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Agosto del 2008

autosuficiencia

Por nani bermúdez - 21 de Agosto, 2008, 0:46, Categoría: General

Diferente forma de hacer la cama:

 

 Estirar las sábanas: Retirar la almohada, sentarse en el sitio destinada a ella con las piernas extendidas sin sacarlas  de debajo de las sábanas, estirar las sábanas, colcha, etc hacía sí, muy bien colocado todo, luego, doblar un extremo en pequeño (como en los hoteles cuando  dejan la cama abierta para cuando vas a acostarte), salir de las sábanas y sentarse un poco más abajo de donde está el doblez, estirar colocándolo en su sitio, colocar la almohada de nuevo en su sitio y  taparla con la colcha.

 

Cambiar las sábanas por otras limpias: Subida aún en la cama, sacar las 4 esquinas, pasarse a la silla, tirar  de toda la ropa. Volverse a montar en la cama, meter 3 esquinas de la sábana de abajo, dejar sin meter la esquina que permita hacerlo desde la silla y el resto hacerlo desde ella.

 

 

La silla de ruedas con los brazos abatibles, es más cómodo para pasarse a la cama, sofá, etc y tiene menos riesgo. Aunque andemos siempre con bitutores y muletas, es conveniente llevar una silla pequeña, doblada en maletero del coche. Si tenemos un percance, ya sea daño o rotura de aparatos o muletas, siempre podemos pedir a alguien que se acerque a nuestro coche y nos traiga la silla de ruedas.

 

 

Tener siempre en mesilla de noche: teléfono, números de teléfonos importantes, papel y lápiz, clínex,  y acostumbrarnos, los que vivimos solos, a dormir dejando la persiana un poco levantada para que pueda entrar claridad de la calle, si se va la luz y tenemos que levantarnos ayuda mucho. Lápiz, papel, botellín de agua y clínex también siempre a mano donde tengamos costumbre de sentarnos a ver la tv. Vela y encendedor en cuartos de baño que no tengan ventana.

 

Ventilador de aspas en el techo del dormitorio: alargar las cuerdecitas para accionarlo con otras más largas, no hay ni que incorporarse cuando estamos durmiendo, solo girar y tirar de ellas, también es más fácil llegar desde la silla de ruedas. 

 

Para personas que viven solas, es muy importante tener contratado  el teléfono de tele asistencia.

 

Aparatos para quitar dolores: Plancha vibradora para relajar musculatura. También doblar toalla de manos a lo largo y por la mitad, enroscarla y sujetarla con una cinta, tenerla debajo de la almohada siempre, cuando estés durmiendo, si los dedos de la mano se  duermen y duelen, quitar la almohada y ponerte boca arriba metiendo la toalla en el cuello  y permitiendo que la nuca descanse en el colchón. Esto relaja mucho las cervicales. Utilizar siempre calor seco para los dolores (el foco), las bolsas de agua caliente o cualquier calor húmedo, a la larga hace daño. Existe una pomada, es cara, se llama Airtal Difucren, cuando hay algún dolor articular o por el estilo, poner primero el foco 20 minutos, untar la pomada acto seguido, los poros están abiertos y hace la absorción mejor, esto calma mucho. Todo lo de este apartado, es prescripción de un  traumatólogo. Al incorporar nuestro cuerpo de la cama no se debe hacer estando en posición boca arriba, ni boca abajo, hay que ponerse de uno de los 2 lados y con ayuda de los brazos sentarse, esto evitará la sobre carga en zonas lumbares y su consiguiente dolor.

 

Ayudar al tránsito intestinal: Al estar sentados siempre y no movernos, el intestino se nos vuelve vago, procurar comer mucha fibra, dar masajes circulares en el vientre todas las mañanas antes de levantarse, tomar todas las mañanas en ayunas  zumo natural de 1 naranja incluida la pulpa (si tomas más de una, el ácido te termina haciendo daño en el estomago), un kiwi, tomar una infusión diaria de: “Tibetan Tea”, 1 sobre solo, después de la comida del mediodía, son hierbas y no hace daño.

 

Bitutores viejos: Cuando los aparatos viejos se cambien por unos nuevos, desmontar y aprender a montarlos para poder hacer posibles arreglos nosotros mismos. Guardaremos todas las piezas, tornillos, tuercas, articulaciones, todo desmontado, por si tuviéramos que hacer el arreglo del que utilizamos. También engrasar de vez en cuando las articulaciones, las desmontamos y como ya hemos aprendido a montarlas……….Utilizar para ello aceite de engrasar bicicletas. Si lo bitutores están forrados con piel, comprar una aguja gordita de coser lana, e hilo gordo, aprender con los viejos a coserlos cuando se despegan por algún sitio o se descosen.

 

Utilizar Internet: Para hacer la compra del mes, para gestionar cosas con tu cuenta Bancaria.

 

Tener en casa: Tener siempre en casa una cantidad de dinero (sobre 100 € en billetes de 20 y 10) olvidándote de ello por lo que pueda pasar. 

 

Telefonillo: si no puede ser inalámbrico, instalar un telefonillo en la cabecera de la cama que te permita hablar con quien  está detrás de la puerta e incluso abrirle.

 

Poner en la bañera una alfombrilla de goma para evitar resbalar con el jabón mientras estás sentada. Lavar la cabeza siempre dentro de la bañera.

 

 

Para barrer, en vez de escoba, pasar mopa desechable, se maneja mejor desde silla, evita que levante polvo y te ahorra  más trabajo. Para quien friega suelo en silla de ruedas, hay un  cubo de fregona con ruedecitas muy práctico y cómodo. Lo venden en Carrefur

 

Tener todo  guardado a mano para que lo puedas coger sin necesidad de nadie. Si es en silla de ruedas, tener en el escurridor del fregadero siempre: 1 taza, 1 vaso, 1 plato llano, otro hondo y una ensaladera, si se precisará más, es señal de que estás con alguien, que lo cojan ellos y luego lo dejen en su sitio.

 

Secar al salir de la bañera: Tener un banquito fuerte, de madera que pesa más y tiene más estabilidad junto a la bañera, justo donde hace esquina con la pared para que el propio ángulo haga de palanca. Situar sobre él la parte baja del albornoz, donde está el dobladillo,  justo en la mitad de lo que es la espalda, al salir de la bañera, sentarte directamente y solo hay que meter las mangas para que quedar vestida. Si el inodoro queda muy cerca, una vez secada, pasar al inodoro con la tapa levantada, al estar encajada en el hueco es más estable los movimientos de ponerte los calcetines y ropa interior, este hueco te sujeta la inestabilidad.

 

Tener siempre de MÁS los productos de 1ª necesidad: leche, gel de ducha, papel higiénico, etc y cualquier cosa que por sus dimensiones o peso no podamos nosotros llevarlas a casa.

 

Tener una manita de esas pequeñas que hay para rascar la espalada, para poder coger desde silla cosas que no pesen y no se rompan son muy buenas, incluso para llevar en la silla de ruedas si el botón que tienes que pulsar en ascensor queda muy alto.

 

Tener en casa una mesita auxiliar con ruedecitas para transportas cosas que se puedan derramar o que no podamos desplazar de otro modo. Cuando estamos malos y tenemos que guardar cama, en esta mesita ponemos: los medicamentos, calentamos leche y la metemos en un termo (tener siempre 2 termos en casa), en el otro meter caldo o sopa caliente (siempre tener unas bolsitas de caldos y sopas para estas ocasiones), galletas, chacina, queso, ( tener siempre en el congelador carne mechada, o similar, cortada, en rodajas en paquetitos pequeños porque se puede comer en frío y junto con el caldo puede ser como una comida), todo ponerlo en la mesita de ruedas, colocarla junto a la cama y cuando necesites comer algo, dependiendo la hora o lo que te apetezca, no necesitas levantarte, lo tienes todo a mano y así comes algo para poder introducir los medicamentos con el estomago lleno. Esto va muy bien cuando estás con gripe, tienes mucha fiebre y no tienes ni fuerza para levantarte. Lo preparas todo en un momento que te encuentres mejor y lo tienes a mano en los peores. Si el malestar tuviese que ver con vómitos, poner un cubo junto a la cama, en un momento dado no manchamos nada. Vacunar, si es una edad madura contra la gripe, evita que cuando nos llegue lo haga con fuerza.

 

Cocinar desde silla de ruedas en los fuegos que estén más separados, los que quedan en el filo tienen mucho riesgo de que lo rocen los brazos y sufrir quemaduras. Al hacer tortilla, volcar de la sartén al plato encima del fregadero, si se cae, caerá dentro de él y podremos zafarnos libremente evitando quemaduras, dejar que se haga mucho para que al volcar no se derrame el caldo que suelta el huevo. Si vemos que nos resulta difícil, en vez de tortilla hacer un revuelto, tiene el mismo sabor y el riesgo es mínimo.

 

La tabla de la plancha, si tenemos sitio, tenerla siempre abierta donde vayamos a planchar, es mucho más cómodo no tener que abrir adoptando posturas que nuestra espalda y brazos sufre.

 

En la silla de ruedas poner un cojín en el asiento y otro en el respaldar de los que venden para sillas de jardín que son bastante mullidos con el fin de estar más cómodos y también evitar el deterioro de las funda de la silla, Las sillas, aunque son de por sí fuertes y duraderas, el forro del asiento, respaldar, el cuero de los posa brazos y los frenos son los que hacen que se estropeen. Del mismo modo, las muletas tienen su muerte porque el sitio donde se apoya el antebrazo, termina cediendo y gira. Para evitar que esto pase, pedir en la misma ortopedia que se compren que pongan un remache por detrás, justo en medio de la prominencia donde va metido el tubo. Aunque ahora las empuñaduras de las mismas son de una sola pieza, si hay algún modelo que no lo sea, cuando venza, remacharla al tubo en cada lado de la empuñadura para que soporte bien la fuerza que se descarga sobre ella. Con esto tienes muleta para siempre.

 

Utilizar Vitro cerámica y calentador de agua eléctrico en vez de botella de butano: siempre tendrás la certeza de que no te quedas sin butano para ducha ni cocina, no tienes que estar pendiente de que te traigan la botella de butano, ni las consabidas imposibilidades de manejar nosotros mismos estas botellas.

