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3 de Septiembre, 2008

La nación en minúscula

Por Néstor Estebenz Nogal - 3 de Septiembre, 2008, 23:17, Categoría: DEBATE SOCIAL

Las imágenes que hemos visto por televisión felicitándose recíprocamente los parlamentarios catalanes por aprobar el Nou Estatut, contrasta con la escasez de adelanto de contenido del mismo  en relación al vell Estatut. La cuestión crucial  era, es y seguirá siendo el reconocimiento de Catalunya como una Nación, lo cual por lógica elemental de primer curso, crea un conflicto con la definición constitucional de España  también como Nación. Si en el momento de redefinir España a finales de los 70 ya se fracasó al aceptar ese término en lugar del de  Estado Plurinacional,  se sigue fracasando ahora al colocar en letra minúscula, como por la puerta de atrás, la condición histórica de la personalidad catalana que sigue limosneando y pidiendo más que exigiendo e imponiendo su hecho diferencial. La España plural de ahora no lo es menos, en todo caso lo será más, de lo que ya lo había sido la Hispania romana, la España de los Reyes Católicos o la del Franquismo. La palabra nación para una autonomía (por cierto, palabra eufemística para diluir el valor de la otra, faltando a la verdad puesto que ninguna autonomía lo es frente al estado central) implica el reconocimiento de su misión histórica a tener estado propio e independiente. Otra cuestión será si las circunstancias del futuro aconsejarán o no una independencia. Desde el punto de vista del gobierno actual cualquier matización que quiera hacer a la palabra lo estará haciendo a esta perspectiva potencial del mañana. Reconocer una nación pero no aceptarle su libertad de elegir su  propio destino sigue en el campo de la demagogía. No reconocerla es seguirla sojuzgando bajo el peso opresor de las secuelas de una idea subyacente de  imperio.

La autofelicitación de los parlamentarios ha sido  exagerada, porque la propuesta  que han envíado a Madrid está suficientemente descafeinada para hacerla aceptable por un estado que indistintamente del gobierno de turno que tenga no está dispuesto a conceder libertades nacionales reales.  Las distintas  nacionalidades de facto las tenemos en varios territorios internos de la geografía hispánica. Nos faltaba y seguirá faltando los reconocimientos de ellas en el estado de derecho.  El gran terror de los conservadores en reconocérselos a Catalunya  los convierte en los principales desestabilizadores de la cultura al amenazar con la balcanización de estos territorios. Lo que no saben es que antiguos países que forzaron unidades como Yugoslavia ya no existen como macropaíses y que el destino histórico de cada una de sus naciones ha sido florecer brillante e independientemente junto a sus vecinos dándoles la potestad por tener más o menos transacciones comerciales con ellos lo mismo que con otros más distantes. ¿Es tan grave esto?  ¿Porqué llevar al terreno de las amenazas lo que espontáneamente todo el mundo sabe solventar de la manera más práctica con su vecindario inmediato? Así como el vecino de rellano no tiene porque ser nuestro amigo ni tiene porque contestar a nuestro saludo y en cambio sí tenemos una mejor relación con los  de otras plantas o bloques u otras partes del ciudad, también puede suceder que las relaciones inter-naciones sigan el ritmo marcado por las diplomacias, las empatías y las necesidades recíprocas sucediendo perfectamente que los representantes de un estado negocien y se pongan de acuerdo con los de otro que aún estando más lejos proporcione más estabilidad o ventajas que el más próximo. Este es el verdadero terror de los españolistas que, no lo olvidemos es el nacionalismo más feroz que ha exhibido la historia hispánica.  En caso extremo ya  encontrarían un Tejero o un Milan Bosch  a la medida que nos envíen los tanques para destruir las instituciones y símbolos catalanes. Si tanto temor tiene la derecha de la desetabilización del país hasta el extremo de otra confrontación  en términos de guerra civil debe ser porque se nutre de las informaciones de los sectores más fanáticos del inmovilismo social. Con lo cual se hacen sus representantes en lugar de ser sus reeducadores. Por otro lado en sus cómplices en tanto no los rebaten o delatan públicamente por anticonstitucionales. Más bien parece que son esos mismos representantes los que se cuecen en su salsa del temor con un discurso monocorde que no va más allá de razonamientos primitivos. ¿De verdad son representantes del sector social que los ha encaramado al poder? No me atrevo a creer que especímenes como Aznar, Rajoy, Acebes o Ibarra (aun perteneciendo a formaciones políticas distintas pero a una misma catadura de humanos) sean prototipos de la España profunda o mesetaria. Tengo en más alta consideración a mis conciudadanos para pensar que puedan sentirse representados por las majaderías que dicen aquellos aunque los hayan votado. En todo caso mientras su discurso  anti-nacionalidades tenga audiencia  mediática y resonancia pública es que todavía hay mucho que hacer en nuestras latitudes para llegar a una reconciliación entre los pueblos.

Mientras vamos  atendiendo a la lentitud elaborativa de decisiones parlamentarias en un proceso tan aburrido como poco creíble la vida real sigue su curso: todo el mundo sabe que España es un estado con unas cuantas naciones sojuzgadas y eso lo mantiene en una conflictividad latente que podría perfectamente evitarse con el simple reconocimiento de los derechos nacionales y la aceptación de una representación soberana independiente de cada nacionalidad en los órganos representativos de la Unión Europea.

Participación Comunitaria

Por YASHUAbcn - 3 de Septiembre, 2008, 23:14, Categoría: DEBATE SOCIAL

De la idea de <participación> se ha hecho consigna voceada de manifestación callejera (“¡vecino únete el problema es de todos!”), teorías estupendas sobre colectivismo o cooperativismo; recurso de partido político  amenazando con acudir a las masas, motivo de posgrados o másters para negocio de universidades e hipótesis de sociedad que basa su desarrollo en sus recursos humanos. En la práctica, la  participación comunitaria esperada nunca se corresponde con la verdadera o la obtenida. Las propuestas desde distintas instituciones, pero también  desde grupos opositores y renovadores, no son correspondidas con las asistencias masivas de las gentes, objetivamente, interesadas en los temas convocados. ¿Qué es lo que pasa? ¿La gente está tan alienada y es tan sorda que no es capaz de considerar propuestas de trabajo organizado para mejorar su condición social? o ¿es que una cierta intuición  negativa apoyada con desconfianza se ha apoderado de multitud de conciencias que prefieren seguir estando en el anonimato, la marginalidad y la revolución casera que no en el ejercicio público de los derechos cívicos como ciudadanos con derechos reconocidos? El problema no es si hay disposición o no a participar en el cambio de realidad por un modelo mejor. El problema es el tipo de convocatorias existentes y la saturación sonante ante los discursos políticos sean de un color u otro. Participación sí que hay, lo que falta es la sensibilidad y la articulación de instrumentos organizativos para recogerla.  Deseos de opinar sí que existen: ahí están la multitud de fórums digitales recogiendo  una inmensa variedad  de comentarios e informaciones desde todas partes y todos los campos. Deseos de participar en el mundo sí que están: actitudes de vanguardia, propuestas artísticas, nuevas formas de subsistencia, nuevas maneras de relacionarse. Lo que parece que no existe tanto es deseos de participar de acuerdo a los cánones que están previstos. Alcanzado un nivel de conciencia crítica es difícil que la gente se preste a hacer de comparsa una legislatura tras otra con nuevas y asombrosas propuestas de coparticipación. El movimiento social no empieza nunca el día en que alguien desde el poder reconoce que existe o que tiene un pensamiento rico y plural. Y el movimiento social no se manifiesta de acuerdo a las previsiones institucionales. La gente cansada de políticas, de las unas y de las otras, vive sus vidas desde otros goces mejores que ir a calentar asientos para reuniones que no sirven de mucho salvo consolidar las relaciones de grupos en torno a la nada o a su supuesto mesianismo y petulancia vanguardista. Puede haber tanto o más contenido en una sobremesa con tiempo para hablar que en una reunión de un grupo político o en una candidatura, ésta sí, para mejorarlo todo. La diferencia estaría en que una reunión no pretende ninguna acción ejecutiva de cambio y la otra sí. Mientras aquella se salva de las críticas porque no ha prometido nada ésta es reo y convicta del repudio cuando no es capaz de resolver cuestiones mínimas de alumbrado o de contaminación y sigues con las tradiciones de los gobernantes precedentes aunque sean de ideologías opuestas. En resumen, lo grave no es  que la gente no participe (hay mucha que lo hace desde sus recursos) sino que se la quiera participar sólo por los conductos reglamentarios y previstos.  Hasta ahora las tentativas de los ayuntamientos en tener foros sociales locales para tener un substrato permanente de la opinión pública (no de la mediática que la controla, entendámonos) han fracasado o se han quedado en pintorescas o electoralistas. El desprecio a las posibilidades de la democracia electrónica sigue fehaciente. Y por el lado de las tentativas de grupos de izquierda con su subfilosofía de sálvalotodo no parece que piensen en términos de alternativa no ya a la historia y a la sociedad sino a sí mismos en sus modelos obsoletos de trabajo, reflexión y agrupación. Mientras la gente vaya a colocar a su hombre como pica de Flandes en la institución seguirá prevaleciendo a la lógica del materialismo del poder  que a la defensa de la obra creada, de la innovación constituida, del mundo re-hecho.

