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La victimidad

Por YASHUAbcn - 8 de Agosto, 2008, 0:09, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

Los peligros de vivir en sociedad  se pueden resumir en un capitulo de victimidad. La condición de victima no suele ser elegida por la persona perjudicada aunque haya un masoquismo que la predisponga o un aventurismo que la lleve a situaciones límite. Para que haya una victima tiene que haber alguien que sea el agente de la fatalidad. Basta salir a la calle para ver multiplicadas las variables de riesgo. Aritméticamente es cierto que cada coche con el que te cruzas puede perder el control de su velocidad y saltar para chocar con el tuyo o atropellarte, sin embargo psicológicamente sabemos que eso solo ocurre en una pequeña probabilidad, pero esa probabilidad por escasa que sea siempre existe.

Hay dos tipos de victimidad: una, en la que la victima es elegida expresamente por quien la victimiza y otra, la que lo es un tanto por cuestiones de azar. Pasar junto a un edificio y ser abatido por una pieza de la cornisa que se desprende justo en ese momento es un infortunio completamente distinto del caco que te espera en la esquina para asaltarte. Quizás en los dos casos pases a ser un cadáver pero sus causas significantes son completamente distintas. En el segundo caso interviene la voluntad de alguien en damnificarte y en el primer caso una multitud de pequeños datos de física y deterioro de los materiales y la circunstancia de que pasaras en ese momento por ahí son lo que te liquidan. Puestos a morir si solo puedo elegir entre esos dos casos prefiero el primero. La condición de victima es completamente distinta según el significante que te victimiza.

En el grupo de los lastres biográficos el capitulo de victimidad existe. En él entran un montón de experiencias desagradables en las que eres objeto del infortunio por causas completamente ajenas a tu voluntad y responsabilidad. En un mismo accidente de tráfico uno puede ser la victima y otro el victimizante aunque de ambas partes se sufran daños. En cada contexto toca redefinir los roles: quien es el agresor (conscientemente o no) y quien el agredido (sea temerario o no). Las agresiones no son siempre de tipo violento aunque sí siempre expresan un ataque que pretende un daño o escenifican una acción resultado de un odio. Implícitamente en una sociedad compleja nadie se libra de ser en un momento dado victima propiciatoria de una situación, tampoco –a su pesar- de ser victimizante. El itinerario ideal de un comportamiento es aquel que no tiene ningún registro de victimidad pero esto es prácticamente imposible. Cuando me encuentro con alguien que le acaban de robar el bolso no puedo por menos que darle la bienvenida al club de las víctimas. Raramente me encuentro con quien dice que es la primera vez que le ocurre. Posiblemente la condición de victima esta mas arraigada que el propio victimario se pueda reconocer o pueda recordar. Despues de  más de una docena de veces de ser victima de robos de distinto tipo la victimidad se puede reciclar como una especie de contribución involuntaria a la redistribución de los objetos. Cada robo que sufro lo tomo como una cuota solidaria involuntaria. Otro asunto son los daños ocasionados por la negligencia ajena. Raramente he sufrido dados por el ataque expreso de otra persona que quiera lastimarme.

Expuesto así el razonamiento un púber abofeteado por su tutor puede alegar que es víctima de su mal trato o una pareja que llega a las manos que hay una condición de victimidad consolidada por violencia de género. No todo ataque produce una victima ni toda tensión violenta tiene los dos roles en las dos personas pudiendo suceder que ambos roles los tienen cada persona.

Además del ataque físico y de la usurpación de las cosas hay otra clase de conductas agresivas que sin pasar por la violencia corporal crean resultados de victimidad al utilizar la injuria, el descrédito mal intencionado, la falsación o la tergiversación. Una sociedad es tanto mas civilizada cuanto mas utiliza esta clase de vivctimizaciones y menos las de tipo primario. Hoy los grandes negocios no los hacen a asaltadores a mano armada de bancos o personas sino múltiples estafadores de guante blanco que pasan por excelentísimos ciudadanos. En principio cualquier persona que contrata un servicio o adquiere un producto y se encuentra con un resultado mediocre al contratado pasa por el rol de víctima. Todo estafa ocasiona víctimas. Además del robo directo y de la agresión violenta la mayoría de ciudadanos se estrenan en la condición de victimas cuando los atropellos del estado o del sistema burocrático los maltrata impunemente.

La mayor parte de experiencias de victimidad son proporcionadas por el error humano o por su intención dañina más que por determinantes catastróficas que tengan que ver con la naturaleza desatada. Cuando ocurre una catástrofe hay que ver de sus condiciones destructivas que parte tiene que ver con la fuerza desbordada de la naturaleza con la otra que tenga que ver en la negligencia en la construcción de edificios o en la planificación de las ciudades. El ser humano suele ser más victima de si mismo que no de la fatalidad del destino que  es una expresion verbal inadecuada que hace de coartada para no enfrentar las verdaderas responsabilidades y lso verdaderos autores de los hechos.

Hipotéticamente una persona es tanto mas feliz cuantos menos relatos de victimidad pueda contar. Aunque por otra parte la victimidad proporciona un rico anecdotario que la vida apacible no suele tener. Personalmente prefiero que me pasen los años sin ser victima de nada ni de nadie y teniendo el registro de eso en el punto cero pero cuando me toca pasar por la experiencia de víctima aprendo que el nexo con la vida es un simple hilo  que puede romperse en el momento más impensado.

 

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