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Un bicicletero descerebrado. Sevilla 21dic2009
Lugar de la fechoría: delante de la estación de cercanías de tren de Palacio de Congresos en Sevilla-Este. Tres grupos de personas, dos de los grupos saliendo de la estación y otro caminando en dirección a ella coincidimos en los dos pasos cebra del carril bici, distantes unos 8 metros entre si cuando un bicicletero, un tipo obseso, fofo y tonto, no tonto por obeso pero sí obeso por tonto pero en todo caso un incompetente en la circulación viaria, casi nos arrolló a varios. íbamos con alguien a bordo de una silla de ruedas, un carrito de niño, otro niño a pie, otro en brazos; o sea que se nos veía. Al decirle al tipo que parara se paró -sin duda si lee esto recordará ser el actor del hecho- pero para protestar por no ir nosotros por la acera. El caso es que el carril bici tiene en ese punto dos pasos cebra muy cercanos el uno del otro. A todos nos pareció el prototipo de basura en forma de aglomerado humano con el que no merece la pena perder el tiempo. Era la clase de individuo al que le deseas que en aquel momento le caiga un rayo benigno depurativo y lo parta en dos para reciclar las partes en la unidad de compostaje más cercana.
El ciclismo es una conocida y, por suerte, potenciada alternativa al tráfico rodado del cual se beneficia toda una ciudad: tanto los ciclistas por el ejercicio físico que desarrollan y la reducción de pagos en transportes como el resto de ciudadanos por no tener que tragar tanto humo contaminante de los vehículos a motor. En principio, quienes optan por ese medio ecológico de transporte tienen todos los méritos; sin embargo, las anécdotas de sobreabuso de la bicicleta sobre el peatón no paran a de acumularse. La discusión que ya se dio entre pedestre y automovilista dándole la categoría a uno de su prioridad en la vía pública y al otro su llegada históricamente después; se repite ahora entre peatones y bicicleteros en los que comparativamente, obvio, unos son anteriores a la figura de los otros.
La red de carriles-bici se va extendiendo y delimita exactamente el espacio para las bicicletas incluso su mediocarril de dirección. Hay semáforos específicos para ellos y un lugar de recorrido. Esa red está en crecimiento y en continua mejora. La mayor parte de calles y zonas a las que llegan las bicis no están organizadas con carriles para ellas lo cual significa que tiene que darse una coexistencia pacifica entre peatones y bicicleteros. El caso es que las quejas de los peatones asustados por bicicleteros por sus excesos de velocidad o por no preavisar de su presencia también van en aumento. Eso se reducirá cuando los carriles-bicis sean auténticos carriles perfectamente diferenciados de las aceras peatonales y de las carreteras para los vehículos a motor. Eso pasa por una inversión considerable en infraestructura. Entre tanto, el desajuste entre la necesidad de ese vehículo urbano silencioso y más humano y su red viaria imperfecta, que mayoritariamente está en la fase de la ralla pintada en el suelo, seguirá requiriendo la comprensión de unos y de otros pero especialmente de los bicicleteros que a juzgar por el de la anécdota relatada, no entienden que manejan una maquina y una velocidad que puede agredir muy severamente a peatones indefensos. Además de la lectura de la ley estrictamente (el carril bici es para bicicletas y para nadie mas) el bicicletero puede y debe entender que dado el estado del firme igual para esos carriles que para las aceras (de hecho muchos carriles se hacen quitándole espacio a las aceras) tiene que tener una consideración superior al pedestre, por la elemental razón que su velocidad y fuerza inercial lo colocan por encima de éste al tener un potencial de daño mayor.
¿como enseñar al que no sabe? Con mucha paciencia. Contraviniéndole por el mal uso de su máquina y llegado el momento de reiteraciones prohibiéndole su uso. Eso es más fácil de decir que de aplicar. Queda apostar por la consideración de cada conductor para que no priorice su estrés y su velocidad a la tranquilidad publica que permita caminar sin riesgos por los espacios públicos.
Desde la paternidad de la bicicleta, en su modelo rudimentario, atribuida al barón Carl von Drais, alemán e inventor, creada en el 1817 (aunque el diseño con el piñón y la cadena de transmisión fue desarrollado hacia el 1885) la experiencia humana a bordo de dos ruedas ha aumentado prodigiosamente. ¿quien iba a sospechar que de aquella primera draisina evolucioanarían tantos modelos posteriores y tan operativos, dando lugar a la consolidacion de un transporte de uso considerable y a uno de los deportes multicolores mas afamados? Lo que no se sospechó es que a esas máquinas llegaran tipos desconsiderados convertidos en peligros públicos por obra y gracia de la velocidad alcanzada.
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Para la protesta sistemática funcional. Expolio y consumo.
El ciudadano moderno accede a la mayoría de edad mental cuando comprende que todo en su existencia lo ha preparado para ser la víctima propiciatoria del expolio continuo. Lo es por partida doble: como empleado asalariado sometido a procesos laborales que lo alienan (en los que es excluido de los planes de empresa) y lo es como consumidor teledirigido para muchos consumos de los que podría prescindir y por los que paga en exceso. A las plusvalías que genera en la primera parte las completa con los pagos excesivos por lo que contrata o compra en la segunda. El sistema está montado de tal forma para la que no tiene, en apariencia, escapatoria. Doblemente burlado y explotado le quedan unos resquicios para creerse que la vida es el mejor de los dones y que la sociedad es la que vive es la menos mala de las conocidas si las compara en siglos pasados en que hubo pestes y cruentas guerras. El lavado de cerebro es tal que se cree que el mundo avanza y que a cada año se resuelven las tragedias del anterior. Su dosis de hipnotización (por no decir idiocia) es tal que va consintiendo con todo lo que le va cayendo encima. Como reo del poder o súbdito de la esclavitud moderna conoce las reglas de la cancha de juego. Puede protestar hasta cierto punto pero a menudo sus hojas de reclamaciones y quejas o protestas callejeras solo van a actuar de catarsis momentánea porque a menudo las propuestas de solución para los problemas le serán bloqueadas. Escribir un texto e insertarlo en la red no deja de ser una forma de catarsis, cuya intelectualización, puede incluso ir en contra del usuario al pretender cambiar el mundo (al menos el comercial) con ello cuando puede inferir a priori que al estado y al sistema de mercado se la sudan protestas genéricas si no van acompañadas de denuncias nominales concretas (las de los malos) que hacen andarlo mal todo.
Esos malos ya no son los cacos que esperaban con alevosía y nocturnidad en las esquinas para birlarte la cartera sino personal contratado (asalariados también, mira por dónde, que a su vez son también explotados por las empresas para las que trabajan) que representa la estafa organizativa de la que dan la voz atencional. La tipa que me acaba de atender, perdón desatender, al infofono 902 de Fecsa Endesa para reclamar por un par de asuntos de los que ya deberían tener constancia, uno desde hace 16 meses y otro desde hace 5 simplemente me ha colgado el teléfono. Mi tema la superaba. Cortada la llamada, zanjada la cuestión. Decía ser una una tal Sara, porque esos que atienden tienen la orden de dar el nombre, pero lo hacen limitando a dar el de pila o entre balbuceos inaudibles. (suelo pedir nombre y apellidos del operador que toma el fono para una consulta de servicios de no importa qué compañía se trate, esta vez se me ha pasado y no lo hecho). De tener sus apellidos ahora los estarían mencionando aquí. Es muy distinta la crítica generalizada a una compañía de servicios como la omnipotente de electricicidad a la crítica acompañante a aquellos individuos de su organización por su comportamiento inservicial. ¿Qué pasa con Fecsa Endesa de la que todo el mundo tiene quejas y no solo durante catástrofes y tiende a empeorar sus prestaciones? ¿Es tan complicado cambiar la dirección de envío del correo o tanto venir a revisar el panel de contadores donde el temporizador se quedo estropeado señalando una hora de facturación alta del kilowatio? (problemas ambos uno de nuestro apartamento y otro de nuestra escalera de comunidad).
Uno de los derechos legítimos de cada consumidor es protestar por aquello que no cumple lo contratado y esperado. Un simple ticket de compra hace las funciones de contrato en una transacción comercial. Cuando compras algo y solo en tu casa adviertes con su desenvoltorio que no funciona o te han dado gato por liebre entonces toca regresar (una pérdida de tiempo, sí) y cambiarlo o devolverlo pidiendo la devolución del dinero. Ni siquiera esto tan razonable y elemental está siempre regulado. Muchos comerciantes se desentienden del producto una vez sale de sus dependencias o se las ingenian para que la garantía que dicen tener cubra un desperfecto que venía de origen. Puesto que la conciencia social ante el mercado es disminuida la oferta comercial abunda en la estafa tácita. El comercio tiene por una de sus definiciones una forma de robo legalizada. Si bien la diferencia entre una empresa de servicios (que el recurso que vende es a través de líneas o de información o productos de fluido como el agua) y una empresa con la que se tiene un trato puntual para una reparación o comprar un objeto es considerable, ambas tienen el común denominador de un compromiso en aquello que dan para que cumpla con lo que di ce ser. Cuanto más complejo sea un producto más dificultades tienen el usuario en su autonomización para gestionarlo por su cuenta. Después de haber tenido varios ordenadores que fallan, de adquirir otros aparatos eléctricos que se rompen al poco tiempo y compañías abusivas (la de Agua, la de Electricidad, las de telefonía y cobertura internáutica) he llegado a una conclusión terrible: no es una proporción minoritaria la de defectos que hay en el mercado sino una pauta mayoritaria. El mercado –en particular el de la sofisticación- es la organización sistemática de la estafa. Ya no sé si hubo un tiempo en que no era sí o la mayoría de mercaderes no eran así. En la actualidad, en volumen de capital, los negocios más poderosos están basados en el enredo. Como que mercado es la más alta expresión de la sociedad resulta prácticamente imposible vivir en ella sin formar parte de aquél. Todo el mundo prefiere el consumo de la electricidad y del agua corrientes y del gas enviado por tuberías que volver a las antorchas y candiles, al pozo con una polea y cuerda, o al fuego de carbón. La civilización tiene por sinonimia una sofisticación que lleva a una separación importante entre el consumidor y sus puntos de suministro. Eso le invalida para resolver in situ y directamente los problemas con los que se encuentra. La complejidad de los suministros o de las maquinas requieren especialistas. Estos están al amparo de empresas que los diluyen. La responsabilidad -cuando al fin se admiten responsabilidades por crasos errores con consecuencias graves para clientes y usuarios- es de la empresa no la del operario o comercial que actúa en su nombre. Mientras no se pongan nombres y apellidos a los responsables de cada comisión de cada error añadiendo las cuentas del largo collar que nos impide una vida de calidad, la hipótesis de las soluciones será eso: una hipótesis. Cabe lamentar la presencia de cuantiosos empleados que trabajan para compañías de las que están al corriente de sus agravios comerciales pero que las necesidad de sus empleos les lleva a no criticarlos cuando no a reproducirlos y extenderlos. Ese es un detalle más de la profunda división en la que vive la clase trabajadora. A fin de cuentas la lucha contra los grandes empresariados pasa por el enfrentamiento con sus subordinados que son los que les toca dar la cara por aquellos.