 

Proletarización pequeñoburguesa.

Por Néstor Estebenz Nogal - 3 de Septiembre, 2008, 23:10, Categoría: MOVIMIENTO SOCIAL

Sinopsis de la Proletarización pequeñoburguesa

A LOS PEQUEÑOBURGUESES QUE UNA VEZ NOS PROLETARIZAMOS

 

 

Os acordaréis todavía.Dejadme paso ante este paseo por el túnel del tiempo.Eran tiempos radicales del blanco o negro,más que del negro reflexivo sobre el blanco.Eran tiempos embarazados y embarazosos con nociones conspicuas venidas de lejos y tomadas por propias, tales como “conciencia de clase” “dictadura del proletariado” o “poder obrero”. Unos cuantos: muchachadas estudiantiles por lo general, abanderados por siglas  que ya fueron epitafiadas llegadas a sus horas finales, se nos ocurrió ir a fábricas y talleres, vestirnos de obreros y tratar de pensar como ellos, porqué las últimas reuniones de célula nos habían puesto frente a tal  sacrificada decisión. Nuestras manos finas y cuidadas, cuyas materias primas tocadas no habían pasado  de ser el pegamento para los cromos, o las tijeras para ayudar a mamá a podar las flores del jardín, nos lanzamos resueltos como candidatos a las explotaciones industriales, despiadadas y vergonzantes. Unos aguantaron poco y volvieron a los atractivos de su mundo dejado, otros persistimos bastantes años a costa de renunciar a  prometedoras carreras  universitarias e iniciamos un curioso fenómeno que alguien quiso titular de desclasamiento.A fuerza de ese desclasarnos e ir de agitadores de fábrica en fábrica nos encontramos con billetes de ida,pero sin ser recibidos nunca como hijos propios por la clase de los parias, muy distinta al ser cantada[1]  de lo que era en la realidad: millones de personas convencidas de que su suerte pasaba por el trabajo asalariado, cuanto más mejor, y que los movimientos reivindicativos a lo más eran para ganar más dinero y patrimonio y no para hacer ninguna revolución. La caída de los velos fue prematura, sin embargo la persistencia en convencer a públicos y pueblo en general de su cometido histórico, por que así lo decía la teoría de las que nos habíamos dotado, nos configuró como  vanguardistas de unos credos, no exentos de dogmatismo, cayendo -sin darnos cuenta- en la trampa de un nuevo ideario religiosos. Primero habíamos sido correligionarios en las ideas ,para finalmente ser también religiosos en nuestros ritos.Sí,sí, los investíamos de asamblerismo, de algo llamado  democracia directa, de votaciones sumarias, de críticas sinceras;pero también de comités centrales, de buróes de profesionales alimentados por todos, de  densas proclamas preñadas de consignas mecánicas y de líderes que se  prologaban a sí mismos como los nuevos amos.  Los proletarizados no sé si más entendidos  en sociología pero sí más realistas en sus biografías, desertaron prematuramente de las cadenas de montajes y de sus funciones de comisionados para agitar a los infelices proletarios que no sabían-al parecer-apañárselas por sí mismos. Los otros proletarizados, los más estoicos o incombustibles, los más fijados en su resolución de por vida: la del sacrificio del propio origen pequeño burgués y acomodaticio a cambio de expander el mensaje revolucionario entre los más expoliados e incultos  del género humano; abandonaron uno tras otro y todos sin excepción[2] , ese salto entre clases,al cabo de unos años. Restituidos los sujetos a sus orígenes de clase,con más o menos  potencial económico,aquellos períodos  de fusión popular y pasión proletaria, pasarían a ser como  viajes de entremalossueños. Ni siquiera la participación agitativa en cientos de asambleas o paros industriales o huelgas generalizadas, proporcionarían a los protagonistas de la lucha  de clases,casuísticas y anecdóticas suficientes como para contarlas a los herederos del conocimiento de la historia. En realidad había poco que contar aunque hubieran sido muchos los años en los que se desarrollara. Todas las fábricas guardaban la misma equidistancia con la gama de grises, todas las asambleas o las ocupaciones tenían el mismo parecido,  todos los discursos reivindicativos no salían del fantasma de creer que la movilización por lo concreto (el aumento de paga y condiciones mejores de contratación laboral,por lo general)proporcionaba  las premisas para una conciencia revolución en una dimensión histórica.  Fueron necesarias cientos de actividades y experiencias economicistas para darnos cuenta  que los proletarios  no llevaban su etiquetaje en valde:patriarcas de proles, tanto de descendientes  propios como de propiedades propias. En el fondo cada proletario  aspiraba a ser el pequeño burgués que las circunstancias le habían impedido ser por nacimiento y por una pirueta paradójica del destino, los ex-pequeñoburgueses conversos les ayudábamos a que alcanzaran los orígenes a los que nosotros habíamos renunciado. Tal galimatías  no podía acabar bien y después de unos buceos  por la miseria y por las rudezas del trabajo asalariado fabril, cada cual recuperó su grado de  nihilismo y reabrió sus retornos al pasado si las colisiones con el clan familiar no habían sido tan severas como para no  practicar la reconciliación[3] .Mucho tiempo después de aquellas manadas obreristas han quedado vestigios de alguna sensibilidad escapada, de algún ejercicio todavía activo de inteligencia y de una no-mirada a lo sucedido. Por eso, tal período no ha sido recogido por suficiente historiografía.Episodios como ese no tienen la talla para figurar en la colección de los grandes eventos de la historia recogidos en los manuales.A fin de cuentas lo que hizo cambiar la España de los 70 no fue tanto las agrestes pedradas de los que acabábamos de cruzar los veinte años de edad, como una futuro pre-visto y pre-escrito:el salto de la dictadura  férrea a la democracia folklórica. Y en toda fiesta de revuelos y mixturas, los más agraciados con palique se llevan  los mejores tesoros a la cama.No fue una excepción la España transitoria,donde no luchadores o ex luchadores o gentes de exilios o gentes patidifusas de  buróes centrales se hicieron cargo de la nueva situación.Tenían la lucidez interpretativa del arribismo coyuntural, algo que por lo general faltaba bastante  en las huestes radicales.Los proletarizados se quedaron con dos palmos de narices defendiendo una clase que votaría mayoritariamente el posibilismo y los sueños de revolución fueron dejándose de soñar con la misma  parsimonia  que a las niñadas les cuesta aceptar  la renuncia a los juguetes de temporada.Luego...luego quedaron los objetivos sin cumplir y  el ejército de idealistas descompuesto. Los trabajadores de fábrica irían perdiéndonos por compañeros para animarles en la tesitura de una liberación que nunca se produciría y los pb[4]  devueltos a nuestras bohemias, universidades, casas o patrimonios,recordaríamos las temporadas de socialistas maltratados por la vida,como un material de caucho donde morder para descargar rabia pero  de donde no sacar ningún nutriente. Un par de generaciones después las cosas siguen  compartiendo el común denominador de la alienación laboral y de un grueso poblacional sometido al discurso del todopoderoso amo financiero. Los escapados de aquello nos hemos quedado para escribas  de los sucesos, aunque sin ganas de escribir una historia entera,de indagación y datos. alguien tiene que quedar para contar el cuento para no dormir a los que siguen, no sé si  para que alucinen con  nuestra fanfarria de ilusiones o para que nos desprecian por  un exceso de estupidez idealista. Al mismo tiempo una rebeldía irreductible sigue entramando nuestro pensamiento y nos permitimos llamadas a la acción, a no rendirnos ante el abuso interpretativo de una realidad que no es la que se nos dice que es, a no admitir  el mundo poli-cromo  con el que se nos seduce, a no creer en esclavistas sean de la calse que sean. Y en esa llamada predicada ante el desierto, nos sabemos ayunantes crísticos para hablar con los diablos de nuestra mente tratando de no sucumbir a las tentaciones  de la panorámica capitalista. En ese desiderátum de autentificarnos como  dia-sóphicos[5]  nos queda el rescate de la ilusión  de  que una sociedad renovadamente rehumanizada  recordará nuestros conceptos legados.



