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Octubre del 2007

Lucha Callejera y Lucha Dialéctica.

Por Néstor Estebenz Nogal - 31 de Octubre, 2007, 18:51, Categoría: DEBATE SOCIAL

La kalea borroka ha sido definida como terrorismo de baja intensidad y se le ha colgado el atributo de proveeduría de nuevos militantes a la acción armada de ETA. Tomando distancia de tal alarmismo  simplista el socio análisis debe acercarse a la cuestión con rigor científico y  no dejándose llevar por el impresionismo de si está bien o si está mal la performance de la violencia en la calle. No creo que las acciones destructoras de autobuses, cajeros automáticos y mobiliario urbano ayuden a ninguna causa justa ni al proceso hacia una utopía social, pero tampoco se contribuye a nada impugnándola en su totalidad sin entender lo que la provoca.

La violencia es el lenguaje de la impotencia. Se produce cuando otras vías fallan. La tesis de Claussevitz también vale para las tensiones sociales más allá de las pugnas entre estados. El debate es o debería ser una forma de diplomacia que permitiera vehicular o sacar adelante reivindicaciones históricas. Cuando los encuentros verbales se limitan a cumplir roles pantomímicos la violencia reactiva surge conteniendo  pasos reservados que nunca fueron del todo desestimados. La lucha física es algo que ha existido, existe y –lamentablemente- continuará existiendo por que la lucha dialéctica ha fallado, falla y –lamentablemente- seguirá fallando cuando se hace oídos sordos a los sentimientos y necesidades de la gente. Vivimos en sociedades violentas, las democracias no han resuelto sus múltiples manifestaciones. La violencia se expresa en distintos ámbitos y nadie olvida que es una hipótesis que nunca se puede descargar del todo. ¿Quien tiene tantas segundas mejillas por repetido en  el desván para aguantar todos los golpes hasta la crucifixión sin auto defenderse? Seamos honestos, el pacifista más pacifista –y yo me reclamo entre otros muchos de militar por el pacifismo-  es potencialmente violento llevado a situaciones extremas. En los foros y programas de información sobre violencia sectorial, como la que sufren las mujeres a manos del machismo, de la cual ha habido un simposio reciente en la UPF, no pueden ser intelectualmente honestas y  organizativamente eficaces si no reconocen el estado de violencia latente en cada ser humano. Otro asunto es que se utilice como primera expresión porque los auto moderadores (la introyección represiva) no funcionen. La violencia es un atributo del ser humano, de hecho lo es de una amplitud de seres vivos. Combatir su preinscripción genética es el reto cultural de las propuestas de la convivencia pacífica. La tesitura entre violencia descontrolada y cultura autolimitante está dada. Otro asunto es creer que  toda violencia remite a lo mismo. Es completamente distinta la autodefensa violenta al ataque agresivo unilateral. No tiene nada que ver el homicidio brutal preparado por una mente asesina a matar a quien trata de matarte.

 Las bandas neonazis  (cuya sola existencia en si mismas demuestra el fracaso del aprendizaje de las lecciones heredadas del siglo XX sobra los cadáveres de decenas de millones de europeos) tienen por ideario castigar y matar. Tal vez no tengan boletines con artículos o argumentos pero tienen lugares de entrenamiento para instrucción física y para aprender a atacar y hacer daño.

 El reconocimiento de las convulsiones sociales obliga a interpretar  la lucha política en todo país y lugar como un proceso vivo que termina por ser trasladada a la calle. Las asambleas  y las reuniones, lugares de palabra y sosiego, acaban por adoptar conclusiones para la acción visible cuando sus propuestas no son negociadas o rechazadas. La lucha callejera en todas sus versiones mantiene el común denominador de llevar al espacio público los problemas no resueltos que implican poco o mucho a toda la sociedad.

Lo extraño

Ya va siendo hora que voces públicas cuestionen el estado de derecho. No hacen más que sumarse a  tesis interpretativas que tenemos desde hace décadas. Eso al menos demuestra un abigarrado campo de opiniones no unitarias con respecto al modelo social y de estado en el que estamos viviendo. Sentar en el banquillo de los acusados a un lendakari  por el delito de hablar  es anti demócrata y más bien propulsa la rabia de nuevas oleadas de lucha callejera, lo extraño de esta no es que sea tan radical o incendiaria sino que no lo sea. En paralelo ¿quien sienta a tipejos como Pedro J Ramírez –el magnate de El mundo un periódico instigador - por amenazarnos con los tanques si los delirios según él de las propuestas soberanistas siguen su curso? La lucha callejera no existe porque sí, traslada a un espacio público la rabia contenida en multitud de espacios cerrados. Ella no siempre parte de una iniciativa propia para desestabilizar, puede ser la respuesta a situaciones previamente desestabilizadas o a provocaciones directas del estado o de la policía. El problema de la lucha callejera en que se enfrenta en batallas campales contra los peones del establishment  sin tan siquiera rozar a los principales responsables de las situaciones. Como variedad deportiva  puede tener sus méritos como lucha política eficiente es discutible. La lucha callejera,  que pro su propia condición es eventual o esporádica, no es sostenible y solo puede conducir a la lucha dialéctica en su doble sentido: la lucha verbal con los argumentos de la razón expuestos pacíficamente  y la lucha combinada de palabras y acciones. Lo cual nos coloca al principio de esta consideración: se llega a la acción violenta cuando el texto pacífico no es escuchado, pero la acción violenta solo puede espirar a colocar la coherencia del texto en el lugar de la escucha o de la negociación y de su aceptación progresiva.