Mientras las listas de malos no paran de aumentar desde distintos puntos de denuncia vivir bajo el yugo del mercado requiere una atención vigilante continua. Hay que revisar cada pago, cada anomalía en cada objeto contratado, cada desperfecto de algo que se paga por nuevo. Las compañías de suministros son repetidamente denunciadas y criticadas por facturar servicios que no funcionan o por modificaciones unilaterales del contrato. Aiún asi hay resquicios legales o posibilidades enormes para la alegalidad que permiten la perpetuación de los errores un año tras otro. Todo el mundo sabe que con poderosas organizaciones de defensa de la calidad del consumo eso no sucedería. Bastaría algo tan sencillo como preparar una batería de huelgas o boicots de de consumos específicos coordinadas sucesivamente a escala estatal (una para la gasolina, otra parta la electricidad, otra para la cobertura internáutica, otra para el transporte público…) para que los precios se rebajaran y el respeto a los clientes mejorara. Esto siendo enormemente complejo desde el punto de vista organizativo seria mucho más eficaz que las cantinelas periódicas de convocatorias a huelgas nacionales políticas que nunca se siguen y que de hacerlo enviarían al caos a lo poco que funciona. La práctica fraudulenta de servicios de consumos necesarios además de ser protestada colectivamente lo debe ser individualmente. Los departamentos de atención al cliente se han convertida en partes importantes de las imágenes de empresa. No consiguen mejorarla por mucho que al final de cada atención los de Telefónica te pidan que te quedes un rato mas para contestarles a su pregunta de encuesta de imagen (¿el rol de comparas encima? No hace falta puntuarles con cero o una cifra próxima a cero por actuaciones de las que ya son conscientes que no son las correctas. ). No se entiende que la atención al cliente siga haciéndose telefónicamente con números de pago específico por el servicio de estas llamadas. O sea se tiene que pagar para protestar por facturas donde se pagan facturaciones indebidas. ¿Puede haber mayor contrasentido? El caso es que la tecnología comunicativa permite hacer las consultas vía email sin coste especifico por hacerla. Cuando he enviado emails a empresas de servicios generalmente no recuerdo ninguno que haya contestado. Esta es otra característica de los tiempos modernos (Chaplin se quedó corto en la crítica que merecían): la perpetuación de distintas sagas de estados de no respuesta: desde los silencios administrativos que no significan consentimiento a lo pedido a los no acuse de recibo.
Los consumidores estamos peleándonos en dos campos: por los errores del sistema y por los lacayos que uno a uno los perpetúan. Marcus Jacobson dijo que la ciencia puede descubrir lo que es cierto pero no lo que es justo bueno y humano. Pues bien, la indagación rigurosa lleva a conclusiones escalofriantes en cuanto a la burla de las formas dominantes de consumos con un enunciado tremendo: las propuestas serviciales sirven en primer lugar al amo de lucro y en muy remoto lugar a complacer las necesidades de la sociedad. Incluso funcionando en el umbral legal de su comercialización en el trato directo con las empresas quedan al descubierto al menudo por su falta de humanidad, su predisposición malévola y su nula justicia.
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Construyendo una realidad alternativa palabra a palabra. CdV8abril2010
Los gobiernos no son las causas del sistema capitalista sino sus síntomas. Representan en los modelos parlamentarios a una mayoría electora que ha cometido el error de apoyar su existencia. En tanto que protuberancias resultantes de una estructura economía mal organizada son también las víctimas de ésta y no sus responsables históricos. Las crisis económicas del sistema son cíclicas y conocidas desde hace siglos, son independientes del gobierno titular de turno que gestione los presupuestos de cada momento. Desafortunadamente para los habitantes de este principios de milenio no hay ningún lugar del mundo con gobiernos tan preclaros dispuestos a tomar medidas para reorganizar la sociedad hacia otro modelo que no esté basado en la codicia ni en la idolatría al dinero.
Tip y Coll hicieron famosa la consigna: la culpa la tiene el gobierno. Hacer circuclar mensajes en torno a tal tesis no ayuda demeasidado. El debate politico se compone de partes y el principio de este encadenado era para proponer una concordia en la galeria de los discursos y que de no cumpliarla se pierde la credencial para jugar. La mejor forma de escapar de un tema T es trasladando la conversación a un tema distinto para descentrar el anterior.
El perdón sin la reparación no funciona. Esos elogios de perdonarlo todo a ultranza y de no reconocer la existencia de enemigos lo que consiguen es que los actos más reprobables se perpetúen a manos de los actores menos escrupulosos. No hay nadie que no cometa errores y que no desee el consuelo del perdón pero todo perdón requiere una mínima condición: reconocerlo y superarlo, también requiere una condición añadida hacer un esfuerzo por resolver el daño ocasionado en otros. El perdón del nazareno crucificado simbolizó el paso a una cultura de equívocos y engaños. Ni todo es perdonable ni todos debemos perdonarlo todo. De otro modo justificaríamos la historia sangrienta que nos precede y la actualidad destructiva que nos acompaña.
En la exacta fisicalidad, todo (y todoas) tiene un futuro, tiene un después, tiene un desenlace. No se trata de que mientras haya vida hay esperanza, lo que hay es proceso. Este no garantiza las prerrogativas previstas ni el escenario del sueño ideal pero sí la interacción, la fluencia de actos y experiencias, los placeres y las disertaciones. Eso no tiene nada que ver con la presunción subjetiva de la nada. La efimereidad del presente no lo hace inexistente sino fugaz. (Tras terminar de exponer esta idea el punto de elaboración para los dos, el que la escribe y el que la lee, ya será otro y ésta será pasado.) y los demás sí cuentan, tanto más cuanto menos paisaje y figuras decorativas sean y más discurso efectivo procreen.
Tú yo somos el pueblo soberano, y él, y ella, y aquel otro, y el de más allá, y cada persona de la que tenemos contacto y referencia y de cada otra de la que no sabemos nada porque lo sabemos por la contundencia de las multitudes y por las estadísticas del censo. Acudir al pueblo soberano es el acto de voluntad por el cual cada cual acude a sí mismo a sus ideas, a su sentir. Eso es un proceso sentimental y cultural por encima de político y constitucional. Y creo que sí que divulgando las ideas, los puntos de vista críticos, las propuestas revolucionarias se cambian las cosas. El futuro es la suma combinatoria de todoas, no el resultado exclusivo de las decisiones gubernamentales o de la potencia de de las grandes empresas con sus grandes cifras. Viéndolo bajo tal expectativa nada de lo que sucede nos deja indiferentes, somos protagonistas en activo. Decir una palabra es mover el mundo. Lo otro, suponer que hagamos lo que hagamos las cosas van a seguir igual nos paraliza y nos convierte en inmovilistas.
La multiideologicidad (y sus correspondientes replicas en el escenario plurirreligioso) nos lleva a la necesidad de la coexistencia pacífica compartiendo territorios y épocas. Eso ha llevado a que todos los modelos sociales sin excepción dicten reglas de juego de comportamiento público. Ahí donde hay dos humanos compartiendo un espacio (desde Robinson y Viernes en su isla a la pareja más liberal) las establecen (expliciten o no). La libertad individual no es aceptada en sus atentados al otro y por eso el sistema la regula (y a menudo mal y de formas represivas) hasta que un prototipo de ser humano más maduro y autorregulado no sea parido por los vientres de las mujeres o de las tecno sofisticaciones parteras del futuro. En la coexistencia plural de distintas personalidades, culturas, objetivos y pasiones todo vale y la eclosión multifloreada de todo ello vale la pena potenciar mientras la creatividad unilateral no pretenda convertirse en la hegemónica y única. En esa coexistencialidad de disfrutes y libertades, la perversidad (la del autoritarismo y manipulación) tendrá que ser neutralizada de alguna manera. (Antes de ser pasto de los malvados tratamos de ponernos a salvo de sus arrebatos de destrucción. ¿Perdonarlos para ganarnos una parcela celeste? No, neutralizarlos para que no nos destruyan la temporada existencial terrestre).
La disciplina penalista lleva experimentando distintas formas de encierro de reclusos sin que quede garantizada la reintegración social ni el cambio personal. La represión contiene pero no cura. El concepto de reparación en la terminología penalista no tiene nada que ver con esa palabra como concepto de reparación al daño real cometido. Al contrario, reos sonoros (como Roldán, un gran desfalcador, en su reciente excarcelación) declaran haber pagado su deuda con la sociedad cuando no han pagado nada. El tipo demuestra la función psicológica de la cárcel haciendo creer al reo que paga su culpa cuando en realidad privarlo de libertad una temporada es a costa del dinero público, ubicado en la improductividad y sin que la sociedad obtenga más beneficio que el de impedirle delinquir de nuevo. A la justicia, es decir a sus administraciones tal como nofuncionan, se la ha definido correctamente como un arma vengativa arrojadiza que además no siempre acierta y pune a inocentes (Garzón actualmente como evidencia de una venganza corporativista). Cuando acierta tampoco estos reparan nada desde el encarcelamiento. Tomados los agentes del mal (si se puede decir con esta rocambolesca expresión luciferiana) como parte de la adversidad existencial a los demás toca tratarlos desde la saliencia y la sinergia para recuperar a los actores potenciales para una construcción humanitarista colectiva.
