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Junio del 2008

+Critica es +Consciencia

Por YASHUAbcn - 3 de Junio, 2008, 14:41, Categoría: General

 

Crítica constructiva = +conciencia social

Es un slogan con valor en sí mismo pero que completa el de Libertad= Derecho a la crítica. Aquel se explica con éste. Si la libertad no es libertad de todo y debe acomodarse a ciertas restricciones, entre ellas la no opción de impugnarlo todo o de descalificarlo todo, la crítica es el instrumento de concienciación en tanto sea ejercida como practica e intencionalidad constructivas. La crítica es aquella forma de diálogo que deja de mantenerse en la cortesía y el protocolo de complicidad para rascar el fondo de los asuntos. La crítica es lo que da la diferencia justa entre un diálogo protocolario o de superficie y un análisis de datos con la interpretación que le corresponda.

La crítica ha llegado a ser tomada como una palabra ofensiva cargándola de fechorías por el hecho de manejar energías que puedan resultar desagradables. El sujeto crítico es eludido por temor a que descerraje su carga interpretativa de evidencias haciendo quedar mal a quien va por la vida ocultando sus errores. Pero lo crítico es sinónimo de lo consciente. Resulta imposible avanzar en conciencia sin el manejo de la crítica del mismo modo que nos seria completamente imposible enterarnos de las realidades sin dedicar una enorme cantidad de descripción de ellas. Pero puesto que la crítica tiene ese símil de lesividad  añadimos el complemento de constructiva para desmarcarla de aquellas impugnaciones a todo sin proponer nada a cambio. No hay nada más desagradable que tropezar con opiniones sumamente lastimosas que no ven soluciones en nada ni positividad en nadie. Un rato con ellas nos deja exhaustos como si se nos hubiera vampirizado la energía que teníamos. Quien no es capaz de proponer opciones queda con el derecho mermado a expresar objeciones. La objeción es o debería ser la primera parte de toda opción alternativa. En la práctica social la gente se levanta contra la injusticia y contra los errores de concepto y de instituciones haciendo que ese levantamiento sea fructífero si prepara las condiciones para las alternativas. Lamentablemente la alternativa no es un acto automatizado. Es necesario residir durante mucho tiempo y con mucha insistencia en el no para vislumbrar algún día el sí. Pero puesto que la expresión del no es imposible hacerla sin un halo de negatividad se propende a mantenerse en un cierto hábito verbal de indeterminación. Quien no toma postura contra algo difícilmente la tomará a favor por algo mejor por construir aunque coyunturalmente esté ausente. Mantenerse en la indeterminación crítica  es tanto como mantenerse en la indiferencia social. La conciencia pasa por el análisis y este por la discriminación nítida entre lo que nos sirve y lo que nos sabotea en un proceso de liberación de tabúes y de servidumbres ideológicas. Apostar por la crítica constructiva es ni más ni menos que proponer el debate continuo, algo distinto a la cháchara y a los listados de amonestaciones. Esta crítica revierte en incremento de la conciencia social al poner al desnudo las verdades públicas e individuales de los coprotagonistas de las situaciones sociales. Mantenerse al margen de todo como si tales asuntos no tuvieran nada que ver con el bienestar personal es estar por la conciencia reducida o disminuída.  Subscribo lo que  dice Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional escribe en los folletos de promoción de su ong “gracias por no dejarte arrastrar por la indiferencia”. La crítica constructiva es lo que nos hace jugar un papel activo en el campo de las ideas y un protagonismo concreto en las interacciones con lo demás. Claro que puesto que la crítica personalizada no es aceptable en la cultura de la mentira, la limitación en el uso de los recursos lingüísticos sugiere que los modos expresivos de la critica sean lo más educados y respetuosos posibles lo cual lleva a una cierta cuota de cripticidad para que nadie se sienta más ofendido de lo que corresponde al recibir lluvias de verdades. La ecuación del slogan presupone sin embargo un predicado no escrito el de un tipo de crítica focalizado a las estructuras del sistema social y el de una mayor conciencia social para derrocarlo.  Su letra en cambio es generalizable a toda clase de crítica personal y psicológica o pública y política para conseguir cambios actitudinales concretos por la vía de la conciencia social, es decir la conciencia sobre el colectivo humano.  La crítica constructiva no puede ser otra que la crítica a las relaciones de dominio y en concreto al ejercicio del poder. Conocidos sus mecanismos no es dada la oportunidad intelectiva para concebir una sociedad autogestionaria  de recursos y objetivos compartidos.

