El Blog

 
 

Calendario

<<   Noviembre 2007  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30   

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog
 

El Fumador del Semáforo

Por YASHUAbcn - 3 de Noviembre, 2007, 11:11, Categoría: The OBSERVER

Estoy esperando un semáforo en verde en un carril de entrada a  Rubí, una ciudad pequeña. Casi siempre que voy allí éste semáforo me detiene. Desde el interior del coche me siento en un agujero de espías para coleccionar observaciones. La de hoy: un fumador compulsivo de gestos rituales y mecánicos: uno igual a otro y así hasta  más de una docena larga que me da tiempo de observar antes de que mi señal se pase a verde. En la mano derecha una pava, en el izquierdo una lata de cerveza. El tipo está detenido sin mirar a ningún sitio, sus ojos  arquean una inclinación de 70 grados dirección suelo. Cada vez que se lleva la colilla a la boca inspira profundamente e hincha sus mofletes, supongo que también sus pulmones,  luego lo retira y parece que mira su propio acontecimiento para ver lo que le queda. Sin embargo hay un detalle de la boca no expele ningún humo. Enseguida me monto el cromo de la situación: ah –me digo- se trata de un fumador sanitario, alguien puesto ahí por las autoridades para enseñar a fumar y reducir la tasa de cánceres y mortalidad.  Nada de eso –me respondo- Se trata de un nuevo tipo de suicidio. El fumador, fuma que fumarás hasta reventar por inhalación excesiva. Descarto inmediatamente esta opción porque no observo que el volumen del sujeto aumente visiblemente. También descarto la anterior pues no creo que la osadía de sanidad hubiera alcanzado estos extremos. Pienso en una tercera opción. Se trata de un maniquí o un autómata puesto por la empresa del escaparate que hay detrás para que los conductores nos dejemos influir por su publicidad. ¡Nada de eso! También debo descartar esta idea. El fumador del semáforo hace algún gesto que parece humano. Lo que está fuera de toda duda es que lo suyo es fumar. Parece experimentar un placer infinito y le importa un pito que los demás puedan reírse de sus maneras. Tal vez oiga un sonido interno que le va marcando la pauta de cada chupada. Sea como fuere lo dejo en idéntica postura sin que haya cruzado el paso peatonal  y con su gesto rítmico de bajar y subir el brazo para cada calada.  No me cabe ninguna duda de que si vuelvo a las dos horas lo encontraré allí haciendo lo mismo. También si paso de madrugada. Pero mis asuntos me llevan por otras latitudes y cuando vuelvo a pasar al día siguiente el tipo ya no está. No hay flores ni esquela en su lugar, lo cual es buena señal.

Blog alojado en ZoomBlog.com