La envida profesional de la cantera de enemigos que Garzón se ha ganado durante su carrera está detrás del proceso intersumarial por el que se le encausa. Sea cual sea el dictamen en ascuas en su contra, el solo hecho de encausarlo ya demuestra que el tan cacareado poder judicial independiente no es fiable. Los errores técnicos de este magistrado son priorizados a su función de saneamiento social e histórico. La causa remota de esto se halla en la misma institución impura en que le juzga. Una parte de las secuelas franquistas y sus ratas de cloaca (perdón por estos pequeños mamíferos) sigue ocupando cargos de poder. La depuración de la estructura de estado que no se hizo en los años de transición ni nunca todavía la paga los residentes en España una generación y pico después. La pregunta enigmática que podemos hacernos con Garzón es por qué él (juez de alta resonancia) y prácticamente solo él se ha dedicado a encausar a criminales sonoros frente la pasividad del mundo y de su propio gremio. ¿Es que de oficio todos y cada uno de los magistrados o al menos de las fiscalías, dentro y fuera de la audiencia nacional, no deberían ser los perseguidores de los crímenes cometidos por décadas que hubieran pasado? La figura Luciano Varela, como su antagonista, es indicadora de la falsabilidad democrática en la cancha que permite la ambigüedad tecno jurídica de los códigos. Propongo a Amnistía Internacional que articule una campaña de recogida de firmas en solidaridad y por la rehabilitación de Baltasar Garzón sin cargos.
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El consumo ecológico es el que tiene en cuenta no solo los productos que hayan sido conseguidos con procedimientos respetuosos con la naturaleza, tambien elige aquellos que no utilizan envases y envoltorios contaminantes. El pre-ciclaje pasa por rechazar productos envasados con materiales no biodegradables y que encarecen los productos. Un mayor preciclaje reducirá la masa industrial de los reciclajes pendientes.
El nuevo paradigma para una sociedad renovada no pasa(rá) por revoluciones de acuerdo a sus formas tradicionales y a su noción clasica, sino por la revolución de sujeto, es por el comportamiento individual basado en el compromiso ético. La imaginaria coincidencia rabiosa de las multitudes en cambiar un poder tiene menos futuro que la conciencia revolucionaria, persona a persona, para constuirse en fortín de sus convicciones.
Tu frase contiene equívocos y se presta a varias lecturas. ¿quieres decirme algo? Hay una desconoxexión entre la primera premisa y la conclusión. Falta al menos un "que" relativo. No entiendo a qué curiosidad te estás refiriendo. Las palabras ensanchan el mundo o lo recortan, eso depende del talento de cada hablante.
De la verdad y de las verdades se nutren los galimatías para dejar los teoremas en la indeterminación del cosmos de la indefinición. Ni todas las verdades (subjetivas) son la verdad (pretendido templo de la objetividad) ni cada verdad regente puede ser tomada como absoluta y dogmática. Se diga lo que se diga en el campo de los decires y de las teorías la verdad se demuestra luchando por ella en cada situación (y no solo on line cuyos constelacionarios no nos entorpecen la vida cotidiana). Cada situación implica fundamentalmente la de nuestros compañeros diarios, nuestros vecinos, nuestros hijos y esa sí que es una dura batalla porque las trampas del querer suelen consumarse al pasar por el no decir.
La hipótesis de una longevidad de vida corporal (que doblara, triplicara o quintuplicara el promedio de la actual que ya va para los 100 años) no tiene por qué estar emparentada con la hipótesis de la extinción de la ansiedad como cuadro paralizante. La hipótesis de la trascendencia del espíritu y de su vida eterna, tampoco (tal como demuestran la mayoría de creyentes cuyos opios religiosos no les evitan la intranquilidad en sus laberintos cotidianos). La mayor o menor ansiedad frente a los retos existenciales (generalmente aplicaciones intrapersonalizadas del dictum del sistema: "¡compite con todos para hacer prevalecer tu ego por nefasto que sea!") es un indicador muy referencial de la cultura concurrente. Cuanto más se sabe de la vida más se sabe vivirla, cuanto más se sabe viviéndola menos se la sufre en sus complejidades siendo que el temor y los factores tramposos que lo promueven pasan a ser anécdotas y materiales de ironía. Cdv28feb2010
Perdemos el tiempo llamando a puertas que no se abren o tras las que somos evaluados a través de sus mirillas. Las iniciativas de aproximación corren el riesgo de no ser entendidas por personalidades alarmadas ante la avalancha de contactos. Con todo, los que tienen que hablar que hablen y los que no comprendan lo que asquellos dicen que sigan callando, sospechando, dudando e interrogando. CdV1mar2010
De los errores hacemos escuela, de repetirlos se hace conformismo y de no reconocerlos se hace tragedia.
La tecnología del contacto va creciendo pero la comunicación sincera y sentimental entre humanos sigue teniendo más dificultades que nunca, en realidad va decreciendo.
La observación no es una entelequia disociada del sujeto observante. Observar no comporta irremediablemente la alienación con lo observado (el espectáculo existe como regalo de la naturaleza antes que de la sociedad del espectáculo se haya hecho la caldera de sus alienados habitantes) pero tiene un considerable potencial de impacto para los placeres sensoriales. Sin observación no habría ciencia, sin ella no habría reconocimiento de lo contemplado. Si bien como observantes participantes modificamos el objeto observado (en el rito humano el narcisismo le debe mucho a la exaltación de lo observado) vivir sin la observación es vivir de espaldas al mundo, a los demás y a sus potencialidades. Cuando leí y reconocí la crítica de Guy Debord fue en una edad en la que no tenía suficiente formación para entender que la espectacularización industrial de la sociedad y sus contenidos de consumos no impedía hacer de la vida actuación y expectación al unísono, no alienantes. CdV7abril2010
Aunque a la existencia on line no le faltan detractores y leyes contrarias a la libertad de expresion y de socialización de recursos culturales y artisticos, sigue aumento el volumen de adherentes a la magnífica causa de la comunicación.
No es lo mismo el hablante que habla, constituido en lenguaje y sintiéndolo, que el que habla por hablar para copar el espacio sonoro o gráfico sin tratar de decir nada en particular.
El objeto (o fenómeno) observado está condicionado por los sesgos culturales (y metodológicos) del observante. La psicología diferencial nació en tomas observacionales distintas por cosmólogos de un observatorio astronómico. 2 o n observantes describen o miden el fenómeno que observan con 2 o n datos matizados de formas ligeramente distintas. La observación intersubjetiva es de tal variedad que viene condicionada por el puesto observador distinto en el espacio. A pesar de eso la metodología observacional que entrecruza los datos observados desde distintos puestos de observación termina por ajustar la conclusión a la realidad. Sí, la aventura del saber pasa por la desconstrucción de las anteconclusiones equivocadas. cdV7abril2010
Tanto la cortedad como la exhaustividad son magnitudes. La cantidad no es una garantía de calidad. Los excesos sumariales (decenas de miles de páginas para un solo caso judicial) hacen inviable la lectura de la totalidad obligando a seleccionar los textos clave. En la literatura de confort -la que te engancha al libro o al texto en tu butaca o bajo una encina- no hay paginas sobrantes si su autoría no prioriza las repeticiones y su quilometricidad la construcción bien trabada de un decir nuevo.
Dame tiempo para situarme/te. (No estoy al día de tus propuestas). De momento te declaro que la literatura me dio voz, el análisis me dio ojos, la lectura me universalizó, el poder de la palabra me reconstruyó. Sin todo ello estaría desmolecularizándome vuelto a mezclar en el magma de las materias. Como que sigo de testimonialista de versos y hechos sigo como un conjunto corpóreo organizado indispuesto a extinguirse para tomar la voz antes que nada por mí y de paso por los que no hablan.
Cuando no se tiene nada que decir lo mejor es quedarse mutis, al menos queda la elegancia del silencio. Recrodamos que es preferible pasar por inexistente que existir y meter la pata cada vez que articulas dos palabras.
Supe de Feuerbach por Marx y tuve que ser marxista un tiempo para darme cuenta que tenia mas de feuerbachiano. Después, a un billón de instantes de aquello, hoy que soy yocrático, jesricartiano para más señas, consigo coexistir en el mundo de las entelequias haciendo de las piedras pan, de la arena agua y de las bocas una invitación a los discursos y a los besos de las letras.
La actual Ley de Partidos permitiría ilegalizar a uno como el PP (partido popular) por sus intoxicaciones verbales y por sus canallas corruptos. Hacerlo sanearía a la democracia española enseñando a respetar las reglas del juego participativo mandando al ostracismo a los impresentables.
El universo de las variables extrañas es demasiado extenso como para estar al corriente de todas ellas. La pretensión de su control es un tanto vana. Hay todo un mundo de lo desconocido que no es controlable por su propia magnitud de incognoscibilidad, al menos en una primera instancia. La metodología experimental para avanzar necesita asegurar ese supuesto de control. De hecho cada investigación admite un umbral de error, una cuota de imprecisibilidad. No hay ningún medicamento efectivo a un cien por ciento de toda una muestra, tampoco ningún tratamiento psicoterapéutico. La cura de un síntoma está estrechamente relacionada con la reconsideración del límite subjetivo y también los de la realidad. El investigador (desde el científico de laboratorio al analista verbal) en cuanto a observador no puede evitar sus proyecciones subjetivistas a lo que investiga, aunque para eso están los protocolos de control para que no priorice su percepción a los datos obtenidos.
Sin la pasión entusiasta el cálculo y la meditación sosegadas quedarían un tanto deslucidas. Es necesario el dinamismo para contener también la precipitación. En la aventura existencial, el nuestro es un viaje de crucero no un speech de última hora.