[1] Por el himno de la Internacional,donde aparece como una clase elogiable y elogiosa.

[2] Unos dejarían la época obrera de una vez para siempre para prepararse unas oposiciones o trabajar de sus carreras y otros ,tal vez, se mantendrían dentro de la misma empresa para saltar desde sus cadenas de montajes a puestos en sus despachos de dirección. Dos versiones de  una misma clase de escapada  del estatus adoptivo para una vuelta al legítimo, que por definición de nacimiento parecía  estar pre-escrito.

[3] O alguna de las versiones del perdón de los padres ante sus hijos pródigos.

[4]  El calificativo de pb(pequeñoburgués/a) ha sido intercambiado de manos: tanto de quienes lo han usado como una arma arrojadiza  contra otros por mantener hábitos apegados de la vieja sociedad, como por  esos otros contra unos, con el cambio de tornas.El calificativo de valor(o desvaloración) llegó a tener tanto peso, que para  muchas personas docenas de años después lo que más les ha quedado como recordatorio de todo lo hablado es tal concepto crítico,secundarizando otros, que en aquel momento sin duda tenían más importancia.

[5]   Dia-sophia: a través de sophia, a través de los saberes.Viajeros desnudos a través de los conocimientos múltiples.Es un neologismo que propongo ,extiendo y reivindico, dadas las circunstancias de un desfasaje de las viejas palabras  de la postmodernidad. La figura postrevolucionaria ha substanciado  la antigua condición del revolucionario abnegado.el postrevolucionario ha sido selectivo de militancias para quedarse sin revolución pendiente que hacer. No ha engendrado un neorevolucionario con un programa para una nueva concepción del mundo,sino que  ha exudado una figura dia-sophica, un filosofo transcultural, no alienado a los ciclos de la historia sino distanciado de las quimeras coyunturales para tomar otra cosmovisión libertaria.

Conciencia crítica y transformacion real

Por YASHUAbcn - 3 de Septiembre, 2008, 23:05, Categoría: MOVIMIENTO SOCIAL

CONCIENCIA CRÍTICA Y TRANSFORMACIÓN  DE LO REAL

 

Pero la actuación continua de actividad creando un superávit manifestativo del deseo popular, tampoco asegura la transformación.Cuantiosa actividad es testimonial y lícita en las constituciones democratizantes de muchos países. La actividad constatacionista de una necesidad no siempre garantiza su  cubrimiento, aunque sí una perpetuación del testimonio en el reconocimiento de la carencia. La linea divisoria entre idea y acto,que es tan calara para la política, no lo es tanto para la psicología, donde la autopermisión callada de un deseo prohibido y prohibitivo,está actuando ya como un pre´pasaje al acto. basta permitirse ser distinto para empezar a serlo ya. Aparente y externamente las circunstancias envolventes son las mismas: no ha habido paso, no ha habido modificación corporal, pero una fuerza interior se organiza y al cabo de un tiempo emergerá  mórficamente en la persona  que ha emprendido la decisión. La interpretación gradual de la historia desde el punto de vista etapista, lleva a confusión.Ciertamente la idiosincrasia coetánea es distinta a la de las épocas pretéritas.Cada  época reconfigura de manera diferente a sus protagonistas a pesar del hilo cronológico de determinantes presentes en todos. Cada nuevo individuo en su estadio de responsabilidad y de elecciones puede intervenir en la historia como modificador o como reproductor.Y todo reproductor de patrones conductuales limitado a ello acaba por ser un ser modificado, es decir, opuesto a sí mismo. El acto de rebeldía intuicional es la primera condición constitutiva para el transformacionismo.Cada individuo al nacer hereda un mundo,al que empieza a tomar las dimensiones al poco tiempo y que sigue tomándoselas mas o menos tiempo según su interés por las exploraciones, la comprensión de la época y la necesidad de intervenir en cambiarla.se puede venir a la historia con un afán de comprensión, como la de Sofía Amundsen, la protagonista de Jostein Gaarder en   el mundo de Sofía.

 Los niveles de conciencia  continuamente referidos desde las apologías políticas para cambiar el mundo,responden ciertamente a una convergencia de realidades y pensamientos de realidad diversos confluyentes en espacio y época. se trata de planos como capas, unos adheridos a otros,pero cada constituyendo un tejido y una red de enlace distinta a las otras. También cada plano de conciencia corresponde a un plano de explicación distinto de los sucesos, que instrumenta un lenguaje de definición distinto.

No es suficiente con trabajar por y para la conciencia universal como garantía desde la educación y reeducación para una reinstalación en el mundo. Es preciso actuar consecuente y conscientemente con la  conciencia decidida. en los conflictos de intereses cotidianos, sorprende que las grandes aleluyas y apologías  por y para una con ciencia social y de humana, los gendarmes axiomistas del “amarás.comprenderás-ayudarás,..-no correspondan con los detalles cotidianos prácticos en su interacción con los demás. La credibilidad del más santo de los discursos frente a un auditorio importante, por adhesivo y masivo que sea, pierde todo su peso,cuando el dicente (sea pastor de ovejas descarriadas, gurú orientaloide, político afamado o revolucionario recalcitrado) filtra datos de su privacía que lo igualan  a cualquier otro esclavo que no se ha librado de sus servidumbres alienantes, de sus contradicciones o de sus artimañas y abusos. La conciencia no queda demostrada por una capacidad teórica y libresca, sino por una sensitividad vivencial en hacer los cambios in situ y contemporáneamente, y no como algo derivado para futuros postmortem o hipotéticos.

