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Boda: rito de Ostentación

Por YASHUAbcn - 6 de Mayo, 2008, 17:09, Categoría: DEBATE SOCIAL

Maridajes y Ritos de Ostentación

 

Una buena parte de las bodas rituales que se realizan suelen citar como argumento favorito el de la complacencia  a los padres o el condicionamiento familiar para hacerlas. En realidad se trata de celebraciones donde los protagonistas tienen un papel preponderante desde el primero hasta el último minuto. Tomado en conjunto, es un rito al que la tradición ha instruido y acostumbrado a todoas y cada uno de sus invitados, y para el que todo el mundo pasa o parece estar preparado en un momento dado, tanto como invitado así como protagonista, bastando una mentalización ad hoc  para hacerlo posible. Posiblemente el análisis concreto del boato y la sucesión de pamplinas extremadas, pueden hacer sentir como náufragos a más de un invitado o incluso a alguno de los novios que ejerce el rol siguiendo la complacencia del otro o de la estructura familiar de inserción,en lugar de seguir su propio deseo. La mayor parte de las bodas se parecen las unas a las otras como gotas de agua, y un análisis severo puede demostrar cuestiones ingratas para los asistentes, todos sin excepción, que queda revelados como comparsas de algo en lo q -en última instancia- nadie cree. El vía crucis de la cuestión suele empezar en el punto religioso de encuentro. Una iglesia por lo general que pasa religiosa e implacablemente su minuta[1]  por el uso del espacio y la función pastoral. La pareja  en el cálculo de su ritualística, negociará poco o mucho con el sacerdote la mise en scéne de su efemérides.Y aquél abundará más o menos en su discurso ministerial-paternalista acerca del sacral acto matrimonial. A diferencia del despacho de los libros del juzgado o del ritual de un matrimonio civil, donde queda muy claro y subrayado un contrato de  convivencia de dos partes, el maridaje eclesiástico  se monta sobre una filigrana de pupurris, que van desde lo emocional a lo místico. Un coro de voces angelicales, si ha sido previsto, pondrá  las notas oportunas que harán saltar las lágrimas en la novia. Tras los protocolos, con o sin misa y con más o menos revivals cinematográficos, la sesión de fotos será dura y la feliz pareja -autorizada para cópulas y placeres sin ser mal vistos por nadie-aguantará estoicamente cientos de flashes que irá compartiendo con sus oleadas de amigos contados por cientos.

En el lugar de la comilona,cientos de invitados que no se conocen todos con todos puesto que suelen ser la agrupación de distintas facetas de la vida de los novios (cuadrillas, familiares, otros grupos, gente del gremio profesional,...)recorrerán el guión expuesto en la carta desde los aperitivos a los finales, garantizado escrupulosamente por un ejército de lacayos llamados camareros que con el estrés propio del momento no paran de circular las mesas sirviendo las apetencias de los comensales, con la diligencia de todo siervo y el descuido de la elegancia a pesar de sus atuendos de etiqueta. Nada digno de mención salvo el lugar destacado de la mesa de los recién cónyuges con los padres del uno y  los padres del otro intercalados a ambos lados, algún parlamento o brindis-a cuentagotas y raros- de vez en cuando; la mesa de turno de los más allegados que dedican más bromas y “vivas”; y algún canto poético de alguno de los grupos para significar más el día.El estrellato será el momento de cortar el pastel,con espada cidcampeadora y la salva de aplausos correspondiente. Si el contubernio es de lo más hortera se hará lo de cortar la corbata de él  o rifar el ligacama de ella para aumentar dividendos.Aunque sea dicho de paso como presunción simbólica de la castración´ que le espera a él con la transacción de afectos legalizados y la imagen de prostituta vendible aunque sea en privado poniendo en venta sus paños menores. Si se trata de una cena, pasada la medianoche y con todos los paladares satisfechos y los estómagos puestos a explotar, lo lógico es terminar con un baile en una sala próxima. Allí algunos amigos harán dedicaciones especiales y tal vez los propios novios, si son atrevidos, se endulzarán con palabras de las que llegan. La cosa durará hasta el amanecer tal vez o hasta que el alcohol acabe con la cordura de los más resistentes.