 

Si utilizamos silla en casa y solemos ponernos los aparatos para salir, aprovechar cuando estamos  pié para coger cosas que nos queden en alto y que vamos a necesitar ese día. Tendremos un “sitio” para poner estas cosas cuando ya las hemos utilizado y tengamos que colocarlas de nuevo cuando nos volvamos a poner de pié. Acostumbrarnos a ir a ese “sitio” cada vez que estamos de pié para ver que hay que bajar o subir. Podemos tener en él un lápiz y papel para apuntar cosas  que necesitamos llegado el momento.

 

 

Lo que en casa no puedas hacer andando o en la silla de ruedas, siempre tienes la opción de sentarte en el suelo y realizarlo, esto tiene además la ventaja de que es imposible que te caigas, lo que implica muchísimos menos riesgo.

 

Evitar las escaras: al estar tanto tiempo sentada en  silla de ruedas, es muy importante la higiene: ducha diaria, cambiar mucho de postura el tiempo  de estar sentados en la silla de ruedas, cambiar al sofá cuando vas a ver la televisión, aquí tienes la posibilidad de recostarte y subir las piernas encima, incluso ponerlas para arriba dependiendo de la flexibilidad  de cada uno, pero permite ese rato orear las partes más sacrificadas cuando estás sentada.

 

Ah, importante: cuando viene algún técnico, albañil, etc, o simplemente algún desconocido, evitar que se percaten, ni contar, las cosas más vulnerables en nuestra vida cotidiana,  nunca se sabe quien puede ser y, vete tu a saber, a quien pueda pasar la información y el uso que se pueda  hacer de ella.

 

 

    

 

 

 

 

Autosuficiencia

Por Nani Bermúdez - 21 de Agosto, 2008, 0:42, Categoría: General

Diferente forma de hacer la cama:

 

 Estirar las sábanas: Retirar la almohada, sentarse en el sitio destinada a ella con las piernas extendidas sin sacarlas  de debajo de las sábanas, estirar las sábanas, colcha, etc hacía sí, muy bien colocado todo, luego, doblar un extremo en pequeño (como en los hoteles cuando  dejan la cama abierta para cuando vas a acostarte), salir de las sábanas y sentarse un poco más abajo de donde está el doblez, estirar colocándolo en su sitio, colocar la almohada de nuevo en su sitio y  taparla con la colcha.

 

Cambiar las sábanas por otras limpias: Subida aún en la cama, sacar las 4 esquinas, pasarse a la silla, tirar  de toda la ropa. Volverse a montar en la cama, meter 3 esquinas de la sábana de abajo, dejar sin meter la esquina que permita hacerlo desde la silla y el resto hacerlo desde ella.

 

 

La silla de ruedas con los brazos abatibles, es más cómodo para pasarse a la cama, sofá, etc y tiene menos riesgo. Aunque andemos siempre con bitutores y muletas, es conveniente llevar una silla pequeña, doblada en maletero del coche. Si tenemos un percance, ya sea daño o rotura de aparatos o muletas, siempre podemos pedir a alguien que se acerque a nuestro coche y nos traiga la silla de ruedas.

 

 

Tener siempre en mesilla de noche: teléfono, números de teléfonos importantes, papel y lápiz, clínex,  y acostumbrarnos, los que vivimos solos, a dormir dejando la persiana un poco levantada para que pueda entrar claridad de la calle, si se va la luz y tenemos que levantarnos ayuda mucho. Lápiz, papel, botellín de agua y clínex también siempre a mano donde tengamos costumbre de sentarnos a ver la tv. Vela y encendedor en cuartos de baño que no tengan ventana.

 

Ventilador de aspas en el techo del dormitorio: alargar las cuerdecitas para accionarlo con otras más largas, no hay ni que incorporarse cuando estamos durmiendo, solo girar y tirar de ellas, también es más fácil llegar desde la silla de ruedas. 

 

Para personas que viven solas, es muy importante tener contratado  el teléfono de tele asistencia.

 

Aparatos para quitar dolores: Plancha vibradora para relajar musculatura. También doblar toalla de manos a lo largo y por la mitad, enroscarla y sujetarla con una cinta, tenerla debajo de la almohada siempre, cuando estés durmiendo, si los dedos de la mano se  duermen y duelen, quitar la almohada y ponerte boca arriba metiendo la toalla en el cuello  y permitiendo que la nuca descanse en el colchón. Esto relaja mucho las cervicales. Utilizar siempre calor seco para los dolores (el foco), las bolsas de agua caliente o cualquier calor húmedo, a la larga hace daño. Existe una pomada, es cara, se llama Airtal Difucren, cuando hay algún dolor articular o por el estilo, poner primero el foco 20 minutos, untar la pomada acto seguido, los poros están abiertos y hace la absorción mejor, esto calma mucho. Todo lo de este apartado, es prescripción de un  traumatólogo. Al incorporar nuestro cuerpo de la cama no se debe hacer estando en posición boca arriba, ni boca abajo, hay que ponerse de uno de los 2 lados y con ayuda de los brazos sentarse, esto evitará la sobre carga en zonas lumbares y su consiguiente dolor.

 

Ayudar al tránsito intestinal: Al estar sentados siempre y no movernos, el intestino se nos vuelve vago, procurar comer mucha fibra, dar masajes circulares en el vientre todas las mañanas antes de levantarse, tomar todas las mañanas en ayunas  zumo natural de 1 naranja incluida la pulpa (si tomas más de una, el ácido te termina haciendo daño en el estomago), un kiwi, tomar una infusión diaria de: “Tibetan Tea”, 1 sobre solo, después de la comida del mediodía, son hierbas y no hace daño.

 

Bitutores viejos: Cuando los aparatos viejos se cambien por unos nuevos, desmontar y aprender a montarlos para poder hacer posibles arreglos nosotros mismos. Guardaremos todas las piezas, tornillos, tuercas, articulaciones, todo desmontado, por si tuviéramos que hacer el arreglo del que utilizamos. También engrasar de vez en cuando las articulaciones, las desmontamos y como ya hemos aprendido a montarlas……….Utilizar para ello aceite de engrasar bicicletas. Si lo bitutores están forrados con piel, comprar una aguja gordita de coser lana, e hilo gordo, aprender con los viejos a coserlos cuando se despegan por algún sitio o se descosen.

 

Utilizar Internet: Para hacer la compra del mes, para gestionar cosas con tu cuenta Bancaria.

 

Tener en casa: Tener siempre en casa una cantidad de dinero (sobre 100 € en billetes de 20 y 10) olvidándote de ello por lo que pueda pasar. 

 

Telefonillo: si no puede ser inalámbrico, instalar un telefonillo en la cabecera de la cama que te permita hablar con quien  está detrás de la puerta e incluso abrirle.

 

Poner en la bañera una alfombrilla de goma para evitar resbalar con el jabón mientras estás sentada. Lavar la cabeza siempre dentro de la bañera.

 

 

Para barrer, en vez de escoba, pasar mopa desechable, se maneja mejor desde silla, evita que levante polvo y te ahorra  más trabajo. Para quien friega suelo en silla de ruedas, hay un  cubo de fregona con ruedecitas muy práctico y cómodo. Lo venden en Carrefur

 

Tener todo  guardado a mano para que lo puedas coger sin necesidad de nadie. Si es en silla de ruedas, tener en el escurridor del fregadero siempre: 1 taza, 1 vaso, 1 plato llano, otro hondo y una ensaladera, si se precisará más, es señal de que estás con alguien, que lo cojan ellos y luego lo dejen en su sitio.

 

Secar al salir de la bañera: Tener un banquito fuerte, de madera que pesa más y tiene más estabilidad junto a la bañera, justo donde hace esquina con la pared para que el propio ángulo haga de palanca. Situar sobre él la parte baja del albornoz, donde está el dobladillo,  justo en la mitad de lo que es la espalda, al salir de la bañera, sentarte directamente y solo hay que meter las mangas para que quedar vestida. Si el inodoro queda muy cerca, una vez secada, pasar al inodoro con la tapa levantada, al estar encajada en el hueco es más estable los movimientos de ponerte los calcetines y ropa interior, este hueco te sujeta la inestabilidad.

 

Tener siempre de MÁS los productos de 1ª necesidad: leche, gel de ducha, papel higiénico, etc y cualquier cosa que por sus dimensiones o peso no podamos nosotros llevarlas a casa.

 

Tener una manita de esas pequeñas que hay para rascar la espalada, para poder coger desde silla cosas que no pesen y no se rompan son muy buenas, incluso para llevar en la silla de ruedas si el botón que tienes que pulsar en ascensor queda muy alto.

 

Tener en casa una mesita auxiliar con ruedecitas para transportas cosas que se puedan derramar o que no podamos desplazar de otro modo. Cuando estamos malos y tenemos que guardar cama, en esta mesita ponemos: los medicamentos, calentamos leche y la metemos en un termo (tener siempre 2 termos en casa), en el otro meter caldo o sopa caliente (siempre tener unas bolsitas de caldos y sopas para estas ocasiones), galletas, chacina, queso, ( tener siempre en el congelador carne mechada, o similar, cortada, en rodajas en paquetitos pequeños porque se puede comer en frío y junto con el caldo puede ser como una comida), todo ponerlo en la mesita de ruedas, colocarla junto a la cama y cuando necesites comer algo, dependiendo la hora o lo que te apetezca, no necesitas levantarte, lo tienes todo a mano y así comes algo para poder introducir los medicamentos con el estomago lleno. Esto va muy bien cuando estás con gripe, tienes mucha fiebre y no tienes ni fuerza para levantarte. Lo preparas todo en un momento que te encuentres mejor y lo tienes a mano en los peores. Si el malestar tuviese que ver con vómitos, poner un cubo junto a la cama, en un momento dado no manchamos nada. Vacunar, si es una edad madura contra la gripe, evita que cuando nos llegue lo haga con fuerza.

 

Cocinar desde silla de ruedas en los fuegos que estén más separados, los que quedan en el filo tienen mucho riesgo de que lo rocen los brazos y sufrir quemaduras. Al hacer tortilla, volcar de la sartén al plato encima del fregadero, si se cae, caerá dentro de él y podremos zafarnos libremente evitando quemaduras, dejar que se haga mucho para que al volcar no se derrame el caldo que suelta el huevo. Si vemos que nos resulta difícil, en vez de tortilla hacer un revuelto, tiene el mismo sabor y el riesgo es mínimo.

 

La tabla de la plancha, si tenemos sitio, tenerla siempre abierta donde vayamos a planchar, es mucho más cómodo no tener que abrir adoptando posturas que nuestra espalda y brazos sufre.