 Por supuesto el discurso crítico-social es la primera condición para hacer posible un cambio.Sino se entrevé su necesidad difícilmente va a quedar establecida su probabilidad.Ello no quita que puedan inscribirse en un discurso para-transformacionista,como un instrumento demagógico, lo mismo que el más anti-igualitarista social pueda utilizar  a Rousseau como  un divertido libro de cabecera para  una introducción onírica de aventuras. El dictado de las palabras   en principio no garantiza la sinceridad ni la consecuencia del dicente, aunque en el modo de ser planteadas,hayan pistas de su coherencia o de la fragilidad de ella.En definitiva quien no  sabe de lo que habla, da todos los elementos para ser reconocido por lo que es:una víctima verborrágica en lugar de un sujeto consciente.este deviene a partir de la precisión de contacto  entre palabra y hecho. 

 

La Política

Por Néstor Estebenz - 3 de Septiembre, 2008, 23:02, Categoría: MOVIMIENTO SOCIAL

No apelaré al  tan recurrido concepto aristotélico de que todo ser social es político por antonomasia. Premisa ciertamente incuestionable pero no-menos  ventajista  o demagógica, que en mi biografía me afectó de una manera total e incisiva, asociando mi vida al concepto supuesto de la palabra que añadida a la previa de lucha, me iría configurando como un ser fundamentalmente social antes que individual. Pero 11 años de lucha política valieron por toda una guerra y tras cientos de actos de protesta y miles de horas de discurso utópico, me ví un día inaugurándome en una transición de reflexiones de contrarios y desembarazándome del proceso en el que estaba. Bastaron pocos años para perder el hilo de una gran parte de aquellas historias y mis deseos de autodespolitización hicieron el resto. Nunca cerré del todo una posibilidad de retorno a la actividad política, pero desde 1979 no solo no me he ocupado de ella, sino que ni siquiera me he mantenido como observador participante en las coyunturas. A lo más me he mantenido como observador filosófico y como crítico de base, pero en los trazos esenciales de las cuestiones sin hacer un seguimiento día a día y  noticia a noticia de las declaraciones de los principales protagonistas y antagonistas de las galerías de los posicionados públicos. La cuestión es que me retiré de la militancia revolucionaria y de la acción político organizativa sistemática, convencido de que la  actualidad  del último cuarto de siglo lo más que permitía era la actividad testimonial y no la oportunidad de re-dirigir la historia humana hacía  las cotas del socialismo y de una felicidad comunitaria sostenible. No pasó mucho tiempo –aunque sería tras unos años-para que el propio vocabulario filocomunista  dejara de poblar mi literatura y mis palabras habladas. De hecho sin hacer un acto de renuncia formal a la metodología básica que se suponía me abrió los ojos ante una realidad tan difícil de aceptar como de comprender. Fue el imperativo de la re-sementización dominante con respecto a la división de bloques en Europa y a la propia pérdida de credibilidad de las organizaciones políticas de izquierda y marxistas-leninistas, lo que me iría apartando de los postulados clásicos y en particular de una necesidad de oposición estratégica al estado. De no haberme posicionado en estos términos, con total seguridad habría seguido el proceso de trans-organización de otros, pasando de OIC a PSUC y de aquí a la vida política pública desde donde con un cincuenta por ciento de convicción y el otro cincuenta de arribismo podría haber hecho un currículum de méritos para ser votado en candidaturas y de aquí vivir como un profesional político. Jamás me planteé tal extremo, aunque aquellos años de transición interesados dieron muchas sorpresas y entre otras, que personajes que nunca habían hecho nada en el período duro de la dictadura y de la clandestinidad, luego emergieran, como Toni Soler, cuales setas de temporada y optaran a cargos municipales. Nunca he experimentado ninguna admiración por esa clase de apariciones, como tampoco por los viejos “camaradas” que haciendo de su capa un sayo se fueron a lidiar a instituciones como miembros de nómina o a parlamentos con manuales de oratoria. Pasados los años y  no precisamente como espectador de los rapports de las contiendas verbales en los parlamentos, estar en ellos no es muy distinto de estar ante un público desde un púlpito o un escenario, desde los que se pueden divisar plateas y presumir que sectores van a estar de acuerdo y que otros se van a indisponer antes el mensaje emitido. La ventaja de los parlamentos es que los diversos sectores ya están posicionalmente colocados de tal manera que pueden adivinarse las salvas de aplausos o de pitidos y las razones de sus procedencias. En resumen se trata de representaciones con guiones donde no hay tantos imprevistos o novedades como puedan suponerse. En realidad cualquiera mínimamente entrenado/a en las dotes de la prosa y suficientemente conectado a bases de datos y fuentes informativas podría dar la caña en las instituciones y en los foros en general y mucho más en los parlamentos en particular. Vivir de la política no deja de ser un arte, y casi pasa a segundo término la orientación concreta.  Ante los políticos profesionales se puede opinar  innegablemente que guardan el común denominador de tener sueldos obtenidos de los impuestos públicos. No es ahora el momento de cuestionar la legitimidad de un parlamento pero sí de recordar mi línea antiparlamentarista en la época de una radicalidad extrema. En la actualidad intervenir en la lucha política se hace inconcebible sin la participación en los foros instituidos previamente, es decir en los marcos legales, y por consiguiente en sus organismos estelares:  los lugares de decisiones y elaboraciones legislativas. De hecho supuestamente los parlamentos son los lugares de síntesis de las conversaciones a todos los niveles y de los debates públicos que haciéndose suficiente eco de ellos, vetan o apoyan tales medidas de aplicación a la sociedad y de vinculación amplia a sus miembros. Luego la vida política real está llena de zancadillas y trampas y posiblemente ese baño frío en las verdaderas relaciones humanas ya me asustó lo suficiente en su momento de idealismo y de ilusión por el ser humano, como para desear bucear más en la condición del género humano y sus atrocidades y traiciones. No era necesaria tanta formación para hacerlo: bastaba apostar por estar en los circos que demandaba el presente y llenar espacios en la escena pública, aceptando de antemano todo lo que pudiera venir. Mi proceso siguió otra vía al amparo del criterio de la unidad de acción y la toma de acuerdos en lo concreto. criterio que a pesar de su indiscutibilidad, fue apartándome de los escenarios de debate. Acabaron las sesiones maratonianas corupusculistas y acabaron otras muchas historias de pasiones. Deje entreabierta esa puerta de retorno pero ya nunca más se reunieron circunstancias de invitación y de deseo como para volver a tentar mis osadías en el mundo de la política. Enseguida pasaron los primeros 80 en los que decidí ocuparme de mí en lugar de ocuparme de la sociedad, y los segundos ochenta en los que tenté un modo de vida supuestamente alternativo en las tópicas de Virgilio y unos terceros ochenta en los que me moví un poco por las geografías para verificar los vaticinios de las realidades equivalentes, a pesar de las morfologías dispares, para luego reprender unos primeros 90 con  presupuestos de reinstalación, reubicación y arraigo y unos segundos 90 con tentativas de retorno a la vía social activa y unos últimos 90 de retorno entrecomillado a la arena de las políticas, por el brazo de los temas ecologistas. Sé perfectamente el punto en el que estoy, y lo que ha variado y lo que se ha mantenido igual. A ratos las reuniones de ahora me parecen iguales a las de hace veinte años, con intervenciones de personas como Isabel Salgueiro o Paco Martínez, que podrían tratarse de las mismas de una manera extempórea y a ratos vivo unos modos prácticos y efectivistas impensables para la otra época, en los que el E Mail y los ciberespacios acaban por suplantar el valor de la palabra colegiada en un comité determinado que ha pasado a vivir a expensas de las fuentes nutricias principales de la información y de los canales informantes. Sin duda la revolución, si hay revolución, se hace- si hay alguien que la esté haciendo-, por cables aunque queramos insistir en que la presencia  corporal, físicamente organizada y concentrada en un punto dado, sea necesaria para recordar a quienes desoyen las palabras que hay una disposición más contundente para llevarlas a término o para que cuando menos sean oídas. Todo sigue formando parte de la farándula social, ante la que yo estoy apartado del discurso de capitalizarla. Recojo y reconozco disidencias por doquier, pero advirtiendo a la vez que entre los marcos de disidencia pueden haber tantas diferencias como entre cada uno de estos y el objeto o la política oficial de la que disienten. Ni siquiera actualmente estoy en una posición clara, aunque esté ya integrado en varias estructuras que pueden corresponder a siglas: la coordinadora via verda, la coordinadora de plataformas de oposicion al TGV, Ae, el grupo portavoz de EU en CRD, la XCS  y un vínculo inoperante con el  FCSB. Con  todo solo me veo envuelto de nombres y significantes a los que añado mi propio nombre personal y significante. No me creo más  útil ni más importante por el hecho de haber tomado esta suma de contactos. Solo sigo siendo un explorador de la realidad y evidentemente retomar contacto con trenes de antaño, significa que hay variaciones sustanciales: La primera es la de los viajeros que ya no son los mismos, la segunda es que los comportamientos de funcionamiento  son muy diferentes. Hay gente que se mueve pero no siempre intelectualmente preparada para el tema. Por una parte todo es lo mismo, por otra todo ha variado. Me veo contrastado tanto biográfica como socialmente. Sin duda el baño de gentes y nuevos contactos puede crear un marco ilusorio en el que incluso la vanidad puede ser exacerbada. Pero no pierdo