Tiene poco sentido decir si se está a favor o en contra de las pedradas, sus escenificaciones por repetido obligan a preguntarnos porque no cesan de una vez. No se sostiene pensar que psicologías violentas y personalidades perturbadas la necesitan para sentirse expansivas. Hay resortes que mueven a ella. De otra parte la violencia en si misma, la de los golpes o las quemas, no puede ser evaluadas si no es contextualizándola y sobre todo según bajo qué parámetros es convocada. Frente a las bandas neonazis que están a la derecha de la derecha y que tienen claros objetivos de destrucción de inmigrantes, negros, gitanos, indigentes, hippies o y ante las que el sistema judicial demuestra lo indulgente que es (casos de palizas demostradas no encausados) que salen a la calle con la intención de golpear, qué otra opción queda que la autodefensa. ¿Cómo hablar o reeducar a tipos que se enorgullecen de lisiar y matar? La ley de Talión aun no ha sido erradicada del todo. Los asesinos nos impiden olvidar que son imperdonables.

La lucha callejera no se puede minusvalorar por su condición minoritaria. Tampoco se puede impugnar por el hecho de que haya quien la usa –lo que no hay que poner en duda- para tener un campo de libertad donde desarrollar sus rencillas personales o resolver sus frustraciones, pero es un fenómeno no tan episódico como sucede y no tiene nada que ver con el terrorismo sino con el sentimiento de  impotencia de cambiar las cosas por vías legales. Su problema es que no prepara las condiciones para cambiar nada. Deja un balance de destrucción de cosas físicas que en principio no tienen la culpa de la situación y genera el efecto contrario al que pretende: indisponer un grueso de la sociedad en contra de tales métodos. El activista callejero termina por cansarse de jugarse el tipo y de dejar llamaradas tras su fuga sin que eso sirva de mucho más que redoblar inversiones en sistemas de seguridad y en el coste de policías represivas.

Protagonizar luchas callejeras crea la ficción de un movimiento in crescendo. En realidad los 4 de siempre son los que se citan en formas radicales. Su espera de que la sociedad en masa se sume a sus métodos es una espera vana. Los decorados revolucionarios de otros tiempos han sido la multiplicación por cientos de los actos de lucha callejera. El desmadre general descoloca una realidad pero eso no significa que se sepa como construir su alternativa. Si se puede fraguar de alguna manera es con la lucha dialéctica, la de la palabra contra palabra para que impere la razón justa para otra vida social.

 

Recursos de Estacionamiento y Acampada

Por Jordi SAR Danyiol - 26 de Octubre, 2007, 18:20, Categoría: QUALITATdeVIDA

 

Recursos de Acampada.

Cada vez son más los viajeros que van por libre. Las ferias de Autocaravanning de Barcelona y Rímini demuestran que su potencial de mercado crece. El nuevo perfil del viajero no dispuesto a pagar precios abusivos de hoteles y de campings  se cuantifica. Una parte de la red viaria de Europa está ocupada por viajeros con el cascarón a cuestas. Su imagen sosegada es continua. Su forma de conducir moderada y de ocupar tranquilamente los espacios es conocida. A pesar de eso son innumerables los lugares que ostentan  el cartel de prohibido aparcar a esas máquinas. Me refiero a lugares donde no molestan en absoluto. Es un misterio la razón de fondo de tales prohibiciones, ya que  venimos observando desde hace años su modo respetuoso de estar en los lugares. Cabe sospechar que puesto que se percibe que no generan  demasiado gasto ni por tanto beneficios a nadie, o a los municipios, no interesa facilitarles una ubicación. Tampoco  es del todo  cierto esto, hay lugares como Cerdeña que hay indicadores hacia explanadas donde ubicarse. En otros lugares de Italia hay parkings equipados con cuartos de baño donde pueden hacer otro tanto. También lo hemos comprobado en muchos sitios de Portugal.

Para un ayuntamiento es una deferencia contemplar a los visitantes rodados que vienen con su casa a cuestas, en particular si su término municipal tiene terreno sobrado. Lo mismo cabe decir para mochileros que necesitan un lugar donde acampar. No hay que hacer tanta inversión para una infraestructura de este tipo. Un espacio demarcado y reservado para eso con cuartos de baño y tomas de luz y ¡venga no seamos rácanos! cobertura de wi-fi  también o si eso es exagerado simplemente una explanada, tal como Lloret de Mar tiene una para sus transeúntes motorizados.

La plana del Castell de Cerdanyola del Vallès es un sitio que se podría habilitar para eso en lugar de recargar la ciudad con nuevos edificios, pero si ese lugar es descartado seguro que hay urbanistas para recoger esta propuesta y darle cuerpo y lugar si hay voluntad organizadora.

Como viajero de este tipo de carreros siempre me siento gratamente favorecido en aquellas localidades de Europa que han tenido en cuenta la deferencia de espacios donde pasar la noche, como residente de una ciudad media me sentiría orgulloso que mi ayuntamiento lo contemplara para nuestros visitantes de otras latitudes o países.

La Cuestión de la Renta Básica

Por Néstor Estebenz Nogal - 26 de Octubre, 2007, 14:21, Categoría: DEBATE SOCIAL

 

LAS PARADOJAS DEL PIL RAI y LA CRONIFICACIÓN DE LOS PROTAGONISTAS DEL PARO

Las rentas de inserción son plataformas económicas desde las que, supuestamente, se dignifica a la persona que está forzada al paro laboral y que permiten una movilidad social para el reencuentro con los recursos y las informaciones que le permitan una recolocación, o esa era al menos su idea originaria.

En la práctica de la compleja realidad, los supervivientes sociales damnificados por biografías lesivas tienden a compaginar  esta paga con la de otros trabajos eventuales en el mercado negro de la contratación. Puesto que carece de toda lógica renunciar a esos emolumentos con el encuentro de empleos asalariados que añaden un 15 o un 30% como mucho al monto de aquéllas.

 No sé hasta que punto este fenómeno es estadísticamente preocupante para la economía de un país pero es uno de esos fantasmas de los que siempre se ha podido hablar. Resultando que los subsidios se convierten de hecho en financiaciones parciales a ingresos escasos de la gente que pasa por estas situaciones de extrema necesidad económica.