 

En la silla de ruedas poner un cojín en el asiento y otro en el respaldar de los que venden para sillas de jardín que son bastante mullidos con el fin de estar más cómodos y también evitar el deterioro de las funda de la silla, Las sillas, aunque son de por sí fuertes y duraderas, el forro del asiento, respaldar, el cuero de los posa brazos y los frenos son los que hacen que se estropeen. Del mismo modo, las muletas tienen su muerte porque el sitio donde se apoya el antebrazo, termina cediendo y gira. Para evitar que esto pase, pedir en la misma ortopedia que se compren que pongan un remache por detrás, justo en medio de la prominencia donde va metido el tubo. Aunque ahora las empuñaduras de las mismas son de una sola pieza, si hay algún modelo que no lo sea, cuando venza, remacharla al tubo en cada lado de la empuñadura para que soporte bien la fuerza que se descarga sobre ella. Con esto tienes muleta para siempre.

 

Utilizar Vitro cerámica y calentador de agua eléctrico en vez de botella de butano: siempre tendrás la certeza de que no te quedas sin butano para ducha ni cocina, no tienes que estar pendiente de que te traigan la botella de butano, ni las consabidas imposibilidades de manejar nosotros mismos estas botellas.

 

Si utilizamos silla en casa y solemos ponernos los aparatos para salir, aprovechar cuando estamos  pié para coger cosas que nos queden en alto y que vamos a necesitar ese día. Tendremos un “sitio” para poner estas cosas cuando ya las hemos utilizado y tengamos que colocarlas de nuevo cuando nos volvamos a poner de pié. Acostumbrarnos a ir a ese “sitio” cada vez que estamos de pié para ver que hay que bajar o subir. Podemos tener en él un lápiz y papel para apuntar cosas  que necesitamos llegado el momento.

 

 

Lo que en casa no puedas hacer andando o en la silla de ruedas, siempre tienes la opción de sentarte en el suelo y realizarlo, esto tiene además la ventaja de que es imposible que te caigas, lo que implica muchísimos menos riesgo.

 

Evitar las escaras: al estar tanto tiempo sentada en  silla de ruedas, es muy importante la higiene: ducha diaria, cambiar mucho de postura el tiempo  de estar sentados en la silla de ruedas, cambiar al sofá cuando vas a ver la televisión, aquí tienes la posibilidad de recostarte y subir las piernas encima, incluso ponerlas para arriba dependiendo de la flexibilidad  de cada uno, pero permite ese rato orear las partes más sacrificadas cuando estás sentada.

 

Ah, importante: cuando viene algún técnico, albañil, etc, o simplemente algún desconocido, evitar que se percaten, ni contar, las cosas más vulnerables en nuestra vida cotidiana,  nunca se sabe quien puede ser y, vete tu a saber, a quien pueda pasar la información y el uso que se pueda  hacer de ella.

 

 

    

 

 

 

 

Movilidad reducida

Por VICMA - 16 de Agosto, 2008, 1:07, Categoría: General

GUÍA DE AUTOSUFICIENCIA PARA LAS PERSONAS CON MOVILIDAD REDUCIDA.

 

¿Cómo nacíó esta idea?

Esta idea nace de las conversaciones sobre cómo sobrevivimos personas con secuelas de polio en ambas piernas. Las personas que han sufrido esta enfermedad en España fueron atacadas por el virus en su niñez. Actualmente están en una edad madura y, por lo tanto, han cohabitado con su déficit toda su vida en unos tiempos en que ni el sistema sanitario, ni el gobierno habían habilitado ningún departamento ministerial para ayudar o promocionar la autonomía de estas personas. El resultado es que, la mayoría han sobrevivido haciendo vida "normalizada": han ido a la escuela, algunos a la universidad, han montado negocios o han ocupado puestos destacados en el mundo laboral, han creado familias y las han podido mantener,... Es por ello que este tipo de discapacitado puede, creemos, aportar muchas ideas fruto de su experiencia y de su "obsesión" por ser autónomo.

 

Objetivos que persigue:

 

1.      Fomentar en las personas discapacitadas físicas el espíritu de superación y de autonomía personal empezando por las acciones cotidianas más básicas.

 

2.      Ayudar a las personas que sufren de alguna discapacidad y no tiene suficiente experiencia en el tema de la autonomía personal.

 

3.      Intercambiar ideas y experiencias personales donde intervengan acciones de autosuficiencia e independencia personal.

 

 

 

CONSEJOS PARA VIVIR MEJOR CUANDO NADIE PUEDE AYUDARTE:

 

En la cama

 

-         ¿Cómo cambiar de sábanas sin salir de la cama?- desenganchar los extremos de la sábana de abajo sucia y sustituirlos por la limpia, ir estirando en dirección opuesta y colocarse encima de la nueva sábana para poder enganchar los otros dos extremos de la sábana al colchón. A continuación coger la funda del edredón por los cuatro extremos e id metiéndolo sin dejar de sujetar los extremos finales que servirán para sacudir con el fin de que la funda cubra definitivamente el edredón.

 

-         ¿Cómo hacer tus necesidades en el borde de la cama sin bajar al suelo cuando el WC no está adaptado y es de noche?- colocarse en el borde con las posaderas colgando, apoyarse en una silla o en la de ruedas frenada, preparar papel higiénico, colocar el recipiente bajo el orificio correspondiente, y... actuar. A continuación id con la silla de ruedas al WC (levantarse con los bastones) y realizar el vaciado y la limpieza correspondiente. Aconsejo que el recipiente tenga tapa para aguantar los malos olores hasta el momento de poder limpiarlo.

 

 

En la casa en general

 

-         Herramientas imprescindibles – silla de ruedas vieja para deambular en el domicilio, bastones, silla de ruedas para salir a la calle. Un carro para llevar bandejas o comida, un adaptador con patas para bandejas.

 

-         Imprescindible en el domicilio-todo el mobiliario a la altura de su usuario. El piso y los accesos siempre han de estar diáfanos, sin pelusas y secos con el fin de facilitar la movilidad y no resbalarse. Evitar demasiados artilugios eléctricos que pueden actuar en contra tuya cuando hay un corte de energía eléctrica (aunque: una persiana eléctrica es de gran ayuda, siempre). Tener todo organizado por temas para saber en cada momento dónde están las cosas (especialmente la documentación) en caso de que alguien tenga que buscártelas porque hayas tenido un accidente y no puedas estar presente. Tener siempre colgados en el cuerpo el móvil y el inalámbrico. Que el auricular del portero automático también sea inalámbrico.

 

-         Aparatos para quitar dolores – foco de calor, saco de estirar cervicales, activador de musculación eléctrico...

 

-         Los bitutores viejos – guardar los tornillos y piezas que nos puedan servir para reparar los usados en una emergencia.

 

-         Recambios – tener siempre doble o triple de los artilugios que usemos para desplazarnos con el fin de  no sufrir la inmovilidad por la rotura de alguno de éstos  artículos imprescindibles para la movilidad.

 

-         Respecto a los demás – repartir llaves a gente de confianza y que vivan cerca de tu domicilio. Tener a mano o en la memoria los teléfonos más importantes, tanto de hospitales, policía, bomberos, compañía de seguros, taller del automóvil, super  y familiares o amigos que os puedan ayudar a solucionar papeletas.

 

-         Utilizar internet – para hacer gestiones burocráticas y así evitar desplazamientos. Para encargar comida. Para recalar información que nos pueda ayudar. Para bajar el ocio...

 

EN LA CALLE

     

-         Reconocimiento previo del terreno – Si has de ir a un lugar nuevo

      forzosamente o por placer. Pásate antes de la fecha por el sitio para ver sus

      características: si tiene barreras, si es imposible aparcar, si hay alternativas

      adaptadas a tu situación. Sabiendo estos detalles podrás calcular el tiempo que

      necesitas para llegar a la cita sin ningún contratiempo y sin necesidad de que

      nadie sufra por tu tardanza.

-   

 

 

 

 

 

Las citas incumplidas

Por YASHUAbcn - 15 de Agosto, 2008, 22:43, Categoría: ACUSEdeRECIBO

Los comunicantes nos ponemos de acuerdo para hacer y deshacer componentes de nuestras realidades próximas o lejanas. Nuestra forma de relacionarnos viene pasando por acordar encuentros definidos por dos parámetros: el del tiempo y el del lugar. Son las dos dimensiones que nos acompañan a lo largo de nuestra existencia, las dos constantes maestras que rigen nuestra materialidad. Casi siempre en nuestras construcciones gramaticales citamos ubicaciones y momentos para referirnos a temas y personajes.  Hacer construcciones comunicativas sin esa doble mención resulta algo que escapa a lo concreto y que nos lleva a la abstracción. Si  mantenemos la comunicación  en lo específico nos movemos en este par de ordenadas. Cuyo escenario tiene el nombre de  lugar para quedar o cita. La cita clásica es la de acordar un día, una hora y un punto físico donde reunirse. Las citas  son lo que llenos las agendas de trabajo, los programas de visitas, los itinerarios culturales y los contactos lúdicos.  Y de una primera cita a una última va un recorrido de perfección y de conocimiento reciproco. Cada relación (sin contar las convivenciales y coincidentes por espontaneidad o aproximación natural) pasa ineludiblemente por pactar encuentros. Y una buena parte de des-relaciones pasa contrariamente por no cumplirlos. La incomparecencia es la manera inelegante, fría y evasiva para no enfrentar una mirada. Ni siquiera hay porque tener temor a una crítica, una reprimenda o una amonestación severa por parte de la persona defraudada. El hecho de saber que uno incumple en un acuerdo ya está creándole una desazón. No acudir a la cita pactada o no preavisar de su incumplimiento pudiéndolo hacer, descoloca  tanto a la persona que espera como a la misma persona que no acude. Aquella porque lo puede llegar hasta a vivir ofensivamente y ésta  porque tendrá que vivir la colisión entre sus promesas, sus creencias, sus valores y la contradicción de su conducta que no está a la altura de su personalidad. Es algo que afectará a su autoestima en un futuro  próximo.  Para atenuarlo cabe añadir ¿quien no ha incumplido una cita alguna vez[1] ?El error es humano-decimos auto justificándonos- pero la cuestión no es equivocarse de día, hora, lugar o incluso de entrevista, sino la de no acudir sin preaviso habiendo tomando la decisión de incumplir, porque eso agrava la situación posterior[2] . La persona que incumple[3] ,sobre todo se incumple a sí misma, daña su autoimago, y con el paso de los días, si no asume la evidencia de su falta formal comunicándola en particular a la otra persona que ha quedado esperando una explicación, añade arena a su lastre y cada vez le costará más dar tal paso.