de vista el lugar que ocupa en mi actualidad tales redes de contactos, la de un orden terciario después de lo profesional y de lo privado. El verdadero cambio de las neuronas humanas pasa por cada circunstancia íntima y no queda decidida para siempre en declaraciones de derechos humanos o de constituciones o de líneas de partido. Pero  esta ordenación puede ser confundida cuando en una semana tenga más contactos de tipo político o reivindicacionista, que de tipo  lúdico personal o profesional y debo de reconocer que mi campo profesional no es precisamente una empresa empopada sino que está limitada a una muy despoblada cartera de clientes. A pesar de todo la inversión de un tiempo en unos debates y unos careos con personas interesadas en cambiar poco o mucho el mundo circundante o dejar tras su paso, la huella de su contribución a ello, deja/rá consecuencias de relación con alguna proyección profesional también. Entretanto algunos contactos como con Ramón Caralt (de l´ Esbornac) O Paco Anguera pueden justificar ya unos ciertos esfuerzos. Otros foros, como el reciente de la sede del PCC en BCN para dar cuenta del proyecto de finanzas dentro del proceso constituyente de EU, fue un baño entre más de cientos de personas a los estilos PSUC de antigua usanza y en los que me permití una intervención estableciendo una condición de observadores en lugar de participantes. De hecho se trata de un proceso para-IU, la única izquierda alternativa electoral posible a la socialdemocracia para algunos, pero que dadas mis escuelas radicalistas, me cuesta de admitir, en particular con su portavoz Julio Anguita al frente cuyos portes y ultimátums no me convencen para nada. Teniendolo en cuenta todo, seguiré participando del proceso con una cierta moderación y vigilancia crítica, reconociendome que a estas alturas no tengo decidida una permanencia ni en este proceso concreto ni siquiera en los marcos operativos medioambientales, aunque estos obviamente, al tratarse de reivindicaciones concretas, resultan mas polarizantes y claras que las otras. La política tenía ya bastante mala prensa antes de empezar a cortejarla a finales de los 60.El resumen sincrético de mis codeos con ella, reforzarían opiniones contrarias antes de empezar y que no deseaba admitir. Necesitaba mi oportunidad histórica para equivocarme y me equivoqué. En la actualidad y desde los 90 mi relación con los ámbitos que la profesan es aséptica y distanciada. Hay un algo de guerrerismo en los espacios de compromiso y de lucha, donde cada uno puede hacer sus grititos personalizados, pero no caeré en el espejismo de antaño de creerme una pieza importante del puzzle de las afirmaciones. Lo  que sí me  permitiré es seguir tratando la información que me llegue como un tema de reflexión y un pretexto desde el que escribir textos. Es decir el ejercicio de la posición intelectual que tampoco varía tanto de la ejercida en reuniones orgánicas con contribuciones discursivas de matices que pueden dilatarlas hasta tal punto de desconectar a una parte de asistentes, más interesados en la acción pragmática. Los personajes destacados y reconocidos de otras épocas como Celestino Sánchez , que ahora me encuentro ya no mueven, a ningún interés. Después de estudiar procesos psicoclínicos detrás de las conductas humanas ya no creo que nadie me cuele el gol del altruismo social. Las esferas que integran la sociedad y el mundo son miríadas intrincadas de redes de complementación y rivalidad en precarios equilibrios ,donde razones de reafirmación personal pueden primar por encima de las razones de movimiento o de sociedad. Incluso en última reflexión las razones de organización o de estado, no son sino razones particulares donde el individuo protagonista amplia su espectro protagonista a su inmediato círculo de influencia que lo representa. Enseguida se ve quien está en disposición de admitir el concurso cooperativo, es decir  la disidencia. Hay muchas técnicas implícitas para acallar el debate o para conducirlo hacia posiciones aparentemente democráticas pero prácticamente insolventes. Es mayoría la gente que ha sufrido en su propia trayectoria la indignación de pertenecer a grupos que lo instrumentalizaron y no es extraño que miren con reticencia nuevas propuestas de no tan nuevas izquierdas. Antonio Otero contactado a propósito de este proceso, es un ejemplo reciente. Otra gente independizada y angustiada por su independencia no saben pensar por cuenta propia hasta no dar con un pater teórico que le proporcione el nuevo maná ideológico. Por mi parte cualquier militancia en mi tercera etapa de ella, es una manera contributiva, parcial y reticular a ella. Ni deseo liderar nada ni seguiré bagatelas fantasmáticas de densos, tortuosos y frustrantes procesos de contactos con cientos de horas dedicadas a fondo perdido y sin resultados traducibles. Lo que es más, muchas de las reuniones resulta superflua toda presencia. Bastan los contactos por cables para mantenerse al corriente o para hacer algunas aportaciones. La nueva política es la política canalizada por la información de saber más que  por los desarrollos celulares. Incluso las nuevas reuniones tienen más de oficinescas que de constructoras de alternativas. Las alternativas nacen a partir de las reflexiones y propuestas emergentes desde diversos puntos desde conocedores que se mantienen al día de la corriente de nuevos datos. He ahí mi lugar. El cual no es fácil porque el requisito de adscripción pasa por mantenerse al día todos los días y devenir un sujeto reticular, metido en una red tácita de multitud de contactos y encuentros. Siempre he sido bastante bueno iniciando contactos y conduciendo propuestas y bastante limitado tratando de consolidarlas con un seguimiento a partir de las variables de absentismo de los propios aceptadores. Eso me ha llevado a plantearme fundaciones y realizaciones a partir de la contribución individual sin depender del concurso aleatorio del factor colectivo. Es obvio que hay realizaciones que necesitan de equipos consolidados e inteligentes. No basta con capitanear convocatorias, hace falta establecer fórmulas para que se autoconvoquen a sí mismas. Y esto es bastante complicado. Si algo caracteriza la posmodernidad, es la crítica subjetiva del comportamiento ajeno. Ya nadie goza de la condición de no criticable en un mundo interrelacionado en el que se ha pretendido incidir por convicción revolucionaria o por lógica aplastante en el cambio de las circunstancias. La credibilidad de los individuos pasa por su palabra y todo individuo un día se convierte en el ejecutor de algo que no quiso ser. Tal vez este tabú me ha llevado de nuevo a las arenas políticas con todo el tiento que sigo. Pero no es una verdadera estratagema, puesto que soy tan vulnerable como siempre a ser materia no aceptable. Cualquiera se puede permitir impugnar conductas protosociales. Incluso Mercé Redón el otro día en una velada-cena compartida en el Vitamínica d´Horta pudo permitirse opinar contra mis invitaciones a manis, después de haber estado retirado una barbaridad de tiempo. La cuestión es q. no merece la pena entrar en defensas contra esto. Cualquiera cree haber estado cambiando el mundo por haberse pasado diez años seguidos repitiendo la misma consigna o por haber publicado cuatro textos de alfabetización.  Cuando lo más cuestionable es quien no se ha cuestionado su lugar en la militancia política y la función objetiva de su programa de actividades dentro y en el grupo en que participa. La supuesta y atribuida incombustibilidad como criterio elegante y  compostura de admiración en tanto que propiedad de lideridad de los más apuestos para el poder y la dirección, que antes era un componente de la ortodoxia revolucionaria ha pasado a ser una evidencia de la invariabilidad, es decir, de la incapacidad para la adaptación a nuevos  tiempos y circunstancias. Emplear toda una vida diciendo losmismos empeños y propósitos en lugar de demostrar una coherencia puede dar cuenta de una obsesión.  Los continuados referentes de antes a una revolución perdida o a una organización desorganizada y traidora  con los encuentros esporádicos y coincidentes  de caras conocidas por haberlas encontrado en manis y reuniones, dejaron de tener sentido y llegó un momento en que eludí tales charlas  que se antojaban con un demasiado parecido  a los relatos de batallas tan prestados los ancianos. Si eso, ya sucedía con nuestros padres, o seguía sucediendo con compañeros de mas edad que en los locales filoanarquistas o de lo que quedaba de la CNT o sus continuistas, en lugar de planificar y trabajar hablaban de redadas o de tiempos heroicos, no estaba dispuesto a q. Me sucediera a mí como un ritualista más de la serie de “ex” dando la murga con un criterio tan inútil como devastador.  La política es el escenario común: el campo de batalla primario en el que caben todos los sectores sociales e individuos y no en vano hay un interés originario  por la res pública, por los temas colectivos. Pero basta ojear la verdad de la política, tanto la una (la propia) o la próxima. Como la de los otros para darse uno cuenta de la superficialidad en la que está existencializando una vegetalidad y una justificación de ser q. no se sostiene en lo más mínimo.  Para mío el vacíado de un periódico no  pasa tanto por retener los datos en relación al estado o su oposición, sino por las noticias privilegiadas de la originalidad, surgidos de campos académicos o científicos o artículos de opinión o ensayos Que no por las calamidades de las que dan cuenta la palestra de los hombres más públicos , así como más simples que llenan gerneraciones enteras con las fotos de sus rostros en los periódicos de todos los países.  La política no es solo esta: la de las altas esferas, sino también la cotidiana y particularmente adaptada a cada circunstancia. Un opinantre es por naturaleza un reivindicante y eso le hace político aun desde su marginalidad. Es mi caso, aunque ha dejado de  importarme cualitativamente varios de los acontecimientos denuncia q. Observba. Tanto los denunciantes como lo denunciado pasan a formar parte de un dualidad que ingtregfra el mismo circo.