El Estado y cada administración responsable del asunto están dispuestos a afrontar el crecimiento numérico de parados con pagas como Pirmi o PilRai. Al mismo tiempo controla  hasta la saciedad a sus beneficiados con  actitudes incluso humillantes: Sellados intensivos de 10 días seguidos a horas distintas para impedir cualquier programa de actividad regular, firma de contratos para seguir  intrincados programas anti-paro y a veces, actitudes prepotentes de algunos funcionarios de turno que no ven con buenos ojos facilitar pagas a parados crónicos, mientras ellos tienen que conseguir las suyas  cumpliendo con  tareas ingratas y horarios tediosos.

Un programa de Renda Activa de Inserción de 10 meses proporciona unos 3300 euros: el equivalente a dos pagas mensuales de un salario estandarizado. Un dinero mínimo para este periodo que permite unas condiciones mínimas y en todo caso es un paliativo para no radicalizar conductas y no recurrir a opciones de emergencia supervivencial.

Las personas  acogidas a La Renda Activa de Inserción laboral articulada por el Ministerio del Trabajo o al PIRMi entregado por Benestar Social de la Generalitat o pagas equivalentes dosificadas por otras comunidades autónomas, se verán metidos en torbellinos de controles que en la práctica no van a minimizar el cómputo global del paro, no van a incrementar fácticamente las tasas generales de formación a pesar de las partidas de inversión en cursos de capacitación y no van a atajar el problema de raíz. Lo cual replantea consideraciones antiguas sobre la necesidad de una renta básica y digna para todas las personas hasta que puedan elegir -o el sistema pueda ofertar- sus ocupaciones profesionales para las que están preparadas.

La paradoja de los estamentos que vehiculan las pagas se encuentran que por cada beneficiario gastan importes superiores al monto que aquel recibe contratando centros de estudio intermedios, a menudo deplorables, y alimentando toda una maquinaria de control (las OTG ,el INEM...). Esto es así porque la tesis oficialista del paro es que es la consecuencia de objetores laborales o más específicamente de un fenómeno de abstencionismo y de vagancia.

Mientras no sea reconsiderado el paro como el efecto inevitable de un modelo laboral y económico de competencialidad y rivalidad en la que está ausente un principio de colaboración, irán variando los tipos de partidas presupuestarias para llenar los estómagos -y tapar las bocas de paso- a quienes las han venido necesitando por quedar excluidos de los puestos de trabajo pero no atajarán jamás el paro como producto  inherente del sistema capitalista.

Una renta básica institucionalizada por la que no tener que pedir perdón  al recibirla dignificaría la situación pero sobre todo replantearía el debate en otros términos, al entender que siempre habrá una población pasiva en el modelo social en el que vivimos cuya forma de contribuir a la sociedad  sea por otros circuitos extra productivos. Ni siquiera la reivindicación de trabajo para todo el mundo, (parámetro por cierto que va en contra de la misma lógica economicista del sistema) es progresista aunque a primera vista a encabezado y seguirá encabezando innumerables manifestaciones. Hay gente que ha nacido para vivir o ha aprendido que su biografía no pasa por malbaratar su tiempo tras trabajos absurdos y salarios escasos. Esto no refiere tanto a la gente de “casa-bona” y marca social con rentas de por vida, también a la gente sin linaje que no está dispuesta a seguir la tradición de los esclavos. No hay duda que una parte de subsidiarios (está por ver su porcentaje) se acogen al paraguas asistencial esgrimiendo razones limitativas del mercado laboral pero confesando en su intimidad su deseo particular de vivir de gorra o tener lo básico asegurado sin tener que ir a perder el tiempo despachando en tiendas o siguiendo el ritmo de las máquinas industriales. Teniendo en cuenta esta sub-realidad  la renta básica por decreto ampararía a ociosos confesos, aunque también a anti-laborales como objetores de conciencia, lo cual no quiere decir enviara al parasitismo extremo a unos y a otros. Desde la ociosidad no tiene porque caerse en la pereza total. Puede abrir puertas para otras actividades creativas.

Esta propuesta es necesariamente polémica, aunque no haga otra cosa que reconocer la verdad de la exclusión permanente del trabajo de algunos sectores sociales para los que seguirá siendo necesaria una cuantía económica para su mantenimiento, salida evidentemente de los sectores productivos y en detrimento de otros presupuestos nefastos, tales como los militares. Por lo que una renta básica permanentizada no afectaría el nivel de calidad de vida de la sociedad ni reduciría los beneficios de quienes se matan trabajando para obtenerlos. Como es sabido la mayoría del dinero que se consigue y se acumula es para patrimonios y asuntos superfluos siendo una minoría la que se emplea para subsitencia. La renta básica contempla este mínimo.

 

Vigilar la Praxis de Gobierno

Por Sussana Maraselva - 26 de Octubre, 2007, 13:52, Categoría: CORREOconElPODER

Es un clásico que la ciudadanía se queje por una mala praxis de gobierno. Saberlo parapeta a los profesionales de la gestión de la cosa pública -en el ámbito que les corresponda- para no sufrir más de lo justo y necesario y que se tomen la temporada de sus cargas con filosofía parsimónica. Hoy cuentan con  instrumentos participativos de opinión, como las secciones de comentarios que articulan los ayuntamientos que se precien de democráticos, donde consultar para no olvidar la sensibilidad pública y la cantidad de miradas que los controlan.