El encadenamiento ordenado y lógico de las tramas sociales, es decir de las interacciones entre comunicantes, es la de preparar la sinergia e imbricaciones entre los unos y los otros en los lugares y momentos pensados y acunados para ello. No respetarlos manteniendo el concierto de los ritmos de encuentro es otra forma más de apostar por la incomunicabilidad general[4] , a la que no se puede responsabilizar a  empresas o personajes importantes del mundo comunicativo: desde Einaudi[5]  a Turner[6] .La acción comunicativa a escala socio-general pasa por su eslabón más elemental: la del encuentro particular para el tándem básico del decirse las cosas.es en esa cita donde se mueve el universo social. Y es en su incumplimiento donde  sucumben  perspectivas y posibilidades, cualitativamente más significativas que la pérdida de un tiempo previsto, comprometido o planificado para algo que no va a convertirse en evento. Eso no significa que todas las citas sean cumplibles o se deban acatar por el hecho de haberlas comprometido, tal vez, con demasiada anticipación. Entre una cita y la siguiente pueden suceden  novedades que la hagan superflua. Pero si es así ¿por qué no desconvocarla? La diferencia entre el acto formal de hacerlo o el informal de no hacerlo, es la condición del poder psicológico o no de enfrentar al otro y al propio yo.



[1] Aunque gente de la vieja guardia o de otras generaciones se jubilaban bajo la oración de "jamás he fallado un solo día de mi vida al trabajo" o "jamás transgredí mi palabra empeñada" o "nunca dejé de acudir donde se me esperaba sin avisar" y otra semántica complementaria. ¿porqué razón no debe seguir siendo gente modelo de un comportamiento social?

[2] en la psicología de las relaciones humanas el incumplimiento de cita, no como acto fallido sino como acto  preparado, simboliza mucho más que un resultado de incomparencia.según sea el estado de la relación determinadas citas  falladas  que habían sido sobrecargdas en su función, ya no dieron lugar a ninguna otra  tentativa de contacto.

[3]  el vínculo social opera de muchas maneras distintas y obviamente un buen numero de interactos humanos no pasan por la cita precisa sino por el espacio de coincidencia entre unos umbrales (horarios y ubicacionales). A esos les corresponde otros modos de mayor lasitud para quedar comprobada una informalidad, pero esta es también contemplada por muy informal que sea el ambiente de pertenencia, y finalmente imperdonada de no quedar comprendida.

[4]  El gran fenómeno malignizado del que todo el mundo pretende huir pero al que tampoco deja de contribuir en parte.

[5] Einaudi,Giulio.editor.fundador de la mítica editorial italiana q lleva su nombre,integrada en Finbinvest de Berlusconi,del que antine como gran patrón,. una independencia.

[6] Turner.Ted, magnate de la comunicación que en 1997 donó 1000 millones de dólares en concepto de inversiones de solidaridad.

La actualización del conflicto

Por Jesus Ricart Morera - 15 de Agosto, 2008, 22:32, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

Desde la primera entrevista se plantea una triada central que va a sustentar toda la intervención posterior:

A/solicitud de responsabilización del cliente sobre sí mismo.

B/la actualización problemática contraviniendo circuitos mediatistas o remotos al estilo psicoanalítico

C/ precisión en un darse cuenta en las correlaciones de polaridades en juego.

Sin embargo el aquí y al ahora choca con el postulado de la pérdida del ser configurada por un oscurecimiento óntico que prefigura unos parámetros existenciales desde el mismo momento de nacer. Las predeterminaciones por las relaciones de los contextos (familiar) en los que se inscribe el nuevo ser, es un material pasado y solo revisable desde su conexión a la actualidad conflictiva. El combinado de una pasión elegido mas una fijación intelectual (C.Naranjo) da las coordenadas de cada conflicto. Aparentemente se trata de darse cuenta de cada elemento para  trascender su poder distorsionador.

 

Cada conflicto personal remite a una neurosis de la civilización, aunque esta no excuse cada conducta personal. Es demasiado conocido el recurso autojustificativo a los factores ambientales como los predeterminativos para  los comportamientos anómalos. Es evidente que no se puede negar tal correlación, pero sería  demasiado llamativo reducir la causalidad patogeneizante a  las condiciones socio existenciales.

 

El cliente-paciente llega como un consultante híbrido que duda sobre su normalidad. Una parte importante de sus emisiones discursivas van a girar en torno a su categoría de inserción en el grueso de una distribución normal o de su exclusión asíntota. El discurso deviene limpio cuando se libra de esta compulsión clasificatoria al reconocimiento a un patrón conductual masivo  y admite la posibilidad vivencial de la diferencia, y con ello, la transformación de una conducta extraña en una base experiencial útil para una vida más cualificada. Toda disfunción comportamental y toda divergencia del equilibrio psíquico, toda locura en suma, puede ser reconvertida en una fuente excepcional de saber. La locura, en su sentido tan ambiguo como genérico, deja de ser una conducta imperdonable para ser una suerte de genialidad de la que aprender y también enseñar. Admitirla como posible y tratable se convierte en una condición sinequanon para el avance del cliente sobre sí mismo, en un proceso en el que va dejando de ser paciente dependiente de una cura, para irse autonomizando como cliente en consulta que sabe desembarazarse en partes suyas, compartimentadas, sabiendo aislar las descompensadas.

 

El recurso a la silla caliente o silla vacía (la hot chair que Perls ideara y usara ante amplias audiencias y como concreción de su enfoque) es una manera directa y gráfica de actualización del conflicto. No basta con que el consultante hable en diferido y en tercera persona sobre re asuntos conflictuales de su relación con otros, sino que se le pide que “siente” a  cada una de las personas ausentes con las que guarda una tensión en el espacio de consulta y que hable con ellas. No solo eso, sino que además hable por ellas en su nombre. Esas intervenciones y contra intervenciones (es la misma persona la que pregunta y responde, o la que ataca y se defiende) es una poderosa técnica hasta agotar un asunto tensional o una relación encubierta o un foco problemático. Lo que queda escenificado a nivel de consulta agota las distintas posibilidades de diálogos pendientes y lo que hace es una anticipación práctica (un ensayo) de lo que luego puede o no suceder en la realidad, pero que ya deja de ser tan prioritario. El ejercicio terapéutico permite una simulación de conclusión de tema que deja en según término a una inconclusión fáctica. Es obvio que en la vida social y relacional no se puede resolver todo y muchas soluciones pasan por el reconocimiento de una imposibilidad de gestión, de trato o de cambio. La hot chair también se utiliza para representar partes o líneas de personalidad del mismo sujeto consigo mismo. Es un trabajo sobre sus polaridades configuradas por partes de sí desunidas, tales como top-dog/under dog:demorante y sumiso.

Carisma del Líder

Por Jesus Ricart Morera - 15 de Agosto, 2008, 22:30, Categoría: COMUNICACIÓN

El liderazgo es la suma de propiedades que dotan a un dirigente de la facultad  de una jefatura natural. Su autoridad sobre los demás dimana directamente de sus atributos personales y de su halo carismático. Los demás tienden, a veces irreflexiblemente, a mimetizarlo, a quererlo, a emularlo y a seguirlo, pensando que se trata de la persona elegida y lógica que puede resolver  circunstancias de la colectividad. El líder, sea quien sea y pertenezca a la ideología que sea, responde a unas funciones de personalidad y potencia, que se cumplen en la mayoría de sujetos de este rol. Un líder es igual a otro líder, como miembros de una casta de selectos, en tanto ambos están por encima del grueso poblacional. Se han desmarcado del anonimato y su voz es la voz de la franja social o del grupo humano del que son erigidos como representantes.

Las demoparlamentarias han hecho coincidir general y públicamente las figuras de líderes con la de los primeros candidatos de listas electorales y de los secretarios generales de los partidos. Antes, el líder era un emergente espontáneo: una respuesta de conciencia lógica a una situación opresiva, alguien que se levantaba vindicante expresando el sentir popular (piénsese en Espartaco[1]  como esclavo rebelado contra los esclavistas).Ahora el líder es el personaje ensamblado, el individuo de conveniencia, el portavoz público[2] , la bisagra de componendas en una formación dada. En suma, el líder de hoy es en muchas ocasiones un líder de encargo. Eso  produce la paradoja de que se de la circunstancia de que el líder oficial de un parido está muy por debajo de otros cargos importantes del mismo grupo[3] .

Las características de la lideridad van unidas al crecimiento de los individuos. Una dotación de atributos, de los cuales, los más insistidos son el don de la palabra,     el atractivo, la iniciativa y la coincidencia de intereses, hacen de alguien que se va destacando por su inteligencia, su pelea y su constancia, en un jefe indiscutido. Con el tiempo, algunos de los atributos iniciales periclitan y al final acaba pesando el líder como instrumento[4]  para la obtención de unos objetivos. El líder como encargado de una voz pública ya no constituye la admirada categoría del vanguardista, tanto como la del sufrido funcionario que  ha de hacerse con las patatas calientes que no quieren otros. Y a pesar de todo el mundo es el que es y se va configurando en una u otra velocidad y normas, según la intervención de unas docenas de líderes de alcance mundial. Pero ellos, y a su pesar, no son sino el síntoma de por donde andan las cosas y en que impasses sigue el panorama político. El líder como ejecutivo de grandes empresas llamadas estados, van y vienen de foros y encuentros intra y multinacionales para activar progresos o regresiones de la historia social. Sus permanencias públicas más o menos largas dejan avances o retrocesos a su paso, y tras su eclipsamiento, la noria de las sustituciones sigue girando. Cada uno, sin excepción es sustituible por otros. Puesto que al fin y al cabo, cada líder no es más que un gestor de intereses. Basta aprendérselos y estar en los sitios adecuados, para hacer de presidente del club de turno.