Tener personas que te reconcilien con la especie. ¡Sí,esa es la clave!. Rodearnos e interaccionar con quienes valga la pena para estar a salvo de los demás que nos empujan a antagonismos odiosos.
No soy adepto del PSOE (no soy partidista) pero comparativamente al gobierno anterior le reconozco méritos en innovaciones legislativas y una mayor ética en la gestión del tesoro nacional. El PSOE es criticiable pero no ilegalizable, el PP es criticable e ilegalizable por sus iobvias ilegalidades y su continuo ataque a la coexistencia social. Con eso no estoy por el unipartidismo, todo lo contrario, sino por una pluralidad de propuestas que participen cooperativamente de la cancha de las polémicas.
Hay dos clases de fantasías: la del deseo de la utopía y la de los fantasmas que no tienen ningun contenido debajo de las sábanas. ser una fantasía es el mejor elogio que se puede recibir y ser un fantasma la peor adjudicación.
Perdonar es un verbo necesario no como el de olvidar que es impugnable. Creo que podemos y debemos perdonarnos para darnos oportunidades extras pero sin olvicar el peligro que se corre con quienes no estuvieron a la altura de sus compromisos y fallaron a la ética.
A la figura del Che la he querido siempre y la he tenido en pósteres, e incluso ahora como fondo en una hoja de calendario de este año. Lo leí y lo admiré. Cuando supe más de la revolución castrista y sobre todo de las trifurcas entre lideres tras el derrocamiento de Batista y sobre todo cuando me enteré de sus pasiones salvacionistas en Congo y Bolivia accedí a detalles que lo desacreditaron. De él me queda el rango de un revolucionario internacional que no supo entender las diferencias de cada país tratando de trasplantar mecánicamente el modelo cubano a otros. Eso no le quita el valor de icono intergeneracional. No así el valor como guerrillerista autotransportado.
La reclamación de autenticidad no tiene porque ser perdonada. ser uno mismo es lo menos que se le puede aceptar de los demás y lo menos que se puede exigir cada cual de sí. Pero hay conductas que no son aceptables ni por la sociedad ni por el criminal mismo por las que sí le toca(rá) pedir perdón.
El lenguaje contiene trampas, incluso el mas consensuado con las frases más ortodoxas puesto a prueba demuestra su invalidez para todas las variables (todas las situaciones, personajes y conductas). Por eso nos toca escribir o explicarnos más allá de las oraciones categoriales y simples. Eso tiene un riesgo: nos convierte a los hablantes en extensivos, complicados, sinuosos y pantanosos.
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(notas en facebook)
El azar es una entelequia. Estrictamente no existe.Lo que existe es el desconocimiento de su probabilidad y por eso lo mencionamos a falta de mayor saber. Sí, nosotros causamos la casualidad. La casualidad es el nombre de la causalidad no conocida. Esa perspectiva nos convierte en protagonistas de los hechos, a veces en héroes y heroínas del presente. La otra perspectiva, la de la coincidencia por azar, nos convierte en fichados para las filas de la villanía, para las masas de los nadie, en la coreografía de una vacío permanente.
Suéltate. Explícate. El juego no es de adivinanzas (puedes probar suerte en la página de al lado). De la esperanza hay tantos apólogos y tan opuestos los unos a los otros que mejor dejamos la palabra-concepto en la cava para que repose con los vinos que esperan su día para ser descorchados. Propongo paseos con los pies desnudos que son un acto de liberación. El contacto con el suelo nos recuerda que no hay más madre que la tierra ni más fecundación que un proceso de causas naturales que nos saco de un fondo indeterminado para convertirnos en figuras.
Somos mitad materia organizada y mitad imaginario. Desde el desiderátum fabulamos por ser lo que la realidad nos limita. Pintamos o escribimos, escalamos y soñamos, nos aventuramos por las formas y los placeres, buscamos los huecos y recovecos de los demás para cobijarnos, para amar y sentirnos amados. El tiempo no es más que una ordenada cartesiana, No existe. Incluso podríamos prescindir de calendarios y relojes que lo contabilizan pero que no lo viven. Ese es el gran salto creativo: dejar de ser apéndices de nuestras agendas para brillar sin importar quien se aproveche de esa luz ("haz bien y no mires a quien"). El tiempo no pasa mientras escribo esto, se detiene y me concede la tanda. No cuento la vida por años sino por acontecimientos, no hay ni siquiera un antes y un después que lo mismo que un ayer y un mañana son convenciones.
El otro- todos los demás- es un gran enigma. Un día te hace un monumento por subscripción popular y al siguiente te mata, o al revés. Tu obra es la expresión de tu creatividad independientemente del reconocimiento ajeno. Que los elogios (lo mismo que los ataques) no te quiten de seguir tu camino.
Toda la complejidad de la teoría de las relaciones humanas y sus alternativas se sigue resumiendo a ese slogan tan robusto y actual por clásico que sea: vivir y dejar vivir. Eso incluye el respeto a la libertad ajena y a que te sea respetada la propia. ¿cómo es posible que siga siendo tan difícil de ejecución una pauta tan sencilla?
El grado de educación de una persona pasa por sus maneras de trato con sus entornos que incluyen cosas, animales, la naturaleza entera e individuos humanos.
Desde que los contadores de consumo estan fuera de los domicilios, los usuarios no tenemos control sobre ellos privándonos del conocimiento directo para autorregular los consumos. Por si fuera poco se estropean y quedan bloqueados en horarios de tarifa más alta. Eso unido a los errores de facturación por lecturas sobreestimadas nos convierte en las víctimas perfectas. Los contadores no deberian haber salido nunca del interior de los domicilios. Mientras la electricidad -serivicio fundamental para el tren de vida moderno-siga estando monopolizada seguiremos pagando el lucro de quienes negocian por sus beneficios no para satisfacer nuestras necesidades.
El sentido común si se refiere a lo que mayoría hace será el mas común de los sentidos pero el menos racional.
La cultura es la relacion inteligente de amor con todo, es el respeto a la diferencia a excepció nde aquella que quiera prevalecer destruyendo la tuya.
Tesis: no todo es respetable, por tanto no todo es perdonable. La cultura -en un tipo de etnias- incluye la ablación clitoriana o la muerte como espectáculo por los taurinos. En los sitios más paradisiacos y remotos como en la Pampa toda la pista está llena de plásticos convirtiéndola en un basural. Eso no es resultado de los grandes monopolios sino de la desidia de la gente. Hay culturas que también incluye gritar fuera de tono y de lugar (los españoles de algunas regiones son muy dados a la exageración), otras que dan lecciones de moderación y calma. Por lo que hace a limpieza los austriacos y suizos pueden dar lecciones urbanísticas a todo el mundo. Su famosa frialdad emocional no les quita su elegancia en saber administrar sus espacios. Al hablar de cultura se acude a una palabra muy equivoca: no remite ni a la escolarización (y porcentaje universitario poblacional) ni a las inercias tradicionales (costumbrismo y hábitos) sino a una forma especial de trato, correcto y creativa, con el entorno y todo lo que contiene. Cuando visité Valparaíso una chica me dijo que se sentía desprotegida si no paseaba con ella por la calle dándole el lugar más cercano a la pared. Eso no es cultura, es miedo por mucho que se invista de costumbre arraigada. Un sujeto culto no es necesariamente el que más sabe por lo que hace a acumulación de infos y datos sino el que es más exquisito sabiendo estar correctamente en los lugares e impecablemente y con los demás. Un análisis simple entiendo que es el de confundir el abigarrado colorido de las diferencias y sus atractivos con la aceptación de todos los gestos, rutinas e inercias tomándolos por cultura/as aceptable/s.
La creación de empleos también se consigue repartiendo los existentes con una cuota mayor de empleados y cumpliendo con el derecho recogido constitucionalmente de derecho universal al trabajo. Eso además reduciría la población pasiva y no sería necesaria pensar en aumentar los mínimos de jubilación porque la base cotizante mayor. Basta tener nociones de aritmética sin especializarse en economía para saber que la división entre un dividendo (el de actividades) a hacer entre un divisor (el de la fuerza de trabajo) que la haga da a un cociente tanto menor pero más operativo. Si el objetivo no es enriquecerse hay trabajo para todos es cuestión de repartirlo. Ponerlo en función del crecimiento es volver al esquema tópico que lleva a las superproducciones cíclicas resultado de la crisis de estructura, es decir de la falta de planing racionalizado. Trabajo hay aunque la penuria de contratistas y la falta de medidas reactivadoras se someten al desaliento en lugar de priorizar el apoyo a la energía colectiva.
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Controlar es una acción de revisión inherente a todo proceso activo. La verificación de un producto terminado es lo que puede dar el aval de que está listo para el mercado. El sistema social tiende a un máximo de complejidad y por tanto a la institucionalización de más y más niveles de control. El control técnico es lo que garantiza la calidad de un proceso de fabricación.
Control es la acción de concienciar lo que se está haciendo. Es así que en la actividad elemental del comportamiento, la del desplazamiento del propio sujeto o con un medio de autolocomoción el control del propio movimiento es una actividad continua para que sus efectos secundarios no perjudiquen a terceros. Control es sinónimo de equilibro. Un individuo controlado es aquel que sabe lo que hace, que domina sus actos, que no es una fuente de sorpresas negativas y disgustos para otros. El control también se asocia a racionalización de la conducta en una situación dada. En resumen no es posible la vida inteligente sin controlar al máximo los factores relacionados con la actividad vital.
