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Conversaciones de Teléfono

Por YASHUAbcn - 15 de Agosto, 2008, 21:52, Categoría: COMUNICACIÓN

El teléfono suena. Estás atareado pero atiendes la llamada. Al  otro lado del hilo una voz comunicante, inquieta e insistente llega a repetir hasta cuatro veces la misma clase de frases y mensajes. El abuso de tu tiempo resulta excesivo para  decir en el cuádruple o quíntuple de tiempo lo que ya dijo al principio. Finalmente, apresuras el cierre de la comunicación, con frases de “cambio y corto, vale, de acuerdo, entendido, ya lo has dicho antes, ya sabes que lo sé, bueno, vamos a cortar que tengo prisa, ahora estoy bastante ocupado, lo he comprendido,..”.Si la parte comunicante no se da por aludida acabas por desembarazarte por la vía rápida. Si se sospecha a sí misma, pesada y fuera de lugar, al primer aviso de inquietud o de prisa por tu parte, tiene la cortesía de apresurar la finalización. Afortunadamente, los teléfonos móviles y el monto de sus facturas han venido a auxiliarnos a los llamantes que se cuelgan del teléfono.les facilitas el número del móvil y así  cuando te llaman procuran ser breves por la cuenta que les trae. Claro que esto te da un respiro momentáneo,  ya que más temprano que tarde te recordarán que les debes llamadas o que te toca a ti contactar y gastarte los dineros. No importa cual sea tu parecer o tu agenda o tu noción del contacto. el/la interlocutor/a te llama a orden recordándote que tu debes de llamar. Oh, el teléfono. Gran invento. La palabra hecha impulso eléctrico (ahora emisión de onda) para recodificarse nuevamente en palabra y atravesar países, fronteras y culturas para decirnos las cosas. Todo va bien y  resulta estupendo justo hasta el momento en que  te llaman fuera de horas, te interrumpen, no te preguntan si es un buen momento para hablar o si tienes tiempo o te someten a una prosa que no quieres. Afortunadamente la tecnología  adelantada (con dígitos que son auténticos salvadores de situaciones) te permite ya saber quien te llama antes de descolgar el teléfono. Es una tecnoprofilaxis. Según quien te llama descuelgas o no. Ya lo hacíamos con la mirilla de la puerta ante el vendedor indeseable que venía a molestar sin anunciar su visita, o con el circuito cerrado de televisión añadido al interfono. Ahora según que plasta llame somos libres de atender o no la llamada. Claro que intuitivamente según el momento preciso del dia (o de la noche) que recibes la llamada, puedes siempre optar por no descolgar si lo que estás haciendo no puedes(o no quieres) dejarlo. Contestar al teléfono automáticamente cuando suena se había convertido en un reflejo condicionado. Ahora nos cabe la oportunidad de des-condicionarlo. El abuso telefónico produce anécdotas a raudales y en los casos extremos hay personajes mudos que se entretienen en molestar durante años seguidos sin atreverse a decir ni mu cuando descuelgas. Por eso una medida de seguridad es no publicar el teléfono personal ni dejar que caiga  en la agenda de personalidades enfermas. Todavía en la actualidad, el apartado postal (o el Email) y un teléfono profesional  siguen siendo las pautas más recomendables para dar elementos de localización. El mundo no está para bollos y los excesos de confianza  z quien no la merece pueden seguir resultando caros.  La mayor parte de las veces el uso indebido de teléfono es de tipo egoísta más que saboteante. El/la hablante al otro lado del hilo te llama en un ataque de soledad o angustia y te coloca mil historias repetidas para echarte toda su basura y quedarse tranquilo/a. Tú, por cortesía, lo/la atiendes sin que te queden ganas de hablar de ti o de tus historias, porque no deseas hacer otro tanto. Luego cuando llega el momento de “ruegos y preguntas” te escapas como puedes, no sin haber quedado con el pabellón auditivo palpitante y la convicción de no repetir lo mismo. Obviamente el abuso de este tipo se extingue antes cuanto antes dejes de retroalimentarlo y pases de la cortesía magnánima a una amabilidad restringida. De otra forma eres carnaza de las llamadas carroñeras de  hablantes que a falta de relaciones sanas y fluidas te buscan a ti porque dejaste filtrar  una conducta condescendiente en tu modo de ser. La conclusión no puede ser otra que la de combatir esta variedad de la egoísmo en la preservación de uno mismo, por lo tanto en una dosificación del propio egoísmo.

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