La costumbre histórica es la de vivir con referentes populares en todo, y la Política da las pautas más que ningún otra área. Y la comprensión de la historia se hace imposible sin la cita y recorrido por quienes la lideraron, de la misma manera que la comprensión de otros sectores del conocimiento humano, se hace imposible sin ver la elaboración de los conceptos a través de las  observaciones letradas q las comprendieron antes que nadie. Sin embargo la figura del líder también sintomatiza serias incapacidades de la colectividad que, supuestamente,- representa. Si el líder como individuo  vive las honras de su liderazgo con la certeza de sus propias carencias, la colectividad se coloca en función de sus líderes, en tanto que carece de  capacidad auto organizativa para la gestión de su existencia. El líder es el sujeto individualidad: un personaje social con un guión asignado en función del que hay una expectancia. Cualquier desviacionismo de su función lo puede convertir inmediatamente en un mártir[5] .El líder puede ser admitido como tal en función de sus mayores atributos, cualidades, prestaciones y sinopsis representativa del grupo. De hecho se trata del ser simbiótico entre su propia individualidad o ser y el conjunto de individuos a los que representa o dirige. No obstante psicológicamente hace la función de autoridad paterna y de director de vida, lo cual genera una competencia con sus seguidores, que arrastran una tensión latente no reconocida. Esa rivalidad entre el dirigente y los dirigidos necesita vías periódicas de escape y de explosión, a pesar de que los dirigidos reconozcan las facultades de los dirigentes. La historia está repleta de ejemplos de rebelión: desde la oposición de los hijos de la horda contra el padre que centra la autoridad en la misma, hasta los que fueran aliados y seguidores del político destacado para arrebatarle sus prerrogativas de poder. Luego el ciclo continúa con sustituciones, encarnadas por destituyentes que as u vez serán destituidos, llegado su momento. Cabe pensar que las oscilaciones tensionales es el modo histórico que han tendido las sociedades para ir intercalando confrontaciones y desbancamientos con períodos de disensión. Es transicional y está llamada a desaparecer. Tal dinámica de a cada rey depuesto otro le ha sucedido en el puesto, sigue prevaleciendo, después de los reinados de los emperadores y de las monarquías. Llegará el día en que las referencias liderescas desaparecerán como tales y habrá una recuperación cualitativa mayor de los individuos y de sus nombres. Será el momento en que una humanidad esplendorosa no permitirá que unos miles, por no decir cientos, de sujetos desaprensivos unas veces, incautos otras, se jueguen a sus intereses los destinos de todos.

Un nuevo orden de hacer, sentir y pensar los acontecimientos va abriéndose paso con furia: el de prescindir de tabúes, dogmas y sacralizaciones; también, de clanes, iglesias, instituciones y gurús. La dimensión del maestro ya fue cuestionada en tanto que era y es un sujeto con un saber relativo y contextual. Todo supuesto saber maximalizado y totalista que se le atribuya acabará defraudando a su seguidor o creyente por el empuje de los acontecimientos contradictorios. Si bien el líder no es presentado como el maestro en todo, sí lo es como maestro de la ceremonia política o de unas circunstancialidad de negocios diplomáticos, al que se ve como más óptimo para llevar las cosas a término. De hecho, una vez instaurado e instituido como cabeza visible de un estado o de un partido o de una organización, es mantenido en tal lugar el máximo tiempo posible[6], porque su substitución o su perspectiva de cambio, vuelve a replantear los fantasmas de siempre y los desiderátums de las rivalidades entre unos y otros. Posiblemente el día en que la tecnología y los valores lo permitan, las sociedades podrán auto regularse sin necesidad de complejos aparatos de estado y complejas organizaciones y sin figuras altamente significativas de tales entramados. Mientras tanto el carisma del líder seguirá presente y sus feligresías los sustentarán con jubileos, hasta el momento de  comprender que todo el mundo tiene un potencial de maestría ante los demás y una necesidad de recibir como alumnos los conocimientos de los otros. La posición del no líder ante el líder resulta más saneada en cuanto tiene clara la función de defecto que cumple éste  frente a un grueso colectivo con síndrome de faltas y con superávit de miedos al enfrentamiento de sus circunstancias existenciales. La vida comunitaria y cotidiana proporciona innumerables ejemplos[7] donde la persona responsable de una función y de una situación es tomada como gestora en un tu a tu sin darle una categoría de lideridad. En tanto que no existe la infalibilidad para lo humano, no puede existir la figura rectora impecable a la que doblegar las iniciativas  de los demás.

 



[1]  Espartaco (113-71 aC)Provocó la guerra de los gladiadores contra Roma.derrotó a Publio Valerio  Varino.

[2]  Incluso cuando hay más de uno en una formación política, tal como ha pasado con Borrell y almunia en el PSOE,se ha hablado con la exageración periodística de bicefalia. ¿como, un partido con dos cabezas pensantes, deviene un monstruo, una imposibilidad orgánica?

[3] piénsese en el impresentable de Aznar del PP y el presidente cdad autónoma de Madrid. ambos miembros de la misma formación donde uno ostenta su mojigatería y el otro su talento.

[4]  La función de sujeto instrumentado ya queda claro desde el momento de que es un sujeto de encargo,pero se va haciendo más y más patente, en cuanto el nuevo cargo lo es y puede mantenerse en él, en tanto cumpla con el programa del que es la figura pública principal.su popularidad  y su nominación no salvan al líder cuando se aparta de lo que representa y con ello socava  sus propios cimientos.

quien haya pasado por la experiencia de liderar procesos sociales (asambleas, manifestaciones, huelgas o protestas)habrá podido experimentar en sí mismo/a, esa denominación instrumentalista.

[5] todo el asunto Clinton por sus  devaneos en el despacho oval con una fan que todavía sigue trayendo cola periodística,dice más acerca de la amoralidad por morbosidad alevósica del público norteamericano y en particular de los instrumentos sensacionalistas de  recargamientos noticialista de la vida privada, que no del propio presidente transgresor, que sus carismas y atractivos no le salvan del martirio por  lapidación (simbólica)

[6] A pesar de las normativas de elecciones cada 4 años en bastantes países y de limitar el máximo tiempo de reelecciones, basta ojear las modalidades de gobierno de los estados  (algo que tiene su correspondencia también en otros organismos no estatales)para darse cuenta de las resistencias sociales e ideológicas a toda cambio.Por lo general se prefiere al gestor conocido que a un nuevo programa por establecer por un gestor no tan conocido o el cual es sometido a escepticismo. finalmente tendrá que hacer uso de sus artes y su carisma personal para hacerse con el propósito de ser el candidato electo.

[7] piénsese en los turnos rotarios de la presidencia de una comunidad de vecinos o de residentes en un bloque de viviendas. Por lo general no es la función que le guste ejercer a nadie por el paquete de actuaciones que lleva apareado y en la propia rotatividad está  la exención del cargo.Nadie toma al presidente de su escalera por el líder de la convivencia en su inmueble ¿porque razón hay que tomar un jefe de estado o un jefe religioso por el líder-modélico de una nación o de una línea de pensamiento  que sea seguido por los demás?

El yo dentro del grupo

Por Jordi Sar - 15 de Agosto, 2008, 22:18, Categoría: COMUNICACIÓN

El crecimiento vital empieza en un contexto grupal. Si no hay lugar de acogida no son concebibles unas posibilidades de supervivencia[1] .Se ha repetido hasta la saciedad  que el ser humano es el animal que nace más indefenso y que su etapa de dependencia biológica es la más larga  de todas. Se nace dentro de un grupo y se es entrenado por él. Eso va sucediendo no sin ciertos costes psíquicos que comprometen la economía mental del individuo. En su carrera de aprendizajes de conductas el individuo en crecimiento  tiene que rendir ciertas servidumbres y pasar por  un paisaje de alienaciones. Todo ello en conjunto queda como un basamento de registros en la forma de estar en la existencia.

Ciertamente a partir del desarrollo de la conciencia crítica, la persona en construcción, se levanta en armas (tan reales como simbólicas) contra factores de poder que lo manipularon y cuestiona los legados recibidos de los grupos por los que pasó: el familiar-originario, el  escolar, el de la cuadrilla adolescente...Ese cuestionamiento va desde los marcos más  contables  (el de los padres y los hermanos es uno)a los más genéricos e incontables (la sociedad en su conjunto  como el grupo máximo  mayor). Tras el paso (y la pérdida) de sucesivos grupos con los que se ha trasvasado una identificación, el sujeto que recala sucesivas  e intermitentes veces en la marginación, la soledad y el balance del yo-uno; alberga la ilusión de un grupo alternativo, un grupo-solución a sus déficits y desmanes: el grupo-reina que venga a poner la guinda al pastel (o a los pastiches) de la vida. Ese grupo-ideal vive alojado en las ideologías segregadas por mentes penitentes que todavía  creen en la posibilidad práctica de un colectivo cuasi-perfecto.Sí, convengamos en que nadie cree en la perfección total, pero no es menos cierto que la mayoría de la gente exige un porcentaje elevado de ella, y por consiguiente  vuelca energía en configurar el grupo en el que participa a imagen y semejanza de la tesis de cómo debe ser el grupo ideal. De hecho el grupo  o ideal al igual que el yo ideal, sólo existe en  la mentalidad  intencionalista no exenta de un infantilismo notorio. El idealismo quimérico habla a favor de las razones nobles y envalentonadas del sujeto idealista, pero al mismo tiempo lo pone al descubierto por su falta de saber y de experiencia práctica. En el seno del grupo  formado, las colisiones permanentes con lo que no debe de ser, da muestras de una inadaptación frustrantemente continuada. Y en el seno del grupo en formación, basta esperar que los actores vayan revelándose como son, para saber que la heterogeneidad presente viene a reproducir lo que se da en otras muchas partes. Innumerables grupos de la mediana edad fracasan repetidamente en sus simulacros de  unidad afectuosa, cuando les toca invertir docenas de fines de semana en los discursos superficiales, antes de atreverse a pasar a la verdad de los sentimientos y de las sensaciones. En el proceso para alcanzarlo, los malentendidos y las rivalidades harán su presencia con tal fuerza, que todo grupo en su crecimiento  pasa por  la realidad de sus bajas, cuyo cálculo vendría a poner la verdad de que la sintonía solo es posible a partir de una depuración tácita o programada (por exclusión impuesta o por autoexclusión consecuente).

El yo dentro del grupo supervive en tanto que  se mimetiza en una cierta homogeneidad con el resto de colegas, y pasa de ser uno más a una alma-mater, siguiendo todas las fases intermedias si va consiguiendo las claves de conexión  con cada uno de los demás, y con las expresiones de todos en conjunto.