Lo que un individuo hace consigo mismo por su propia naturaleza y necesidad supervivencial, un colectivo de individuos lo hace con el colectivo. Es así que las figuras profesionales de control son inherentes a la organización social y tienden a cuantificarse o al menos seguirán haciéndolo mientras la sociedad esté dividida en clases opuestas y la codicia de poder de unos pocos siga sin ser compartida con las mayorías. . La mayor parte de los presupuestos económicos de un estado se lo llevan anualmente los estamentos dedicados al control: desde el militar del ejercito al subalterno de puertas controlando con la tarjeta de identificación quien entra al edificio. Eso no acaba en el aparato de estado, si no que sigue y se prodiga en el mundo empresarial particular. El itinerario de barcos secuestrados cerca del cuerno de África han llevado al uso de mercenarios privados a bordo del barco que va a faenar. La opción no es ninguna novedad y no ha sido puesta de moda después del secuestro del Alakrana: los comercios privados, las discotecas, las compañías de transporte y hasta las bibliotecas tienen guardias de seguridad en sus puertas o vigilando sus interiores. La pregunta no es qué establecimiento u empresa tiene control sino la contraria: quien no lo tiene. El aumento vertiginoso de ese oficio en todas sus variantes: desde el guardia de seguridad armado con armas de fuego real porque transporta dinero en su furgón blindado de caudales, a la cajera del supermercado que se asegura de que pague el cliente los productos que ha elegido, implica el crecimiento de un porcentaje poblacional no dedicado a tareas creativas y productivas sino a proteger, en el mejor de los casos, a las que hacen otros. El oficio del controlador en cuanto a verificar que las conductas de su sector de controlados sean las correctas irá en aumento, mientras las opciones para la auto moderación o autocontrol espontáneos no sean las primeras. La burocracia en su conjunto además de las importantes cargas que supone para el tesoro público expresa el control institucional a gran escala. De los indicadores modernos de la distribución de recursos por países, aquellos que necesitan emplear un mayor porcentaje de su población activa en controlar al resto son los que mas gravan a impuestos a la sociedad y menor inversión hacen en mejoras e investigación.
Hay que diferenciar entre puestos de control totalmente inevitables( tiene que haber alguien en la torre para dar entradas y salidas a los vuelos en una pista de trafico intenso) a los que existen como elementos de la sociedad represiva contra las actitudes y contra las ideas disidentes. La diferencia entre verificación de calidad y eficacia de un lado y control de personas por otro es clave para entender las consecuencias lesivas para la misma sociedad de este aumento de control y de controladores. Cuantos mas niveles de control y oficiantes en el mismo haya peor será la sociedad en la que se vivirá. La idealidad de una sociedad feliz y sin problemas pasará(ría) por un sistema que eliminara la necesidad objetiva de todos los controles no técnicos porque el nuevo humano fuera capaz de vivir desde su propio auto controlar para no dañar la libertad ajena. Por ahora, esa perspectiva no está fundamentada con lo que se sabe de la historia. Proclamarla es una falsa profecía. Cuando se abre la cremallera de las entrañas humanas se sigue encontrando mecanismos de putrefacción. Los letreritos a favor del (de un) mundo mejor no desembala la inercia autodestructiva del ser humano y su creciente deshumanización. En tanto que el comportamiento de un sujeto haga necesario el de un otro que lo controle la humanidad no crecerá como especie adulta. Pero la misma pauta educacional de las criaturas nacientes pasa por su control: control para que aprendan a caminar, a controlar sus detritus, a desplazarse, a alimentarse por cuenta propia. Hay un control racional que racionaliza el comportamiento y lo efectiviza, otro que responde a la lógica de poder que lo neutraliza y lo esteriliza. El nodo del debate es si el control es de las ideas y conductas de libertad para que no prosperen o de las lesivas y destructivas para los demás.
Obviamente, no todos los controles son aceptables ni todos los controladores cumplen ordenes a favor de los intereses de una colectividad sino que abundan los mercenarios que lo hacen para los intereses privados y contrarios al colectivo social. Nos enfrentamos a un mundo cada vez mas controlado en el sentido de reprimido y menos controlado en el sentido de caótico en su irracionalidad productiva. Distintas crisis estructurales del sistema capitalista tienen el común denominador de ser crisis de sobreproducción y no de lo contrario. Sufrir por excesos de productos es de una ilógica aplastante que remite a una falta total de planificación global. Racionalizar procesos de producción a escala local, zonal y planetaria es algo de lo que se hacen propuestas sin que las intervenciones inteligentes se conviertan en medidas prácticas suficientes. Hay un tipo de control que faltan. Las verificaciones de control de calidad de un producto, una empresa o un espacio de trabajo contribuyen a las mejoras del servicio y de las cosas. Hoy día hay sedes e instituciones gubernamentales y equipamientos como los de la salud publica cuyos profesionales no pasarían en porcentajes estadísticamente desorbitados controles de calidad en sus oficios. Hay un tipo de control inherente al protocolo de actuación de un empleo que es indispensable y otro inherente al terror a una intervención ajena de carácter distinto totalmente inaceptable. Es a esto ultimo que compete un oficio profesional de controlador sin que todos los controladores compartan ni el mismo rol ni profesión. Es distinto el del investigador criminal al del paparazzi que controla la vida privada de los demás. Detrás del tipo que durante 3 o 4 horas está filmando el flirt entre dos famosos en una barra de bar para lueg oser comentado en un canal de televisión solo puede haber un autómata cargado de basura en su cerebro. No hay sueldazo en el mundo que le vaya a pagar u¡n cerebro de verdad para dedicarse a otros menesteres.
Lo mas habitaul del controlador es el que protege una propiedad contra quienes quieran asaltarla. El parecido sin embarg ode quienes quieren proteger al sistema frente a los que le cuestionan es enorme. Todo está muy liado. Si bien la tesis de que la figura de control es necesario ante un fenomeno de descuidos y descontrol, la de justificar todo tipo de control a partir de dioncuctas que necesitan ser reguladas, es una manera tramposa con la que criminalizarlo todo: también lo disidente junto a lo delictivo. Como súbditos terminamos por acostumbranos a ser fichados de distintas maneras: tamponados, sellados, interrogados. Las cuatro preguntas del aduanero: hacia donde va-algo que declaras-cuantas personas-porque viene a este pais guardan un correlato con la absurdidad del policía de control en una carretera interna de un pais que une dos ciudades que pregunta de donde vienes y adonde vas. Del mismo modo que el uno hace pregutnas rutinarias el otro da respuestas cliché. Es un juego. El estado necesita tener en todo momento conocimiento de su población, su democrafía y movimientos. En el posicionamiento negativo del ayuntamiento de Vic a seguir empadronando inmigrantes con domiciliios burlados por direcciones de pisos-patera y la imposición por parte del gobierno autónomo en que siga empadronando a pesar de todo y acepte cualqiuier dirección incluuidos cobijos provisionales como barracas o cuevas, se ha puesto en envidencia el encontronazo de dos visiones del poder (dígase en light: de las administraciones) por lo que hace a su población real. Mientras el local ha querido reconducirlo a unas condiciones de aceptabilidad al de mayor instancia le sigue interesando saber los recrusos humanos reales de un pais por ilegal que sea situacion haciendo del padron un censo práctica y una manera claro esta de documentar por la vida de control a los transeúntes o vecinos. El temor neoclandestinísimo a no admitir ninguna clase de control por parte del sistema a sus miembros hasta el punto de no dejar rastro del nombre en ninguna clase de documento, negandose pues a dejar rastros de las IP en la navegacion internáutica, o al uso de tarjetas de débito o crédito u oponiéndose al uso de redes de contactos, actua de una manea desproporciona para proteger un fantasma. Ya no hay conspiradores peligrosos para el sistema por que sean donantes de ideas en formatos críticos. En todo caso de serlo si es que ese sistema decide neutralizarlos se verçá en el aparieto detener que prescindir de un porcentaje de su población. Resulta mas a cuenmta autoasumirse a priori como presa. Un dia u otro cuando el sistema decida eliminar a alguien por temor a su discurso inventará lo que sea para hacer justificable la persecución y la liquidación del sospechoso o del reo. Pretender vivir en un mundo como éste tan cargado de peligros y podereses celosos de sus reinos sin preocupaciones es imposible. Sólo los tontos, dijo P.Eckermann, carecen de preocupaciones.
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No hay otro modo de documentar los hechos que citando nombres y datos. Los nombres son los datos que más pueden atestiguar unos hechos. Es completamente distinta la noticia que relata una situación sin mencionar a sus protagonistas que la que lo hace mencionándolos. Al hacerlo, es tanto como apoyarse con un refuerzo testimonial de reserva en caso de necesidad. De hecho, no es concebible una forma de habla acreditada sin citar testimonios de aquello de lo que se está hablando. Citar terceros -y digo citar- relacionándolos con hechos de los que se hace un retrato es inevitable en la exposición descriptiva. Basta tomar al azar distintos soportes de noticias, relatos o textos para que aparezcan continuamente nombres. (la exigencia, la única exigencia ética, es la de que esas menciones se ajusten a la verdad, ya que de lo contrario son no informaciones sino perjurios). Sin embargo, hay formas de charla oral y tambien un tipo de periodismo que abunda en generalidades según el cual se ha acostumbrado a no citar nombres haciendo de una frase estándar (“según fuentes bien informadas”) un tupido velo que corre sobre las verdades que hay que tomar por supuestas. Lo que permite verificar que una verdad lo sea es que además de quien la cuenta la cuenten otros. Se trata de metodología observacional, cuantos mas observadores entrecrucen sus observaciones sobre el mismo fenómeno mas fiables serán los resultados correlacionados entre todas. A pesar de saberlo y de sistematizarlo hay una indisposición al uso de los nombres para no molestar a los nombrados. Ciertamente hay quien vive en la tesitura de un anonimato permanente y con una especie de terror a que su nombre aparezca en otros sitios.
