El Blog

 
 

Calendario

<<   Junio 2006  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30   

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog
 

La previsibilidad de lo fatal.

Por Sussana Maraselva - 20 de Junio, 2006, 0:16, Categoría: DEBATE SOCIAL

 

“Hagamos que las previsiones no se cumplan” Es un slogan de la DGT refiriéndose a las docenas de personas que van a morir en el siguiente puente o fin de semana. Puede oscilar entre 30 y 40 y determinadas semanas excepcionales como las vacaciones de semana santa superar las 100.  La muerte es calculable. La cantidad de muertos son previsibles. Lo son en las guerras, en las tragedias climatológicas y en esta especie de guerra social en la que participamos todos y que nos hace ser víctimas potenciales si tenemos la mala suerte de cruzarnos con alguien cuya temeridad suicida provoca la muerte ajena. Lo interesante de la sociedad informatizada es que proporciona cuantiosos y valiosos datos para el conocimiento general. Con ellos se puede incrementar la consciencia: único gran factor decisorio para la corrección de conductas y la reobtención de pautas que reduzcan el peligro y la tragedia. Pero una semana tras otra y un año tras otro la publicación de esta estadística de la fatalidad parece que no va en contra de sus cifras. Éstas son el mudo y austero resultado de una manera de conducir coches, también de una manera de vivir. Sabido es que el automóvil es  para mucha gente la prolongación de su personalidad y con la potencia y velocidad de sus máquinas tratan de suplir los defectos y déficits de sus físicos menguantes o de sus semblantes disminuidos. Todo aquello que no es una persona en la vida social y real puede pretender serlo en la carretera poniendo en peligro su vida, la de los suyos y la de los demás. En lugar de comportarse como un usuario corresponsable de la red viaria es un criminal inconsciente al mando de su coche que toma por un juguete. Conduciendo por las carreteras de algunos países lo extraño de  la cifra de mortandad es su escasa cantidad. El hecho es este: todos los conductores saben que la carretera produce muertos. Los esloganes como el comentado, entre otros, son más y más claros y contundentes y la gente sale diariamente a las carreteras sabiéndoselos de memoria. Sin embargo  nadie puede asegurar no tener un encontronazo con la tragedia. Pero no se trata de una cita casual. Depende de cómo se conduzca, del respeto a las señales cuando son lógicas, de los adelantamientos y de la velocidad si se va a regresar a casa en vida o se va a ser el protagonista del siguiente sepelio. Hay gente que les aterroriza este tipo de mensajes. Temen a la verdad. Prefieren seguir en la mentira y creer que cuando suceden accidentes es por una fatalidad mayor, a causa de patinazos o de fallos de motor y descartan para lo último el factor del error último. Ese autoengaño está nutrido por la urgencia que tenemos de confiar en los demás y presuponer que a nadie se le va a ocurrir cambiar al carril contrario o crear tensiones a otros conductores. Su percepción está equivocada. La gente muere en el frente, o va a la guerra a eso a morir víctima de malos entendidos y por lo que les mandan. La gente al conducir también puede morir y puede matar. Un vehículo es un arma letal mal manejada. Ha empezado a haber castigos ejemplares en la magistratura enviando a prisión a gente que ha producido lesiones graves o muertes. No es suficiente la retirada del permiso de conducir. Eso no devuelve vidas ni la salud corporal en los accidentes inocentes. Se hará imprescindible aplicar justicia reparatoria: que el causante de daños además de impedirle que los vuelva a cometer repare con su trabajo contributivo y su capital aquel mal que se ha ocasionado por su culpa.

Además de individuos deseducados y sobre potentes que les puede más la máquina que al revés hay que pensar que las carreteras no están preparadas para altas velocidades  que pueden asumir los vehículos salidos de fábrica. La nueva tecnología que deberá incorporársele será limitadores de velocidad o adaptadores específicos en función del estado  objetivo de cada carretera en la que se circula y del estado subjetivo del conductor en cuanto a ebriedad o sobriedad y otras facultades.

El slogan de la dirección de Tráfico, que ya nos tiene habituados a una publicidad directa, correcta y de alto poder sensibilizador es transpolable a otras muchas situaciones de la vida social. Hay demasiados eventos previsibles que confirman tendencias sociales y de comportamiento  pendientes de superar que son deplorables y obsoletas. Oponerse al cumplimiento de la previsibilidad en sus campos es estar por un mundo lleno de variables, de nuevas conductas contributivas a una vida mejor, más segura y en paz. 

 

Blog alojado en ZoomBlog.com