En todo momento el grupo no deja de ser una plataforma colectiva para alcanzar  individuos. O dicho de otra manera, un individuo acude a un grupo para obtener a otro individuo. Es lo que se llama salir  y relacionarse. En situaciones colectivas y en espacios lúdicos uno encuentra dos clases de elementos: las personas-diana y las que le hacen de canales (las personas-canal) para llegar a aquellas. Puesto que de entrada ambas funciones coexisten en cada sujeto, saber quien hace de qué en cada momento depende de las vicisitudes de los encuentros y de las necesidades personales de búsqueda. En ambos casos el grupo como contexto proporciona comunicaciones ambivalentes y a ambos niveles. Desde un primer momento en que alguien pone la mirada en otro, hasta que ese otro se corresponda con el primero, pueden pasan innumerables y tediosas citas enmarañadas de contextualidades superfluas. En realidad, todo ello es contable como tiempo de demora. (Td). Todo lo que tarda un sujeto A en expresar un sentir a un sujeto B, va en contra tanto de A como de B, porque no desaloja la tensión en un campo de búsqueda relacional. Eso podría  formularse dentro de  un grupo colectivo en el que la suma de sus sutiles Td interiores daría al conjunto un aspecto más o menos timorato. La psicología de las relaciones en el seno de una colectividad resulta muy pantanosa y sus factores de complejidad se ven incrementados por los malos entendidos ya citados. Un malentendido no es otra cosa que una información distorsionada. Y ésta puede ir de la entrega de unos datos incompletos a la percepción incompleta o deformada de unos datos entregados. ¿Cuántas relaciones personales han echado a perder su capital de afectividad incipiente por malentendidos ocasionados por una percepción errónea de lo sucedido? Innumerables. Todo el mundo tiene en su haber un recuento de ellas. Pero  el designio del destino es aceptar el desenlace de las relaciones  tanto si uno es víctima de un desprecio instalado por un error perceptivo ajeno, como si  es a su turno exclusor o despreciador de otros, por no contar con tiempo ni deseo de ir en su búsqueda para aclarar situaciones. Obviamente, la vida no se puede dedicar a deshacer malos entendidos o contracriticar  críticos, puesto que no quedaría tiempo útil para vivirla en sus placeres. En cierta manera hay que prescindir que ajenas opiniones empapen el universo de las propias.

El yo dentro del grupo y el de cualquier recién incorporado dentro de cada nuevo grupo, se va a enfrentar a perfiles problemáticos de personalidad, meridianamente previsibles. Se va a enfrentar a idiosincrasias en conflicto, y a una gama de comportamientos en los que zigzaguear. El  reto será no sucumbir a las interpretaciones injustas que se puedan recibir y no pretender interpretarlo todo como inamovible. El deseo es/sería el de tener un grupo el que recalara la gente más estupenda, más guapa de mente y de cuerpo, más sensible, más energética, más consciente, más flexible y abierta, y más respetuosa. ¿Quién da más? pero donde están los grupos que se autocompleten en ese sentido. Su propio proceso de creación atraerá varias clases de arribismos y disintonías: perfiles muy interesantes solo vendrán una vez  y no regresarán por no creer  que ese sea su grupo o su interés de actividad, y perfiles menos interesantes recalarán más visitas de las deseables. En cualquier caso la tesitura del grupo adulto es que admite más variabilidad. A diferencia del adolescente, cuyos miembros recalan más tiempo en su seno. Este es el grupo de amigos, en el grupo adulto la amistad ni siquiera es un proyecto con objetivo. La carga de frustraciones que arrastra este a partir de las castraciones agregadas de sus miembros, arrasa con la pretensión de hacer un grupo alternativa, a lo más, se contentará con un grupo de alterne, y de alternancia que con otros configure una especie de  espacio correlacionario de sus miembros. Es notorio como en la actualidad la gente busca grupos para hacer lo que no hizo en otros, o no era su momento hacer en otros, con lo cual se halla en una búsqueda perpetua de algo que no existe en un grupo-objeto, sino en su criterio de sujeto, que todavía no ha alcanzado a elaborar. En resumen, el grupo como completador es una ficción. O más estrictamente: el grupo no existe. De la misma manera que la idea de la sociedad como campo de socialización de inquietudes, trabajos, producciones y humanidad, tampoco existe. Existe el encuentro compartido con más o menos éxito para después del cual devolverse cada uno a sus cuarteles, a su  casa, a su cama, a su alma, a su individualidad, a su yo. E incluso los balances de existencia de los encuentros compartidos hay una parte de las conclusiones que hacen referencia a  aquello que no h sido compartible, a aquello que ha estado pues en desencuentro. Es así como todo encuentro intencional de un grupo que pretende un ludismo, un estar y una alegría al alimón, tiene una parte de su convocatoria caída en el desencuentro. El yo buceante dentro del grupo está en una lucha general permanente por ajustarse a un ritmo de velocidad y una rima de unas prosas y en una lucha particular por contactar con los estímulos más satisfactorios: el/la otro/a colega que hace más tiling para  pasar a una intimidad más estable, que el mejor de los grupos de amistad no permite, puesto que en su naturaleza de desarrollo arrastra datos inmencionables. Las colisiones que vive el yo dentro del grupo son las de los diferentes registros de verdad: la individual y la consensuada. Por eso cada individuo necesita un espacio de intimidad para confesar cual es su verdad privada. Finalmente las alianzas entre partes del grupo y las parejas, a las que se achaca la responsabilidad disgregadora de muchos grupos, es el reflejo e como el yo dentro del grupo necesita de un aliado específico del mismo para defenderse de aquel. Es así que el yo para autoafirmarse y rescatarse a si mismo no pasa de ser un usuario circunstancial del espacio colectivo, y por ende, de los demás. El dentro de grupo si quiere ser sujeto es necesariamente crítico, y sí lo es se hace saboteador sin quererlo de un estancamiento anodino  del itinerario colectivo.

 

 



[1] El niño de Aveyron y otros casos extremos de niños salvaje que sobrevivieron milagrosamente no consiguieron una adaptación a la grupalidad humana y  vieron terminar sus días tempranamente.

El grupo como ficción

Por YASHUAbcn - 15 de Agosto, 2008, 22:09, Categoría: General

El grupo[1] como ficción

Dos de los parámetros coexistentes en las descripciones y tentativas explicativas del mundo, son individuo  y sociedad, incluyendo en la carga conceptual de lo segundo la realidad de grupos y el establecimiento de familias grupales; y en la carga conceptual de lo  primero la colisión de sus intereses privados (egocéntricos, narcisistas y supervivenciales). La noción de grupo está tan arraigada que no se discute nunca la continua referencia al mismo, en una pluralidad de variedades que cubren los distintos aspectos de la vida personal y pública. Se nace en un grupo (la familia) y se  desea morir en el seno de otro (tal vez la propia familia o rodeado de la gente querida), se consumen las existencias persiguiendo la inserción en situaciones colectivas lo más estables posibles. Y no se cuestiona la necesidad de grupo para facilitar la vida y los objetivos. Y desde una visión metodológica todo individuo es estudiado como perteneciente o excluyente de determinadas categorías grupales. Quedando bastante consensuado que hay un grupo para todo: para la privacidad sentimental, para el trabajo, para lo lúdico, para la obtención de recursos, para la autoseguridad y para cualquier pretensión de apoyo. El radiograma del conjunto de grupos en los que uno se ve envuelto guardan el común denominador de ser los aliados buscados o naturales para sobrevivir en medio de una sociedad de riesgos y de una sociedad que sigue fundamentalmente descomunicada a pesar de estar viviendo su gloriosa época de la ultra información y ultra conectividad.

Grupo  es además una de las palabras continuamente revividas en el vocabulario cotidiano. Y es una de las concreciones de otros vocablos más abstractos como el de gente  o los demás.  El Grupo  pasa a ser tomado como el alter ego, o el lugar de relación que complementa los propios déficits de toda personalidad solitaria. El grupo permite convertir al individuo gregario en un sujeto agregado: uno más en la suma de los propósitos compartidos. Es así, como el que busca estimulaciones y complementos da en el seno del grupo contactado a la medida de sus posibilidades y necesidades, un espacio de diálogo, de miradas y de búsquedas de  otros semejantes de los que sacar tajadas espirituales, sentimentales o dividendos de otros tipos. Ese grupo-noción empaña el pensamiento de quienes lo pueden componer, y de quiénes   -deseándolo- quedan al margen. El grupo es la tabula salvadora para innumerables situaciones: para el ocio y los entretenimientos, para el lugar plural de hallazgo de contactos singulares, para la organización de proyectos y empresas, para las conspiraciones. Es, en el peor de los casos, el nexo con la realidad: un lugar deplorable en muchos aspectos pero el único sitio que te permite dar con realidades cárnicas[2] .De esta guisa el grupo queda hipervalorado, en tanto que parámetro-cantera o mina del cual extraer experiencias, intercambios, goces, novedades y una renovación de actualidad. Es la galería donde mirar y ser visto. Donde  ser presentado. Donde aspirar, tal vez, a la persona-alternativa, no encontrada aún antes. El peor grupo ayuda a activar la reflexión y emplaza a tomar posicionamientos decisivos. Hace pues una función motora. Basta con que coloque un  mínimo de conversaciones para proporcionar una co-experiencia y una inspiración reflexiva[3] . Pero la sede de la inspiración está en quien reflexiona, no en quien/es hace/n reflexionar.  Una de las líneas de reflexión recurrentes en torno al grupo es acerca de sus déficits y desidentidad, pasando por ser lo que no es. Y el espacio del pensamiento más sólido es el antes y el después de la vivencia de grupo. El sujeto vuelve a su cuartel individual para reconsiderar su psicología de la relación y lo que le aporta o no sus encuentros con el Grupo. La frecuencia de encuentros y la gama de variedades de su repertorio de contactos le dan nota de si es más o menos de su cincuenta por ciento de tiempo global, y si son un lugar de encuentros preciosos  o de desencuentros, pero que a pesar de todo los nutre para estar a salvo de si mismo como individuo. La personalidad aterrada a su gregarismo acepta cualquier compañía que estimar mejor que la soledad. De ese modo hace un cierre sobre si misma acatando la dinámica alienante del grupo.

Posteriores revisiones de tal comportamiento le pueden proporcionar información sobre una persistencia de su adhesión al grupo como lugar donde socializar y justificar neurosis pero no donde profundizar en lo sentimental y en lo intelectual. La mayoría de grupos tienen un deceso de galibo. No dan la talla para lo que se espera de ellos. Y ni  siquiera se ajustan a la idea demagógica que inicialmente los creó[4] .Pero puesto que hay lo que hay, la figura de tránsfugas a la búsqueda de lo que no existe, les lleva a pasearse por distintas agrupaciones, a la vez que tratan de engañar la evidencia: el grupo alternativa no existe y el grupo para todo es una ficción. Conclusión, que puede liberar de búsqueda infructuosas y frustrantes entre un montón de gente, que buscando lo mismo (amor, comunicación, comprensión, sinceridad y el etcétera que suele acompañar esas evocaciones) no es capaz de proporcionárselo recíprocamente. Es así como después de innumerables salidas con varios grupos, las llamadas telefónicas privadas apenas existen y las conversaciones íntimas siguen siendo temidas. Después de unos encuentros en el desencuentro el sujeto vuelve a desagregarse para respirar de agobios y para reconocer la ficción de lo ajeno, rescatando el parámetro  de la individualidad como la dimensión autentificadora de lo que es más real.