Maximilien Weber[1]  en su obra más reconocida La ética protestante y el espíritu del capitalismo. sostuvo que la religión está detrás como factor cardinal de los distintos desarrollos occidental y oriental y caracterizó la política como vocación así como  al estado como la entidad que posee el monopolio del uso de la fuerza. Esta teoría, la tesis de Weber. Ha influido en la ciencia política de occidente. La conciencia social es la conciencia política que permite recolocar al estado en un lugar no opresivo para la sociedad sojuzgada.



[1] (Erfurt 21 abril 1864-Munich 14 de junio 1920), considerado un antipositivista que reestudió la sociología. Lo mas importante que hizo está relaiconado ocn la sociología de la religión.

Injusticia y Violencia

Por YASHUAbcn - 3 de Junio, 2008, 14:37, Categoría: SLOGANS

Injusticia=Violencia

Me pregunto si la ecuación injusticia=violencia es tan categórica y universal como parece. Sé que las guerras y conflictos bélicos  de hoy, incluidos los diversos terrorismos, son la consecuencia histórica de las injusticias de ayer. Sé que  las guerras y la destrucción de bienes y de personas del futuro están ya fraguadas en las injusticias irresueltas de hoy. ¿Pero cada vez que alguien mata a alguien es porque concurre la injusticia como condición previa? ¿O hay, no pocas, veces la patología  de la mente violenta que elige una víctima propiciatoria para descargar sus desarreglos psíquicos? Las guerras son los escenarios propiciatorios para que los perfiles mas agresivos y homicidas campen a sus anchas. Uno de los  ancianos entrevistados en una película de Axel Corti sobre la Wermacht  austriaca da la siguiente relevante información. Los voluntarios para los pelotones de ejecución  solían ser siempre los mismos. Si hay escenarios que catapultan a las iniquidades peores del ser humano. Siempre debe haberse dado este fenómeno de sacar a flote violencias soterradas, pero me temo que el grado de perversión actual es tan elevado que mucha gente está cargada de tensiones, tal vez originadas por presiones injustas,  pero que vuelcan sus agresividades contra personas  inocentes. Basta que un país entre en conflicto armado con otro para dar la oportunidad legal para que asesinos latentes ejerzan su violencia brutal contra la población a la que atacan. Un militar, desde el soldado raso al máximo comandante, es un tipo uniformado autorizado a perpetrar crímenes por los que, generalmente, no será juzgado. En toda la historia bélica son raros los casos condenados por abusos o por etnocidios. En realidad hay un límite conceptual en los mismos procedimientos de justicia internacional para juzgar a sus reos. El hecho de que puntualmente sea castigado algún caso de sadismo como el de la chica americana humillando a prisioneros iraquíes no significa que haya un interés del sistema en atajar torturas y asesinatos.

Pero la cuestión social de fondo es la permanencia de estructuras escisionistas de la sociedad que hacen que unos soporten los ultrajes y otros se beneficien de ellos. Eso puede estar estratificado por grupos de intereses o por clases económicas lo cierto es que hay distintas posiciones ante los hechos y ante las condiciones materiales de las cosas. La sociedad dista lejos de ser el sueño de la utopía y su supuesta transformación no va necesariamente a una mayor justicia social sino antes bien a sus efectos opuestos.  La injusticia es el barril de dinamita que un día u otro estalla en forma de violencia. Sí, la violencia es en muchos casos otro barril potencial a punto de estar independientemente de la bondad de las condiciones sociales. Ambos parámetros se alimentan mutuamente. Una situación social que descanse en un funcionalismo injusto tarde o temprano explotará y puntualmente irá arrojando saldos de atrocidades concretas. La psicología social puede estudiar las previsiones de estos fenómenos y el psicoanálisis sugerir el modo con el que combatir el peso de la represión pero mientras el ser humano no se libre de las presiones que le atormentan la violencia termina por ser una escapada. Distinguiremos entre las clases de violencia que surgen y no las mediremos en función de los artefactos de destrucción empleados sino según los móviles que las hayan desencadenado.

Jean Bricmont en su libro y tesis del  Imperialismo humanitario denuncia la coartada de los derechos humanos para justificar las agresiones de los países imperalistas contra otros países que no son objetivamente sus aliados. Con la falacia de la guerra preventiva esta todo el planeta atemorizado. Nadie está a salvo. El concepto no es nuevo, ya lo utilizaron los nazis para invadir Rusia en la II  guerra mundial.