 Puede ser una buena costumbre (casi debería ser un decreto) que los electos en un consistorio (para una parte del electorado al menos) lean opiniones de la sociedad como primera acción de despacho. Antiguamente daban más información del estado real de un país las cartas al director  de los periódicos que sus titulares grandilocuentes de inauguraciones de puentes y presas. En la actualidad, los foros y comentarios libres también la dan, a veces mucho más sincera –aunque pueda ser interpretada como brutal- que el protocolo de los plenos  o de otros espacios presenciales mediatizan. Si yo fuera concejal, conceller, ministro, alcalde o presidente (¡para otros con tales caramelos!) dedicaría una buena parte de mi horario profesional a leer comentarios y propuestas y quejas de mis ciudadanos anónimos para incrementar una visión más global del estado de las opiniones y de las sensibilidades. La sección de opiniones, por tanto de quejas y protestas como parte del lote, es una vitrina interesante y barata a la realidad diariamente reactualizada suponiendo una poderosa fuente informativa sin necesidad de acudir a costosos estudios de mercado para conocer quien sigue siendo el favorito político de la población. La población, -toda esa amalgama de un nosotros anónimo- valora mucha la calidad de vida por encima de la ideología del partido de mando, lo haya votado o no. Hoy día, cualquier consistorio sea del bando que sea está obligado a cumplir con mejoras urbanísticas concretas y no condenar al territorio bajo su administración a un crecimiento insostenible. La población, nosotros, queremos ciudades bonitas, espacios de recreo, la atmósfera más limpia con más árboles, y gestores al mando que no nos tomen el pelo, que inviertan en las mejoras prometidas y que avancen en los esquemas de convivencia y coexistencia intercultural y con nuevos espacios para el goce y el ocio y equipamientos culturales. Sí,  ya se que eso es colocarse en la posición un tanto pasiva del vigilante de la gestión sin querer asumirla directamente. Pero así están las cosas, la sociedad se divide entre quienes optan por profesiones para su arreglo y quienes vigilamos de cerca que realmente se ajusten aquellos a su rol. Las dos partes se necesitan mutuamente.

 

Conflicto de Clases y conflicto interindividual

Por Néstor Estebenz Nogal - 24 de Octubre, 2007, 19:58, Categoría: General

Del conflicto de clases al conflicto interindividual[1].

La teoría de la lucha de clases facilita las cosas. Dota a sociólogos y militancias por un mundo nuevo de un análisis reduccionista. Dada la sociedad jerárquica, la  pertenencia de clase prefigura  el potencial de conciencia de tal, necesario para cambiar el ritmo de la historia. La ubicación en la clase alta o en sectores privilegiados o nacer en el seno de las clases desposeídas determina los intereses de lucha de cada cual. Es así que la biografía personal estaría hipotecada, desde el principio, por ese sello de pertenencia. Los pobres quedan condenados a luchas para dejar de serlo y los ricos a no perder ninguna porción de sus recursos o patrimonios. Esa interpretación nos coloca ante un gran conflicto que el marxismo ha señalado como contradicción principal, cuyo antagonismo no admite reparación si no es con el alumbramiento de un nuevo tipo de sociedad, la socialista en la que todo sea de todos.

A fuerza de analizar la cuestión en términos de clase se ha olvida la responsabilidad histórica y personal de cada individuo frente a los otros. Esa segunda fuente de interpretación coloca el lugar de la conciencia en cada sujeto en concreto, en cada persona, en cada cuerpo andante. Ese segundo tipo de analisis lleva a que la reflexión aterrice en los conflictos entre el yo y el tú  además de los que puedan  continuar habiendo entre el nosotros y vosotros.  Mientras la teoría de la lucha de clases ha servido para una interpretación de la historia y de parte de su proceso (no todo), la interpretación de los conflictos inter-individualistas coloca el principio de realidad multi-repartido en cada idiosincrasia personal. El otro es el límite contundente del sujeto. El hace de barrera al yo. El conflicto interindividual es aquel que se mantiene en estado de latencia dada la diversidad de conductas contradictorias que concurren en cada realidad y  territorio y luchan por repartírselos. El hecho de pertenecer a una clase social u otra no exime a los individuos de sus responsabilidades frente a la realidad inmediata que comparten  sea la que sea. El sello de grupo y el origen de clase no exoneran a nadie de ser quien es. El fin pues no justifica los medios. No hay ninguna supuesta misión histórica para cambiar el futuro que proporcione una coartada para estropear el presente más de lo que está. Mientras la polémica entre intereses de clases está circunscrita a los núcleos apasionados de la prosa política, la polémica de los conflictos interindividuales atañe a todo el mundo. Lo que impera ante cada otro son tomas de posición elaboradas por experiencias que se han convivido mutuamente. De cada otro queda la verdad de sus hechos y la hipótesis de sus palabras mientras que de la clase en su conjunto hay tal suma de variables que se hace difícil mantenerla dentro de una categoría segura  de su destino histórico. 



[1] http://disc.server.com/discussion.cgi?disc=201407;article=2656;title=Hoyenelmundo

Genética y Racismo

Por Jesús Ricart - 24 de Octubre, 2007, 19:49, Categoría: CONFLICTOLOGÍA

Las teorías racistas se apoyan en supuestos bien interpretados estudios de la genética. El fascista Frente Nacional legitima su propaganda acudiendo a la biología moderna por su supuesto sostén a la inferioridad genética de los asiáticos, los africanos y los judíos (Rose 1987) basado en un determinismo biológico que en un última instancia analítica se ve comprometido en la afirmación de buenos y malos genes, que producirán comportamientos adecuados o no, o de talla o inferiores. Una teoría genetista del comportamiento ha acabado por invocar praxis de psicocirugía y psicofarmacológicas como incisiones en el espectro mental que hay detrás de las conductas para segar motorizaciones estimadas socialmente como inadecuadas. Autores como Mark y Ervin han llegado a justificar conductas sociales de amplitud  caracterizadas por protestas no como respuestas del segmento social a los atropellos de los que era víctima, sino por  las anomalías físico-genéticas de sus líderes, o de los primeros en rebelarse habida cuenta de que no son la mayoría. Siguiendo el desarrollo de este postulado hasta sus últimas consecuencias, la historia será explicada por disfunciones bioquímicas de sus protagonistas más destacados, en tanto que su disfuncionalidad les llevara a escapar a la homologación y a las normas vigentes, e impactarían empáticamente a otros (las masas) en sus seguimientos por unos idearios. En lugar de entender la violencia reactiva como una reactancia preinscrita en los códigos de conducta potenciales de todo ser, sometido a unas condiciones de opresión determinadas, en tanto que  parámetro estimulativo externo de agresión previa, esos autores ven en las conductas violentas una raíz incuestionablemente enferma. La violencia es un indicador del estado de desarrollo de una especie. Es obvio que a más necesidad y recurso de ella menos intelección para auto gobernarse tiene.