[1] toda referencia al Grupo,es a cualquier clase de grupo en su sentido más abstracto y teórico, que incluye una pluralidad de individuos compartiendo un  espectro de intereses.

[2] Woody Allen,con su capacidad de pasar de lo trascendental a lo mundano, dijo que detestaba la realidad pero que era el único sitio donde te puedes comer un buen filete.

[3] Innumerables sentadas en grupo, de una infinidad de tipologías, siempre me han proporcionado ,fuera cual fuera mi participación,. algún tipo de inspiración por la vía de la excitación neuronal y de la atención de los discursos hablados y  cuantiosa comunicación no verbal prodigada.

[4] Hay que matizar entre ámbitos,culturas y edades. En la mediana edad, que es donde más déficits se presentan por la profusión de divorcios y separaciones, loas buscadores/as se apuntan a un bombardero y van a por todas ,aceptando anuncios de propuestas en los que en el fondo no están de acuerdo.Eso da lugar a  pseudogrupos anclados en curiosas irrealidades.

Desencuentros

Por Noé Cándor - 15 de Agosto, 2008, 22:04, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

Desencuentros: Relaciones finitas y contactos agotados.

La relación es un concepto algebraico que tiene sus traducciones en la geometría y en la Física. Y por supuesto es la palabra dominante para describir la tipología de contactos entre seres humanos. No está consensuado  cuando queda establecida una relación aunque es de amplia aceptación que dos personas están relacionadas cuando mantienen una continuidad de contactos de tipo x en torno a un tema y. Más equívocamente se infiere que dos personas tienen relaciones cuando esas relaciones son de tipo sexual. Así pues, es una palabra que  es trucada para convertirla en un concepto estrecho y exclusivizado a lo íntimo, cuando originaria y etimológicamente la relación  incluye una amplia variedad de fenómenos de contacto de muchísimos tipos. Veamos:  a,b,c,...n  pueden estar relacionados entre sí de distintos modos y uno de esos es el  de la afectividad, y otro el de la intimidad sexual, dentro de un universo de contactos variados. Según el tipo de contexto relacional, la relación tendrá una intensidad u otro, un futuro u otro. De todas las probabilidades imaginables la relación para siempre es  la más ilógica. Aún con tal constatación estadística, el empeño racionalista pretende convertirla en un marchamo para siempre, hasta el punto de que las culturas más férreas impiden que sus hijos se relacionen en la intimidad sino hacen solmenes compromisos de vivir juntos para siempre.

Siempre, es una palabra turbadora y amenazante. Siempre, es mucho tiempo. Siempre, implica la totalidad del tiempo del que se dispone. No es extraño que lo que se dio en llamar revolución sexual, o en términos más poéticos, la rebelión floreada, exiliaran el parámetro del tiempo  para el establecimiento de relaciones libres, reguladas por la adhesión de las partes y no por compromisos legales. Eso permitió liberalizar las formas y los sentidos, y en especial dio un  espaldarazo al crecimiento de la conciencia, ya que las elecciones de placer dejaban de ser supeditadas al dios Crono y a su implacable contabilidad de los años. Con tal liberación, los hombres y las mujeres pudieron buscarse los unos a los otros desatando  el motor de su pluralidad, como  uno de los factores inextinguibles de la idiosincrasia humana. Eso, directamente  naturalizaba las relaciones sin tener que expresarlas por las formas prohibidas de sus expresiones adúlteras. Lamentablemente después de unos tiempos de expansiones libertarias y de proclamaciones de amor libre, nuevamente una revancha de las formas tradicionales de enamorarse y de poseer la intimidad del otro querido, volvieron a posicionarse como regentes. Dando lugar a una recaracterización de las relaciones  de intimidad como una sistemática entre dos. Eso ha hecho de la pareja, la figura más simbiótica que es reconocida. Su análisis al pormenor no da  positivos en la dimensión del encuentro, sino también ofrece episodios de desencuentros. El desencuentro es la diferencia de pareceres y  de interpretación de la experiencia común entre dos o más, que coinciden en ella. Y se da tanto en las relaciones coloquiales y cordiales en el campo de la amistad y del afecto, como dentro de una relación  privada de intimidad, y también dentro de las relaciones convivenciales, y por supuesto en las de pareja. el examen de los desencuentros permite dotar de consciencia a las partes de una relación donde están las discrepancias y cuáles son los temas de diferenciación o de irreconciliación, establecidos los cuales permite avanzar la relación en otros aspectos de mutua complacencia y complementación. En el caso de las parejas, la multiplicación de los desencuentros, por estilos de comunicación distintos, interpretación opuesta de los datos de la realidad y desavenencias varias, puede llegar a sugerir la hipótesis de la finitud de la relación. No obstante la biografía recorrida ficha a favor de una mayor conservación de las relaciones, en particular después de haber vivido varias, prefiriendo relativizar las desavenencias recolocándolas en el grupo de las contradicciones manejables, que no convirtiéndolas en antagonismos imposibles de arreglar. En todo caso, la madurez personal queda distinguida por esa capacidad de neutralizar la propia visceralidad, purismos y principismos inclusos, a favor de  reconciliaciones y síntesis de partes distintas. Lo que no quita, que en la pluralidad de relaciones que la vida social, profesional, cultural, militante y afectuosa van proporcionando a lo largo de una vida, hay contactos que se agotan porqué ya dieron todo lo que pudieron dar en su momento, lo que no significa, que imaginarias reconexiones entre conocidos que ya alejaron,  podrían continuar siendo fructíferos. Pero por una matemática de posibilidades de existenciar los entornos, un solo sujeto choca continuamente a lo largo de su vida, con una de sus limitaciones características: no poderse hacer cargo[1]  de todas las personas q conoce y de todo lo demás.



[1] Sin contrariarla posición de Manual Cruz en hacerse cargo , donde  tesitura  la dimensión ética de hacerse cargo de cada función que emprenda conscientemente y de las consecuencias de sus actos.

Las Relaciones Superficiales

Por Sussana Maraselva Reina - 15 de Agosto, 2008, 21:58, Categoría: COMUNICACIÓN

Salir  es uno de los verbos de éxito cuya conjugación admite múltiples significados. Salir significa salir de uno, dejar los aposentos,  marchar de la autoexclusión y del retiro. Significa ir a  o ir hacía. Significa finalmente relacionarse. La enjundia de tal verbo  es de una verbosidad aplastante y tiene un poder de significado que para sí lo quisieran otros verbos que pueblan nuestra gramática. Salir  significa intercambiar comunicación, compartir experiencias sociales, cabalgar sobre el goce comunicado y caminar por el territorio ajeno. Salir  es tanto como superar el ostracismo, saltarse las barreras personales, dejar de ser la sombra de lo que uno o una desea y pasar a la acción. Salir es un condensado de todos los demás  conceptos y verbos de la relación social y lúdica. Salgo con  es la fórmula expresiva preferida por los más jóvenes para  describir su momento personal y emocional. Y no deja de ser curioso que se emplee tal modalidad críptica para indicar que se tiene un alado, una persona preferida, un amigo o amiga, un ser selecto y alguien con quien contar. Tener ese aliado para los paseos y los espectáculos, para las conversaciones y las exploraciones sensoriales es de una importancia capital. Por el contrario, no tenerlo  es tanto como estar condenado  a la marginación. La gente se apresura en tener a alguien con quien salir. Aterrada por la soledad y dolida por la suya propia  buscan con  ímpetu industrioso alguien con quien asociarse para no tener que andar  en soledad por la vida.  Se apresura así,  la búsqueda del amigo o del novio, de la personalidad que  acoja al solitario o a la solitaria, y así hacer un pacto tácito de mutua protección ante las miradas de los otros. Por encima de lo que se va a ver o degustar  o conocer, interesa más en primera instancia con quien se va a hacer todo esto. Especialmente durante las vacaciones y los días festivos no tener con quien salir puede significar quedarse sin fiesta, quedarse en casa, quedarse en la trinchera.  Para el sujeto solitario amarrado al malestar de su soledad, salir solo/a es tanto como decirle al mundo su estado sentimental. Puede preferir quedarse alejado del mundo que revelarle su secreto. La soledad  es ciertamente terrible cuando queda experimentada desde la sentimentalidad de la frustración. Tal vez sea necesaria toda una vida de aprendizaje para entender que las relaciones con los demás son transitorias e incluso secundarias por encima del hecho individual de que uno es lo que es independientemente de si es muy o poco acogido por los demás.

Pero volvamos al personaje, todavía adolescente por su biografía o por su mentalidad, que es incapaz de  seguir sus intereses culturales o lúdicos si no es de la mano de alguien que le haga de socio y de depositario de confidencias. Ese alguien tal vez tiene la misma estructura de mentalidad que el primero, siendo que dos solitarios se unen para exorcizar el demonio de la soledad. El caso, es que constituida una pareja de salida o un primer grupo de relación, ellos y ellas al fin se permiten salir al mundo con el sentimiento de la fuerza y de la seguridad. Es así que las vísperas de festivos y festivos la faz urbana varia totalmente: las muchachadas se permiten el jolgorio y el griterío y las gamberradas, seguras de sentirse protegidas por ellas mismas. Por su parte, las personalidades que tienen su amigo o su novio/a estrenado/a con  los que hacen tándem y  se apresuran a consolidar un dueto, parecen preferenciar esa relación por superficial que pueda ser a las ventajas sentimentales que pueda proporcionar.