La injusticia que significa el reparto discriminatorio del poder y de los recursos sea a una escala doméstica o a una escala entre naciones es lo que predetermina reacciones violentas. La violencia sin embargo es de orden distinto si es reactiva u ofensiva, defensiva o unilateral. Siempre hemos tratado de distinguir entre las luchas de los partisanos o milicianos que se armaron desde el pueblo para acabar con las dictaduras o para defenderse de alzamientos nacionales como en la época de la república atacada por lo que sería el franquismo de las violencias perpetradas por los bandos reaccionarios. La división sigue sirviéndonos aunque toda violencia con resultados de destrucción sea deplorable. Pero sigue sirviéndonos porque no se puede evaluar el terrorismo con un patrón de medición distinto al de cualquier acto agresivo en cualquier guerra. Irak, desde la invasión del 2003, es un hervidero de atentados. ¿Cómo distinguir los actos terroristas de los ataques bélicos? Mientras haya injusticia el mundo seguirá siendo un campo de emboscadas o de minas y en los estallidos la proporción más alta de víctimas seguirá siendo la no directamente implicada en los bandos, es decir, la población civil, la más indefensa.

 

Los que no salimos en laTele

Por YASHUAbcn - 3 de Junio, 2008, 14:34, Categoría: SLOGANS

Cochecartelismo: titulares de los que no salimos en la tele.

Después de un tiempo de más de un año y medio  de practicar el cartelismo espontáneo y por cuenta propia tanto en las ventanas de nuestros domicilios como de nuestros coches lo celebramos con este slogan. Habíamos inaugurado un nuevo fenómeno propagandístico: el de las ventanas hablantes y en concreto el del cochecartelismo. El cartelismo es fundamentalmente un fenómeno de paredes y de superficies fijas verticales compactas. Al principio surgió de una manera moderada y considerada y los primeres carteles venían a colorear las calles y a darles un interés adicional. Luego con el boom publicista las paredes ser irían renovando en sus empapelaciones y los carteles se multiplicarían hasta la exageración no respetándose, además, los unos a los otros al taparse mutuamente. Cuando éramos niños veíamos en muchas calles de la gran ciudad textos pintados en negro prohibiendo que se pegaran carteles y avisando que sería responsable la empresa anunciadora. Eso indicaba que había legislación que lo regulaba, pero la  publicidad ha tenido y tiene tanto empuje que se cuela de todas las formas posibles en todas las superficies que tiene a mano. El cochecartelismo ha sido una variante móvil de un recurso ya clásico: acudir a los soportes en papel o tela de textos que traen unas determinadas ideas. Hacer mención a un plural ambivalente de los que no salimos en la tele, se refiere a un grueso de gente, que más que no salir (un día u otro se puede acudir a un programa o ser entrevistado por una cámara en la calle) es que hay un tipo de pensamientos y opiniones segregadas que no suelen salir.  Los periódicos y las portadas de programas televisivos utilizan unos titulares marcados por índices de audiencia y por la espectacularidad de los temas. No hay o no proporcionan un seguimiento analítico de los temas que un día anuncian al empezarse y otro día mencionan al acabarse. Eso hace que haya temas cuya actualidad estrictamente sólo dura unas horas, y a lo sumo dos días. Un cartel que se mantiene por varias semanas o meses recuerda la vigencia de un titular, especialmente de aquellos que tienen un trato de desfavor en los medios de comunicación más fuertes.

De los periódicos a menudo se leen sólo los titulares. Un cartel con un slogan es un titular que no está acompañado por la noticia que lo desarrolla pero que induce a que quien lo lea cree su propia interpretación o hipótesis, su propia y personal noticia.

 

La Homosexualidad Legalizada

Por YASHUAbcn - 3 de Junio, 2008, 14:32, Categoría: SLOGANS

La homosexualidad al fin legalizada.

