El Blog

 
 

Calendario

<<   Mayo 2008  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog
 

Norma y Sanción

Por YASHUAbcn - 6 de Mayo, 2008, 16:39, Categoría: DEBATE SOCIAL

 

Cada delito tiene su pena y a cada crimen le corresponde su castigo.Para que eso sea así están orquestados los mecanismos de aplicación de las decisiones justas.Pero estas no emergen de una diosa imparcial y correcta exenta de errores, sino de humanos llamados magistrados con bastantes sesgos en su haber. Incluso con la pulcritud de aplicación de todas las normas se saben títeres de los protocolos de los códigos y  usufructuarios de una condición de privilegio por el estatus social que ocupan¿como justificar los sueldos abultadísimos de los personajes institucionales de la Justicia, siendo los fiscales generales y jueces la casta que accede a millonarios sueldos y siendo alguno de ellos uno de los hombres más ricos de las Españas[1] . aparentemente bajo su rictus de seriedad y su atención a los papeles presentados (llamados pruebas documentales) emiten posicionamientos y veredictos olvidando que su función es la de dirimidora entre partes en conflicto olvidándose que para toda interpretación mínima cabe una ponderación máximo de los elementos aportados. Pero  todo análisis razonado y calibrado requiere un esfuerzo mental cuantioso y una atención considerable que se traduce en horas. Hacerlo o no categoriza  dentro o fuera de un mínimo de honestidad a esos particulares funcionarios públicos con los que,a menudo sus cinco minutos atencionales para un caso, les basta para estigmatizar a personas o prodigar severas problemáticas personales. Sus pagas ya contemplan la posibilidad de los odios que generan y el hecho de que sean enjutos personajes  que viven en un  patético aislamiento social. Jueces y juzgadoras forman parte  de un gheto ideológico tildado de flor y nata del sistema, y al que acuden  los babosos del estado de derecho tratando de hacer creer al público hipnotizado que son fieles cumplidoras de lo que dictaminen las leyes, como si sus aplicadores supieran lo que se llevan entremanos.  Puesto que se trata de un sector profesional enigmático y que vive de espaldas a los espacios de debate, se ha investido además de sus togas absurdas de una aureola misteriosa como si vivieran al amparo de la pureza y de la deidad. Desgraciadamente loas opositores/as a jueces y el paso por juzgados da sobrada cuenta de individuos fallidos, desestructurados, amargados, incompetentes y vengativos con no pocos problemas de  adaptación social y con probables déficits de inteligencia.son recitadores de artículos y de códigos y  les basta saber un incumplimiento a uno de ellos para cargar  con el vocabulario de la incriminación a personas que a menudo han actuado con un proceder  ético,aunque estrictamente no legal. Como acorazados del sistema y puntas de lanza a hierro candente,arremeten contra gentes para enviarlas a presidio o destrozarles la vida,sin pestañear al firmar un acta judicial condenatoria. Son las primeras víctimas de la elección social y profesional que hicieron y tratan de vivir en la inopia pensando que sus juzgamientos son los adecuados y ponen a salvo la sociedad de sus hermanos indeseables.Pero lo que está sucediendo es algo muy distinto:son portadores de una ideología y como tales confunden  el deber ser con el ser, o entre proposiciones normativas y proposiciones asertivas[2] .Arrastran una confusión imperdonable entre lo escrito y lo hablado, lo convenido y lo que es, los códigos heredados y la vida real. Y en ese sello de su propia clase hacen pasar las situaciones individuales por el rotor del mismo tubo de absorción. 

Dado ese criterio reduccionista el magistrado actúa como un lector mecánico y acrítico del texto de ley, mientras que el acusado actúa como un ser racional que espera que se la hará justicia aportando los matices de la historia por la cual ha sido convocado judicialmente. El uno tiene el arma de la especificación en su haber, el otro tiene la novela compleja de una historia que solo puede ser entendida por lecturas dialécticas y una capacidad mental flexible.El terror funcionarial a ejercerla se establece por asociar la comprensión a la blandura, el exceso de escucha  a la dubitación, el acercamiento humano  a la incapacidad de condenar. Por eso la prosa jurídica al uso de las sentencias  utilizan un vocabulario en el que quienes firman sentencias se ven en la obligación de hacerlo porque no les queda otro remedio,ya que no son más que los apéndices de un entramado de hacer las cosas. No les falta la sopa de autoconfirmación para hacerlo ya que creen que el mal del delito se retribuye con el mal de la pena:[3]  un axioma casi impecable si no fuera porque  la diagnosis del primer mal tiene elevados porcentajes de error  que culpan a inocentes y exoneran a culpables,mientras que la constatación del segundo mal ni repara a la sociedad ni extingue  el factor transgresor, al contrario posiblemente lo alicienta.