Hay quien toma su nombre por su identidad y se considera con el derecho en exclusiva de no poderlo usar más que él/ella molestándose soberanamente por ser citado en una información. Olvida que un nombre es una forma de referenciar, una manera de diferenciarnos en la forma de citarnos los unos a los otros. El nombre tiene mas utilidad sin la presencia de a quien se refiere que con su presencia ya que no hace falta decírselo en voz alta a cada momento. Presuponer la intocabilidad del propio nombre ya es un detalle curioso. No falta quien te dice: a mí ni me nombres. Vale, oído mesa. En el gran arco de la inhibición hay de todas clases. De todas las cobardías ,la de no aceptar ser citado en menciones o relatos que vienen a defender o a reclamar unos derechos, es la más cobarde. La multitud de enfados por estafas y agresiones que sufre la ciudadanía y cuyas propuestas quedan encerradas en los comentarios entre amigos o en la tertulia familiar porque los afectados no terminan por hacer la gestión de protesta que han decidido o ni siquiera escribirla y colgarla on line por sus limitaciones literarias es abrumadora. En principio cada cual debe dar la cara por si mismo y no dejar que ningún defensor profesional venga a hacerlo por esta persona. Pero eso no va así, el sistema con sus múltiples especializaciones funciona de otra manera. Ni siquiera a los demandantes se les da el derecho a tener voz propia en determinados teatros teniendo que contratar a un jurista que les haga de portavoces. Y muchas victimas de circunstancias múltiples en el campo comercial y asistencial callan su victimidad o no la comunican mas que a sus conocidos a pesar de que lo que les ha sucedido es algo de competencia pública. Lo cierto es que hay un tipo de personalidades que optan por callar o por esconderse bajo las piedras. El terror a que su nombre se vea involucrado en un escrito de protesta les amordaza. Tal vez no han olvidado a la Gestapo o los tiempos de la policía política que asesinaba a los comentaristas disidentes. No negaremos que pueden haber razones objetivas para una prevención pero ninguna para sufrir ansiedad por aparecer en púbnlico, especialmente cuando las etapas negras de dictaduras han quedado atrás. La personalidad que se sigue comportando como si tuviera que vivir en clandestinidad no aprovechándose de los recursos de los nuevos tiempos tiene otro clase de miedos personales que no tiene nada que ver con los políticos. De siempre hubo quien no quería pasar desapercibido con nadie. El hecho de que el mundo después de reconocerlo como el planeta Gaia se haya convertido en una aldea digital en la que todos (los y las aldeanos/as) podemos estar al corriente de todos, no ha sacado a ese tipo de personalidad de su ostracismo. Se educó en el miedo y morirá en el miedo. En las luchas por los derechos obreros me encontré en ocasiones que gente rematada por difíciles condiciones laborales se rebotaban por hablar en su nombre ante empresarios desconsiderados. El terror a perder el salario o el puesto de trabajo los hacia callar. En las luchas vecinales por unas mejores condiciones de vida nunca faltó mayor numero de espectadores en las ventanas que el numero de asistentes a las manifestaciones, aunque los espacios verdes conseguidos o la descontaminación o la seguridad viaria iban a favor de todos. Esa lucha por las demás, a menudo sin los demás, sigue siendo una constante en el discurso reinvidicativo.
A algunas actitudes inhibidas con miedos concretados en silencios que no luchan por sus derechos les enfada que otros citen sus nombres por luchar por ellos, olvidando que una victima social no es mas que un indicador de la victimidad generalizada a la que nos arriesgamos todos los demás. Una conocida que cité por su nombre a propósito de una intervención que le dejo secuelas de insensibilidad en una mano me llamó muy enfadada por haberme tomado la libertad de usar su nombre para describir una situación. Su reacción exagerada podria corresponderse como si lo hubiera usado para perjudicarla, para informar de falsedades, o para utilizarlo para desfalcarle su depósito bancario. Para no entrar en una discusión que me quitaría un tiempo que necesitaba para algo mejor acepté poner una tachadura negra o 3 equis en el lugar del nombre a pesar de no estar de acuerdo con eso.
Ese tipo de reacción propia de neoclandestinos seguirá produciéndose en un mundo de tanta desconfianza recíproca. Lo curioso es que los que se dan molestos por eso no paran de tragar como consumidores de noticias (en tanto que lectores ,radioyentes o televidentes) textos o reportajes con referencias nominales de otros. El miedo a ser descubierto no tiene el menor sentido cuando lo comentado no es punible ni es delictivo y a la postre es cierto. Cada demandante de no ser mencionado a lo que está contribuyendo es a seguir habitando en un mundo de oscuridades y de formas expresivas metidas en la inexactitud. Esa oposición rabiosa a que el propio nombre sea usado a pesar de ser citado correctamente es un indicador de miedo injustificado. Toca admitir que hay personalidades blindadas que les molesta los actos ajenos que por los cuales son descubiertas. El gradiente de llegada al vecindario digital es desigual. Llevamos unas dos décadas de internáutica masificada y a pesar de eso no falta quien no se ha enterado de su significado. Son los motores de búsquedas internáuticos los que buscan conceptos y nombres. Todo lo que hacen es facilitar que lo que nos ocurre como seres societarios esté mas al alcance los unos de los otros.
De la defensa a ultranza del privacionismo y de esa demanda de que no se toque el nombre sin permiso seguirán produciéndose chispas. Ese temor a compartir lo que se es, las vicisitudes por las que se pasa remite a una consolidada tradición individualista animada por el sistema basado en la rivalidad de los unos contra los otros. Es aun mas extraño dedicarse a la pedagogía por los valores humanos y en contra del sistema no cooperativa y no entender los nuevos ritmos de socialización de los datos personales, que no privacidades, van tomando con las nuevas tecnologías. Ignorar las cosas no las cambia. Oponerse a que se hablen de hechos biográficos pero que competen a los demás es equivocarse de adversario. “Despreciar a otros que saben más es el arte más vil” dijo P.Feijóo. Los habitantes de una cultura de mentiras han crecido y han metodologizado sus formas de pensar desde la robustez de sus mecanismos de defensa. Los parámetros de “lo mío” y “la negación” van por delante de todo lo demás. Para reducir la carga de complejidad de una agenda, finalmente al que presiona porque no se saque su nombre en relación a la noticia (tradicionalmente ha habido quien lo ha hecho para que el bueno nombre de una familia no fuera afectado por el acto criminal de uno de sus miembros) se le puede aceptar la demanda si la supresión de la mención de su nombre no altera el valor del texto en el que está. Hay mucha literatura que cita nombres no comprobados o sustitutorios estandarizados que no afectan al desarrollo expositivo. Desde la estética del relato llenar el lugar de los nombres con equis e ygriegas no quita el valor de su contenido aunque desluce su verifacibilidad e indica la potencia, aún, del miedo reinante. Si no lo hay y la honestidad es una resolución de vida ¿por que esa oposición a ser citado en un contexto de relato veraz?
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El militantismo como falacia.
(Perpetuación de los gestos personales inmutables. Conexión entre apologia del cambio y estancamiento individual).
El abigarrado campo de la militancia política y social no está exento de los estragos de la falta de higiene mental. El universo de los enajenados empaña a todos los demás lugares de expresión humana (el del loco también es un discurso que se funde con otros). En la casuística de lo humano, la división no es tanto la de cuerdos-locos como la de quienes obstruyen la lucidez y quienes la promueven. Para mi sonrojo de ex partidista y ex idealista de viejo cuño, el paso del tiempo me ha acercado cíclicamente al rescate de una tesis a la que me había resistido en el pasado: la conexión de un tipo de locura obsesiva a un tipo de dedicacion militante polarizada. Antes, había dado por válida la idea predominante de que la militancia apasionada desde el altruismo por el amor social respondía a un estado evolucionado de la conciencia y que eso era una prerrogativa de las personas mentalmente mas sanas y emocionalmente más sensibles y despiertas. Me pasé de la ralla. Lo uno no correlacionaba con lo otro de una manera tan inequívoca. Era mas bien resultado del efectismo pretender tal cosa. Lo cierto es que en todos los ámbitos de la comunicación y de los trasiegos y negocios políticos, sociales o culturales, no falta la representación de una extensa gama de desquicios y de conductas sino enfermas al menos bastante raras. A la rareza en sí de los revolucionarios por oponerse al sistema se colaban otras rarezas sui generis consentidas por el grupo a compañeros un tanto complejos para terminar de entenderlos del todo. Puesto que lo que une en un cuadro político es un programa y una organización, de lo personal se habla poco o nada y en las dedicaciones partidistas de suficiente longevidad cada cual está metido en su mundo privado, el familiar y el residencial, sin que la camaradería de partido entre ni salga. La prueba más triste de que las militancias en torno a las grandes ideas organizadas y las grandes revoluciones pendientes solo eran ( siguen siendo) tenidas en cuenta por su rentabilidad politica, tan pronto un militante deja/ba de ser tal tambien desaparece/cía la relación. Para el expartidista coincidir ocasionalmente con compañeros con los que militó que aun siguen, dale que te pego, con los mismos esquemas de organización, relacionabilidad y proyectos que en el pasado, sirve como una especie de retest regalado por aquellos que siguen haciendo lo mismo. Si bien por un lado representan la figura del incombustible, la del que nunca se frustra, la de que sigue pegándote siempre el mismo rollo, le oigas o no, estés interesado o no; tienen un valor indiscutible como muestras vivas de continuismos incondicionales de los que el observador sospecha la honestidad de sus razones.
Por lo que se puede apreciar, constituyen una camarilla de penitentes a perpetuidad animados por la formación política que adquirieron, una cierta notoriedad en reuniones, congresos y cargos de dirección y que se las ingeniaron para saltar de sigla en sigla siempre que eso les proporciona un cierto poder personal entre acólitos y coincidentes. Sus avistamientos de tarde en tarde sirven para confirmar que el género humano no cambia o cambia imperceptiblemente, no solo en su expresión numérica gruesa, el de las masas, sino tampoco en su expresión meliflua, el de esos individuos dedicados biográficamente a cambiar al mundo (es decir a cambiarnos a los demás) pero que se olvidan en la envergadura de su propósito a cambiarse a sí mismos. Con uno de ellos, un exBadera Roja y directivo de Els Verds,con el que he coincidido una media docena de veces desde que dejé de militar para partido y organización alguna (de eso hace 3 décadas -sáquese la media-), aprovecha cada encuentro para recordar la anterior o anteriores, citar geografías o tratar de citarlas y proponer de paso apuntar a quien se preste a la próxima candidatura electoral. Me han bastado un par de minutos de coincidencia la ultima vez para sumergirme en la lectura del menú por ser una actividad mas prioritaria que la de escucharle, tal como sucedió en la ultima coincidencia. Para la siguiente, calculada para dentro de 5 años huiré nada mas verlo. ¿Y esa era la clase de gente que había idealizado como camaradas de aspiraciones por un mundo mejor? Entiendo que lo que mueve a un militante a seguir siempre con la misma clase de rollo agitacionista no es tanto las necesidades objetivas de un mundo lleno de daños por reparar como su propia necesidad de perpetuarse en una clase de cargo u otro. No es la conciencia política (una formula verbal de dos vocablos un tanto en desuso) lo que mueve a la continuidad militante siempre con el mismo rollo como el modo de vida, tambien el medio subsistencial, que ha generado. Al prototipo de militante incombustible hay que añadir el descubrimiento de la persona que no cambia que lleva dentro. Pasen los años que pasen estará con el mismo planteamiento en lo social y en lo político. El mundo se le ha reducido a un baremo estadístico de proporcionalidad para participar en la galería pública. Su ecuación es simple: política=destacar.