Después de un millón de años (año arriba, año abajo) en los que la especie humana viene realizando prácticas homosexuales, un estado maqueado de modernidad  aprueba la ley que permite la legalización matrimonial de los homosexuales. ¿Hemos de celebrarlo? ¡Celebremóslo! ¡Eureka! Sigo escribiendo: el gobierno, en un ataque repentino de lucidez,  aprueba la ley que da pleno derecho a las uniones de gays o de lesbianas para vivir en su privacía como familias de pleno derecho que también podrán adoptar hijos. La noticia ha sido recibida por los colectivos del medio y rechazado por algunos magnatarios que aducen hacer objeción de conciencia y no casar a homos aunque la ley se lo exija. A pesar de estos energúmenos del arcaicismo que no terminan de entender la cosa podemos estar de fiesta. Al fin algo como los besos y los abrazos  que se daban a puerta cerrada podrán realizarse a la luz publica. Todo es cuestión de tiempo. Siempre me ha parecido heroico las veces que encontrado a una pareja de hombres o de mujeres cogidos/as de la mano paseando  o besándose en la calle. Ahora, con la ley de su parte podrán hacerlo más a menudo y con la frecuencia propia de su realidad. Eso dará elementos de estadística visual a todo el mundo para saber la verdad social y numérica de la homosexualidad que desde Kinsey se sabe que nunca ha sido tan minoritaria.

 Tradicionalmente los hombres, víctimas de su concepto de virilidad, se han enfrentado a otros hombres que manifiestan su  feminidad y criminalizan o torpedean cualquier conato de ella. Cualquiera que muestre sus inclinaciones por el mismo sexo será tildado de maricón o tortillera  y, por extensión, cualquier otro que no esté a la altura de su rol de varón. Ese rol de varón pide hombres que gritan al hablar o mujeres que desfallezcan de pasión ante la sola visión de su pene. Lo otro, la indiferencia sexual ante el hombre del lesbianismo o ante la mujer de los varones que encuentran el placer con otros hombres, no cabe en la cabeza de mosquito  de, aún, desafortunadamente, una parte de las gentes que no ha resuelto su nudo gordiano ante los temas del placer.

Aunque les cuesta, los gobiernos terminan por aceptar lo que sucede en la vida natural y lo elevan a categoría de registro. De algo servirá la nueva ley. Cualquiera que sea insultado o humillado por esta palabra podrá denunciar a su insultador.

Durante décadas, por no decir siglos, los hombres de una cierta sensibilidad han sido repudiados por otros bajo el grito de guerrear en contra de su homosexualidad, confesa o aparente. Puesto que todas las represiones en contra de las prácticas homosexuales no han logrado atajar esta libre expresión de la sexualidad y puesto que resulta -más que evidente- que su uso  y universalidad no tiene nada que ver con ser “prácticas desviadas”, sino  que sólo son el ejercicio de otras prácticas, los gobiernos van entendiendo que su futuro también depende del apoyo de amplios contingentes de la población que las practican. La condición homosexual no es mejor ni peor que la heterosexual, sencillamente es distinta. Pero por ella ha tenido que sufrir la estigmatización y el oprobio. Esperamos que los escándalos reiterados que afectaban a magnatarios de la política británica para citar un caso por su homosexualidad, que llevaban a autoexclusiones –o dimisiones- fulminantes, pasen ya al museo de los recuerdos y que la declaración de la condición homosexual sin equívocos de personalidades públicas, tal como hiciera Mendiluce, no sea aprovechada materia prima para el morbo o la especulación.

Durante tiempo las diversas policías perseguían a los homosexuales en los parques o en los urinarios públicos. Se les creía automáticamente pederastas,  perversos y peligrosos sociales. Un/a homosexual es una persona que predominantemente centra el mayor atractivo con gente de su género y con quien obtiene placer. ¿A los demás qué les puede importar esto? En el fondo, la indisposición en su contra reside en una envidia inconsciente por ejercer unas vías de placer que otros no tienen, o lo que puede ser peor, a las que tienen terror de probar por confesar una identificación latente. El matrimonio homosexual legalizado es un paso adelante en esta larga lucha social por el reconocimiento de los derechos humanos. Entretanto quienes no entiendan esto que se la machaquen. (Proporcionamos adoquines por correo).

 

 

 

 

Palabras en las paredes

Por YASHUAbcn - 3 de Junio, 2008, 14:27, Categoría: General

Mientras haya cosas por las que protestar las palabras se subirán por las paredes.

El grafitti y la consigna política vienen de antiguo. En La Roma del primer siglo de nuestra era lo tenía como bando popular y anónimo de difusión de ideas en un tiempo en que no había periódicos.  Manos anónimas se ponen de acuerdo sin conocerse para elevar y escribir las protestas a la altura visual de una ciudadanía menos atrevida para hacerlo. Las palabras tienen una vía fundamental de circulación que es la de boca a boca. Son los diálogos directos los vehículos de circulación comunicativa por excelencia pero no los únicos ni exclusivos puesto que la voz no puede soportar todos los decires. Cuando hay cosas ilegales o clandestinas que comunicar, propias del inconformismo y de la oposición pasan a otros lugares en soportes escritos cuando aquella circularidad se hace insuficiente y se convierte en consignas de oraciones simples cuando la cháchara verbal, un verdadero  bosque alfabético, puede o precisa ocultar algunos de sus árboles.

