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Las citas incumplidas

Por YASHUAbcn - 15 de Agosto, 2008, 22:43, Categoría: ACUSEdeRECIBO

Los comunicantes nos ponemos de acuerdo para hacer y deshacer componentes de nuestras realidades próximas o lejanas. Nuestra forma de relacionarnos viene pasando por acordar encuentros definidos por dos parámetros: el del tiempo y el del lugar. Son las dos dimensiones que nos acompañan a lo largo de nuestra existencia, las dos constantes maestras que rigen nuestra materialidad. Casi siempre en nuestras construcciones gramaticales citamos ubicaciones y momentos para referirnos a temas y personajes.  Hacer construcciones comunicativas sin esa doble mención resulta algo que escapa a lo concreto y que nos lleva a la abstracción. Si  mantenemos la comunicación  en lo específico nos movemos en este par de ordenadas. Cuyo escenario tiene el nombre de  lugar para quedar o cita. La cita clásica es la de acordar un día, una hora y un punto físico donde reunirse. Las citas  son lo que llenos las agendas de trabajo, los programas de visitas, los itinerarios culturales y los contactos lúdicos.  Y de una primera cita a una última va un recorrido de perfección y de conocimiento reciproco. Cada relación (sin contar las convivenciales y coincidentes por espontaneidad o aproximación natural) pasa ineludiblemente por pactar encuentros. Y una buena parte de des-relaciones pasa contrariamente por no cumplirlos. La incomparecencia es la manera inelegante, fría y evasiva para no enfrentar una mirada. Ni siquiera hay porque tener temor a una crítica, una reprimenda o una amonestación severa por parte de la persona defraudada. El hecho de saber que uno incumple en un acuerdo ya está creándole una desazón. No acudir a la cita pactada o no preavisar de su incumplimiento pudiéndolo hacer, descoloca  tanto a la persona que espera como a la misma persona que no acude. Aquella porque lo puede llegar hasta a vivir ofensivamente y ésta  porque tendrá que vivir la colisión entre sus promesas, sus creencias, sus valores y la contradicción de su conducta que no está a la altura de su personalidad. Es algo que afectará a su autoestima en un futuro  próximo.  Para atenuarlo cabe añadir ¿quien no ha incumplido una cita alguna vez[1] ?El error es humano-decimos auto justificándonos- pero la cuestión no es equivocarse de día, hora, lugar o incluso de entrevista, sino la de no acudir sin preaviso habiendo tomando la decisión de incumplir, porque eso agrava la situación posterior[2] . La persona que incumple[3] ,sobre todo se incumple a sí misma, daña su autoimago, y con el paso de los días, si no asume la evidencia de su falta formal comunicándola en particular a la otra persona que ha quedado esperando una explicación, añade arena a su lastre y cada vez le costará más dar tal paso.

El encadenamiento ordenado y lógico de las tramas sociales, es decir de las interacciones entre comunicantes, es la de preparar la sinergia e imbricaciones entre los unos y los otros en los lugares y momentos pensados y acunados para ello. No respetarlos manteniendo el concierto de los ritmos de encuentro es otra forma más de apostar por la incomunicabilidad general[4] , a la que no se puede responsabilizar a  empresas o personajes importantes del mundo comunicativo: desde Einaudi[5]  a Turner[6] .La acción comunicativa a escala socio-general pasa por su eslabón más elemental: la del encuentro particular para el tándem básico del decirse las cosas.es en esa cita donde se mueve el universo social. Y es en su incumplimiento donde  sucumben  perspectivas y posibilidades, cualitativamente más significativas que la pérdida de un tiempo previsto, comprometido o planificado para algo que no va a convertirse en evento. Eso no significa que todas las citas sean cumplibles o se deban acatar por el hecho de haberlas comprometido, tal vez, con demasiada anticipación. Entre una cita y la siguiente pueden suceden  novedades que la hagan superflua. Pero si es así ¿por qué no desconvocarla? La diferencia entre el acto formal de hacerlo o el informal de no hacerlo, es la condición del poder psicológico o no de enfrentar al otro y al propio yo.



[1] Aunque gente de la vieja guardia o de otras generaciones se jubilaban bajo la oración de "jamás he fallado un solo día de mi vida al trabajo" o "jamás transgredí mi palabra empeñada" o "nunca dejé de acudir donde se me esperaba sin avisar" y otra semántica complementaria. ¿porqué razón no debe seguir siendo gente modelo de un comportamiento social?

[2] en la psicología de las relaciones humanas el incumplimiento de cita, no como acto fallido sino como acto  preparado, simboliza mucho más que un resultado de incomparencia.según sea el estado de la relación determinadas citas  falladas  que habían sido sobrecargdas en su función, ya no dieron lugar a ninguna otra  tentativa de contacto.

[3]  el vínculo social opera de muchas maneras distintas y obviamente un buen numero de interactos humanos no pasan por la cita precisa sino por el espacio de coincidencia entre unos umbrales (horarios y ubicacionales). A esos les corresponde otros modos de mayor lasitud para quedar comprobada una informalidad, pero esta es también contemplada por muy informal que sea el ambiente de pertenencia, y finalmente imperdonada de no quedar comprendida.

[4]  El gran fenómeno malignizado del que todo el mundo pretende huir pero al que tampoco deja de contribuir en parte.

[5] Einaudi,Giulio.editor.fundador de la mítica editorial italiana q lleva su nombre,integrada en Finbinvest de Berlusconi,del que antine como gran patrón,. una independencia.

[6] Turner.Ted, magnate de la comunicación que en 1997 donó 1000 millones de dólares en concepto de inversiones de solidaridad.

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