Todo condenado injustamente por un delito no cometido o por una acción tergiversada, guardará un rencor a la sociedad difícilmente reprimible y en todo caso  verá como su comportamiento global queda afectado al no creer en normativas y leyes.  Tanto es así, que aquellas declaraciones  intencionadas del reo para vestir de argumentos y explicación a los sucesos que hiciera una vez como criterio, ya no volverá a tomarlo como tal en siguientes ocasiones. El triunvirato de un juez,un fiscal y un abogado contrario son una terna a la que hay que capear no nutriéndolos de argumentos que los usen en contra  dejando para la inocencia la única posibilidad de sobrevivir llegando a negar las evidencias,y cometiendo-ahora sí-delitos y transgresiones severas:actos de perjurio o de engaño.Es la paradoja judicial: consigue no esclarecer la verdad aunque pueda establecer una imputabilidad de crimen .Hasta aquí correcto el drama estalla cuando el elegido a ser sentenciado es la persona que no es. Para su desgracia vocacional (concediendo que sea una vocación lo que lleva a los penalistas a meter a los demás en la cárcel)los seguimientos de reinserción social dan resultados nefastos y los incrementos de códigos y perfilamiento de sanciones no atajan la fenomenología del delito .al contrario la población penitenciaria aumenta y el número de agresiones contras las personas y las propiedad van in crescendo. Ya no es una sociedad bienpensante la que debe protegerse de una minoría perversa,corrosiva y socialmente patológica, sino que son mayorías las que deben protegerse de otras y finalmente cada ciudadano de cada ciudadano, cada vecino de cada vecino,dadas las constancias de los acechos, las probabilidades de perder terreno en las correlacione humanas, las posibilidades de engaños, las posibilidades de perder en la interacción con los demás. En tal cúmulo de factores de riesgo, la elaboración de las normativas conoce un crecimiento impresionante y desde distintos sectores se piden y exigen nuevas tandas de artículos que permitan hacer seguibles, imputables y condenables actitudes no aceptables[4] .

 

 En realidad  hay un buen número de situaciones no previstas por la ley y aún sabiéndolas como productoras de problemáticas sociales sus causantes siguen  generándolas porque estrictamente no son infractores. Consecuentemente si una conducta es dañina para los demás cabe regulaizarla, lo cual implica una memoria de prohibiciones,cuyo no cumplimiento lleva ya a una necesidad  de sanción.De hecho toda norma solo se hace cumplible con  la carga coactiva que pueda lleva implícita o explícitamente. No basta con llenar de carteles normativos una ciudad o de reeditar y difundir un texto de pautas.Las tendencias de desidia y las de negligencia  eludirán  la regulación,con lo cual esta si sigue siendo  evaluada como necesaria deberá ser acompañada por agentes de control y la potencia de un dolor ante una infracción  que arremeta contra el sujeto transgresor. 

Mientras ese siga siendo el mecanismo regente para los funcionamientos convivenciales y los desarrollos humanos, la humanidad seguirá  permaneciendo en  la etapa primitiva[5]  de su historia. Pueden cambiar las condicione externas de la técnica y las formas de los objetos.Podrá aumentar la inteligencia y la sabiduría y la genialidad.Pero mientras los comportamientos sigan regulados por el conveniencia y por el temor (o la necesidad)de castigos ,es que la ética humana como tal seguirá estando  en el hall de espera. Los criterios de respeto mutuo y de intercolaboración  pueden ser explicados,pero no adoctrinados y mucho menos normativizados. Porque incluso si el respeto a los demás funciona a golpe de norma,el sujeto normativo cargado de furias y tensiones mentales acabará encontrando vías de salida para sus rencores y colisiones con los demás, y lo que es peor,pondrá su inteligencia y astucia al servicio de sus pasiones vengativas sin faltar a la palabra escrita de los códigos o burlándola. A todo crimen le corresponde su castigo,pero no hay  peor amonestación que la del  sujeto trasgresor cuya sensibilidad lo reeduca en su despropósito[6] .aunque obviamente no se puede esperar a que el transgresor se reeduque por sí mismo frente al cuerpo del delito y la salvajada de su acción, sino de reorganizar o reformar la sociedad que evite o liquide los móviles de todos los crímenes, por lo general emparentados con la ambición de las pertenencias ajenas.

 



[1] Tomado de  de Azua en sueldos.El país 22de sept99

[2] Ferrajoli,Luigi.El derecho penal mínimo.Poder y control núm= 1986 PPU Barcelona

[3] Bustos Ramírez,Juan.UAB Aspectos filosóficos Jurídicos.Poder y control 0 1986 PPU Barcelona

[4] como la del acoso sexual de las mujeres en situaciones laborales que se estiman en un 20%de las totales en España y con  una presencia significativa de chantajes tácitos por puestos varoniles de poder.

[5] Es una curiosidad metodológica observar como los grandes etiquetajes de los desarrollos históricos (paleo o neolítico, edades de piedra, de bronce y otras)han puesto el énfasis en la relación de los homínidos con  los objetos en lugar de su relación con sus conceptos).

[6] En Crimen y Castigo,Dostoyevski introspecciona  la conciencia del asesino tras su acto.,mostrando una tesitura más compleja que la producida por la persecución de los mecanismos de investigación y represión de la sociedad.

Blog alojado en ZoomBlog.com