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El grupo como ficción

Por YASHUAbcn - 15 de Agosto, 2008, 22:09, Categoría: General

El grupo[1] como ficción

Dos de los parámetros coexistentes en las descripciones y tentativas explicativas del mundo, son individuo  y sociedad, incluyendo en la carga conceptual de lo segundo la realidad de grupos y el establecimiento de familias grupales; y en la carga conceptual de lo  primero la colisión de sus intereses privados (egocéntricos, narcisistas y supervivenciales). La noción de grupo está tan arraigada que no se discute nunca la continua referencia al mismo, en una pluralidad de variedades que cubren los distintos aspectos de la vida personal y pública. Se nace en un grupo (la familia) y se  desea morir en el seno de otro (tal vez la propia familia o rodeado de la gente querida), se consumen las existencias persiguiendo la inserción en situaciones colectivas lo más estables posibles. Y no se cuestiona la necesidad de grupo para facilitar la vida y los objetivos. Y desde una visión metodológica todo individuo es estudiado como perteneciente o excluyente de determinadas categorías grupales. Quedando bastante consensuado que hay un grupo para todo: para la privacidad sentimental, para el trabajo, para lo lúdico, para la obtención de recursos, para la autoseguridad y para cualquier pretensión de apoyo. El radiograma del conjunto de grupos en los que uno se ve envuelto guardan el común denominador de ser los aliados buscados o naturales para sobrevivir en medio de una sociedad de riesgos y de una sociedad que sigue fundamentalmente descomunicada a pesar de estar viviendo su gloriosa época de la ultra información y ultra conectividad.

Grupo  es además una de las palabras continuamente revividas en el vocabulario cotidiano. Y es una de las concreciones de otros vocablos más abstractos como el de gente  o los demás.  El Grupo  pasa a ser tomado como el alter ego, o el lugar de relación que complementa los propios déficits de toda personalidad solitaria. El grupo permite convertir al individuo gregario en un sujeto agregado: uno más en la suma de los propósitos compartidos. Es así, como el que busca estimulaciones y complementos da en el seno del grupo contactado a la medida de sus posibilidades y necesidades, un espacio de diálogo, de miradas y de búsquedas de  otros semejantes de los que sacar tajadas espirituales, sentimentales o dividendos de otros tipos. Ese grupo-noción empaña el pensamiento de quienes lo pueden componer, y de quiénes   -deseándolo- quedan al margen. El grupo es la tabula salvadora para innumerables situaciones: para el ocio y los entretenimientos, para el lugar plural de hallazgo de contactos singulares, para la organización de proyectos y empresas, para las conspiraciones. Es, en el peor de los casos, el nexo con la realidad: un lugar deplorable en muchos aspectos pero el único sitio que te permite dar con realidades cárnicas[2] .De esta guisa el grupo queda hipervalorado, en tanto que parámetro-cantera o mina del cual extraer experiencias, intercambios, goces, novedades y una renovación de actualidad. Es la galería donde mirar y ser visto. Donde  ser presentado. Donde aspirar, tal vez, a la persona-alternativa, no encontrada aún antes. El peor grupo ayuda a activar la reflexión y emplaza a tomar posicionamientos decisivos. Hace pues una función motora. Basta con que coloque un  mínimo de conversaciones para proporcionar una co-experiencia y una inspiración reflexiva[3] . Pero la sede de la inspiración está en quien reflexiona, no en quien/es hace/n reflexionar.  Una de las líneas de reflexión recurrentes en torno al grupo es acerca de sus déficits y desidentidad, pasando por ser lo que no es. Y el espacio del pensamiento más sólido es el antes y el después de la vivencia de grupo. El sujeto vuelve a su cuartel individual para reconsiderar su psicología de la relación y lo que le aporta o no sus encuentros con el Grupo. La frecuencia de encuentros y la gama de variedades de su repertorio de contactos le dan nota de si es más o menos de su cincuenta por ciento de tiempo global, y si son un lugar de encuentros preciosos  o de desencuentros, pero que a pesar de todo los nutre para estar a salvo de si mismo como individuo. La personalidad aterrada a su gregarismo acepta cualquier compañía que estimar mejor que la soledad. De ese modo hace un cierre sobre si misma acatando la dinámica alienante del grupo.

Posteriores revisiones de tal comportamiento le pueden proporcionar información sobre una persistencia de su adhesión al grupo como lugar donde socializar y justificar neurosis pero no donde profundizar en lo sentimental y en lo intelectual. La mayoría de grupos tienen un deceso de galibo. No dan la talla para lo que se espera de ellos. Y ni  siquiera se ajustan a la idea demagógica que inicialmente los creó[4] .Pero puesto que hay lo que hay, la figura de tránsfugas a la búsqueda de lo que no existe, les lleva a pasearse por distintas agrupaciones, a la vez que tratan de engañar la evidencia: el grupo alternativa no existe y el grupo para todo es una ficción. Conclusión, que puede liberar de búsqueda infructuosas y frustrantes entre un montón de gente, que buscando lo mismo (amor, comunicación, comprensión, sinceridad y el etcétera que suele acompañar esas evocaciones) no es capaz de proporcionárselo recíprocamente. Es así como después de innumerables salidas con varios grupos, las llamadas telefónicas privadas apenas existen y las conversaciones íntimas siguen siendo temidas. Después de unos encuentros en el desencuentro el sujeto vuelve a desagregarse para respirar de agobios y para reconocer la ficción de lo ajeno, rescatando el parámetro  de la individualidad como la dimensión autentificadora de lo que es más real.



[1] toda referencia al Grupo,es a cualquier clase de grupo en su sentido más abstracto y teórico, que incluye una pluralidad de individuos compartiendo un  espectro de intereses.

[2] Woody Allen,con su capacidad de pasar de lo trascendental a lo mundano, dijo que detestaba la realidad pero que era el único sitio donde te puedes comer un buen filete.

[3] Innumerables sentadas en grupo, de una infinidad de tipologías, siempre me han proporcionado ,fuera cual fuera mi participación,. algún tipo de inspiración por la vía de la excitación neuronal y de la atención de los discursos hablados y  cuantiosa comunicación no verbal prodigada.

[4] Hay que matizar entre ámbitos,culturas y edades. En la mediana edad, que es donde más déficits se presentan por la profusión de divorcios y separaciones, loas buscadores/as se apuntan a un bombardero y van a por todas ,aceptando anuncios de propuestas en los que en el fondo no están de acuerdo.Eso da lugar a  pseudogrupos anclados en curiosas irrealidades.

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