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La cuota de la solidaridad

Por YASHUAbcn - 6 de Mayo, 2008, 15:18, Categoría: DEBATE SOCIAL

SOLIDARIDAD.¿Como Valor o como Cuota?

CRD CLOTA 22 GENER 99

 

Las campañas solidarias vienen siendo incrementadas y los argumentos a favor de la solidaridad como un valor constituyente del ser humano se repotencian continuamente. Las recogidas de fondos ante las catástrofes de los países más expuestos a ellas[1]  y con menos infraestructuras o ante sectores de la población con déficits importantes, aletean las sensibilidades de las clases estables. ¿quien no se siente tocado ante invitaciones a ayudar a quien lo necesita? Las organizaciones y programas de ayuda son continuos y nadie se levanta en contra del principio de solidaridad como uno de los factores que pueden y deben vertebrar un mundo nuevo. A pesar de lo cual las repeticiones anuales de campañas (y las jornadas montadas por televisiones con premios a la mejor ONG o al mejor programa de Ayuda, en una nueva versión de oscars o goyas a las mejores interpretaciones y realizaciones de altruismo[2] )dejan entrever un proceso instalado en un círculo vicioso que se repite exhaustivamente.

 

Sí, hay un debate a hacer sobre solidaridad que va más allá del hecho-en sí mismo incuestionable-de si un humano que se lo puede permitir debe ayudar a otro en situación precaria que necesita de aquél.Y no se trata de un debate actual sino que ya viene de los  tiempos en que la caridad como virtud cristiana  era cuestionada como una alternativa real al estado de cosas, en tanto tapaba una demanda concreta en un momento dado, pero no cuestionaba las estructuras injustas que reproducían una y otra vez innumerables demandas de hambre o de cuidados, del mismo tipo.

 

Si entonces el fariseo -ya cuestionado por los evangelios del nuevo testamento- lavaba su mala conciencia con dádivas a los desfavorecidos, hoy los progresistas de los mundos con renta per cápita elevada se permiten dar para ésto y para lo otro, apadrinar un niño aquí y una hospitalización allá, y tal vez con ello  repartir un  poquito más los dividendos a escala planetaria. Paradójicamente un análisis económico de la trayectoria de los países de las tres últimas décadas no da conclusiones determinativas de que los países en desarrollo estén más desarrollados y las primeras potencias  más implicados en un fondo de equilibrio planetario. Las diferencias entre Norte y Sur, y Este y Oeste siguen siendo abismales y los grandes temas  que tanto tocan a las conciencias sensibles como la muerte por hambre o por epidemias, se sabe desde hace mucho que con las sobras (sí, con las sobras) de restaurantes y mercados de las geografías habitadas desarrolladas se podría eliminar el hambre de las geografías sin recursos.Entonces ¿como explicar la perpetuación de las divisiones geosociales tan alarmantes? Si el mundo sigue internamente fracturado y diviso es por robustos intereses que lo perpetúan así. Por otra parte, que garantía económica hay de la resolución de todos los problemas base,si solo se centraran inversiones en ese sentido y se olvidaran otras como la investigación espacial[3] .

 

 Los  programas de ayuda pactados, así como las campañas episódicas que piden que las poblaciones a los q van dirigidos compartan problemas distintos[4]  y distantes y se hagan cargo de su solución, son básicamente los mismos de siempre que se presentan como paliativos de unas carencias que las instituciones no enfrentan con eficacia. Ingentes caudales de ternura humana vienen a comprender y a acoger a los más necesitados. Los que dan se sienten satisfechos por su decisión y los que reciben amplían un poquito el margen de supervivencia.Haciendo cálculos, el que da sabe que lo que da le sobra, y que ha sido una cuestión de azar haber nacido por encima de un determinado paralelo o en un sector privilegiado, y que perfectamente le podía haber tocado ser un hermano de la miseria,de haber nacido en el seno de una familia al otro lado del planeta o incluso a escasos kms de la suya,en la zona pobre de su ciudad. Un combinado de moral pública y la presión de principios cristianos lleva a una cierta obligación a ayudar a quien lo necesita. Y entonces sucede que una conducta subordinada a esta presión genera otra clase de problemas de interpretación tanto para solidarios como ayudados. De hecho la moral solo es aquello que permite la fidelidad de uno a sí mismo[5] , y cada persona tiene la suya, siendo que puede ser tan ético en un momento dado dar como no dar. Dentro del dar puede regir una tendencia de exculpación[6] .Y dar en tanto que compartir lo que se tiene en exceso es una conducta solidaria de inferior calidad al compartir cuando se tiene menos o nada. El acto solidario además favorece ser consecuente con predicados apostólicos que constituyen una vía directa a ganar una parcela celestial o unas categoría espiritual. Para  quien tiene también sabe de la inutilidad de seguir acaparando sus bienes.De hecho  de acuerdo con R.Tagore, todo aquello que uno solo guarde para sí acaba por pudrirse. La delimitación de la actividad solidaria tampoco resulta tan evidente, ya que en el acto de dar un algo (ropa que nos sobra, medicinas caducadas, una acogida a un niño, un apadrinamiento de una educación o una cantidad en metálico, a pesar de las diferencias de compromiso en cada una de estas actuaciones)puede estar presente un impulso psíquico de ser mejor ante un superyo al que se rinde devoción.Si es así, la naturaleza de la conducta solidaria sería/es más psicológica que ideológica, y en lugar de constituir un valor de pensamiento y de vida, puede estar constituyendo la adscripción de un compromiso con una cuota, que a modo de limosna es lavadora de todo sentimiento de pecado.