Subirse por las paredes significa encaramarse enérgicamente como respuesta reactiva a situaciones insoportables.  El doble sentido de la frase está servido. Mientras haya indignación por las atrocidades sociales y por una existencia social forzada la sensibilidad seguirá generando amonestaciones contra un mundo por toda su indeseabilidad.  El mundo social presenta situaciones difíciles para todos.  Dejarlas pasar por alto o disculparlas a veces tiene que ver con la propia negligencia, por no decir cobardía, personal para enfrentarlas. Por otro lado el modo de enfrentarlas no siempre se puede hacer con los mejores medios. Es radicalmente distinto quien puede disponer de una plataforma de difusión o edición a gran escala que quien solo tiene su voz, su pequeña red o círculo de relaciones y las vallas de su barrio. Eso no significa que quien accede o se mueve en los medios de comunicación pueda decirlo todo. Los programas vienen determinados por índices de audiencia y por promotores y firmas publicitarias o su permanencia en onda viene dada sobre todo por razones de mercado. No hay país democrático que admita cualquier clase de discursos y en particular los críticos son especialmente discriminados. Lo que accede a la prensa en forma de artículos o a los medios visuales y radiofónicos es aquello aceptable por la emisora o la productora, en definitiva, por el amo que mueve los hilos de todo el entramado. Para el ciudadano que necesita protestar por algo y contra alguien, los recursos civilizados de los mecanismos judiciales están a menudo vetados y los recursos culturales de la prensa están segados o discriminados; las paredes son el lugar de paso que permiten sostener las grafías de la indignación.

Los últimos tiempos asisten a una clase de eslóganes individualizados que se apartan de las consignas políticas de lo viejos tiempos; frases típicas que se siguen desarrollando bajo los regímenes férreos de las dictaduras.

Antes por escribir en paredes se corría el riesgo de ser encarcelado o incluso acribillado. La denuncia hecha palabra nunca ha sido soportada por los denunciados cuando saben que hace diana por la verdad que dice. Actualmente en algunos sitios también se corren esos riesgos. Afortunadamente el margen de libertad que dejan algunos países democráticos nos permite seguir usándolas para decir los titulares que la prensa nunca está dispuesta a publicar. Al propagandismo de este tipo a diferencia del periodismo profesional no le interesa el proselitismo ni el clientelismo en forma de compra de algo, un texto, que está ofertado gratis para todo el mundo; tan solo está interesado en la conservación visual y memorística de un tema pendiente de resolver o de una idea que no puede ser desestimada.  Lo que Juan Cueto  decía de la ciencia económica  que en ella, al contrario de las otras, no hay pesimismo que se le resista, ya que su especialidad es dotar de una explicación a lo peor, no influyendo en el consumo privado, y como económetras sólo se sienten felices en la recesión[1]; desde el propagandismo, y a quienes lo practicamos, no esperamos que cada eslogan genere una manifestación sino que cada persona que lo lea desarrolle la idea de la protesta reivindicativa por su cuenta. Escribir lo sabido y lo evidente en forma de supersíntesis no es para confundirlo con una alternativa sino para que la falta de alternativa y dada la realidad vacía no nos confunda con lo que esperamos de la vida y no nos frustre ante el futuro sin perspectivas. Un texto en la vía pública, anónimo y original, confirma lo que otros llevan dentro y que no se atrevieron a decir o escribir en público o da que pensar a otros, que sin tenerlo incorporado, empiezan a meditarlo a partir de encontrárselo espontáneamente.  En definitiva es una manera de escribir el saber y extender la conciencia a pesar del disgusto que les pueda ocasionar a quienes no la tengan.



[1] Cuando España consume.

Los Exmaridos discriminados

Por YASHUAbcn - 3 de Junio, 2008, 14:19, Categoría: DEBATE SOCIAL

Maridos: Protegeros de la discriminación de género en los litigios judiciales.