Los resultados del test de inteligencia Alpoha del ejército usa mostraba que los negros de ciertos estados del Norte obtuvieron promedios de puntuaciones más elevadas que las de los blancos de ciertos estados del sur, aunque los blancos siempre puntuaran mejor que los negros en un mismo estado. La crítica capital a esa clase de tests de evaluación es por  su contenido cultural discriminatorio  que suele coincidir con ítems propios de pertenencia a la propia de las clases dominantes. La escuela de Chicago ha intentado desvestir los tests de toda contaminación culturalista, evitando así su riesgo discriminante.

Lo grave es que las posturas biodeterministas que se abrieron paso llevaron a tratar de detectar la posibilidad psico-conductual de los sujetos en entrar en  crisis de conflictos en los hábitats productivos donde se ubicaban. De ahí  innumerables baterías de tests para dictaminar con análisis de susceptibilidad, la vulnerabilidad y la permeabilidad versus la indisposición y la rebeldía de los trabajadores sometidos a unas condiciones de trabajo (léase, de explotación) determinadas. La expansión del pensamiento biodeterminista ha llevado a afirmar la superioridad masculina por siglos de evolución de sus genes o la inferioridad negra por su incapacidad compensativa en manejar profundas abstracciones intelectivas.  Las propuestas de inferioridad genética de los negros a los blancos en los supuestos de habilidades cognitivas “demostrados”  por pasación de tests Jensen y Eysenck necesitaban entrar en cuadros justificatorios que estuvieran a la altura de sus personalidades públicas y “científicas”. La teoría socio biológica de E.O.Wilson, hizo inevitable la publicación de más trabajos en su línea dado lo atractivo de la teoría esgrimida. De hecho, el debate conectaba con una elaboración continuada e históricamente presente de las obras deterministas, como consecuencia de las contradicciones sociales presentes en la sociedad (fundamentalmente dadas por las divisiones de clases, de poder y de distribuciones de la riqueza) para las cuales se necesitaba un cierto modelo explicativo por encima del análisis social estricto. Limitar los debates a las superestructuras y estructuras sociales siempre permitiría viaductos esperanzadores para luchas sociales por el cambio y por la equiparación de recursos e igualdades. Recurrir, por el contrario, a una dimensión conceptual  intocable que tuviera que ver con los profundos y misteriosos mecanismos de la naturaleza humana, podría permitir una especie de salvoconducto para las clases dominantes para mantenerse a salvo de las avalanchas de los ciudadanos de una supuesta inferioridad, resignados con ella. Organizaciones notoriamente de derechas y de retroceso histórico como el Frente Nacional británico o la Nouvelle Droite francesa sostienen que el anti semitismo y el  racismo son sucesos naturales y que no pueden ser eliminados (mal) citando para ello a Wilson y a Harvard como referencias de autoridad. Las estructuras parlamentarias de Centro Europa ven alarmadas el peso  en el electorado de segmentos políticos que abogan por la raza y sutilmente por la pureza étnica y en contra de las políticas de tolerancia de convivencias de poblaciones de varias procedencias mundiales. El propio Khol hablaba de cerrar filas comunes frente a la extrema derecha que quiere hacerse con representantes parlamentarios. Sin duda, para el viejo mundo con toda su historia no ha quedado del todo erradicados los fantasmas de una involución, no tanto en el sentido de una reproducción lineal de las condiciones del alzamiento nacionalsocialista de antes de 1939 como por el rebrotamiento de mentalidades que niegan tanto la contundencia dramática de los sucesos bélicos de exterminio como la sociedad basada en la oportunidad multidiferencial. Distintos parlamentos tienen en sus agendas mediatas el enfrentamiento a la elaboración y gestión de leyes ejecutivas que restrinjan la intervención de un tipo de ideologías organizadas de carácter discriminacionista y xenófobas. Mientras tales formaciones se mantengan en el umbral fronterizo con la ley los marcos de estado están un tanto obligados a admitirlas, aún presuponiendo que bajo sus disfraces hay intencionalidades rotundamente violentas y destructoras.

En El Ejido, Almeria, localidad de  60mil habitantes con personas de unas 80 nacionalidades se enturbió su imagen en febrero del 2000 con el bote xenófobo que sembró el pánico entre los inmigrantes magrebíes. Otros detalles puntuales como atacar a alguien por su aspecto, su color o su indigencia aunque no tenga la envergadura propia de una razzia indica todo un mar de fondo de resentimiento de racistas. La acusación de racista en la actualidad es de una categoría más brutal incluso que la de homicida. El racismo es una coartada ideológica para imponer la fuerza superior de quienes se creen los elegidos. Sus argumentos son nefastos y sus seguidores, que no por pocos hay que evaluar en su justa medida, tratan de solventar sus fracasos personales, posiblemente considerándose víctimas, apuntándose a banderines en los que poder ir de amos y dueños de situaciones.  La genética no da ningún argumento a favor de la segregación de una raza, una cultura o una etnia en función de su capacidad. Si alguien ha demostrado no tener capacidad intelectiva a lo largo de la historia y una inferioridad aplastante en hacer valor las cosas por la vía de la razón han sido los fascismos y los todopoderosos esclavizando a sus rivales vencidos. El estudio genético de las diferencias no ha explicado ni explicará que unos individuos de la especie estén predeterminados para el mando o más dotados para el control y otros estén condenados a la servidumbre.