La reentrada en la política o en política social que me vengo re-plantenado todos estos últimos años, produce mas considerandums en contra que a favor. Me basta unas cuantas reuniones de reivindicativos para saciarme nuevamente de ganas. El reencuentro con los mismos temas una generación después no ayuda mucho. Ahora puedo entender a la gente de mi edad (poca desde luego) que a ,mis veinte años aparecian por las células y asamblea de partido, dando muestras notorias de desfasamiento (su revolución o sus ganas de hacerla ya la habían concluído y solo les quedaba un marco de nostalgia). Hacer algo pasa por la razón de la eficacia y no la razón historicamente impositiva, como se pretendiera desde un reduccionismo infantilizado de otros tiempos. Y esa razón eficaz o es una política científica o no es. No creo en que llenar reuniones de bloqueos en la discusión ayude a mucho, tampoco las propuestas del tipo de limitación de tiempo en el habla o mecanismos de  precipìtación para la toma de decisiones como escuché para mi horror en varias alusiones en las reuniones del llamado grupo promotor local de UE. Lo más importante es q. Cada uno encuentre su sitio en la vida y en su proyección publica.A partir de ser un referente en lo profesional ,lo ideológico y lo social, se es también en lo político y por lo tanto va a ser encontrado o incluso buscado por ello. Por respeto a mí mismo deseo valorar más mi tiempo y dosificar al máximo mi presencia en los lugares. De otra parte estar presente en sitios solo pàra recabar informaciones o hacer intervenciones sugerentes pero sin garantías de producto social, ya no tiene mucho sentido. Me molesta además terriblemente estar de espectador en los lugares sin hacer aportaciones mas constructivas, por no haber hecho las lecturas de documentos necesarias, los contactos imprescindibles o la juntación de información previa. Puedo,todavía como un novel, permítrme hacer juegos como el de una salida para encartelar los espacios de propaganda pública con Judith Jossa y Verónica Bayó (dos chicas, compañeras de la generación del último cuarto de siglo) y fantasear a los viejos tiempos, aparentando creerme que es un estilo movilizador todavía eficaz. Puedo hacerlo una vez por compromisos de coordinadora y para rentabilizar una propaganda que había sido asignada a la zona y pq. me disgusta que inversiones en estos temas sean desaprovechadas, pero la actuación en lugar de ser consecuente resulta un tanto obligada cuando puedo calcular a priori, las inutilidades ya de varios actos de agitación. Como dice Fina”deja de preocuparte por todo esto, y ocúpate de ti”. el discurso sugerente q. De una manera o de otra vengo oyendo toda la vida. Siempre aparece alguien cerca para recordarlo.y el caso es que no desquito un acuerdo consubstancial a ello. Al mismo tiempo parte de mi ser se ha venido estructurando  etapa tras etapa con una multitud de dimensiones. Me temo q. Me he sobredimensionado por encima de mis potencialidades. Pienso ser el que quiero ser por la simple razón de tomar vínculos con varias escenas y personajes de la vida utilitaria y especular. Por supuesto no puedo permitirme confundirme  en mis limitaciones y la distancia entre mis deseos y mis verdades, así como entre mis fantasmas y mis schos con lo real. Resulta fácil notar si estoy sincrónico o no e un día por mi manera de encajar en situaciones o juegos sociales y de grupo. Si me desvinculo del discurso o del impacto en el lugar me empobrezco y me siento reducidoi, si particpo y confronto me reconozco limitado o desagregado. Mi autoengaño pasa por creer en mi lucidez y en el marco explicativo a cualquier interrogante y vacío presentado .Creo q. Me bastaría un lugar especulativo con unos posters, una gente de buen talante y unos tés para ser infinitamente feliz, desvinculandome de todo cuestionamiento de la rentabilidad de cada idea especular.¿pero eso, no eran las actitudes de café y del teoricismo que tanto había criticado en su momento,en el momento de la agitación práctica y del discurso del coraje? Hace falta vivir toda una vida para saber de las distintas partes de la otreidad (el conjunto de los otros)con que uno se configura.