Es un texto muy atrevido puesto que  destaca la condición de marido metido en pleitos en su condición de víctima. El estándar cultural actual establece que la mujer es siempre la maltratada y cuando se habla de violencia de género implícitamente se está refiriendo a la violencia que los hombres ejercen en contra de las mujeres. En un momento histórico en el que el feminismo – o un tipo de feminismo- se relame de los éxitos conseguidos en materia legislativa y por la protección de los derechos femeninos, un eslogan dirigido a los maridos es inusitadamente insolente. El texto va dirigido a los hombres en su condición de casados aunque estén tramitando la separación o estén pensando en hacerlo. En sí mismo un texto dirigido a los hombres resulta llamativo. El propagandismo no tiene porque distinguir entre géneros por lo que hace a la defensa de valores culturales o ideológicos. En este caso no solo va dirigido a los hombres sino además a aquellas que pasan o tienen que pasar por confrontaciones judiciales debido a sus desavenencias convivenciales privadas. Si acudir a juicios por desacuerdos sociales o laborales ya resulta un calvario, hacerlo para ventilar temas muy personales e íntimos todavía resulta más terrible.  Especialmente lo es cuando la inmensa mayoría de casos, en los que uno hombre casado  es denunciado por su esposa, o exesposa, generalmente  lo pierde. Con o sin pruebas el hombre es el culpable. Es el que tiene más fuerza física, el que hasta hace poco traía la mayor cantidad de dinero a casa, el que estaba más tiempo alejado del hogar, y por si fuera poco, el que parecía permitirse alguna querida.  La demandante con o sin razón va a encontrar el respaldo social y el de una Administración (poblada sea dicho de paso por magistradas y mujeres fiscales, relegando los puestos de abogados y secretarios para los hombres) que se basa en el hecho cierto de una larga trayectoria de maltratos y prepotencias machistas antes las que se han a chantado generaciones enteras de mujeres. En un alargamiento pendular de las ganas de hacer justicia pagan justos por pecadores y en los careos de palabra contra palabra, la de la mujer es la que suele llevarse la razón. Es algo transitorio, esperamos, ya que la estadística de denuncias de hombres contra sus esposas por maltratos va despuntando (por ahora sólo un 7%) y a la larga se incrementará cuando los hombres vayan reconociendo gradualmente su autentica condición de manipulados o instrumentados en contra de sus verdaderos deseos. Demos tiempo al tiempo. Mientras tanto hay hombres absolutamente perplejos ante sus esposas o ex que no dudan en echarlos de casa y exigirles mucho más de la mitad de los bienes y la custodia de los hijos si son pequeños con las consiguientes pagas para ellos. Cuando concurren situaciones de perversidad femenina el resultado es de hombres destrozados con las vidas hipotecadas por no decir arruinadas y además calificados como delincuentes si tratan de ver a sus hijos más allá de los horarios establecidos por tribunales ignorantes de los detalles de cada caso. Los maridos que se enfrenten a procesos de separación deben contar con que entran a las salas de tribunales de alguna manera pre-juzgados y con los veredictos pre-escritos. Hasta Sanahúja vinculada a altas instancias judiciales a reconocido que no se puede continuar juzgando estos casos sin la concurrencia de pruebas en los procesos judiciales. Declaración por cierto que ha sido contraatacada por la federación de asociaciones de mujeres dañadas, tal vez por temor a perder sus perspectivas de negocio en este campo.

No nos decían que nadie es culpable hasta que no se demuestre serlo. ¿Por qué entonces la palabra de alguien es tomada como un hecho y la de su contrario como una defensa sin crédito?

Desgraciadamente la propuesta para los hombres que se protejan en sus litigios judiciales pasa por impugnar al mismo sistema judicial que es discriminatorio y, por extensión, vejatorio. Actualmente acudir  a los tribunales o a la policía para denunciar al cónyuge se está convirtiendo en una costumbre que abarca conductas de desavenencia menor. Si por un lado es cierto que no todas las maltratadas llevan a término  sus denuncias y la mayor parte ni siquiera las hacen (se habla  de un estudio sociológico –cuya cientificidad está por ver- que afirma que hay 900 mil mujeres maltratadas más en España que no denuncian además de las 100mil que sí lo han hecho)no lo es menos que el concepto de maltrato no es  tan preciso pericialmente como pueda parecer y que por su lado el maltrato al hombre, su humillación psicológica, no es ni siquiera contemplado. Es difícil que un hombre denuncie a su esposa por estar ninguneado o humillado por ella porque va en contra de su rol público para la sociedad. Es hora de que los hombres reconozcan su vulnerabilidad. Nos esperan perspectivas de futuro curiosas y un relevo de géneros: los hombres se irán quedando en casa y serán las mujeres las que salgan a la jungla social a prospectar beneficios. Pero ésta es otra cuestión.

 

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