Actos Solidarios

Por Suso Ricmor - 24 de Octubre, 2007, 18:45, Categoría: DEBATE SOCIAL

La solidaridad es uno de los grandes temas humanos. Uno de los más hablados. Se reconoce como una tendencia empática que una persona proyecta hacia sus semejantes por el hecho de presumir una identificación existencial. Es una de las formas que concreta la ayuda mucho anterior a su perspectiva cristiana refigurada como caridad y posterior  e independiente a todo decreto religioso que obligue a ella. La solidaridad ha ido pasando de formar parte de las configuraciones personales y espontáneas a formar parte de los proyectos organizativos e institucionales que la articulan para ayudar a quienes la ayuda les supone una cuestión primordial o subsistencial. Hay tantas vías para ejercerla que es difícil que alguien pueda no sentirse solidario con su prójimo. Directa o indirectamente hay formas de colaboración. Un ejército de oenegés propone cuotas de colaboración para ayudar a aquellas partes del mundo más necesitadas. Muchas vinculaciones solidarias pasan por la asepsia de tener domiciliada una cuota periódica de contribución desentendiéndose más o menos de lo que se va a hacer con ella.

De tarde en tarde los trapos sucios de algunas organizaciones salidos a la luz demuestran que no están exentas de las bajezas humanas, de las traiciones y de la utilización fraudulenta  de los fondos financiando enriquecimientos personales. El fraude es una constante de la que tampoco se han librado asociaciones altruistas. No entremos en eso ahora y aquí. La cuestión es que las peticiones de ayuda se han generalizado y hasta podemos decir que asistimos a una cierta performance de su industrialización.  El mundo no tiene  menos pobres ahora que medio siglo atrás. Todo lo contrario. Se sigue muriendo de hambruna  y  de enfermedades  en un mundo que está tocando los extremos máximos de su tecnocracia y de su poder económico. La solidaridad institucionalizada no consigue resolver las miserias. Parece más bien que contribuye a su permanentización. Nos hemos acostumbrado a que haya una parte de la sociedad permanentemente desfavorecida y quienes tenemos la suerte biográfica de pertenecer a la otra más favorecida, ejerciendo la solidaridad regulada a veces crea el efecto de disculpa psicológica de como está el mundo. Hay una paradoja solidaria, la de consolidar a quien la recibe en su dependencia permanente sin enfrentarlo a un cambio radical y productivo de actitud ante la existencia. Una curiosidad estadística: todas las ayudas en concepto de Solidaridad recibidas en África han sido igualadas por todos sus gastos en conceptos de guerras intestinas.

Más allá de la solidaridad como principio universal o como práctica regulada, los actos solidarios incluyen una multitud de gestos de deferencia hacia quienes los necesitan. No implican necesariamente grandes sumas de dinero ni siquiera gastos de poca monta. Suponen muchos actos variados cuya espontaneidad  se  especifica en cada momento en que nos hace protagonistas de ellos. Recoger a alguien en la carretera que hace autostop o pide ser llevado, invitar a comer a alguien que tiene hambre y no puede pagarse la comida; dar una información crucial que puede salvarle una situación a alguien confundido, darle unas monedas  a alguien que lo necesita para tomar el metro forman parte de un anecdotario con los que de ordinario la vida urbana te emplaza con una cierta frecuencia. Depende de las ciudades y de los momentos las formas solicitantes de ayuda siguen unos estilos u otros. También están sujetos a modas y a un tipo de frases. La constatación de profesionales que se acogen a la solidaridad anónima nos convierte a los solidarios en poco menos que estúpidos cuando después de nuestras atenciones comprobamos que no hemos hecho otra cosa que contribuir al parasitismo. La picaresca de vivir del cuento lleva a mucha gente a especializarse en su drama para conmover la escucha ajena y poder vivir de ella. He asistido a muchos actos solidarios en los que los necesitados eran verdaderos actores de su drama sacándole el máximo de partido. También he asistido a lo contrario: la absoluta indiferencia del público ante engañabobos con miserias poco creíbles.

La solidaridad es un criterio delicado que necesita seleccionar la diana de su contribución. No todo el mundo que pide ayuda la necesita o se la merece y al revés: hay quien no la pide y la necesita más. En un mundo solidario el intercambio de conductas de ayuda generaría una progresión matemática creciente de superación de necesidades hasta el punto que en muy pocos tiempo nadie necesitaría pedir auxilio. Si eso no pasa es porque la misma solidaridad se convierte en una fábula cuando no en  un negocio, en una auto justificación cuando no en una disculpa para seguir tolerando un sistema social injusto.

A escala del comportamiento personal la vida lleva a hacer espontáneamente pequeñas ayudas. Lo cierto es que cada vez menos. Cada individuo vive en su perímetro blindado e ignora lo que le pasa al de al lado. La indiferencia es tan absoluta que la gente va por la calle o por los espacios públicos sin mirarse directamente a los ojos. A veces sin responder si quiera cuando es preguntada. De todos los registros conductuales el de los actos solidarios no es el más numérico. Se hacen más regalos que actos de solidaridad. Su conexión es clara: ambos implican gestos deferenciales pero mientras uno dejo un rastro y una personalización quedando constatado  el otro solo deja el acto como muestra fuera de quien lo hace.

Para ejercer la solidaridad  de una manera improvisada hacen falta  dos cosas 1. Tener la disposición de ánimo o el criterio seguro para hacerla y 2. Verificar que se corresponde con una necesidad real de la persona a la que se le da.

Cuando después de ayudar por sistema se recogen experiencias despreciativas de alguna gente que no se merecía la ayuda prestada uno se pregunta si el registro de actos solidarios puede ser tan sistemático como se presenta.

De la misma manera que la ayuda por sistema no se puede imponer siempre a quien la rechaza no siempre la solidaridad espera se corresponde con las necesidades reales de quien esta a la espera.

