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Desencuentros

Por Noé Cándor - 15 de Agosto, 2008, 22:04, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

Desencuentros: Relaciones finitas y contactos agotados.

La relación es un concepto algebraico que tiene sus traducciones en la geometría y en la Física. Y por supuesto es la palabra dominante para describir la tipología de contactos entre seres humanos. No está consensuado  cuando queda establecida una relación aunque es de amplia aceptación que dos personas están relacionadas cuando mantienen una continuidad de contactos de tipo x en torno a un tema y. Más equívocamente se infiere que dos personas tienen relaciones cuando esas relaciones son de tipo sexual. Así pues, es una palabra que  es trucada para convertirla en un concepto estrecho y exclusivizado a lo íntimo, cuando originaria y etimológicamente la relación  incluye una amplia variedad de fenómenos de contacto de muchísimos tipos. Veamos:  a,b,c,...n  pueden estar relacionados entre sí de distintos modos y uno de esos es el  de la afectividad, y otro el de la intimidad sexual, dentro de un universo de contactos variados. Según el tipo de contexto relacional, la relación tendrá una intensidad u otro, un futuro u otro. De todas las probabilidades imaginables la relación para siempre es  la más ilógica. Aún con tal constatación estadística, el empeño racionalista pretende convertirla en un marchamo para siempre, hasta el punto de que las culturas más férreas impiden que sus hijos se relacionen en la intimidad sino hacen solmenes compromisos de vivir juntos para siempre.

Siempre, es una palabra turbadora y amenazante. Siempre, es mucho tiempo. Siempre, implica la totalidad del tiempo del que se dispone. No es extraño que lo que se dio en llamar revolución sexual, o en términos más poéticos, la rebelión floreada, exiliaran el parámetro del tiempo  para el establecimiento de relaciones libres, reguladas por la adhesión de las partes y no por compromisos legales. Eso permitió liberalizar las formas y los sentidos, y en especial dio un  espaldarazo al crecimiento de la conciencia, ya que las elecciones de placer dejaban de ser supeditadas al dios Crono y a su implacable contabilidad de los años. Con tal liberación, los hombres y las mujeres pudieron buscarse los unos a los otros desatando  el motor de su pluralidad, como  uno de los factores inextinguibles de la idiosincrasia humana. Eso, directamente  naturalizaba las relaciones sin tener que expresarlas por las formas prohibidas de sus expresiones adúlteras. Lamentablemente después de unos tiempos de expansiones libertarias y de proclamaciones de amor libre, nuevamente una revancha de las formas tradicionales de enamorarse y de poseer la intimidad del otro querido, volvieron a posicionarse como regentes. Dando lugar a una recaracterización de las relaciones  de intimidad como una sistemática entre dos. Eso ha hecho de la pareja, la figura más simbiótica que es reconocida. Su análisis al pormenor no da  positivos en la dimensión del encuentro, sino también ofrece episodios de desencuentros. El desencuentro es la diferencia de pareceres y  de interpretación de la experiencia común entre dos o más, que coinciden en ella. Y se da tanto en las relaciones coloquiales y cordiales en el campo de la amistad y del afecto, como dentro de una relación  privada de intimidad, y también dentro de las relaciones convivenciales, y por supuesto en las de pareja. el examen de los desencuentros permite dotar de consciencia a las partes de una relación donde están las discrepancias y cuáles son los temas de diferenciación o de irreconciliación, establecidos los cuales permite avanzar la relación en otros aspectos de mutua complacencia y complementación. En el caso de las parejas, la multiplicación de los desencuentros, por estilos de comunicación distintos, interpretación opuesta de los datos de la realidad y desavenencias varias, puede llegar a sugerir la hipótesis de la finitud de la relación. No obstante la biografía recorrida ficha a favor de una mayor conservación de las relaciones, en particular después de haber vivido varias, prefiriendo relativizar las desavenencias recolocándolas en el grupo de las contradicciones manejables, que no convirtiéndolas en antagonismos imposibles de arreglar. En todo caso, la madurez personal queda distinguida por esa capacidad de neutralizar la propia visceralidad, purismos y principismos inclusos, a favor de  reconciliaciones y síntesis de partes distintas. Lo que no quita, que en la pluralidad de relaciones que la vida social, profesional, cultural, militante y afectuosa van proporcionando a lo largo de una vida, hay contactos que se agotan porqué ya dieron todo lo que pudieron dar en su momento, lo que no significa, que imaginarias reconexiones entre conocidos que ya alejaron,  podrían continuar siendo fructíferos. Pero por una matemática de posibilidades de existenciar los entornos, un solo sujeto choca continuamente a lo largo de su vida, con una de sus limitaciones características: no poderse hacer cargo[1]  de todas las personas q conoce y de todo lo demás.



[1] Sin contrariarla posición de Manual Cruz en hacerse cargo , donde  tesitura  la dimensión ética de hacerse cargo de cada función que emprenda conscientemente y de las consecuencias de sus actos.

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