Los oblatio votorum que se hayan manifestado en cuchicheos o en voz alta con pareados en rima, que se hayan dado el uno al otro, los inmortalizará y tras los esponsales alcanzarán rendidos la cama con sus testas en nimbos, seguramente no la primera vez (la cama, los nimbos posiblemente sí). Y allí repetirán los predicados de amor y sexo que cien mil generaciones humanas vienen haciendo antes, movidas por los gustos y por la fuerza de los destinos. El resto de invitados harán otro tanto si el alcohol no les afloja las ganas. Y una buena parte de ellos solo se verá de tarde en tarde con los agraciados,aunque se seguirán recíprocamente las vidas, por aquello de preguntar ¿y que hace tal o cual?. Todo invitado, a su vez potencialmente será (o ha sido)un invitador para su respectiva ceremonia, con lo cual, con un cálculo por lo bajo, cualquiera que organice su boda con suficientes invitados puede pasarse una buena etapa de su vida asistiendo a bodas como invitado a su vez. Además, una boda,es toda una inversión.Por caros que resulten los preparativos, se obtienen mayores beneficios en concepto de regalos y de dinero en sobres. Todo en conjunto,el banquete y la fiesta, no deja de ser un pretexto implícito para la circulación monetaria. Evidentemente la intención de los esponsales está libre de culpa y de malas artes[2]  ,pero cuando el relax de sus sudores les deja tiempo libre para los cálculos observan inmaculadamente cuales han sido los beneficios sumándose a la conclusión de que “unes noces com calen” son un operativo ganancial.

Es solo la antesala de una de las funciones que cumple la familia, la económica.Las familias en tanto que institución e procreación no dejan de ser asociaciones de recursos[3]  para el mutuo usufructo de sus miembros.

Fundar la propia familia (o ser pedida en matrimonio para “las mujeres de antes”)ha ocupado el significante de la alternativa fundamental de la vida adulta. De hecho hay un antes y un después fronterizado por el compromiso matrimonial, cuya  traducción  ha venido siendo el paso de la vida célibe, paterno dependiente e inmadura, a la  vida autónoma, productiva y reproductiva, madura y novedosa.

Los seguimientos sociológicos que revelan el fracaso continuado de innumerables matrimonios,así como otras constituciones originales en lo convivencial, han puesto de manifiesto que la familia no es la panacea ni el matrimonio tiene el efecto vinculante, de sus compromisarios , de por vida. El traje de blanco, las flores, las cantinelas, los “!vivan los novios¡”, el lugar elegido profesionalizado en la suntuosidad y en todos los adminículos para hacer creer a los protagonistas que son los reyes por un día. Todo eso configura un halo de ficción que enmascara otros intereses y verdades. Todo el decorado puede ser tanto más emocionante cuantos más constataciones de cariño y significación se viertan. Y esa es una constante intercultural.Extensible a aquellas áreas  donde los ritos conservan el encanto de lo primigenio[4] .y en otros más, donde  el compromiso matrimonial equivale a una pérdida de libertad personal de por vida[5] .El occidente  de los civilizados son los guardianes autojustificados por celos  los que coartan la libertad individual, con efectos reflejos que la cercenan tanto en uno como en el otro cónyuge. sin embargo a pesar de todo el seguimiento estadístico de los no-éxitos de los matrimonios empezados, de las dificultades de su continuidad, y de las apologías de la soledad y la independencia, los amores asociados y ceremoniados siguen  siendo la constante mayoritaria.Y lo seguirán mientras la humanidad no crezca y madure y reconozca otras formas alternativas de existencia amorosa sin los débitos familiares tal como se vienen entendiendo.



[1]  Las cuotas no son nada bajas y en principio cada servicio tiene un precio estipulado que aunque es establecido como donativo, en realidad  no suele ser cuestionado por quien puede pagarlo.

[2] Lo que no quita que con total desparpajo dentro de los comentarios de los invitados  en funestas de este tipo encuentres  quien te comente que  “invirtiera” un millón en la celebración, pero  ganara en metálico y regalos por el valor de ocho. Dato  tomado de una de esas confidencias.

[3]  Se ha establecido como  en familias cuatrimundistas, la prole viene a ser la garante del futuro y de la ancianidad de sus procreators. Esta conducta viene a ocupar el lugar de las garantías sociales y de la seguridad social cuando  la ancianidad  reduce sensiblemente las posibilidades de la lucha por la vida.

[4] el secuestro -ahora simbólico-  de la  elegida y el pago  a  su padre con bienes o ganado.

[5]Amnistía Internacional revela que cada año cientos de mujeres mueren en Pakistán acusadas de deshonrar a  la familia, muertas manos de sus propios padres o hermanos o esposos.

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