 La solidaridad puntual sea del  tipo  que sea; material, económico, verbal, defensiva  o de apoyo genera formas de relaciones concretas. Presupone una posición cooperante que no tiene porque ser creativa pero sí enriquecedora en cuanto que en la practica socializa recursos. Supuestamente quien recibe solidaridad recibe también la pauta educativa para reproducir tal conducta en otros en cuanto tenga oportunidad. También es cierto que su cantidad guarda relación con su demanda. En la sociedad individualista no está bien visto pedir ayuda o favores puesto que es sinónimo de no triunfo. Se llega a situaciones extremas: pasarlo mal antes de pedir auxilio. Las procesiones van por dentro. Todo el mundo contesta que está muy bien cuando es preguntado.

Desde que tengo en cuenta los gestos solidarios espontáneos advierto que recibo menos o ninguno frente a los que proporciono. Tampoco se trata de buscar un equilibrio. Cuando alguien espontáneamente tiene una deferencia de ayuda me quedo gratamente sorprendido aunque haya sido por un detalle insignificante. La vida urbana tampoco presenta diariamente situaciones en las que intervenir para ayudar. Algunas incluso (los continuos accidentes en vías supertransitadas) detenerse a ayudar va en contra de la misma ayuda y quienes ralentizan el coche lo hacen por el morbo de la curiosidad más que por el principio de solidaridad. En cuanto a los que protagonizo no de todos creo que he procedido correctamente. Algunas veces tras descargar al viajero que he subido en autostop he tenido que reconocerme el error de haber complacido su demanda. La solidaridad pasa por una ecuación: ayudar a quien se ayuda, aunque eso no siempre se puede advertir de inmediato.

En todo caso una sociedad dinámica con más cruces de demandas de la gente pidiendo lo que necesita y más ofrecimientos espontáneos dándoselo será incomparablemente mejor que la actual en la que cada cual vive en su mundo privado, temeroso y parapetado.

¡Basta!

Por YASHUAbcn - 22 de Octubre, 2007, 18:40, Categoría: General

¡Basta!Sí, Basta de tanto neonazi. V.Brod 10 jul 2007

Trieste. En la explanada-parking junto al lungomare Benedetto Croce suelen pasar la noche viajeros con sus autocaravanas o furgonetas de tránsito. Cerca hay varios establecimientos de ocio nocturno. Es un lugar que ofrece confianza para instalarse. Este verano ha recogido al menos un episodio vandálico tal vez de algún etílico cuyo delirio tremendista no lo disculpaba pintando las carrocerías de vehículos para dormir, con  sus  usuarios dentro. Material empleado: betún cuya eliminación con un disolvente ordinario no es posible. Palabra ¡Basta! Escrita al estilo grafitero y con un las letras  pc  y una estrella para más inri como firma y símbolo añadidos. Fuimos varios los  agredidos de esta manera silenciosa con nocturnidad y alevosía. Los vehículos-víctimas presentábamos distintas matriculas: Cz, Pl, Bg, E, y tambien  I. El majadero de turno nos ordenaba basta a nosotros. A todos, parece ser. La ilógica de la pintada ha sido total. No era xenófoba puesto que incluía una matricula al menos del propio país  Ts del mismo Trieste. El descerebrado en cuestión ¿a qué le estaba diciendo basta?, ¿a los viajeros, a los que nos buscamos la vida por nuestra cuenta sin usar hoteles o camping? Era un comisionado especial por la industria hotelera para neutralizar a  los viajeros autónomos para que no diéramos mal ejemplo? No lo creo. Cada vez que alguien escribe la palabra basta convendría que pensara que le sobra de si mismo y que no tenemos porque tolerarle los demás. Inevitablemente es el grito en el que terminamos por caer todos hartos de tanta chusma anticultural, cuyo gamberrismo como recurso ocioso extra nos satura de palurdos e individuos superfluos para la vida comunitaria. Imaginamos al mamarracho con su cilindro de betún en el bolsillo en uno del os pubs cercanos tratando de ligar y recibiendo calabazas y en un momento de irritación incontenible salir al ataque de los durmientes tranquilos y pacíficos para descargar su ira contra los rechazos recibidos. Sin duda estaría diciendo basta a su malhumor, a su malanoche, a su vida de desgraciado.

En El Exhibitorio

Por YASHUAbcn - 18 de Octubre, 2007, 21:20, Categoría: The OBSERVER

. Leskovac Serbia  2007 jul 14

En las ciudades serbias la calle principal, o la parte más neurálgica de ella, es vetada al tránsito desde el atardecer hasta medianoche. Es el rato en que la gente, al menos en verano, puede ir a pasear y ocupar el lugar de los coches. Suele ser  un tramo de pocas manzanas de recorrido, suficientes para darse a ver y mirar. Ese es un ejercicio relativamente discreto. Todo el mundo  se concentra ahí. Suele ser el lugar más comercial y donde también hay establecimientos y bares. Las cuadrillas suelen ser pequeñas, de 3, 4, 5 personas; 6 es ya una barbaridad. La edad es la  de los despertares, 12, 13, 14 años, es la que más llama la atención. Las niñas se visten de mujeres calzando tacones y alcanzando la proximidad del cielo con unas pulgadas de más por sus zapatos, los niños de la misma edad quedan todavía abajo más cerca de la tierra, en el lugar de la inocencia. La tradición marca rigurosamente: los chicos con los chicos y las chicas con las chicas, aunque de ambas partes no se quiten el ojo para fijarse en alguien o hacer que alguien se fije en uno. El exhibitorio forma parte de las artes de seducción modernas. Es una autentica pasarela de campaña que funciona cada día. El personal se viste con sus galas y sale a ver lo que encuentra. Serbia y fuera de Serbia, en todas partes hay algo parecido. Las calles mayores, los puntos neurálgicos de bares, los paseos marítimos en las ciudades costeras vienen a cumplir esa misma función. El paseo y las plazas principales se configuran como ese lugar para las miradas. En las ciudades pequeñas y en sociedad aun por  desarrollar el exhibitorio es mucho más evidente que en las ciudades grandes, en las que el aumento de las zonas céntricas con multitud de calles y la ansiedad colectiva recluye los exhibitorios  más en los espacios entre paredes.

