El Blog

 
 

Calendario

     Mayo 2006  >>
LMMiJVSD
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31     

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog
 

Cuando el enemigo está encima.

Por Suso Ricmor - 18 de Mayo, 2006, 8:37, Categoría: The OBSERVER

Hay muchas maneras de hacer la puñeta. Una de las últimas variedades de las que somos objeto es la ser molestados por un determinado vecino que deja caer desde su balcón hojas de periódico sueltas a nuestro patio. Quien sea que lo hace está encima y nosotros debajo en el sentido más físico. También en el sentido más malicioso. Él tiene una capacidad sibilina para molestar a los demás que nosotros ni nos planteamos. Antes de las hojas del periódico caían cajetillas de malboro cargadas de medias colillas. Posiblemente se trata de la misma personalidad neurópata. ¿Qué hemos de hacer? ¿Apelar a su cultura, que desde luego no tiene, para que deje de molestarnos? ¿Ponernos en guardia con unos catalejos para averiguar de qué balcón nos lanzan las inmundicias? ¿Hacer una barbacoa abajo para infestar con humo toda la fachada? Nada de eso. El vecino atorrante representa el enemigo concreto. Es  tan solo un espabilado  sin agallas que por hache por be nos quiere castigar  tal vez por algo que hacemos o hemos hecho y no es de su gusto. Las vecindades y bloques vecinales están repletas de gente malcarada, amargada, y saboteadora de la convivencia pública. En algún momento de sus biografías perdieron la capacidad de habla (no física sino comunicativa) y se ensoñaron en ser terminators. A falta de ametralladora en funcionamiento que comprar en algún bazar porque las leyes del país todavía no autorizaban a ello, se las ingeniaban para molestar cuánto más mejor. Son los tipos que cambiada la situación política de una democracia o al menos de eso en que la gente puede opinar y vestir como le plazca y llegada otra de mano dura, mano militar y dictadura rígida, corren apresurados a la comisaría más cercana a denunciarte. Basta tener personalidad propia, andar con desenfado, llevar barba o cabello largo u opinar de un modo crítico en una determinada reunión de comunidad para que, a veces, te hagas enemigos sin saberlo. Por lo general quien te elige como sujeto a quien castigar y se constituye en tu enemigo en secreto es un pobre desgraciado que no tiene mejores contenidos que meter en su vida y te envidia en el fondo por tenerlos tú en la tuya. ¿Pero qué podemos hacer? Las respuestas más arriba sugeridas no sirven. Dejar el piso en un edificio compartido para comprar una casa (ideal casi universal), no siempre es posible por razones económicas. Plantear el tema en siguientes reuniones sólo sirve para indicar el tipo de convecinos y niveles culturales que hay pero para nada da resultados prácticos a no ser que el saboteador sea tan imbécil que se autodelate. Dejar colgada una nota en el tablón de anuncios, como este breve artículo, es apelar a una autocontención por parte del que se dedica a molestarte como vocación que no tiene. Pero sí a que se la ponga alguien de su familia. Podemos imaginarlo: un niño de corta edad diciéndole a su padre: papá, papá no tires cosas abajo que los vecinos se enfadarán. O una esposa diciéndole a su pareja, no seas bruto Manuel que así no se arreglan las cosas, si no te gusta el patio de abajo díselo a sus inquilinos.

En fin, seguiremos sufriendo pero no en silencio y llegado el momento de la venganza (a todo cerdo le llega su Sanmartín) nos comeremos crudo con patatas el hígado del susodicho.

Claro que todo esto no pasa de ser una realidad presunta cuando una mirada en vertical da cuenta de un periódico que el viento va deshojando dejado negligentemente en el extremo del balcón junto a la ranura de la mampara de cristal que lo cierra, por el que va cayendo paulatinamente. También habrá que  pensar en que es obra del viento las borras del barrido que algunas disciplentes amas de casa tiran por la misma ranura hacia abajo en lugar de reconducirlas con el recogedor a su basurero particular.

 

Blog alojado en ZoomBlog.com