El panorama de las relaciones lúdicas se extiende con rapidez como una mancha de aceite y desde la infancia el sujeto humano estás empujado a ellas. Cualquier niño o niña que presente conductas auto segregadas, ensimismamiento, poca disposición al juego y al grito durante los recreos en seguida será sospechoso de anómalo por asocial y correrá el riesgo de ser categorizado como autista o desequilibrado. Desde muy pronto, por lo tanto deberá hacer su comedia, actuar de acuerdo a lo que la sociedad de los mayores esperará de él. Y ese niño, contra sus tendencias naturales so convertirá en un bufón, un ser anodino tal vez, un sujeto superficial. No será extraño que cuando por rol y guión le toque no sepa hacer nada por si mismo y necesite cubrir sus déficits con los que la cultura y la educación lo habrá cargado, estableciendo relaciones tan superficiales como falsarias.  Animará relaciones de noviazgo largas en las que no cree, participará de comedias familiares, rituales y ceremonias de compromiso por hipocresía y por un sentido de la inversión materialista; y participará de grupos de amigos supuestos en los que  el elixir de adhesión vendrá constituido por las cervezas de cada dia  en los bares. Ante esas relaciones superficiales  cualquier versión de la soledad hubiera sido mucho mayor, pero la experiencia sentida por ella de fracaso y de dolor  afirmará la tesitura de “más vale estar  con compañías indeseables que en la soledad extrema”. La gente necesita de la gente aunque sea para crear un simulacro de bondad solidaria. Mientras no se ponga a nadie en un aprieto, todo el mundo parecerá aceptable y correcto, tan pronto llegue la hora de  la solicitud de favores, su sola propuesta discriminará a todos los demás en dos grupos: aquellos con los que contar y aquellos otros, generalmente la mayoría que los tenias por equivocación en tu agenda. Esa proporción no hará otra cosa que confirmar la hegemonía de las relaciones superficiales o el estatuto predominante de la superficialidad dentro de ellas. Hay una predominancia del desinterés por la verdad ajena.

Durante una vida socialmente activa se pueden llegar a conocer miles de personas. De hecho cada dia se puede hablar con unas cuentas por primera vez. Basta tener una profesión de public relations  o un planning que tenga en cuenta el establecimiento de nuevos contactos. Se pueden hacer varias entrevistas de una hora o más. Eso daría una cifra de más de mil por año, más de cincuenta mil en una vida dedicada a la conversación y a la escucha con y de lo ajeno. Poco importa ahora para el debate s es esa cifra o su tercera  o décima parte. Lo cierto es que técnicamente es posible ese acceso a una multitud. En la práctica no se agotan ni desean agotarse los recursos comunicativos. Una buena parte de relaciones potenciales son negadas con la primera mirada o percepción. Hay gente que por su aspecto o sus indicadores externos ya quedan proscritos para todo posible contacto verbal. Por no añadir que por razones de protocolo dirigirse a un/a desconocido/a sigue estando mal visto y resulta una conducta sospechosa.  Otra multitud no pasa  de los primeros cinco minutos de comunicación verbal. Las diferencias son intuidas o establecidas prematuramente y el otro da indicadores de si escucha o tan sólo aparenta escuchar. Una tercera  situación es la de continuar con una entrevista con una pretendida profundidad, que no necesariamente tendrá que ser repetida. Tal vez la entrevista sea para evaluar una aptitud profesional, para hacer un diagnóstico emocional o para evaluar una posibilidad de relación posterior de intimidad o de negocio. En una primera hora de conversación puede quedar agotad toda la posibilidad de una relación. La inmensa mayoría de primeros contactos no continúan. Entre dos hablantes se pasan multitud de informaciones que tienen resonancias en sus pasados respectivos y cada uno de ellos es juzgado por el otro en función de sus prejuicios o preconceptos. Pasados esos proto-contactos una minoría de ellos queda como relaciones inscritas en las agendas personales. De los cientos o miles de personas conocidas sólo una minoría pasa a ser la amiga, la que tiene el privilegio del afecto y de la intimidad. De la otra ni siquiera queda el recuerdo del nombre ni la imagen nítida. Y contra su desdibujamiento y la profusión de su superficialidad se pretende unas relaciones-fortín desde las que  demostrar que el mundo es humano y rehumanizable y el amor sigue en pié. Es entonces que se habla de afecto y de incondicionalidad y de sinceridad. Lamentablemente el análisis concreto de las relaciones perdurables concretas demuestra que la superficialidad también puede anidar en relaciones estables o permanentizables, entre amantes, entre marido y mujer, entre padres e hijos, y desde luego entre vecinos y entre amigos. El sujeto social vive la paradoja de un doble discurso: por un lado se siente o cree sentirse arropado por los demás, por otro lado cuando los pone a prueba como aliados verdaderos se da cuenta de  la verdad de su poca consistencia. Claro que hay excepciones extraordinarias  que salvan a la especie. Hay aliados legítimos y consecuentes, cómplices para poder vivir frente al mundo, relaciones que no se quedan en la cautela si no que profundizan al máximo. Pero la tendencia dominante es la de la superficialidad, especialmente cuando tras unos cuantos fracasos sentimentales el sujeto herido se convence de que el ser humano es un fracaso por el que no merece la pena luchar ni entregarse.

Ésta polémica se posiciona en predicados genéricos del tipo: creer o no creer en la gente. Si las relaciones son superficiales es porque la gente no es creíble en sus presupuestos básicos. Se la tiene como decorado, como contorno y ambiente, como  fondo de recursos, pero no como alternativa o como parámetro de soluciones. De hecho una buena parte de los problemas humanos  vienen  por los equívocos generados en la interacción con los demás. La superficialidad es un hecho consecuente con la desconfianza reinante. Es, aparentemente, el único estado fiable de las cosas. Las relaciones humanas en su conjunto se resumen en la dimensión del otro, lo que no es yo, lo que está fuera de mí, lo que posee alguien ajeno a mi subjetividad, lo que resume desde el singular a la humanidad entera. Ese otro, es de acuerdo con las palabras de  F.Hölderlin, un sufriente de campeonato, la congoja y los más amargos sufrimientos[1] .Y si los demás son el envite al sufrimiento cuando se cree en ellos, ¿por qué continuar  depositando una expectativa que nos va a traicionar? Lo único que cabe hacer es singularizar la relación humana con  aquellas personas que puedan admitir ese discurso y no se engañen con respecto a lo que da de sí la vida. Pero eso es tanto como sellar una alianza con gente que procede de la fatalidad y de las frustraciones personales, con la cual se hace difícil esperanzar una relación de futuro feliz.

 

 ¿Dónde está la solución si es que cabe hablar de ella? Hay otra vía de consideración menos dramática: las relaciones humanas son mayoritariamente superficiales porque la psique individual no puede albergar la profundidad de todas y cada una de ellas. Ni siquiera puede permanentizar ninguna de sus relaciones estables en el tiempo y transversales en sus diferentes momentos biográficos, con la misma intensidad comunicativa. Toma cualquiera de tus relaciones personales, consanguíneas o no, y en el modo de describirlas introducirás tiempos de conjugación  que se harán eco de  diferentes fases y profundidades de relación según ´épocas y coincidencias.

 La superficialidad o la no profundidad no solo describen situaciones de partida en las que ya quedan inscritas para siempre un tipo de relaciones, si no que también pueden ser situaciones consecuentes tras épocas intensas. Las relaciones tienen un principio y un fin, se agotan. Eso es incomparablemente mejor  a que terminen sin ser agotadas en todo lo que podían dar de si.

Desde una óptica totalmente idealista se presume que cada relación puede conceder interesantes experiencias de bondad y solidaridad .Se basa en la tesis de que todo el mundo es bueno, es decir de que todo el mundo piensa como el que se cree de si mismo que es un cargamento de bondad. Pronto los palos de la vida demuestran que hay tantas realidades como sujetos que la viven y más visiones distintas de lo que es el mundo que lo que uno cree. Lo que convierte al otro en un candidato a formar parte de una relación superficial o profunda es si su visión del mundo coincide o no con la propia. En principio a una mayor afinidad  le corresponde una mayor aproximación personal. Eso haría pensar que las relaciones personas son clanes de afinidades. No es así. Las relaciones personales que van quedando como  último e inextinguible reducto, o como  la pequeña parte del mundo en la que confiar totalmente, son aquellas compuestas por personas que han sabido estar a la altura de las circunstancias a lo largo de la relación. El sujeto de amistad no es el que te dice sí a todo, o sea el que piensa siempre como tú, si no el que es capaz de decirte no, cuando discrepa y que a pesar de su diferencia contigo te apoya éticamente en una tesitura de dificultad. El sujeto de amor o el ser amado no es aquel que mantiene la pasión todos los días o te convierte en su dios privado al que obedece en todo, si no el que marca su propio territorio junto al tuyo y hace de esa diferencia un acicate de conquista y de valoración. El sujeto solidario no es aquél que te ayuda por conmiseración y sólo para salvarte si no el que te instrumenta las condiciones para que puedas ir valiéndote por tu propia cuenta. Esos tres planos son  los que hacen diferenciar las relaciones superficiales de las relaciones profundas. Y lo que profundiza a dos hablantes no  son su multitud de elogios recíprocos o sus homenajes respectivos con medallas y honores, si no la constatación de lo que comparten como discurso y lo que se separan como vidas diferenciadas.

Con el paso de los años, las agendas con los nombres de las personas tratadas y conocidas se almacenan o destruyen y la memoria conserva, aunque no indispensablemente, los grandes nombres de las personas  priorizadas. El número de la cantidad de relaciones parece que va en contra de la calidad de las mismas. Se va avanzando en intimidad con la singularización y se van haciendo clasificaciones de conductas con la maximización de conexiones que no van más allá de lo superficial. Las relaciones superficiales nos condenan a una aproximación global al mundo y a mantenernos en la prevención ante sus peligros, mientras que  las íntimas no pueden potenciarse al infinito. Es literalmente imposible poder mantener la misma comunicación de profundidad  con todo el mundo: ni todos los interlocutores son válidos ni la  capacidad subjetiva de ese deseo permite concretarlo. Por otra parte, el inicio de contactos antes referido, ya da la pauta de qué personas discriminar para interesantes, largas y continuas conversaciones y que otras no dejarlas pasar de los primeros predicados. La gente que inicia sus conversaciones desde afirmaciones inflexibles y desde posicionamientos fortificados de creencias (”yo creo/yo no creo”) desde la más purea acientificidad, son candidatas a la superficialidad, mientras que las que traslucen su intención de posicionarse en el punto de vista del otro y adoptan criterios de escucha y flexibilidad, tienen más oportunidades de continuidad comunicativa. Desgraciadamente, una multitud de primeros contactos  sugieren  que la mayoría de personas están afiliadas a la superficialidad y una minoría son dignas de ser escuchadas e interiorizadas.



[1]  Hölderlin,Friedrich. Pomas de la locura. Ediciones Hiperión Madrid 1998 Este verso, Die  Andre führt zu qual, und bittern Schmerzen,( el otro es la congoja y los más amargos sufrimientos) pertenece al poema Die Zufriedenheit, la satisfacción.

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