Ignorancia y Poder

Por YASHUAbcn - 18 de Octubre, 2007, 20:47, Categoría: Las PAREDES HABLANTES

“La ignorarancia de los unos es el poder de los otros”.(transcripción de pintada mural.). El poder es algo a conjugar en formas plurales. No hay un solo poder ni hay tirano por poderoso que haya sido que no haya tenido que rendir cuentas al grupo de  poder que lo ha sustentado. Al analizar la microfísica del poder,  los procesos al detalle que lo configuran; nos encontramos con que los factores de enajenación son los que más responsablemente lo determinan. La ignorancia contante de unos permite que otros saquen provecho de su negligencia. La ignorancia (el no querer saber deliberadamente o el no querer saber de facto) está detrás de su constitución. La ignorancia, o mejor dicho el sometimiento a ella, es una forma tradicional de dominio. Cuanto menos sepa el que no sabe más podrá engañarlo quien se aprovecha de su no-saber. Eso no significa que el aprovechado lo sepa todo. Le basta con saber lo suficiente para tener oportunidades de manipulación y suficiente fuerza imperativa como para imponer sus órdenes. En ultima instancia un poder central existe porque poderes periféricos se lo permiten y estos a su vez se auto constituyen como tales porque distintos reinados de siervos o supeditados lo aceptan. En el fondo la supeditación social indica: 1. la delegación de representaciones a otros, sea voluntaria o impositivamente. 2. La espera de conseguir un intercambio con tal delegación, la de un amparo o una protección y  3. Disponer de las vidas privadas para dedicarlas a los negocios y beneficios. Quien no se ocupa de la política, el arte de hacer y deshacer las situaciones sociales, indirectamente  se queda sin razones de peso para discutirle tal como la hacen quienes se dedican a ella por profesión o vocación. El esquema de dependencia es fundamentalmente el mismo que con cualquier otra delegación. El súbdito encarga -metafóricamente- al poderoso a que le regule su destino. El echo de que la mayoría opte por no hacer política activa como constante diaria no significa que nos desinteresemos de nuestros destinos pero si que apuesta por otro modo de tratar con los hechos haciéndoles un seguimiento consciente sin entrar en peleas de  perros rabiosos por el hueso para gestionar tal o cual fragmento de poder. Lo cierto es que una casta de poder cuenta que una mayoría social prioriza sus misérrimas existencias a estar continuamente en la critica de lo que aquél  haga. En su estudio sabe que hay una opción consciente y madura de ignorancia. El apoliticismo es una de sus  denominaciones. La triste y famosa frase del “soy apolítico” que en algún momento quiso simular ser de corte anarquista y que se ha generalizado en todo aquel tipo de personas que les importa nada en la sociedad en la que viven, es un indicador de una subcultura nefasta. Declarar  que la política no interesa nada o que la clase política es una cueva de estafadores tiene más que ver con el postulado de no querer saber nada de nadie (una desconsideración para la sociedad y para el mundo en general) y en consecuencia con una predisposición a la ignorancia, que no con una elección pura o más revolucionaria o más crítica.

Hay dos clases de ignorancia: la que victimiza a los ignorantes que pese a sus esfuerzos se les ha privado del acceso a la escolarización, al alfabetismo, a las lecturas y al saber en general, y quienes han optado por dar un  carpetazo a todo eso en su conjunto por temor a la fatiga o por confundir  el saber con el poder de los amos del mundo. Hay un trasfondo histórico que conecta con esta segunda  posición. Hubo un tiempo en que el saber letrado estaba en manos de unos pocos y estos coincidían en ser los secuaces del poder instaurado. Era el tiempo en que el latín era el privilegio de la gente culta y que la interpretación de la historia y de los libros solo era posible para quienes sabían descifrar los signos gráficos. No es extraño que en aquel tiempo los desgraciados de los reinos del mundo lucharan contra los amos y su control del saber. En Alemania, Martin Lutero creó una revolución –aunque lo planteara en términos de reforma- dentro del catolicismo al traducir al alemán la biblia y facilitar su lectura al pueblo amplio además de cuestionar las formas tan burguesas de los profesionales que aterrorizaban a las gentes con el infierno.

La lucha contra la ignorancia ha pasado y sigue pasando por dar muchos pequeños pasos. La consigna comentada sigue teniendo tanta validez ahora como en un tiempo lejano en la que se inventó. Nuevos tipos de ignorancia vienen a contaminar los panoramas coexistenciales. Toda información que compete a todos y es controlada por minorías que especulan con ella es una forma de sometimiento colectivo a la ignorancia. Si hay algo que no se puede permitir la persona postmoderna es vivir sin saber en que mundo está y morir sin saber qué y quien lo mata.

La discusión contra el poder constituido y las salvajadas con las que se apuntalada no quita la discusión contra sectores de ignorantes que lo han apoyado. La ignorancia es la principal aliada de todo estado que se quiere perpetuar a costa de que la sociedad crea que es la mejor oferta histórica de la que puede disponer. La ignorancia se perpetúa en tanto los ignorantes son los primeros en creer que no son dignos del saber y que este depende de curias, expertocracias, burocracias y cortes palaciegas. Mientras un ser humano crea que no tiene un saber a conquistar la humanidad entera seguirá sufriendo sus cadenas existenciales por no aceptar la lucha por alternativas sociales basadas en la inteligencia, el conocimiento, el recíproco reconocimiento de la gente entre si, el apoyo mutuo y la justicia espontánea.

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