 

Las 4 caras del voto

Por YASHUAbcn - 3 de Septiembre, 2008, 23:00, Categoría: General

El derecho al Voto. El voto nulo, el voto útil y el No Voto.

Caldes de Malavella 2007 junio 2

La opción a votar es la columna vertebral de los modelos parlamentarios (es más preciso denominarlos por su forma representacional que con el genérico “democráticos“). La biografía de sus ciudadanos está condicionada en parte por su relación con el voto, con las efemérides que lo convocan y con sus resultados. También con el derecho a su uso o la negación de tal derecho. La modernidad ha conferido la condición de ciudadanos y de poder ciudadano en gran parte con el ejercicio de este derecho concreto. Aunque sea episódico, puntual y relativamente manipulable bajo la férula de leyes electorales cuyas proporcionalidades y maneras son discutibles, lo cierto es que se trata de uno de los derechos cardinales de una sociedad que apela a la participación popular y la configuración del estado bajo principios democráticos.

Una vez adquirido ese derecho resulta que acudir a su recurso por sistema puede ser una trampa. Hay 4 clases de relación con el voto. El primero de todos su exigencia que tanto como exigir la oportunidad de que la opinión del pueblo sea tenida en cuenta. Todavía hay sectores que están excluidos de ese derecho como los menores de 18 años. Es obvio que desde una edad menor, tal vez 2 o 3 años antes se podría ejercer. De otra parte los sectores inmigrantes cuyo volumen va en crecimiento (un 10% para el caso de España) tienen ubicada su vida, sus negocios, sus impuestos, su trabajo, sus perspectivas de futuro en un país que no les reconoce las condiciones legales suficientes para ejercer su potencial en el destino que comparten con otros millones de personas.

Una segunda relación es la de participar para apoyar aquellos favoritos políticos que puedan hacer más cosas para las mejoras sociales. Es el voto útil que no se atiene tanto a la ideología de una formación o a su programa como a sus posibilidades para llevar a término lo que dice. Una tercera relación es la que pasa por las urnas y por los colegios electorales pero no para depositar un voto explícito hacia alguien sino para decir cualquier protesta o dejarlo en blanco. Es un voto que no va a tener efectos de incidencia en el apoyo a una u otra candidatura pero va a tener un valor representativo de un porcentaje que no está de acuerdo con nadie aunque sí con el sistema de votaciones-. Finalmente el no-voto o la abstención de quienes no estamos dispuestos a continuar sucumbiendo al espejismo de la jornada electoralista cuando nada invita a confiar en alguna de sus propuestas.

Los evaluadores, tras los recuentos de votos y enfrentar altos porcentajes de abstención, tienden a valorar más positivos los votos nulos que no los no votos o abstencionistas. Creen que aquellos todavía son salvables o recuperables para posteriores causas mientras que el no-voto es una objeción al conjunto de la clase política o bien al sistema de representatividad en vigor.

De esas 4 caras del voto la demora en la incorporación de nuevos sectores sociales al ejercicio del derecho presenta un panorama social discriminatorio, tanto más cuanto que el volumen de los abstencionistas reduce a un minoría los que no lo son y se ocupan en dar a conocer su tendencia favorable a unos o rechazable a otros para una próxima legislatura. En resumen, la relación dominante con el voto es el de no poder ejercerlo, sea porque es totalmente inservible ya que no hay candidatura que presente una fiabilidad, o porque no se le confiere otro rol al ciudadano que el de votante.

El derecho al voto que históricamente ha sido una de las reivindicaciones social evolucionistas más potentes se ha convertido en el voto agotado al comprobar repetidas veces su falta de efectividad. La alternativa evidentemente no es la de volver a épocas pretéritas y de mal recuerdo en las que dominaba el dictado de los dictadores y sus socios sino de reformular los mecanismos públicos participativos. Fundamentalmente el de hacer prevalecer programas de realizaciones por encima de partidos, líneas políticas e incluso políticos concretos.

Vender Futuro

Por Néstor Estebenz Nogal - 3 de Septiembre, 2008, 22:57, Categoría: COYUNTURAMA

El futuro es un concepto importado de occidente que va unido  a los objetivos del desarrollo. Algo que es incomprensible para el punto de vista de las civilizaciones con silos de reservas  y graneros es que haya pueblos que vivan al día, que sean trabajadores ocasionales de cultivos pluviales, que su perspectiva de planes no vaya más allá del año en curso como mucho. Algo totalmente  inaceptable para el mundo de la banca, del ahorro, y de toda clase de tesis de proyectos.  El sistema económico necesita vender el futuro; de aquí todas las argumentaciones sobre seguridad, descendencia, linaje, custodia patrimonial, buen nombre, intereses, réditos `para que la gente termine enmarcada dentro de un panegírico excelente despues de un currículum lleno de objetivos conseguidos y de triunfos demostrados. Toda la ideología del futuro material garantizado guarda una sospechosa conexión con la ideología de las promesas y esperanzas del mas allá celeste paradisiaco en el que no haya que preocuparse por nada y todo sea gozo constatado. 

La fractura de esa misma ideología de la promesa del futuro confortable se revela cuando éste se convierte en factor de estrés más que de seguridad. A fuerza de trabajar por el mañana nunca se vive ‘plenamente el hoy. A fuerza de garantizar los capitales se termina por utilizar el porcentaje menor de ellos durante toda la existencia. En países con crisis inmobiliaria (no en el sentido de su venta sino en las dificultades de su compra) una de las trampas paradójicas en las que caen generaciones enteras es que se hipotecan por adquirir propiedades que la mayor parte de sus vidas no van a ser los dueños totales de ellos. El mismo capital de sus compras generando réditos permitiría una vida sin preocupaciones (ociosa sí pero totalmente desestresada) si el estatuto de exigencia no pasara por el de la propiedad.

 Esta es una crítica  extendida y reconocida que ha dado lugar a actitudes dentro de los primeros mundos de pasotismo, abstencionismo laboral, marginación, adicciones y desgaste existencial. Hay gente que prefiere, sumida en una cierta conciencia vaporosa sí pero lo prefiere,  el gozo a ultranza de unos pocos años que no la garantía biográfica insípida de muchos. Las personas que tienen el futuro garantizado, porque los códigos de sus países se lo permiten, con pensiones, poder adquisitivo y propiedades no pueden entender o se niegan a entender que otras vivan al dia a dia. No hace falta ir a los países más subdesarrollados para encontrarse con personas dotadas de una psicología subsistencial y despreocupadas por sus futuros personales o –lo que puede ser peor- dejando que otras (la familia, las amistades o el estado) se ocupen de ellas para mantenerlas con vida. El subdesarrollo es algo que coexiste con el maxidesarrollo, basta ir a los perímetros urbanos de las grandes ciudades para comprobarlo. ´Cerca de Madrid esta uno de los bidonville más populosos de Europa.

