El Blog

 
 

Calendario

<<   Septiembre 2008  >>
LMMiJVSD
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30      

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog
 

Proletarización pequeñoburguesa.

Por Néstor Estebenz Nogal - 3 de Septiembre, 2008, 23:10, Categoría: MOVIMIENTO SOCIAL

Sinopsis de la Proletarización pequeñoburguesa

A LOS PEQUEÑOBURGUESES QUE UNA VEZ NOS PROLETARIZAMOS

 

 

Os acordaréis todavía.Dejadme paso ante este paseo por el túnel del tiempo.Eran tiempos radicales del blanco o negro,más que del negro reflexivo sobre el blanco.Eran tiempos embarazados y embarazosos con nociones conspicuas venidas de lejos y tomadas por propias, tales como “conciencia de clase” “dictadura del proletariado” o “poder obrero”. Unos cuantos: muchachadas estudiantiles por lo general, abanderados por siglas  que ya fueron epitafiadas llegadas a sus horas finales, se nos ocurrió ir a fábricas y talleres, vestirnos de obreros y tratar de pensar como ellos, porqué las últimas reuniones de célula nos habían puesto frente a tal  sacrificada decisión. Nuestras manos finas y cuidadas, cuyas materias primas tocadas no habían pasado  de ser el pegamento para los cromos, o las tijeras para ayudar a mamá a podar las flores del jardín, nos lanzamos resueltos como candidatos a las explotaciones industriales, despiadadas y vergonzantes. Unos aguantaron poco y volvieron a los atractivos de su mundo dejado, otros persistimos bastantes años a costa de renunciar a  prometedoras carreras  universitarias e iniciamos un curioso fenómeno que alguien quiso titular de desclasamiento.A fuerza de ese desclasarnos e ir de agitadores de fábrica en fábrica nos encontramos con billetes de ida,pero sin ser recibidos nunca como hijos propios por la clase de los parias, muy distinta al ser cantada[1]  de lo que era en la realidad: millones de personas convencidas de que su suerte pasaba por el trabajo asalariado, cuanto más mejor, y que los movimientos reivindicativos a lo más eran para ganar más dinero y patrimonio y no para hacer ninguna revolución. La caída de los velos fue prematura, sin embargo la persistencia en convencer a públicos y pueblo en general de su cometido histórico, por que así lo decía la teoría de las que nos habíamos dotado, nos configuró como  vanguardistas de unos credos, no exentos de dogmatismo, cayendo -sin darnos cuenta- en la trampa de un nuevo ideario religiosos. Primero habíamos sido correligionarios en las ideas ,para finalmente ser también religiosos en nuestros ritos.Sí,sí, los investíamos de asamblerismo, de algo llamado  democracia directa, de votaciones sumarias, de críticas sinceras;pero también de comités centrales, de buróes de profesionales alimentados por todos, de  densas proclamas preñadas de consignas mecánicas y de líderes que se  prologaban a sí mismos como los nuevos amos.  Los proletarizados no sé si más entendidos  en sociología pero sí más realistas en sus biografías, desertaron prematuramente de las cadenas de montajes y de sus funciones de comisionados para agitar a los infelices proletarios que no sabían-al parecer-apañárselas por sí mismos. Los otros proletarizados, los más estoicos o incombustibles, los más fijados en su resolución de por vida: la del sacrificio del propio origen pequeño burgués y acomodaticio a cambio de expander el mensaje revolucionario entre los más expoliados e incultos  del género humano; abandonaron uno tras otro y todos sin excepción[2] , ese salto entre clases,al cabo de unos años. Restituidos los sujetos a sus orígenes de clase,con más o menos  potencial económico,aquellos períodos  de fusión popular y pasión proletaria, pasarían a ser como  viajes de entremalossueños. Ni siquiera la participación agitativa en cientos de asambleas o paros industriales o huelgas generalizadas, proporcionarían a los protagonistas de la lucha  de clases,casuísticas y anecdóticas suficientes como para contarlas a los herederos del conocimiento de la historia. En realidad había poco que contar aunque hubieran sido muchos los años en los que se desarrollara. Todas las fábricas guardaban la misma equidistancia con la gama de grises, todas las asambleas o las ocupaciones tenían el mismo parecido,  todos los discursos reivindicativos no salían del fantasma de creer que la movilización por lo concreto (el aumento de paga y condiciones mejores de contratación laboral,por lo general)proporcionaba  las premisas para una conciencia revolución en una dimensión histórica.  Fueron necesarias cientos de actividades y experiencias economicistas para darnos cuenta  que los proletarios  no llevaban su etiquetaje en valde:patriarcas de proles, tanto de descendientes  propios como de propiedades propias. En el fondo cada proletario  aspiraba a ser el pequeño burgués que las circunstancias le habían impedido ser por nacimiento y por una pirueta paradójica del destino, los ex-pequeñoburgueses conversos les ayudábamos a que alcanzaran los orígenes a los que nosotros habíamos renunciado. Tal galimatías  no podía acabar bien y después de unos buceos  por la miseria y por las rudezas del trabajo asalariado fabril, cada cual recuperó su grado de  nihilismo y reabrió sus retornos al pasado si las colisiones con el clan familiar no habían sido tan severas como para no  practicar la reconciliación[3] .Mucho tiempo después de aquellas manadas obreristas han quedado vestigios de alguna sensibilidad escapada, de algún ejercicio todavía activo de inteligencia y de una no-mirada a lo sucedido. Por eso, tal período no ha sido recogido por suficiente historiografía.Episodios como ese no tienen la talla para figurar en la colección de los grandes eventos de la historia recogidos en los manuales.A fin de cuentas lo que hizo cambiar la España de los 70 no fue tanto las agrestes pedradas de los que acabábamos de cruzar los veinte años de edad, como una futuro pre-visto y pre-escrito:el salto de la dictadura  férrea a la democracia folklórica. Y en toda fiesta de revuelos y mixturas, los más agraciados con palique se llevan  los mejores tesoros a la cama.No fue una excepción la España transitoria,donde no luchadores o ex luchadores o gentes de exilios o gentes patidifusas de  buróes centrales se hicieron cargo de la nueva situación.Tenían la lucidez interpretativa del arribismo coyuntural, algo que por lo general faltaba bastante  en las huestes radicales.Los proletarizados se quedaron con dos palmos de narices defendiendo una clase que votaría mayoritariamente el posibilismo y los sueños de revolución fueron dejándose de soñar con la misma  parsimonia  que a las niñadas les cuesta aceptar  la renuncia a los juguetes de temporada.Luego...luego quedaron los objetivos sin cumplir y  el ejército de idealistas descompuesto. Los trabajadores de fábrica irían perdiéndonos por compañeros para animarles en la tesitura de una liberación que nunca se produciría y los pb[4]  devueltos a nuestras bohemias, universidades, casas o patrimonios,recordaríamos las temporadas de socialistas maltratados por la vida,como un material de caucho donde morder para descargar rabia pero  de donde no sacar ningún nutriente. Un par de generaciones después las cosas siguen  compartiendo el común denominador de la alienación laboral y de un grueso poblacional sometido al discurso del todopoderoso amo financiero. Los escapados de aquello nos hemos quedado para escribas  de los sucesos, aunque sin ganas de escribir una historia entera,de indagación y datos. alguien tiene que quedar para contar el cuento para no dormir a los que siguen, no sé si  para que alucinen con  nuestra fanfarria de ilusiones o para que nos desprecian por  un exceso de estupidez idealista. Al mismo tiempo una rebeldía irreductible sigue entramando nuestro pensamiento y nos permitimos llamadas a la acción, a no rendirnos ante el abuso interpretativo de una realidad que no es la que se nos dice que es, a no admitir  el mundo poli-cromo  con el que se nos seduce, a no creer en esclavistas sean de la calse que sean. Y en esa llamada predicada ante el desierto, nos sabemos ayunantes crísticos para hablar con los diablos de nuestra mente tratando de no sucumbir a las tentaciones  de la panorámica capitalista. En ese desiderátum de autentificarnos como  dia-sóphicos[5]  nos queda el rescate de la ilusión  de  que una sociedad renovadamente rehumanizada  recordará nuestros conceptos legados.



