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Enemigos

Por YASHUAbcn - 8 de Agosto, 2008, 0:08, Categoría: COMUNICACIÓN

Las relaciones humanas es el gran campo del color de las  amapolas y  la tragedia de las minas ocultas  donde pude suceder de todo:desde los aprendizajes preciosos y gozos máximos  a los conflictos intepersonales que dejan saldos de enemigos . Tales  enemigos  generalmente quedan de por vida porqué no hay recursos a los que acudir para rehabilitar la relación destrozada. Un enemigo es aquel cuya actitud y comportamiento le hace perder el estatuto de amigo si lo tuvo o el de persona respetable, si los tuvo alguna vez. Un enemigo es un ser que alcanza la perspectiva de sujeto despreciable porque ha hecho cosas imperdonables. Un enemigo, en suma, es alguien de quien protegerse para que no te vuelva a tomar por diana para sus faltas de ética o sus excesos abusivos.  El peor enemigo es algo que surge de una relación de amistad porque es quien más traiciona la confianza que se le depositara. Y el mejor  enemigo, si  hay enemigos mejores es aquel tipo con el que no se ha tenido ninguna relación sentimental previa, que incluso es un desconocido peor que la mala fortuna lo ha puesto en tu camino  en el contexto de una bronca descomunal. en todo caso un enemigo es para siempre, o apunta a eso por la falta de probabilidades de coincidencia y reexámen que permitan una reconciliación; a diferencia del amigo que es para un tiempo histórico limitado.

Algunos supuestos:  Una colisión automovilística al azar  puede ser tratada amicalmente o puede  producir una enemistad  cuando en lugar de un trato racional impera el energumenismo. Un inquilino que no cumple los pactos y al que hay que  forzar a irse. Un compañero de espacio convivencial con el que se mantiene algunas tensiones puede convertirse en enemigo cuando se lleva cosas tuyas y actúa como un ladrón in extremis a la hora de buscarse otro sitio; un compañero de trabajo se puede convertir en enemigo cuando no para de utilizar el tiempo relacional para insultarle: o una vecina deja de tener esa categoría cuando su mezquindad y sus continuas molestias te hacen desear perderla de vista o no coincidir nunca con ella.

La relación óptima con el mundo es aquella que no segrega enemistades. Y una vida de paz y tranquila pasa por los armisticios y las reconciliaciones. Esa aspiración ideal choca  frontalmente con las verdades de los hechos en un mundo tan complejo y tensional como el nuestro. Mezclarse en sociedad es bajar a las galeras y aunque la enorme elasticidad de una sociedad de consumo permite las escapadas por la vía de lo lúdico y el resarcimiento de todos aquellos avatares cotidianos, lo patético es que no hay un solo día urbano en el que no se corra el peligro de entrar en colisión con alguien. Basta coger un coche y acercarse a la zona de la Quinta ave. con la 42st en New  York en horas punta para  observar en el retrovisor como alguien nos está insultando por nuestra lentitud en la conducción o por lo que sea. Obviamente no solemos convertir cada mueca de desagrado o cada insulto de un conductor anónimo en un enemigo: No es práctico y nuestro sentido común, es decir el sentido económico de la vida, no nos da opción a convertir un evento breve en una enemistad duradera. Pero el dato anecdótico sirve para ilustrar la posibilidad de creación de enemigos con desconocidos en situaciones de estrés con una enorme facilidad y brutalidad.  No son esta clase de tropiezos, generalmente los que producen una nómina de enemigos, lo que no quita que en el  lugar más inesperado pueda surgir el percance más luctuoso (en la ciudad referida me enteré de que una conductora salió de su coche y disparó contra el conductor de otro por un altercado de prisas y tal vez un leve rozamiento de las carrocerías). La clase de enemigos de los que se ocupa esta dimensión son aquellos que por malentendidos y conflictos de intereses escenifican una confrontación lesiva y que dejan un resto  irresuelto.

El ideal como digo es que esta dimensión  de 0. Eso significará una mayor concordia con el hábitat y con los demás, aunque no puede significar una  conformidad con el mundo y un exceso de cobardía en expresar el pensamiento propio. Un enemigo es aquel que surge también cuando una de las dos partes no quiere someterse al imperio ilícito de esa otra que se enemista.

La dimensión de la enemistad está relacionada con la de las colisiones o estados de disintonía. Pero mientras estos pueden concurrir en el seno de relaciones entre colegas o entreamigos y no por ello hacer fracasar la relación de cooperación y afecto, el enemigo es la producción de una figura que queda residuada como tal, tal vez olvidada , relativizada y hasta entendida, pero cuya sola mención no deja lugar al equívoco del lugar que ocupa en la memoria de uno.

Preferiría que mi personalidad interactiva no generara ninguna clase de amistad nunca, pero estimo que esto es un imposible fáctico cuando he hecho de mi vida una elección del ser, una manera de manifestarme, una forma de autenticidad;que inevitablemente al hacerlo entra en colisión con otras formas que tratan de imponerse a las mías, otros dictados que quieren ordenarme en lo que no creo u otras conductas que me prohiben mi libertad.

Depende de  las variables que concurran en la experiencia si hay un mayor o menor número de enemistades. El ideal de enemistades 0 es sólo posible cuando se vive circunscrito en un campo de relaciones muy estable y en  un campo de comunicación temática con muchos aspectos silenciados. Aún así en estos casos extremos la gente que los habita sospecha de cuales son sus enemigos aunque no los categoricen de tales para no añadir mayor tensión.

Vivir la vida entre conflictos y con el drama propio de un universo relacionario con tantas posiciones antagónicas genera un saldo de enemistades y hasta un grupo de enemigos constituidos.en el peor de los casos estos llegan a aliarse en contra de uno, en el mejor se les puede olvidar en sus nombres y apellidos y hasta en su fisonomía. No hay nada que me alegre tanto como olvidar  una buena parte de esos nombres para los que no trato de hacer ningún esfuerzo en recordar.

La dimensión de Enemigos demuestra como en  las mejoras actitudes personales y disposiciones beneplácitas hacía el otro no se está a salvo de no generarlos.Sencillamente hay personalidades perversas que necesitan elegirte como enemigo para justificar sus actos;comportamiento esto que podemos hallar a escalas internacionales cuando las relaciones diplomáticas son rotas para justificar economías subterfugiales y no éticas.

 

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