La mentalidad materialista del porvenir tan arraigada en las sociedades del consumo experimenta una cierta vergüenza ante las actitudes espontáneas de vida faltas de  mínima planificación. El gran problema de estas es que no constituyen un modelo con poder de atracción para seguir. Los vagos que dedican sus ratos a alcoholizarse y que se les ve en innumerables puntos de la vía pública de Europa, o los vagos que pasan sus ratos bajo las sombras ostentando toda la improductividad que tienen mientras sus mujeres trabajan en innumerables puntos de los espacios públicos de África forman parte de la escenografía que menos dignifica a la condición humana. Sin embargo hay un punto de conexión entre el indigente excluido o autoexcluido que jamás se insertará en los países ricos y las culturas integrales de la indigencia que no se plantean el futuro como conquista sino a lo más como una hipótesis menor. Desde el punto de vista del desarrollismo, que la esperanza matemática de vida de algunos países no alcance los  50, o que la mitad de niños nacidos fallezca es escandaloso. El desarrollo desea maximizarlo todo: vivir más, tener más, adquirir más, perpetuarse más. El subdesarrollo no se plantea nada de eso, su perspectiva es feliz garantizando la siguiente comida o los tres siguientes platos. Los miserables de Europa  tienen por tema dominante en sus conversaciones el acceso a la comida y en que ha consistido el menú, los africanos instalados en la pobreza se dan por contentos con el siguiente plato de akassá.

 

La disertación sobre el desarrollo en los países pobres y la disertación sobre el neo-desarrollo en los países ricos no vienen tan justificadas por las necesidades materiales primarias de la existencia como por las necesidades estructurales del sistema económico. Su esencia estructural pretende los beneficios, no la solidaridad, en los que están entrampados un volumen creciente de individuos. El capitalismo avanzado vende al capitalismo atrasado la noción de futuro y apoya eso demostrándolo en actualidades supermodernizadas que maximizan el confort. 

Nadie desea deshidratarse y achicharrarse bajo el sol si puede disponer de una estancia climatizada o deja de acudir a espacios pensados para el ocio y el placer para compensar otras fatigas en las épocas laborables del año. Es interesante comparar la necesidad económica de occidente, revestida de una patina cuidadosa de paternalismo proteccionista, en extender sus mercados y aumentar el potencial del mercado adquisitivo con la de, todavía amplias, zonas del planeta instaladas en la miseria, las catástrofes y el dia a dia.

 Al mismo tiempo el pensamiento de la vida en clave presente que la piscología de la gestalt ha hecho famosa con el vivir en el ahora y aquí es mas un producto de las sociedades de la abundancia que no las de la escasez, pero es en éstas donde mas se aplica esta idea: no hay tiempo para planificar el futuro porque su hipótesis es quimérica, en cambio el perfil occidental a fuerza planificarlo se rinde tanto a el que deja de vivir su presente.

La contradicción del capitalismo desarrollado es que si bien puede vender futuro no puede garantizar un futuro de calidad. Las sociedades ricas no son precisamente la panacea de la felicidad y sus excesos de control represivo hiperburocratizan estados frente a sociedades civiles cada vez más alienadas y sin destino.

Las imágenes de la miseria que hipersensibilizan tanto no pueden ser toleradas por la sociedad del consumo y ésta se aboca a ayudar con recursos materiales, pero de paso a imponer formas de vida que tampoco son una verdadera maravilla en sus zonas de exportación. Vender futuro es el capricho occidental al que, desde luego, se suman las clases mas interesadas en el desarrollo de los países que reciben ayudas en concepto de cooperación. 

La gran familia humana es multicolor y diversa con apetencias existenciales distintas, con valores que no son compatibles. En distintas épocas personalidades exquisitas de las ciudades lujosas europeas fueron a buscar la autenticidad humana en otras latitudes del planeta que vivían bajo techos de paja o en la intemperie.

La contradicción del cooperante moderno (generalmente un técnico contratado) por el desarrollo es que importa unos valores que pueden interferir en la espontaneidad creativa de los sitios o encontrarse con su rechazo tácito aunque no sea verbalizado. La tecnología de trinca que deviene obsoleta al poco tiempo de ser entregada  por un mal uso o una falta de mantenimiento es una expresion muy concreta y muy comprobada de ese rechazo. Hay que admitir el derecho a una idiosincrasia local del subdesarrollo conectada con la desidia, el desinterés, la parálisis productiva, la desmotivación, el cansancio o la vagancia por no citar la ausencia de una inteligencia adaptada. El que ayuda reconoce al ayudado en tanto dice gracias y se pone a la altura de la ayuda vinculando su vida a ese nuevo significante. ¿Y si no lo acepta? ¿y si sigue prefiriendo la miseria o el infradesarrollo a la promesa de un futuro mejor? 

Tal actitud psicológica esta más que repetida y demostrada en la indigencia europea haciendo de la inserción un titulo lujoso para proyectos que en muchos sectores sigue fracasando. En la libertad de las personas una premisa consiste en aceptar que vivan como quieran aunque eso les suponga el acortamiento de su existencia, la contracción de enfermedades o el dolor. Hay una parte del sufrimiento humano autocontraído voluntariamente.

La gravedad de esta línea discursiva es que llevaría a permitir que cada cual se enfrentara a las consecuencias de sus actos. Las culturas religiosas no lo pueden permitir y la mínima empatía solidaria tampoco. Un ser humano reacciona ante otro que sufre aunque lo cierto es que el primero reacciona mas cuanto mas cerca tiene al segundo y más evidente es su sufrimiento. Trata de actuar interviniendo y por tanto incide en su destino. Del análisis de las prácticas de solidaridad  se derivan tesis que sustentan el beneficio del sistema por encima del beneficio de las personas, Evidentemente dejan resultados pragmáticos, el colonialismo también los dejó.

Vender futuro es el gran sueño del mundo materialista. Es así que la longevidad doblará a las perspectivas biográficas más longevas. Se vivirá más pero con más patologías y déficits. ¿Para qué comprar tanto futuro si se carecen de razones suficientes para dotar de contenido al presente?  Desde la novela ficción se ha especializado con la vida de una persona empezando al revés. Salir de su tumba en la que fuera encerrado como cadáver de  viejo para irse restando tiempo en la medida que fuera transcurriendo y volver al útero en cuanto llegara a su dia cero. Seguramente los individuos serian más sensatos, conscientes y filósofos con sus vidas.

Volvamos a la cruda verdad: hay una parte del mundo que se ocupa en planificar el futuro y otra que se rinde a las inveteradas excusas que tiene a mano: falta de medios o limitaciones geoclimáticas o agotamiento de recursos natrales. Un alto porcentaje del desarrollo en el mundo esta en manos de los planes de los países desarrollados. A falta de auto asunción en sus destinos de los estados interesados lo hacen otros por ellos. En lo económico sucede lo que ya advirtió Arnold Tonybe  que podía pasarles en lo social a todos aquellos que no se ocupaban de la política: ser victimas de gobiernos de individuos que sí se ocupaban  de ella.

Quienes hemos abandonado la política activa para dedicarnos a la filosofía o la meditación no podemos por menos que reconocer esa condición de victimidad. Ahora con la critica ante el reto desarrollista de todos los países sin que los interesados, desde la pobreza, sean los primeros en tomar parte activa en su proyecto, nos toca advertirles que si no enfrentan su propia visión de visión de vida terminaran obedeciendo ordenes a los intereses del mercado mundial. 

 

 

 

 

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