[1] Por el himno de la Internacional,donde aparece como una clase elogiable y elogiosa.

[2] Unos dejarían la época obrera de una vez para siempre para prepararse unas oposiciones o trabajar de sus carreras y otros ,tal vez, se mantendrían dentro de la misma empresa para saltar desde sus cadenas de montajes a puestos en sus despachos de dirección. Dos versiones de  una misma clase de escapada  del estatus adoptivo para una vuelta al legítimo, que por definición de nacimiento parecía  estar pre-escrito.

[3] O alguna de las versiones del perdón de los padres ante sus hijos pródigos.

[4]  El calificativo de pb(pequeñoburgués/a) ha sido intercambiado de manos: tanto de quienes lo han usado como una arma arrojadiza  contra otros por mantener hábitos apegados de la vieja sociedad, como por  esos otros contra unos, con el cambio de tornas.El calificativo de valor(o desvaloración) llegó a tener tanto peso, que para  muchas personas docenas de años después lo que más les ha quedado como recordatorio de todo lo hablado es tal concepto crítico,secundarizando otros, que en aquel momento sin duda tenían más importancia.

[5]   Dia-sophia: a través de sophia, a través de los saberes.Viajeros desnudos a través de los conocimientos múltiples.Es un neologismo que propongo ,extiendo y reivindico, dadas las circunstancias de un desfasaje de las viejas palabras  de la postmodernidad. La figura postrevolucionaria ha substanciado  la antigua condición del revolucionario abnegado.el postrevolucionario ha sido selectivo de militancias para quedarse sin revolución pendiente que hacer. No ha engendrado un neorevolucionario con un programa para una nueva concepción del mundo,sino que  ha exudado una figura dia-sophica, un filosofo transcultural, no alienado a los ciclos de la historia sino distanciado de las quimeras coyunturales para tomar otra cosmovisión libertaria.

Blog alojado en ZoomBlog.com