricamente´ quizás nunca se sienta compensado del todo por las perdidas que la vida le infligió por muchas compensaciones que consiga. Puesto que no hará la contabilidad real de sus asuntos ni indagará el estudio numérico de cantidades en las que ha participado como generador y receptor, se instalará como usufructuario social, es decir, de los demás. De una actitud justiciera y equilibradora[9]  podrá  traspasar la frontera de una venganza subjetiva y patológica[10] . Esa dinámica de restitución seguirá existiendo mientras los modelos sociales sigan teniendo un  incremento de sus injusticias y haya una fractura rotunda entre las necesidades de las personas y sus roles productivos  y compensatorios. No puede extrañar pues que una parte de la sociedad  trate de vivir del estado  o se considere permanentemente subsidiable por el estado cuando  se comprueba que no hay sector que pase la prueba de algodón [11]  con impecabilidad. Todos exhiben una cierta dosis de suciedad ética. Si se generaliza el contrafraude es pq hubo un fraude previo.sin embargo el contrafraude mantiene la persistencia  de una inercia restitutoria  marcada por una alta dosis de subjetivismo. Cualquier restituidor enfrentado a la verdad numérica de lo que dio y le quitaron y de lo que deben y ha recuperado, le tocaría aceptar el cese de sus pensamiento restitutorio, pero obviamente ese clase de verdad numérica se ha totalmente imposible, por lo que el sujeto  defraudado puede seguir eternizando sus practicas restitutorias.

 



[1] Cómo dice el slogan comercializado de John  Malkovitz, la mayor provocación es ser uno mismo. cabe añadir, que lo es, incluso cuando esta performance de la individualidad  tiene más potencial creativo que regresivo cuando  propende a escapar de la alienación en torno a las tabúes  sociales.

[2] La Caixa de Terrassa con su  7% prometido por un capital  mínimo de 6mil euros y con garantía de restitución integra de su 60% aunque la bolsa fuera ala baja a los 3 años y del otro 40% incrementada a un 3% aproximadamente, raya el fraude dentro de una oferta con  todos los tintes de propaganda engañosa.Es sabido quela devolución de un capital intacto a un plazo  de tiempo  dado  siempre es menor al capital de partida por  el incremento del ipc. La trampa fraudulenta está en que el interés del 40% puede perfectamente no compensar el decremento por ipc del 60%. Productos de este tipo cubren desde luego  la capacidad de riesgo y de inversión de las entidades financieras y en so quedan supuestamente justificadas, pero colocan a sus clientes en la tesitura de  la imbecilidad propia de los que se dejan engañar. El análisis de los productos financieros, que tienden a cuantificarse y complejizarse, en un tiempo de alta inestabilidad  en bolsa como el actual daría cuantiosos ejemplos de ofertas peri-fraudulentas, pero que sin embargo no son punibles.

[3] El slogan en España de “Hacienda somos todos” expresa  la ideología ingenua y reduccionita de  una publicidad en manos de un estado que no puede creerse esa supuesta  verdad de totalidad unida.

[4] En una primera época de militancia adolescentista recuerdo que las dificultades económicas para  crear una biblioteca para el grupo de  reivindicación con el que participaba nos llevaba a recuperar (esa era la palabra que usábamos)libros de política y sociología en  multitud de librerías.Hicimos la biblioteca pero sin duda cada uno de aquellos pequeños comerciantes que no le pagamos los libros que nos llevamos sin pasar por caja (o  dicho sin tantos eufemismos,  aquellos libros que robamos)le produjo una reducción,aunque fuera mínima y simbólica, de sus beneficios. Precisamente esa previsión del robo o del no pago como práctica generalizada ha llevado a que un porcentaje del pvp de cada artículo ya la contemple dentro de unos gastos generales de  pérdidas de productos.

[5] El fenómeno de masas de los pequeños robos en los grandes comercios no categoriza a sus autores (modestas  y pacíficas amas de casa)en  delincuentes, pero  sí en  impagadores activos, cuya multiplicación podría ocasionar un gran desastre para aquel comercio que imposibilitaría su continuidad. Pero desde el punto de vista del pequeño ladrón dejar depagar algunos articulas es una medida restituiría del exceso de pago por los otros que sí los paga.

[6] Utilizar los transportes públicos  evitando el pago es uno de los más frecuentes. Sería interesante comparar si el gasto  de mantenimiento delas policías privadas para custodiar las entradas en los metros   o el pago de los revisores justifica el numero de pasajeros impagadores.

[7] El uso delas casas culturales y ateneo municipales  es un fenómeno generalizado en las sociedades que  promocionan la pluralidad cultural.Esos establecimientos junto a otros construidos por ayuntamientos  o parroquias, han sido levantados con  dinero público o colectivo.sin embargo el uso de sus instalaciones  es compartido por una minoría de la ciudadanía. Esa minoría hace usufructo de unas instalaciones que han pagado una mayoría por la administración de una parte de sus impuestos.Y es dable pensar que una parte de esta mayoría se oponga a esa clase de inversiones,aunque no sea lo más habitual.

[8] En el seno de los centros de trabajo es donde se puede encontrar más actitudes de defraudación.El empleado que se considera estafado por  la dedicación de su energía, su capacidad y su tiempo, tenderá, más o menos inconscientemente a  a autorrestituir sus pérdidas.Acabará trabajando por lo que cora y no por lo que  fue contratado en los términos de contraprestación establecidos. Llegará tarde y saldrá temprano:Utilizará los recursos del centro (dedicará horas laborales a sus navegaciones personales por internet o a sus chateos, o usará el teléfono de la empresa para sus llamadas privadas)para cosas impropias del mismo.Eso se generalizará tanto que  una parte considerable de la energía de un  establecimiento  no tiene nada que ver con los cometidos del mismo.

[9] Las prácticas de falsificación de billetes de transportes públicos empleadas en Italia en los años setenta pudieron   favorecer una política de gastos para los consumidores con pocos recursos, pero nunca pudo representar el germen de un cambio ni de las conciencias ni e las estructuras del mercado de loa comunicaciones.

[10] La de la persona que  siempre considerará que la sociedad está en deuda con ella y no hará nada por cambiar esa relación.

[11] la expresión la prueba del algodón fue popularizada por un anuncio de ceras y productos de limpieza para maderas.Pasar un algodón atestiguaba la totalidad de su limpieza.

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