 

Sin embargo las actitudes solidarias van más allá del hecho de dar algo[7] , puesto que una respuesta que ayude a prescindir de ese algo también puede ser una intervención solidaria[8] . El boom de los movimientos y especializaciones en  aspectos de solidaridad también viene poniendo al descubierto que la sociedad civil hace que las diplomacias y acuerdos de los estados no han sabido resolver.además,donde está la congruencia de la presión de los estados fuertes contra los países débiles, a pesar de puntuales muestras de solidaridad. Mientras no se consiga un desarme financiero de acuerdo con el análisis de Alan García[9]  y no se reconozca el fracaso de las negociaciones entre estados en relación a deudas externas impagables, la solidaridad viene a tapar agujeros y colocar vendas a los ojos para no comprobar la verdadera situación del planeta habitado.

Lo solidario es un valor intrínseco de quien tiene una sensibilidad particular ante lo vivo y ante los congéneres.es algo superior al hecho puntual de una convocatoria determinada por un desastre.Es un valor de personalidad y de vida que como efluvio se va haciendo presente en innumerables momentos del día. Forma parte de las actitudes del ser,cuando ese ser es solidario, y no forma parte de quien no lo tiene constituido en sí mismo, a pesar de dar dineros ocasionales. a fondo perdido. Por eso,resulta que la paradoja es que no es mas solidario quien más da,sino quien menos déficit genera en el resto del mundo con su comportamiento consumista

 



[1]  El huracán Mitch ha demostrado,como ya lo demostraron otras catástrofes naturales, que los países menos advertidos y  sin programas de defensa y escasez de medios, son los que sufren peor las consecuencias. Lo cual indica  que los resultados de muerte y destrucción no son solo causados por  la furia delos elementos sino por la tragedia de la miseria social.

[2]  que además si cuentan con la guinda de una lagrimita a lo Bosé como presentador, todavía puede generar más respuestas solidarias traducidas en el incremento de la cifra-objetivo  de los millones a conseguir.

[3] aunque la respuesta-desde el espacio-de Pedro Duque d e un niño al respecto de eso no fue brillante, sí fue estandard y coherente. La investigación espacial también ayuda indirectamente a hacer un mundo mejor. Dejar de invertir dinero en programas costosos científicos y centrarlo en inversiones solidarias no significaría terminar con  las enormes bolsas de pobreza en el mundo.

[4]  aquellos que incluyen los déficits de sectores determinados del propio países, por síndromes determinados, y cuyas asociaciones de familiares o especializadas en ellos,recuerdan  periódicamente el estado de la cuestión y la necesidad de la ayuda colectiva.

[5]  La idea es tomada de Jeanne Moreau  pero posiblemente compartida por otras opiniones publicadas.

[6] analógicamente al estilo del que ha ganado un premio de lotería y al contar con un plus de suerte,se dedica a hacer regalos a sus allegados que de otro modo no habría hecho jamás. Los nacidos en países ricos nacen/nacemos con una lotería que nos permite un superávit del que nos podemos desprender.

[7]  Para que un occidental  o un prepotente mantenga en alza su contabilidad particular de actos solidarios le basta ir de vacaciones a determinados países para contentar a varias manos que se le tienden llenándolas de dirhams o rupias o liras

[8]  Ante la enseñanza cristiana  que discriminara la caña de pescar del pescado,¿ acaso no resultaba ser más solidario enseñar la instrucción y el  ardid de la pesca, en  lugar de dar la comida servida?

[9] Garcia, Allán.El desarme financiero.Eds.b 1989,Barcelona. Al referir  los  sucesos de Cajamarca  1532-(1533),donde un puñado de bandoleros españoles (los llamados conquistadores por unos manuales de historia plagados de mentiras)secuestraron y asesinaron-después de cobrar un cuantioso rescate- a Athaualpa,emperador de los Incas, establece el origen de la primera deuda externa. cabe añadir que mientras  la historia occidental no reconozca autocríticamente la responsabilidad acerca del panorama mundial en su conjunto, las dadivas ocasionales no solucionarán de raíz los problemas que se reproducen una generación tras otra.

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