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La ambición y su opuesto

Por JesRICART - 4 de Septiembre, 2008, 11:29, Categoría: COMUNICACIÓN

EL SUJETO AMBICIOSO y SU  OPUESTO 

 

La sociedad esta estructurada en torno a la ambición. La ambición es el deseo de conquistar, un parámetro de poder. Sin ésta, la lucha por un lugar en la existencia parece inconcebible.El sujeto ambicioso corresponde al perfil del sujeto socialmente aceptable. El no ambicioso es igualado al apocado, al descomprometido, al desentendido, al triste. el mundo es la jungla en la que abrirse paso a machetazos (o hachazos).Liturgias varias nos dicen que sólo los más fuertes son los que lograrán abrirse paso ,hacer sus caminos y llegar a sus metas.Por el contrario los más débiles irán quedando por el camino víctimas de sus fiebres, sus disquisiciones, sus  desencantos. aparentemente hay dos clases de personas:las que luchan  y las que se rinden.Las primeras están llamadas a triunfar, las segundas están condenadas a fracasar.

esa es la tesis con la que hemos crecido y se nos ha educado.Lo qu es m´s la hemos creído y la hemos reproducido como si de un cuento modélico se tratara.en realidad como espectadores de la gran pantalla o lectores de literatura ya desde la infancia nos hemos encontrado con esta clase de argumento que nos ha bombardeado incesantemente. en el fondo el esquema al que se nos ha pegado ha venido insistiendo en dos clases de arquetipos:el de los héroes y el de los anodinos, el de los vencedores y el de los vencidos.

Para colmo de nuestros manipuladores nos lo hemos creído, y es así como nos hemos subido encima d púlpitos o  de bidones para arengar[1]  a la gente a la lucha por los objetivos justos, a la toma de consciencia,a la toma del poder y a la asunción de los intereses necesarios para progresar. Y al hacerlo, aún creyéndonos protagonistas originales, no hemos hecho otra cosa que aplicar esquemas estándar de heroicidades.

También nos levantamos contra los valores dominantes, las ideologías de la sujeción, los patrones de sojuzgación y el modelo de sociedad dineraria,a la cual opusimos la propuesta de otras experiencias vitales y  el enunciado de otros objetivos que nos dieran la razón de ser. Contra la sociedad de la ambición y del materialismo nos agrupamos en torno a un diseño de sociedad rehumanizada con la sensatez rescatada y el respecto de las diferencias otorgado. Entre lucha y lucha¡,entre fracaso y fracaso, fuimos formulando nuevas hipótesis existenciales al darnos cuenta que la sociedad del capital  no quedaba resuelta con la sociedad del trabajo, y que la sociedad clasista no quedaba eliminada con  las tentativas burocráticas de la sociedad socialista,nunca del todo legitimada ni realizada. Fue así que a lo largo de mil historias de dividendos complejos supimos que la ambición es un patrón psíquico en distintas categorías de mentes.Un patrón transversal por encima de ideologías incluso las antagónicas entre sí. en cada movimiento,grupo o entidad aparecían conductas de sujeto ambicioso que trataban de poner las causas, los memorandums y los discursos al servicio de sus intereses particulares. Eran identificables cualesquiera fueran sus puestos y sus anagramas.La ambición era la madre de conductas facinerosas y su ausencia parecía ser la hermana de posturas ignorantes o desmotivadas. ¿Podemos seguir creyendo en una historia de guerreros y doncellas? ¿No será que la ambición  empuja al sujeto ambicioso a pretextar su mayor nivel de conciencia y su adhesión a una causa de las clasificadas como nobles-o no tan nobles-para encontrar unas condiciones propicias que lo hagan subir como la espuma? Y desde su situación opuesta¿no cabe pensar para los desentendidos o pretendidamente inactivos, una carga residual de frustraciones de pasadas luchas y su revaloración de lo concreto y lo subjetivo por encima de la hipervaloración de lo objetivo y lo macrocolectivo? el sujeto ambicioso lleva una personalidad agresiva en su mochila ejecutiva. Es el espía de competidores para acabar con ellos cuanto más pronto mejor.Es el que se siente indispensable e insustituible.Es el acomplejado de superioridades.Y además es quien hace pasar su dicha, gozo,felicidad y realización por el esfuerzo continuo por ser más,conseguir más, tener más méritos, mantenerse en la cresta siempre, continuar en el candelero,ser el eje, ser el referente obligado.

afortunadamente su elección de lucha rival lo coloca en un laberinto de zancadillas en las que no es el único en darlas y otros héroes de la historia acabarán por arrinconarle.el problema de la ambición es que no tiene límites y eso se demuestra en q siempre acaba por aparecen un antagonista más ambicioso que uno. de tal manera que el récord  mundial en algo se mantiene una temporada pero no infinitamente. Por su parte el opuesto del ambicioso es probablemente un exambicioso que acabó por comprender que lo que necesitaba o estaba buscando se hallaba más cerca de lo que creía:dentro de él mismo, y que los continuos objetivos y metas trazadas no pasaban de ser un pretexto para la huida de lo cercano y de las propias preguntas al sentido de todo.Ese conflicto de posturas en la subjetividad tb se encuentra a una escala mayor;entre grandes empresas q no paran de crecer absorbiendo a las pequeñas o grandes culturas q quieren abducir a las más minoritarias,  o grandes naciones que miran con desprecio a las subdesarrolladas. En el mundo de los grandes números y de las finanzas las divisorias entre paises ricos y pobres obedecen a esquemas reduccionistas de la incomprensión,paradójicamente,entre las culturas mas sanas perviven en medio de las pobrezas más extremas y los modelos del progreso siguen teniendo la cara oculta del horror. Desgraciadamente en los foros de las grandes decisiones se sigue viendo mal a los pequeños países sin capacidad de inversión o de renovación tecnológica, de los mismo modo que el sujeto ambicioso sigue entender que el sujeto desambicionado pueda ser más feliz que él teniendo menos cosas.

 



[1] Las ideologías no dejan de serlo aunque tomen las escenas al asalto con la fuerza de la arenga. La ideologia aunque se vista de encantos demagógicos no  deja de er el señuelo  para  engañabobos en los que prodigan ambiciosos proselitizados por la ambición. La ideologia es un simulacro ante la que solo  cabe la desnydez del sueño poético. O en palabras de Max Horkheimer:  “Si la ideología provoca la apariencia , por el contrario la utoppía es el sueño del “verdadero” y justo orden de vida”

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