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Encontrarnos en Internet: “Engañar” al Google.

Por YASHUAbcn - 20 de Junio, 2006, 0:22, Categoría: COMUNICACIÓN

 

Internet es la expresión práctica de la democracia. Es la gran herramienta de la ciberconsciencia generada por la  modernidad tecno-informática. Si alguna vez alguien dudó de la escasa participación social y opinativa que acuda a Internet. Ahí encontrará de todo, en todas las lenguas, de todas las procedencias, de todas las opiniones, con todas las grafías. En pocos años la red se ha ido convirtiendo en el lugar de depósito de comentarios, informes, noticias, análisis de toda clase, recensiones, descubrimientos, literaturas y ensayos varios. Es cuestión de tiempo que todo lo que está en soporte papel, en el de celuloide o en banda magnética pase a estarlo completamente en soporte digital.

 La posibilidad de la socialización es abierta, pública y admirable. Nunca antes, la humanidad pudo pensar en gozar de algo tan formidable como el recurso internáutico. Para cualquiera que necesite cualquier información le basta acudir a un buscador  y poner las palabras claves en el campo de búsqueda. Google es el más famoso de los buscadores, tanto que su mención se ha popularizado y su palabra se ha convertido en banal a pesar de que su pronunciamiento sea confundido por un acto de gargarismo para la vocalidad hispana. Acudir al Google tiene la misma función que antiguamente tenia la de ir al  librero o al bibliotecario. Los estudiantes hacen sus trabajos contando con él, los conferenciantes preparan sus conferencias acudiendo a sus resultados de búsqueda y se pueden sondear o localizar  webs de las que no conoce la dirección completa. El prodigio de goggle es tal que en milisegundos da una relación completa de páginas relacionadas con el tema buscado arrojando cientos o miles o decenas de miles de ellas.  Su cantidad es abrumadora. Y es esa misma cantidad la que lo está entorpeciendo. La búsqueda de temas determinados de artículos se hace generalmente por los nombres genéricos de ellos, por sus palabras clave y  por sus nombres de autor. Dado que hoy en día los vocablos de las tres cosas pueden estar mulicopiados, el balance de la búsqueda es una suma enorme de fuentes difíciles de manejar. Google es un buscador gráfico y da los resultados de la búsqueda de todas las palabras que se le da que busque en cualquiera del posible orden en el que estén y no se ajusta (todavía) a hacerlo en el orden en que se indica en el campo de búsqueda. Posiblemente la tecnología de un inmediato futuro solo acotará el campo con el orden indicado de tal manera que cuando se pida la localización de una frase que contenga cuatro palabras, (signifiquémoslas ahora a modo de ejemplo por p q r s) solo nos proporcione la referencia de  los artículos o textos que las contengan en este orden y no todos los artículos que las contengan por separado. En la primera opción los resultados de búsqueda se ajustaran solo a aquellas pocas páginas por no decir la única que puedan contener tal frase o título, en el segundo caso que es lo que está pasando actualmente, proporciona toda clase de documento en el que aparece  no solo p q r s en cualquiera de sus 16 combinaciones posibles sino también como palabras separadas.  Lo mismo empieza a  pasar con un nombre de autor cuando sus apellidos son comunes.  Eso hace que internet que es el lugar donde podemos encontrar de todo y encontrarnos todos se haga difícil por exceso de barullo (o de entradas informativas). Una manera de engañar al Google es poniendo en el buscador dentro de las palabras claves aquellas que son muy específicas del artículo que se busca. Con suerte se acota la cantidad de entradas proporcionadas. Otra manera más precisa es usando neologismos tanto por lo que hace a palabras como al propio nombre de autor. Para quien tiene nombres comunes por apellido recomiendo que  utilice trucos para que el soft los identifique.

Uno es juntar el nombre y los dos apellidos. Eso da un nuevo vocablo.  Otro es acudir a pseudónimos o heterónimos personalísimos y originales. Una tercera modalidad es construir nombres alternativos que contengan las mismas letras o sílabas que en su expresión normal pero desordenadas a discreción. La cuestión es innovar maneras para que  la máquina proporcione en  la primera página  de su búsqueda aquellos artículos o informes que queramos localizar rápidamente escritos por nuestra propia autoría o por la de otros que se acojan a esa fórmula.  Mientras la tecnología de identificación de caracteres vaya siguiendo su curso esos trucos permitirán seguirnos localizando en internet de una manera rápida y eficaz.

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