Lo interesante de las coincidencias en la calle o en sitios públicos con gente que hace mucho tiempo que no ves es que sirve, por breve que sea la coincidencia, siempre como re-test para medir o confirmar qué siguen siendo o haciendo (a través de lo que te dice que hace y de la observación directa de campo te da pistas de lo que sigue siendo). Ese retest es especialmente significativo en aquellos individuos que alardearon de revolucionarios y fueron apologistas de una sociedad rectificada con la implementación de valores estupendos. No hace falta decir que aquel que hace apología de nuevos valores y muestra su incapacidad en incorporarlos a su vida no solo es un demagógico sino que se autodesacredita totalmente. No dudo que un tipo de comportamiento de la izquierda haya terminado por recalar en eso. Si el izquierdismo ya fue objetado sobradamente en el siglo pasado por anacrónico y por confundir el radicalismo con la intempestividad, los restos de lo que queda de él hacen un flaco favor a la causa por una sociedad rehumanizada. A todos los objetivos de todas las agendas innovacionistas por lo que hace a nuevas leyes restrictivas que terminen con el despilfarro y con el atentado ecologista hay que observar si funcionan las agendas individuales de los cambios personales. Todo cambio social en potencia si no está acompañado de un cambio personal en presente es tanto más quimérico. El militantismo se hace falaz cuando los gestos personales de integridad del irreducto en cuestión escasean o son nulos, desplazados por el discurso del arribismo del que nunca se despega. De los antiguos conocidos en las luchas sociales que se perpetuaron como cromos mas allá de aquellas coyunturas no pocos lo hicieron por no abdicar como trepas. No hay argumento consistente sobre las supuestas necesidades objetivas que justifiquen su continuidad al mando de residuos de tropas cariacontecidas.
La discusión frontal a la figura del partidista desde la lectura que pone en duda su equilibrio psico-sentimental agazapado tras su teoricismo a raudales no es usual. Todo lo contrario goza de una especie de halo de intocabilidad. Hace o continua haciendo lo que otros muchos dejamos de hacer por pasar por traiciones y llegar a conclusiones de retirada de las acciones y las reuniones estériles. Se diría que tienen la patente en exclusiva de la condición revolucionaria cuando no pasan de ser profesionalizados en una sectorialidad del planteamiento de lo social olvidándose de que las revoluciones de verdad pasan por lo cambios del día a día y por una nueva maestría de trato con los demás. La sociología de las formas demuestra que están en el mismo saco que todos los demás de la planta ejecutiva especializada en hacer negocios para perpetuarse en el mercado. El de los productos de consumo material no es tan diferente del de los productos de carácter ideológico-reinvindicativo. El partidismo ya fue duramente cuestionado por la llamada internacional situacionista y por los movimientos de una Europa convulsa en la década de los 60. A otro nivel desde la década de los 30 del siglo XX, desde antes pues que muchos de nosotros naciéramos un tipo de partidos supuestamente revolucionarios tras la toma del poder político ya habian sido desacreditados por el anarquismo y por quienes sufrieron sus represiones. Si nos remontamos al siglo XIX también hubo detractores de las formas supuestamente revolucionarios en figuras como M.de Robespierre que inauguró el régimen del terror en el XVIII. En cada siglo anterior encontraríamos ejemplos que avalan esa curiosa relación con el poder que al cambiar de manos seguía siendo usado para promover la injusticia por sus nuevos detentadores, Recordarlo puede resultar algo exagerado para el tema que nos ocupa pero se concederá que la categoría de antipoder en ningún momento de la historia ha sido condición suficiente,aunque sí lo haya sido necesaria, para garantizar la instauración de los valores tradicionalmente masacrados.
Clínica mente interesa ver hasta qué punto un espacio de liberalidad de las ideas y de formas heterodoxas del trato humano que reúne a correligionarios de carácter subversivo para transgreder el estado de las cosas, no aglutina de paso a personalidades ególatras que se aprovechan de esa acogida para potenciar sus narcisismos. La psicología del líder pone al descubierto ansias de seer centro en el arquetipo del dirigente y por si hay alguna duda la psicología de traidor pone lo fácil que resulta anteponer los intereses personales a los del grupo cuando lo que movió a unirse a él o incluso levantarlo fue motivaciones de curriculum individual disfrazadas de apologías colectivistas.
El estancamiento individual es un pronóstico severo que predice la escasa contribución al cambio colectivo. Además ¿de qué puede servir un cambio en lo social (en lo legal y económico) si ni siquiera quien lo promueva cambia en su filosofía de vida y en su actitud personal ante el otro? Como que los cambios no son ni tan evidentes ni tan rotundos, solo cada cual en su soledad sabe hasta donde llega y hasta dónde no su propia honestidad y sus transformaciones. Lamentablemente la analítica de individualidades enseña que cada cual ante su espejo rinde sus responsos por sus frustraciones y nadie es tan correcto que pueda sufragar su autoestima con el máximo de energía a no ser de que un narcisismo hiperbólico le impida reconocer sus errores y sus inercias en la equivocación permanente.
En la locura plástica he conocido verborrágicos callejeros haciendo mitines sobre marxismo. La locura es siempre individual y se presta a integrar los restos formativos que le queden al loco. Si bien la militancia progresista constante es uno de los factores potenciales de recuperación de la sociedad para reestrenarse en otras formas coexistenciales no hay que presuponer que sea garante de lo que predica, tampoco que sea el potencial fundamental de cambio histórico. Los retests con la muestra de exvanguardistas que se siguen creyendo serlo diluidos en biografías estandarizadas cuestionar su potencial de discurso y de futuro es lo menos que se puede hacer. Una buena parte del antiguo izquierdismo ha pasado a formar parte de los consumos del espectáculo social.
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Nosotros y los Otros. Todoas en el punto de mira. (prepublicado por notas en facebook)
La caja boba es miles de millones de unidades que están repartidas por estancias y casas. Los Rosacrucianos decían que eran cañones de bombardeo infiltrados en la casa de cada televidente. Destruirla significaría que cada cual destruyera la suya. No se conocen piras en las plazas mayores juntándolos para el último adiós. Nos queda al menos la escultura en Figueras de una columna de televisores achicharrados. Desear su superación es de justicia racional y radical pero en tanto que instrumento o medio de información puede ser usado para formar o para deformar, lo mismo que otros muchos medios (como el fuego, uno de los primeros dominios humanos) que sirven para crear y también para destruir. Unos cuantos programas de utilidad justifican tenerlos a pesar de que la mayor parte de la programación sea vomitiva.
Las descripciones plásticas para ejemplificar la diferencia entre lo principal y lo secundario son magistrales. La noción de lo que ocupa un espacio hasta llenarlo es relativa. El contenido y el continente forman parte de un arco de interpretaciones diferentes. El espacio entre las pelotas de golf dentro de un recipiente permite acoger las canicas y el que hay entre estas los granos de arena. Cuando el reservorio está lleno todavía cabe el líquido y si examináramos su microfísica entre grano y grano encontramos espacio para poner nuevos elementos. Cuando al fin se inspecciona el átomo resulta que en torno a su núcleo giran elementos dejando aun espacios inter-partículas. El propio sentido del marco que contiene y de lo que es contenido por él admite múltiples interpretaciones, a menudo determinadas por el estado subjetivo del que lo interpreta. El espacio no es solo el indicado por unas medidas volumétricas sino el concebido como espacio mental de acogida del discurso plural y de una disposición abierta a los mensajes de los demás. Este espacio es de tal envergadura que no hay bolas en el mundo del tamaño que sean, que lo logren llenar permitiendo así intelectualizarlas (admitir) todas desde las más grandes a las más pequeñas, ya que todo tiene su importancia relativa y aquello que creíamos crucial pasa a ser secundario en otras épocas biográficas y al revés, lo que creíamos diminuto y prescindible puede pasar a ser esencial.
Un criterio es una conclusión estable a la que has llegado y que no necesitas repasar cada vez que es útil para tratar con una situación semejante a la del proceso que te llevó a su elaboración. Cuanto más robusto sea tu critérium ante la vida más jugo le sacarás.
La educación del sujeto soberano es un antiguo deseo filosófico (desde Pitágoras a Kant, desde la ilustración a la actualidad). Por cada voz que se alza por esa tesis otras muchas la acallan con su griterío haciendo elogios de la ignorancia. La educación para que un humano se haga persona siendo madura y autogestionaria lo desclientearía de multitud de consumos que lo convierten en inútil y en dependiente (entre ellos, el de los créditos bancarios y las hipotecas de por vida) y en abandonista de las colas que persiguen zanahorias que nunca alcanzan a comer. El sistema nos prefiere idiotas, es decir acríticos. El sistema quiere bocas que se lo traguen todo y mentes que acepten todas las trolas.
Las prendas de piel van desde los zapatos hasta las diademas y pasadores de cabello pasando por pantalones, faldas, abrigos, chupas, cinturones y otros complementos. Lo más visto pero no único son los abrigos. Por otros artículos de decoración como el marfil han asesinado elefantes. Además de las performances callejeras para protestar por la muerte industrial de los animales en sus hábitats para usar su piel ¿hasta donde debería o podría llegar el activismo por el reconocimiento de sus derechos? ¿Hasta asaltar en la vía publica a quienes llevan esas prendas requisándoselas?
