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Cultura y negocio

Por YASHUAbcn - 6 de Mayo, 2008, 15:05, Categoría: DEBATE SOCIAL

La cultura como negocio.

 

Toda inversión contra la ignorancia rinde a favor del desarrollo del país que la practica. El conocimiento de un miembro de la comunidad revierte positivamente al resto de miembros. La cultura se ve beneficiada por esa inversión en conocimiento, y los estados modernos han tenido en cuenta la escolarización y el acceso popular a las universidades como una condición de crecimiento necesario. Una parte pues ,del tesoro público viene siendo destinado a ello, aunque no en una proporción tan elevada como en temas de armamento, de defensa o de industria.  La cultura va desde lo más básico  de la interpretación de los signos (escritura y lectura) a lo más complejo de la investigación (que tiene hoy por slogan el tándem I+D[1] ). Y un estado es tanto más responsable y representativo de su nación, cuanto más procura en el sentido de la enseñanza pública y la formación colectivo.

 

Hubo un tiempo  que la ignorancia era el aliado objetivo de los poderosos. Cuanto menos  letras supiera el pueblo más se le podía manipular. Tal falta de ética nunca ha podido perdurar  porque ninguna ignorancia es tan absoluta como para que las capas culturalmente más desfavorecidas de una población no adviertan los maltratos que reciben.

 

La cultura no queda limitada a la lengua hablada y escrita, sino que se extiende a las tradiciones propias tanto como al conocimiento y aceptación de tradiciones extranjeras. Cultura es equivalente a Saber y al uso racional de ese saber bajo los principios de tolerancia y respeto a lo distinto. Por eso, una parte importante de los proyectos educativos -y junto a las didácticas concretas- trabaja en la orientación que potencia los valores y  el reconocimiento de lo ajeno por incomprensible que pueda parecer. 

 

A ese proceso no solo contribuyen los programas oficiales y las instituciones de la enseñanza, sino también multitud de iniciativas particulares: desde las clásicas religiosas y seglares que ofrecían una enseñanza costeada más allá de los mínimos imprescindibles, a las iniciativas mas modernas, que desde la llamada nueva era, proponen cursos de todo tipo: para el enriquecimiento espiritual, el crecimiento personal, técnicas de relación, técnicas de relajación, el encuentro con el dios interior, cursos de milagros, yogas, taichis, masajes y un sin fin de parámetros  cuya lectura da la sensación que unos privilegiados tienen las claves de la felicidad y una mayoría social seguimos confundidos en las tinieblas existenciales.  Las propuestas de literatura de autoayuda así como de seminarios curativos del alma, se ha incrementado con tal extensión en los últimos tiempos, que es dificil ocultar que se trata de un fenómeno de mercado más, cuyos dividendos y generación de inversionistas no es nada despreciable. Todo ese nuevo espectro de una aparente bondad de personas que se ocupan de las almas (pero también de sus cuerpos, sus consumos y sus donativos y/o cuotas) tiene unos inequívocos móviles de intereses crematísticos. La cultura es en tanto que producto de transacción un objeto negociables, que se vende y se compra.

 

Esa interacción ya ha sido discutida en el pasado. Lo sigue siendo, en particular cuando los precios de determinados operativos de este tipo dejan fuera de participación posibles estudiantes que no se lo puede permitir. Eso significa que un determinando rango de cuotas, hacen prevalecer unos conocimientos en manos de unos sectores, que a su vez para amortizarlos,hacen pagar su propagación a niveles tanto o más altos.

 

Paralelamente no pocos de los contenidos esgrimidos en una clase de cursos sostienen conceptos como los de la simplicidad, la autonomía, la crítica, la autenticidad  que entran en contradicción con el boato de formalidades que se sostienen en ellas. Como en todo cada contenido hay que valorarlo por si mismo, y mientras un curso de fin de semana puede ser un pretexto para la relación social y sensual, otro puede aportar verdaderos contenidos. Contra lo que se cree, lo más caro no es precisamente lo mejor  ni tampoco los nombres más escuchados tienen porque ser los que dan más garantías. ante la preinscripción a un curso conviene averiguar antes lo que se va a hacer en concreto, más allá de las frases slogan grandilocuentes, que para empeorarlos, se copian miserablemente las unas a las otras, dejando en entredicho la habilidad para la originalidad de sus organizadores.



[1] I+D=Investigación+Desarrollo. Los proyectos  que financian programas de ciencia básica quieren ver garantizado su sentido ,revirtiendo sus resultados en modificaciones substantivas del desarrollo nacional.

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