Lo más grande que haya en el mundo es apenas nada teniendo en cuenta que el mundo es un micropunto en el cosmos en comparación a otros planetas y astros. Pero como que la grandeza no se mide por el tamaño no hay telescopio ni microscopio que puedan estimar el valor de las cosas, solo cada alma subjetiva puede conferirles el distinto valor que para ella representan.
La simplicidad vale lo que es distinto al simplismo. Poder simplificar un saber en una oración de siete palabras es un acto magistral. Las matemáticas van más allá y condensan en una sola forma una ley compleja. Su simplicidad no la hace me nos densa. Digamos lo que digamos digámoslo para descubrir lo nuevo y aprender de lo viejo.
Durante más de un siglo, por opinión pública se había entendido la publicada en y por los medios de información masivos, ahora que sabemos que la opinión pública es la de la gente, la que había circulado generalmente sin grafías de bocas a oídos y que ahora tiene la posibilidad de espejarla (enmurarla en los tableros de dígitos) va a alterar profundamente los conceptos vertebrales de las teorías de la comunicación. Antes, por exclusivismos gramaticales y por el control que ejercían esferas de poder sobre los medios, se dejaba al margen la libertad de expresión de la mayoría, ahora esa mayoría ruge y anda y al hacerlo va desbancando el rol de silenciosa al que fuera relegada.
La cultura -que integra la producción literaria- es un campo de especulaciones. Mientras el público en masa compra un tipo de títulos o acude a unos museos que gozan de una política de marketing incesante, deja de leer otras lecturas más interesantes o de acudir a galerías de arte vecinas de aquellos. La industria de producciones culturales ha ocupado un sector próspero del mercado porque consigue hacer creer a sus consumidores que pertenecen al club de la exquisitez intelectual.
Apostar lo que eres a un solo mensaje es muy arriesgado. Prefiero callarme, pero al callar en un espacio de auto presentación dejo abierto un capítulo de dudas.
Había llegado a pensar que el estado permanente del alma debía ser el de la tristeza porque la conciencia crítica ante el sufrimiento del mundo empujaba a ello y que solo la inconsciencia podía sustentar la alegría. Luego supe que la felicidad es un complicado proceso personal no incompatible con el conocimiento de los sucesos y que deja margen para ratos festivos y grandes carcajadas.
Encantado de ver tu mirada. En mi escritorio A nuestras letras podremos añadir ahora la luz de nuestros ojos.
Cada día se debería tener un momento en el que pensar una frase y un lugar donde publicarla. El mundo sería más florido (al constituirse cada cual en emisario y en fuente de enunciados) aunque la casta de los escritores perdería sus privilegios de marca.
No siempre, todos los que gobiernan comen animales, Hitler fue vegetariano y una dieta baja en toxinas y en agresividad no le quitó ser un genocida.
En el trono de las meditaciones, mientras los pises se unen al magma comunitario de los deshechos por la vía de las cloacas, podríamos platicar sobre otros valores alternativos para el fugaz líquido en saunas mojadas y para masajes psicalípticos.
Amar al ser humano: el desiderátum más complejo. ¡Hay tantos motivos para quererlo y tantos otros de enfado! Suerte en esta tesitura del querer universal. Necesitaría rescatar lo que me queda de mi antiguo humanismo para creer que todos sus fracasos siglo tras siglo pueden ser remontados. Ayúdame.
Me hice grande cuando dejé de tener objetivos tal como se entienden. Fue ese punto de la biografía en la que se cambia de la convocatoria al reto o al logro por la fluencia del proceso. Se puede vivir la vida como proyecto separada de todo ranking. En cualquier caso por mucho que se viva y por muchos que fueran las realizaciones hechas cuando se acaba el tiempo de tu vivir siguen quedando pendientes las mayor cantidad de deseos que se tuvieran.
Rojo de la esperanza, rojo de la regeneración, el rojo de las banderas que han gritado tantas voces desesperadas. El rojo de las manifestaciones, el que he querido como rebelde, y el que he consolidado como revolucionario. El rojo que he llevado en mis vestidos y el que he pintado en los murales de las reivindicaciones. El rojo de tanta sangre que sigue dejando sus señas de identidad en las calles disparadas. El rojo que nos unió como movimiento frente a los colores pálidos de un mundo escondido sin vergas ni pasiones que lo levantaran. Rojo que quisimos y que nos buscó como la aurora que despierta conciencias y como el cielo rojo de los crepúsculos en los otoños de la melancolía. Rojo que te quiero como rojo compartido con la estela de un arco iris que aun cuando sale en el paisaje húmedo nos recuerda que la belleza triunfa en las peores adversidades. Del rojo de partidos rojos que así aun se les sigue llamando a las caras sonrojadas por las conciencias avergonzadas por no habernos aproximado tanto a las utopías soñadas. Rojo que ya no te idolatro en un tiempo despolicromado sigo mi tiempo contado para envalentonar a otros en su turno de militantes colorados.
De todos los mitos del bien contra el mal y de todos los relatos de héroes y villanos el más sublime de los actos heroicos fue, y sigue siendo, el que transmite la idea envalentonada de no perecer ante lo tiránico en cualquiera de sus versiones y agentes. Dentro de cada ser (por anónimo, marginal y excluso que sea) late la oportunidad de convertirse en un feudo ético ante el mundo, un faro, si es capaz de vivir sin vender dignidad al mejor postor.
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Para la cía. Reintegra. Carta de un supuesto moroso.
CdV12feb2010
al Tecnólogo en gestión de cobro que corresponda, del llamado departamento precontencioso.
Hasta donde mi memoria alcanza yo no soy ni nunca he sido cliente de Open Bank, si bien es cierto que hace unos meses tomé contacto telefónico con su oficina de Barcelona a propósito de una nota de depósito que recibí mensualmente por correo ordinario por unos 700€. durante el año anterior. Nunca llegué a personarme en tal oficina y las tentativas de acceso on line para verificar esa información resultaron nefastas dada su web un tanto encallada.
Con su notificación, de la cual ya tengo constancia de una precedente en términos similares, deduzco que tal cantidad que me venía como positiva en las notificaciones mensuales, en realidad se trata de un adeudo de mi parte. Si eso es así me gustaría que me informaran en qué momento y con qué pagos he generado yo tal gasto. Como vds son una agencia intermediaria dedicada a la caza y captura de, entiendo, morosos (a pesar de su flamante enunciado corporativo, el cual es de agradecer) en lo que menos están dedicados es a la investigación del hecho y a lo más en la localización de sus presas. Estoy de acuerdo con el slogan de reintegrar a cada cual lo suyo (deben conocer bien aquello de al césar lo que es del césar y a...etc). Por mi parte no tengo ningún inconveniente en facilitar su, -deben suponer vds- digna gestión.
Lo que no puedo hacer, porque va en contra de mis principios organizativos y mi económica que es de lo más básica, es regalarles (que no reintegrar) una cantidad que supone el doble de lo que actualmente gano como renda mínima (pirmi). Mi situación financiera actual me empuja a tomarme con ironía errores informáticos (o bromas) como la suya. La tesorería de estado ya ha inyectado demasiado dinero reunido con los impuestos de la ciudadanía para reflotar la banca privada como para que ésta se dedique a perseguir a los más pobres del censo poblacional.
Les invito a que no hagan nuevo gasto de papel ni de correo bancario en enviarme una información que no se ajusta a mi condición de deudor. (estoy en deuda con la historia y con la naturaleza, `por los daños que como consumidor haya podido ocasionar, pero con ese banco ni con vds, lo estoy en absoluto, algo que no puedo decir a la inversa, puesto que el tiempo de dedicación a compartirles mis preocupaciones tiene un coste de energía y de atención. Vamos a ver me deben casi 30 minutos de trabajo al ordenador. Bien les facturo una hora entera que mas intereses a medio plazo se convertirá en 3 horas, en pocas más ya sería el equivalente a la cifra que me mencionan).
En aras al interés mutuo al que apelan no solo no haré ese ingreso sino que haré caso omiso de nuevas cartas que reciba de vds a mi nombre, que a la postre lo hacen en un domicilio que no es el mío, mandándolas sin abrir directamente a la papelera desde la que reciclarlas como valor para pasta de papel que pueda servir para hacer nuevas resmas en las que imprimir textos de mayor placer que el suyo.
Quiero informarles que me sentiría sumamente complacido en acudir a una vista judicial con vds o con el representante del banco que me ha metido en la lista de sus deudores (¿no hay otras fórmulas para remontar los tiempos aciagos de crisis?). Considero que los espacios jurídicos son espectáculos excitantes que salen más baratos que pasar por la taquilla de cines, teatros, cabarets u otros circos, y que ponen una asíntota en una mañana ordinaria.
Como no tengo donde caerme muerto en el sentido literal de la expresión castellana, en el supuesto remoto que se demostrara que yo tengo esta deuda con tal banco no la pagaría de ninguna de las maneras ya que ni tengo liquidez ni tengo propiedades, fórmula esta que permite el máximo de felicidad existencial si se es capaz de no seguir los cromos fabularios de una sociedad de fantasmas.
Como su agencia va de mandada todo esto debe sonarles a chino mandarín. El mensajero del mensaje no tiene porque asumir su contenido. Lo mismo que cualquier paloma en esa función con la anilla en la pata, vds renquean la suya de una forma tozuda para que corra al primer cajero y les haga un ingreso. (¿en qué mundo viven? Eliot Ness acabó con los recolectores de impuestos por libre.). No se esfuercen. Hagan lo que deben de hacer y tramiten lo que deban de tramitar. (¿no han oído aquello de que “perro ladrador, poco mordedor”?). En tanto que recaderos no son responsables de poner en mal uso en sus ficheros mi buen nombre. Eso les pasa por ser intermediarios sin verificar la legitimidad de la reclamación que asumen trasmitir.
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